Capítulo 2: Venganza
Naruto se maldijo a sí mismo. Años y años de aprender jutsus nuevos, y jamás se le ocurrió colocar un sello de transporte cerca de todas las bases de Orochimaru para llegar de inmediato si aparecieran esa clase de problemas. Claro que los jutsus dejan de tener efecto con el tiempo, y la idea de salir de inmediato a medio de conflictos no le sonaba atractiva, pero podría haber otras maneras para evitar esas vidas perdidas. Naruto había llegado la mañana siguiente a lo que aparentemente fue el campo de batalla. Más allá de árboles destrozados y restos de quemaduras, no había otro rastro de ningún tipo. Al final, el asunto de Himawari lo había dejado pensativo, y cuando estuvo a punto de salir por las puertas de la Aldea, Shikamaru lo alcanzó diciendo que Orochimaru se reuniría con él en la misma base atacada al siguiente día. Le pareció raro, y más raro aún cuando le preguntó a su consejero a donde iba tan tarde por la noche, el solo respondió "A comprobar algo, no me tardo". De todas formas, el Hokage confiaba en el Nara, y regresó a casa para volver a salir a la madrugada.
A Naruto no le gustaba demasiado visitar a Orochimaru, y menos por esos asuntos. El antiguo Sannin era desde mucho un aliado de Konoha, y había prometido jamás hacer un movimiento contra la Aldea otra vez, pero era engañoso y la moral no era una de sus principales educaciones. Sin ir más lejos, su único hijo es una serie de clones criados en un laboratorio, el cual Naruto decidió aceptar en la Aldea y tratarlo como un miembro más de Konoha. Debido a ese perfil, se le prometió libertad con constante vigilancia a él, a sus asociados y guaridas, trato que al Sannin le pareció aceptable, incluso divertido. Pese a todo allí estaba, en la entrada de la cueva que más adentro se transformaba en su base secreta… en una de tantas. Naruto jamás había estado allí, aunque había recibido reportes antiguamente de visitas ocasionales de Orochimaru a ese lugar, pese a que su lugar de alojamiento actualmente era otra base vigilada mucho más al norte, donde poseía su laboratorio principal.
No tardó mucho en encontrarse con un guardia. Un tipo pálido con ojos azul claro, contextura joven, sonrisa afilada como la de un tiburón y ropa de colores claros. Este lo miró sonriendo, aunque el Hokage no le devolvió el gesto.
- ¡Yo, Hokage!- Lo saludó informalmente- Llegamos tarde a la fiesta, ¿no?
- Suigetsu… no creí que te encontraría aquí. ¿Dónde está Orochimaru?
- Aquí mismo- Respondió Suigetsu sin mostrar demasiada preocupación y señalando más adentro de la base mientras acompañaba a Naruto por un pasillo lleno de puertas- Esta base está casi abandonada, ninguno de nosotros viene muy a menudo. Pero cuando Orochimaru-Sama oyó que este lugar estaba bajo ataque, decidió venir y me ordenó que venga con él. ¡Maldición! Ya veo que me obliga a quedarme aquí solo por un tiempo hasta que todo se aclare. Me aburro de solo pensarlo.
- Si tanto te molesta…- Los interrumpió una voz rasposa y grave desde una de las puertas, que se abrió lentamente- Podría decirle a Karin que te acompañe por un tiempo.
Orochimaru tenía un aspecto joven. Cuando Naruto lo conoció, su mandíbula era más cuadrada y su mirada mucho más intimidante. Después de la Cuarta Guerra Ninja, sus facciones se suavizaron. Seguía pareciendo un hombre innaturalmente pálido con ojos de serpiente amarillos y pelo lacio negro que le caía a ambos lados de la cara, tapándola parcialmente, pero si pusieran al Orochimaru actual y al que era antes, Naruto habría jurado que eran dos personas distintas. Por lo que sabía de cómo funcionaba el Jutsu del Sannin para mantenerse joven, de seguro lo era.
- ¡No gracias!- Respondió rápidamente Suigetsu, como si hubiera olvidado que Naruto estaba allí- ¿Karin y yo solos en el mismo sitio durante mucho tiempo? Probablemente moriríamos.
- Naruto-Kun.- Lo saludó Orochimaru extendiéndole la mano, a lo que Naruto respondió de la misma manera- Bienvenido. Pasa… hablaremos a solas.
Naruto asintió y Suigetsu se dio vuelta y se dirigió nuevamente a la entrada mientras que el Hokage pasaba por la puerta hacia la siguiente habitación. El lugar era una habitación completamente oscura cuya única luz era un tubo de ensayo lo bastante grande como para llenar a un hombre, pero lleno solamente de un líquido de color verde claro que brillaba iluminado por una luz inferior. Naruto no se intimidó por esto, y tuvo la delicadeza de esperar a que Orochimaru se sentase en una silla cercana al tubo. En todo ese tiempo, el Sannin no dejó de sonreír.
- Supongo que vienes a preguntar por los atacantes.
- ¿Sabes quienes fueron…?- Preguntó el Hokage, satisfecho de que Orochimaru no se fuera por las ramas.
- No lo supe hasta esta mañana. Cuando vi por las cámaras que hay en esta base como actuaron y que se llevaron. Me sorprendió bastante como a ti el descubrir a un grupo dispuesto a atacar a un grupo de ninjas de Konoha y llevarse algo que pudiera o no estar aquí.
- ¿Quiénes fueron? ¿Qué es lo que se llevaron?- Preguntó Naruto impaciente.
Orochimaru lo miró a los ojos y su sonrisa se amplió un poco antes de señalar el tubo que iluminaba a ambos.
- No que… a quien. Se llevaron al antiguo ocupante de ese tubo.
Horas antes, Shikamaru Nara se encontraba en medio del bosque de su clan, buscando un sitio particular de este. A medida que buscaba, comenzaba a ponerse nervioso pensando en todas las posibilidades.
Orochimaru era Orochimaru. Antes de ser un aliado de Konoha, se dedicaba a conocer información de clanes que normalmente no compartían con otros. Que el supiera del bosque de su clan no parecía un inconveniente muy grande. Pero que supera acerca del sitio particular, aquel que Shikamaru había utilizado años atrás para impartir justicia. Eso era francamente impresionante. Solo había dos que habían estado allí en ese lugar, y una de ellas era el mismo, el otro…
Por fin lo encontró. Shikamaru sacó de su bolso un encendedor de plata y lo accionó para encender una llama e iluminar el terreno. Fue entonces cuando lo vio. Un agujero había sido excavado en el terreno. La tierra todavía estaba removida, y días de lluvia la habían vuelto barrosa y fácil de remover. Una oleada de miedo y furia lo llenó de repente. Se arrodilló y observó el agujero, tratando de vislumbrar algo además de la tierra oscura y desordenada. Miró hacia todos lados, aunque sabía que quien lo hubiera hecho hace días o meses que se había ido.
- Maldición…- Dijo para sí mismo mientras guardaba el encendedor y regresaba para Konoha. No había nada que pudiera hacer en ese momento- Quien sea que lo haya sacado, espero que se pudra.
Había sido años desde que había puesto a quien antes ocupó ese agujero, y aunque no lo sabía a ciencia después de tanto tiempo, solo podía esperar que quien lo haya desenterrado solo encontrara un cadáver o viejos huesos.
- ¿Una cabeza?- Preguntó Naruto, sin entender- ¿Qué quieres decir con que solo había una cabeza?
Orochimaru había encendido una pantalla que no se veía entre tanto oscuridad y pasaba filmaciones de cámaras de seguridad ocultas en la base. La tecnología moderna era más que eficiente en esos casos, y Orochimaru no era de los que se quedaban atrás.
En las filmaciones, se observaban hombres encapuchados y con ropas negras que atacaban a los ninjas de Konoha. Eran al menos varias docenas, pero Naruto pronto observó que los que atacaban a sus shinobi no parecían tener entrenamiento ninja. Los tipos usaban espadas y largas varas negras con las que intentaban apuñalar a sus ninja, pero estos mostraban su bien entrenamiento al superarlos con buena arte marcial pese a sus cortos números. Era llamativo como los encapuchados se arrojaban contra sus ninja, casi como si no les importara vivir o morir mientras les hagan daño. Eventualmente, algunos de los encapuchados usaron los guanteletes ninja robados, con los que dispararon jutsus de alto nivel a los desprevenidos shinobi, quienes no esperaban esa clase de ataques de sus agresores.
- ¿Quiénes son?- Preguntó Naruto, al ver semejante espectáculo macabro.
- Esos hombres son miembros de un grupo muy particular. Naruto-kun, ¿has oído hablar de la religión al dios Jashin?
- Me suena el nombre, pero no recuerdo haber oído de una religión.
- Fu fu…- Rió Orochimaru, aun manteniendo esa sonrisa inquietante- No me sorprende, después de todo… los gustos de esa gente son muy particulares. Los que siguen esa religión se podrían clasificar más como un culto. Jashin fue un hombre alguna vez, aunque no sé cuando vivió, pero aparentemente era un tipo al que le fascinaba asesinar. Creó una filosofía que utilizaba la acción de matar como una forma de vida. Los Jashinianos creen que matar a alguien y causar dolor es una manera de rendirle culto a su dios y ganarse su favor.
- Conoces mucho de estos tipos…- Señaló Naruto con el ceño fruncido.
- Creo que tú conociste a uno de sus miembros, hace algún tiempo. Un miembro de la organización Akatsuki, su nombre era Hidan.
Ese era un nombre que Naruto reconoció de inmediato.
- Jamás lo conocí en persona- Aclaró Naruto, sentándose por fin en una silla frente a Orochimaru que se negaba a tomar desde hace rato- Sé que fue el que asesinó a Asuma-sensei hace casi veinte años, y mi consejero Shikamaru Nara acabó con él.
- ¿Sabías también que formaba parte del culto de Jashin, y que fueron sus experimentos los que lo hicieron inmortal?
Naruto sabía el detalle de la inmortalidad, pero jamás se enfrentó a Hidan en persona, ni siquiera lo vio. Solo sabía que Shikamaru lo había alejado de su compañero por su cuenta y se encargó de vencerlo, pero nunca supo particularmente como.
- Hace muchos años, luego de que me retirara de Akatsuki, pasé mucho tiempo investigando a la Religión Jashin. Traté de encontrar rastros de algún lugar donde se reunieran, quizás algún templo donde obtuviera pistas de sus experimentos de inmortalidad, pero años de investigación no dieron ningún resultado de ese experimento en particular. Los miembros se reúnen muy en secreto, a menudo sin saber unos de otros, e incluso cuando pude capturar a uno e interrogarlo, la información que tenía era que existían otros, pero no conocían sus identidades. Aun así… supe que la religión Jashin poseía muchos miembros devotos en diferentes lugares, incluso en algunas Aldeas. Hidan era relativamente nuevo en Akatsuki, y pocas veces lo vi en persona antes de que tuviera que irme, por lo que no sabía mucho de él. Bastante tiempo después, cuando Shikamaru-kun lo venció, en ese momento no tenía un cuerpo físico, así que no pude investigar con su cuerpo… no hasta después de la Cuarta Guerra Ninja.
- ¿Cuándo hablabas de la cabeza…?- Dijo Naruto, conectando por fin los puntos- ¿Te referías a…?
- Si. Poco después de volver a mi laboratorio, intenté recuperar los restos de Hidan. No fue demasiado difícil encontrar un cuerpo en medio de un bosque, mis víboras dieron con su aroma enseguida. Pero cuando lo encontré, no parecía estar vivo. La cara estaba demacrada, como si hubiera sufrido desnutrición, pero en buen estado pese a estar meses o quizás años abandonada sin un cuerpo. No pensé que requeriría más, por lo que solo obtuve la cabeza para investigar sus propiedades y ver si contenía pistas.
- ¿No parecía estar vivo?- Señaló Naruto.
- Cuando regresé, decidí colocarla en ese tanque como un medio para conservarla, pero la solución pareció nutrir la cabeza. Y cuando menos me lo imaginaba… volvió a vivir. Parece ser que el experimento no falló del todo. Si se mantiene la cabeza alejada del cuerpo, es posible asesinarlo por simplemente no ser capaz de alimentarse. Pero conservada en un tanque lleno de nutrientes…
- ¿Tuviste la cabeza de un Akatsuki en un tubo todos estos años?- Preguntó Naruto asqueado.
- No fue tan simple como eso. Hidan es… excéntrico, por no decir otra cosa. Jamás dejó de insultarme, anunciar a gritos lo mucho que le dolía tener la cabeza cortada, sin mencionar las amenazas. Supongo que debí dejarlo muerto…
- ¡Supones bien!- Exclamó Naruto parándose de repente- ¡Los del culto a Jashin atacaron tu base solo para recuperar esa cabeza! ¡Murieron ninjas de Konoha por esto, y su sangre está en tus manos! ¿Cómo supieron donde estaba, y para qué querrían la cabeza devuelta?
- De eso no estoy seguro. Como te dije, el culto a Jashin posee devotos en muchos lugares. Quizás alguno de Konoha investigó acerca de la batalla que tuvo Hidan y les comunicó acerca de mis investigaciones. O quizás algunos me investigaron a mí y lograron hallar información acerca de mi interés en la inmortalidad de Hidan, cuando Sasuke destruyó mi cuerpo, muchas de mis bases y sus secretos quedaron desprotegidas. En cuanto a lo segundo… tu enfrentaste al compañero de Hidan, Kakuzu, ¿cierto?
- Si. Ese tipo era un monstruo. Parecía hecho de hilo y cables, como una especie de muñeco, y poseía múltiples corazones.
- La razón por la que se lo emparejó con Hidan era porque eran perfectos para complementarse. Kakuzu poseía poca paciencia con sus compañeros, y muchas veces terminaba asesinándolos solo por sacarlo de quicio. Con Hidan no tenía ese problema. Pero quizás su mejor habilidad era que ambos podían utilizar grandes ataques y movimientos sabiendo que no podían herirse el uno a otro. Pese a que todos los Akatsuki tenían la misión de recolectar Jinchurikis, Hidan y Kakuzu eran preferentemente usados para misiones de asesinato. Ambos eran mortíferos a su manera, y rara vez dejaban a su víctima con vida.
- ¿Qué tiene que ver eso con la cabeza?
- A menudo, un oponente podría descubrir que la única manera de detener a Hidan era cortando su cabeza o inmovilizándolo. Asuma Sarutobi descubrió eso y probablemente Shikamaru Nara usó un truco similar. Sin embargo, Kakuzu podía unir miembros fácilmente con el control de sus hilos. Si unía su cabeza a su cuerpo, Hidan podía volver a utilizarlos. Si la organización de Jashin deseaba por todos los medios recuperar esa cabeza…
- ¡Quizás busquen resucitar todo el cuerpo de Hidan!- Concluyó Naruto levantándose- ¡Eso no puede pasar, tenemos que recuperar sus otros miembros!
- El mensaje que le envié a Shikamaru Nara incluía una advertencia acerca de esa posibilidad- Respondió Orochimaru levantándose lentamente- Si no es muy tarde, quizás ya los haya recuperado.
- ¡Eso es lo que iba a hacer, a eso se refería anoche!- Volvió a concluir Naruto y luego poniéndose serio- ¿Por qué no me lo dijo?- Luego notó que había estado hablando con Orochimaru por un tiempo inusualmente largo- ¿Por qué me mantuviste aquí durante tanto tiempo en vez de decirme desde el principio lo que ocurría?
- Necesitabas la información. Si pasa la peor, Hidan es un oponente sanguinario y sin escrúpulos. Pese a que es generalmente temerario por saber que es inmune al daño, no es alguien que se deba subestimar. Y además… consideré que este era un asunto personal para Shikamaru Nara, así como considero personal mi relación con respecto a Mitsuki.
Naruto miró seriamente los ojos de Orochimaru y luego se dirigió a la puerta sin decir palabra. Pese a que era sumamente irresponsable, tenía algo de razón en lo que decía: La muerte de Jiraiya fue algo personal para él, y la pelea con su asesino fue también personal, por lo que sabía lo que Shikamaru sentía. Pero ahora que la amenaza incluyó a Konoha y a más víctimas… era momento de intervenir como Hokage en ese asunto.
Había pasado el mediodía.
Hinata se encontraba en su casa, limpiando los restos del almuerzo de ese día. Boruto comió su parte con el entusiasmo de siempre, pero Himawari había solo comido un par de bocados y dejó el resto sin tocar. El instinto de madre atacó de inmediato, sabía que su hija había tenido una mala experiencia en su primera misión sola, y conocía los detalles gracias a Boruto, pero cuando su hija dejaba de comer era cuando sabía que tenía que intervenir.
La mujer subió al segundo piso y tocó la puerta de la habitación de Himawari.
- Pase…- Respondió una voz desde adentro.
Cuando Hinata entró, vio a Himawari sentada en la cama, con sus piernas sobre esta, mirando un pergamino que tenía sobre su regazo con tristeza. Hinata primer se quedó en el umbral de la puerta con esta medio abierta.
- No has comido nada hoy- Le señaló su madre con delicadeza.
- Es que… no tenía mucha hambre- Respondió Himawari con aspereza, apenas quitando los ojos del pergamino y mirando brevemente a los ojos de su madre.
Hinata entró en la habitación y se sentó en la punta opuesta de la cama.
- ¿Quieres hablar de ello?
Himawari no dijo nada y miró nuevamente el pergamino, cabizbaja y con mirada triste. Hinata no insistió de más y se centró en los detalles de la habitación hasta detenerse en unas fotos que tenía la chica en su aparador. Una de estas era una foto de ella con su líder de equipo y con sus dos compañeros Kiba y Shino, y Akamaru por supuesto.
- ¡Cuantos recuerdos!- Dijo Hinata tomando la foto- ¡Cuantos años desde que tomaron esta foto! Parece de otra vida.
- Los equipos de shinobi están emparejados igual- Comentó Himawari, levantando brevemente la mirada- Oí que papá tuvo de compañero a Sasuke Uchiha y la madre de Sarada, y ahora Sarada está emparejada con mi hermano. A mí… por otro lado, me emparejaron con un miembro del clan Shinze Aburame y Fang del clan Inuzuka, tal como a ti.
- ¿Ah, sí?- Respondió Hinata poniendo la foto en su lugar- ¿Y cómo te llevas con ellos?
Himawari se encogió de hombros y miró su pergamino, el cual Hinata identificó como el certificado de aprobación de la academia.
- Son muy distintos. Shinze es muy cerrada, y no dice mucho, y Fang por el otro lado es muy cabezota y quiere siempre ser el líder. Cuando me reuní con ellos y Mirai-mensei por primera vez, lo primero que me dijeron era que era la hija del Hokage, y que debía estar orgullosa por ello.
- ¿Y acaso no lo estás?
- ¡Por supuesto!- Respondió rápidamente la chica, mirando a su madre- ¡Papá es genial, y también lo es Boruto! Pero… no es por eso que quería ser…
La chica se calló de repente, pero Hinata volvió a sentarse y vio que era el momento.
- Continúa…
- Me convertí en ninja, más que nada porque papa, y tú, y mi hermano, todos lo fueron. ¡E hicieron cosas geniales, y estoy orgullosa! Pero… no quiero ser ninja solo por ser… la hija del Hokage. Quiero ser ninja para… para…
Hinata entendió de inmediato y no se sorprendió de que Himawari se callara y no pudiera continuar. Su madre le puso la mano sobre la cabeza y la chica la abrazó de repente. Como era normal en una niña buscar la ayuda de una madre si no sabía qué hacer. Hinata la acarició suavemente por un momento y luego le dijo.
- Déjame contarte una historia, de cuando yo me convertí en ninja. Cuando era joven, era la hija mayor de la Rama Principal de la familia Hyuga, pero no era digna de ello. Era muy débil, y cuando tu tía Hanabi tuvo suficiente edad, tu abuelo nos hizo combatir y allá me ganó. Era una desgracia para la Familia principal.
- ¿El abuelo te hizo combatir con la tía Hanabi?- Repitió Himawari, recordando al abuelo amoroso que continuamente iban a visitar- ¿Y te llamó una vergüenza?
- Eran otros tiempos- Le respondió Hinata sin darle mucha importancia- En ese entonces el abuelo era la cabeza de la familia, y debía asegurar el futuro del clan buscando la heredera más fuerte. Hanabi era un prodigio por naturaleza, fue entrenada desde ese momento por nuestros ancianos, y se la trató con los mejores honores. Yo, por otra parte, hacía peligrar el honor de la familia, por lo que se me permitió entrar en la Academia, pese a que consideraban que no iba a ser muy útil, o quizás por eso me permitieron hacerme kunoichi – Hinata observó la cara anonadada de su hija, quien apenas podía creer lo que le contaba- Como sea. Cuando me gradué de la Academia, me colocaron en el equipo 11 con Kurenai-sensei, Kiba y Shino, tal como a ti, y yo no me creía la gran cosa, no sabía muy bien lo que estaba haciendo. Solo cumplí mis misiones y me llevé relativamente bien con mis compañeros hasta que llegaron los exámenes Chuunin, y ahí fue cuando por fin me encontré con tu padre.
- ¿No te habías visto con papá antes?- Preguntó la chica.
- Por supuesto, cursamos juntos la Academia, pero aunque yo lo admiraba, nunca hablamos mucho. Me identificaba con él, ¿sabes? Ambos estábamos solos a nuestra manera…
Hinata hizo una pausa para recordar aquellos tiempos y la atracción que tenía por Naruto en aquel entonces, aunque ella casi ni le hablaba y este apenas la notaba.
- Bueno… cuando llegaron los exámenes Chuunin, pudimos superar la primera prueba, pero la segunda eran combates singulares, y a mí me tocó pelear con mi primo Neji.
- ¿El que papá siempre cuenta de cómo venció en los exámenes?
- ¡Ese mismo!- Dijo Hinata, divertida de que Naruto presumiera de aquella batalla, la cual Neji comenzó dándole una paliza- En ese momento, Neji era un genio, más talentoso que Hanabi por ser de mi edad, y sin duda, muchísimo más habilidoso que yo. Tenía la oportunidad de retirarme, era seguro que si me enfrentaba a él, perdería sin duda.
- ¿Y qué pasó? Papá se enfrentó luego a Neji en la tercera etapa. ¿Significa que te retiraste?
- No. Fue por tu padre. Naruto me dio ánimos para que no me rindiera, y pese a que Neji me ganó duramente por tener en ese momento un rencor hacia la Rama Principal, no me retracté nunca de pelear contra él.
- ¿Pero por qué?- Preguntó Hanabi sin entender- ¿Por qué luchaste una pelea que sabías que no podías ganar? Sé que querías a papá, pero de seguro él habría entendido que no quisieras luchar contra alguien mejor.
- Bueno… es porque quería que me reconociera- Respondió Hinata con un poco de rubor- Tu padre pese a todo mantuvo su camino ninja, y siempre alentaba a aquellos que consideraba sus amigos a que no se rindieran. En ese momento, quise ser una shinobi que no huyera de sus problemas, sino que los enfrente, tal como él lo habría hecho. Me inspiró a ser mejor, y yo me esforcé por ser alguien que pudiera estar a su lado…
Hinata miró la cara de Himawari, que se iluminaba al ver la determinación de su madre en sus ojos, y se dio cuenta de que se estaba explayando demasiado.
- A lo que iba con todo esto es que… no siempre el camino que tienes que seguir está marcado. A veces tardas mucho en darte cuenta de lo que en realidad quieres, y no ves tú objetivo hasta que este aparece delante de ti. No te deprimas ahora por no tener una respuesta. Solo sé tú misma y vive de acuerdo a lo que tú crees, y tu camino aparecerá en algún momento. ¿De acuerdo?
Himawari entendió de inmediato lo que su mamá quería decirle, y le dio otro abrazo con su rostro lleno de felicidad.
- Gracias mamá.
- De nada, hija. Ahora… ¿quieres algo de postre?
- ¡Si, estoy hambrienta!
Hinata rió junto a su hija mientras ambas se encaminaban a la escalera.
Apenas empezaba a caer el sol cuando Naruto llegó a la Aldea y se dirigió a toda velocidad a la Torre del Hokage, dentro de la oficina se encontró con Shikamaru. Apenas cruzaron miradas, ambos sabían lo que el otro tenía para decir, Naruto se acercó a él con mirada seria.
- No me dijiste todo, Shikamaru.
El consejero esquivó la mirada del Hokage y luego de una pequeña pausa, decidió responder.
- Lo siento, Naruto. No pensé que fuera algo a lo que debería involucrarte. Es personal.
- Era personal, ahora es un asunto de la Aldea. Orochimaru confirmó la información. La secta de Jashin fue la que orquestó el robo de los Guanteletes y atacó la base de Orochimaru. Su objetivo era la cabeza de Hidan. Orochimaru me dijo que te envió un mensaje para que revises el lugar donde lo enterraste.
- Fui anoche. El sitio está excavado. El resto de los miembros de Hidan están desaparecidos. No encontré rastros que nos digan a donde lo pudieron haber llevado.
- Hay algo más... parece que la secta tiene…
De repente la puerta se abrió y Mirai entró apresuradamente.
- ¡Hokage-sama!- Llamó la Kunoichi, mirándolo con nerviosismo.
- Reporta.
- Rastreamos a la banda Dotensku como ordenó. La operación fue sencilla, y capturamos a todos los miembros antes de que pudieran escapar. Un rápido interrogatorio nos dio la información de un lugar donde al parecer los compradores les dijeron que lleven los Guanteletes.
- Bien… organicen un equipo para…
- Ya lo hicimos…- Le interrumpió Mirai- Junté un grupo de Jounin y fuimos al sitio que nos indicaron, pero… creo que alguien llegó antes que nosotros.
- ¿Qué?- Preguntó Shikamaru.
- No entendíamos nada- Respondió la kunoichi- Para empezar, el lugar al que indicaron era un viejo puesto de avanzada. El lugar era conocido en algún momento por ser un punto de pago secreto para los cazar recompensas que ofrecían dinero por miembros prominentes del libro Bingo.
Shikamaru sintió un escalofrío por la espalda. Él conocía ese lugar.
- Mirai… ese lugar es…
- Donde murió mi padre, lo sé- Volvió a interrumpir la chica- Desde esa batalla, dejó de usarse para esos propósitos, así que nos pareció ideal para usarlo de escondite, pero cuando entramos al lugar en busca de algún rastro de los compradores, encontramos… una masacre.
- ¿Encontraron cuerpos?- Preguntó Naruto.
- De al menos seis personas- Informó Mirai- Encapuchados y vestidos con túnicas negras, no parecían ser ninjas. De hecho, identificamos algunos ciudadanos de Konoha entre los cadáveres. Katsumi Hishoko, del departamento de historia de la biblioteca de la Aldea, y Kuro Tenya, del departamento de inteligencia. Todos portaban este extraño símbolo.
Mirai levantó una cadena que llevaba en la mano que poseía un símbolo de plata colgada de esta, el símbolo era un triángulo equilátero dentro de un círculo. Shikamaru por fin conectó los puntos.
- ¡Eran miembros de la Religión Jashin! ¡Departamento de Historia y de Inteligencia, no es ningún misterio que hayan podido encontrar los restos y saber dónde estaba su cabeza! ¡Prácticamente usaron nuestros recursos para saber hasta el último detalle!
- Hay más…- Continuó Mirai- En el escondite había una mesa quirúrgica con equipo para cirugía, tres de ellos poseían delantales, como si hubieran usado ese lugar para realizar una operación médica. Había un equipo de alquimia, pero fue destrozado, por lo que no sabemos en que podrían estar trabajando, y recuperamos tres Guanteletes ninja, lo que deja solo uno perdido de los robados al Equipo de Herramientas Científicas Ninja.
- Bien… ¿alguna idea de quienes atacaron a los sectarios?
- Ninguna, Hokage. Pero… El lugar estaba repleto de cadáveres y con restos de violencia, pero no parecía como si alguien los hubiera atacado desde fuera. El lugar estaba hecho un desastre, por lo que es demasiado confuso para hacer un seguimiento, pero es como si de repente hubieran decidido matarse entre ellos, como si alguien hubiera incitado una pelea. Pero… muchos de los muertos llevaban la misma herida en el mismo lugar exacto en el cuerpo, una y otra vez. Y el mismo símbolo que todos portaban estaba grabado en el suelo con sangre.
Shikamaru y Naruto se miraron en silencio por un instante, intentando encontrar sentido a todo aquello, Naruto no entendía por qué de repente los sectarios se matarían entre ellos. Shikamaru, por otra parte, le encontraba demasiado sentido.
- La marca de Hidan- Explicó Shikamaru- Solo él puede usar esa marca para realizar su Jutsu de maldición.
- ¿Pero por qué atacar a sus propios aliados luego de que estos lo ayudaran a recuperar su cuerpo? Orochimaru dijo que los miembros de Jashin adoraban a su dios asesinando, pero esto…
- Quizás deseaba asesinar a todos los que estaban allí para que nadie pudiera decir nada, o quizás solo deseaba matar a alguien. Hay que tener en cuenta que el estado mental de ese desgraciado raya en la locura. Estuvo al menos 18 años siendo una cabeza en uno de los laboratorios de Orochimaru.
- Y ahora que tiene un cuerpo…
Shikamaru y Naruto miraron a Mirai, que los miraba pasmada, tratando de encontrar sentido a todo ello.
- Mirai…- Comenzó a decir Naruto- Lo que voy a decirte ahora es de estricta confidencialidad, aunque varios de los detalles supongo que los conoces por ti misma. ¿Conoces a la antigua organización Akatsuki, y los miembros de esta?
- Solo lo que cuentan nuestros archivos. Una organización criminal, conformada por ninjas criminales de rango S, muy peligrosa, la cual los miembros originales fueron asesinados hace mucho tiempo.
- Bueno… no todos están muertos. Verás…
Shikamaru comenzó por explicarle a Mirai acerca de Hidan y de su Jutsu de Maldición, con el cual podía conectar su cuerpo con el de su víctima y acuchillarse a sí mismo para asesinarla, aprovechando el hecho de que este era inmortal. También le explicó a Naruto por primera vez los detalles de cómo derrotó a Hidan y lo enterró en el Bosque del Clan Nara. Por su parte, Naruto explicó a ambos lo que le dijo Orochimaru acerca de la religión Jashin, sus miembros ocultos y como este robó la cabeza de Hidan para luego ser recuperada por los Jashinistas. En todo este tiempo, Mirai no dijo una palabra. Era una Jounin y debía controlar su emoción, pero Naruto sentía que un dejo de odio surgía en los ojos de la Kunoichi.
- Y ahora que tiene cuerpo…- Continuó Mirai- ¿Qué es lo que ese psicópata pretende hacer?
- Lo lógico sería que intente llegar a la Aldea. Si lo que busca es vengarse, la idea es que trate de encontrarme a mí- Concluyó rápidamente el Nara.
- Pero no obtuvimos reportes de ningún extraño entrando en la Aldea- Señaló Mirai- Si está tan loco como dicen, alguien debería de haberlo visto.
- De todas formas, no podemos arriesgarnos mientras ese loco esté suelto- Declaró Naruto mientras se sentaba en su asiento- Envíen una alerta a las autoridades, sobre todo a los que verifican las entradas. Organicen equipos de búsqueda ninja que hagan todo lo posible para rastrear todo el camino desde el punto de compra hasta la Aldea. Si este tipo es así de peligroso, debemos hacer todo lo posible para encontrarlo y detenerlo antes de que cause más daños.
- Hablaré con los jefes de todos los equipos y los guardias de las puertas. Si alguien lo ve, lo detendremos- Aseguró la Kunoichi.
- No…- Respondió Shikamaru a secas, lo que hizo que Mirai lo viera extrañado- Mirai, este tipo no es un idiota cualquiera. Hidan es extremadamente peligroso, no es posible vencerlo en combate singular.
- Tú lo venciste- Señaló Mirai.
- Porque tenía un plan y estaba tres pasos adelante todo el tiempo. Pero pese a que no es un gran estratega, Hidan no es estúpido. El sabe reconocer ataques, es experto en combate cuerpo a cuerpo, y a menos que le corten la cabeza o lo inmovilicen, el tipo es capaz de cualquier cosa porque sabe que puede aguantar lo que sea sin recibir daños. Que todos, tú inclusive, estén en alerta y patrullen en equipo todo el tiempo.
La kunoichi asintió y salió por la puerta, dejando a Naruto y Shikamaru solos, pensando en aquella situación.
- Esto no me gusta, Shikamaru- Le confesó Naruto- Hidan ya no forma parte de Akatsuki. Solo un par de personas lo conocieron en persona y vivieron para contarlo. Si realmente viene hacia aquí, creo que tú, el resto de tu equipo y Kakashi-sensei serían los únicos que podrían reconocerlo.
Kakashi Hatake caminaba por una de las calles de Konoha, empujando pacientemente la silla de ruedas de su amigo Maito Gai. Pronto se lamentó de haber elegido cruzar en una de las calles más populares de Konoha, pues pasar entre cientos de personas que deseaban comprar cosas en los negocios a los costados de la calle, con una silla de ruedas, se le hacía bastante molesto.
De todas formas, el retiro le había caído bien. Podía caminar tranquilamente sin prisa de llegar tarde a alguna aburrida reunión. Reunirse con un equipo para cumplir una misión, o lo peor que tuvo que soportar en los últimos años, llegar a tediosos eventos donde el Sexto Hokage era esperado con ansias.
Gai le había recomendado tomarse unas vacaciones juntos, salir de la Aldea, y quizás buscar una mujer con la que sentar cabeza, aunque Kakashi sabía que esa última opción era bastante poco probable si consideraba su carrera profesional hasta el momento.
Por otro lado, salir de la Aldea y visitar lugares turísticos sonaba como una buena idea, pese a que era de Gai. Podrían relajarse, ver caras nuevas, estaba un poco harto de todas las mañanas salir y ver las mismas caras. Ir a un lugar donde gente que no conocía no lo saludara con reverencia como pasaba en aquel momento:
Una señora sesentona le guiño un ojo, cosa que le dio escalofríos, un hombre de bigotes le ofreció regalarle un takoyaki, el cual rechazó cortésmente. Un tipo joven con el pelo hacia atrás color plata y ojos morados lo vio de reojo y siguió caminando, recordándole a alguien con el que se enfrentó a hace mucho.
De repente, Kakashi se frenó y se dio vuelta de inmediato, intentando identificar al que acababa de pasar. Busco la misma cabellera, pero desapareció entre la gente, o quizás nunca estuvo en el lugar. Pensó un momento en salir en su búsqueda, pero luego pensó si realmente era posible lo que había visto.
- ¿Pasa algo, Kakashi?- Preguntó Gai desde su silla, que sintió como su eterno se había dado vuelta y escudriñaba el gentío.
- No… nada- Respondió Kakashi por fin- Debió ser mi imaginación.
Llegó la noche, y Shikamaru acordó por fin con Naruto terminar con el trabajo y regresar a casa. Habían pasado toda la tarde y hasta aquel momento explicando a los equipos ninja acerca de Hidan, su descripción y sus poderes. Enviaron equipos especializados con jutsus de inmovilización a buscarlo en toda la zona desde la Aldea hasta el punto de reunión de la Secta de Jashin, y advirtieron a la población explicando que era un criminal especialmente peligroso. Tomadas todas las precauciones posibles para encontrarlo lo más rápido que se pueda, por fin decidieron que por ese día no podían hacer más y dieron por terminada la noche.
Mientras caminaban juntos lentamente a través de calles iluminadas solo por las luces de la Aldea, siendo que esa noche no había luna, al Nara no terminó de quitarse una mala sensación, como si hubiera pasado algo por alto.
De repente, Naruto se detuvo y obligó a Shikamaru a detenerse también. El Hokage miraba un callejón oscuro, que apenas se veía por las luces en la calle principal.
- ¿Naruto?- Preguntó Shikamaru, a lo que el Hokage no respondió y continuó caminando hacia el callejón.
Con cautela, ambos entraron al callejón, que parecía vacío a simple vista, pero Naruto se fijó en un punto particular. Había un bulto en las sombras, que Shikamaru no logró identificar. El Nara estuvo a punto de decirle que eran unas bolsas de basura, hasta que notó el charco de líquido en el suelo, que no tardaron en descubrir que era sangre. Naruto se apresuró a tomar con las manos el bulto, revelando que este era un ninja de Konoha completamente ensangrentado y rígido.
- ¡Shikamaru!- Exclamó Naruto, señalando el suelo. En este, oculto por la oscuridad y muy difícil de percibir, se hallaba grabado el símbolo de Jashin en sangre- ¡Da el aviso! ¡Lo atacaron recientemente!
- Está aquí… está en la Aldea- Dijo Shikamaru lentamente.
- ¡Sí… y tenemos que…!
- No, no lo entiendes. ¿Por qué atacar a este tipo en particular, por qué el secretismo?
Shikamaru levantó la cabeza del cadáver y analizó su cara.
- Lo conozco- Dijo Shikamaru- Hoy hablamos con él. Es el Jefe de Patrullas. A él le entregamos esta tarde la lista de parejas de las patrullas nocturnas, particularmente de los Gennin y Chunin…
De repente la claridad llegó a su cabeza como un rayo, y el terror lo invadió de repente. Las víctimas encontradas en el punto de encuentro, eran del departamento de inteligencia y de historia en la biblioteca. Ellos tenían acceso a la información de todos los ninjas, su rango, ocupaciones y familiares. Si fue por ellos que los del culto a Jashin supieron donde estaba Hidan, entonces ellos podrían haberle dicho acerca de…
Shikamaru urgió a Naruto a levantarse y comenzó a correr por la calle con Naruto detrás.
- ¡Ya sé que es lo que busca! ¡El maldito nunca me quiso a mí!
Boruto y Shikadai se encontraban haciendo su ronda sin mucha preocupación. Era una noche tranquila, y no había mucha actividad esa noche en la Aldea. Cuando recibieron la noticia de que esa noche tendrían que hacer una patrulla por la noche, ambos se sintieron estafados. ¿Quién querría atacar a Konoha en medio de la noche?
Cuando doblaron un recodo de una de las zonas de viviendas, se encontraron con una calle comercial completamente a oscuras. Ambos se miraron extrañados, no era normal que fallara la energía en toda una calle. Continuaron caminando por la calle, que pese a todo era la ruta que les tocó, cuando Shikadai se detuvo de repente y señaló una figura solitaria caminando por la calle principal.
- ¿Quién está ahí?- Preguntó Shikadai con cautela.
La figura no contestó, pero se detuvo de repente y se quedó mirándolos sin decir nada.
- ¡Oye, te estamos hablando!- Insistió Boruto- ¿Quién…?
De repente, algo grande surgió detrás de la figura, mientras esta se abalanzó sobre ambos a una velocidad que ninguno de los dos esperaba.
- ¡Boruto, cuidado!- Exclamó Shikadai tirándolo al suelo, la figura realizó un movimiento amplio con lo que salió de su espalda, y un filo pasó rayando cerca de la cara de ambos, sin tocarlos por poco.
Boruto se levantó y trató de arrojar un par de Shurikens a su oponente, lo que este respondió sacando de debajo de su capa un cable negro que utilizó para repeler el ataque con gracia. Luego, se giró hacia Shikadai, que también se levantó de un salto hacia atrás y trataba de distinguirlo en la oscuridad.
- Ven… hijo de tu mala madre hereje…- Susurró la figura con una voz errática y cargada de emoción- Vamos a sentirlo. Vamos a sentir el mayor éxtasis.
- ¿Quién diablos eres?- Preguntó Shikadai, intentando tomar distancia.
En un instante, el encapuchado saltó hacia arriba y Shikadai pudo ver que lo que portaba en la mano era una gran guadaña con tres filos, y la cara de su enemigo era de un hombre aparentemente joven, vestido con una túnica negra simple, ojos de color morado, pelo color plata y una sonrisa macabra que se acercaba a lo psicótico. El extraño cayó con todo el peso de la guadaña, tratando de partirlo al medio, pero Shikadai pronto esquivó el ataque, y trató de ponerse a salvo. Estando tan oscuro, no podía realizar su Jutsu de posesión de Sombras.
En ese momento, Boruto cargó contra el extraño portando en su mano izquierda un pequeño ciclón hecho de chakra que impactó de inmediato en el costado del atacante.
- ¡Rasengan!- Gritó Boruto, mientras apretaba la técnica contra el costado del extraño, que ni se inmutó pese a que terminó aplastado contra una de las paredes de los locales.
Creyendo que había terminado, Boruto se dispuso a volver con su compañero, cuando el extraño habló con voz despreocupada, casi aburrida.
- Eso dolió… ¿Quién mierda eres tú?
Boruto no tuvo tiempo de reaccionar cuando Hidan del dio una patada que lo sacó volando a lo largo de la calle. Tan pronto se deshizo de la molestia, Hidan recuperó su guadaña retrayendo el cable negro que portaba debajo de la túnico, y comenzó a perseguirlo. El Nara solo atinó a escapar saltando por los techos de los edificios de la Aldea, y comenzó a correr mientras el otro lo perseguía.
Mientras corría, Hidan trataba de atacarlo con su hoz profiriendo gritos de júbilo cada vez que arrojaba un golpe. Estaba en una situación desesperada. Por lo que le dijo aquel extraño y la insistencia que tenía en atacarlo, parecía ser que él era el objetivo, también el chico no pudo dejar de notar que aquel loco había recibido de lleno una técnica destructiva de la cual muchas personas no podrían salir ilesas, y ese tipo solo la recibió, y luego se levantó como si nada. Si ese tipo tenía esa clase de resistencia al daño, Shikamaru no tenía ninguna herramienta o técnica que le permitiera detenerlo. Su única esperanza era correr y evitar sus ataques hasta que se encuentre con algunos jounin que pudieran ayudarlo.
Al pensar en todo eso rápidamente, Hidan trató de golpearlo nuevamente desde arriba, justo cuando Shikadai estaba llegando al borde del edificio, por lo que al tener que esquivarlo no pudo saltar a la siguiente calle, y en su lugar el chico cayó en el medio de esta. Al caer a esa altura, y no poder sostenerse de nada. Shikadai terminó cayendo mal sobre su pierna, sintiendo un terrible dolor, y evitando que pudiera levantarse nuevamente. Hidan aterrizó junto a él y con una mirada de profundo placer, levantó la guadaña y arrojó su golpe contra el brazo del chico.
En aquel momento, algo extraño ocurrió, un destello naranja apareció de repente sobre ambos cuando el golpe caía, y Shikadai fue levantado y alejado de su atacante, mientras Hidan bajaba el golpe y al mismo tiempo era golpeado y alejado varios metros hacia atrás. Cuando ambos vieron que pasó, Naruto en su modo Control de Chakra estaba sosteniendo al chico en sus brazos y de espaldas a Hidan, que lo miró con fastidio al ser interrumpido por alguien problemático.
Sin embargo, unos segundos pasaron, y Naruto se dio vuelta, mostrando a un Shikadai anonadado, que si bien no estaba gravemente herido, tenía un pequeño rasguño en su brazo izquierdo. Naruto miró con desprecio a Hidan, quien al ver al chico, miró su guadaña, que efectivamente tenía sangre en su filo más largo.
- Lo siento, Shikadai- Se disculpó Naruto, lo cual el chico no pudo responder debido al shock.
Hidan sonrió, lamió rápidamente la sangre de su guadaña, y su cuerpo de inmediato cambió. Su cara y el resto de sus miembros pasaron a tener un color negro que se confundía con la oscuridad de la noche, y solo ciertas partes de la cara y cuerpo de Hidan tenían color blanco, dándole el aspecto de un esqueleto o un Dios de la Muerte. Apenas cambió su color, Hidan lanzó una carcajada al aire.
- ¡Ya casi está completo! ¡Pronto, el ritual estará completo, y viviré el mayor éxtasis de todos!
Estuvo a punto de decir algo, pero de repente se calló y saltó hacia los tejados del otro lado de la calle. Debido a que esa calle estaba más iluminada, Hidan pudo ver unas sombras acercarse a gran velocidad a su costado, donde Shikamaru lo miraba con enojo.
- ¡No volverás a realizar tu ritual nunca más!- Declaró el Nara, intentando atraparlo, a lo que Hidan respondía saltando de un lado a otro, esquivando hábilmente a la sombra.
- ¡Te dije que volvería!- Gritó el Inmortal en su locura, mirando a Shikamaru con una mezcla de placer y entusiasmo- ¡Te dije que algún día, volvería a morderte tu garganta!
Habiendo gritado eso, Hidan comenzó a correr a través de los tejados, haciendo que Shikamaru abandone su jutsu y comenzara la persecución con Naruto siguiéndolos a gran velocidad. Shikadai quedó en medio de la calle, con algunos curiosos comenzando a surgir y acercarse, a quien pronto se les unió Boruto.
- ¡Shikadai! ¿Estás bien?- Exclamó mientras lo observaba- ¡Tu brazo!
- ¡Boruto! ¡Ayúdame a levantarme! ¡Tenemos que ir tras ellos!
Naruto era mucho más rápido que Hidan, pese a que iban en persecución a través de los tejados, y más de una vez le dio alcance, pero Hidan era de rápidos reflejos, y pese a los golpes que Naruto podía llegar a darle y hacerle impactar o dar un golpe que normalmente incapacitaría a un hombre, el antiguo miembro de Akatsuki se levantaba y continuaba corriendo como si nada.
Shikamaru iba tras ellos, intentando dar alcance a ambos, hasta que se dio cuenta de que en realidad Hidan estaba pretendiendo escapar, pero en realidad los había obligado a dar la vuelta, se dirigían al mismo lugar de donde Naruto y él habían venido. Entendiendo de inmediato cual era el plan de Hidan, tomó otro camino y dejó a Naruto continuar la persecución.
Por fin, Hidan saltó desde un edificio sobre otra calle y Naruto aprovechó para golpearlo con un Rasengan y arrojarlo directo contra las paredes del otro lado del edificio del lado opuesto. Debido a la vuelta que dieron, Shikadai y Boruto pronto llegaron cerca de donde estaban ellos, pero mantenían la distancia.
Hidan se levantó y se apresuró a entrar a un callejón que había justo al lado de donde había impactado. Naruto saltó directo desde la cornisa de la calle opuesta y se paró a la entrada del callejón, donde Hidan por fin se giró a enfrentarlo. Pero no estaba en posición de pelea. El Akatsuki miró con locura a los jóvenes ninjas que miraban con horror la escena desde lo alto de los tejados, y lanzó un grito de alegría parecido a un aullido.
- ¡Por fin, los preparativos están completos!- Dijo el inmortal con voz enloquecida- ¡Vamos! ¡Sintamos la agonía de la Maldición!
Naruto se dio cuenta tarde de que Hidan estaba sobre el símbolo de Jashin que había utilizado antes para eliminar al otro ninja horas antes. Se quedó paralizado, de esa manera, cualquier ataque que haga terminaría afectando a la víctima también. Hidan sacó de su túnica negra una lanza retraible que apuntó directo a su abdomen.
- ¡Ahora, suframos el dolor juntos!- Gritó Hidan mientras la lanza se acercaba poco a poco a su estómago…
Pero nunca llegó, la lanza quedó a medio camino, y todo el cuerpo de Hidan se paralizó. El inmortal miró con esfuerzo hacia atrás, mirando con odio a Shikamaru, que lo miraba con expresión de triunfo desde lo alto de la cornisa de la pared del callejón.
- ¡Jutsu de Posesión de Sombras, exitoso!- Anunció- Te dije que nunca más maldecirías a alguien.
- ¡Maldito hereje!- Gritó Hidan mientras Shikamaru lo obligan a salir del pentagrama dando un paso hacia atrás- ¡Pensé mucho en ti todos estos años! ¡Como de seguro ibas a volver a joderme con este estúpido jutsu!
Naruto se apresuró a adelantarse y quitarle a Hidan la lanza negra para que no pudiera a utilizarla. Hidan dio otro paso hacia atrás. Naruto estuvo a punto de quitarle la guadaña, pero abrió los ojos de sorpresa al ver al inmortal sonreír.
- Por suerte… después de tantos años, los fieles me dieron un truco bajo la manga.
Hidan abrió su mano izquierda, que reveló tener un guantelete ninja debajo de la manga. Este dejó caer un par de pergaminos diminutos al suelo, y Hidan pudo realizar el sello con su mano soltando la guadaña, que inmediatamente fue recogida por un clon producido por el pergamino, que saltó directo hacia Shikamaru, listo para atacarlo. Naruto no perdió tiempo y saltó en su ayuda, pero Shikamaru no tuvo más opción que desactivar la técnica para poder agacharse y esquivar el ataque del clon. La copia de Hidan pasó de largo, y giró en el aire para arrojar la guadaña hacia la espalda de Shikamaru. Este tuvo que saltar hacia un costado, y Naruto, quien había saltado detrás, también tuvo que hacerse a un lado para evitar que los filos lo golpearan.
Pero el Hidan verdadero también se había movido. Aprovechando que Shikamaru desactivó su jutsu, volvió a dar dos pasos para adelante, y esperó con una expresión enloquecida en su rostro. Shikamaru abrió los ojos con horror, el clon jamás intentó golpearlo, había arrojado la guadaña al original.
Sin que nadie la detuviera, el arma golpeó al Hidan verdadero en la espalda, y los filos lo atravesaron hasta salir por el estómago en el frente. Shikamaru se paró de repente y vio a su hijo, quien aun estaba en la calle de enfrente.
- ¡SHIKADAI!- Gritó con desesperación.
Pero el chico no sintió nada. Aun tenía el corte en el brazo, pero más allá de una mirada de horror en su rostro, no sufrió nada más. Shikamaru estaba tan confundido como Hidan, que miraba al chico como si mirara un fantasma.
- No… no lo entiendo- Dijo el inmortal- Siento el dolor, siento el éxtasis, pero… ¿Por qué no…?
De repente, Naruto se arrodilló junto a Shikamaru. Sus manos estaban en su estómago y espalda, y unos chorros de sangre surgían de cortes profundos a cada lado. Shikamaru, apenas vio esto, se apresuró a volver a atrapar a Hidan en su Jutsu de posesión de Sombras, mientras observaba a Naruto con una sonrisa.
- ¡Perfecto, Naruto!- Lo felicitó Shikamaru, a lo que Naruto respondió con una sonrisa, pese al dolor. Hidan ya no podía moverse, y Shikamaru lo obligó a salir del círculo, mientras observaba a Hidan con gesto de triunfo. Boruto observaba todo eso sin entender lo que estaba pasando, y Shikadai lo comprendió apenas volvió a tocarse el brazo.
- El Hokage… cuando me rescató de ese loco, aprovechó la confusión para hacerme un pequeño corte en el brazo, mientras el verdadero rasguño que ese tipo le hizo en la cara se curaba de inmediato por su poder.
- ¡Ese fue siempre su plan!- Exclamó Boruto con una sonrisa- ¡Papá soportó heridas mucho más graves que lo que pudiera hacerle esa guadaña! Si ese demente lograba su objetivo, solo heriría a papá, que pronto volvería a curarse.
- N… ¡NOO!- Gritó Hidan con enojo, mientras Shikamaru lo obligaba a salir por completo del círculo por segunda vez- ¡NO DEBÍA SER ASÍ! ¡SE SUPONE QUE TENÍA QUE MATARLO A ESE MOCOSO…! ¡SE SUPONE QUE EL QUE SUFRIRÍA ERAS TÚ! ¡MALDITO HIJO DE…!
- Ya cállate…- Dijo Shikamaru a secas realizando otro sello, y las sombras de su jutsu se convirtieron en lanzas que atravesaron a Hidan múltiples veces, dejándolo inmovilizado en su sitio- Tu plan falló desde el comienzo. Ya todo acabó.
Sin embargo, Shikamaru miró a Naruto y de inmediato vio que algo estaba mal. Había perdido su modo control de chakra, las heridas que había sufrido no habían sanado, y en vez de levantarse como tantas veces había hecho, el Hokage se desplomó en el suelo y comenzó a convulsionar.
- ¡NARUTO!
- ¡PAPÁ!- Gritó Boruto, saltando desde el otro techo.
No podía ser…
