Primera vez.

Había llegado uno de los momentos más difíciles de su vida.

Senku se preparó mentalmente para lo que iba a suceder en unos momentos. Nunca en su vida se había sentido así de nervioso, un poco tenso incluso.

Jamás se imaginó estar en una situación como la que estaba viviendo ahora. Él siempre tuvo la idea de que lo más difícil que iba hacer en su vida era el lograr algún descubrimiento científico que marcaría un antes y un después en la historia de la ciencia. Y tal vez eso hubiera seguido así, de no ser porque ella entró en su vida... Esa leona.

Aun no olvidaba el momento en que la conoció y el momento en que su mundo cambió por completo.

Él no era un romántico empedernido en busca del amor, ciertamente, ese tipo de cosas le provocaban náuseas de solo pensarlas y prefería dedicarle todo el tiempo del mundo a la ciencia, y los misterios que esta ocultaba, que a una relación amorosa. Así pensaba antes, hasta que aquella peli-rubia hizo que cambiara la mayor parte de esos pensamientos.

Aún seguía siendo alguien muy poco interesado en esos temas del romance, pero ese poco interés se debía a ella. Ya no era un inexperto en esos temas, pero seguía siendo alguien seco o frio al momento de transmitir esos pensamientos y sentimientos. Al menos eso era cuando estaban en público... porque cuando estaban solos, o en algunos casos con sus familiares y amigos más cercanos, las cosas eran un poco diferentes.

Todavía reía ante tal ironía, y estaba seguro de que sus amigos y su padre pensarían lo mismo. Después de todo, ¿quién iba a imaginarse que el científico más asexual del mundo y que ignoraba todo lo relacionado con el amor… terminaría por estar jodidamente enamorado de una mujer que tenía la actitud de toda una leona?

Y en el momento menos esperado, escucho esas palabras que tanto deseaba no oír.

-Muy bien, damas y caballeros, es momento de darles un fuerte aplauso a nuestros queridos Senku-chan y Kohaku-chan, para que pasen a la pista de baile y den inició al primer baile de la noche.-.

Maldijo internamente a Gen, cuya sonrisa resaltaba sus malévolas intenciones.

Había llegado el momento de la verdad. Tal vez muchos lo verían mal y lo criticarían por ponerse así de nervioso por algo tan simple como un baile (aunque eso le importaba un bledo), pero él no era como los demás y algunas veces algunas cosas que podían resultar simples para otros, para él... eran lo más complicado del mundo.

Tampoco es que ese baile fuese algo simple, pues era su primer baile con Kohaku.

Desde un principio, a comienzos de su relación, le había dicho a Kohaku que el baile no era lo suyo y jamás lo sería. Ella pareció comprenderlo y jamás lo presiono para que bailara con ella ni una sola vez, lo cual agradeció bastante. Pero... cuando estaban realizando los preparativos para su boda... pudo ver aquel brillo en sus ojos que solo aparecía cada vez que se emocionaba por algo, y de inmediato supo que ese algo era ese baile.

Al principio pensó en negarse a bailar, pero, tras pensarlo detenidamente, se dio cuenta de que sería su única oportunidad para bailar con ella, pues iba a ser un día muy importante para ambos y pensó que tal vez podría hacer una excepción solo por ser un día especial en sus vidas. Aun recordaba como Kohaku, con una enorme sonrisa, un rubor notorio en su rostro y unas cuantas lágrimas de felicidad, se abalanzo sobre él para envolverlo en sus brazos, inundada por una gran felicidad al escuchar aquellas palabras salir de su boca.

Pudo sentir algo posándose en uno de sus hombros. Al voltearse se dio cuenta de que se trataba de Kohaku... su, ahora, esposa... mirándolo con una cálida sonrisa y con un brillo en sus ojos. Entendió rápidamente lo que esa mirada significaba y prosiguió a levantarse de su asiento.

Tomados de la mano, caminaron en dirección a la pista de baile, en el centro del salón. Podía sentir las miradas de todos dirigirse hacia él, y lo pudo confirmar con solo dar un pequeño vistazo rápido a su alrededor.

Todos los presentes tenían una gran sonrisa dibujada en sus rostros, algunos con algunas lágrimas amenazando salir como unas cataratas y otros con sus teléfonos celulares en mano... Y eso solo podía significar una cosa: peligro.

Una mala sensación comenzaba a invadirlo, debido a que 2 de las personas que lo estaban grabando con sus celulares eran los metiches de Gen y Ryusui, y no le reconfortaba para nada ver las grandes sonrisas que estos 2 tenían. Ahora ellos tendrían un nuevo motivo para molestarlo durante el resto de su vida.

Ahora mismo se estaba arrepintiendo un poco de haber tomado esta decisión.

Sin darse cuenta, ya habían llegado al centro de la pista. Listos para dar inició a su primer baile como marido y mujer.

Senku volvió a ponerse tensó, incomodo ante las atentas miradas de todos encima suyo en una situación como esta. Pero toda incomodidad se disipo cuando sintió como las manos de Kohaku se posaban a cada lado de su cara, haciendo que sus ojos se encontrasen y captando su atención.

Aunque eso no fue lo único que capto completamente su atención.

El joven científico pudo notar los leves toques de maquillaje en el rostro de su esposa, retocando un poco aquellos labios tan seductores y tentadores, que en más de una ocasión tuvo que utilizar toda su fuerza de voluntad para no sucumbir ante la tentación de unir sus labios por varios segundos; el vestido de novia le quedaba un poco ajustado, haciendo resaltar bastante su cuerpo tan perfecto y que le hacía tener más de un solo pensamiento indecente; su cabello, que normalmente estaba amarrado en una coleta, ahora completamente liso y que le daba un toque más tierno y hermoso a su belleza natural; y, para arrematar, sus hipnotizantes orbes azules que tenía por ojos, que al momento de verlos le hacían recordar la belleza de la luna en el cielo nocturno, llenó de estrellas, que palidecía contra la combinación de la sonrisa y la mirada afectuosa que le dedicaba su leona...

Sep, volvía a confirmarlo: ¡estaba jodidamente enamorado!

Colocó sus manos sobre la cintura de Kohaku mientras ella colocaba sus manos sobre el pecho del peli-verde. Y en menos de un segundo, una tranquila melodía comenzó a sonar por todo el salón.

Comenzaron a bailar, dando pequeños y tranquilos pasos, tratando de seguir el ritmo de la música lo más relajado y lo menos errático posible, lo cual a duras penas estaba logrando conseguir. Al poco rato de empezar, Kohaku soltó una pequeña risa.

-¿Estuviste practicando?- Preguntó la peli-rubia en un tonó un poco burlón y mostrando una sonrisa felina. -Porque, para ser la primera vez que bailas, no lo haces tan mal.-.

-Kukuku... Bueno, ya sabes lo insistentes e irritantes que pueden llegar a ser los malditos de Gen y Ryusui cuando se proponen algo...- Respondió, formando una sonrisa un poco tensa y con una gota de sudor bajando por su sien, recordando el gran dolor de cabeza que fueron esos 2 metiches durante el último mes. -Créeme que al principio estaba pensando en aventarlos en un tanque de ácido sulfúrico... Y de verdad lo estaba considerando.-.

Ahora fue el turno de la joven amazona en mostrar una sonrisa nerviosa ante la expresión siniestra de su esposo... Pero bueno, así lo amaba.

-Pero...- Volvió a tomar la palabra el peli-verde, borrando aquella expresión tan aterradora para cambiarla a una un poco más tranquila. -Tras pensarlo detenidamente, y para evitar matar a esos 2, decidí aceptar su ayuda, ya que me iba a servir como practica para esta ocasión. Y, debo de admitir, que no fue tan malo como pensé.-.

Senku cerró los ojos y soltó una pequeña risa al recordar el infierno que tuvo que pasar, en las lecciones del mentalista y del capitán, para que por lo menos supiera bailar un poco. Volvió a abrir los ojos al sentir como Kohaku reposaba su cabeza sobre su hombro mientras reía un poco.

Debía de admitir que estar así con ella no era tan malo después de todo.

-Senku...- La peli-rubia escucho como el susodicho soltaba un pequeño sonido con la boca, en señal de que la había escuchado llamándolo. -Gracias.-.

-¿Por qué me agradeces, leona?- Preguntó el científico, con curiosidad.

-Por esto...- Respondió, fingiendo que no había escuchado ese horrendo apodo que su esposo le había puesto desde el día en que se conocieron.

-¿Por el baile?- Volvió a preguntar el peli-verde, todavía curioso y con una pequeña sonrisa divertida. -No tienes por qué agradecerme. Después de todo, aún sigo siendo muy malo en esto, y créeme que no tengo ningún interés en seguir practicándolo.-.

-Ja, lo sé perfectamente. Sé que preferirías estar experimentando con miles de químicos peligrosos en tu laboratorio, antes que hacer esto.- Ese último comentario logro sacar una pequeña carcajada a ambos. -Y eso hace que este momento se aún más especial.-.

Ahora, la expresión en el rostro del científico era una de curiosidad mientras la peli-rubia levantaba su cabeza para poder verlo frente a frente una vez más.

-Senku...- Kohaku rodeó el cuello del peli-verde, acercando un poco más sus rostros, hasta el punto de rozar sus narices. -Ya sabía que ibas a considerar la idea de negarte a bailar este día y, a decir verdad, si hubieras dicho que no... iba a aceptar y respetar tu decisión.-.

Senku se mostró sorprendido ante lo dicho por su "leona" mientras la susodicha seguía con su rostro muy cerca del suyo, sin moverse ni un milímetro.

-De verdad, me sorprendiste cuando aceptaste la idea de bailar juntos, aunque solo fuera por una vez. Sé lo mucho que te esfuerzas para que podamos hacer cosas que a mí me encantan, pero que para ti son casi un infierno. Estoy 10 billones por ciento segura de ello.- Volvió a reír un poco. -Y sé que lo haces solo para hacerme feliz, se nota a kilómetros de distancia que lo haces por eso. Jaja... Pero, siendo sincera, no tienes por qué hacer eso, yo te amo tal y como eres, con tus virtudes y defectos, y con solo estar contigo yo soy muy feliz. Y sé lo cursi que puedo sonar, pero no me importa. Solo quería agradecerte por eso.-.

El peli-verde se mantuvo con un rostro sereno, con su mirada completamente fija en los ojos de su esposa. Entonces, su mirada se suavizo un poco mientras acercaba un poco más la cintura de ella con la suya. Ignorando por completo las miradas atónitas de todos a su alrededor.

-No sé de que me hablas, leona.- Dijo Senku, riendo entre dientes. -Si no mal recuerdo, fueron varias las veces en las que te quedabas fuera del laboratorio esperando a que yo terminara de trabajar, o las veces que me acompañabas a convenciones de ciencia o de anime, sin quejarte ni una sola vez. Así que considere la idea de hacer algo lindo por ti, para compensarte por todo ello… Solo fue eso.-.

Kohaku solo pudo sonreír aun más, pues sabía que esa era su forma de decir que también le agradecía por todo lo que ella hizo por él. Tenía muchas ganas de besarlo en ese momento, pero sabía que al hacerlo le daría más razones a sus amigos para molestarlos por mucho más tiempo. Así que se resigno a solo volver a recargar su cabeza en su hombro mientras seguía disfrutando de aquel maravilloso e inolvidable momento junto al hombre que amaba. Disfrutando de su primer baile con Senku.

Por otro lado, al peli-verde ya no le importaba lo que los demás pensaran en ese momento, ya no le importaba con que clase de comentarios lo molestarían sus amigos, simplemente, quería seguir disfrutando de ese momento junto a la mujer amaba, hasta los ultimo segundos de aquella canción.

Ya no se arrepentía de haber tomado esa decisión. De hecho, fue una de las mejores decisiones que pudo haber tomado en toda su vida, 10 billones por ciento seguro de ello. Tal vez, volvería a considerar la idea de bailar junto a su leona una vez más.

Quien sabe, el futuro suele tener billones de sorpresas aguardándole… y eso no hacía que emocionarlo más.

Fin.

¡Hola de nuevo, queridos lectores! :D

Lo sé, sé que me tarde mucho en poder actualizar este fanfic, estuve algo ocupado con algunos asuntos personales. Pero ¡ya he vuelto! XD

En verdad, espero que les haya gustado este capítulo. La verdad me alegró mucho que a muchas personas les haya gustado el primer capítulo y me motivo a querer publicar un nuevo capítulo de esta hermosísima y emocionante pareja jaja.

Tratare de actualizar lo antes posible, tengo muchas ideas sobre nuevas historias, solo que a veces me da un bloqueo y no sé como continuarlas. XP Pero haré lo mejor que pueda para que puedan leerlas y pasar un agradable momento de lectura. :3

Recuerden que pueden dejar sus comentarios para decir que tal les pareció, y sobre que les gustaría que fuesen las siguientes historias.

Sin más que decir, nos leemos pronto. Hasta la próxima.