Por favor, disfrutad de esta parte. Agradezco vuestra disposición para leerme.
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LLEGARÁ
la navidad
O5
"Silent night, holy night.
All is calm, all is bright"
Brick descubrió que adoraba escuchar a los villancicos cantar. Sí, sabía que cantaban las mismas canciones una y otra vez, también sabía que él no era una persona cercana a la religión, pero aun así gustaba de ir a la iglesia y escucharles cantar. No le importaba mantenerse lejos de toda la gente y tener que aguantar una hora más de la estimada en la calle usando la incómoda mascarilla, él quería escuchar a los villancicos. No podía explicar con palabras lo feliz que le ponía escucharles cantar, tampoco podía describir la sensación en su pecho ni explicar por qué sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas.
Cuando dieron las nueve y media, pensó que debía volver a ese volcán donde se encontraba su hogar junto a sus hermanos y al "mono" de Mojo. A pesar de que se quejaban de él, no podían negar que, al menos, no los había echado de aquel lugar. Dormían bien, comían bien. El mono en reiteradas ocasiones les felicitó por "cumplir un año más de vida, es decir, un año más en donde están viviendo, porque la vida es lo que los mantiene ahí en el mundo, en el mundo de los vivos, donde los muertos no pueden entrar", o sea, por su "cumpleaños".
—Buenas noches —dijo en voz baja, presionó su mascarilla contra su nariz y caminó hasta su hogar.
Los preparativos para la Navidad tenían a la gente más ajetreada, las paradas de autobuses estaban llenas, así que prefirió caminar, de todos modos, no estaba muy lejos de ese "monte Fuji" de Townsville. Podía sentir el ambiente animado y, por ello, las ganas de formar parte de la fiesta. ¿Por qué no? Podría decirle al mono que "quería comer una comida especial ese día, o se lo comería a él". O bien, ser un poco más racional y sugerir con buenas palabras... No, al diablo con esa idea.
Celebrar la navidad con comida era divertido, pero ¿y si compraba un regalo? Muchos se llenaban sus bocas con el típico: "lo importantes no son los regalos", pero al final compraban y compraban. ¿Por qué? ¿Por qué no ser más honesto y decir lo que pasa por la cabeza de todos?: "Los regalos sí son importantes, pero no más que el ambiente". Eso es más honesto, ¿no es así? No hay nada de malo con decirlo, todos los saben, pero no lo dicen por temor a lo que puede opinar un otro.
Si Mojo accedía a hacer una cena, él compraría un presente para sus hermanos y el mono. Incluso, si el mono se negaba, los compraría igual. Sí, los compraría, no los robaría, porque iría a esas plazas donde la gente debe pagar una cuota para vender sus propios productos, no iría a una tienda de una gran cadena. Si iba a gastar dinero, pues que le llegue a gente que la necesite, no a quien vende un producto que le sale 15 céntimo entre material y mano de obra para venderlo a 15 euros. Eso iba a hacer, definitivamente lo haría.
Abrió la puerta y se encontró con sus hermanos sentados en la pequeña mesa cuadrada con un tablero de ajedrez frente a ellos. Estaban jugando una partida, pero había algo mal con aquel cuadro que estaba viendo Brick.
—Ustedes no saben jugar —dijo luego de quitarse la mascarilla.
Los ojos de Butch y Boomer se posaron en él, luego se miraron solo entre ellos dos y suspiraron al mismo tiempo. Brick, en tanto, dejaba sus zapatillas junto a las de sus hermanos ahí en la entrada de la casa.
—Estamos tratando de aprender —dijo Butch.
—Sí, y nos estás molestando —añadió Boomer.
—Vale, como diga el par de idiotas —bufó—. ¿Y el mono?
—En su habitación.
Ante la respuesta de su hermano menor, decidió subir por las escaleras, luego de atravesar toda la sala arrastrando sus pasos. Frente a la puerta, se anunció y entró. Mojo estaba mirando por su ventana, y al descubrir al intruso dentro de su habitación, su sonrisa pasó a ser una expresión de seriedad.
—¿Qué haces aquí?
—¿Y la cena? —preguntó él—. ¿No te has movido con eso?
—Boomer cocinó hoy —se volteó hacia la ventana—. Qué es lo que quieres.
—¿Qué cocinarás para Navidad?
Esa pregunta logró confundir a Mojo. ¿De verdad estaba preguntando eso? ¿Brick? ¿Ese pelirrojo irritante que tenía un humor bastante cambiante? ¿Preguntó por Naivdad?
—¿Estás bien? —preguntó Mojo.
—Sí —afirmó el chico—, ¿y tú?
—¿Se te ha ido la pinza? Tú no preguntas por la Navidad nunca. Eso lo espero de Boomer o de Butch, pero no de ti.
—¿Cocinarás algo especial? —insistió.
—No tengo ganas. Y si Mojo no tiene ganas, entonces Mojo no cocina, porque Mojo así lo ha decidido. Y cuando Mojo decide algo, esa decisión se mantiene, porque Mojo así lo dice. Mojo, el dueño de esta casa, la casa que le pertenece a Mojo...
—¡Calla! —exclamó Brick—. ¡Ya entendí, ya entendí! —le dedicó una mirada sería—. Pero si yo fuera tú prepararía algo. Porque yo compraré regalos. ¿Te ha quedado claro?
—¿Cómo dices?
—¡Lo que dije! ¡No me hagas repetirlo!
Y salió de la habitación. Estaba sonrojado, podía sentirlo. Fue hasta el baño y se miró en el espejo. No salió hasta que su rostro volviera a su color habitual. Luego de su silenciosa cena, se quedó en la sala leyendo el periódico que el mono dejó en la mesa de café en la mañana. Sus hermanos se fueron a dormir a eso de las once, él se quedó en el sofá e incluso dormitó un poco. Cuando abrió los ojos, estaba todo a oscuras. Maldijo por lo bajo. Si le habían visto dormirse, ¿por qué no lo despertaron para que se fuera a dormir? Se sentó en el sofá y se dio cuenta de que ninguna cortina estaba cerrada.
—Suerte que el telescopio está cubierto —bufó de mala manera—, porque también lo dejarían abierto.
Cerró tres de las cuatro ventanas, y al dirigirse a la última, se da cuenta de que la ciudad seguía estando iluminada, y que, desde ahí, tenían una vista considerablemente privilegiada. Los colores eran abundantes, aunque el blanco de las farolas abundaba, el destello de rojos, verdes y azules también estaban presentes. Aquel espectáculo, acompañado del silencio en el hogar y de las calles producto del toque de queda le estaba dando una verdadera paz. Luego recordó que es 21 de diciembre. Miró por la ventana, pero hacia el cielo, en búsqueda de Júpiter y Saturno. Cuando los encontró, sintió ganas de sonreír. La "estrella de Belén" se hacía presente, y con ella, se despertaba el espíritu navideño dentro de él.
¡Qué paz estaba sintiendo! Se preguntó si podría repetir aquella sensación en la noche de Navidad.
"Noche de paz, santa noche,
Todo está en calma, todo es brillante"
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21 de diciembre, Brick
"Silent Night"
perlapuccabf, ¿En serio? Es una lástima, aunque, personalmente, tampoco es que me guste mucho la nieve. Al tener mucho frío, suelo pasarla mal cuando me desvelo y jugar con la nieve me termina dando fiebre, jajaja. Gracias por leer y comentar.
¡Hasta mañana!
