¡Hola, sempais! Bueno, escribí este pequeño drabble sobre una de mis OTP más importantes del universo de Naruto (y. probablemente, de cualquier otro).
¡Ojalá lo disfruten mucho y tengan felices fiestas!
Advertencias. 1) Tremendo, montón de OoC. 2) Seguramente cursi 3) Disculpen los errores. Además de este drabble quería preparar otros y los hice ayer con pocas facultades mentales, jajaja. 4) Pienso publicar esto en mi cuenta de Ao3 Whispers_of_the_wind
Disclaimer. Naruto le pertenece a Kishimoto. Al final, yo no gano nada al escribir esto, excepto sus favoritos y reviews.
Sin más qué decir, ¡les deseo buena lectura!
{.ͼͽ.} * [Ship it for Christmas] * {.ͼͽ.}
{℘} Capítulo 2 {℘}
La solución
Pensé que el amor sólo era verdadero en los cuentos de hadas.
—Smash Mouth, I'm a believer.
—¿Lo dices en serio? —Preguntó la joven de ojos chocolate, arqueando una de sus finísimas cejas—. ¿Nunca hiciste un muñeco de nieve? ¡Es parte de la infancia!
—No de la mía —enfatizó el Hyuga, sosteniendo su termo calentito. Quería olvidarse del shock que rebosaban la voz y mirada de la castaña—. ¿Por qué apilaría bolas una sobre otra y las vestiría?
Tenten puso las manos en jarra, formando un puchero con los labios que, de repente, Neji no dejaba de observar.
—¿Qué tiene de malo? —Insistió ella.
El pelilargo, chasqueando la lengua y aferrando su termo, echó un vistazo hacia el resto de sus amigos. La verdad, todos parecían muy alegres esculpiendo diferentes cosas la nieve (desde hombres de nieve, castillos amorfos, sus crushes y hasta una pila que lucía como el emoticón de una caca); no obstante, la sola idea hizo que un gruñido amenazara de brotar desde sus entrañas.
Finalmente, para zanjar el tema, respondió:
—No me gusta tocar la nieve —musitó el Hyuga, despacio. Y era verdad: Neji aborrecía que sus manos se pusieran frías. Aquella sensación incluso resultaba dolorosa. Tenten sonrió y él hubiera retrocedido, pero el metal del banco también calaba sobre el abrigo—. ¿Qué?
—Descuida. Tengo una solución y te la diré cuando terminemos. ¡Pero debes venir y disfrutar con nosotros! Te prometo que va a gustarte.
—No va a ser como el curry de Karashi y Shansho-baa, ¿cierto?
La otra hizo una —adorable— mueca.
—¡Yo sufrí con eso también! ¿Recuerdas? —Tenten extendió su mano y rodeó la que Neji tenía libre—. ¡Andando! Haremos uno pequeñito.
Él lanzó un suspiro. ¿Cómo podía negarle algo? Se levantó y la siguió, obedeciendo sus instrucciones de cómo armar un muñeco.
Al finalizar, como había previsto, sus manos se sentían igual que dos cubos de hielo y dolían terriblemente. Pese a todo, le había resultado entretenido ver a Tenten emocionada mientras compartían ese momento. Además, sus manos se habían rozado incontables veces durante el proceso.
—Muy bien, pon tus manos en mi cintura —dijo ella, abriéndose el abrigo. Neji la observó, confundido, mal funcionando con la propuesta. Tenten aún usaba otra capa de ropa gruesa bajo su chaqueta, pero de todas maneras lo hizo sonrojar—. ¿Por qué haces esa cara? Ya somos novios.
El ojiblanco había empezado a negar cuando la joven lo forzó a descansar ahí las manos. Neji frunció el ceño y trató de no mirar directamente a la sonrisa cálida y radiante de la ojicafé.
De pronto, sintió los brazos de ella rodeándole el cuello para atraerlo hacia abajo, depositándole un beso que hizo explotar su corazón de felicidad.
En realidad, no sabía lo que hubiera sido en su infancia construir un muñeco de nieve, pero tenía ganas de hacer otros mil si con eso recibía besos de la joven que tanto amaba.
FIN.
