Aclaraciones:

1.- Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Riichiro Inagaki y Boichi.

2.- Esta historia contendrá otros Shippings (leves), pero el principal es el SenHaku. :3

3.- Algunos tendrán contenido lemon (leve o explicito), así que quedan advertidos.

4.- Perdonen por las posibles faltas de ortografía.

Un Regalo Especial.

-¿Un regalo para Senku?- Preguntaron Taiju y Yuzuriha al mismo tiempo, algo curiosos por la petición de la guerrera más fuerte de la aldea Ishigami.

Desde hace un tiempo, Kohaku estuvo pensando en agradecerle de alguna forma al científico peli-verde por todo lo que ha hecho por la aldea, por todos esos grandiosos inventos que no han hecho más que mejorar sus vidas. Además de preocuparse por el bienestar de los demás, aunque fuera demasiado orgulloso como para demostrarlo.

Estuvo pensándolo por unos días, hasta que tuvo la brillante idea de darle un regalo, algo similar al observatorio que le construyeron el día de su cumpleaños. Sin embargo, ahora estaban muy ocupados con la construcción del barco, así que no podía contar con el apoyo de todas las personas de la aldea como en aquella ocasión, ya que se atrasarían y eso no sería del agrado de Senku. Sin mencionar el hecho de que les estaría pidiendo hacer un sobreesfuerzo del que ya estaban haciendo al construir un barco enorme en menos de un año.

Por ende, decidió hacerle un regalo ella misma y aprovecharía para añadirle un toque más personal.

Desde que se conocieron, Senku y Kohaku han forjado una gran amistad, volviéndose cada vez más unidos, hasta el punto de confiar ciegamente el uno al otro. Ella demostró esa confianza en él en múltiples ocasiones y en cada una de ellas nunca se equivocó. También sería una buena forma de agradecerle esa valiosa unión que tenían y darle a entender lo importante y especial que era él para ella.

Conocerlo fue lo mejor que le pudo pasar en la vida, eso era, como él decía, 10 billones por ciento seguro.

Pero ahora se encontraba con otro dilema: ¡¿qué demonios le regalaría?! Quería regalarle algo especial y al mismo tiempo útil, algo que de verdad le gustara mucho a Senku y que lo utilizara siempre, o al menos la mayor parte del tiempo.

Pensó en preguntarle a alguno de sus amigos del mundo moderno, para ver si alguno le daba alguna solución a su gran duda. Fue entonces que otra gran idea vino a su mente. Sonriendo y con mucha energía, corrió hacía las personas que, pensó, serían su salvación. Quien mejor para ayudarla que las 2 personanitas que han conocido por mucho más tiempo al peli-verde, casi toda su vida, y que son mejor conocidos por ser sus mejores amigos del mundo moderno.

-Bueno, es un gesto muy lindo de tu parte, Kohaku.- Habló la joven artesana una vez salió de su sorpresa, por las palabras de la rubia frente a ella. -Claro que te ayudaremos, ¿verdad, Taiju?-.

El peli-castaño solo asintió como respuesta, con mucho entusiasmo y con una gran sonrisa.

Kohaku se sentía muy feliz de que aceptaran ayudarla. Sin perder más tiempo, comenzaron a dar diferentes propuestas cada uno, pero tan rápido como llegaban eran rápidamente descartadas. Algunas eran buenas o no tan difíciles de realizar, pero el único detalle era que iba a ser para Senku. ¡Para Senku! La persona más complicada de entender en todo el mundo. Sí, se habían vuelto demasiado cercanos, pero eso no quería decir que llegara a entenderlo del todo en algunas ocasiones. Además, quería sorprenderlo, lo cual parecía ser aún más difícil, por no decir casi imposible, de hacer. Poco a poco sus esperanzas iban muriendo con cada minuto que pasaba. ¡De verdad necesitaba un milagro!

Cuando estaban a punto de rendirse, una última esperanza surgió en la mente de Yuzuriha y con ello una sonrisa.

-¡Tengo una grandiosa idea!- Su grito reflejaba felicidad y alivio.

-¿Qué se te ocurrió, Yuzuriha?- Preguntó el grandulón, mirándola confundido al igual que la amazona.

-Algo que le gustará mucho a Senku y que le será muy útil, estoy segura.- Yuzuriha ya tenía la idea perfecta sobre que podía regalarle Kohaku al peli-verde. -Además de traerle algo de nostalgia.-.

Ante sus palabras, los otros 2 jóvenes la miraron muy curiosos y con los ánimos elevados una vez más.

Fue así que les explicó su idea, provocando que los ojos del peli-castaño y de la amazona brillaran de emoción y una enorme sonrisa se dibujará en sus rostros. ¡Ya tenían el regalo perfecto para Senku!

Una vez le explicaron el proceso para elaborarlo, la peli-rubia se dio cuenta de que no sería tan complicado, pero sí le tomaría algo de tiempo y trabajo. Yuzuriha se ofreció para hacerlo, ya que para ella no sería nada difícil e incluso lo terminaría muy rápido y sin problemas, pero Kohaku se negó, argumentando que quería hacerlo con sus propias manos. Aunque eso significara trabajar mucho más, lo haría sin dudar. Es algo que ella y Senku tenían en común. Eso sí, le pidió a la joven artesana su supervisión en la elaboración del regalo, ya que no quería equivocarse en el proceso o al menos cometer la menor cantidad de errores posibles.

Durante las siguientes 3 semanas, ambas jóvenes se reunían en la choza de Yuzuriha cada vez que tenían algo de tiempo libre. Los primeros días fueron difíciles para la peli-rubia, ya que no contaba con mucha experiencia en la costura y tampoco disponía de mucho tiempo para practicar. Aun así, no se dio por vencida y continuó con su labor, muy decidida en terminar el regalo para su amigo científico, sin importarle el tiempo que le tomase. Afortunadamente, gracias a las enseñanzas de la joven de la era moderna, pudo ir adquiriendo más destreza en poco tiempo e ir avanzando cada vez más rápido.

Una vez que terminó, Kohaku se sintió sorprendida y satisfecha con el resultado, siendo esto reforzado por Taiju y Yuzuriha al aprobarlo con una clara sonrisa y con palabras positivas y alentadoras. Guardó el regalo en una caja de madera (algo pequeña, pero con las medidas justas para que entrara sin problemas), que le había pedido a Kaseki hacer hace unos días atrás, y añadiéndole los últimos detalles fue en busca de Senku.

Durante el trayecto no pudo evitar sentirse nerviosa, podía sentir su corazón latir más rápido con cada paso que daba. Esperaba encontrarlo en el laboratorio. Sólo a él. No quería que los vieran muchas personas cuando le estuviese entregando el regalo, se sentiría mucho más nerviosa de lo que ya estaba.

Al llegar escucho a una persona dentro del laboratorio. Contuvo la respiración por unos segundos y preparándose mentalmente, esperando que fuera él, entró. Le fue inevitable soltar un suspiro de alivio al ver que efectivamente se trataba de Senku. Logró captar su atención y en ese instante sus miradas se cruzaron. No paso ni un segundo cuando se perdió en su mirada, hipnotizada por aquel peculiar color carmín de sus ojos que le parecían muy interesantes e incluso muy atractivos.

-¿Sucede algo, leona?- Preguntó el científico, dejando a un lado sus planos para verla con más atención, pero manteniendo su semblante de indiferencia.

-¿Eh?- Se había perdido en sus pensamientos durante unos segundos, pero luego recordó donde estaba, y lo que estaba a punto de hacer, y sus nervios volvieron al instante. Tenía la caja detrás de su espalda, tratando de ocultarla lo mejor que podía. Cerro sus ojos y tomó mucho aire, solo para volver a mirarlo a los ojos, pero con una clara determinación y con mucha seguridad en las palabras que iba a decir. -Estaba buscándote, Senku, quería...-.

-¡Ya llegamos, Senku!- Dijo Ryusui al entrar en el laboratorio, con su típica sonrisa y siendo acompañado por Gen, Ukyo y Chrome.

Sólo 3 palabras. Sólo bastaron esas 3 palabras para que su confianza se fuera al diablo, siendo remplazada por el nerviosismo y la timidez. Giro un poco sobre su eje, intentando ocultar la caja de la vista de todos los presentes. Pero no tuvo tanta suerte en su cometido, ya que el mentalista y el capitán lograron ver, aunque fuera por un segundo, aquel objeto que la joven guerrera mantenía detrás de su espalda.

La notaron claramente nerviosa, con un sonrojo casi notorio y tratando de ocultar aquella caja. Tenían el presentimiento de que algo le pasaba o que algo tramaba. Inmediatamente asociaron su comportamiento con el científico de la era moderna, ya que tenían el presentimiento de que algo sucedía entre ellos 2 desde hace un tiempo, por lo cual decidieron jugar un poco con la situación.

-Hola, Kohaku-chan. ¿Qué te trae por aquí?- Gen fue el primero en hablar, con la pequeña sonrisa maliciosa que tanto lo caracterizaba. Intentó no sonreír aún más al verla estremecerse de pies a cabeza.

-H-Hola, chicos. S-Solo vine a ver como estaba S-Senku.- Kohaku trató de sonar lo más normal posible, pero era pésima fingiendo. -¿Y q-qué los trae por aquí?-.

-Senku nos mandó a llamar para que viniéramos al laboratorio.- Explicó Chrome. -Quiso que nos reuniéramos para revisar algunos detalles más de los planos del barco.-.

Kohaku maldijo internamente, debió de haber pensado en esa posibilidad. Desde que iniciaron con la construcción del barco, Senku era el más ocupado de todos, supervisando la construcción o haciendo cálculos para no cometer ningún error. Ya le parecía demasiado bueno para ser verdad el que él estuviera solo, al menos durante un par de minutos... o segundos.

-Oh, y-ya veo. Entonces los dejare trabajar.- Dijo la peli-rubia, tratando de salir del lugar lo antes posible.

-Espera un momento, leona.- La mirada de todos se dirigió al peli-verde, quien dio unos pasos para estar lo suficientemente cerca de Kohaku, cuyo rubor se hizo más visible y sus nervios aumentaron al ver que estaban separados solo por unos pocos centímetros. -No creo que solo hayas venido hasta acá para saber cómo estoy. Actúas algo extraño... Incluso cuando te dije "leona" no te quejaste como siempre lo haces. Estoy 10 billones por ciento seguro de que tienes algo más que decirme.-.

-N-No, cl-claro que no.- Respondió Kohaku, pero sus nervios no la ayudaban para nada.

-¿Entonces para qué es esa caja que ocultas detrás de tu espalda, Kohaku?- Esta vez fue el turno de Ryusui mientras, al igual que Gen, mostraba una sonrisa maliciosa.

Ahora todos posaron su mirada en la joven amazona, quien, para este punto, podía sentir su cara arder y su corazón latir desenfrenadamente. Esto último fue sólo escuchado por Ukyo, quien podía oír claramente como el corazón de ella martilleaba contra su pecho bastante fuerte, preguntándose qué era lo que contenía la mencionada caja como para que ella se pusiera así de nerviosa. Chrome solo la miraba curioso, tratando de encontrar un mejor ángulo para poder ver aquella caja que mencionaron hace unos momentos. Ryusui y Gen eran los únicos que de verdad disfrutaban de aquel momento, aunque sabían que la joven amazona se vengaría de ellos tarde o temprano, pero ver la situación en la que ella se encontraba ahora hacía que valiera la pena.

Kohaku estaba pensando en que mentira decirles que sonara convincente, pero Senku se dio cuenta de ello.

-Antes de que digas algo, te pido que por favor no mientas.- Dijo mientras se masajeaba su sien con una de sus manos y la otra la colocaba en su cintura, soltando un suspiro que denotaba cansancio. -Sólo di la verdad para que terminemos con esto de una maldita vez.-.

Ella notó que la mirada de Senku reflejaba cansancio y un poco de irritabilidad, lo cual era comprensible, ya que él no había descansado muy bien durante los últimos meses.

Así que, luchando contra sus nervios y cerrando los ojos, para no ver la reacción de todos ante lo que estaba a punto de hacer, reunió el suficiente valor una vez más para hacerlo.

-¡Vine para darte un rega...!- Se calló al escuchar un fuerte sonido.

El sonido de un golpe.

Kohaku entreabrió los ojos, solo para después abrirlos completamente, al igual que su boca, y dando un profundo jadeo de horror.

Había olvidado la poca distancia que los separaba y al tener los ojos cerrados no se dio cuenta de la dirección a la que había estirado sus brazos, con la caja entre sus manos, dándole un golpe directo en el rostro a Senku. No sería del todo malo de no ser por sus nervios que no midió correctamente su temible fuerza, dando como resultado un golpe muy doloroso. Y sumando la fuerza de pulga que poseía el peli-verde, ese golpe pudo resultar incluso mortal para él.

Senku, tras recibir el golpe de llenó, no pudo mantener el equilibrio y cayo de espaldas, al mismo tiempo que la amazona soltaba la caja y ésta caía directo al suelo.

Era oficial, lo había arruinado todo... ¡y de que forma!

Mientras todos veían a su amigo caído, ella aprovecho para salir corriendo del lugar, deseando que la tierra se la tragase en ese mismo momento.

-¿S-Senku...?- Preguntó Chrome, dudando de que su "maestro" siguiera aún con vida después de tremendo golpe. -¿Sigues vivo...?-.

Tardo unos segundos, pero al fin escucharon un fuerte grito de dolor por parte del joven que se hallaba en el suelo.

-Tsk, ¡¿qué mierda fue eso?!- Senku logró incorporarse un poco, quedando sentado en el suelo, pero sintiendo un terrible dolor en su cara.

-Vaya, es bueno ver que aun sigues con vida.- Comentó Ukyo, soltando un suspiro de alivio que fue imitado por todos los demás presentes.

-Ni me lo digas...- Respondió mientras se llevaba una mano al rostro, solo para soltar un pequeño quejido de dolor cuando sus dedos rozaron levemente su nariz.

-Si Kohaku-chan no te rompió la nariz después de ese golpe, tal vez ya no tengas tan mala suerte, Senku-chan.-.

-Y tal vez no seas tan débil como aparentas.- Secundo el peli-castaño.

-Sí, aja, lo que digan.- Senku estaba más ocupado lidiando con el terrible dolor que sufría en su nariz como para prestar atención a los comentarios de sus amigos. Sacó un pedazo de tela que traía en la bolsa que colgaba en su cintura y lo utilizo para cubrir los orificios de su nariz mientras aplicaba presión sobre la zona blanda de la misma, inclinando su cabeza hacia arriba para evitar derramar algo de sangre en el suelo. -Por suerte la leona no me rompió la nariz, pero no le faltó mucho para que lo lograra.-.

Ryusui tomó la caja que yacía en el suelo y la examino por unos segundos, notando que la caja se había abollado un poco, pero no se había abierto después de la caída.

-¿Necesitas ayuda con eso?- Preguntó Ukyo, refiriéndose a la nariz lastimada del científico.

-No, descuida... Yo me ocupare de esto. No fue... nada grave.- Contestó lo más calmado que podía en ese momento, luchando contra el terrible dolor que recorría gran parte de su rostro.

-Senku-chan, por más que odies admitirlo, lo mejor será que dejemos el trabajo hasta aquí por hoy.- Habló Gen mirando la expresión malhumorada del peli-verde. Sabía que Senku deseaba seguir trabajando pese al gran dolor que debía de estar sintiendo en estos momentos, pero en el fondo sabía que él tenía razón, y lo reflejaba en la mueca que hizo. -Después de que te encargues de tu nariz, ve a descansar. Te hará bien.-.

Chasqueando la lengua, Senku accedió a regañadientes, dejándolos ir a descansar temprano por esta ocasión. Pero antes de que sus amigos salieran del laboratorio, alguien hizo una pregunta que le llamó la atención.

-Ryusui, ¿por qué te llevas la caja que trajo la gorila?- Preguntó Chrome al notar como el capitán trataba de salir del lugar con la mencionada caja entre sus manos, de una manera un poco discreta.

El susodicho solo maldijo para sus adentros al ex-hechicero por haber arruinado su plan de averiguar que contenía la caja de madera. No era el único, Gen también tenía mucha curiosidad por saber su contenido.

Después de unas miradas que reflejaban desaprobación y molestia por parte de Ukyo y Senku, respectivamente, hacía Ryusui, finalmente dejó la caja sobre la mesa y se marchó del lugar junto a los demás. El único que seguía en el laboratorio fue el peli-verde, ya que aún seguía tratando con el dolor en su nariz. Así paso un buen rato, colocándose un ungüento para desinflamar un poco la zona afectada, hasta que dirigió su atención al objeto de madera que había sobre la mesa.

-¿Qué era lo que ocultabas, leona?- Pensó mientras quitaba la tapa de madera para ver su contenido. -Espero que esto justifique el hecho de que casi me rompes la... ¿Ah?-.

Dentro de la caja había un pedazo de papel con algo escrito, el cual estaba encima de una tela rojiza que parecía cubrir algo. Tomó el trozo de papel en sus manos y comenzó a leer su contenido.

"Espero que te guste. Taiju y yo le dimos la idea a Kohaku, pero ella fue la que hizo todo el trabajo. De verdad que quería sorprenderte. :D

Ya nos agradecerás luego (y también a Kaseki).

-Yuzuriha. :3"

Senku, ahora más intrigado por lo que había leído en el aquel papel, dejó la nota a un lado y prosiguió a quitar la tela. Sus ojos se abrieron completamente e hizo lo mismo con su boca, pero en menor medida. Se quedó inmóvil por unos segundos, asimilando lo que sus ojos veían, mientras se formaba una pequeña sonrisa y en sus ojos reflejaban un brillo que transmitía una sola cosa: Emoción.

Entonces, recordó las palabras que estaban escritas en el papel, en especial las que decían: "De verdad que quería sorprenderte."

-Kukuku, con que... sorprenderme... ¿eh?- Entrecerró sus ojos al mismo tiempo que su sonrisa crecía un poco más. -Tú nuca dejaras de sorprenderme... Kohaku.-.

Cerca del lugar donde se estaba llevando la construcción del barco se encontraban Yuzuriha, Taiju y Kaseki, los 3 estaban esperando a que llegara Kohaku. Ellos ya sabían que la joven amazona había ido en busca de Senku para entregarle el regalo y la estaban esperando para que les contara como le había ido. Un rato después, divisaron a la joven peli-rubia a lo lejos, corriendo muy rápido hacía su dirección. Estaban sonriendo, pero su sonrisa desapareció al ver el rostro preocupado y un poco triste de la peli-rubia.

Una vez llegó con ellos les contó todo: de su llegada al laboratorio, del cómo se puso nerviosa ante la inesperada aparición de los demás integrantes del grupo de los 5 generales y, para cerrar con broche de oro, del cómo termino por golpear al peli-verde en la cara con la caja de madera.

Entre los 3 trataron de calmarla y subirle un poco el ánimo, diciéndole que no fue su culpa de que sus nervios la traicionaran, de que no tenía forma de saber que en ese mismo momento se reunirían ellos 5 y que lo mejor sería ir a disculparse con Senku y explicarle lo sucedido, tal vez lo entendería. Por el momento, lo mejor era ya no preocuparse de más y dejarlo para mañana, lo cual fue casi un tormento para la joven amazona, que casi no pudo dormir en toda la noche por la preocupación de saber cuál sería la reacción de Senku al verla el día de mañana.

Al día siguiente a primera hora, la mayor parte de las personas de la aldea y del mundo moderno ya se encontraban reunidas afuera del laboratorio, esperando las indicaciones de su líder científico para el trabajo a realizar ese día. Pero lo más curioso, y lo que sorprendió a todos, era que no veían al peli-verde por ningún lado, pues él era el primero o uno de los primeros en levantarse.

Algunos pensaban que probablemente se había quedado dormido o algo por el estilo, pero había un grupo de personas que conocían el verdadero motivo de su ausencia. Kohaku era la más preocupada de todos, temiendo que el golpe que le propino al científico lo hubiera dañado más de lo que ella pensaba, por lo cual fue con Chrome para sacarse esa duda de la cabeza.

-Chrome, ¿sabes cómo sigue Senku? ¿por qué no ha llegado todavía?-.

-Tranquila, ya se encuentra mucho mejor, según él. Y cuando estábamos a punto de salir de la choza, me dijo que me fuera adelantando y que en unos momentos ya saldría.- Explicó el peli-castaño mientras señalaba a la choza que compartía con su maestro científico.

Por unos momentos la peli-rubia temió que él estuviera aún enojado por lo ocurrido el día anterior y que aún continuara lastimado de su cara, pesé a que le dijo al peli-castaño que ya se sentía mejor. Pensó en ir a la choza, donde se quedaban ambos científicos, pero luego pensó que Senku debía de estar haciendo algo muy importante como para no salir de la choza aun, y si iba y lo interrumpía... muy probablemente empeoraría más las cosas.

Soltó un largo suspiro y miro al suelo. Lo único que podía hacer en ese momento era esperar como el resto de los demás. Para su buena o mala suerte no tuvo que esperar por mucho más tiempo, ya que escucho como alguien bajaba de la choza del ex-hechicero y supo quién era al escuchar su voz.

-Muy bien todos, ya es hora de trabajar.-.

Kohaku levantó la mirada para ver la posible expresión malhumorada de su amigo peli-verde, solo para quedarse boquiabierta, al igual que los demás presentes.

-¿Qué les pasa? ¿Por qué tienen esas caras?- Preguntó el científico del mundo moderno con una expresión seria, pero en fondo ya sabía la respuesta y no pudo evitar sonreír internamente por ello.

-¿S-S-Senku... q-qué es es-eso que tienes pu-puesto?- Chrome trataba de no trabarse con cada palabra que decía mientras sus ojos adquirían aquel brillo tan característico que solo aparecía cuando veía o escuchaba algo que lo hacía emocionarse.

-¿Senku-chan... lo que tienes puesto... acaso es una...?- Fue el turno de Gen en preguntar, pero no pudo completar la pregunta debido a la gran sorpresa y revelación que invadía su mente.

-Así es.- El oji-carmesí por fin mostro una pequeña, pero notoria, sonrisa burlona. Miró a Chrome y a Gen, con el propósito de contestar a sus preguntas. -Es una bata de laboratorio.-.

-¡Se ve genial!- Gritó Chrome, casi igual de fuerte que Taiju, mientras lo rodeaba para ver con más detalle el nuevo atuendo de su "maestro", para después invadirlo de cientos de preguntas. -¿Para qué es? ¿De qué está hecho? ¿De dónde lo sacaste? ¿Es otro de los grandiosos inventos del mundo moderno?...

-Bueno, basta de tanta palabrería. Tenemos que seguir con la construcción del barco.- La verdad, ya se estaba cansando un poco de ser el centro de atención, no solo de Chrome, sino de casi todos los ahí presentes. Por lo cual, ni corto ni perezoso, cambió de tema lo antes posible y contestaría las preguntas de su amigo peli-castaño después. Por ahora, lo más importante era terminar con el barco lo antes posible.

Durante los siguientes minutos, Senku les asigno sus respectivas tareas a cada uno de ellos. Algunos no dejaban de estar sorprendidos por el nuevo cambio del peli-verde. Kohaku fue una de esas personas. Es cierto que al ser ella quien le hizo esa nueva a ropa, se imaginó en algunas ocasiones el cómo luciría él con eso puesto, pero al verlo con sus propios ojos era una cosa diferente. Lo hacía lucir mucho más autoritario y, no podía mentirse, lo hacía ver mucho más atractivo.

Un notable sonrojo adorno sus mejillas, lo cual no fue pasado desapercibido por el científico.

-Oye, leona.- La joven peli-rubia salió de sus pensamientos al ver al peli-verde acercarse cada vez más a ella. Eso le hizo acordarse a lo sucedido el día anterior y fue en ese momento que vio la pequeña, pero obvia inflamación que tenía Senku en su nariz. Eso la hizo sentirse mal y con temor de que estuviera muy molesto con ella. Sumando la expresión seria que ahora mostraba, solo hacía temer lo peor. Pero todos esos malos pensamientos se esfumaron en el momento en que él le dio una sonrisa cálida y sincera. -Gracias.-.

Solo fue una palabra que a simple vista era algo simple, pero que, en el fondo, tenía un valor más allá que el de un simple agradecimiento. Ella lo sabía perfectamente y eso se reflejó en la intensidad con que aumentaba su sonrojo.

-No hay de que, Senku.- Su corazón latía a mil por hora, pero no era de miedo o preocupación esta vez, era de felicidad. De una gran felicidad recorriendo todo su ser.

Ambos se separaron para hacer sus respectivas tareas. Solo que esta vez con una gran sonrisa adornando sus rostros. Una sonrisa que sería muy difícil borrar durante el resto del día... y de los próximos días.

-Bueno, ahora es mi turno de sorprenderte leona... Y créeme que lo haré.- Una pequeña sonrisa juguetona adorno el rostro de Senku. -Esto será 10 billones por ciento interesante...-.

Fin.

¡Hola a todos! :D

Bueno, espero que les haya gustado mucho esta pequeña historia en la que he estado trabajando.

Es la primera vez que escribe sobre esta parejita, que me llamó mucho la atención y que me ha estado gustando mucho, para que lo niego. XD

Tratare de actualizar lo más pronto posible, está y mi otra historia que tengo pendiente. Además de que se vienen nuevos fanfics sobre esta parejita que es tan interesante, 10 billones por ciento seguro.

Nos leemos pronto. Hasta la próxima. ;)