Era la noche antes de navidad y en el taller de Santa, se fabricaban juguetes de último minuto. Mientras que cantaban muy alegres, las típicas canciones cursis navideñas.
Los enanitos estaban muy ocupados, pues había mucho que hacer; trabajaban y cantaban... excepto uno de ellos, la cual solo se quedaba sentado y comía bastones de caramelo, con una actitud malhumorada.
—¡Oye! No te escuche que cantaras holgazán. —Reclamo el jefe de los enanitos, que usaba un traje azul.
—Ya te lo dije, yo no canto... —Respondió con una voz ruda y susurrante. A diferencia de otros enanos; este era mayor y tenia barba en sus mejillas, sin mencionar lo gruñón que era. —Santa solo me pidió que viniera a supervisar, y es lo único que hare.
—Pero solo faltan horas, para que Santa reparta los regalos y se acaba la navidad... necesitamos tu ayuda. —Insistió, pero era como si le hablara a una pared.
De pronto un enanito con anteojos llego donde ellos, estaba muy alarmado y preocupado: —¡Chicos tenemos problemas!
—¿Qué sucede? —Pregunto el enano gruñón.
—Santa-Claus no despierta.
Los tres enanos fueron hacia la oficina de Santa-Claus, topándose con el cuerpo de aquel hombre de traje rojo, totalmente inconsciente y tirado en el suelo.
—Iba a entregarle la actualización de buenos y malos, pero cuando llegue lo encontré así.
—Qué raro... —Comento el enano gruñón, mientras que supervisaba de una mejor manera, al inconsciente Santa. —Solo se pone así cuando tiene una sobredosis de azúcar o...
—Estuve revisando la laptop de Santa y según; hay un cero por ciento de espíritu navideño en los niños... es como si a ellos ya no les interesa la navidad.
—Y sin el espíritu navideño de los niños, Santa-Claus no despertara y no habrá navidad. —Dijo el jefe preocupadamente.
Esto era bastante raro, como era posible que todos los niños del mundo perdieran su espíritu navideño de un día para otro. Por supuesto que alguien estaba detrás de esto, para arruinar la navidad.
¿Pero quién?
—Pero que rayos... —El enano barbón noto algo raro; el baúl de Santa estaba sin candando. Al acercarse y abrir el objeto, se dio una gran sorpresa. —¡La estrella sagrada no está! Alguien la robo... Enano tontín revisa las cámaras de seguridad.
—De inmediato. —Empieza a revisar la laptop, para ver si las cámaras lograron captar algo inusual.
Tras unos minutos vieron algo sospecho, la cual ocurrió durante el medio día; Santa acababa de salir de la oficina y de pronto, un sujeto extraño salió de la ventila y empezó; a sabotear el candado del baúl. La imagen era borrosa, el rostro no se apreciaba del todo, pero si se notaba que aquel sujeto era de cabellera blanca y usaba un traje rojo.
Al saberlo trataron de ubicar la energía de la estrella, la cual indicaba...
—Royal-Woods. —Gruñón se quito el bastón de la boca, y su mirada se volvió más fría y seria. —Es la hora de reunir la pandilla.
¡THE LOUD HOUSE: CRISIS NAVIDEÑA!
Unas horas antes, Royal-Woods.
Los seis hermanos mayores de la familia Loud, iban de regreso a casa (en vanzilla), tras una tarde en el centro comercial. La cual estuvieron haciendo sus compras navideñas para el intercambio de regalos, también conocido como el juego del amigo secreto.
Lori estaba conduciendo y a lo lejos; controlaba a Leni para que no mencionara inocentemente a su amigo secreto.
Luna escribía unas notas de villancicos.
Luan miraba el paisaje por la ventana, y sostenía su regalo secreto para no extraviarlo ni por un segundo, ya que era especial y con mucho cariño para el destinatario.
Lynn comía unas papas fritas con salsa picante.
Y por último Lincoln, él estaba durmiendo una pequeña siesta.
—Bien chicas y Lincoln, ¿Tienen listos sus obsequios para el intercambio de regalos? —Preguntaba Lori, sin desviar su vista de la carretera. —Recuerden que la entrega será justo a la media noche.
—Claro.
—Sí.
—Por supuesto.
—Ya tengo mi regalo para... —Lori alcanzo taparle la boca a Leni.
Esas fueron las respuestas de los hermanos, a excepción de uno.
—Lincoln... —Susurraba una de las hermanas, pero el peliblanco no despertaba. —Lincoln... ¡Lincoln!
—¡Ah! —Despertó el peliblanco de un susto. —¿Qué pasa Lynn?, ¿ya llegamos?
—Aun no... Pero no respondiste la pregunta de Lori.
—¿Y cuál fue? —Pregunto algo confundido, mientras que refregaba sus ojos.
—¿Si ya tienes listo el regalo de tu amigo secreto?
—¿Regalo? —De un principio quedo un poco confundido, pero después lo recordó y quedo en shock.
—Pues sí... espero que no se te haya olvidado como el año ante pasado. —Menciono Lynn seriamente.
—O el año pasado. —Añadió Luna.
—Eh... Por supuesto que lo tengo listo. —Respondió el peliblanco algo nervioso. Ya que en realidad si lo había olvidado otra vez; tal como los años anteriores y nuevamente, por concentrarse en la nueva entrega de "War in the snow".
—Está bien. —Dijeron las dos castañas, para luego volver a sus actividades.
—...— El peliblanco trago saliva y se quedo mirando a Luan, ya que ella era su amiga secreta. No tenía su regalo, no quería imaginar la decepción de su hermana durante la noche, lo único que pensaba era en la victima principal para el día de las bromas.
Tenía dos opciones, comprar a última hora o improvisar.
—Oye Lynn... ¿Te comerás todas tus papas?
—Sí. —Respondió, al mismo tiempo que masticaba una papa.
Minutos más tarde llegaron a casa, se bajaron de Vanzilla y cargaron sus compras, estaban muy alegres y entusiasmados por la época navideña, acompañados por la blanca nieve... bueno, menos cierto alvino.
Sus padres estaban de compras en el supermercado, estaban viendo los ingredientes y bebidas para la cena. Así que sus hermanas menores, se harían cargo de la decoración en la casa, tal como ellas prometieron en el día de ayer.
Así que los mayores esperaban que la casa estuviera decorada, por al menos el interior y el pino. Pero al entrar se llevaron una grata sorpresa; no había ninguna decoración puesta, ni siquiera el arbolito navideño estaba fuera de su caja, pero lo más sorprendente era el desorden.
—¿Pero qué significa esto? —Pregunto Lori totalmente confundida y algo molesta.
—Qué raro... se supone que Lola, Lana, Lucy y Lisa debían decorar la casa. —Añadió Leni.
—Se suponía que sí, pero... —Hablaba el peliblanco, hasta que noto a Lana recostada en el suelo. Él y las demás se acercaron hacia ella, luego le pregunto a su hermanita: —¿Lana que te pasa?, ¿Te encuentras bien?
—Si estoy bien, ya dejen de hacer ruido. —Respondió la pequeña pelirrubia con un tono apagado, malhumorado y agresivo, algo que no era típico de ella.
Aquella respuesta y forma de responderla, preocuparía mucho a sus hermanos. Ya que como se menciono; eso no era normal en ella.
—¿Segura?, tú no eres así. —Insistió el alvino.
—¡Ya se los dije estoy bien! —Volvió a responder con ese tono, pero con más rudeza, dejando boca abierta a sus hermanos. Después se pone de pie y se dirige a la escalera, diciéndoles: —Son muy bochincheros, mejor iré a mi cuarto.
—Pero Lana, se suponía que tenías que decorar la casa con las demás. —Comento Lynn.
—Háganlo ustedes, no soy su empleada. —Dijo Lana, mientras que subía a su habitación.
—Pero si tú... te habías ofrecido.
Las hermanas Louds seguían con la boca abierta, sin creer lo que habían visto. Era bastante sorprendente y tenso, tal vez se esperaban una actitud así por parte de Lola, pero de Lana y más en su ocasión favorita, sin dudas algo estaba mal.
Pero antes que sacaran sus conclusiones, apareció Lola, la cual estaba saliendo de la cocina con una taza de ponche.
—Oye Lola, papá preparo ese ponche para la noche. —Reclamaba Lori a su hermanita. —No deberías estar tomándotelo ahora.
—Solo es un poco, mandona. —Respondió la pequeña princesa, con el mismo tono amargado y apagado que el de su gemela.
—A ver, no me respondas con ese tono jovencita. —Regaño la hermana mayor. —Recuerda que hoy es navidad y si te portas mal, Santa...
—Son puros cuentos. —Interrumpió la princesa. —Son unos dramáticos, solo para simpatizar a un viejo barrigón. —Luego subió a su habitación amargadamente.
Al igual con el caso anterior; este era bastante negativo y sorprendente, aunque no tanto. Aun así dejaba un mal sabor de boca para la época.
—¿Qué les pasa? —Pregunto Leni, la cual estaba bastante confundida y preocupada, por la extraña actitud de las gemelas.
—Quizás solo amanecieron con mala gana. —Respondió Luna con lo primero que se le vino en mente.
—Tal vez sea eso... —Comento Lori, aun sorprendida por aquellas actitudes. —Espero que se les pase... Vamos, tenemos trabajo por hacer.
—Si... yo iré a ver algo, volverá pronto. —Dijo Lincoln, como excusa para ir a comprar su regalo secreto, pero es detenido.
—Ahora no Lincoln, tenemos que tener la casa decorada antes que papá y mamá regresen... encárgate del pino con Luan. —Ordeno Lori, mientras que tomaba la caja de adornos, y los demás se preparaban para la decoración.
Los hermanos mayores se habían puesto a trabajar en la decoración del hogar, a pesar de la extraña actitud de las gemelas, pero las cosas no iban mejorando con el pasar del tiempo, todo lo contrario iban empeorando más.
No solo las gemelas tenían esa aura negativa navideña; Lily iba destrozando todas las decoraciones sin ningún motivo, abrió algunos regalos de sus hermanas (haciendo que Luan fuera más protectora con el suyo), derribo el arbolito cuando estaban colocando la estrella, e incluso llegaba hacer uno que otro berrinche. Mientras que Lucy... pues, actuaba más Lucy que de costumbre.
Ahora sí los demás Louds, estaban completamente confundidos y no sabían cómo controlar la situación.
—No lo entiendo, ¿Por qué ellas están así? —Preguntaba el peliblanco, tratando de buscar alguna respuesta.
—¿Acaso no será una broma tuya?, Luan. —Pregunto Lynn a su hermana bromista, ya que tenía la sospecha que era una broma coordinada.
—Claro que no... —Respondió Luan. —Aunque no sería mala idea para el día de las bromas, pero enserio; yo no tengo nada que ver con esto.
—Es verdad. —Añadió Lori. —Bobby acaba de llamarme y me conto; que sus primos Carl, Cj y Carlitos están igual, es como si ya no tuvieran interés en la navidad... como si la odiaran.
Los demás quedaron sorprendidos, al notar que no solo ellos tenían ese problema anti-navideño.
—Fueron poseídos por el Grinch, jajaja... ¿Entienden? —Comento Luan sarcásticamente.
—¿Enserio Luan? —Se quejo Lori, mientras que sus hermanas la abucheaban por ese mal e innecesario chiste.
Pero Lincoln tuvo una idea; ya tenía una sospecha de lo que estaba sucediendo.
—No fueron poseídos... qué tal si su energía y espíritu navideño fue robada. —Comento Lincoln a sus hermanas, la cual estaban algo confundidas y dudosas por esa teoría. —Solo piénsenlo, de la nada los niños ya no tienen interés por la navidad... es como si alguien estuviera detrás de esto, con alguna maquina que roba la energía a los niños... para arruinar la navidad.
Las hermanas seguían sin creer en la teoría de Lincoln.
—Eh... Creo que has leído muchos comics últimamente. —Dijo Lynn.
—De hecho, la teoría de Lincoln esta en lo correcto. —Comento Lisa, la cual estaba bajando las escaleras, trayendo un pequeño aparato. —Aunque suene como una historia salida de un comic, alguien le está robando la energía y espíritu navideño a los niños.
—¿Espera que? —Las demás hermanas estaban bastante confundidas. Lori pregunta: —¿Cómo sabes eso?
—Después que se fueran al centro comercial, las gemelas y Lily empezaron actuar raro, no querían saber nada de la navidad. De un principio pensé que era un simple mal humor, hasta que fui a comprar mi obsequio; pude notar la gran ausencia de los niños y de los que estaban afuera; hacían maldades... Como se me hizo raro; consulte con algunas personas y todos llegaban al mismo resultado; los niños menores de diez ya no les interesaban la navidad.
—Ya... pero, ¿Cómo sabes que fue robada?
—Fácil... Cuando investigaba, uno de mis aparatos rastreo una extraña señal dentro de la ciudad. —Respondió Lisa, sin ninguna expresión (como costumbre). —Y si mi hipótesis es correcta... esa señal proviene de la maquina causante de esto.
Los demás estaban sorprendidos, aun les costaba creer en esa teoría, pero todo apuntaba a eso. Aunque Lincoln tenía una sensación mucho más positiva.
—¿Pero como no te afecto a ti? —Pregunto Luna, aunque era un poco innecesario.
—Porque a pesar de tener cuatro, mentalmente me comporto como un adulto. —Respondió la cuatro ojos, con una sonrisa presumida.
—En realidad porque no lo necesita... —Le susurro Lynn.
—Okey... Supongamos que esto es cierto, —Hablaba Lori, aun dudosa. —¿Has llamado a la policía o algo?
—Sí, lo intente... pero no contestan, tal como si estuvieran en fiesta. —En realidad si lo estaban; realizaban una fiesta navideña adelantada.
—Entonces, ¿Qué podemos hacer? —Pregunto Lori.
—No podemos dejar que ese villano se salga con la suya. —Dijo Luan.
—Sí, los niños no deben vivir amargados y menos en navidad. —Añadió Leni.
La situación se veía complicada y confusa: Por un lado no estaban seguros si la hipótesis de Lisa era correcta, mientras que la otra era como solucionarlo sin la ayuda policial.
—Creo que será mejor esperar a nuestros padres... —Comento Lori a sus hermanos.
—Esperen... —Hablo Lincoln con un tono de emoción. —Yo tengo un plan.
—¿Qué no sea lo que estoy pensando?
—Alguien me puede explicar, ¿Cómo Lincoln nos convenció hacer esto? —Se preguntaba Lori, la cual llevaba puesto su traje de heroína: La carta alta.
—No tengo ni idea... —Respondió Lynn, que también usaba su traje de heroína: La fuerte.
De hecho todas usaban su traje de heroína: La 11 corazones, Club-Nocturno, La bromista y Contador de cartas. Siendo dirigidas y lideradas por su hermano peliblanco; Ace-Savvy.
—Vamos chicas, será divertido resolverlo así... —Comento el peliblanco. Cabe por aclarar que iban a pie, debido que a último segundo Vanzilla tuvo fallas en el motor, y sin la ayuda de Lana era imposible arreglarlo. —Además alguien debe resolver este caso, si la policía no responde.
—¿Pero no podías ir con Clyde? —Pregunto Luna.
—Clyde está en el campo de su abuelita. —Respondió el alvino. —Así que ustedes eran la segunda opción.
—Genial... —Dijo Lori en un tono apagado.
—Pero vamos chicas... No servía de nada quedarse en casa, si solucionamos esto pronto; más rápido podremos hacer las decoraciones.
—Creo que tienes un buen punto.
La baraja completa seguía su camino, guiándose con el aparato de Lisa. Sin darse cuenta que alguien los estaba asechando.
Mientras que avanzaban el peliblanco hacia unas miradas (sospechas) a su alrededor, para encontrar alguna tienda abierta y así remediar su descuido, aunque para su mala fortuna todas estaban cerradas, ya que estaba anocheciendo.
—Es obvio que de nuevo lo olvido. —Susurro Lynn a Luna.
—Por su puesto. —Añadió la Rockera, para luego preguntarle a su compañera de cuarto: —Oye Luan... ¿Es necesario que trajeras tu regalo?
—Pues claro que sí... de cómo están las cosas, es más seguro que vaya conmigo.
—De seguro que a Lincoln le encantara. —Dijo Leni inocentemente, que logro ver la etiqueta del regalo.
—¡Ay Leni! —Reclamo Luan sumamente nerviosa.
—Esperen... ¿Quién es mi amiga secreta? —Pregunto Lincoln con mucha curiosidad.
Pero en ese preciso momento, aquel sujeto que los asechaba se revela delante de ellos, afirmándose en un camión y masticando un bastón de caramelo. Su traje era muy similar a un súper héroe de marvel; siendo de colores rojo y verde, botas del mismo color y guantes azul claro, también cubría su rostro con una máscara con orejeras; que en las puntas tenían cascabeles.
—Al fin te encontramos maldito ladrón... —Comentaba el sujeto con una voz grave y susurrante. —Yo no quiero problemas niño, así que lo diré solo una vez; quiero el regalo que tiene la bufona... así que qué les parece si me dan la estrella sagrada y así no le calientan nadie el pavo antes de la cena.
—¿Y este loco de donde salió? —Pregunto Lori que estaba confundida por la repentina aparición de ese sujeto. Al igual que las demás.
—Jeje... Se parece a Woolverine. —Comento Lynn.
Después Lincoln se pone delante de su grupo y dice: —Mira, no sé quién eres o de que estás hablando, pero...
—¡No te hagas el tonto! Tú y tus cómplices le robaron algo a Santa y cuando despierte, se va a ponerse muy poco feliz. —Los Louds ya estaban empezando a tener miedo, por la actitud y "locura" del sujeto. —Y mi trabajo es mantenerlo contento, así que dame ese regalo, ¡Ya!
—¿Quieres mi regalo? —Pregunto desanimadamente la bromista.
—¡A ver maniático! —Exclamo la carta alta, mientras que las demás se ponían delante de ella. —Si no lo sabes, hay una crisis navideña que atormenta a los niños y lo que menos necesitamos ahora; es a un bobo disfrazado que quiere robar el regalo de mi hermana.
—Así que mejor regresa a casa, sino quieres que te demos una paliza. —Añadió Club-Nocturno.
—Ya la oíste... vete ahora. —Comento Ace-Savvy.
—Esperaba que dijeran eso... —El sujeto escupe su bastón de la boca, y luego realiza su llamado: —¡Súper-Enanos al ataque!
De pronto el camión fue levantado por un duende fortachón, acompañado por un cascanueces y un hada.
El camión fue lanzado directamente al equipo; de la baraja completa. Por suerte los Louds, lograron reaccionar a tiempo; esquivándolo antes del impacto.
El peliblanco se pone de pie y dice: —Siempre quise decir esto... Baraja-Completa... —No logra acabar su frase, ya que el sujeto de rojo y verde lo derriba con una patada.
—Repito, ¿Dónde está la estrella sagrada?
—Ya te lo dije; no sé de que éstas hablando. —Ace le realiza una zancadilla, derribándolo, así que aprovecha de lanzarse encima.
—Quítate... —Lo empuja con sus pies. El peliblanco se levanta y trata de golpearlo, sin ningún éxito, incluso sus puños son agarrados. —Solo ríndete y entrégalo. —Le da un cabezazo.
—No te voy a entregarte nada, porque no robe esa estrella. —Dijo nuevamente el muchacho, mientras que se ponía en posición de combate.
—Con que lo vuelves a negar... —Desde sus puños emergen unas garras de caramelo. —¡Ahora no pienso contenerme! —Se lanza hacia él.
Cuidado amigos... con huesos de hierba Quentium "Winter-green", el feroz líder de las fuerzas de ataque de Santa; Los Super-Enanos, es cauterio.
A continuación Winter-Green, empieza hacerle unos arañazos al chico. Destrozándole su vestimenta de arriba, y dejándole unos leves rasguños en su estomago.
—Ay... ¿Son reales? —Dijo Ace con miedo y nervios.
—Pues sí... y ahora te daré una golpiza real. —Lo derriba, teniéndolo debajo de él, y a punto de hacer su golpe final.
—¡Oye déjalo en paz! —Exclamo Carta-Alta, ella junto con la Contadora y Club-Nocturno se dirigen hacia Winter-Green.
Pero desde arriba aparece una pantalla de humo verde, tratándose del cascanueces. Cayendo justo encima de la pelirrubia.
—¿Dónde crees que vas? —Salta y vuelve aparecer esa pantalla verde, desapareciendo al instante.
—Exploto. —Dijo la contadora para que luego, el cascanueces apareciera atrás suyo, y la derribara con una patada.
—Hola.
Club-Nocturno trata de golpearlo, pero antes del impacto vuelve a desaparecer. Y en un instante apareció encima de Luna.
—¿Pero qué? —Ella estaba sorprendida.
Este enanito nació extraño con cabeza de madera, y si los llegaba a morder... ¡Ay! Es lo que probablemente dirían.
Conozcan al misterioso Cascanueces.
—Di Ay... —El Cascanueces abre su boca y muerde la cabeza de Club-Nocturno.
—¡AY! —Exclamo la chica por el dolor, empezando a correr como loco. —¡Quítenmelo!... ¡Por favor quítenmelo! ¡Ay!
Por otro lado Once-Corazones estaba en una banca junto con el hada.
—No puedes... —Le dijo con una expresión traviesa.
—Si puedo... —Dijo el hada.
—No es cierto. —Insistió la pelirrubia. —Es imposible.
—¿Enserio?
—Quiero verte.
—Pues claro. —El hada se pone de pie y vuela, se detuvo por un momento y empezó a emitir una luz blanca.
A esta enanita la golpeó una bola de nieve radiactiva, mientras que volvía a casa después de noche buena... Podrían decir que no existen los súper poderes, pero cuando conocen a Ángel lo van a creer.
Ángel empezó a dar varias vueltas, creando; una gigantesca mano de nieve.
—¡Aaa! —Exclamaba de emoción la Once-Corazones. —Realmente puedes controlar la nieve.
Pero de pronto esa mano de nieve, aplasta a la pelirrubia.
—¡Leni no! —Exclamo la bromista, que estaba acompañada por la Fuerte.
—Por la blanca navidad, que tenemos por aquí. —Comento el duende fortachón, que agarraba con mucha facilidad a las pelis castañas.
—¡Suéltanos maldito! —Reclamaba Lynn que trataba de escaparse, pero el cuerpo del duende; empezó a llenarse de púas de pino, tal como si fuera uno.
—¡Jajaja!
Y por último, pero no menos importante el feroz Coníferos… Con el peligroso poder de las púas picudas.
Coníferos empieza a refregar a las chicas en su pecho, mientras que reía maliciosamente. Logrando que la Bromista soltara su regalo, la cual sería recogido por Ángel.
—Jajaja... —Pero ese momento sintió un fuerte mordiscón en su pecho. —¡Auch! —Se trataba de la Bromista, que estaba arrancado las púas con sus dientes, luego la Fuerte haría lo mismo, hasta arrancar. —¡Aaaayy!
Coníferos al no soportar el dolor en su pecho las suelta.
—¡Devuélveme el regalo de mi hermano! —Comento la Bromista bastante molesta. Después agarro a Conífero del pie y lo lanzo, directamente a Ángel; derribándola y liberando el regalo de sus manos. —Es mío, es mío, es mío... —Corrió con las manos extendidas.
—Es mío, tonta. —El Cascanueces había aparecido arriba de la peli castaña; agarrando el regalo antes que ella. —Jaja...
Después desapareció y apareció al lado de ella, burlándose: —¿Quieres esto? —Volvió hacerlo, cuando la Bromista trato de golpearlo. —¿Sigue tratando? —Y otra vez. —¿Esto es lo que quieres?
Pero en esta vez; la Joker lo agarro del cuello bastante furiosa, demostrándolo con sus pupilas ardientes.
—Who... tranquila solo bromeaba. —Pero eso no la detuvo para darle unos buenos golpes y lanzarlo.
—Gracias hijo... —Winter-Green se acerca al inconsciente Cascanueces, y le toma el regalo. —Parece que ya podemos ir a casa.
—¡NO! —La Bromista se abalanza contra él.
—¡Ya basta! —Se resistió, pero la peli castaña se monto sobre su espalda, y empieza a tirarle sus orejas; cada vez más fuerte. —A-aaaauch...
—Olvídalo. —La Bromista lo suelta y se baja, sin demostrar algún remordimiento. —Quédate con ese feo regalo.
—¿Enserio?, ¿Es mío? —Pregunto totalmente sorprendido, la cual ella le asiente con la cabeza; haciendo una sonrisa tierna, aunque después cambia a una expresión siniestra y traviesa.
—¡Bravo! —Celebraba Winter-Green, pero...
—¡Caíste tonto! —Exclamo la Bromista, mientras que le bajaba los pantalones; revelando sus bóxers navideños. —Jajaja...
—¡Aaahh! —Grito por la humillación y trato de cubrirse, soltando el regalo.
Así que la Joker aprovecho de darle una patada; por el impulso y el mal equilibrio Winter-Green cae desde un desnivel, cerca del rio congelado.
—Y bien... —La peli castaña recupera su regalo. —¡¿Alguien más quiere tratar de quitarme este regalo?! —Pregunto con un tono amenazador.
—No, no, no...
—No quiero tu regalo...
—Por favor quédatelo...
Todos incluyendo sus hermanos, le respondían que no, con bastante miedo y temor ante ella. Y eso que no era el 1 de abril.
Mientras tanto con Winter-Green; él estaba levantándose algo adolorido y comentaba: —Odio hacer esto niña, pero se me está acabando el tiempo. —Desde su bolsillo saca un aparato (similar a un regalo) y presiona su botón.
De pronto el cielo es envuelto por unas nubes grises.
Solo una vez cada mil navidades, los Súper-Enanos se ven obligados a usar su ataque más mortal, cuando no hay otra forma de que se salve la mejor época del año.
Así comienza el ataque de los 12 días de navidad:
12 Tambores.
11 Tuberos.
10 Acróbatas.
9 Bailarinas.
8 Ordeñadores.
7 Cisnes nadando.
6 Gansos mansos.
5 Aros dorados.
4 Cucús.
3 Cornos franceses.
2 Palomitas.
Y 1 Nomo en un árbol.
Todo eso cayó encima de la Bromista.
—Auch... —La peli castaña salió de los 12 días de navidad, bastante débil y lastimada, su regalo estaba de igual de machucado como ella.
—Gracias nena... —Le quita su regalo. —Ahora si no les importa, nos llevaremos la estrella que se robaron, para comenzar a repartir los regalos.
—No robamos ninguna estrella... lo juro. —Insistió la Bromista con una voz débil. —Es un regalo para mi hermanito.
—¿Sí? —Winter-Green saca sus garras de caramelo, sin creer en la palabra de la chica. —Y qué va hacer tu hermanito con... —Destroza el papel, revelando el misterioso regalo, llevándose una gran sorpresa. —La... ¡¿Funko de la Maga-Oscura edición navideña?!
Los Súper-Enanos estaban sorprendidos y bastante confundidos, ese regalo no era la estrella sagrada. Pero más sorprendido estaba Lincoln, acompañado por un notorio rubor, mientras que sentía la humillación por parte de sus demás hermanas, y algo de vergüenza por no tenerle un regalo para Luan.
—Pero ese Funko solo se encuentra en la tienda Micro-Play del centro comercial, solo un día antes de navidad. —Comento Ángel.
—Entonces estos chicos no estuvieron en el Polo-Norte hoy, si tienen uno.
—Claro que no... Estuvimos en el centro comercial toda la tarde. —Reclamo Club-Nocturno, bastante molesta.
—Ya se lo habíamos dicho, nosotros no robamos nada. —Añadió Ace-Savvy.
—Al igual que ustedes, estábamos buscando el responsable de este fenómeno anti-navideño. —Dijo Lisa. —¡Hasta que ustedes aparecieron!
—Maldita sea, perseguimos al alvino equivocado.
—Entonces... Si ellos no lo hicieron, ¿Quién tiene la estrella? —Pregunto el Cascanueces preocupadamente.
Mientras tanto en otra parte de la ciudad...
Fabrica de químicos abandonada:
En lo más profundo de la fábrica, se encontraba la mente maestra responsable de esta crisis navideña. Se trataba de un anciano de unos 80 años o más, obviamente su cabellera era blanca, y llevaba puesto una chaqueta roja.
Ahora él estaba haciendo sus últimos ajustes y detalles a su máquina; consistiendo en una especie de capsula, cuya fuente de energía era la estrella sagrada, la misma que fue robada del Polo-Norte. Con esa poderosa fuente de poder y unos satélites, pudo robar las energías y espíritu navideño de lo más pequeños.
Su plan pronto se llevaría a cabo.
—Jajaja... Ya nadie podrá detenerme —Comentaba el sujeto con una voz bastante gastada. —solo unos minutos más y volveré a ser...
—Yo no estaría seguro de eso, tonto. —Dijo Winter-Green, desde la entrada del salón. Los Súper-Enanos y la Baraja-Completa, habían llegado, luego Ace-Savvy dice: —Al fin te encontramos, maldito ladrón.
—¿Quiénes son, y como me encontraron?
—No fue difícil rastrear tu señal, fuiste descuidado en eso. —Respondió Lisa.
—Y también por esa extraña avioneta de afuera. —Añadió Once-Corazones.
—Somos los ayudantes de Santa... —Hablo Winter-Green. —Y te daremos unas pataditas navideñas por robarte esa estrella... no importa que seas viejo.
—Rayos, creo que es el momento de usar el Plan-M. —Comento el sujeto, mientras que sacaba un pequeño aparato desde su bolsillo, y presiona su botón. —Prepárense para recibir una lección que nunca olvidaran.
Las puertas se cerraron rápidamente, dejando fuera al grupo del salón. De pronto sintieron unos pasos por atrás, al voltearse; apreciaron la silueta de una mujer adulta.
—¿Y quién interrumpe nuestra agradable fiesta? —Pregunto huesos de hierba.
—Exacto... —La mujer salió a la luz; usaba terno y una simple mascara roja. Luego les apunto con el dedo, bastante molesta. —Ustedes creen que son lo más agradable del mundo, siempre ya viene Santa-Claus... ¡Nunca pensaron celebrar el día del maestro suplente!
—¿Existe el día del maestro suplente? —Pregunto la Bromista, confundida, al igual que sus hermanas.
—Lo ven... Exactamente eso me refiero, pero no importa; porque el profesor Frank y yo; Misegna Chocachol, representante oficial del día del maestro suplente, hemos diseñado un plan para eliminar la navidad. —Decía con un tono bastante arrogante y serio, mientras que arreglaba su cabello y hacia uno que otro gesto egocéntrico. —De ese modo el día del maestro suplente ¡quedara como el día más importante del año?
—Pero que estupidez... —Comento Carta-Alta.
—El viejo ese, se llama Frank... —Dijo La Fuerte.
—Técnicamente el día del maestro suplente, se celebra en el día del maestro. —Añadió la contadora.
—¡Silencio! ¡La clase se acabo! —Exclamo Misegna, mientras que aparecían cuatro siluetas; que luego se abalanzarían contra nuestros héroes.
Coníferos vuelve a usar sus púas de pino, para enfrentarse lo que parecía ser; un dinosaurio hecho de libros. Pero al golpearlo, no le provocaba algún daño, ni siquiera cosquilleo, ya que su piel era bastante dura.
No crean que Santa es el único con fuerzas súper poderosas... les presento a los cuatro fabulosos.
Comenzando con el poderoso tirano-diccionario rex.
No importaba los golpes que le diera, el tirano resistía y se lo devolvía con el doble de fuerza.
La Tutora ininteligible.
La tutora usaba un traje color amarillo y azul. Su voz era bastante rápida, chillona e insoportable, que cuando explicaba o regañaba provocaba una terrible jaqueca a cualquiera que la escuchara. Tal como le estaba pasando al Cascanueces.
—Por favor distensión, no más... —Rogaba desesperadamente el Cascanueces, sin quitar sus manos de los oídos.
Y no olviden al Texto Humano.
—Arr... —Tal como su nombre lo dice, su cuerpo solo estaba hecho de hojas y textos. Cuando Ángel trataba de derribarlo o destruirlo con su ataque especial, las hojas se expandían y volvían a reponerse, siendo un ser casi indestructible.
Y por último, pero igual de poderoso; el Increíble Físico Culturo-Fantástico.
Este físico era bastante musculoso y grandote, llevaba dos pesas en sus manos y tenía la habilidad de extender sus brazos, para atacar desde lejos a sus oponentes.
Winter-Green se encargaría de él. A penas lograba esquivar sus golpes (eran tan fuertes que dejaban marcas en el suelo y paredes), luego le dio un arañazo, pero fue poco efectivo, necesitaría más para vencerlo.
Por otro lado la Baraja-Completa, apreciaban la batalla de estos seres súper-humanos, no se podía negar que tenían algo de miedo, ya que nunca había visto o vivido una circunstancia así.
—Nos encargaremos de estos revoltosos... —Hablo Garras de hierba, mientras que bloqueaba con sus garras los ataques del Físico. —Ustedes encárguense del Doctor Frank, antes que termine la navidad.
—¿Pero cómo lo haremos ?, la puerta está asegurada. —Pregunto Ace-Savvy.
—Por la chimenea bobo... —Respondió, luego agarro al peliblanco y lo lanzo. —!A trabajar!
—Aahhh... Ya lo oyeron... —Comento Ace, al pasar por encima de sus hermanas. La Contadora va tras de él, pero las demás se quedan dudando, ya que a los Súper-Enanos no les iba nada bien.
100% Procedimiento completado. Indicaba una pantalla de la maquina.
—Genial... al fin ha llegado mi momento. —El doctor Frank, estaba haciendo las últimas programaciones a su máquina. Luego él procede en entrar a su capsula, muy emocionado. —Jeje... Feliz navidad para mí.
—!A-ahh! —Se escuchaban unos gritos, desde su chimenea.
—¿Pero qué?
—!A-ahh! —Desde ahí salieron Ace-Savvy y La Contadora, llenos de polvo. Así que se sacudieron y tosieron un poco.
—Rayos, con tanta emoción se me olvido hacer fuego... Pero no importa, ya es tarde.
—¿Así? —De pronto un robot gigante de chatarra agarra a Ace y a su hermana. —Rayos...
—Uff... menos mal que tenía un plan de repuesto. —Dijo el Doctor Frank en un tono aliviado, para luego hablar en un tono más serio: —Ahora ágüenme un favor y déjense de entrometerse... llevo años planeando esto y no dejare que unos idiotas disfrazados lo arruinen.
Por otro lado Ace y Contadora, trataban de liberarse, la cual resultaba muy inútil. Así que Lincoln pregunta: —¿Pero por qué haces esto?
—¿Acaso eso importa ahora?, Lincoln.
—Pues en los Comics; cuando el héroe está acorralado, le suele preguntar al villano sobre sus motivaciones.
—Pues si eso quieren... Verán, desde que yo era niño fui considerado como un genio promedio, no importaba las materias o ecuaciones que presentaban, mi celebro siempre encontraba la respuesta... Así que mis padres me quisieron sacarme provecho al máximo; me inscribieron a universidad y laboratorios a temprana edad, siempre con la meta de ser el numero 1.
—Pero... en ese tiempo lo único que hacía era estudiar y estudiar, hacer descubrimientos, sin jugar, salir o vivir mi juventud como debía... De que servía lograr un sinfín de logros sino era feliz, si jamás pude disfrutar mi vida todo por tratar de orgullecer a mis padres.
—Así que en estos últimos años investigue la forma de volver a ser joven... Fue así que descubrí la leyenda de la estrella sagrada del Polo Norte, la única fuente de poder con la energía suficiente... Y ahora mi verdadero sueño se cumplirá.
Termino de narrar el Doctor Frank en un tono serio y desesperante, también se había colocado unos cables y una mascarilla.
—¿Pero te estás dando cuenta del daño que estas provocando? —Preguntaba el peliblanco, medio molesto. —Le estas robando la energía a los niños y con ello le estas dando tus malas vibras, ellos no tienen culpa.
El procedimiento de rejuvenecimiento, inicia.
—Como les dije, nadie me va detener.
De pronto la estrella empezó a emitir una luz blanca muy potente, también soltaba unos pequeños rayos, siendo la señal que el procedimiento de rejuvecimiento había iniciado.
—¡No puede ser! —Exclamo Misegna, al ver a su equipo derrotado y tirados en el suelo.
Con la astucia de la Bromista y la fuerza de Coníferos; lograron encontrar el punto débil de Rex, y con ello derribarlo.
El potente y molesto ruido de los parlantes de Club-Nocturno, pudo dejar sorda a la Tutora y con eso; callarla de una buena vez. Así permitiendo al Cascanueces en acabarla.
La inocencia de Once-Corazones; al encender accidentalmente los sensores de fuego, pudo debilitar al Texto-Humano; impidiéndole regenerarse con el siguiente ataque de Ángel.
Y por último, con la fuerza combinada de La Fuerte y Winter-Green; pudieron superar al Físico Culturo-Fanstastico.
—Escucha Señora su clase se ha acabado... Así que mejor abra ya esa puerta, antes de desearle un feliz golpe en su cara. —Amenazo Garras de Hierba, chocando sus puños.
—No, no, no... —Rogaba con miedo Misegna, mientras que sacaba su celular, y sin darse cuenta se le cayeron las llaves. —No me agüen llamar a los vengadores del día del árbol. —De pronto sintió una atadura en sus piernas. —¡A-ahhh!
Se trataba del juego de dados de Carta-Alta; ella misma se lo había lanzado.
—Mejor guarde silencio y yo tomare eso... —Comento la rubia mayor, al tomar las llaves. —Ahora vamos, detengamos a ese viejo.
Las Louds junto con los Súper-Enanos procedieron en entrar, apreciando; que el invento del Doctor Frank estaba funcionado y como este, estaba volviéndose joven, más alto, cabello negro e incluso le aumentaron los músculos.
Y también como un robot de chatarra tenía agarrado a Lincoln y Lisa, chocándolos entre sí, una y otra vez.
—¡Rayos! Llegamos tarde. —Exclamo Carta-Alta.
Pero...
—¡A-aaahh! —Grito desgarradoramente el rejuvenecido Frank del dolor, algo estaba fallando en su invento. —Es demasiado poder... no lo puedo contener.
La fuente de poder se tornaba a un color rojo y los rayos que emitía; se multiplicaban y se volvían muy potentes y agresivos, que llegaban a destrozar y dañar gravemente algunas partes de la sala.
—Oh no... La estrella está sobrecargada negativamente. —Comento Ángel en un tono preocupante. —Si continua así lo matara y destruirá todo el lugar.
—Pues escapemos y ya, se lo merece. —Dijo Club-Nocturno.
—Estúpida... —Winter-Green le da un coscorrón. —No podemos hacerlo, eso también matara a los niños que les robo su energía.
—Auch... ya. —Se sobaba su cabeza.
—Tenemos que hacer algo y ya...
—Oigan, no se olviden de nosotros... —Hablo Ace, que aun seguía atrapado y torturado por el robot.
Winter-Green saca sus garras y con ello destruye los brazos del robot; liberando al fin a los chicos. Después Coníferos se encargaría de él.
Por otro lado Ángel y Cascanueces tratarían de extraer la estrella con la ayuda de sus poderes, o por al menos destruir el circuito que la contenía. Pero al tratar de acercarse fueron impactados por los rayos, dejándolos paralizados por un buen rato.
—Rayos... ¿Cómo podemos detenerla?, si ni siquiera podemos acercarnos. —Pregunto Ace.
—Pues solo queda una opción... —Hablo Winter-Green. —Habría que lanzar directo a la estrella, un objeto que represente y este lleno del espíritu navideño... con eso se contrarrestara el efecto negativo.
—¿Pero en donde sacaremos algo así? —Pregunto Carta-Alta.
Fue entonces que el peliblanco tuvo una idea.
—Un minuto... lo tengo. —Saca el Funko Navideño de la Maga-Oscura; regalo adelantado que poseía mucho amor y cariño navideño, por parte de su hermana bromista. —Perdón Luan.
—Lo entiendo... —Comento ella en un tono desanimado y triste.
—Aff... —Lincoln no se sentía bien por lo que iba hacer, pero era la única forma. —Woolverine, necesito tu ayuda.
—No me llames así.
Huesos de hierba se agacha y junta sus manos, siendo la posición de catapulta humana. —Vamos.
Ace-Savvy da unos pasos atrás, luego corre y salta en las manos de Winter-Green; con ello lo lanza hacia arriba, para cuando estuviera en una altura adecuada lanza el Funko.
El objeto choca directamente con la estrella, segundos antes de su explosión máxima. El color de la estrella desaparece y luego emite una luz blanca, destruyendo la maquina por completa, dejando solo los escombros.
La maquina había sido destruida, toda esa energía y espíritu navideño robado, empezaba a regresar a sus dueños originales. Aunque la zona quedo bastante desastrosa y polvorienta.
Ángel y Cascanueces se habían recuperado de su parálisis, mientras que Coníferos venció al robot.
—Auch... —Se quejaba el peliblanco, que trataba de ponerse pie.
—¡Lincoln! —Sus seis hermanas se acercaron hacia él, para abrazarlo y besarlo. Al notar que estaba sano y salvo, sin mencionar por lograr detener la maquina. Era obvio que tendría un poquitín de vergüenza por ese exceso de amor fraternal.
—Noooo...
Alguien se estaba quejando y lamentando, se trataba del Doctor Frank, la cual se había vuelto viejo, incluso un poco más a como era antes.
—Vaya, ahora sí que se parece a una momia. —Comento la Fuerte.
—No es justo... Solo quería ser joven como ustedes, vivir y disfrutar esa vida juvenil... —Se lamentaba, incluso soltaba unas lágrimas por la desgracia y fracaso. —Pero al parecer, mi se acorto más.
Digamos que algunos sentían lastima por él, otros no, algunos mitad y mitad.
—Pero no era necesario hacer todo esto. —Hablo Ace-Savvy. —Además no estuvo bien causar esta crisis... ósea usted creó un robot con solo desechos, viajo en menos de un día al polo norte y más, sin importar su edad... No necesita ser joven otra vez, para vivir como uno.
—Exacto... —Añadía la Bromista. —Si usted se lo propone puede aprovechar ese tiempo que le queda, y gozar de la vida... no hay una regla que lo impida.
—¿Lo dicen enserio?
—Obvio que si... vamos trate de levantarse. —Al decir eso, Frank intenta de ponerse de pie, le cuesta un poco, pero lo consigue.
—No puedo creerlo, aun puedo ponerme de pie. —Dijo contentamente Frank, que luego haría unos pasos de celebración. —¡Sí! —Llegaba a lagrimear, pero de alegría.
—Lo vez...
—Lo siento mucho, perdón... —Se disculpo con toda su sinceridad.
—Está bien, no soy nadie para juzgar... vamos un abrazo. —El chico lo abraza y accidentalmente rompe su espalda.
—¡A-ahh!
—Rayos.
Minutos más tarde:
La policía se llevaba a Misegna y a los cuatro fabulosos, mientras que la ambulancia se llevaba al Doctor Frank.
—Adiós que se mejore.
—Cuídese.
—Que tenga una tranquila navidad.
Se despedían algunos de él.
—Creo que se merecía más, que una simple espalda rota. —Dijo la Fuerte.
—Tal vez... pero tampoco era un mal sujeto del todo, solo estaba un poco confundido. —Dijo el peliblanco. —Además estamos en navidad, no le podemos tener rencor.
—Oye niño... —Le hablo Winter-Green, la cual sostenía la estrella en una caja de regalo. —Nos queríamos disculpar por el mal entendido, y también agradecerles por la ayuda. —Le extiende la mano.
—No hay problema, fue un gusto trabajar con ustedes. —Le estrecha la mano.
—Debo admitirlo, fue bastante divertido... —Comento la Carta-Alta. —Sin dudas no olvidare esta navidad.
Las demás también lo admitían.
—¿Entonces Santa-Claus en verdad existe? —Pregunto Once-Corazones.
—Pues claro que si... —Respondió garras de hierba. —¿Que pensaron?, ¿Qué eran sus padres que le traían regalo?, jaja...
—Además por su valiente acción de hoy, se ganaron fijamente; su nombre en la lista especial de niños buenos. —Añadió Ángel.
—Sin dudas, la mejor navidad... —Comento Ace-Savvy.
—Pero aun debemos decorar la casa, papá y mamá ya debieron llegar. —Dijo la Bromista.
—Cierto... Creo que es la hora de despedirnos. —Alza su brazo y extiende su mano. —¿Listos?
Todos juntan sus manos, tal como si fuera un grupo de superhéroes. Y luego las alzan, diciendo: —¡Súper-Enanos y Baraja-Completa por siempre!
Los hermanaos Louds regresaron rápidamente a su hogar, pues tenían mucho que hacer, antes llegara la media noche... o por al menos eso creían.
Al llegar apreciaron; como sus hermanas menores terminaban de decorar la casa, incluyendo el arbolito navideño. Sus padres ya habían llegado, tras un largo taco en el taxi, ahora se estaban encargando de la cena.
Ahora todo había regresado a la normalidad. Las menores y los demás niños del mundo recuperaron su energía y espíritu navideño, ya no tenían esa mala vibra del Grinch, incluso estaban más energizadas que antes.
Ya faltaba pocos minutos para la cena. Así que mientras tanto, algunos hermanos charlaban, otros navegaban por las redes y otros contaban todo lo sucedido durante la tarde.
La comediante estaba sentada en el sofá, usando sus astas de ciervo. Llego Lincoln hacia ella, diciéndole: —Ten Luan... Feliz Navidad. —Le entrega una taza de chocolate caliente, con malvaviscos y chispas de cacao.
—Gracias Linky... —Agradeció amablemente ella, mientras que recibía aquella taza.
—De nada... —Luego habla en un tono apenado y algo avergonzado. —Oye... también me quería disculpar por olvidarme de tu regalo, y por destruir el que tenias para mí.
—Descuida, fue por una buena causa, aunque igual me dolió un poco. —Comento ella, tras tomar un sorbo. —Pero lo importante no son los regalos, sino de estar juntos y ver a los niños felices.
Ambos hermanos voltearon su mirada hacia las gemelas y Lily, la cual escuchaban ansiosamente la historia o narración de Lori; de cómo la Baraja-Completa y los Súper-Enanos salvaron la navidad.
—Tienes razón...
—Sí, aunque prepárate y consíguete un seguro de vida para uno de abril. —Comento la peli castaña en un tono travieso.
—¡¿Qué?! —El peliblanco se asusta por un momento.
—Era broma tontito. —Le da un beso en la mejilla.
—Jeje... ya lo sabía.
—¡Chicos... la cena está servida! —Aviso el Señor Lynn desde la cocina. Rápidamente los hermanos fueron para allá.
Mientras que lo hacían, Lincoln se topo con Lisa, así que le pregunto algo que le estaba rondando por su cabeza, tras conocer al Doctor Frank: —Oye Lisa, ¿Crees que te suceda lo mismo del Doctor Frank? Ya sabes sentir ese vacío y hacer alguna estupidez como él...
—... —Lisa medita un poco. —Aunque la ciencia me gusta por pasión, no podría responderte... pero lo que si se; que si hago algo así contare con alguien para entrar en razón. —Dijo junto una simple sonrisa, al igual que su hermano.
Ya todos estaban sentados en la mesa. Un rico pavo los esperaba, pero...
Toc, toc, toc...
Alguien estaba golpeando la puerta.
—¿Quién será? —Pregunto el Señor Lynn. Los seis mayores fueron hacia la puerta, después las menores le seguirían.
Al abrir la puerta principal, no había alguien, pero si once grandes regalos para los hijos Louds, cada obsequio tenían el color que los representaba.
—Guau... —Todos estaban maravillados y sorprendidos, pero aun faltaba algo.
Sobre el regalo color naranja había una carta, destinada para los seis hijos mayores de la familia. Al abrirla se quedaron sin palabras, solo pudieron dibujar una sincera y humilde sonrisa.
Era una foto navideña de los Súper-Enanos y la Baraja-Completa juntos, tenía escrito con unas letras rojas y verdes: ¡FELIZ NAVIDAD!
Con cariño los Súper-Enanos.
Fin.
