CAPITULO 1
Esta es la última caja por bajar Serena.-dijo Dylan mientras ella asentía.-Sabes a pesar de que sigo pensando que estas por completo loca…la casa es bonita.
Es preciosa, creo que cuando mis padres vengan a visitarme no se querrán ir.-su hermano menor asintió.
Por el momento no están contentos con tu huida triunfal.-dijo el rubio sonriente.
¿Cuál huida triunfal?-respondió ella mientras abría la caja para comenzar a sacar las cosas.
¿Cómo que cuál?-le contesto el chico de ojos grises con una sonrisa, el que ella decidiera mudarse de Chicago una ciudad bulliciosa a un tranquilo y pintoresco lugar como Vermont.
Era necesario que yo escogiera mi camino, no puedo solo seguir bajo el brazo de mis padres y eso…tenía que crecer.-
El rubio sonriente negó.-Eres en ocasiones demasiado dramática hermana, hasta donde se vivías cómodamente en un apartamento sola.
Sí, pero mis padres literalmente se la pasaban conmigo y es agradable hasta que de pronto te das cuenta de que duermen en el cuarto contiguo.-contesto Serena.
Amo a mi familia muégano.-afirmo Dylan mientras la rubia negaba.
Ahora porque vives en el campus, deja que te gradúes y necesites tu espacio te acordaras de mi.-contesto la rubia acomodando en la repisa algunos portarretratos.
No es tan terrible, pero lo entiendo somos tres y ha de ser duro ver que tus hijos no te necesitan más.-contesto Dylan mientras se quitaba las gafas y tallaba los ojos.
Síndrome del nido vacío.-contesto Serena.-Lo comprendo pero al mismo tiempo no es justo que Jonathan no sufra esto.
Hermana quien tolera a los mellizos, dime la verdad.-ambos rieron pues sus sobrinos Marc y Loren eran una punzada de niños.
Nadie, pero dime con honestidad ¿Qué piensas de mi plan?-el miro a su hermana y negó.- ¿Tan malo es?
En lo absoluto, creo que abrir una tienda de antigüedades aquí no es tan malo y es un buen lugar.-contesto Dylan.- Cuando yo me gradué tengo asegurado un puesto contigo.
Dudo mucho que mi padre te permita mudarte tan lejos.-afirmo Serena.-Además estando la Clínica Dental Thompson de por medio.
Creo que mi padre es un acaparador teniendo a Jonathan trabajando con él y ahora presionándome a mí para que de mis prácticas.-
Serena coloco una mano sobre su hombro.-Sabes que somos afortunados de tener una familia como la nuestra.
Si lo se hermanita y te vamos a extrañar mucho rondándonos todo los días, ¿Estas segura de quedarte solita aquí?-pregunto Dylan.
No puedo negarte que me da un poco de temor, pero no podemos omitir que la casa es preciosa.-El rubio rodó los ojos, no entendía en ocasiones a su hermana con sus gustos extraños.
Es demasiado pintoresca para una mujer de solo 26 años.-la rubia le miro con atención.-No lo sé, tal vez tu deberías de ir todos los fines de semana de antro como cualquier otra chica.
Sabes que no soy así.-contesto Serena sacando las demás cosas y mirando la casa que había comprado hacia unos meses cuando fue de vacaciones al lugar enamorándose del mismo.
Todos lo sabemos y me da gusto que inicies tu propio negocio, aunque nunca imagine que fuera a ser tan lejos.-comento Dylan sacando unos vasos de la caja.
Tampoco pensé que iniciaría algo tan lejos, pero me servirá mucho para lo que quiero hacer.-
Yo lo único que le pido a dios es que te mande un hombre bueno.-afirmo Dylan mientras ella le daba un codazo.
Suenas como mi padre elevando sus plegarias a dios para que me case y me llene de hijos.-ella negó de inmediato y no es que no deseaba hacerlo, pero aun no era tiempo.
Así es como suena.-afirmo el rubio.-Bueno pues creo que lo mejor será que nos pongamos a trabajar para dejar esta casa aún mejor.
Gracias por ayudarme.-le dijo Serena seriamente.
Lo que sea por mi hermana favorita.-ella negó.
Soy la única que tienes Dylan Frederick Thompson.-contesto la rubia haciendo renegar a su hermano menor.
Nunca le perdonare a mis padres mi segundo nombre.-ella rio mientras comenzaban a desempaquetar todo lo demás.
La casa estaba justo en el centro un terreno de buena proporción y a pesar de que era pequeña, era simplemente perfecta para serena.
Un piso con dos habitaciones, un baño completo, otro sencillo, cocina, comedor y cuarto de lavado era suficiente para ella quien viviría en compañía de su gatita luna.
Lo precioso del lugar eran la cantidad de árboles alrededor de todas las casas junto con el clima fresco que siempre había…le había encantado.
Dylan por fin pudo dejar el colchón en el cuarto y suspiro hondamente.-¿Te ayudo a quitarle el plástico?
Por favor.-dijo Serena mientras su hermano rajaba el duro plástico del nuevo colchón.
La rubia tendió la cama con unas suaves sabanas de algodón egipcio regalo de su amiga Mina y encima una colcha en tono azul cielo.
Miro la ventana para subirse a un banquillo de plástico que había comprado varias semanas atrás y colgó la cortina en color a juego.
¿Cómo se ve?-Dylan quien cargaba unas lámparas en forma de espiral y miraba con el ceño fruncido.
Demasiado color cielo para mi gusto.-contesto sincero mientras acomodaba las lámparas de buro sobre cada uno y les colocaba sus focos.
Serena comenzó a acomodar la ropa que estaba en varias maletas grandes.-Creo que me llevara parte del día lograr que mi ropa entre aquí.
Tienes dos cuartos.-ella asintió con alivio porque solo viviría ahí sola.-Yo revisare la instalación de gas y que el agua corra como debe ser.
Revisa por favor también que salga el agua caliente y el en el fregadero.-el asintió.
Si capitán.-dijo Dylan haciendo un saludo como soldado.
Eres tan gracioso.-respondió la rubia aventándole un suéter mientras el salía con prisa del cuarto.
Pasaron la parte del día haciendo quehaceres en la casa, limpiando, acomodando y recortando el pasto de la entrada.
Entrada la tarde se ducharon y fueron al centro para ir a ver el local donde Serena tendría su tienda de chucherías como decía su hermano.
Señorita Thompson, es un gusto conocerle.-dijo sonriente el hombre de cabellos rojos y gafas redondas como su estómago.-Bruce Collins.
El gusto es mío, él es mi hermano Dylan.-el chico estrecho la mano del hombre y entraron al local.
Había un gran ventanal, algo reducido en espacio pero hasta en cierto modo funcional.- ¿Qué le parece?
Creo que está bien y la remodelación ha quedado como yo quería.-contesto la rubia.
Disculpe que le pregunte, ¿pero que venderá aquí?-
Libros, inciensos, discos…será una tienda de antigüedades.-contesto la rubia.-Bruce le miro con cara de duda, se preguntaba si eso funcionaria en ese lugar.
Es una tienda de todo un poco señor Collins.-comento Dylan caminando por el lugar.-Creo que les gustara.
Pues enhorabuena, espero que me invite a la inauguración.-contesto el sonriente y amable.
No creo que exista una ceremonia como tal, pero ojala que me visite cuando habrá.-dijo Serena mirando las paredes y estantes colgantes.
¿Cuándo será?-pregunto Bruce.
Solo estoy esperando a que me llegue la mercancía, pero en estos días estaremos trabajando aquí.-contesto Serena.
Bien, le doy entonces las llaves y es un gusto darle la bienvenida a Vermont.-
Gracias, muy amable de su parte señor Collins.-el hombre regordete salió del lugar.
Dylan comenzó a reírse escandalosamente.- ¿Has visto su cara?-
No es divertido mofarse de la gente.-le riño la rubia.
Creo que da por sentado que será un fracaso el negocio.-la rubia negó pues lo fuerte para ella era la venta online.
¿Qué te parece?-le interrogo la rubia.
Creo que es un lugar con potencial, algo pequeño para tantas cosas que tienes pero en el garaje que tienes en casa podrá guardar todo lo demás.-
Tengo mucha esperanza de que sea mejor, es una zona pintoresca y bueno…-la rubia se quedó sin habla.-Me muero de miedo a que fracase Dylan.
No sucederá, ya verás que te ira muy bien y claro que sigues teniendo tus ventas en línea.-
Es cierto.-contesto la rubia sintiéndose un tanto mejor.-Además de mis ahorros casi todos invertidos en mi nueva casa y este lugar.
Dylan solo asintió mientras tocaba su hombro como señal de apoyo, no podría dejar que su hermana la siempre positiva Serena se dejara vencer antes de siquiera luchar.
Mañana vendremos temprano y acomodaremos todo lo que tienes en casa.-comento el mientras la rubia asentía mirando con sus ojos celestes las paredes blancas, carentes de decoración.-Que te parece si compramos una pizza y vamos a la casa para terminar de acomodar el cuarto donde dormirás.-
Es cierto no recordaba que tengo que estrenar un colchón.-Serena sonriente asintió, no debía de pensar en nada negativo para el comienzo de su nueva vida.
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Darién bajo de la camioneta necesitaba comprar algunas cosas de la tienda.-Buenas tardes Marlon.
Hola Darién, ¿Cómo estás?-
Con mucho trabajo.-contesto el pelinegro secamente tomando un carrito y entrando para no detenerse a contestar preguntas.
Paso por unos estantes y tomo lo que necesitaba de la lista de letras infantiles de su hijo Matthew quien siempre se encargaba de ello.
Pan, jamón, tocino, galletas, leche, cereal, mantequilla y crema de maní…Darién se preguntaba si de verdad ocupaban tanta azúcar sus hijos.
Echo todo al carrito junto con algunos vegetales más que por supuesto no estarían en la lista por obvias razones.
Suspiro hondamente y tomo lo que su esposa ocupaba…después de varias rondas lleno el carrito.
Encontraste todo lo que ocupabas.-dijo Marlon amablemente.
Si lo hice, me das dos cajetillas de cigarros.-el hombre de cabellos oscuros por el tinte asintió.
La caja registradora comenzó a sonar.-Señor Shields ha traído sus bolsas.
No Joshua, se me olvidaron pero está bien si me colocas todo en cajas.
El chico sonriente asintió yendo por una caja de cartón usada y comenzando a llenarla con los artículos.
Buenas tardes.-saludo Bruce Collins.
Buenas tardes.-contestaron.
Darién, muchacho hacia un tiempo que no te miraba, le extendió la mano para estrecharla.-
Algo de tiempo, pero he estado con mucho trabajo.-contesto el pelinegro.
Enhorabuena hijo, ¿Cómo va todo?-
Bien gracias.-dijo el secamente.
Perfecto, Marlon dime que ha llegado ya mi encargo.-
Si ya me han surtido el aceite de coches.-dijo el hombre de cabellos canos.-He visto que estabas con una señorita muy guapa.
Es muy bonita, me ha rentado el local para poner una tienda de antigüedades.-contesto Bruce.-Nos vemos Darién.
Hasta luego Bruce.-dijo el pelinegro.
Antigüedades y yo que creo que los jóvenes desean cosas más modernas verdad.-soltó Marlon mirando al pelinegro.-son 28 con 32.
Darién le entrego algunos billetes y recibió el cambio.-Gracias.-contesto sin más.
De nada hijo, que te vaya bien y me saludas a todos.-dijo Marlon mirando al pelinegro.
Con gusto.-el tomo la caja con sus compras, revolvió el cabello de Joshua y le dio un par de monedas.
Gracias Señor Darién.-contesto el pequeño.
El pelinegro salió del local y camino hacia la vieja camioneta que le movía por el pueblo…tenía mucho trabajo ahora que llegara a casa.
Dejo la caja en la parte trasera y tomo la cajetilla de cigarros la golpeo para asentar el tabaco para después abrirla tomando un cigarrillo.
Se montó en la camioneta, se abrocho el cinturón para irse a casa.-
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¿Encontraste lo que buscabas?.-Bruce rió.
Te pregunte Marlon.-
Lo siento, es la costumbre.-contesto el hombre canoso.-Son entonces 14 con 15.
Toma.-le dijo Bruce mirando al pelinegro que fumaba y se montaba en su viejo Ford.-Ya son diez años verdad.
Si.-contesto Marlon con pena entregándole el cambio para mirar el humo de la camioneta.
Señor trae su bolsa.-pregunto el pequeño castaño.
No hijo, yo lo llevare en la mano.-contesto Bruce ante la cara de pena de Joshua quien ahorraba para una bicicleta.-Pero toma.
Gracias señor Bruce.-
Nos vemos.-sin más el pelirrojo siguió su camino.
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Darién paro la camioneta en el semáforo mirando a los turistas caminando ajenos a todo…hacia tanto tiempo que él no tomaba unas vacaciones con su familia.
Giro un par de veces su cuello y este trono para darle un poco de descanso…una cabellera rubia de pronto capto su atención.
Miro una chica enfundando en un vestido largo veraniego de color blanco con flores rosas…seguramente una turista más.
Estaba de espaldas y un chico le miraba sonriente con su mano sobre el hombro…parecía hacerla reír y no podría negar que sintió envidia de ello.
No podría negar que era hombre y ese vestido se adhería a cierta anatomía de su cuerpo que llamaba la atención…un pitido lo saco de su terrenal momento para seguir su camino.
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Creo que podría quedarme muchos días más hermanita.-Serena comenzó a reír pues habían pedido la pizza y Dylan quedo prendado de la chica que recibía los pedidos.
Eres un tonto, no creo que le cause mucha gracia a tu novia Madeleine.-contesto la rubia.
Pensé que me guardarías el secreto, pero veo que eres tan malvada como nuestra madre.-dijo el rubio ofendido.
Haz lo correcto.-contesto Serena mientras su hermanito rodaba los ojos con enfado.
Puedo preguntarte algo.-
No.-contesto ella riendo.
Por favor.-dijo Dylan juntando sus manos en señal de súplica.
¿Qué?-
Me dirás porque termino lo de Yaten y tú, parecían contentos con su relación.-ella suspiro hondamente mientras comenzaban a caminar.
Tengo ganas de un helado de galleta.-dijo sin más.-Además eso no es algo que te incumba cariño.
Cada día te pareces más a mamá.-Serena fingió ignorarlo.-Todos pensamos que se casarían y para ser honesto me caía bien.-dijo Dylan.
Es un buen hombre y le quiero mucho, pero digamos que no somos tan compatibles.-contesto la rubia.-Hola quiero un helado de galleta.
Enseguida señorita.-contesto la chica de gorra y nombre Leslie en su gafete.
¿No quieres?-la jovencita miro con ensoñación a Dylan quien le regalo una perfecta sonrisa gracias a la ortodoncia.
Uno de chocolate, por favor.-Serena rio por la mirada de conquista que lanzo su hermano a la chiquilla de escasos 17 años.
Eres tremendo.-le dijo codeándole y después de pagar regresaron por la pizza.
Como saber si eres compatible, digo es complicado para mi entender porque ustedes siempre reían y bueno parecían llevarse bien…algo intelectuales para mi gusto.-dijo Dylan.
Serena como Yaten se habían licenciado en letras, el por su parte inicio una maestría casi de inmediato para comenzar a dar clases.
Todos le decían que hiciera maestría y fuera profesora, pero ella no deseaba eso…deseaba tomarse el tiempo para comenzar a escribir.
Su abuela había fallecido antes de que ella cumpliera 16 años y siendo más que obvio heredo sus bienes a la rubia…quien adquirió la vieja casa familiar y con ello la tienda de antigüedades…
A la cual no le tenían tanta fe, sin embargo para sorpresa de todos la venta de antigüedades en el 2019 era bastante redituable…las ventas en línea superaron con creces las pocas expectativas de su familia en el negocio.
Yaten le había apoyado consiguiendo libros de todas partes y así fue como fue juntando más artículos para vender…pero su relación poco a poco se fue haciendo más superficial y menos personal.
Para serte sincera Dylan…-ella suspiro hondamente para comer un poco de helado.-Yaten era aburridísimo.
Su hermano le miro con cara de sorpresa y enfado.-Por dios duraste cuantos con él…como seis años y me dices que era aburridísimo.
Fueron dos de amistad y 4 de novios.-dijo la rubia comiendo de su helado.
Eres una bruja malvada, recuerdo la cara de cartón de mi excuñado cuando me dijo que no seguiríamos siendo familia.-contesto Dylan.
Yaten es un buen hombre, es culto, inteligente y bueno le gusta la buena música…-Serena suspiro.-No bebe, no fuma, no baila y no se ejercita.
Huy perdón señorita fitness.-dijo el rubio haciéndola reír.-Creo que eres injusta, tal vez ahorita estarías casada ya.
No es eso, como explicártelo…él no tiene esa chispa que necesitaba yo para vivir a su lado.-expreso Serena con efusividad.
¿Cuál chispa?-pregunto Dylan.
Sentido del humor hermanito.-dijo Serena mientras el miraba a la enana de su hermana como si no comprendiera las cosas.-Llega el momento en la vida que todo se acaba y pensar en compartir la vida con una persona que no te haga reír…es terrible.
Dylan comió de su helado y llegaron a la pizzería, era cierto su hermana le había dado una respuesta coherente.
Lo veía en sus padres, ellos siempre reían y el que tuviera más de 35 años juntos no hacia la diferencia…era cierto…la juventud era corta, la belleza momentánea y vivirla con alguien que no te hiciera sentir bien sonaba terrible.
Serena termino su helado recogió la pizza y se colgó del brazo de su hermano.- ¿Quedo soda en la casa?
Si, los víveres completos made in Chicago hermana.-ella sonriente asintió, se subieron a la camioneta para regresar a la casita.
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Darién bajo de la camioneta para tomar la caja de víveres, tenía que arreglar el tejado de la casa porque el próximo invierno no lograrían salir bien librados de ello.
Había muchos gastos en casa por pagar, venia el seguro médico en el siguiente mes y era algo pesado para cargar sobre sus hombros.
Hola Darién.-le saludo Lauren su suegra.-Haz llegado temprano.
Si, pase a comprar lo de la lista y tengo que reparar el techo.-contestó el pelinegro.- ¿Cómo está?
Igual.-contesto Lauren mientras el pequeño de los Shields aparecía corriendo.
Papá, papá.-grito Matthew abrazando al pelinegro.- ¿Haz traído las cosas?
Me hiciste trampa.-le riño el pelinegro.
No es cierto.-contestó el chico de ojos verdes y cabellos castaños.-Eso faltaba en la despensa, mi abuela me ayudo.
No había vegetales en la lista.-dijo Darién.
Es que no nos gustan.-contesto el niño de 10 años con carita de asco.
Pues es indispensable, ¿Dónde está Derek?-
Mirando el televisor.-el pelinegro entro a la casa y su hijo de inmediato se levantó.-¿Has hecho la tarea ya?
Estaba en eso.-
Estabas mirando el televisor, vayan a lavarse las manos comemos y hacen tarea.-ordeno él.
Si papá.-dijeron los dos chicos con enfado yendo al baño.
Deje la cena lista, ¿ocupas algo más?-
No Lauren, gracias por venir el día de hoy para ayudarme.-ella le apretó el brazo con amabilidad.
Siempre vengo y lo sabes.-contesto la mujer con cara de tristeza.-Mañana si vendrá Lita verdad.
Si, solo tuvo un problema con Jackie.-contesto el pelinegro.
Darién, quería decirte que tenemos un poco de dinero que conseguimos para la renovación del seguro y.-
No yo no quiero que gasten, ustedes me ayudan mucho y créeme que ahora no estoy en saldo rojo…la librare bien.
¿Estás seguro?-el asintió.-No sabes cuándo admiro tu dedicación y el amor que le tienes a mi hija.
Siempre ha sido así.-ambos se reconfortaron con una sonrisa.
Tengo hambre.-la vocecita de Matt les interrumpió.-Adiós abuelita.
Nos vemos hijos.-contesto ella mientras salía de la casa.
Darién se lavó las manos en el fregadero y sirvió la cena a sus hijos…camino por el largo pasillo hasta ver a su esposa.-Hola mi amor, ¿Cómo estuvo tu día?
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Y después de mucho tiempo he regresado, siendo honesta pensé que no lo haría porque he tenido problemas para seguir con las historias pero hoy me siento de buen animo con deseos de que mi nueva historia sea de su agrado.
Tratare de subir los tres capítulos a la semana, si han seguido mis historias anteriores saben que siempre trato de que vayan calmadamente bien y bueno mi pareja favorita esta de vuelta con bombos y platillos después de una larga ausencia así que espero leerlas acompañándome en el proceso.
Por cierto muchas gracias por seguir comentando en mis historias anteriores, cuando me he sentido un poco gris pues leo sus comentarios que me animan o me alegran el día...les quiero mil les mando un abrazote a la distancia y gracias por su apoyo...espero que nos leamos el lunes nuevamente...excelente fin de semana.
