A-Z Saint Seiya

CUMPLEAÑOS

— Ya estamos afuera del departamento de Seiya, Saori. Mira será algo tranquilo, quedamos en comer con él y te prometo que no haremos que se llene mucho para que tenga apetito más tarde… —comentó Hyoga con una sonrisa, ante Shiryu y Shun que escuchaban su charla por teléfono con la diosa.

— Se los agradezco mucho chicos, es un día bastante especial y quiero celebrarlo como tal… —admitió Saori mientras se sonrojaba—. Asegúrate de que no salga tan tarde de su casa por que… ¡Ay!

— Saori ¿estás bien? —exclamó el rubio al escuchar un estrepitoso ruido.

— T-Todo está bien, se cayeron unos platos —la chica apoyó el teléfono entre su hombro y la oreja izquierda y se agachó para recoger un sartén y las piezas rotas de un plato y una taza de porcelana.

— Pásamela —pidió Shun mientras alargaba la mano a su amigo cisne—. ¿Saori? Soy Shun, oye… ¿estás segura de que quieres hacer esto? Digo, sé que Seiya estaría encantado de que fueran a algún lado a…

— Estoy segura Shun, de verdad, tengo todo bajo control y si no les molesta debo colgar para seguir preparando todo. Les encargo a Seiya y gracias por distraerlo un tiempo —y la chica colgó.

—C-Colgó —Shun les mostró el celular.

— Creo que no debiste decirle eso, Shun —comentó Shiryu con las manos cruzadas y negando levemente con la cabeza.

— N-No era mi intención, pero es que… Saori ni siquiera sabe cómo…

— Pero debemos dejarla, seguro que es como ella dice y lo tiene bajo control, nos estamos preocupando de más —concedió Hyoga.

— Mejor toquemos la puerta o Seiya va a pensar que nos olvidamos de su cumpleaños y ya saben como se pone —propuso el dragón.


Saori dejó el teléfono a un lado y prosiguió con su labor. Días antes había estado pensando qué sería bueno para regalarle a Seiya en el primer cumpleaños como novios que pasarían juntos. Pensó primero en muchas cosas materiales pero desechó la idea conforme se le iban ocurriendo los regalos ya que conocía muy bien al castaño y él era de los que valoraba momentos en vez de objetos. Entonces recordó que el postre favorito de su amado era el pastel de chocolate y puso manos a la obra. Sus amigos y su servidumbre se ofrecieron para ayudarla pero ella se negó categóricamente. Había terminado por pedirles a los chicos que distrajeran a Seiya hasta la noche y a su servidumbre le había dado el día libre y pedido a Tatsumi que la dejara trabajar por su cuenta y se diera una vuelta por la ciudad. Por primera vez en su vida quería hacer algo por ella misma, sin ayuda de nadie, y más por que se trataba del cumpleaños de su novio.

Se había molestado un poco cuando Shun le insinuó que mejor llevara a Seiya a otro lado en vez de darle la sorpresa. La chica admitía que no era muy buena en la cocina pero hacer un pastel no podía ser tan difícil, había estado practicando en los últimos días con pequeños postres como panqués y galletas y nadie había resultado herido ni había muerto al probar sus inventos, así que ella misma se había dado luz verde para subir la categoría y lanzarse a hacer ese pastel.

Así que, en lo que los chicos distraían a Seiya y celebraban con él a su manera, ella haría el delicioso pastel y después subiría a ponerse aquel vestido azul celeste que había comprado para la ocasión y lo recibiría con la sorpresa cuando él arribara. Era el plan perfecto.

La chica acercó todos los ingredientes y los colocó en la barra de la cocina, y abrió el libro de recetas de postres que había encontrado en la biblioteca de su abuelo y el ritual comenzó:

— Bien, primero debo precalentar el horno a 180 ºC… —Saori se dirigió a la estufa y encendió el horno. Se dio cuenta de que la perilla no indicaba la temperatura para ponerla de límite—. Mmm… no sabré si ha llegado a la temperatura correcta… bueno creo que podré irle calculando, ¿qué tan difícil puede ser saberlo? —dejó el horno precalentando convencida de que estaría segura de cuándo estaría a 180 grados y prosiguió a engrasar el recipiente redondo de latón con la mantequilla—. Bien, molde engrasado, ahora tengo que ponerle harina —abrió la bolsa con tanta brusquedad que el polvo salió volando por todos lados, primero estampándose en su cara y después salpicando la barra y el piso—. Rayos… —exclamó algo descolocada pero enseguida retomó el rumbo. Sobró un buen tanto en la bolsa y fue el que ocupó—. Bien, ahora debo mezclar todo lo demás —tomó un tazón grande y vertió dos tazas de azúcar, una taza y media de harina (que milagrosamente si le había quedado después del desastre que había hecho), los ¾ de cocoa, la cucharadita de polvo para hornear, el bicarbonato de sodio y una pizca de sal—. Ahora siguen los huevos… —Saori, golpeó uno de los huevos contra el borde del tazón pero apenas logró que se cuarteara cosa que la hizo poner una mueca de molesta—. Por favor, tengo que adherirte con todos los demás ingredientes, déjate… —esta vez golpeó con más fuerza que el cascarón del huevo se hizo pedacitos y fue a parar a la mezcla—. ¡No! ¡E-Espera! —la chica tuvo que dedicarse unos minutos más para sacar los pedacitos de cascarón y después siguió a incorporar la taza de leche, la media de aceite vegetal y las dos cucharaditas de vainilla—. Listo, ahora todo esto irá a la batidora —el chef de la mansión Kido tenía una enorme batidora profesional que le había servido en todos esos días para mezclar y hacer sus postres. Saori llevó el bowl y lo vació en el recipiente que venía con la batidora. Conectó el artefacto, picó el botón de encendido y esperó a que comenzara. Enorme fue su sorpresa al ver que el electrodoméstico no comenzaba a trabajar.

— Oh —exclamó con una mano en la barbilla. La desconectó y volvió a conectar, picó el botón y nada sucedió—. No puede ser… ¿Te descompusiste exactamente hoy? —la heredera revisó el foquito de encendido en uno de los costados de la batidora y se dio cuenta de que estaba apagado. Lo único que eso indicaba era que sus experimentos y el uso del chef le había pasado la factura a la batidora—. Bien, no pasa nada —respiró profundo y fue hasta uno de los cajones de la alacena de donde sacó un batidor de globo. Nunca antes había utilizado el utensilio al tener a la mano la batidora, pero parecía que esa sería la primera vez—. Esto no puede ser tan difícil —empuñó el batidor y comenzó a girar despacio en el recipiente mientras los ingredientes se mezclaban lentamente. Pasados cinco minutos se dio cuenta de que la velocidad que empleaba era muy poca, tendría que intensificarla si no quería tardarse. Y así lo hizo, pero la mezcla salpicó la barra y su cara en un principio y temió porque todo terminara por derramarse, hasta que poco a poco fue encontrando la velocidad adecuada y la mezcla comenzó a tomar forma y color. Cuando vio que los ingredientes habían cedido y formado una mezcla aguada, tomó el recipiente redondo de latón y los vertió.

— Es hora de hornear —fue hasta el horno y acercó un poco su palma para comprobar la temperatura—. Creo que ya está bien, si, si… 180 ºC —entonces colocó el recipiente en la rejilla y lo observó por un momento. La mezcla comenzó a emitir burbujas lentamente—. Bien, creo que todo está bien, lavaré los platos mientras esto se hornea, me cambiaré y luego bajaré a decorarlo —y así lo hizo. Comenzó a lavar las cucharas, las tazas y el bowl utilizado y cada dos o tres minutos revisaba que todo fuera bien con el pastel. Acabada su labor miró al reloj y se dio cuenta de que faltaban 10 minutos para las seis de la tarde, hora en que había quedado con Seiya.

Dejó los trastes y la cocina hecha un desastre con las paredes y el piso llenos de mezcla para pastel y harina y corrió escaleras arriba a su cuarto. Como pudo se quitó el delantal y la ropa y se metió en el vestido azul. Bajó nuevamente a la cocina para revisar el pastel cuando se acordó de que no había revisado su peinado y su cara. Fue hasta el baño de servicio que estaba junto a la sala y ahí observó su rostro en el espejo: tenía la cara salpicada evidenciando el proceso de elaboración del pastel de chocolate y su cabello enmarañado y recogido en una larga coleta le coronaba la cabeza. Estaba a punto de limpiarse cuando una voz la sobresaltó.

— ¿Saori? —la llamó Seiya desde el recibidor. El castaño se extrañó de que la casa estuviera sola. Sin rastro de Tatsumi y la servidumbre—. ¿Saori…? Oye quise llegar algo temprano… ¿Si era hoy verdad? ¿O me equivoqué de día? ¿Sao…?

Totalmente derrotada, la chica salió del baño y se encontró con su novio.

— Te ves muy bien —concedió ella. Seiya llevaba puesta una camisa roja de cuadros y pantalón azul. Su cabello enmarañado y castaño le daba el toque a su look, junto con su enorme sonrisa.

— Y tú… luces preciosa en ese vestido —se aproximó hasta ella y la besó, notando un ápice de cocoa en sus labios—. Cambiaste tu peinado el día de hoy… —reparó en que la chica tenía unas manchitas blancas en sus mejillas y se las limpió con las yemas de los dedos.

— Es un día especial ¿te divertiste? —preguntó ella tratando de ganar tiempo.

— Fue muy divertido, los chicos y yo fuimos a comer hamburguesas y después jugamos pokar, Shun es muy malo, Hyoga es un atrabancado que no sabe cuando parar de apostar y Shiryu es bastante calculador, nos dejó en la bancarrota en dos movimientos —ambos rieron ante el comentario—. Oye… huele a… a algo que se quema…

— ¡No! —Saori salió corriendo en dirección a la cocina. Tomó un paño, abrió el horno y sacó enseguida el recipiente que contenía aquel pastel. La mezcla había esponjado de más y se había formado una costra quemada en la superficie. Saori se llevó las manos a la cara y comenzó a llorar de frustración.

Seiya observaba la escena desde la puerta de la cocina. Vio las paredes salpicadas, el piso, los restos de porcelana en el suelo y aquel pastel… por eso había percibido la cocoa en la boca de su chica y las motitas blancas en su piel eran harina.

— Saori… oye…

— Debí dejar que los demás me ayudaran… todos me lo dijeron pero me empeñé porque era una sorpresa que quería darte y ahora, está arruinado, soy un fracaso… —exclamó furiosa consigo. Seiya no la había visto así nunca, pero lejos de sentirse decepcionado, estaba muy contento de que ella hubiera puesto todo su empeño en prepararle algo.

Sin decir nada, el chico fue hasta el cajón de los cubiertos y tomó un cuchillo. Lentamente quitó la capa quemada del pan de pastel y partió un pedazo que se llevó a la boca. Ella lo miró bastante preocupada.

—Saori… ¡esto está delicioso! —dijo, mientras masticaba despacio.

— Claro que no, está quemado y…

— Pruébalo tú misma, anda —le dio un pedazo y ella lo comió. Su expresión cambió enseguida que el sabor le inundó la boca.

— N-No está tan mal… Vaya…

Seiya aprovechó la confusión en los ojos de Saori para tomarla por la cintura y arrebatarle un beso intenso que por supuesto ella correspondió.

— Cocíname todos lo días —pidió el con voz juguetona.

— Pero ni siquiera sé hacerlo —admitió ella con pena—. Esto fue un desastre.

— No lo fue. Juntos podemos hacerlo, te enseñaré lo poco que sé —dijo, frotando su nariz con la de ella.

— Es claro que sabes mucho más que yo, pero acepto las clases con gusto —dijo, tallando su pulgar en la mejilla de Seiya. Siento haber arruinado la sorpresa… pero… feliz cumpleaños —le dijo, abrazándolo lo más fuerte que pudo.

— Oye ¿y tenías alguna otra sorpresa que darme? —preguntó él, juguetón.

— ¿Por qué?

— Pues sólo… me estaba preguntando que qué haríamos con esta casa tan vacía—insinuó el pegaso. Saori esbozó una sonrisa.

— La verdad, no lo sé —comentó ella, enmarcando una ceja.


Ya conocen mi historia y mis bloqueos de escritora, y esta historia en particular he querido no presionarme y dejar que fluya y que cada vez que me llegue una idea escribirla, aquí si de una vez les digo que no voy a tener un tiempo establecido (jajaja como si de verdad siguiera un tiempo establecido en los demás fics, pero ustedes díganme que si xD) tons para no hacerlos esperar mucho, esto va a ser random.

La idea partió de que me encontraba pensando en que Seiya es algo tontito y torpe y eso es uno de sus encantos por supuesto, pero luego pensé en Saori, al ser niña rica, Diosa y una persona ocupada con muuuuuuchas obligaciones a la cual le sirven muchas personas para todo, digo no la quise tachar de inútil (para eso ya tenemos la serie) pero me parecía lindo verla esforzarse por algo y que no le saliera pero que Seiya lo valorara... y pues quizás, quizás esto tenga continuación mas adelante, el final quedó así, ya veremos. Gracias a todos por leer :)