Holaaaa ¿cómo están? ¿Qué es de su vida? ¿Qué han hecho nenes? Espero que muy bien...

Acá les dejo el siguiente capítulo con mucho amor ❤

Pareja:YuixShu

Capitulo IX

El coño matador de Yui

Oh, Jesucristo. Oh, joder. ¿Puede una persona morir de humillación? Jodidaputamierda.

—Creo que estoy teniendo un ataque al corazón. O tal vez un derrame cerebral. ¿Cuál es el que hace que tu brazo izquierdo se entumezca? He perdido toda función cerebral. Esto es todo. Estoy muriendo. Dile a mi gente que los quiero.

—Un derrame cerebral —dijo Liz con voz inexpresiva mientras me seguía a la cocina.

—Mierda. Estoy teniendo un derrame cerebral. Siente mi pulso. ¿Se siente extraño? —le pregunté, estirando el brazo hacia ella.

Liz golpeó mi mano. —Maldita sea, Yui, contrólate.

—Shu, su nombre es Shu. Y no tiene ni idea de quién soy —me quejé.

Joder, odio a las chicas chillonas. Me estoy convirtiendo en una chica llorona e insegura. Voy a tener que patear mi propio culo. Liz se inclinó delante del horno y dio un vistazo a la lasaña cocinándose. Se puso de pie y cruzó los brazos en su pecho, apoyando la cadera contra el frente del horno.

—¿Crees que lo que tienes es malo? Ese jodido retrasado de Drew cree que se acostó conmigo. Puedo verlo en sus ojos. Está tratando de recordar si sabe como luzco desnuda. Como si alguna vez dejase mis "trozos de dama" cerca de alguien que viste una camiseta que dice: "hoy hice pupú". Ni siquiera recuerda como coqueteó conmigo esa noche o como de cerca estuvo de tener su polla y pelotas permanentemente dibujadas en su cara. ¿Me pregunto si se acuerda del maleficio que puse sobre su tonto palo? De verdad creyó que yo era una bruja ¡que idiota!

—¿De verdad Liz? ¿Estás comparando el hecho de que un hombre no recuerda haberte dicho que se acostaría contigo porque tenías unas buenas tetas a tener a mi donante de esperma de una noche sentado a unos seis metros y no saber quien carajo soy? ¿En serio? ¿Es eso lo que estás haciendo, porque sólo quiero asegurarme de que entiendo esto correctamente y no fumé accidentalmente una pipa de agua, llena de mala mierda en el camino de la que no sé nada? —despotriqué.

Liz rodó los ojos. —Jesús, Doña Tonta Irritable, tranquilízate.

Puse mis manos en las caderas y le di mi mejor mirada de "Te voy a joder".

—De acuerdo, tienes razón en que esta no es la situación ideal para reunirse con el padre de tu bebé. Pero está hecho. Él está aquí y no hay nada que podamos hacer al respecto ahora. Después de todos estos años de preguntas, finalmente sabes quién es y le puedes decir sobre Takumi. Así que levanta tu tanga de chica grande y lleva a tu culo allá.

Nos miramos sin expresión por un momento.

—Sé que elegiste eso pero no funcionó tan bien —le dije

—Sí, me di cuenta tan pronto como lo dije. La próxima vez sólo seguiré con bragas de chica grande.

Comencé a dar vueltas por la cocina.

—¿Cuáles son las jodidas probabilidades, Liz? En primer lugar, aparece en el bar de la nada y ahora está aquí. En tu casa. Y me habla como si fuera una chica que acaba de conocer y que quiere llegar a conocer.

—Bueno, técnicamente, eres una chica que acaba de conocer—dijo con un encogimiento de hombros, como si no fuera gran cosa—. Sé que nos preguntamos anoche si él no te había reconocido porque estaba más borracho que Mel Gibson cuando llamó cerda en celo a su esposa, pero creo que es seguro decir que no recuerda quien eres. Es hora de enfrentar los hechos. Yui. Tu vagina no es tan memorable.

—Jódete —murmuré.

—No esta noche querida, tengo dolor de cabeza.

No era su culpa que pudiese ser tan indiferente a todo esto. Nunca le dije lo mucho que pensé en él durante años. Ella no tenía ni idea de lo mucho que el hombre sentado en su sala de estar, había ocupado mis pensamientos y sueños. En todos los escenarios que había inventado en mi cabeza sobre encontrarlo algún día, siempre comenzaban de la misma forma. Él recordaba todo sobre esa noche inmediatamente y se disculpaba por no tratar de encontrarme nunca. Nos besaríamos bajo la lluvia, saltaríamos de la mano en una piscina y montaríamos a caballo por la playa.

O tal vez he visto demasiados anuncios de tampones.

Volverlo a ver, saber que él no tenía ni idea de la noche que pasamos juntos, era horrible. Sobre todo desde que yo criaba un recuerdo de esa noche y tenía que pensar en ello cada vez que mirabaa mi hijo.

—¿Cómo se supone que comience a hablarle de Takumi cuando ni siquiera tiene la más mínima idea de quién soy yo? Nunca me va a creer. Va a pensar que soy una chiflada que está buscando ayuda para su hijo. —Dejé mi cantaleta y me acerqué a Liz junto al horno.

—No necesariamente. Jim no se dio cuenta de quién era Drew hasta poco antes de llegar aquí, cuando lo llevé a la cocina, pero supo inmediatamente quien era Shu. Dijo que él habló de ti esta tarde en el bar. Lo supo de inmediato cuando el pobre mencionó que hueles a chocolate.

Dejé mi caminata maníaca y la miré. Mi corazón empezó a latir con furia otra vez.

—¿Qué?

—Supongo que le dijo a Jim sobre una chica, y cito —se detuvo y levantó las manos al aire para hacer comillas—: que conoció a una chica en una fiesta de la fraternidad y ha pensado en ella durante cinco años. Jim no tuvo la oportunidad de profundizar en todo lo que se dijo porque elegiste ese momento para entrar a la casa diciéndole a todo el mundo sobre tu vagina abandonada y Max, el precoz.

—Jodido infierno —susurré.

—Es por eso que Jim les invitó. No tuve la oportunidad de decirle que habíamos visto a Shu la noche pasada en el bar así que no teníani idea hasta que aparecieron en nuestra cocina.

¡Me recuerda! Bueno, no a mí, sino a la que conoció esa noche. La "yo" que conoció en la fiesta. La "yo" cuya virginidad tomó. Tengo que dejar de decir "yo".

—Un pequeño aviso hubiera estado bien. ¿Sabes que existe este pequeño e ingenioso artefacto llamado celular? —me quejé.

—Oh, cállate la puta boca. Me sorprendí tanto como tú. Llegaronaquí poco antes que tú, y Jim tuvo unos treinta segundos para soltar todo lo que pasaba mientras colgamos los abrigos —argumentómientras sacaba platos del armario.

—No hay forma de que estuvieras ni remotamente tan sorprendida como yo. Si mañana me despertara con las tetas cosidas a las cortinas, no sería más sorprendente que esto —le repliquépetulantemente.

—Oye, traté de callarte varias veces. No es mi culpa que ahora todo el mundo sepa que tienes una vagina irritable. Oye ¡la vagina irritable! —Se rió de su propia broma—. Tal vez es como las entrañas irritables y puedes conseguir alguna medicación para ello. —Jim escogió ese momento para asomar la cabeza en la cocina.

—Si han acabado de discutir sobre la rabiosa vagina de Yui, los chicos y yo quisiéramos comer algo este siglo.

—¿"Los chicos" y tú? Los acabas de conocer. ¿La Hermandad YaYa ya tiene un apretón de manos secretos y una contraseña? —bromeó Liz.

Jim hizo como si se agarrase la entrepierna. —Este es el apretón de manos secreto y la contraseña es "el coño matador de Yui".

Le lancé un guante del horno, golpeándolo en plena cara. En ese momento, el timbre del horno se apagó y sonó el timbre de la puerta.

—Esa debe ser Jenny —dijo Lizz mientras abría la puerta del horno y sacaba el pan de lasaña. Siendo la buena amiga que soy, tuve la precaución de enviarle un texto, para avisarle que Jenny iba a unirse a nosotros para la cena.

—Justo a tiempo, todos vamos a sentarnos a comer, ella dirá, inevitablemente, un montón de estupideces y todo el mundo se olvidara de tu Pikachu. Eso te dará tiempo suficiente para encontrar una manera de decirle a Shu que sus muchachos saben nada

Quince minutos más tarde nos encontrábamos todos sentados alrededor de la mesa del comedor, llenando nuestros platos.

Afortunadamente, mi vergüenza anterior fue empujada a un lado mientras miraba a Drew elogiar a Jenny. Por desgracia, no podía ignorar la situación. Shu se sentó justo enfrente de mí y no podía dejar de mirarlo.

Mierda, es sexy. Quiero decir, muy, muy sexy. Se agrandó mucho en cinco años. Apuesto a que se entrena. Es probable que sea un corredor. Tiene un aspecto magro. Me pregunto quién le corta el pelo. Parece que paga una pequeña fortuna para que se vea como que si no le importase cómo luce. Le queda muy bien.

¡Mierda! Enfócate. ¿A quién le importa qué tipo de productos utiliza para el cabello? ¿Cómo vas a decirle a este hombre que es padre?

Oye, Shu, ¿qué tal este clima loco que hemos tenido? Hablando de locura, tu esperma tiene un contragolpe loco.

El murmullo de las conversaciones en la mesa me sacó de mis pensamientos.

—Así que estaba en el carril de la izquierda y algún idiota trató de acercarse a mí. Tuve que detenerme para no golpear al médium.

Todos dejaron lo que hacían y esperaron a que Jenny corrigiera su error. A menos que de verdad quisiese decir que casi chocó con el auto a alguien que pudiera comunicarse con los muertos.

—Um, Jenny ¿te refieres a una desviación? —preguntó Jim cuando el silencio alrededor de la mesa duró demasiado tiempo.

Ella se detuvo con el tenedor a medio camino de la boca y lo miró divertida. —¿A esa cosita de cemento en el medio de la carretera no se la llama médium?

Carter trató de encubrir una risa al toser, y vi a Drew darle un puñetazo en la cara.

—Está bien, Jenny. Puedes llamarlo como quieras —dijo Drew acariciando su mano con tranquilidad.

—Oh Yui, olvide decírtelo. La compra que hice esta noche funciona impresionante.

Nunca debí haber tomado un trago de agua en ese momento.

Tan pronto como las palabras salieron de la boca de Jenny, tomé una respiración profunda por la sorpresa y el agua salió por el conducto equivocado. Comencé a toser y lagrimear, las lágrimas corrían por mi cara mientras Liz ponía el tenedor sobre la mesa y empezaba a golpearme en la espalda.

—¿Qué compraste? —preguntó Drew con la boca llena de fideos y salsa, ignorando por completo el hecho de que me moría en la mesa frente a él. Shu, al menos, me dio una mirada preocupada y quedó medio parado como si estuviera preparándose para saltar por encima de la mesa para asegurarse de que estaba bien. Su preocupación por mí, era caliente.

Oye, Shu, hablando de calor. Tu inyección de carne caliente tuvo una cita para jugar con mis huevos.

—El mejor vibrador que he tenido —anunció Jenny con orgullo, respondiendo a la pregunta de Drew. Fue su turno de ahogarse. Algo de lasaña salió volando de su boca mientras él se golpeaba el pecho con el puño y Shu le golpeaba la espalda con la mano. Esto empezaba a parecerse a una convención de Heimlich.

—En serio, Liz, tienes grandes productos a la venta. No puedo esperar a probar el resto de cosas que compré ¿y tú, Yui? ¿Hastenido algo de tiempo a solas con todos los juguetes que compraste esta noche? —dijo con un guiño y un meneo de sus cejas.

—Espera, ¿las chicas en la fiesta te compraron vibradores? —preguntó Liz, de repente olvidando el hecho de que todos tenían que estar pensando en algo que no sea mi parte de abajo.

—Nop, esto no es para nada incomodo. Gracias por preguntar —dije en voz baja, rodando los ojos.

—¿Podemos volver a lo que dijo Jenny? Me gustaría más detalles sobre su tiempo a solas: ubicación, iluminación ambiental, de pie o sentada y si la próxima vez necesitas un ayudante. Tengo una excelente fuerza en la parte superior del cuerpo —dijo Drew con un guiño mientras se recuperaba del hecho de que se le atascaran los fideos en su tráquea.

—Qué asco —murmuré.

—Así que, ¿de verdad vendes juguetes sexuales? —me dijo Yui con una mirada soñadora en sus ojos cuando se inclinó hacia mí, con los codos apoyados en la mesa.

Podía sentir mi cara calentarse. Esta no era una conversación que quería tener con él. Trataba de encontrar una manera de decirle que su amada mayonesa tuvo habilidades locas y nadie en esta mesa podía dejar de hablar de vibradores.

—Técnicamente, no los vende. Sólo lo hace como un favor para mí —intervino Liz, salvándome de tratar de explicar—. Empezamos un negocio juntas. Estoy vendiendo juguetes sexuales y ella va vender galletas y caramelos.

—Me gusta el sexo y los dulcesssss —cantó Drew jodiendo completamente las palabras de la canción.

—Oh, así que para responderte Liz, ¡sí! —dijo Jenny por encima dela mala interpretación de Drew de la canción de sexo y dulces—. ¡Esta noche todo el mundo le compró un vibrador a Yui! ¿Con cuántosacabaste? ¿Once? —preguntó Jenny—. Todavía no puedo creer que no hayas usado uno. Es insano. No hay orgasmo que se parezca a losque puedes conseguir con uno de esos cachorros.

Esto no sucedía en estos momentos. ¿Era un sueño? Como uno de esos en los que estabas desnuda de pie delante de toda la secundaria y todo el mundo te estuviese señalando y riéndose. Sólo que esta vez, estoy tumbada desnuda en la mesa del comedor y todos me estánapuntado consoladores.

—Oh, dios mío, lo sé, ¿verdad? —concordó Liz, inclinada hacia delante para poder verme—. Puedo tener múltiples orgasmos en segundos con el Jack Rabbit.

Liz era una traidora. Benedict Liz. Así es como iba a llamarla de ahora en adelante. Jodida Benedict Liz.

—Sin ofender, cariño —dijo ella avergonzadamente a Jim.

—No me ofendes, amor. Siempre y cuando te vengas, soy feliz —dijo con una sonrisa mientras se inclinaba y la besaba en el hombro.

—Yui, absolutamente tienes que irte a casa esta noche y usar el Jack Rabbit. Y luego llámame inmediatamente y dame un reporte —dijo Jenny excitadamente.

—No, no debería usar el JR la primera noche, eso la marcará de por vida. Necesita aliviarse usando juguetes. ¿Alguno te ha comprado una bala? —preguntó Liz casualmente con una mirada en mi dirección—. Una bala es la mejor apuesta para tu primera vez. Es pequeña, no hace mucho ruido pero es poderosa como la mierda —explicó Liz—. Te tomará treinta segundos, como máximo.

¿En serio discutían en la cena cómo debería darme un orgasmo,como si estuvieran discutiendo las instrucciones para armar una biblioteca? Inserte la ranura A en la vagina y retuerza. ¡¿Qué diablos está pasando ahora?!

—Lo siento —le dije a Shu—. Usualmente mi vagina no es el tema de conversación en la cena.

Era el único que me oyó desde que todos los demás en la mesa seguían… ¡joder! Todavía hablaban de mi maldita vagina.

—Quizás debería usar el delfín azul. ¡Es tan tierno con su nariz de botella, los adorables pequeños ojos y la aleta! ¡Podría inventar toda una historia sobre él nadando hasta su canal! —anunció Jenny.

Shu se echó a reír y me dio una sonrisa tranquilizadora y por alguna extraña razón quería treparme por encima de la mesa y lamer su boca.

—Está bien, ahora tengo curiosidad. Balas, conejos, delfines…¿seguimos hablando de vibradores o son personas raras metidas en zoofilia? Quiero ver estas cosas y lo que pueden hacer. Yui, ve a tu auto y tráelos aquí —dijo Drew mientras sacaba el teléfono de su bolsillo—. Esta cosa tiene una video cámara en algún lado… —Se fue apagando, apretando un montón de botones.

—Um, no. No traeré los vibradores que no he negado ni confirmado recibir. Así que cállate y come tu cena, todos ustedes.

—Es una lástima que este tipo Max no tuviera una bala. Podrías, al menos, haberlo logrado antes de que su papá vuelva a casa —se rió Jenny.

—Oooooh, ¿es el tipo del que hablaban cuando entraron? ¿Qué pasó? —preguntó Drew, olvidándose momentáneamente sobre filmar porno amateur en su teléfono celular.

—No. Absolutamente no —protesté.

—Vamos, Yui, no es la gran cosa, sólo responde —rogó Jenny con una sonrisa.

—Vamos, Yui —apoyó Drew mientras yo seguía sentada allí con los brazos cruzados mirándolo.

—¡Responde la pregunta, Yui! —dijeron severamente Drew y

Jenny al mismo tiempo mientras trataban de dominar sus risas.

—Sí, porque nunca he escuchado la referencia a la pelicula The Breakfast Club —murmuré.

—Ahh, no te sientas mal, Yui. Todos tuvieron una experiencia sexual embarazosa. Diablos, cuando iba en la universidad, Shu tuvo sexo con una virgen estando borracho y nunca supo su nombre.

En algún lugar del cielo, el niño Jesús está llorando. O quizás soy sólo yo y el sonido de mi dignidad muriendo. Estoy segura que Jim, Liz y yo lucimos como si hubiésemos presenciado un horrible accidente de auto. Y técnicamente, es algo así. Se sentía como si la mesa estuviera bloqueada con cinta de las escenas del crimen. "Sigan moviéndose, gente, no hay nada que ver aquí, sólo mi dignidad siendo tirada por el retrete."

Estoy bastante segura que dejé de respirar y Liz golpeó a Jim en el pecho para que cierre su boca, la cual seguía trabada totalmente abierta en la posición de: "¡santa mierda, ¿qué acaba de pasar?!". Me pregunté por un minuto si todo esto era un gran plan elaborado para hacerme tropezar y hacerme confesar y que todo el mundo en la mesa estaba involucrado en ello. Mis ojos miraron hacia Shu para ver su reacción y lucía avergonzado, no como si quisiera retorcer mi cuello por mantener en secreto lo que él sabía, y sabía que yo sabía que él sabía.

¡Mierda!

empecé a golpear mi pie nerviosamente, mi pierna saltaba de arriba hacia abajo. Liz se estiró bajo la mesa y puso una mano en mi rodilla.

—Drew, Jesús, hombre —murmuró Shu, negando con la cabeza.

—Yui…

Interrumpí a Liz. Me daba una mirada que claramente decía que era el momento perfecto para sincerarme, pero todavía no estaba lista para eso. Esto no era algo que puedes soltar en la mesa frente a las personas. En su lugar, dejé que fluya el vómito verbal.

—Así que, solía trabajar con este tipo Max en el bar. Éramos buenos amigos y parecía que teníamos mucho en común.

Convenientemente pasé por alto la parte en la que nuestro interés principal era que ambos éramos padres solteros.

—Tratamos de cambiar hacia amigos con beneficios hace unos años atrás. Su reciente viudo padre se había retirado y se mudó al apartamento sobre su garaje. Era a mediados de verano y todos nos encontrábamos en la casa mirando una película. Su padre decidió levantarse e ir a pescar por unas horas. Así que, se fue y empezamos a ir al sofá.

Todos en la mesa dejaron de comer y me miraban fijamente mientras la historia salía de mi boca en una larga y continuada oración.

No puedo creer que esté haciendo esto. Estoy cubriendo una humillación con otra.

—Entonces, estábamos desnudos de la cintura para abajo y se lanza directamente dentro. Exactamente dos segundos después, la puerta del frente se abre y su padre entra. Está demasiado ocupado tratando de pasar por la puerta con una caña de pescar y una caja de trastos así que no se da cuenta que estamos luchando en el sofá tratando de lanzar una manta sobre nuestra mitad inferior.

Los hombros de Drew temblaban en una risa silenciosa, Shu lucía apenado por mí y todos los demás se limitaron a asentir, ya que antes habían oído esta historia.

—Por lo tanto, su padre entra directo al salón, se sienta en el medio del piso con su espalda hacia nosotros y comienza a organizar su caja de pesca y senderismo, y empieza a hablarnos acerca de cómo el lago fue cerrado para la pesca. Mientras tanto, estamos bajo una pesada manta de lana en el sofá detrás de él a mediados de julio.

—Para nada sospechoso —se burló Shu.

Por fin lo miré cuando me di cuenta que no se reía abiertamente de mí y tomé una respiración profunda para continuar.

—Sí, para nada, considerando que Max no tenía aire acondicionado y ese día estábamos como a 37 grados.

Drew negó con la cabeza, divertido. —¿Entonces, qué diablos hicieron?

—Bueno, me senté ahí horrorizada y Max empezó a buscar su bóxer en los cojines del sofá. Cuanto más buscaba, más amenazaba con volar la manta de mi regazo desnudo. Me aferraba a esa cosa como un salvavidas mientras su padre continuaba murmurando acerca de señuelos y carnadas a tres metros delante de nosotros. Finalmente Max encuentra su bóxer y pantalones cortos y empieza a contonearse dentro de ellos bajo la manta. Mientras tanto, sigo tratando de mantener la manta sobre mí y buscar mi ropa interior al mismo tiempo, pero no pudo encontrarla por ningún lado. Encontré mis pantalones cortos, así que me los puse y casi grité en victoria cuando Max arroja la manta de nuestro regazo porque yo sudaba el culo bajo esa cosa.

Todo el mundo se divirtió profundamente con mi historia, y no me importaba demasiado en este punto, ya que no hablaba de mis orgasmos o la metedura de pata de Shu con la virgen.

—Te estás olvidando de la mejor parte, Yui —me recordó Jim.

—Oh, sí. Así que, cuando Max sacó la manta, mi ropa interior debe haber estado atrapada en alguna parte de ella. Fue volando por el aire y golpeó a su padre en la nuca.

—¿Y qué hiciste? —preguntó Shu.

—Hice lo que haría cualquier mujer adulta que se aprecie cuando enfrenta una situación como esa. Me puse de pie, corrí de la casa y fingí que nunca pasó.

El resto de la noche fue bastante bien, dejando de lado las miradas como platos y los asentimientos en dirección a Shu que Liz me daba cada par de minutos cuando había una pausa en la conversación. Ella realmente esperaba que sólo suelte esta mierda frente a todos. "Por qué sí, esté pastel de manzana es delicioso. ¿Sabías que manzana viene de la palabra en latín alum? Lo que significa, ¿me dejaste embarazada?"

Terminamos de cenar y Liz hizo que los hombres lavaran los platos así ella, Jenny y yo podíamos empezar la lluvia de ideas para el nombre del negocio. Habíamos llegado a tres que amábamos y no podíamos decidirnos. Y entonces se nos unieron los chicos y las sugerencias inmediatamente fueron a la alcantarilla. Es increíble, en serio, cuán rápido pueden ir de cero a sucio.

Penes de plástico y Pastas.

Pollas y Galletas.

Sexo y Dulce (te daré una chance de adivinar quién sugirió esa).

Lubricantes y Dedos de Dama.

Anillos de Polla y Confiterías.

Me senté en el sofá fingiendo prestar atención, pero todo lo que podía hacer era mirar fijamente a Shu. Cada vez que sonreía, sentía como si alguien me golpeara en el estómago, lo que era estúpido. Ni siquiera lo conocía. Era un chico de una noche.

Un chico de una noche con el que me sentía lo suficientemente cómoda como para darle uno de los regalos más importantes y el poco tiempo que pasé con él fue suficiente para crear un recuerdo duradero de cuan parecidos éramos. Fue suficiente también para crear otro recuerdo duradero que he tenido que amar, cuidar y moldear por mí misma en algo que espero que se asemeje a un niño de buen comportamiento y que no necesite años de terapia debido a mis habilidades como padres.

Sin embargo, ninguna de las similitudes en nuestras personalidades o cuan atraída estaba por él antes y ahora, tuvieron ninguna incidencia en este momento. Tan pronto como le diga que es el padre de un niño de cuatro años y medio, probablemente va a odiarme. Al menos tuve nueve meses para acostumbrarme a la idea. ¿Qué hombre soltero, hermoso en sus veinte quiere que le digan que cargaba la gran responsabilidad de cuidar un niño por el resto de su vida?

Va a enloquecer cuando le diga. Va a gritar, darse la vuelta y correr. Como uno de esos dibujos animados que cargan contra una puerta y todo lo que ves es un agujero gigante en la madera con la forma de ellos corriendo. Necesitaba prepararme para eso. Y no era como si pudiera culparlo. Era una situación completamente loca que ninguno en su sano juicio se le ocurriría creer. De todas formas, Takumi y yo lo hicimos bastante bien hasta ahora por nuestra cuenta. No puedes extrañar algo que nunca has tenido. Si él decide no volver a hablarnos, que así sea.

¿Entonces, por qué pensar en eso de repente me puso triste?

Miré mi reloj y me di cuenta que eran casi las diez. Necesitaba volver a casa y relevar a mi papá de sus labores de niñera.

—Oye, ¿a dónde te vas? Ni siquiera son las diez todavía —dijo

Drew mientras me levantaba del sofá y comenzaba a moverme hacia el recibidor a buscar mi abrigo.

—Lo siento, necesito volver a casa para que Ta… eh terminar la colada —dije, tropezando con mis palabras.

Maldición, casi digo Takumi. Soy una gallina de mierda. Debería haberlo dicho y terminar con esto. Liz hizo una mueca en mi casi-error y Jim tosió.

—Te llamaré mañana y podemos repasar algunas cosas más —dijo Liz levantando las cejas.

Sé que "repasar algunas cosas" se refería a que iba a golpearmepor no decirle algo a Shu esta , estaré esperando por despedí de todos y rápidamente salí al vestíbulo. Había llegado hasta mi abrigo cuando Shu llegó corriendo por la esquina.

—Oye, te acompaño hasta tu auto —dijo mientras abría la puerta principal para mí con una sonrisa.

Me quedé de pie allí como una idiota, sólo mirándolo fijamente. Debería decirle. Justo ahora, mientras estamos afuera solos.

Oye, no me recuerdas, pero soy a la que le quitaste la virginidad hace cinco años atrás y bueno, ¿adivina qué? ¡Es un niño!

No podía hacerlo. Aparté la mirada y salí, apurando los pasos hasta mi auto y poniendo tanta distancia entre nosotros como pudiera.

¿No había mencionado Liz que Shu le dijo a Jim algo sobre su "chica misteriosa" oliendo a chocolate? No necesitaba que hiciera la conexión. Ahora no. Necesitaba más tiempo. Necesitaba decidir qué decir y descubrir qué tipo de chico era. ¿Quería siquiera tener hijos? ¿Planeaba quedarse en la ciudad por un tiempo o pedir otra transferencia? Quizás ya tiene otros seis hijos dispersos por el mundo de los que no se ocupaba. Oh Dios, ¿qué si decide que quiere ser padre de Takumi y quedarse cerca, luego algo le ocurre a la madre de sus hijos ilegítimos y de repente obtiene la custodia de ellos y tenemos, no uno, sino siete niños? Y todos nos odian porque nunca estuvimos allí para ellos y Takumi vuelca su vida en las calles haciendo trucos por crack porque algún vagabundo llamado Fromunda Cheese le dijo que el crack NO te enloquece. Necesito más tiempo. Necesito formular un plan que mantenga a Takumi lejos del problema. También necesito calmarme. No es como si Shu estuviera rogando por mi atención o pidiendo volver a verme. Estaba siendo agradable y acompañándome a mi auto. Fin de la historia.

Shu me siguió y se detuvo junto al capó mientras yo abría la puerta y me volvía para enfrentarlo.

—Me gustaría volver a verte, Yui —dijo suavemente.

—Bueno, jódeme suavemente con una motosierra —murmuré mientras me quedé de pie con la puerta del auto abierta.

Su boca cayó abierta por un segundo y creí ver reconocimiento cruzar su cara.

Mierda, acabo de citar "Heathers". Ni siquiera me di cuenta de lo que decía. La parte loca de mí quiso que recordara, que sumara dos más dos y se dé cuenta que yo era la chica de la fiesta de fraternidad.

Jesús, prácticamente actuamos toda la película mientras jugábamos beer pong. Cambiamos citas una y otra vez hasta que nuestros lados dolían de la risa. Pero su silencio me probó que cualquier recuerdo de mí que pudiera tener seguía encerrado a cal y canto en los recovecos más lejanos de su mente.

—Llámame. Liz puede darte mi número —espeté antes de que pudiera cambiar de parecer.

Me subí al coche, lo encendí y salí rápidamente hacia el camino, mirando por el espejo retrovisor a Shu, todavía de pie en la entrada, haciéndose cada vez más pequeño mientras me alejaba.


Trataré dea suabir capítulos lo más que pueda ahora que tengo las dos semanas de vacaciones de la uni.

Alba Salvatore: JAJAJAJAJJA ya era hora, si no nunca se hubieran dicho los nombres de ambos, aunque esta vez gracias a Liz. Esperó que te haya gustado el capítulo besos :*