¡Surprise! Some of you were wondering if I'd share my traditional Christmas translation this year. Well, here it is! Hope you enjoy it! Thank you so much to the amazing author CaraNo for giving her permission to this translation :) You're the best, hun!

¡Sorpresa! Algunos de ustedes se preguntaban si compartiría mi traducción tradicional de Navidad este año. ¡Bien, aquí está! ¡Espero que la disfruten! Muchas gracias a la increíble autora CaraNo por dar su permiso para esta traducción :) ¡Eres la mejor, cariño!


¿Y qué va aquí? Pues sí, lo de siempre, para que no haya problemas, declaro que los personajes de esta historia no son míos, pertenecen a increíble Stephanie Meyer, y la trama pertenece a la asombrosa autora CaraNo, yo, meh, solo traduzco :P

¡Y un año más amiga! Gracias a Erica Castelo por seguir jalándome las orejas donde lo necesito y mejorar la calidad de mis traducciones *besos*


Blog de la autora: https (dos puntos) / / caranofiction (punto) wordpress (punto) com

{1}

BPOV

Diciembre 1

"No me importa," jadeo, acelerando en la caminadora. "Dile que es tiempo de volver a casa." Muchas veces he dejado que mi hijo mayor—Jaden—se salga con la suya, pero ha estado cuatro meses de gira. Ya tuve suficiente. Tiene un show en Philadelphia en dos semanas; eso es bastante cerca. Lo quiero aquí en la ciudad para las fiestas.

"¡Se lo diría si supiera dónde está!" Emmett suelta por el teléfono.

"¡¿QUÉ?!" Grito y me bajo de un salto de la caminadora. Inclinándome, coloco una mano en mi muslo al tratar de calmar mi pulso y mi puto corazón. Detrás de mí, escucho a Rose bajando de su caminadora. También escucho a un tipo cualquiera silbando.

Maldición, si Emmett no se retractaba en seguida, Rose sería una viuda y yo perdería a mi hermano.

"¡Será mejor que no hayas dicho lo que creo que dijiste, Emmett Charles McCarty!"

Realmente desearía que no estuviera en un gimnasio repleto en este momento.

"Me escuchaste, hermanita," Em suspira. Aprieto los dientes y me acerco a la ventana. La vista de Manhattan es una que por lo general me llena de calidez y alegría, pero ahora no. Una de las razones por las que permití que Jaden fuera a una gira por todo el país fue porque Emmett es el mánager de la banda. Él viaja con ellos. "Se fue ayer. Todo lo que tengo es una maldita nota."

"¿Y qué demonios dice?" Siseo, limpiando mi frente con una toalla alrededor de mis hombros.

En estos momentos, Rose está parada junto a mí, viéndose preocupada.

"Dice que no nos preocupemos y que te contactará en dos días. Al parecer, hay una sorpresa. Y encontré la nota ayer, así que… mañana, creo."

Jesús. "¡¿Y no pensaste que sería una buena idea llamarme?! ¡Juro por Dios, Emmett—puedo hacerte desaparecer!"

Tengo un tipo que puede hacerlo posible.

Jaden tiene dieciocho años; técnicamente no puedo hacer una mierda, pero vamos. Es mi maldito hijo. Confío en él, de verdad, pero merezco saber.

"¡Bella! Cálmate de una puta vez."

No haría tal cosa. "¿Qué hay de su novia?" Pregunto impaciente. Rose me da una botella de agua, y la acepto con una pequeña sonrisa. "¿Haley también se fue?"

Haley Cullen—no la conozco, pero al parecer Jaden la conoció después de una semana de gira, y ha estado con él desde entonces. Aunque hablé con ella por teléfono una vez, y parece una chica dulce.

"Sí, los dos se marcharon."

"Joder," murmuro. "Bueno, sigue llamándolo. Me voy a ir a casa y veré si Finn o Dylan han sabido algo." Dudo que Jaden haya llamado a Dylan—mi hijo menor de catorce años—pero es muy cercano a Finn. Él tiene dieciséis años y más cerca de la edad de Jaden, eso importa. "¿Dónde estás ahora, por cierto? ¿En Chicago o algo así?"

"Estamos por dejar Chicago para marcharnos a Detroit en un par de horas."

Me burlo. "Y cómo va a tocar la banda sin su baterista, ¿eh?"

"Bueno, la presentación no es hasta dentro de cuatro días, así que tengo la esperanza que Jaden regrese para entonces, obviamente. Bella, no eres la única preocupada. O enojada, en todo caso."

"Como sea," me limito a decir. Lo último que me importa ahora son los conciertos. Necesito saber que mi hijo está bien. "Llámame si sabes algo."

Con eso, termino la llamada y me vuelvo hacia Rose.

Cuando le he contado todo, tiene una sonrisa irónica en su rostro. "¿Supongo que las compras de Navidad quedan suspendidas?"

"Sí, ni lo digas." Contengo las ganas de dar un pisotón. Tengo treinta y cinco años. Dar pisotones no es aceptable. "Es fácil para ti," le digo. "En tanto no dejes crecer a Henry y a Lily." Henry tiene once años y Lily tiene siete—espero que se queden así.

A diferencia de Rose y Emmett que hicieron todo correctamente—salieron en citas, se mudaron juntos, empezaron sus carreras, se casaron, y entonces tuvieron a sus hijos—a mí me preñaron cuando aún tenía dieciséis. Un condón roto—historia vieja. De hecho, di a luz a Jaden en mi cumpleaños número diecisiete.

Aunque, no me detuve allí. El papá de Jaden, Peter—un relamido neoyorkino que conocí en Wildwood—me abandonó en seguida. Estaba allí de vacaciones; lo último que quería era convertirse en padre. Y luego, solo un año después, conocí a Alec y me embaracé después de unos pocos meses; di a luz a Finn en octubre justo después de cumplir diecinueve años. Alec y yo nos quedamos juntos un par de años, y él es el padre de Finn y Dylan. Tuve a mi hijo más pequeño también en octubre; tenía veintiún años.

Entonces, Alec se fue cuando Dylan tenía dos años.

Lo primero que hice fue cambiar el apellido de Finn y Dylan por McCarty.

Por eso, a la edad de veintitrés años, estaba sola con tres muchachos. Fui estúpida, lo sé. Pero no es como si pueda arrepentirme. Amo a mis hijos más que nada, y les he dado todo lo que pude. Gracias a Emmett y Rose, también pude ir a la universidad y ganarme la vida. Emmett, siendo seis años mayor que yo, asumió el rol de padre para mí cuando nuestros padres murieron en un accidente de coche hace quince años, y le debo mi vida. Pero… ¿no podía haberme llamado ayer en el momento en que perdió a Jaden de vista?

Ugh.

"No me hagas hablar de Henry," Rose bufa. Agarrando nuestras cosas, caminamos hacia las duchas. "De pronto estoy peleando con él todas las mañanas por la puta ducha. No puedo esperar a que el otro baño esté terminado." Ah sí, están remodelando las baldosas en el baño de arriba. Lo olvidé. "Quiero decir, en serio, ¿por qué el chico necesita media hora para ducharse todas las mañanas?"

Oh, por favor. Esa es fácil. "Tiene once años," le digo sencillamente, abriendo la puerta del vestidor de las mujeres. "Estoy segura que tú, una doctora, puede imaginarlo."

Aún si renunció a su trabajo hace dos años para quedarse en casa con los niños en Staten Island, de todas formas pasó un millón de años convirtiéndose en una pediatra. Dice que tal vez vuelva al trabajo cuando los niños se vayan a la universidad. No lo sé. Tiene treinta y nueve años; para cuando Lily se gradúe del instituto, tendrá más de cincuenta.

"¡No!" Los ojos de Rose se amplían cuando llega la comprensión. "¿Está—él está…?"

Sonrío y asiento, mientras busco en mi teléfono hasta que veo el número de Jaden. "Se la está jalando, cielo," digo y palmeo su brazo. Llevando el teléfono a mi oído, espero a que mi hijo conteste.

"¿Cómo puedes estar tan segura?" Pregunta cuando llegamos a nuestros casilleros.

Le doy una mirada significativa justo cuando mi llamada se va al buzón de voz. "Tres muchachos," articulo, levantando tres dedos.

"Hola, has llamado al teléfono de Jaden McCarty. No puedo contestarte en este momento, pero deja un mensaje después del tono. Si tienes suerte, tal vez te devuelva la llamada."

Beep.

"Jaden, habla tu madre," digo con los dientes apretados, colocando una mano en mi cadera. "¡Si tienes suerte, no te retorceré el puto cuello cuando te vuelva a ver! ¡Llámame!"

Presiono el botón para terminar la llamada, me quito la ropa, agarro dos toallas de baño, mis productos para ducha, y entro al cuarto de ducha con Rose.

"Oh, Dios mío, ve a pararte por allá." Rose señala el cubículo más alejado del de ella. Le doy una mirada interrogante, a lo que gruñe. "No te quiero muy cerca. Es malo para mi ego."

Por el amor de Dios. "Tienes que dejar de hacer esa mierda." Tomo el cubículo junto al de ella y me pongo bajo el agua caliente. "Eres ardiente, Rose. Déjalo ya." Tiene la impresión que se ve más vieja de lo que es. Al mismo tiempo, asegura que yo me veo al menos diez años más joven de lo que soy.

"¿Pero cómo lo haces?" Se queja.

Suelto una risita y alcanzo mi champú. "Tuve a mis hijos antes de los veinte—eso es lo que hice." Bueno, tenía veintiuno cuando tuve a Dylan. Pero sí, obviamente ayudó que era muy joven. Mi cuerpo pudo volver a su estado original antes que cumpliera los veinticinco. Y desde entonces… ejercitarme regularmente, comer de forma saludable, humectarme… oh, y en realidad, nunca he hecho dieta. Ninguna de esas dietas yo-yo. Me lo he tomado con calma, permitiendo que mi piel y mi cuerpo se ajuste. Y las curvas no están mal. De hecho, te hacen ver más joven cuando llegas a las treinta. Porque es cuando tu piel empieza a perder su capacidad de recuperarse si pierdes unos kilos. Así que, ahora tengo unos kilos extra, unos cuatro o seis, y me niego a perderlos, porque estoy segura que me saldrían arrugas si lo hago.

Aparece una sonrisa cursi en mi rostro cada vez que los amigos de mis hijos me coquetean.

"Pero, tengo unas cuantas canas." Tal vez eso la reconfortará.

Bufa. "Te lo pintaste—te ves como si tuvieras veinticinco… sin una puta arruga. No puedo exactamente comprarme piel nueva." Mete la cabeza a mi cubículo. "Mira debajo de mis ojos, a un lado de mis ojos, alrededor de mi boca. Ugh." Desaparece otra vez.

Sacudo mi cabeza y empiezo a enjabonar mi cuerpo.

"¿A qué hora necesitas estar en casa?" Pregunto, cambiando de tema. Hoy es sábado, así que el plan era ejercitarnos, ir a almorzar, comprar los regalos de Navidad para nuestros hijos, y luego tomar caminos separados.

"Henry y Lily están con la niñera hasta las cuatro," dice.

Murmuro, asintiendo. "¿Por qué no vas a Staten Island y los recoges? Todos pueden pasar la noche en nuestra casa." Ya que Emmett es el mánager de la banda de Jaden, no está mucho en casa. En los últimos cuatro meses, visitó Nueva York dos fines de semana de cada mes, y Rose y sus hijos también han volado para verlo un par de veces. Pero eso es todo. "Podríamos relajarnos viendo películas románticas y comiendo pizza."

"A Finn y Dylan les encantaría eso," se ríe secamente.

"Ellos tienen televisión en sus habitaciones," replico. Vivo en un departamento grande en el lado oeste. Esa mierda es costosa, pero mi trabajo paga bien, y a todos nos gusta Manhattan. Le he preguntado a los chicos si quieren mudarse a Staten Island o a Brooklyn o algo así—tal vez conseguir una casa, pero… no están interesados. Al menos no por ahora. Por lo que me siento agradecida. No fue sino hasta hace cinco años que pude pagar un lugar en Manhattan; antes vivíamos en Jersey. En realidad, nacida y criada allí. Pero tomé una clase de fotografía aquí en la ciudad cuando estaba embarazada de Finn, y me enamoré.

"Está bien, ahí estaremos—digamos a, ¿la hora de la cena?" Rose dice con un suspiro. "Oye, creo que me voy a operar las tetas. No, espera, solo las levantaré, ¿sabes?"

Agarro las mías copa D y no le presto atención a Rose.

Trato de no escuchar estupideces.

~oOo~

"¡Chicos!" Grito desde la cocina. "¡Rose y sus primos estarán aquí pronto! ¡Necesito saber qué quieren en su pizza!"

Al mencionar comida, tanto Finn como Dylan salen corriendo de sus habitaciones y entran a la cocina.

"¡QUEREMOS UNA PIZZA!" Gritan al unísono, masacrando cualquier acento italiano por ahí. Son unos bobos—siempre gritando eso cuando ordenamos pizza. Bobos gigantes.

Todos son más altos que yo por al menos una cabeza, sin mencionar todos musculosos y esa mierda. Dylan, mi corazón, es el único que es un poco más delgado. Finn es el peor; tiene el físico de mi hermano.

Pero dejando a un lado sus figuras corpulentas, heredaron la mayoría de los rasgos de su mami. Cabello castaño, hoyuelos, ojos castaños, y bronceados naturales. Solo Jaden es un tono o dos más claro. Porque mis muchachos son una camada mixta. De mí, recibieron un montón de italiano, y hasta creo que hay algo de alemán de mi abuela del lado de mamá. Oh, y el bisabuelo de mi papá era irlandés—de ahí viene nuestro apellido. El papá de Finn y Dylan—italiano. Y el papá de Jaden, Peter… sí, y cómo demonios voy a saber de dónde es, pero era de piel muy clara.

"Con pepperoni y queso extra," dice Finn y va al refrigerador. Pasando junto a mí, me da una sonrisa tonta y palmea mi cabeza. Como si fuera un perro. Dylan, por el contrario, le gusta dar abrazos. "¡Ey, Dee! ¿Te tomaste la leche que quedaba!"

Ruedo los ojos. "Mira detrás de los innumerables cartones de jugo, cariño."

Encuentra otro galón allí.

"Solo de queso para mí," Dylan dice en voz baja, frotando su barriga. "Tengo hambre."

"Como si eso fuera nuevo," me rio entre dientes. "Por cierto, no olviden decirme si tienen noticias de Jaden."

Finn se ríe. "Todavía no puedo creer que solo se largó con una chica. Oye, má—" me da un codazo "—apuesto a que se fugaron para casarse." Me menea sus cejas.

Chupo mis dientes. "No me provoques un ataque al corazón."

Sinceramente, no me sorprendería. Jaden siempre está enamorado. Finn es un mujeriego, Jaden es el romántico incurable, y Dylan está en algún punto intermedio. Al menos cuando se trata de chicas. Aunque creo que aún no ha llegado lejos con una chica. Espero que no. Aún expresa más interés en videojuegos y computadoras. Oh, y zapatillas deportivas. Su colección de Jordan es ridícula.

"Solo tiene dieciocho años—" Me interrumpe el pitido de mi teléfono. "¿Puedes dármelo, por favor?" Señalo la encimera donde está parado Dylan. Agarra mi teléfono y me lo da.

Casi me desmayo cuando veo que es un mensaje de Jaden.

Te DIJE que no te preocuparas, mamá. Pero ya que eres tan persistente, te lo diré ahora. ¡Haley y yo vamos a casarnos!"

"¡QUE ME JODAN SI LO PERMITO, HIJO!"

Leo, con mi corazón latiendo con fuerza.

Rentamos una posada entera en Vermont. Tú, Finn, Dee, y la familia de Haley son bienvenidos a acompañarnos cuando quieran. El resto de la familia puede venir hasta el doce. Nos casaremos el quince. Te amo. – J

"¡Empaquen sus maletas!" Digo con brusquedad, saliendo furiosa de la cocina.

"Mamá, ¿qué pasa?" Finn me llama.

"¡Nos vamos a Vermont!" Grito. "¡Llamaré a sus maestros—se enfermarán el lunes!"

"¡Joder, sí!" Los chicos gritan de alegría.

Desafortunadamente, el primer avión que podemos tomar no se va hasta mañana, así que terminamos pasando la noche con Rose y sus hijos de todos modos. Aunque no hubo películas románticas, porque estoy demasiado ocupada quejándome y lamentándome por Jaden.

Pero a las once de la mañana del domingo, estoy en el aeropuerto con Finn y Dylan, lista para lo que sea que enfrentaremos en Vermont.


Pues aquí tiene mi primer regalo para esta Navidad, espero que disfruten de esta historia con momentos divertidos y sexosos jejejeje. Con CaraNo todo es posible :P Esta es una Bella mayor con tres hijos, y el mayor es el causante de todo este alboroto, casándose con una chica que apenas conoce con tal solo dieciocho años, al haber cometido algunos errores en su vida, es comprensible que no quiera que su hijo se equivoque, pero, ¿qué pensará el padre de la novia? Bueno, eso lo veremos en el siguiente capítulo. Espero que les haya gustado este primer capítulo y como siempre, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y leer pronto el siguiente. Recuerden que sus reviews el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión. De antemano, gracias por sus follows, alertas y favoritos, pero más que nada, gracias por tomarse unos minutos para dar las gracias con un review ;)

Nos leemos en el siguiente, espero que muy pronto :)