" Al Final, Todo Salió Bien"
Capítulo 3: "Feliz Navidad"
-¡Señorita Candy, al fin regresó!- exclamó la cocinera al verla al fin volver.
-Se me hizo un poco tarde, pero si. ¿Ya está la cena?- mientras subía a cambiarse y arreglarse para la cena de Noche Buena.
-Si, solo falta el postre
-Perfecto, recuerde que cenará con nosotros. Y que yo haré el postre.
-No lo he olvidado señorita- le sonrió.
Candy y la cocinera Ginny fueron a hacer el postre y luego la rubia fue a acicalarse para la cena. Cuando Albert llegó, ya estaba todo listo.
-¡Hola Albert! Siéntate, ya va la cena- le dijo Candy.
-Por favor pequeña, dime que tu no cocinaste. Por algo contraté a Ginny- bromeó él- Por cierto, se ven hermosas.
-Gracias señor- le dijo Ginny mientras le servía.
-Albert, no seas malo. Ginny hizo la cena, e hicimos juntas el postre, pero si tanto desconfías de mí, pues no te lo daré.
-No te enfades pequeña, solo es una broma.
Cenaron entre risas y bromas. Todo estuvo delicioso y nadie murió envenenado ni se enfermó del estómago. Ginny fue a descansar, pues había trabajado mucho. Albert y Candy se quedaron junto a la chimenea.
-Candy, ya es medianoche. Es Navidad, y te daré tu obsequio.
Candy lo abrió con ansias. Era un bonito vestido de invierno.
-Oh Albert, gracias. Pronto lo estrenaré- lo volvió a guardar- yo también te tengo unos obsequios- sonrió traviesamente.
-Estoy ansioso.
-Lo primero, esto- le entregó una bolsa, donde se encontraba un bonito sombrero semi elegante- ¿Te gusta?
-Tienes un excelente gusto. Me gusta el color caoba y puedo usarlo en cualquier momento- se lo puso- me queda perfecto…
-Y aquí está el resto- Candy le entregó otra bolsa, mientras sonreía al imaginar la cara de Albert con sus regalos "especiales".
-Esto es…-Albert observaba con grandes ojos la muñeca.
-Es que es una duendecita muy linda, y se parece a ti. Sobre todo en la sonrisa y en los ojos, amables y alegres.
-Muchas gracias Candy- le sonrió, algo confundido todavía. Pero sin duda que la muñeca era adorable- Y esto...es una broma, ¿verdad traviesa?- le dijo Albert al ver los lentes con la cara de Santa.
-Adivinaste. Pruebatelos- él obedeció- te quedan perfectos- y Candy no dejó de reír.
-Vas a ver- Albert la atrapó mientras le hacía cosquillas.
Estaba cerca de la gran casa en que se estaban alojando. Se encontraba en un barrio tranquilo de Nueva York, y a unas cuadras había una pequeña plaza, la cual se encontraba ahora cubierta de nieve y casi vacía. Excepto porque alguien esperaba ahí, apoyada en uno de los juegos para niños.
-Al fin llegas- le dijo Aurora, caminando hacia el. Sostenía una bolsa de papel algo abultada entre sus brazos.
-Era yo quien te estaba buscando- contestó él con seriedad.
-Sabes que puedo cuidarme sola.
-No lo dudo, pero...no tenía algo mejor que hacer. Estaba aburrido.
-Y un poco preocupado, lo sé.
-Piensa lo que quieras…
-Siempre dices eso. Eres mucho más orgulloso que yo- sonrió.
-No sé porqué tendría que preocuparme por ti. No es como que tú lo hagas conmigo.
-No seas mentiroso. Mira- comenzó a mostrarle lo que tenía en la bolsa- aquí está el portaretrato, la estilográfica, tu diario de quinceañero, un caja musical que no fue fácil de conseguir...y qué más tenemos aquí...ah, si, tu nueva armónica- le entregó la bolsa- para que no digas que no te escucho.
-Eso que dije ayer, yo...solo estaba bromeando, no hablaba en serio- abrazó la bolsa con fuerza- Solo bromeaba cuando dije que me gustaría recibir estas cosas de regalo
-Ya lo sé. Tonto.
-Ajá, si claro- suspiró conmovido- toma- sacó de su chaqueta a la duende de felpa. Ella estaba sorprendida- pensé que te gustaría.
-Es...muy linda- la observó atentamente- Me encanta. Gracias- le sonrió mientras abrazaba la muñeca- Volvamos ya a casa- él asintió y caminaron.
No hablaron en el camino de regreso, pero tampoco era necesario.
Cuando llegaron, la cena se estaba sirviendo.
-¡Al fin llegan!- exclamó Eleanor- creí que les había ocurrido algo.
-Hasta los malhechores celebran Navidad, señora Baker- contestó Aurora haciéndola sonreír.
-Si mamá, no es para tanto.
-Bueno, dense prisa, ya vamos a comer.
Se sacaron sus chaquetas y fueron a la mesa, donde estaban todos, incluso Mattew y Thomas, los acosadores de Aurora,
-No puedo creerlo…- dijo Aurora.
-No te preocupes hermanita, se quedaron con la condición que no te molestaran. le sonrió dulcemente Christine.
-Pues qué remedio…- comentó Terry.
-Ya tengo tu regalo, Aurorita- le dijo Charles.
-Yo también- contestó Mattew.
-Si, gracias.
-Creí que se habían fugado- les dijo Edward maliciosamente a su primo y a Aurora.
-No seas impertinente- le advirtió Richard.
-Si tío- replicó aburrido.
La cena fue tranquila y divertida, comieron muy tranquilos. A la medianoche, el padre de Aurora y Christine, el señor Joseph, avistó una lluvia de estrellas fugaces, y todos fueron a verlas afuera, maravillados con ese regalo del universo.
Terry puso una mano sobre el hombro de Aurora, que apoyó su cabeza contra la de él.
-Feliz Navidad- mencionó Terry.
-Ídem- contestó ella- ¿Y qué pasó luego que ella te rechazó en la Fiesta de Acción de Gracias?, no terminaste de contarme- le preguntó Aurora suavemente.
-Me di cuenta que ella me estaba culpando por intentar ser feliz, como si solo Susana fuera importante y yo no contara. Así que le dije cuatro o cinco verdades bien dichas, y me despedí- dijo cerrando los ojos con orgullo. Ella alzó la cabeza, mirándolo con curiosidad. Y Terry abrió un ojo. Tuvo que confesar, no sin cierta vergüenza:
-Aunque estaba loco por ella- y no pudieron parar de reír.
FIN.
-Abril-04: Exacto, y esa es la gran razón de lo fascinante que es para muchas. Gracias por seguir leyendo y ojalá te agrade este capitulo ;)
-Mia8111: Gracias por tus palabras, espero que este también te agrade :)
-Maguie Grand: Tu si hablas mi idioma. Eso es parte del problema que me causa la pareja de Candy y Terry. Terry es realmente fascinante, y me frusttra su poco desarrollo ;). Ojalá este también te agrade.
Bendiciones y Feliz Navidad a todas.
Betina C.
