CAPITULO 4
La rubia se hizo a un lado pues un hombre de escaso cabello algo nervioso se acercó con prisa para ver al hombre de la camioneta.-Lo siento Darién, no era mi intención frenarme así.
El solo miraba a la rubia quien estaba de perfil escuchando al viejo Alfred quien se disculpaba con insistencia…ella era perfecta hacia tanto tiempo que no sentía una atracción tan fuerte con una mujer, era joven de labios carnosos y rojos como cereza…seguro se sentía que su blanca piel seria suave al tacto como el mismo terciopelo su aroma dulzón pero su mirada era algo inexplicable…
Unos grades ojos azules como el mismo cielo que miraban con preocupación su situación y esto hizo que su corazón latiera con más prisa, su voz incluso era melodiosa.- ¿Estás bien?-ella volvió a preguntarle y el solo asintió, pero algo caliente se le deslizo por la frente.-Dios santo te has cortado con el visor.
Madre de dios no era mi intención.-dijo Alfred asustado y el pelinegro fue consciente de ello.
Se llevó la mano a la frente y si había un rastro de sangre.-No te preocupes yo estoy bien Alfred.
Por los daños yo.-el pelinegro se bajó de la camioneta al notar el temblor de las manos del padre del comisario del pueblo y bueno en si el choco por andar de bobo.
No pasó nada mira…entre camionetas viejas no pasa nada.-contesto el pelinegro mientras notaban que solo había sido un recargon de camionetas tan viejas como el mismo Alfred, así que la lámina no tenía ni siquiera aun tallón en la pintura.
Serena se percató de un par de cosas, el hombre de cabello oscuro era lo bastante misterioso como sus ojos azules y seguramente trabajaría en algún lugar donde usara fuerza física, porque además de alto se miraba bastante fuerte…bastante testosterona en una cabina.
Pero aun tienes sangre en tu frente, debería de llamar al seguro para que te atiendan las lesiones salen cuando uno se enfría.-insistió Alfred.
Puedo limpiarle el corte si quiere, tengo un botiquín en la tienda.-interrumpió Serena notando al hombre de la tercera edad demasiado ansioso, capaz de que se desmayaba de los nervios.
No te preocupes Alfred, yo estoy bien y ella me limpiara la herida.-contesto el pelinegro dando por terminado el suceso.-Además traía el cinturón, no te preocupes.
Gracias a dios.-contesto el hombre caminando a su camioneta y siguiendo su camino, mientras Darién se estacionaba.
Sería un bobo si no aceptaba que las delicadas manos de aquella mujer que le hizo chocar no le curaran…tal vez sería un aprovechado pero ella fue quien se había ofrecido.
La rubia era tan pequeña, pero con sus proporciones perfectas de su cuerpo...Darién bajo de la vieja Ford y la siguió como corderito a matadero.
Era imposible no verla caminar y es que la visión de un apretado jean resaltando un respingado trasero solo hacía que algo dentro del despertará con un deseo algo abrumador, no entendía cómo es que esta situación se había vuelto de pronto tan fuerte…raro…demasiado raro.
Siguió a Serena saludando con un movimiento de cabeza a Leo quien perforaba el frente de la tienda tratando de meter el cable para el internet, de pronto se encontró en la tienda nueva.
Toma asiento por favor.-el obedeció y se sentó en el sillón de cuero, miraba el lugar con piezas de lo que parecían ser viejas o en su defecto antigüedades…Se percató de las sombrillas y los jarrones que estaban dispuestos en un banco algo de madera oscura, ¿Seria acaso fotógrafa?
La rubia aparecía con su cara gentil mientras llevaba el botiquín a un mostrador y jalaba otro banquillo.-Creo que ahí no podría alcanzarte.-comento ella quitándose la cámara del cuello mientras Darién se levantaba para ir a su encuentro tomando asiento.
Ella abrió el botiquín y a pesar de que eran dos perfectos extraños la chica era demasiado confiada.-Veamos.-dijo con su voz cantarina.
Darién se fijó en su rostro ovalado, tenía las mejillas rosadas por la caminata y sus ojos tan azules que jamás hubiese visto tupidos de unas pestañas castañas que hacían un arco exacto contrastando con sus pómulos…ella era hermosa.
Se sentía de verdad avergonzado por darse cuenta que la estaba haciendo sentir incomoda por el rubor más intenso de sus mejillas y es que todo esto junto con el aroma que desprendía de su femenino cuerpo.
Seguramente era mucho más joven, ahora es cuando recordaba que probablemente ella era la chica del vestido aquella que reía con lo que decía un chico y de pronto se sintió celoso de esa situación.
¿Estás enojado?-le pregunto mirándole a los ojos sacándole de sus pensamientos absurdos y fuera de lugar.
No, yo lo siento…es solo que.-ahora él era quien se ruborizaba, parecían tantos años de eso que sintió un adolescente hormonal.
Lo lamento, suelo ser demasiado entrometida y bueno tal vez te incomodé.-el negó en respuesta bajando un poco su mirada para ver la línea de sus pechos juntos.
Se preguntaba de manera pervertida si sus pezones serian de color rosado o más oscuros…tuvo que tragar saliva para controlarse, pero era difícil después de tanto tiempo sin hacerle el amor a una mujer y está en verdad le estaba haciendo revivir el deseo que desde hacía un largo tiempo pensó se había ido de su cuerpo.
Al parecer no es profundo, solo que la frente es un poco escandalosa.-contesto ella mientras limpiaba con una gaza la sangre que había salido de manera fluida y claro que el pelinegro sentido nada por estar pensando tonterías.
¿Eres enfermera?-le pregunto de inmediato.
Tome primeros auxilios en un verano escolar y bueno mientras mi abuela curaba a mi hermano mayor durante sus travesuras, yo lo hacía con el menor así que ella me enseño.-contesto la rubia mientras colocaba la gaza con sangre en la mesa.
Los hombres somos más complicados.-respondió el sintiéndose cómodo de pronto.
Es bueno saber que tienes voz.-afirmo Serena quien mojo un poco de algodón con isodine haciendo que él se hiciera para atrás con la sensación pero no escoció como esperaba.
Eres como todos los hombres.-rio melodiosamente haciéndole formar una sonrisa.-También sonríes.
Si yo...-dijo el mientras la rubia sonreía limpiando con repetidos golpecitos en el pequeño corte de su frente cuando estuvo ya sin sangrado tomo un pequeño trozo de cinta micropore para colocarlo.-Gracias.
De nada, ha quedado.-Serena guardo las cosas y tiro lo que estaba sucio.-¿Te duele la cabeza?
No por el momento.-
Ella se acercó para verle la frente una vez más notando la belleza de esos ojos azules y en verdad que se sentía atraída por el.-Pues entonces por cualquier cosa tengo aspirinas si quieres llevarte algunas.
No es necesario, pero si me duele la cabeza puedo venir entonces por aspirinas.-la rubia asintió, mientras Darién lo tomaba como una invitación para otra cosa y esto estaba convirtiéndole como en un pervertido.
Lo bueno es que no paso a mayores.-comentó la rubia.-Por cierto, a todo esto mi nombre es Serena Thompson, como notaras soy nueva en la comunidad.
Si creo que escuche algo en el almacén sobre ti.-
Espero que hubieses sido bueno, lo cierto es que apenas es mi segundo día aquí y mira abriré una tienda de antigüedades…-
¿Acaso no está abierta ya?-pregunto Darién siendo más que obvio.
No lo había pensado así, pero tienes razón…-la rubia sentido un poco nerviosa y es que ese tipo le hacía sentir como una colegiana.
El pelinegro tampoco lo pasaba nada bien, se preguntaba si ella tendría novio que no dudaba un solo segundo y además seguramente estaba comprometida o casada incluso…de solo estar pensado en esto le daba mucha ansiedad.
En ocasiones soy algo distraída, pero aún me falta el internet y bueno colocar el anuncio, ¿Conoces a alguien que pudiera hacerlo?-
El asintió.-Yo podría instalarlo, me dedico a cosas de construcción y no tendría problema en hacerlo.-Serena tan confianzuda como siempre coloco su mano en su antebrazo.
¿De verdad?-el sintió que le hacía falta el maldito aire para respirar y se quedó de piedra ante el contacto de su tibia mano contra su piel desnuda del brazo.
Si.-dijo con un hilo de voz.
Perfecto, es bueno saber que hay alguien de confianza.-afirmo Serena y el pelinegro no sabía cómo salir de ahí sin aprisionarla entre sus brazos para besarla hasta desmayarla de placer.
Disculpa Serena, ya hice la perforación y jalare el cable.-la rubia soltó al pelinegro quien deseo protestar.
Leonard fue consciente de la tensión masculina del pelinegro, pero lo cierto es que la chica a pesar de ser hermosa…no estaba en sus planes conquistarla.
¿Qué necesitas?-le pregunto Serena tratando de ocupar su cabeza en otra cosa que no fuera ese hombre de ojos azules.
Entrare con mi escalera y sacare el cable por esa pared…no importa que el modem quede en el mostrador.
Para mi está bien.-el rubio asintió saliendo por su escalera.-Puedo colocarlo en el piso o pegarlo en la pared.
Si como tu desees.-contesto Leo saliendo del local para hacer sus cosas.
La rubia miro al pelinegro.-Bueno yo…tengo que irme a trabajar y gracias.-
¿Cuándo crees tener tiempo?-le cuestiono la rubia apresurada.
Mañana tal vez podría pasar temprano… ¿No habría problema?-ella negó.
Si está bien…-contesto Serena mirándole caminar.-Por cierto, a todo esto ¿Cómo te llamas?
El pelinegro le miro y era como extraño, hacía mucho tiempo que no se detenía a pensar que una mujer le preguntara algo como su nombre…-Darién Shields.
Que tengas buen día Darién.-el asintió y salió de la tienda un poco acalorado, estaba hecho un mar de confusiones en su cabeza.
Se montó en su vieja camioneta y fue a trabajar, necesitaba dejar de alucinar con lo que esa mujer no cualquier mujer…más bien con lo que Serena le había hecho sentir.
La rubia estaba ahí parada mirando a la nada, era consciente de que todo ese breve encuentro había sido sumamente extraño y al mismo tiempo bastante perturbador para su mente.
El hombre era un espécimen masculino, súper alto y muy fuerte no conocía a un tipo como el…no era nada parecido a Yaten con su cuerpo delgado estilizado por el yoga.
Este era como una bomba de testosterona a la vista femenina…el exudaba sexualidad pura y como hasta en cierto punto reprimida…trato de controlarse un tanto porque no podría tener esa clase de pensamientos y suspiro hondamente para recordar dos reglas básicas en su vida.
La número uno ser amable con las personas y en caso de poder ayuda hacerlo…era lógico que ella fuera a ver si serviría de algo en ese percance sucedido frente a su tienda.
Y la número dos, por más irresistible que fuera un hombre y todo lo que le deseara, exudara o no sexualidad… los hombres casados estaban prohibidos.
Suspiro con decepción mirando a Leonard entrar con la escalera y ella solo se dispuso a seguir con lo suyo...quito los jarrones del banco para colocarlos en los estantes de la pared y tomo una caja de madera labrada.
Dejaría de pensar en eso que le llenaba la cabeza de malas ideas, se concentró en tomar las mejores fotografías para subir a su página web.
Leo tardo algunos minutos y espero a Serena para al fin terminar su trabajo.-Bueno todo está ya configurado y solo necesito que me firmes aquí.
Ella miro el papel que le entregaba y no podría no preguntar cuando tenía dudas.- ¿Conoces a Darién Shields?
Bueno como amigo no porque no somos congéneres, pero todos conocemos quién es.-contesto el esperando la firma del documento.
Pensaras que soy rara, pero el señor con el que choco estaba demasiado ansioso y me preocupe que terminara con un colapso nervioso.-afirmo la rubia.
Leonard no era un tipo muy comunicativo.-Es natural porque él debe estar sano, la verdad que es muy complicado de explicártelo pero tiene que ver con su familia.
Serena leyó la hoja y entendió por la breve explicación que no era un asunto que le incumbiera.- ¿Dónde firmo?-
Aquí y aquí.-dijo Leo señalando los lugares.
¿Es todo?-el asintió.-Gracias.
De nada, que tengas buen día.-el rubio tomo su escalera y salió de la tienda mientras Serena solo decidió subir las fotos a la web.
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Anna miraba la foto de su hija en el escritorio de su esposo, cuando es que había crecido tanto como para marcharse tan lejos de ellos y justo ahora que tenía una noticia por darle.
Hacia un mes atrás una mujer en Facebook le había enviado solicitud de amistad y le escribió de manera insistente de que debían de hablar ella no siendo fanática de las redes sociales lo dejo de largo…cuando puso atención noto que la mujer le seguía escribiendo.
Así que solo miro con atención su foto de perfil y le resulto un poco familiar, por lo que simplemente la acepto, ahora no sabía si esa fue una buena idea porque esa mujer varios años menor resulto ser su media hermana.
En menos de lo que imagino su padre desaparecido resulto vivo en Canadá con esposa cuatro hijos 10 nietos y 2 bisnietos, se sintió mal por saber esta situación porque ella durante años culpo a su madre de su abandono.
Le dolía profundamente darse cuenta de que ella actuó mal con Serenity durante años cuando lo único que hizo su madre fue hacer todo lo posible por darle lo mejor y con esto también sacrifico su propia vida, porque tristemente ella no se volvió a casar ni a tener hijos.
Afortunadamente a tiempo lograron limar asperezas y hacer las pases años antes, pues Serenity le ayudo con la crianza de su hija Serena quien la adoraba.
¿Qué tanto piensas cariño?-dijo Duncan mirando a su esposa.
Estaba pensando en cómo tomara nuestra hija esta situación, tu sabes que ella quería mucho a mi madre porque ella prácticamente la crio.-comento Anna con pena.
Pues solo será extraño y creo que más bien se preocupara por ti.-contesto el mirándole con atención mientras ella solo negaba.
No sé qué sentir, digo el hombre se marchó y ahora resulta que tiene un matrimonio estable con muchos hijos, nietos…mientras mi madre.-Anna no acabo de decir las cosas cuando las con lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Vamos no te pongas así mi amor, sabíamos que aparecería cuando estuviera enfermo o alguien más deseara conocerte.-Duncan la abrazo porque sabía que la mala relación que ella tuvo con su madre era por ese hombre que ahora conocían como Erick Kellerman.
Él tenía una gran familia llena de amor y felicidad total, cuando ella recordaba como su madre trabajaba todos los días para sacarla adelante…incluso hizo todo lo posible para que estudiara y ella a cambio le guardaba rencor por culpa de su padre.
Su media hermana había hablado con ella y deseaba conocerla como los demás pero aun no ponían una fecha de reunión, siendo honesta no quería hacerlo porque no estaba contenta en saber la fantástica vida que ellos tuvieron con un padre amoroso.
Podría reconocer que le daba envidia y ahora la vida buena que tenía resultaba moverse mucho por esta razón.-Sabes Duncan, he pensado que tal vez no es bueno que me reúna con ellos.
Su esposo la entendía perfectamente.-No es necesario y si esto afecta tu paz no lo hagas, creo que tenemos una familia lo bastante fuerte como para no necesitar más nada de ellos.
¿Hago mal?-el negó.-No quiero sentir esta pena y que me vean con lástima, porque crecí sola con mi madre…no quiero responder preguntas.
No vayas, elimina a esa mujer y es todo.-dijo sin más Duncan.-Si no te sirve no lo tomes amor, además tenemos que hacer un espacio en nuestra agenda para ir a ver a Serena.
La extraño mucho, pero creo que es bueno que no esté aquí.-
¿Crees que le afectaría?-pregunto el castaño.
Sí, porque ella era la más cercana a mi madre y la quería demasiado aunque puede que ni siquiera sea una situación que le importara en si.-contesto Anna.
Venga no hablamos más sobre el tema, otra cosa Yaten me ha cansado ya.-soltó con cara de hastío Duncan mientras se quitaba los lentes.
Es un buen chico, pero hasta mí me ha cansado un poco con su insistencia sobre el paradero de Serena.-comento la rubia.-Pensé que ya lo había comprendido.
Pues no lo ha hecho y espero que cuando nuestra hija venga ya tenga un nuevo novio para que la vea dejándonos a todos en paz.-
Nuestra única hija y resulto ser la que se fue a vivir más lejos.-dijo Anna mientras su esposo solo asentía.
Sabes que te amo verdad.-
Yo también señor Duncan Thompson.-se besaron tiernamente.
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Darién llego a casa de la señora Nicole.-Bueno días.-
Buen día hijo.-contesto la solitaria mujer rodeada de tres perros y dos gatos, sus hijos parecían olvidarse de ella todo el año…solo aparecían en navidades.
Él se dispuso a reparar el techo y el aroma de ella le parecía estar impregnado en su brazo…acaso era tremendo estúpido deseando algo que no podría jamás tener.
Serena era una mujer joven y bella, si es que el destino estuviera de su lado estaría soltera pero que le diría…soy Darién Shields tengo 35 años soy casado y padre de dos chicos, por cierto uno de ellos adolescente además casado.
Negó de inmediato…ella era como todo el anhelo de un hombre joven que deseara tener una esposa hermosa y llevarla a recorrer el mundo de su brazo.
Ese tiempo había pasado ya en su vida y tal vez no era demasiado mayor como lo pensaba…pero debía de ser realista.
Ya no era aquel arquitecto con un decente futuro que viajaba por el país haciendo diseños…ya no era aquel soñador…ni siquiera era el hombre que Saori conoció.
Ahora solo se dedicaba a reparar techos, canaletas y si le iba bien alguna remodelación…aquel oficio de contratista que su finado padre le enseño.
Debería de sentirse afortunado de llevar el sustento a su casa…pero nada de eso le causaba placer.
Su vida estaba pintada de muchos malos sabores de boca…parecía que la muerte temprana de su padre se llevó consigo la buena suerte que siempre le acompaño.
Siguió haciendo lo suyo y después de un par de martillazos, las tejas quebradas estaban ya sustituidas…bajo con cuidado de la escalera para empezar a guardar la herramienta.
La señora Nicole sonriente apareció por la puerta con una bandeja servida de una jarra de agua y un par de vasos.-Te ofrezco limonada Darién.
Si, gracias.-contesto el siendo tan parco como siempre, la gente se había acostumbrado al silencio de Darién y todo lo atribuían a la carga pesada que tenía que llevar con sus pequeños hijos.
Tomo el vaso para beber un sorbo y refrescarse.-Quedo ya listo y las canaletas limpias.
¿Esta navidad también recogerás nieve?-
Eso espero señora Evans.-ella rio.
Hacía mucho que no me llamaban por mi apellido, mi finado esposo se sentiría complacido por ello.-el pelinegro asintió.-Te ves distinto.
¿Cómo?-le pregunto el pelinegro.
Más relajado…hay una sonrisa apenas perceptible en ti.-contesto la mujer mientras él bebía más limonada, claro sintiéndose incomodo por ello.-Sabes hijo, la gente debe de ir siempre a ese lugar donde le haga sonreír.
Darién pensó en Serena y los escasos minutos que compartieron…sin duda era eso lo que tenía mucho más distraído de su abrumadora vida por lo que en cierto punto estaba más relajado.
El teléfono sonó y la Sra. Evans se levantó.-Déjame pagarte.-Le extendió los billetes y sonrió.
Gracias, le dejo aquí el vaso.-
Me saludas a los chicos, que te vaya bien y cuídate.-el asintió, era obvio que se notara la bandita en la frente.
Subió las cosas en la camioneta y se fue de ahí, se daba cuenta de que era cierto…ellos no sonreían.
Desde que Saori había enfermado, parecía que ellos también lo hicieron y es que todo cambio en esa casa…todo.
La vida era un rutina marcada para cada uno y hasta en ese momento había sido consciente de ello…se levantaba revisaba que ella estuviera bien, salía del cuarto blanco tocaba las puertas de los chicos, iba al baño se vestía, encendía la cafetera y preparaba el desayuno.
Miraba el reloj para apurar a Matt quien siempre se retrasaba, preparaba emparedados y guardaba en la lonchera con jugo o fruta.
Apuraba a los chicos, les acompañaba al camión para ir a la escuela…después iba con Saori y la puerta se escuchaba abrir con la llegada de lita a casa.
Después de eso bebían café juntos o fumaban y charlaban de lo mismo de diario…sobre la salud de su esposa que cada día era peor.
Entender que la rutina era tan cuadrada y aburrida estaba bien para el que era un adulto, pero darte cuenta de que la vida de sus hijos también giraba en torno a su madre enfermera…resultaba terrible.
Habían crecido con miles de prohibiciones, desde la crianza a medias de Lita y la abuela Laureen…el llegando en la noche para estar con ellos, hacer tareas y llorar en silencio por la mala suerte que tenían.
Siempre con la regla número uno…no hacer ruido más del necesario, esto implicaba lloriqueos, gritos y risas.
Les estaba prohibido ser solo unos niños, el que había llevado la peor parte de esto era Derek…ahora ya preadolescente, dolía saber que sus hijos tampoco sonreían…mucho menos eran felices.
Media hora después llego a casa, no era tan tarde como otros días…así que tenía la esperanza de hacer algo con los chicos.
Pero ver de pronto una ambulancia y tres autos en casa no le pareció indicio de buenas noticias…se estaciono y bajo con prisa.
Matt estaba en el porche sentando con los ojos llorosos…-papi…papi.-
¿Qué paso?-
Mi mamá.-dijo el niño con sollozos lastimeros, el corazón de Darién corría con prisa quien paso de largo para ver a varias personas en la casa.
Derek permanecía abrazado a su abuela Lauren quien gimoteaba consolándose mutuamente y camino con pies de plomo…tan pesados como para poder asimilar lo que sucedía.
Estaban los paramédicos junto con Lita tratando de resucitar a Saori mientras el solo podría mirar y fue cuando la realidad le golpeo en pleno.
Inicio de flash back
¿Te sientes mal?-le pregunto el pelinegro.
Quisiera ser más fuerte, pareciera que soy primeriza.-dijo la castaña mientras una contracción le hizo doblarse del dolor, lastimosamente su primer hijo había nacido por cesárea y este no sería la excepción.
Lita llego a la habitación.-Esta listo todo, hemos venido para llevarte.
Darién beso los labios de su esposa.-No te preocupes mi amor, todo saldrá bien y Derek estará feliz por su hermanito.
Si pasara algo, cuídalos por mi.-dijo Saori regalándole una última sonrisa.
Nada sucederá, solo seremos cuatro.-ella asintió mientras el camillero y lita sacaban a Saori de la habitación para ir a quirófano.
Darién la miro por última vez y varios minutos después la gente comenzó a entrar, salir mientras el solo esperaba que no fuera nada malo.
El medico apareció frente al pelinegro.-Lamento decirle…
Fin del flash back.
Ha regresado…ha regresado.-dijo Lita con exaltación mientras los paramédicos asentían con prisa porque tenían la oportunidad de establecer a la paciente.
Todos de pronto comenzaron a moverla con cuidado a la camilla y antes de que el pelinegro reaccionara, la sacaban de casa cubierta en mantas rosas…
Era como si el tiempo se hubiese detenido en la vida de los tres Shields…esa era la realidad en la que ahora mismo vivían…lagrimas, sollozos, pena, dolor.
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Algunas cosas sucede que cuando menos te lo esperas comienzan a cambiar afectando tu vida de cierto modo y es que de pronto Serena se da cuenta de que alguien le llama la atención de una forma fuerte, distinta, casi como una atracción muy animal pero bueno no solo ella.
Darién no la paso tan bien y se sintió vivo con deseos de algo más que solo sobrevivir otro día, ahora una chispa dentro suyo avivo un fuego que ya no tenía según el…
La familia de una u otra forma aparece y si bien las redes sociales sirven como distracción en ocasiones pueden resultar un juego de doble filo…la madre de Serena no esta tan contenta por saber sobre la vida de su intrigante padre así que no creo que investigue más.
Veamos qué sucederá ahora con la crisis de Saori y que cambios pasaran los Shields.
Les deseo un excelente fin de semana, nuevamente gracias por acompañarme en esta nueva historia que solo está fluyendo rápidamente así que veamos que pasa les mando un abrazo y bye bye.
Norma Angélica.-Que padre que me acompañes en esta historia me imagine que aparecerías en cualquier momento y así fue, lo bueno de esta historia es que me está fluyendo de manera natural más cuando hacía mucho que deseaba escribir sobre Serena y Darién…te mando un abrazo y gracias por acompañarme en las historias que escribo me da gusto que ahora este aca…excelente fin.
Yusmariz.-Así es nuestro pelinegro no lo está pasando bien con la vida que está teniendo ahora mismo pero siento que después de tanto dolor siempre tiene que haber sanación…Serena por su parte extraña a su familia, pero también tiene ese deseo de no depender de su familia y ella misma abrirse camino no importa si comete errores porque de eso se aprende…te mando un abrazo y espero leerte…bonito fin de semana.
Guest (aurora).-Hola!, que gusto que me acompañes en esta nueva historia y que te animes a comentarme creo que Darién pobrecito necesita un nuevo impulso en su vida por que está pasándolo mal y veamos que tendrá que ver Serenita en todo esto…gracias por las flores y te mando un abrazo linda.
Dans.-Bueno aquí subo este nuevo capítulo y tratare de ser consistente en ello para que me sigas acompañando en cada uno de ellos…al parecer las cosas comenzaran de pronto a ser más claras sobre lo que acontece con Darién, mientras que Serena está creando un nuevo comienzo llena de paz y energía positiva…saluditos y buen fin de semana.
