CAPITULO 11

Él bebe de cabellos oscuros y ese hombre, listo era casada no había mucho que pensar era una chica muy atractiva así que ya no se entretuvo en pensar más en ello.

Serena suspiro aliviada.-muchas gracias, lo cierto es que no me cae del todo bien.

Te veías muy incómoda.-ella asintió de inmediato.

Me creerás que estoy loca, pero siento como un rechazo hacia él y bueno sé que estaremos en contacto porque instalo la tintorería.-

Lo vi hace algunos meses atrás, pero no pensé que fuera a quedarse aquí.-contesto el pelinegro.-Cualquier cosa que no te sientas cómoda, puedes decirme.

Gracias, mi padre ya me había dicho que comprara un perro y bueno ahora lo he pensado mucho más.-la rubia camino hacia la mesa dejando la pequeña canasta.

Yo tengo un perro y la verdad si cuida la casa cuando los chicos se quedan solos por alguna razón.-comento el pelinegro mirándole con atención.

¿Qué raza es?.-

Un pastor alemán.-contesto el pelinegro.-Pero he de suponer que tú eres más de gatos.

Algo así.-contesto Serena mientras miraba a luna quien se lambia las patitas ajena a todo.-A mi abuela le gustaban los gatos y luna es hija de artemisa la gata de mi abuela, así que me la quede cuando era pequeña.

Bueno pues entonces sigo con las reparaciones, será mejor que me digas que sucedió con tu regadera.-ella asintió llevándole al pasillo para abrir la habitación donde dormía y donde estaba el baño.

Era todo en colores neutros y una gran cama envuelta en colores azul cielo como los ojos de la rubia quien abrió la puerta del baño.-Es simple, me duchaba y no salió más agua caliente.

Bueno entonces déjame ver.-paso cerca de ella oliendo su agradable aroma a cítricos…abrió la regadera y espero a que saliera agua caliente pero después de un tiempo no paso nado.

Tienes un calentador, así que tendría que revisar los tubos para ver si alguno no funciona.-contesto el pelinegro mientras ella solo le miraba con atención.

Salieron de la habitación y Darién subió una vez más al techo.

Serena comenzó a derretir la cera para hacer las velas, tenía la esencias lista y cuales modelos haría…el viento refrescaba un poco el fuego pronto derritió una barra de cera por lo que ella acomodo cada fruto seco en los moldes con cuidado, preparo el aroma revolvió y vacío con cuidado.

Darién le miro por unos segundos en completo silencio, era una mujer de belleza cautivadora seguramente de piel tersa y hermosos cabellos dorados…ahora que lo pensaba nunca sintió atracción por las chicas rubias, les consideraba como típicamente lo hacían.

Pero ella de pronto le gustaba demasiado con ese cabello rubio como hilos dorados y cuerpo de ángel…la miraba tan entretenida en hacer esas velas que se preguntaba como seria vivir con ella.

Serena toco una pieza para ver si ya se había secado, pero aún estaba gelatinosa y giro su vista para encontrarse con Darién mirándole con atención…era extraño porque le ponía nerviosa y no era incómodo en lo absoluto.

Veamos si sale el agua caliente entonces.-dijo el pelinegro mientras caminaban hacia la habitación y al baño donde ella abrió la regadera el agua comenzó a caer caliente como siempre.

Esta listo entonces.-Salieron de la habitación mientras ella de pronto sentía un tanto extraña.- ¿Has terminado?-pregunto la rubia mientras el asentía.-bueno pues me dirás ¿Cuánto te debo por favor?

Nada.-contesto Darién mientras un ceño se formaba en su frente y las mejillas pálidas se arrebolaban.

¿Cómo?, claro que no tú debes de cobrarme porque me siento muy incómoda.-

No es necesario, me has dado de comer y aparte de eso postre que seguramente será lo más decente en estos meses.-

La rubia le miro mientras negaba.-No me siento cómoda siendo honesta, pero podría hacer un trato contigo.-soltó ella sin más para sorpresa de sí misma, era como si solo lo pensó y lo dijo.

Escucho.-dijo Darién con los brazos cruzados mirándole con atención y este le gustaba mucho a la rubia a quien se le revolvían las tripas de solo pensar la reacción que tendría por su propuesta.

Te daré de comer hasta que liquide la deuda.-soltó sin más ante la sorpresa del pelinegro quien solo se sintió dichoso ante la invitación más tentadora hecha jamás.

Cruzo los brazos y coloco su mano sobre su barbilla como si de pronto estuviera pensando la situación…le era bastante cómoda la propuesta pero no podría negar que estaba gratamente sorprendido.

Serena se sonrojo intensamente, se sentía como una completa atrevida y es que era tan notorio el asunto de había detrás de cada línea…ambos estaban coqueteando abiertamente.

Supongo que comeremos en la tienda.-ella asintió mientras pasaba un poco de saliva.-Acepto, pero yo llevare las bebidas.

Ella suspiro hondamente era como un alivio.-Lamento ser tan inoportuna.

Nada de eso, me has resuelto mi principal problema.-contesto Darién.-Bueno me marcho, tengo cosas por hacer en casa.

El atardecer era precioso.-Si, muchas gracias entonces nos vemos mañana.

Muy bien.-contesto el tomando la caja de herramientas y ella le acompañaba a la salida, no podría negar lo que estaba pasado la química que tenía con él y mucho menos la atracción que sentía.

De solo pensarlo era como si su estómago se contrajera de la emoción y algo cálido le llenaba el cuerpo…bien extraño…muy raro…pero le gustaba mucho.

Darién tomo la escalera plegable y la coloco en la camioneta.-Listo nos vemos.

Que te vaya bien.-le dijo la rubia mirándole partir y suspirando profundamente, se preguntaba si estaba bien lo que hizo.

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Darién bajo las cosas de la camioneta y se sintió muy entusiasmado por la propuesta de Serena…no podría negar que la situación además de ser clara era agradable.

Se sentó en las escaleras mientras hércules se acercaba para lamer su mano, el mientras pensaba lo que estaba pasando la chica que ahora mismo ocupaba sus pensamientos le coqueteaba abiertamente y claro que esto le gustaba.

Serena Thompson era la clase de chica que llama la atención de la mayoría de los hombres y que para colmo ella no es consciente de esta situación, colocando a más de uno en aprietos.

Esta invitación abierta daba a pie a mucho más que solo conocerla que ahora mismo era su principal objetivo, deseaba conocer muchas dudas que de pronto se hicieron presentes en su cabeza y saber más de ella…todo acerca de ella.

La ilusión era una emoción bastante incierta, porque causaba en cierto modo alegría pero también ansiedad…Serena ella era una ansiedad en su vida, porque estaba seguro de que si ella se prometía seducirlo caería en sus redes sin esfuerzo alguno.

Pensó una vez más en Saori, pero ella ya se había marchado hacia algún lugar sin retorno, se habían amado y no se debían más nada.

Así que no era pecado desear ser feliz, entendía perfectamente que sus hijos merecían todo y debían de tenerlo también…pero justo hoy era el tiempo para ser egoísta…debía de ser el ser feliz para que lo demás fluyera.

Hay Serena que me haces.-dijo en voz alta pensando en esa chica de ojos azules como el mismo cielo de verano, miro su reloj debía de llamar a los chicos quienes seguramente estarían cenando.

Ellos tres estaban vivos y debían de disfrutar todo lo que se venía por delante, entro a la casa para llamar a su madre a esa hora estaba seguro que estaban por cenar.

Se levantó para entrar a la casa que estaba a oscuras y en silencio, tomo el teléfono para marcar a casa de su mamá.- Buenas noches.-dijo el pelinegro.

Que formal hermanito, ¿Cómo estas ahora que eres soltero?-soltó el imprudente de su hermano menor.

Tan gracioso como siempre Seiya, ¿Han cenado los chicos?-

Hemos encargado hamburguesas y papas fritas así que en eso estamos.-escucho las risas de sus hijos.-Despreocúpate ellos estarán bien.

Lo sé, solo quiero saberlo por ellos mismos.-

Pues si te refieres a si han llorado, definitivamente no hermano y bueno te daré una tarea en este periodo de vacaciones.-dijo Seiya siendo tan castroso como siempre.

Los hermanos menores no dejan tareas.-contesto Darién secamente.

Relájate es todo y bueno no se conoce alguna mujer…ten sexo.-dijo quedamente.

Seiya Shields como dices eso por teléfono, mis hijos están ahí.-

No me escuchan, tenemos un vecino de la edad y parece que han hecho clic…no seas tan severo contigo hermano mayor.-

No lo soy.-contesto el pelinegro.

Bueno en medida de que estamos bien, ¿Algo más en lo que pueda ayudarte?-dijo divertido Seiya le encantaba hacerlo reñir.

Siempre tan gracioso, si están ocupados que me escriban al rato y pues mañana les marco.-

Perfecto, buenas noches.-dijo Seiya listo para colgar y el pelinegro solo escuchaba risas…eso era bueno.

Suspiro hondamente y a su pensamiento vino el recuerdo de Serena con su aroma dulce…eso de pronto le acelero el corazón logrando que algo cálido naciera en su pecho…esperanza.

Esperanza de un nuevo comienzo para el principalmente y claro para sus hijos, pero al mirar la foto de Saori el día que se casaron con tantos sueños por cumplir sentía un dejo de culpa…trataba de luchar con su consciencia para no sentirse culpable por entusiasmarse en conocer a una mujer después de tan pocos meses de la ausencia de su esposa.

Pero nada podría remediar ya, la vida ahora estaba en otro paso y él debía de caminar hacia adelante no para atrás como lo decía Michiru en terapia…Lo haría…definitivamente se arriesgaría a hacerlo…viviría una vez más.

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Hacía ya casi dos semanas que las cosas fluían como si nada pasara, Darién al fin había terminado de tirar las paredes al llegar a casa y el trabajo del Sr. Martin estaba en las ultimas.

Seguía asistiendo a la terapia con Michiru y esto cada día le hacía sentirse libre de muchas culpas que no debía de cargar, por aquello que no tendría que tenerle atado a un pasado que simplemente se había esfumado.

Incluso le había comentado que debería tal vez concertar algunas citas con otras mujeres o salir a conocer chicas, claro que él no había mencionado nada sobre la rubia y Michiru no era tonta porque notaba como él estaba entusiasmado con alguna persona por el intenso brillo de sus ojos, la sonrisa menuda que aparecía a cada momento.

Eso le daba a ella pautas para entender que el camino hacia la sanación avanzaba mejor de lo que esperaba, le sorprendía el hecho de que Matthew estuviera disfrutando de su vida siendo lo que era un niño y claro entendiendo al fin de que la muerte de su madre no era culpa suya.

Con Derek le estaba siendo más complicado porque estaba en una etapa complicada llena de cambios en su aspecto tanto físico como mental y bueno asimilando la partida de su madre, pero aun así las cosas mejoraban cada día.

Esa decisión que salieran de vacaciones a otro lugar había sido la mejor para todos, porque a los chicos les servía como distracción y a Darién para enfocarse en lo que debía de hacer.

Serena por su parte se había esforzado por mejorar su manera de cocinar y es que una cosas es invitar a una persona en un arranque de atracción a darle de comer cada día.

Pero contra todo pronóstico el pelinegro se había aparecido el día siguiente en la tienda mientras ella sonriente le hizo pasar y de esto pasaron dos semanas contadas, por supuesto que los rumores comenzaban a correr.

Las pláticas que habían tenido les aclararon un poco el panorama, Serena ahora sabia algunas cosas como por ejemplo que Darién era un arquitecto y que su padre fuera contratista le ayudo a definirse por esa carrera.

Había estudiado en San Francisco y en unas vacaciones verano conoció Vermont gracias a que su padre trabajo en la construcción de una zona de retiro residencial.

Él era el mayor de tres hermanos, Zafiro era el segundo pero el fallecido tristemente en un accidente automovilístico resultando la desgracia familiar y con ello una serie de problemas cardiacos para su padre, quien siempre fue muy saludable.

El menor se llamaba Seiya y también había estudiado Arquitectura, así que quedo él trabajaba en un despacho reconocido y vivía en un apartamento en el centro de la ciudad.

Su padre había fallecido hacia cinco años por un ataque al corazón dejando sola a su mamá, pero resulto que ella era una mujer fuerte y a pesar de tanto dolor se sobrepuso para ayudarlo a él principalmente.

Sobre su esposa no dijo nada en particular y ella no le presiono tampoco, entendía que era un tema muy personal como para decirlo de buenas a primeras así que solo no se sacaba a colación.

Darién por su parte había hecho las preguntas importantes, ahora parecía ya conocer a su familia y lo unida que eran, ella simplemente minimizaba esto diciendo que la historia de su vida era carente de trama o por decirlo así una vida demasiado común,

El pelinegro escucho que provenía de una familia de dentistas, ambos padres habían puesto una clínica dental donde el mayor junto con su esposa trabajaban también ahí.

Jonathan era el mayor y casi de su edad tenía tres hijos de cuales dos eran mellizos descritos como un par de torbellinos.

Además de que el menor y al que era más unida también estaba por graduarse como dentista, se llamaba Dylan él era el más noviero de los tres nada en particular.

La rubia envolvía una caja de regalo que Rei le había encargado escucho que la puerta se abrió y lo cierto es que ver al Sr. Rubeus no era como mucho de su agrado, pero algo que si notaba era su insistencia en hacer una amistad con ella.

Buen día Serena.-le saludo con una sonrisa amable mientras ella asentia.

Buenos días Sr. Black.-el pelirrojo sonrió mientras se acomodaba el cabello rojizo.

Vamos solo dime Rubeus, no soy tan mayor.-ella se sintió sofocada con esa afirmación, el por su parte ya se había enterado que la rubia era soltera así que lo intentaría.

Lo lamento es la costumbre.-contesto la rubia secamente mientras el pelirrojo fingía ver con interese los artículos de la tienda haciendo que Serena se sintiera agobiada.

Cuentas con piezas bastante bonitas y algunos libros interesantes.-comento el pelirrojo mirándole de pronto y ella se sintió algo intimidada se acomodó la blusa de tirantes para que no pudiera ver más allá.

Si gracias, ¿Y tus hijos?-

Pues un poco contrariado, como sabes Cindy está trabajando con Martha en la cafetería y no quiso trabajar para mi este verano.-comento el pelirrojo con pesar, pronto Serena recordó que ella también hizo todo para no trabajar con sus padres.-Lo bueno es que Nathan me está ayudando en la tintorería, pero pues solo será hasta que el verano se acabe y se marchen.

¿A dónde?-pregunto la rubia.

A Canadá junto a su madre, así que bueno estaré solo nuevamente.-ella trago en seco, esa confesión la entendió perfectamente pero le causo que se le revolviera el estómago…no podría decir que Rubeus fuera feo pero no le gustaba en nada.

Pensé que tal vez se quedarían a vivir contigo.-el negó de inmediato.

Acordamos que me visitaran en vacaciones y cuando ellos quieran, tú sabes un buen divorcio es lo mejor.-comento el pelirrojo.

Lo he de imaginar.-contesto ella siendo cortes, claro que ella entendía perfectamente a donde se dirigía todo esto.

Bueno tú eres mucho más joven, pero creo que si ya una relación no da para más lo mejor es terminarla sanamente.-Serena asintió.

Si creo que es lo ideal.-

¿Cuántos años tienes?-comento el restándole importancia a la pregunta y también ignorando la incomodidad de la chica.

Tengo 26 años.-confeso la rubia mientras Rubeus le regalaba una sonrisa y era como si el tiempo pasara tan lento que cansaba…el ruido de una camioneta le hizo sentir respiro al fin.

Era Darién quien con su habitual puntualidad llegaba a las 3 de la tarde para comer y este bajo de la camioneta con una lentitud enorme.

Serena solo escuchaba hablar al pelirrojo pero no hilaba más nada, parecía que alardeaba de una casa de campo en la montaña de saber que parte de Canadá…como si de verdad le importara o al menos fuera a visitarla algún día.

La campanita sonó y el aroma a maderas de Darién le dieron la seguridad que necesitaba.-Hola.-se escuchó la voz profunda del pelinegro.

Buenas tardes.-contesto Rubeus demostrando un poco de confianza excesiva con Serena y el pelinegro noto la incomodidad de ella.

Hola, no haz tardado.-dijo Serena mirándole a los ojos de manera desesperada.

Traje lo que te dije.-comento el pelinegro caminando hacia la rubia para saludarle con un beso en la frente algo por completo extraño entre ambos.

Ella de inmediato sintió alivio y se sonrojo con pena tomando la bolsa de plástico con el helado de chocolate con trozos de nuez que le pidió como postre, además de dos sodas.

Rubeus les miro con incomodidad pero.- ¿Puedo hacer una pregunta?

Si.-contesto Serena esperando el momento que se marchara.

¿Ustedes?-los señalo mientras Darién arqueaba una ceja, entendía el mensaje…el tipo de cabellos rojos, palabras zalameras y carro lujoso estaba interesado en "su" Serena.

Él sonrió mientras su brazo se extendía en la breve espalda de ella y esto conforto a la rubia quien solo le sonrió…al parecer si existía algo.

La rubia se sonrojo y le miro con atención…no negaba en lo absoluto que Darién le gustaba, al parecer esa intervención se estaba convirtiendo en ayuda divina.

Rubeus se molestó un poco y el pelinegro lo noto.-Bueno pues tengo que marcharme a hacer mi trabajo.

Buen día.-respondo Shields mientras miraba al pelirrojo salir de la tienda sin soltar a la rubia.-Bastante pesadito tu vecino.

Si.-contesto ella aun con las mejillas arreboladas, la soltó y camino hacia la pequeña cocina para darle un suspiro.

La rubia en silencio calentó los alimentos y los dispuso en la mesa para comer como perdida en sus pensamientos.

El pelinegro solo comía y la miraba disimulado mientras esperaba que ella dijera algo o al menos si estaba molesta, pasaron algunos minutos pero el silencio comenzaba de pronto a ser algo incómodo.

¿Estás bien?-ella asintió sin mirarle a los ojos y de pronto sintió un dolor en el estómago seria que ese hombre le gustaba.-Yo hice algo mal, tal vez di señales.

No nada de eso, es solo que…-Serena no tenía idea de cómo decir las cosas sin sonar como desesperada o tal vez.-Sabes no me molesto que el crea que hay algo entre nosotros.

Darién casi se atraganta por lo que ella le decía y solo trato de calmarse para no crear incomodidad innecesaria.-Siéndote sincero a mí tampoco me molesta esa situación.

Serena tuvo un arrebato de mejillas sonrosadas y pensaba que el corazón se le saldría por la garganta de tan fuerte que latía en su pecho, esperaba que él no se diera cuenta de ello porque se desmayaría en ese instante de la vergüenza.

Déjame felicitarte, la comida como siempre esta excepcional.-comento el pelinegro quien tenía algo atorado por decir se limitó a mirarla y reconocer que le interesaba más de lo que ese Rubeus pensaba.

Serena era como un trago de mentol en la garganta para él y la deseaba como condenado…entendió el mensaje oculto pero si él no ponía de su parte esto solo se iría por el rumbo de la amistad, la cual apreciaba pero él deseaba mucho más.

¿Cómo están tus hijos?-

Están bastante bien y creo que no desean volver hasta el inicio de clases.-contesto el mientras la rubia asentía, Darién se preguntaba si es que lograra iniciar algo con ella aceptaría conocer a sus hijos.

¿Comerás helado?-pregunto la rubia tratando de que la incomodidad se fuera.

Claro, hace mucho que no lo hago Matthew es alérgico a las nueces y hay muchas cosas que no comemos en casa.-

Mi hermano Dylan también es alérgico a las nueces y siempre mi había varios sabores en casa para cada uno…mi hermano mayor bajo en lactosa, una servidora con nueces y el menor de napolitano.-comento Serena riendo.

En las familias siempre tenemos diferencias cierto.-ella asintió riendo mientras el pelinegro recogía los platos para colocarlos en el fregadero…esa era su tarea además de lavarlos.

Serena estaba contenta de ver como un hombre podría llegar a compartir tareas domésticas con la facilidad de Darién, aun no comprendía porque sus hermanos nunca lo hicieron en casa.

La copa de helado le saco una gran sonrisa y el pelinegro disfruto mucho verla comerlo, comenzaron a reír como un par de tontos.

Ya para de verme así.-el negaba sonriente y es que a pesar de la barba que cubría su rostro seguía el hombre más guapo del mundo…lo sabía…le gustaba mucho.

No hago nada.-contesto el riendo.

Vamos ya o me ahogare.-contesto Serena mientras comenzaba a toser y de pronto no fue tan divertido pero Darién reacciono para golpear un poco su espalda mientras ella solo se calmaba un poco.

Lo siento no pensé que pasara.-la cercanía del pelinegro, su aroma, sus ojos azul profundo y su presencia entera…dios como se sentiría besarlo, abrazarlo, amarlo.

Darién se retiró lentamente, estaba a punto de besarle pero no deseaba llevarse una desilusión, algo que les hizo sentir con pesar…tomo asiento y dijo lo que deseaba.

Serena.-ella le miro con atención.-Me gustaría invitarte mañana a la casa, ella le miro con atención porque el coqueteo al parecer se terminaba para convertirse en una realidad y ella estaba dispuesta a todo.

Entonces seria después de que salga de la tienda, cierro como a las 6.-contesto de inmediato la rubia mientras Darién asentía.- ¿Qué me toca llevar?

Nada.-ella solo negó.

Llevare algo te lo advierto.-contesto Serena, terminaron su helado en un silencio grato que ambos disfrutaron.

El pelinegro miro su reloj y aun debía de hacer algunas cosas.-Creo que es hora de marcharme, tengo cosas por hacer así que muchas gracias por la comida.

De nada, ¿A qué hora llego y cómo?-pregunto Serena pues ella si no tenía idea de donde vivía el pelinegro.

Si quieres para más fácil paso por ti a tu casa.-la rubia sabía que eso era mucho mejor porque la daría tiempo de darse una ducha y arreglarse un poco más.

Pasare por ti a las 7.-ella asintió.-Sera una cena.

Bien.-comento la rubia sonriente.-Gracias por acompañarme toda esta semana a comer, ya no me sentí tan sola.

Para nada, gracias a ti por darme alimentos y compañía.-contesto él mientras se miraban y no sabían que hacer, el celular comenzó a sonar.-Nos vemos.

Sin más la rubia le miro salir y se sintió con una gran emoción, algo cálido le recorría…la esperanza de una declaración intencional.

Se preguntaba ahora que era lo que debía de hacer, él era un hombre distinto a lo que ella había tratado antes aunque siendo sincera no tenía mucha experiencia con nadie su vida sentimental solo tenía en su lista a un hombre.

Darién le gustaba mucho y no sabía que sucedería en ese fin de semana, pero sí de ella dependía podría todo el empeño posible porque en verdad anhelaba algo con él.

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El pelinegro llego a su casa ya entrada la noche se quedó un rato sentando en la camioneta mirando la casa que compro para permanecer toda la vida en ella y ahora eso era solo el pasado.

Inicio de Flash back.

Es simplemente perfecta Darién.-dijo Saori con gran emoción mientras el asentía y la abrazaba.

¿Te ha gustado?

Me ha encantado, puedo ver a nuestros hijos corrieron por el jardín y si tenemos niñas ellas harán pijamadas…-el pelinegro sonriente asintió mientras le besaba tiernamente.-Eres un gran esposo, ¿Sabes que te amo?

No tanto como yo, pero tengo una ligera sospecha.-ella lo abrazo fuertemente.-Entonces está decidido.

Si, esta será nuestra casa para siempre.-se besaron cerrando el día.

Fin de Flash Back.

Ahora Saori se había marchado para jamás regresar, la casa de sus sueños en eso había quedado y era tiempo de cambiar las cosas.

Comprendía que amaba a Saori pero también que el merecía ser feliz, así que el simplemente pondría la carne sobre el asador con Serena…era preciosa, le tenía loco de deseo y ansiaba que le diera una oportunidad.

Bajo de la camioneta para encontrarse con Hércules quien animado le recibía como siempre, jugo con él un rato y se metió a la mitad de la casa que aun funcionaba para darse un baño relajante porque aún no había podido instalarlo en el garaje.

Se miró al espejo y si definitivamente era otro, tenía un ligero brillo de vida en los ojos cosa que le gustaba mucho recordó a su madre con sus consejos así que ella tenía razón.

Deseaba hacer un cambio en todos los aspectos así que…-Este es el comienzo.-

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La rubia tuvo un día de trabajo algo ansioso, lo bueno es que la gente entro varias veces a su local así que la venta estuvo bien y para su sorpresa las velas parecían haber sido un éxito, incluso Amy le había preguntado si vendía jabones así de aromáticos.

Por lo que ella tal vez prepararía algunos, su abuela tenía las recetas anotadas en su viejo libro anotaciones y bueno lo intentaría.

Salió con prisa del local para poder irse a duchar y arreglarse, estaba sumamente nerviosa así que se tropezó varias veces le dio más alimento a Luna…tuvo que sentarse en la cama unos minutos para poder calmarse y ver que ropa se pondría.

Después de ducharse y secarse un poco el cabello se miraba al espejo, ese día en especial deseaba verse mejor que cualquier otro pero tampoco es que fuera a dejar de ser ella misma…pensó con calma en maquillarse más de lo usal, pero esto le hizo darse cuenta que no era lo que ella era.

Suspiro hondamente saliendo del baño se colocó desodorante y un poco de perfume, tomo la chaqueta de mezclilla mientras caminaba a la pequeña sala.

Luna estaba dormida plácidamente en su pequeña cama, ella sentía que el corazón se le saldría por la garganta así que trato de calmarse pero escucho la camioneta estacionarse y esto la puso aún más nerviosa.

Se levantó sintiendo que le temblaban las piernas, pero estaba ahí era su momento y por supuesto que lo aprovecharía.

El pelinegro estaba en verdad ansioso así que solo se limitó a respirar un par de veces y bajo de la camioneta, en las esquina el auto lujoso de Rubeus se estacionaba mientras un adolescente parecido a el discutía acaloradamente sobre limitarse a solo ser un muñeco de trapo.

La puerta se abrió y agradecido miro a Serena en un vestido blanco, el precioso cabello rubio caía suelto debía de admitir que deseaba tocarlo para saber si era sedoso como él pensaba y solo se abrigaba con una chaqueta de mezclilla.

Da...-la rubia se quedó sin palabra alguna por decir, frente a ella estaba otra persona, era extraño verlo tan guapo perfectamente afeitado y eso le quito el aliento…si antes lo consideraba atractivo ahora solo deseaba pasar su mano para sentir la sedosa mejilla.

Era como si se hubiese quitado muchos años con solo una afeitada, sentía que el corazón le corría apresuradamente y él estaba increíblemente guapo.

Te ves muy bien con ese vestido.-

Gra…cias.-contesto ella con una botella en la mano.-Yo traje…vino tinto.

Está bien, vámonos.-la rubia asintió y se dejó dirigir por la mano de Darién hacia la camioneta, sentía que el corazón se le saldría del pecho estaban en un silencio que para nada era incómodo.

Darién estaba pensando mil cosas y creándose incluso excusas mentales sobre la decisión que tomo por invitarla a su casa pero no se arrepentía de ello.

Serena no supo siquiera en que momento había llegado, porque ella estaba ansiosa de preguntas de respuestas y de mucho más.

Bien…esta es mi casa.-bajaron de la camioneta y frente a ella estaba una casa con un porshe grandes ventanas pero desde ese ángulo podría ver que la parte trasera era solo una estructura de madera semidemolida, en una esquina noto un contendor con aquello que parecía ser escombros.

¿Tu solo has demolido todo?.-el asintió.-Dios, ha de ser muy pesado.

No tanto crees, he tardado más porque hay cosas que estoy tratando de conservar.-contesto el pelinegro mientras bajaba de la camioneta y la rodeaba para ayudarle a bajar, la rubia tomo su mano para hacerlo

¿Quieres ayuda?-el río.

No permitiría que hicieras trabajo pesado.-confeso el pelinegro regalándole una sonrisa.

Te sorprenderías de lo fuerte que puedo ser.-comento serena alzando su brazo y haciendo fuerza.

Tu no tendrías necesidad Serena, eres la clase de mujer que un hombre debe de proteger.-esto hizo que la rubia sintiera desfallecer, caminaron en silencio hasta el garaje donde Darién tenía una mesa puesta y un par de velas…era grata tanta sorpresa por una noche.

Yo estoy un poco sorprendida.-confeso.

Yo igual.-tomaron asiento y el coloco el vino tinto en la mesa, pero saco un par de cervezas de la hielera que tenía en el suelo le entrego una a Serena.-.-Honestamente no hice algo tan especial, pero recuerdo la primera vez que comimos juntos.

Me gusta la pizza.-contesto la rubia.-Soy una mujer sencilla.

Se quedaron en silencio por un rato mientras ella abría la botella y bebía un poco, el aire fresco le quito un poco de bochorno que tenía así que solo se relajó.

El atardecer era precioso con su gamas de colores naranjas y violáceos que recreaban la pupila, Darién disfruto mucho de esto ella era la primer mujer que iba a ese lugar por lo tanto…era especial.

Sabes, antes de venir quise maquillarme más de lo normal y me di cuenta de que no era yo en lo absoluto.-el la miro.

Eres perfecta al natural.-afirmo el pelinegro.

Gracias, creo que tú también pareces otro.-se atrevió, así que hizo lo impensable se permitió tocar la mejilla suave del pelinegro que solo se dejó hacer, aceptando la tierna caricia de ella.-Me gusta.

Darién bebió un largo trago mientras le miraba con profundidad, era hermosa como una diosa griega y siendo honesto no resistía más.

Se levantó de la silla y se inclinó hacia ella quien le miro con sorpresa.-Me gustas mucho Serena Thompson.

Y lo que tanto deseaban simplemente sucedió…la beso lentamente al inicio como un simple roce de sus labios y eso hizo que ella se levantara en automático como un resorte.

Darién la atrajo a su pecho levantándola del suelo con un brazo sostenido su cabeza para profundizar el beso más ansiado en su maldita existencia, su boca se abrió y fue suficiente para entrar en ella sus lenguas se tocaban con desespero…con necesidad.

La rubia sentía que flotaba y el corazón de ambos retumbaba fuertemente uno contra el otro.

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Buen inicio de semana o mejor buen día, creo que las cosas empezaran a partir de aquí por el rumbo que todas esperamos y siendo honesta no sé qué hacer acerca de ello pero tratare de hacer lo mejor que pueda.

Darién va con todo y creo que Serena también esto se está poniendo color de hormiga como dirían…bueno pues gracias por animarme con sus comentarios y por acompañarme en estar historia espero leerlos el miércoles…bye…bye.

Yusmariz.-Pues creo que el coqueteo ha pasado a otro paso y me ha encantado que Darién se esté dando esa oportunidad mientras que Serena también está echándole ganitas…veamos que pasa gracias por acompañarme…abrazos.

Norma Angélica.-La competencia existe, pero creo que Darién va ganando en ese corazoncito mi estimada Angie así que veamos lo que sigue y yo con nervios…un abrazote.

Anilu.-Hola linda, que bueno que me acompañes y gracias por tu comentario junto con las flores…Han dado el siguiente paso veamos que sucede al fin porque espero logren cortar esas ataduras para iniciar algo…un abrazo.