Holaaa ¿cómo están? Yo bien,gracias. Les tengo que contar que, me voy de viaje a casa de mi abuela (ella vive en otro estado) es por si no subo capítulo es porque no consigo internet.

Pareja: YuixShu

Rt:"T" cambiará a "M"

Capítulo XIII

Locos por los cocoa puffs

La orientación tomó un par de horas. Cuando terminamos, Jim, Drew y yo decidimos tomar una copa antes de ir a la casa de Jim. Nos encontrábamos sentados junto a la ventana en una mesa alta en un bar deportivo en el pueblo de al lado. Jim me agradaba mucho. Tenía los pies en la tierra y era del lugar. Nos dio un montón de consejos sobre lugares para visitar y cosas que hacer en esta área. La conversación fluyó con facilidad y se sintió como si hubiéramos conocido a este tipo por años.

—Creo que necesito saber algo más acerca de La Señorita Cocoa Puffs —dijo Jim después de que tomara un trago de su cerveza.

Cerré los ojos, deseando que olvidara ese comentario que Drew había hecho de regreso en la planta.

—Pensé que nunca lo preguntarías —dijo Drew con una sonrisa micabeza se recostaba en su silla y ponía las manos detrás de su cabeza.

—Oh, no vas a contar esta historia, idiota —le dije.

—Shu, soy la mejor persona para contar esta historia. Tengo una perspectiva externa sobre la situación y puedo dar un mejor recuerdo de los acontecimientos que tuvieron lugar esa noche. Además, he tenido que hacer frente a tu culo quejoso los últimos cinco años y tu constante necesidad de detenerte en las tiendas de chicas y oler lociones femeninas. Tal vez Jim pueda meter un poco de razón en ese cerebro tuyo.

Podía sentir mi cara poniéndose roja y no era porque estaba cubierto por aquí. No podía creer que Drew estuviese diciendo esta mierda. Necesitaría evaluar su estatus de mejor amigo cuando esta noche terminara. Su tarjeta de membresía para el Club Amigos de Shu Sakamaki iba a ser revocada. Y sí, me di cuenta de que sonaba como un completo imbécil con sólo pensar en ello.

—Por lo tanto, es lo siguiente —comenzó Drew, ignorando completamente la mirada enojada que lanzaba en su dirección—. Hace cinco años, fuimos a una fiesta de fraternidad en tu escuela.

—Espera, ¿o sea que ninguno de los dos fue a la escuela allí? —interrumpió Jim con entusiasmo.

Trata de contener tu emoción con mi humillación, idiota.

—Nop —dijo Drew, haciendo estallar la "p". —Escuché acerca de un amigo de un amigo… ya sabes cómo va. Como sea, llegamos a esta fiesta y el pequeño Shu ve a esta chica en la habitación justo cuando llegamos. Juro por la mierda que casi podías oír empezar a tocar a "Dream Weaver" y ver las estrellas que rodeaban su cabeza. La miró como una media hora antes de que finalmente le dijera que dejara de ser un cobarde y fuera a hablar con ella. Ella tenía una amiga caliente, así que estaba de acuerdo con toda esa mierda.

Puse los ojos en blanco por su recuento de la historia. Si no recordaba mal, Drew me hizo llevarlo a ver una sacerdotisa vudú que encontró en las páginas amarillas esa semana porque decía que la amiga puso un hechizo en su pene. Durante dos semanas se acostó con un paquete de novecientos gramos de pechugas de pollo sin piel en su verga desde que se negó a sacrificar un pollo vivo.

—Por lo tanto, se pone a hablar con ella. Empiezan a citar una estúpida mierda de cine y me aburren como la mierda, y volví mis encantos a su amiga para pasar el tiempo. Nos llevamos bien y dejamos a esos dos perdedores con su cosa nerd. Esta chica estaba tremendamente buena y tenía un culo increíble. Encontramos la habitación vacía más cercana y follamos como conejos toda la noche.

Drew tenía una mirada lejana en sus ojos como si estuviera recordando cada detalle.

—Es gracioso, porque no podías recordar una mierda de ella al día siguiente excepto por el hecho de que puso una maldición sobre tus ramas y bayas para que se marchitaran y cayeran. ¿De repente lo recuerdas perfectamente? Te despertaste en la bañera solo, imbécil de mierda —le dije con una sonrisa.

—Oye, estamos hablando de ti, no de mí. Y pensé que acordamos nunca volver a hablar de la maldición. Su alteza, Zelda Crimson-Grass destacó lo importante que era —afirmó en serio.

—Así que, de todos modos, ¿dónde estaba? —preguntó Drew, después de mirar a través de cada uno de sus hombros en caso de que la gran y poderosa Zelda, que cobraba treinta y cinco dólares por minuto y Visa, Mastercard y cheques de viajero, estuviese de pie detrás

de él sosteniendo un muñeco vudú con alfileres clavados entre las piernas—. Shu se despierta a la mañana siguiente como la mierda porque cree que su pene se está cayendo.

Jim se rió y estrelló su botella de cerveza en la mesa para limpiar las gotas que goteaba por la barbilla. —Bueno, ¿por qué diablos pensarías que tu pene estaba cayendo?

Resoplé. —Porque...

—Porque Shu folló a una virgen cuyo nombre nunca supo y tenía una serpiente con un solo ojo sangriento —dijo, interrumpiéndome con una sonrisa.

Me pareció oír a Jim gruñir un poco en voz baja y lo miré para ver cuál era su problema, pero en ese momento llevó la cerveza de nuevo hasta su boca y no me miró. Debo de haberlo imaginado. Me di la vuelta para enfrentar a Drew para encontrar que no dejaba de reír.

—Está bien, en serio, lo estás haciéndolo sonar horrible. Necesitas trabajar en tus habilidades de narración de cuentos, idiota —me quejé.

—No hay nada de lo que he dicho que no sea cierto. Estás cabreado porque tras todos estos años de búsqueda nunca has sido capaz de olerla de nuevo.

No, eso no suena raro en absoluto. Después de percibir una extraña sensación casi airada de Jim los últimos minutos, por fin pareció relajarse.

—Vaya, ¿De verdad buscaste a esta chica y nunca te enteraste de quién era? —preguntó Jim.

Drew empezó a contestarle, pero le di un puñetazo en el brazo.

—Cierra la boca. Ahora es mi turno —le dije.

Suspiré. Odiaba pensar en esta parte. Por alguna razón hacía que mi pecho doliera.

—Sí, la busqué. Habría dado cualquier cosa por hablar con ella de nuevo y no me importa si me hace sonar como un marica. Le preguntéa todos en esa maldita escuela y nadie me pudo decir nada. Incluso fui a admisiones y traté de sobornar a la secretaria para que me dejara mirar los anuarios —le expliqué.

—Ja, ja, ella llamó a la policía, ¿recuerdas? —rió Drew.

—Um, sí me acuerdo. Llamó a la policía porque le dijiste que teníamos que mirar fotos de todo el alumnado femenino, para ver quién me daba una erección. Pensó que era un pervertido.

—Así que, ¿por qué quieres encontrarla tan desesperadamente? Quiero decir, todo el mundo tiene una aventura de una noche en algún punto. La mayoría de los hombres se consideran afortunados de no tener que hacer frente a toda esa mierda del día después —declaró Jim.

Debería sentirme avergonzado por esta mierda, pero con toda honestidad, no lo hice. A pesar de que acabábamos de conocerlo, sentí como que Jim era el tipo de hombre en el que podía confiar y no me juzgará, a diferencia de mi ex-mejor amigo que imitaba el acto de tocar un violín para ir junto con mi tono triste.

—Había algo en ella —le dije con un encogimiento de hombros—. Algo que me atrajo y me dio ganas de simplemente estar cerca de ella. Hablamos durante horas mientras jugábamos beer pong. Tenía mi sentido del humor y el mismo gusto por la música y el cine. Todo lo que puedo recordar de ella sólo me dan ganas de encontrarla y ver si existede verdad. Y no tenía nada que ver con el sexo. Aunque, me gustaría pedirle disculpas por haber arruinado su primera vez desde que estaba completamente borracho. Sin embargo es más que eso. Ninguna mujer ha estado siempre en mi mente tanto como ella. Y me vuelve loco que no pueda recordar su cara —le dije, irritado mientras destapaba mi botella de cerveza en la mesa.

El entendimiento pareció aclarar el rostro de Jim y asintió. La cólera que juré vi aparecer y desaparecer rápidamente de sus facciones durante todo este intercambio, de repente desapareció.

—Bien, ahora que sacaste del camino toda la mierda sentimental, dile sobre el acosador espeluznante de mierda que eres —dijo Drew enfáticamente.

—Vete a la mierda. No soy un acosador de mierda.

—Claro, porque arrastrar mi culo en todas las putas tiendas femeninas, y quedarme de pie mientras hueles todo lo que está hecho con chocolate, hecho cerca de algo con chocolate o hecho por algo que caga chocolate no es raro en absoluto. Y no creo que hayas olvidado la última vez hace unos meses, cuando la recepcionista nos preguntó cuánto tiempo habíamos estado saliendo y pusiste tu brazo alrededor de mí y dijiste: "Bueno, caramelo de azúcar, esta bestia sexy grande y fuerte y yo hemos estado juntos durante mucho tiempo" —dijo, imitando la voz aguda que usé en ese echó la cabeza hacia atrás y se rió e incluso tuve que burlarme del recuerdo. Cuando Drew se volvió para correr de la tienda y le di una palmadita en el culo. Realmente no tuvo precio.

—Muy bien, así que después de cinco años no puedo sacar su olor de mi cabeza. Gran cosa. Y no es como si buscara en cada tienda que vende loción y fuera cada fin de semana. Si da la casualidad que en una tienda venden lociones o jabones, voy y huelo algunos para ver si por alguna remota posibilidad encuentro la que huele a ella. No puedo dejar pasar la oportunidad de volver a encontrar ese olor. Me vuelve jodidamente loco.

Ambos hombres se sentaron allí mirándome. Joder, me estaba creciendo una vagina.

—Tú, mi amigo, tienes que sacar a esta chica de tu sistema de una vez por todas. Tenemos que encontrarte una chica que no te joda y te haga olvidar acerca de la Condesa Vagina de Chocula —dijo Drew con un movimiento triste de su cabeza.

—Puede que tenga la chica para ti —dijo Jim con una sonrisa.

—¡Perfecto! —proclamó Drew con un duro golpe en mi espalda—. ¿Ves, amiguito? Puede que todavía haya esperanza para ti. Oye, tal vez incluso podemos convencerla para untarse unos chocolates musketeersen su vagina. Vamos, sólo dile que tienes un fetiche de Willy Wonka —dijo Drew con una sonrisa, terminando su cerveza.

Le di una patada en la pierna de la silla mientras se echaba hacia atrás en dos de ellas. Mientras lo miraba extender los brazos para conseguir equilibrio y no caer de espaldas sobre el suelo de madera, me pareció oír a Jim susurrar algo que sonó como—: Eso no será necesario.

Cuando llegamos a la casa de Jim, su novia salió de la cocina para recibirnos y Drew y yo nos detuvimos en nuestros pasos.

—Oye, ¿no es la chica del bar de anoche? —le pregunté. Era la mujer con el pelo rubio que no había tenido miedo de reprender a Drew en su pobre intento de tratar de meterse en sus pantalones—. Liz, ¿verdad?

Tan pronto como nos vio, sus ojos se agrandaron y su boca se abrió de golpe. Pero recobró la compostura rápidamente y sonrió.

—Guau, me sorprende que recuerdes. Cuando saliste del bar llorabas y cantabas a todo pulmón "I got ninety-nine problems and the bitch is all of them".

Hice una mueca ante el recuerdo que francamente, no me acordaba en absoluto.

—No te preocupes por eso —se rió cuando vio mi malestar—, fue muy divertido reírse de ti toda la noche —bromeó.

—Recuérdame que nunca me emborrache cerca tuyo de nuevo. Podría despertar con la cabeza rapada —le dije con una sonrisa. Liz nos hizo señas para que la siguiéramos por el resto del camino a la sala de estar.

—No te preocupes, nunca haría algo así —prometió con una sonrisa mientras encontrábamos un lugar para sentarnos y se relajaba junto a Jim en el sofá.

—No mientas, cariño —se rió Jim mientras giraba el brazo alrededor de Liz y la apoyaba en el respaldo del sofá—. La noche que te conocí, tuve que arrancarte un marcador negro de la mano, porque ibas a escribir "insertar pene aquí" en la mejilla de un tipo con una flecha apuntando a la boca. ¿No estaba desmayado en algún lugar del ba…?

Liz se levantó del sofá de repente y agarró la mano de Jim.

—Cariño, ¿puedo hablar contigo un momento en la cocina? —preguntó ella, llevándolo antes de que pudiera responder.

—Lo siento, enseguida regresamos —dijo Jim por encima de su hombro mientras pasaba rápidamente de la habitación.

Drew se inclinó hacia delante, puso los codos sobre sus rodillas y me susurró desde el otro lado de la mesa de café.

—Joder, esa chica todavía se ve tan condenadamente familiar. Espero que no me haya acostado con ella. Eso sería un poco raro, ¿no? Quiero decir, acabamos de conocer a este tipo. Está bien. No quiero tener que decirle que he visto la vagina de su novia. Puede que no comamos la cena y estoy jodidamente muerto de hambre.

—Drew, estoy bastante seguro de que si eso hubiera pasado, ella hubiera dicho algo a estas alturas —le aseguré.

—No sé hombre. Parecía sorprendida de vernos. Apuesto a que están ahí ahora discutiendo sobre mi pene. ¿Qué crees que está diciendo? ¿Crees que le dice que fue el mejor sexo que 4 ha tenido? No me he metido en una pelea por un tiempo. Tal vez debería estirar.

—Jesús, ¿cómo encaja tu ego por las puertas? —le pregunté mientras el sonido de la puerta abriéndose delante y cerrándose detenía las reflexiones de Drew.

Más rápido de lo que he visto a nadie moverse, Liz salió volando de la cocina y corrió hacia la puerta principal. Tenían un vestíbulo en la esquina de la sala de estar, así que no pudimos ver quién acababa de llegar, pero sin duda podía oírla.

—Elizabeth Marie Gates, me debes una muy grande. Esa fue la experiencia más horrible de mi vida.

Mierda, conozco esa voz. Y ¿por qué estoy repentinamente pensando en perros ladrando? Voces silenciadas llenaron la habitación cuando Jim paseó por la cocina con una gigantesca botella de vodka de uva en una mano ydos botellas de cerveza en la otra. Inclinó la cabeza y se quedó mirando a Drew con una mirada divertida en su rostro y por un momento, me pregunté si tal vez Drew tenía razón sobre dormir con Liz.

Después de unos segundos, sin embargo, sonrió como si acabara de recordar el chiste de una broma, puso las cervezas en la mesa de café frente a Drew y yo y se volvió hacia el vestíbulo, pero no se movió de donde se encontraba de pie.

La voz desde el vestíbulo de repente se hizo muy fuerte.

—Perdí mi mierda después de la pregunta sobre anillos de pene atrapados en vaginas y les dije todo sobre mi estelar historial sexual. ¡Jesucristo, Liz, una mujer que tiene una experiencia sexual y media, y que ni siquiera se acercó a venirse durante ellas, NO debería vender juguetes sexuales!

Ouch. Probablemente no deberíamos estar escuchando esto. Se va a enojar.

Jim desenroscó la tapa del vodka y la arrojó sobre la mesa de café donde cayó un par de veces antes de llegar a detenerse. Pensé que iba a tomar un trago directamente de la botella o algo así, pero se quedó allí aferrándose a ella, como si estuviera esperando algo. Al menos Liz trataba de hacerla hablar un poco más bajo. Escuchamos algunos de sus intentos, pero fueron totalmente desapercibidos.

Mierda, uno de nosotros debía decir algo. Alertar de nuestra presencia al doblar la esquina o toser o algo así. Pero como los imbéciles que somos, nos sentamos allí esperando oír más.

El nombre de Max fue gritado y algo sobre que él consiguió dos penetraciones antes de que su padre entrara. Bien, ahora quería escuchar más. Drew debió de haber tenido la misma idea, porque los dos inclinamos el cuerpo más cerca a la puerta, así podíamos oír mejor.

Afortunadamente, no había necesidad de eso. De repente, todo era alto y claro, mientras ella caminaba de nuevo a nosotros en la sala de estar, mientras que Liz la seguía, sacudiendo la cabeza frenéticamente.

—¿Por qué demonios siquiera pensaste que sería buena para esto? —dijo mientras se detuvo y se puso las manos en las caderas.

Era la chica del bar de anoche. ¡Aleluya! Y no me juzguen sólo porque sabía que era ella tan pronto como vi su culo. Ese era un muy, muy buen culo. Quería ponerme de rodillas y alabar a Dios y a los fabricantes de los vaqueros que llevaba puestos. Quería follar ese culo.

Espera, eso no salió bien. Quiero decir, ¿qué chico no querría? Pero ella puede no estar en ese tipo de cosas. Eso es algo de lo que tienes que hablar con una mujer. No sólo ir a hurgar o te dan un puñetazo en la cara y te gritan las palabras: "¡SÓLO PARA SALIDA!".

La palabra "vagina" gritada justo en ese momento fue lo único que me sacó de mi mente y el sueño de mi verga fuera del culo de esta chica.

—Para el final de la noche, cada mujer en esa habitación le dedicaba miradas tristes a mi vagina. Mi vagina va a acomplejarse, Liz. Jim era el único de nosotros con algo de cerebro en este punto.

Se acercó a las dos mujeres y se quedó en silencio al lado de la que tenía el gran culo, con la botella de vodka todavía en mano.

—Ya me está juzgando porque sólo se ha venido con mi mano. Y no cuento follarme en seco a tu pierna aquella vez que estábamos muy borrachas después de los finales de primer año.

He perdido toda función motora. Que alguien me vea y revise si acabo de correrme.

—Oh Dios mío, creo que acabo de mojarme —susurró Drew emocionado.

—¿Por qué demonios me están mirando así? —preguntó la mujer con irritación mientras miraba hacia atrás y adelante entre Liz y Jim. Ella susurró algo y Liz asintió y miró en nuestra dirección. Por la velocidad con la que se llevó la mano y agarró la botella de vodka y resopló, supongo que se dio cuenta de que había otras personas en la sala escuchando su charla sobre bla, bla, bla, masturbación, bla, bla, acción chica-con chica. Volvió lentamente su cuerpo y sus ojos volaron a los míos. Sentí como si el aire hubiese sido noqueado de mí y vi la botella de vodka deslizarse de sus manos. Jim tranquilamente metió el brazo y cogió la botella antes de que tocara el suelo, mientras me quedaba allí sentado mirando a la mujer más hermosa que había visto.

Bueno, sé que la vi anoche, pero estaba borracho y los objetos en ojos de ebrio pueden parecer más calientes de lo que en realidad son. Mi recuerdo de su rostro en mi mente no podría haber sido tan preciso como pensaba que era. Por suerte, era tan hermosa como lorecordaba. Y ahora, me sentí muy mal de verla tan horrorizada por todo lo que dejó escapar a Liz cuando pensaba que nadie más estaba aquí.

—Entonces, ¿quién quiere otra copa? —preguntó Liz alegremente mientras se movía por la belleza de pelo castaño.

Drew y yo sin palabras levantamos nuestras botellas de cerveza para mostrar a Liz que estábamos listos. Ella agarró el brazo de la pobre muchacha y la arrastró hasta el salón. La vi traer la botella de vodka de nuevo hasta sus labios y tomar otro trago mientras caminaba.

Liz le arrebató la botella de las manos y la dejó de golpe sobre la mesa de café.

—Shu, está es Yui. Yui, este es Shu —dijo Liz, por alguna razón, haciendo hincapié en nuestro nombre. Temía un poco por la vida de Liz en estos momentos. Tenía miedo de que Yui pudiese sacarle los ojos.

—Nos conocimos más o menos anoche —le dije con una sonrisa, tratando de mover la atención a mí y salvar a Liz de la desfiguración.

Yui dejó escapar una risa histérica.

Liz se sentó en el sofá, jalando a Yui a su lado.

—Bueno, tenemos unos pocos minutos antes de que la cena esté lista. Jim me dice que ustedes se acaban de mudar aquí desde Toledo, ¿verdad? —preguntó Liz mientras Jim caminaba delante de las mujeres tomando asiento al otro lado de Yui.

Asentí. —Sí, nos trasladaron aquí desde la planta Automotriz de Toledo.

Volví la mirada hacia Yui. Su rodilla se movía arriba y abajo a un ritmo frenético. Liz se acercó y le puso la mano para detener el movimiento.

—Entonces, Yui, ¿cuánto tiempo has sido una camarera? —lepregunté. Quería saber todo lo que había en ella. Y no iba a mentir, me moría de ganas de oír de nuevo su voz y aprender más sobre su vagina y aprender con qué frecuencia se encontraba con amigas para follar.

Mierda, por favor, que no tenga una erección en estos momentos.

—Casi cinco años —dijo mientras otra risa incómoda brotaba de ella y Jim levantó la mano para palmearla en la espalda un par de veces.

¿Cuánto del vodka de esa botella había tomado?

—Liz, no puedo soportarlo más —interrumpió Drew—. Te ves tan jodidamente familiar.

Yui se puso de pie, la rodilla golpeó en la mesa de café y derribó las dos botellas de cerveza. Gracias a Dios que ya se hallaban vacías.

—Creo que he oído que el temporizador del horno se apagó. Liz, ¿escuchaste que el temporizador se apagó? —preguntó.

Liz sacudió la cabeza casualmente. —Nop. Definitivamente no escuché el temporizador —dijo con una sonrisa.

Vi como Yui nos daba la espalda y se enfrentaba a Liz.

—El temporizador sin duda se apagó. Simplemente no lo escuchaste porque no prestabas atención. Tenemos que ir a ver la comida. Debido a que el temporizador se apagó.

—Oye, Liz —dijo Drew—. ¡Creo que está tratando de decir que el temporizador se apagó!

Se rió de su propia broma y extendí la mano y le golpeé el pasar de horrorizada a avergonzada a nerviosa era fascinante. Era como un hermoso choque de trenes y no podía dejar de mirarla.

Liz suspiró y finalmente se puso de pie, sonriéndonos a Drew y a mí mientras se disculpaba y seguía a Yui en la cocina.

Drew se inclinó y me susurró al oído—: ¿Has visto la forma en la que me miraba Liz? Creo que definitivamente me acosté con ella.


Alba Salvatore: Jajajajaja y aún le vienen más situaciones así a nuestra pobre Yui. Espero que te haya gustado este capitulo. Besos :*

Lady in red: Gracias por leer, cariño. Espero que te haya gustado el capítulo. Besos :*