Nueva entrega. Disfrutad la lectura.
LLEGARÁ
la navidad
O3
"The party's on, the feelin's here.
That only comes this time of year"
Bubbles comprendió cuál sería su labor esa Navidad. No había querido adornar porque prefirió darle mucha más importancia a lo que es la comida. Sí, prepararía un menú perfecto, abordando los cinco sabores: dulce, salado, amargo, ácido y umami. Quería cocinar un cordero, hacer polvorones y bebidas calientes que tuvieran una variación diferente de sabor entre el tradicional chocolate y canela. Ya lo tenía todo pensado hasta que pensó: "Quiero hacer un roscón de reyes". La razón era simple, y es que, en conversaciones con sus amigas de la escuela, las chicas decían que siempre cocinaban eso con sus madres en Navidad. Ella no tenía madre como tal, pero tenía un padre que siempre ha jugado los tan llamados dos roles. ¿Y si le pedía ayuda a él? Tampoco es como si fuera a cocinar ahora, no tendría sentido, la comida es la noche del veinticuatro y los polvorones se dejaban para el mismo día de Navidad, el veinticinco, cuando se abrieran los regalos. Solo quería cocinar un roscón de reyes con el Profesor, ¿sería mucho pedírselo?
Recostada en su cama, siendo las ocho de la mañana en ese frío día sábado, suspiró pesado. Escuchó movimiento en el primer piso. Se levantó decidida a revisar la alacena por si algo le hacía falta para cocinar todo lo que quería hacer. Mientras iba al baño para lavarse los dientes, pensó que podría empezar a hacer dulces pequeños, magdalenas, y algún que otro tipo de bebidas para entrar ya en ambiente navideño. Ayer, Buttercup había ordenado, el jueves, Blossom compartió una porción de galletas que compró. ¿Y ella solo iba a activar su modo navideño el veinticuatro? ¡Ni de coña!
Cuando bajó las escaleras y se dirigió a la cocina, la persona que vio resultó ser la persona que más había querido ver. El Profesor ponía a hervir agua y se acercaba a la cafetera junto con su taza blanca. Él se percató de la presencia de su hija, se volteó hacia ella y le sonrió. Sí, tenía más ojeras que antes, pero su sonrisa no se desvanecía ni un poco.
—Buenos días, Bubbles.
—Buenos días. ¿Qué tal estuvo su noche?
—Excelente —dijo con entusiasmo—. Podré terminar en la fecha esperada, ¿puedes creerlo? Cumpliré con el plazo frente a la comisión y podré recibir. La semana de Navidad estaré libre, podré hacer todas mis compras con tranquilidad. No hay mejor recompensa que eso.
—Me alegro de oír eso —le sonríe la chica.
—¿Qué harás hoy?
—Iré a la compra —se acercó al refrigerador—, quiero comprar todo para hacer la salsa del cordero, las ensaladas, el postre, los polvorones...
—¿No crees que será mucha comida? —preguntó el hombre antes de voltearse para tomar el agua recién hervida para preparar su café.
—Para nada. Nunca es comida suficiente. La Navidad solo llega una vez —enfatizó con ayuda de su dedo índice—, por ende, la comida de ese día debe ser perfecta en toda su amplitud.
El Profesor no le discutió en ningún momento, de hecho, rio un poco antes de tomar su taza con café y darle un pequeño primer sorbo.
—Vale. Pues el cordero ya lo tengo comprado, llegará el veintitrés —dijo el hombre.
—Entonces solo iré a la compra.
—¿De verdad quieres salir? —sonó algo preocupado—. ¿Y si lo pides a domicilio?
—Porque nos saldrán más caro, el valor del envío subió.
—¡Qué bobería! Solo es un par de número más, ¿no? No quiero que te expongas a lo que está allá afuera—pasó al lado de ella antes de salir de la cocina—. Pide las cosas a domicilio, hazme caso.
Y la dejó sola en la cocina. No lo culpaba. Tener un proyecto y dar clases no debe ser tarea fácil. Se lamentó no haberle pedido que le ayudase a hacer el roscón, pero luego se dijo "va, todavía hay tiempo". Le hizo caso y, luego de desayunar, hizo una lista de los ingredientes que le faltaban para hacer esa salsa de frutos rojos para el cordero, las verduras, y, por supuesto, para preparar y decorar tanto los dulces como las bebidas. Ahí se le ocurrió que, ese día, había esas "bombas de chocolate caliente".
A eso de las cuatro de la tarde, sus hermanas estaban en sus habitaciones, no había que ser un genio para saber que estaban envolviendo regalos. Ella podía escuchar el rasgar de papeles y el despegue de la cinta adhesiva. Tenía tiempo suficiente para hacer las bombas y también, ¡cake pops! Quería hacer de todo. Tenía tiempo, ¿no? Por lo menos, podría hacer el biscocho antes de que llegara el despacho, que tenía hora entre las cuatro y media y las cinco de la tarde. Seamos sinceros, a Bubbles no es una fanática de la cocina, es decir, no es algo que le provoque ansias y mucha diversión, pero cuando llegaba diciembre, pasar tiempo en la cocina le provocaba un relajo considerable. Se sentía productiva.
Preparó el batido y, cuando llevó el molde aceitado y enharinado al horno para el biscocho, tocaron la puerta. Eran sus pedidos. Sin intenciones de perder el tiempo, dispuso todos los ingredientes sobre la mesa de la cocina. Una vez encontró y desenvolvió la cobertura de chocolate, dijo:
—Es hora.
Mientras dejaba que el chocolate se derritiera a baño maría, buscó entre los implementos de cocina los moldes de hielo en forma de corazón. No tenía la bandeja redonda y, en las tiendas, estaban agotadas. Al menos, a su favor, podría decir que esos corazones eran grandes, abarcaban con facilidad la palma de la mano, así que servirían para lo que quería hacer. Las llenó de chocolate, luego las sacó he hizo más. Mientras dejaba que se enfriaran en la heladera, sacó el biscocho y le dejó un paño encima. Procedió a guardar las cosas en la cocina. Los otros miembros de la familia, en sus respectivos lugares, estaban percibiendo el delicioso olor que venía de la cocina.
Bubbles, sonriente, coloreaba los boles de chocolate blanco con tintes verde y rojo. Con el biscocho ya frío y hecho migajas, lo mezcló con el queso crema y procedió a hacer las bolitas. Las pasó por el chocolate y las dejó sobre una fuente. Una vez terminó de hacerlo con todas, abrió la puerta de la heladera y sacó las bombas de chocolate caliente para decorarlas con el resto de chocolate blanco que había sobrado. Se divirtió mucho haciendo esos diseños lineales raros con la ayuda del tenedor. Quiso imitar a la gente de internet, pero terminó derramando mucho chocolate sobre la mesa.
Sus hermanas bajaron justo cuando ella terminaba de poner a enfriar sus creaciones y se disponía a limpiar.
—Después de la cena. No antes.
Y, para que no vieran lo que les tenía, ella se ofreció a hacer la cena. Nada complicado, arroz con un sofrito de verduras con salsa de soya. Esperó a que el profesor saliera de su laboratorio para poder comer, pero cuando el hombre lo hizo, se disculpó diciendo que no podía perder mucho tiempo, dio dos rápidos bocados y volvió a su despacho, dejando a sus hijas completamente sorprendidas.
"Bueno, al menos comió", pensaron las tres.
Fue cuando ya casi dieron las nueve, donde sus hermanas le insistían e insistían con que querían saber qué es lo que había olido tan rico y azucarado, que qué es lo que había preparado, cuando el golpe de una puerta cuando se abre las envolvió en silencio. Escucharon los pasos del Profesor, las tres se inclinaron para verlo por el pasillo. Él arrastraba sus pies y sin decir nada se dejó caer en el sofá. Sus hijas le miraron con preocupación, y, como ninguna decía nada, Blossom habló:
—¿Todo bien?
—He terminado.
No hizo falta preguntar nada más. Ellas escucharon a la perfección y al ver la sonrisa de satisfacción compartieron la felicidad. Blossom y Buttercup le aplaudieron y le felicitaron formalmente, Bubbles también se les unió, pero luego, se fue hasta la cocina diciéndoles que "era momento de compartir dulzura". Puso a calentar la leche, Buttercup se ofreció a ayudarle, ella aceptó y le pidió que sacara las tazas grandes y las pusiera en una bandeja. En tanto, Bubbles, de la heladera, sacaba los platos con las bombas y los "cake pops". Buttercup pareció emocionada al verlo. Los ubicaron en otra bandeja diferente al de las tazas y, dentro de cada una de estas, Bubbles colocó una bomba. La leche ya estaba caliente así que la sirvió en la jarra blanca y la colocó sobre la bandeja. Junto a su hermana, salió de la cocina y sorprendió al resto de su familia.
Todos, expectantes, vieron cómo Bubbles vertía la leche en las tazas, la bomba en forma de corazón se derretía y, dentro de ella, salía el malvavisco y el chocolate. "Wow", se escuchó que dijeron, ella sonrió orgullosa de su trabajo, y esa sonrisa se ensanchó cuando probaron los "cake pops" y las expresiones faciales dijeron más que mil palabras.
—Esto sabe a Navidad —dijo Buttercup.
—¿Qué? —preguntó Bubbles.
—Entiendo lo que dices —habló Blossom—. Esto es Navidad.
—¿De qué hablan?
—No sé cómo explicarlo —Buttercup frunció un poco el entrecejo—, pero es que al comer esto, pensé en Navidad.
El Profesor solo reía, Bubbles se rindió, sabía que no lograrían darle una respuesta, ella tampoco sabría cómo formularla. Pero una vez escuchó a sus hermanas decir eso, al darle una mordida a una bolita y luego dar un sorbo a su chocolate, tuvo la sensación de estar oliendo muérdago. Guardaron silencio, estaban iluminados solo por las luces del árbol. A lo lejos se escuchaba la melodía de las luces que estaban afuera. Disfrutaban del silencio de la Navidad. Bubbles miró a su padre, se veía muy aliviado y bastante relajado. Bebía del chocolate mientras se mantenía con los ojos cerrados. Había terminado antes de plazo. ¿Sería prudente...?
—Discupe —dijo Bubbles y el Profesor la miró—, ¿podría pedirle algo?
—Lo que sea —dijo él.
—¿Podría hacer, conmigo, un roscón de reyes? Para el veinticuatro... ¿Quisiera?
Las otras dos chicas dejaron de hablar y prestaron atención a la respuesta. El Profesor alejó la taza de su boca, sonrió con ternura y asintió.
—Por supuesto. ¿Qué mejor? Cocinar en familia.
"La fiesta está en marcha, la sensación está aquí
Eso sólo llega en esta época del año"
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19 de diciembre, Bubbles
"Wonderful Christmastime"
perlapuccabf, ¡hola! Gracias por leerme, y no me pidas disculpas, ya te lo he dicho, no pasa nada. Ojalá retomes el amor por la Navidad o por la armonía, que también te reconcilies contigo misma, aunque sea, y te des todo el amor que te mereces. Espero que te vaya bien con tus deberes, estoy segura de que te saldrá todo genial. ¡Saludos!
Sript, oh, quisiera preguntar, ¿tampoco ponen árbol? ¡Ah! Mira, te entiendo, también tengo ese mismo problema con respecto a los adornos. Entre nos, quité los adornos del árbol y los puse de nuevo porque los colores no combinaban bien. ¡Espero que te haya gustado esta parte! Y las siguientes. Disfruta esta historia, por favor.
Lenore's Tears, me halagas, te juro que lo haces. (Ficker secreto... tensión dentro de mí). Espero que cuides tu salud mental, me pone feliz que mi historia te haya ayudado un poco. Agradezco cada una de tus palabras, en serio, ya lo he dicho, pero significan mucho para mí. Con respecto a mi dialecto, trato de usar un español más "neutral", pero se me escapan, y, a veces, no se me ocurren otras palabras. ¡Gracias por leer!
Hasta mañana. Tened una buena noche.
