Sorpresa.

Para muchas personas, tanto el 24 como el 25 de diciembre eran 2 de las fechas más importantes del año, pues eran días para celebrar y pasarla bien, en compañía de las personas más cercanas a ellos. Y hoy era 24 de diciembre.

Se podía sentir en el aire el ambiente de paz y armonía que se había originado ese día. Muchos ya se encontraban preparando los últimos detalles para reunirse con sus seres queridos, ya fueran sus familiares, sus amigos o sus parejas, y así pasar una cálida noche buena y una feliz navidad.

Sin embargo, ese no era el caso de Senku Ishigami.

Desde que tiene memoria, él siempre ha celebrado ese día en compañía de su padre y de nadie más. No era algo que le molestara o que le importara mucho, pues la sola presencia de su padre era más que suficiente para que la pasara bien. Además, para el joven científico ese día era un día más del montón. No obstante, su padre se encontraba en una estación espacial a miles de kilómetros de distancia, realizando una importante investigación científica. En pocas palabras: esa sería la primera noche buena y la primera navidad que pasaría solo... Aunque eso no le importaba en lo más mínimo.

-Adiós, Ishigami-san. Que pase una linda noche buena y que tenga una feliz navidad.- Dijo uno de sus compañeros de trabajo, antes de tomar sus cosas y salir del laboratorio.

-Sí, igualmente. Adiós.- Respondió el peli-verde, de manera simple y cortante, sin despegar en ningún momento sus ojos de las hojas que tenían los datos que logró recopilar sobre su investigación más reciente.

Senku siempre era el último de sus compañeros en quedarse trabajando hasta tarde, absorto en sus constantes investigaciones, y ese día no sería la excepción. El tiempo siempre se le pasaba volando cuando estaba tan concentrado en su trabajo. Por ese motivo, se sorprendió mucho al darse cuenta de que ya habían transcurrido 2 horas, aproximadamente, desde que se había quedado solo en el laboratorio. Decidió que ya había trabajado suficiente por ese día, así que arreglo un poco el lugar, tomó sus cosas y salió del lugar. Mientras se dirigía a la puerta principal del edificio checo su celular, notando que había recibido algunos mensajes de sus amigos y de su padre, deseándole que tuviera una linda noche y una feliz navidad.

Algunos de sus amigos lo habían invitado para que pasara esa noche con ellos, en compañía de sus respectivas familias, incluso su novia lo había invitado a que viajara con ella y con su familia a Estados Unidos para celebrar. Pero él se negó, no porque no apreciara la amable invitación de todos ellos, sino porque no se iba a sentir muy cómodo rodeado de personas que apenas conocía. Sentía que no encajaría bien en una reunión donde, claramente, iban a estar personas que se conocían de toda la vida, se sentiría como si simplemente... sobrara. Sabía que eso podía sonar algo muy tonto y absurdo de su parte, pero así era como él pensaba.

Aun así, no pudo evitar sentir un pequeño vació en su interior. Era un vació que jamás había sentido antes. No sabía con exactitud que era o que lo había provocado, pero allí estaba. Bueno, mentía, sí sabía que era lo que provocaba aquel sentimiento y eso era el escuchar como sus colegas hablaban sobre los planes que tenían para ese día, y todos eran siempre los mismos: pasarla con las personas más importantes de sus vidas. No es que le molestara la felicidad de otros, él no era así, sino que lo que le molestaba era que le estuvieran recordando, de manera indirecta, lo solo que estaba.

Pero bueno. Lo hecho, hecho esta.

Algo que le llamó mucho la atención fue el ver que no había recibido aún un mensaje de Kohaku, lo cual se le hacía algo raro, ya que ella siempre era la primera en hablarle o en escribirle cuando celebraban alguna fecha importante (como su aniversario, su cumpleaños, etc.). Pero cabía la posibilidad de que ella podría estar muy ocupada con algún asunto familiar, además que la diferencia de los horarios entre Estados Unidos y Japón también influía bastante. Algo que iba extrañar mucho hacer durante esos días sería el poder estar con ella. Claro, podían hablar y verse por video llamadas, pero eso no compensaba del todo el que no pudiera sentir la calidez de sus abrazos, la suavidad de su piel, el dulce sabor de sus labios y...

Y Senku aún no podía creer lo bajo que había caído por culpa de su tonto cerebro enamorado. Aunque nunca iba a negar que el conocer a Kohaku y aceptar ser su pareja fueron 2 de las mejores decisiones que pudo haber tomado en toda su vida, pero tampoco lo iba a admitir, al menos no en voz alta.

Cuando llego a la puerta y salió al exterior, un escalofrió recorrió todo su cuerpo al encontrarse con el característico clima de diciembre.

Miro al cielo, notando como éste se había tornado de un tono obscuro casi en su totalidad, con algunas tonalidades de color naranja en el horizonte. No pudo evitar pensar en su viejo, quien, probablemente, estaría festejando junto a sus compañeros de la estación espacial. Soltó una pequeña risa al recordar lo feliz y sentimental que se ponía Byakuya durante esos días del año. Sintió un poco de lastima por las pobres personas que tendrían que soportar a su padre durante los próximos días. Pero bueno, así era él y así lo quería.

-Trata de no causarles muchas molestias con tus tonterías, viejo.-.

Cuando estaba a punto de iniciar su camino para regresar a su casa, algo lo hizo detenerse en seco.

-¡Senku!-.

Al girar la cabeza en la dirección donde había provenido aquel grito, los ojos del joven científico se abrieron desmesuradamente cuando vio que la persona que lo había llamado era nada más ni nada menos que...

-¡¿Leona?! ¿Qué haces aquí?- Senku no podía creer lo que sus ojos estaban viendo.

Su novia estaba allí, con él, en Japón. Varias preguntas comenzaron a surgir en su cabeza, pero era incapaz de pronunciar palabra alguna. Pensó que su mente le estaba jugando alguna especie de broma, como castigo por haber estado trabajando demasiado durante los últimos días.

Ella se hallaba recargada en una pared, a unos cuantos metros de la entrada del edificio donde el joven peli-verde trabajaba, revisando su celular antes de guardarlo mientras se acercaba a él.

-¡No me llames leona!- Respondió la joven peli-rubia una vez estuvo lo bastante cerca del peli-verde, haciendo un puchero mientras se quejaba, como siempre, de aquel horrible apodó que su novio le había dado. Pero a los pocos segundos cambió su expresión a una más tranquila. -Y es obvio, ¿no? Te estaba esperando para que podamos irnos juntos, ya sea a tu casa o a la mía.-.

Senku la mirando, más confundido que antes debido a su respuesta.

-No, creo que no me estas entendiendo… ¿Qué haces aquí, en Japón? ¿No se supone que estarías con tu familia en Estados Unidos?- ¿Acaso su novia le había mentido? Y si fue así, ¿por qué lo hizo?

-¡Ah, eso! Bueno, después de que rechazaras mi invitación, por novena vez, no pude evitar sentirme mal por ello.-.

-Ya sabes que no lo hice porque no quisiera pasar navidad contigo o porque no me agrade tu familia, lo hice porque…-.

-Sí, sí. Ya me lo dijiste muchas veces.- Interrumpió a Senku, colocando uno de sus dedos en los labios del joven, antes de que volviera a darle la misma explicación por decima vez. -Pero no me sentía mal por eso… me sentía mal por saber que ibas a pasar la navidad completamente solo. Tal vez eso no te importe mucho, pero para mí sí importa. No me gusta pensar que la persona que más amo en este mundo pase una fecha tan importante como ésta sumido en su soledad.-.

-Kohaku...- Pensó el joven peli-verde, sintiendo como su corazón comenzaba a latir más rápido con cada palabra que decía la joven amazona. Y aquel vario iba desapareciendo poco a poco.

-Así que hice un cambio de planes, al menos para mi.- Quito su dedo de los labios de los labios del joven para después cruzar sus brazos. -Le comenté a mi padre que tomé la decisión de quedarme en Japón, al menos por esta ocasión. Al principio se negó y vaya que se molestó mucho, pero gracias a Ruri, a mi madre y que le explicara el motivó de mi repentina decisión, al final pude convencerlo. Además, me ayudaron mucho los consejos de persuasión y negociación que me enseñaron la sanguijuela de Gen y el avaricioso de Ryusui. Aunque tendré que enviarles una disculpa a mis familiares de América por mi ausencia...-.

Mientras Kohaku seguía hablando, Senku estaba completamente perdido en sus pensamientos, incrédulo ante lo que acababa de escuchar. ¿En serio ella había hecho eso... por él? No lo creería de no ser porque lo estaba viendo.

-¿Por qué lo hiciste?- Preguntó, haciendo que la peli-rubia lo mirara un tanto confundida.

-¿Acaso no me escuchaste?- Kohaku pensó que él no la había estado prestado atención durante su explicación (tal vez pensando en alguna fórmula científica o algo por el estilo), lo cual la molesto un poco. Soltando un largo suspiro, se acercó cada vez más a él para poder rodear su cuello con sus brazos. -En pocas palabras: lo hice por ti, Senku. Porque te amo.-.

Con esa confesión y con la sinceridad en los ojos de Kohaku, algo dentro de Senku cambió, pero no de forma negativa, todo lo contrario. Aquel vació había desaparecido completamente y parecía como si todo a su alrededor tomara más color, más brillo, y un ahora de calidez rodeara a la joven frente a sus ojos (por más asquerosa y vomitivamente cursi que sonara), y una gran felicidad comenzó a invadirlo. En verdad que en esos momentos no entendía del todo a su cerebro... o a su corazón, cualquiera de los 2. Solo quería reír.

Y así lo hizo.

El joven científico comenzó a reír como un loco, preocupando un poco a su novia de que finalmente haya perdido la cordura por su exceso de trabajo.

-¿Qué te pasa? ¿Por qué te ríes...? ¡¿Acaso te estas burlando de mí?!- Al ver que su novio solo se reía cada vez más, comenzó a sentirse cada vez más molesta. Intento contener sus ganas de querer golpearlo mientras hacía un adorable puchero. -¡Todavía que quería sorprenderte y pasar la navidad contigo, y así me agra...!-.

Senku no dejó que ella terminara de quejarse, pues no resistió más su impulso de querer besarla con todas sus fuerzas, sujetándola de la cintura para poder acércala todavía más a él. Esa acción sorprendió a la joven amazona, pero no tardó mucho corresponder el beso. El beso duro tanto como sus pulmones se los permitieron, separándose a regañadientes por la falta de aire. Ambos tenían un tono carmesí en sus mejillas, el de ella era más notorio.

-No me estoy burlando de ti, leona. Simplemente, me alegraste el día.- Hablo finalmente el joven peli-verde, riendo entre dientes, mientras juntaba su frente con la de ella. -Yo también te amo.-.

Ahora toda la cara de Kohaku se había tornado de un color rojizo. Eran muy escasas las veces que él decía esas palabras y cuando lo hacía siempre provocaba la misma reacción en ella. Y le encantaba que fuera así.

-¿Y cuánto tiempo llevas esperándome?- El joven éli-verde volvió a tomar la palabra mientras se separaba un poco de ella. La tomó de la mano y finalmente emprendieron su rumbo hacía la casa de él.

-No mucho, como 2 horas.- Respondió con simpleza, ignorando la mirada incrédula y de sorpresa de Senku.

-¿Y estuviste esperándome aquí todo ese tiempo? ¿Con este clima que hace?- Él aún no podía creer que Kohaku lo haya estado esperando afuera, con todo ese frío que hacía.

-Sí. No me molesta y no hace mucho frío.- Volvió a responder la joven amazona de manera simple, como si no fuera la gran cosa.

-En verdad que eres increible, leona.-.

-¡Que no soy una leona!-.

Y así continuaron su rumbo, conversando y molestándose de vez en cuando con algún que otro comentario, pero siempre con una sonrisa en sus rostros y uno que otro sonrojo.

Senku pensó que esa sería la navidad más aburrida y solitaria de toda su vida, pero su leona le demostró que no tenía que ser así. Y debía admitir que ese fue una de las mejores sorpresas de su vida.

Fin.

¡Hola, queridos lectores! :D

Bueno, este fanfic esta dedicado para Faviana Huanqui, como regalo de Santa Secreto. Para aquellos que no sepan a que me refiero, pueden visitar la página de facebook Senku & Kohaku (dedicado al SenHaku, por si su nombre no fuera bastante obvió XD) para más información, ya que yo soy muy malo explicando. :V

Espero que les haya gustado mucho, amantes del Senku x Kohaku y en especialmente a ti, Faviana ;). Y les deseo una hermosisima noche buena y una feliz navidad a todos. :D

Que se la pasen muy bien y cuídense mucho.

Sin más que decir, nos leemos pronto. Hasta la próxima. ;)