Capítulo 2

Ya habían pasado 2 días desde su llegada y las cosas iban relativamente bien. Se encontraban viviendo en una habitación de un pequeño alojamiento. La misma contaba con una mesa pequeña y un baño. A su vez, dos de ellas habían logrado conseguir trabajo: Klarissa trabajaba en una panadería cercana y Luna era ayudante en una casa de costura.

Por otro lado, Seiren, aprovechando su tiempo libre, se dedicaba a recaudar información para planificar su primer paso. Sabía que por el momento, debían evitar el mayor número de muertes sin dejar que sus identidades quedarán expuestas. Sumado a esto, era necesario dar la menor cantidad de información posible. En consecuencia, provocaba que idear un plan de acción se volviese una tarea complicada.

Cerró los ojos en un intento desesperado por aliviar el estrés. Tomó varias respiraciones profundas y meditó sus posibilidades.

Intentar comunicarse con el rey era inútil, poco le importaba su pueblo. Además de que sus aliados nobles serían una molestia para ellas.

Interactuar con las personas comunes tampoco era una opción beneficiosa. Eran desorganizados, desconfiados y carecían de poder. Además muchos de ellos estaban aliados con el clero.

"El cuerpo eclesiástico no dudaría en atraparnos y ejecutarnos" Pensó mientras apretaba los labios.

Por último estaban los cuerpos militares: la policía militar, la tropa de guarnición y el cuerpo de exploración:

El primero quedaba completamente descartado. Estaban demasiado cerca de la nobleza.

El segundo grupo se veía más prometedor. Sin embargo, en su mayoría, eran cobardes. También estaba el hecho de que no poseía suficiente información sobre su líder, por lo que no podía asegurar su colaboración.

En resumen, el cuerpo de exploración parecía ser la mejor opción. La mayoría eran soldados valientes con gran habilidad para el combate. Por otro lado, había logrado conseguir mucha información sobre su futuro líder: Erwin Smith. Pese a ello, aún existía un problema: ¿cómo iba a contactar con él?

Según sabía, Erwin era un hombre de 30 años que ocupaba su tiempo entre misiones militares y reuniones políticas. Si bien había algunas ocasiones en las que se encerraba en su oficina para revisar y firmar documentos, siempre estaba con alguien al lado y con guardias en la puerta. En síntesis, las posibilidades de encontrarlo solo y desocupado eran nulas.

Bufo cansada. Con lentitud se levantó de la cama. Miró el reloj de la pared, eran las 5:38. Debía irse, había prometido recoger a Luna del trabajo a las 6.

"Será mejor que vaya o llegaré tarde" Pensó.

Se hizo un semirecogido en el cabello, se colocó las botas y salió. Durante la caminata unas voces captaron su atención. Se detuvo en seco y escuchó detenidamente. Un grito y luego una discusión. Un mal presentimiento la invadió. Sin perder tiempo, se dirigió al lugar de dónde provenían las voces.

Al doblar hacia la izquierda en una calle vacía se encontró con una escena muy desagradable: dos hombres armados con dagas amenazaban a un anciano y a un niño.

_ Te he dicho que me lo dieras, viejo estúpido_ Ordenó uno.

Se trataba de un robo. Debía hacer algo para detenerlos.

_ ¡Hey! _ Exclamó el segundo al percatarse de su presencia _ Mira, Mike. Una dama vino a curiosear.

El tal Mike le dió a Seiren una mirada lujuriosa _ ¿Viniste a buscar diversión, cariño?

Una sensación de asco y repulsión recorrió el cuerpo de la mujer. Sin embargo su rostro se mantuvo inexpresivo.

_Les doy 5 segundos para irse _ Dijo acercándose.

Los ladrones se rieron. Mike se acercó a ella, desafiante. Estiró su mano y tocó uno de sus mechones rojizos.

_ ¿Y si no quiero? _ Preguntó Mike.

Sin darle tiempo a nada, Seiren tomó su brazo y lo desarmó. Acto seguido, le dió una patada en la entrepierna. El hombre cayó al suelo, adolorido.

Ella tomó la daga y se la arrojó al segundo ladrón. La daga se incrustó en su pierna derecha. El hombre aulló de dolor y se tambaleó hacia atrás antes de caer de rodillas al suelo.

_ ¡Por favor! ¡No nos mates! _ Pidió asustado.

Seiren los miró con decepción. Agarró a Mike del cabello y le dió un puñetazo en la mandíbula provocándole un corte en el labio.

_Largo _ Dijo antes de soltarlo.

Ambos se levantaron y se marcharon rápidamente.

Una vez que sus figuras desaparecieron, Seiren se acercó al anciano. El era un hombre que aparentaba unos 60 años de cabello y bigote gris. A juzgar por sus prendas, parecía ser un ciudadano de clase humilde: llevaba una camisa vieja y un pantalón marrón. En su cabeza, un gran sombrero del mismo color. Éste le sonrió con amabilidad.

_ Muchas gracias, señorita _ Dijo quitándose el sombrero.

_ ¿Se encuentran ustedes bien?_ Preguntó en un tono suave.

_Si, mi nieto y yo estamos bien _ Contestó mirando al niño escondido detrás de él.

Quedó petrificada al verlo.

"Armin" Pensó anonadada.

El muchacho se sonrojó e intentó esconderse detrás de su abuelo.

Sonrió ante esta escena. Había olvidado que era un muchacho muy tímido e inseguro. Se acercó para verle. Su cabello rubio estaba despeinado y sus ropas arrugadas. Notó una mancha de sangre en la manga izquierda de su saco. Estaba impulso tomó su mano y vio un corte en el dorso. Acarició sus dedos con pulgar provocando que Armin se sonrojara aún más.

_ ¿Duele?

El niño abrió la boca la boca para responder. Pero en lugar de palabras salió un balbuceo incomprensible.

El hombre tosió _ Perdone a mi nieto. Suele ponerse nervioso frente a mujeres hermosas _ Dijo con una sonrisa.

_ ¡Abuelo! _ Gritó Armin con el rostro totalmente rojo.

Seiren sin inmutarse ante la escena, sacó un pañuelo de su bolsillo y comenzó a vendar su mano. Mientras terminaba su labor, notó que estaba comenzando a sentirse incómoda. Levantó la vista y se encontró con los ojos del rubio. Este último, apenado, apartó la mirada.

_Ya está _ Dijo soltando su mano

Armin sonrió _ Gracias.

Dicho esto, se despidió de ambos. Dió media vuelta y se dispuso a irse.

_ ¡Espere! _ Gritó Armin

Lo observó sorprendida.

El la vio con timidez _ Yo... em_ Tragó saliva _ ¿Cuál es tu nombre? El mío es Armin, Armin Arlert.

Ella volvió la vista hacia adelante _ Mi nombre es Seiren _ Respondió antes de seguir su camino.

Tomó asiento en la mesa. Inmediatamente apareció Lucy con una jarra con agua y tres vasos.

_ ¿Van a cenar hoy? _ Preguntó sonriente.

Klarissa asintió.

_ ¡Que bien! Hoy tenemos sopa, estofado y arroz cocido con pescado _ Comentó la muchacha emocionada.

Klarissa sonrió ante la reacción de la joven.

Lucy era una adolescente morena que trabajaba como mesera en el alojamiento para ayudar a su padre. Si bien era trabajadora tenía el gran defecto de distraerse demasiado con los clientes.

_El estofado suena bien _ Comentó Luna acercándose a la silla.

Seiren, quien estaba detrás de la mesera _ ¿Podrías también traernos un poco de pan?

La muchacha se dió vuelta _ Si, sobró mucho hoy.

Dicho esto dejó la jarra juntos con los vasos y se marchó.

_ Bien _ Dijo mientras se sentaba _ Ahora que estamos reunidas, es momento de entablar nuestro primer paso.

Ambas la miraron con sorpresa.

_ ¿Ya tienes un plan? _ Preguntó Klarissa.

_ Si _ Se sirvió un vaso de agua _ No es complicado, pero hay un problema.

_ ¿Cuál? _ Insistió.

_ Una de nosotras debe mostrarse y dejar un mensaje.

Las tres guardaron silencio. Eran conscientes de lo peligroso que era interactuar directamente con los líderes militares. No obstante, estaban dispuestas a hacer lo que fuese necesario con tal de proteger a éstas personas.

La mesera llegó con la bandeja y los platos. Cuidadosamente, los dejó en la mesa.

_ Disfruten su comida _ Dijo antes de irse.

Una vez que se fue, Luna suspiró. Había tomado una decisión y debía decirlo.

_ Yo lo haré _ informó antes de tomar una cucharada de sopa.

Sus compañeras se paralizaron ante esto.

_ Estoy decidida _ Dijo antes de que pudieran oponerse.

Ambas se miraron. Luego le sonrieron en señal de aprobación.

Klarissa alzó su dedo pulgar _ Entonces come. Mañana tienes trabajo que hacer.

Luna sonrió alegremente _ Si.