Capítulo 3: La fiesta

El resto del día avanzo sin mayores sobresaltos, Neville le pidió ayuda para la clase de transformaciones, a la cual acordaron una hora para poder estudiar juntos, al Almuerzo se sentó con las Ginny y Neville y discutieron de la próxima salida a Hogsmeade y de que Ron como Harry se juntarían con ellos en las tres escobas. Las clases de la tarde pasaron sin mayor contratiempo, tras ellas Hermione fue a la biblioteca a recuperar unos libros para poder hacer sus tareas el fin de semana, pero de momento lo único que se le apetecía era dormir una siesta antes de la cena. Al llegar a su cuarto encontró paquete sobre su cama, esto le pareció raro ya que no había recibido nada con el correo de la mañana. Dejo su mochila cerca de la puerta de su pieza y con su varita en mano, se acercó al paquete.

- Revelio – dijo la castaña, mas que nada para asegurarse de que no fuese una broma de mal gusto. Pero nada pasó.

Busco el remitente, pero no encontró nada, decidió abrir el paquete, era un set de tintas y pergaminos y un cuaderno en blanco. Entre las tintas encontró un mensaje: "pensé que te gustaría tener en caso de que te quedes corta antes de Hogsmeade. Aquí todo bien, Harry te manda saludos. te quiero. Ron". Tomó el cuaderno en las manos, era de cuero, jamás pensó que Ron sería así con ella. Lo ciertos es que no había semana en que lo le escribiera al menos una vez. Puso el regalo sobre el escritorio de su pieza, y se sacó la corbata que dejo en la silla. Se saco los zapatos y se tendió en la cama.

Se despertó con el ruido de un portazo, le costó darse cuenta que se encontraba, por un momento no supo donde estaba. Hermione se sentía tan o mas cansada de antes de dormir. Había dejado la puerta de su pieza abierta y seguramente Malfoy había dado el portazo. Hermione tenía la blusa arrugada y fuera de la falda, salió de la pieza en calcetines y miro alrededor. La puerta de la pieza de Malfoy estaba cerrada, sobre la mesa en el salón había una caja llena de golosinas, Hermione miro su reloj, todavía no era la hora de cenar, pero tenía hambre. Pasó los dedos por las ranas de chocolates y los calderos de calabazas, seguramente todo eso era de Malfoy.

- Si tienes hambre puedes coger algo - dijo él, apoyado en el marco de la puerta de su pieza- yo no seré capaz de comer todo eso – dijo Malfoy mientras se desordenaba el pelo.

- esperaré la cena – respondió la castaña.

- mi madre me envía golosinas todos los días, por lo general se las comían Crabbe y Goyle…

Hermione lo miró, Malfoy tenia la camisa fuera del pantalón y con los tres botones de arriba desabrochados, no tenía la corbata y se le veía extrañamente relajado pero triste.

- Lo siento mucho por Crabbe…- empezó a decir Hermione.

- No es necesario, era un idiota – dijo riéndose – no me malinterpretes – dijo al ver la cara de horror de Hermione - es solo que nunca fue bueno para seguir las clases, le enseñaron la maldición de fuego demoniaco pero el muy idiota no escucho la parte de cómo controlarla, lo que le paso… fue su culpa…

- Eso solo muestra sus capacidades de retención de información – remarcó Hermione mordiéndose el labio inferior – pero no quita el que era tu amigo y que lo puedas extrañar. – Malfoy la observo un instante antes de responder.

- Éramos amigos por que nuestros padres lo eran, no por que tuviésemos afinidades. – dijo mirándola a los ojos.

- oh..- el estómago de Hermione volvió a rugir.

- si tienes hambre, puedes tomar una golosina Granger, créeme, mi madre no intentaría matarme, paso dos años tratando de mantenerme vivo, no creo que ahora decida que soy insignificante - dijo riéndose mientras se volvía a rascar la cabeza – soy lo único que le queda de bueno…-dijo mientras se acercaba a la mesa y tomaba una rana de chocolate. – no quiero que me culpen de haberte hechizado si te desmayas de inanición. – dijo sarcásticamente.

- Solo uno – dijo Hermione, al mismo tiempo que su estómago hacia ruido. Sintió que se sonrojaba de la vergüenza, realmente le sonaban las tripas.

- elige tu veneno – dijo Malfoy con una sonrisa de lado.

- No tienes que ser amable conmigo, sabes – dijo Hermione mientras tomaba un caldero de calabaza. No necesitas forzarte conmigo… Se que no es de tu agrado compartir este lugar conmigo…

- Ustedes me salvaron la vida – dijo Malfoy seriamente mirándola a los ojos – Con todo lo que paso… no puedo… no puedo seguir pensando que alguien puede ser mejor que otra persona solo por donde nacieron o por la sangre… aparte eres competencia Granger – dijo haciendo una mueca, sus ojos brillaron – Sólo somos cuatro premios anuales. Que la competencia sea al menos agradable…

Hermione se quedo sin aire, no se esperaba a esa respuesta, ironía o sarcasmo sí, pero no a una respuesta así. Estuvieron en silencio observándose mutuamente hasta que el estomago de la castaña volvió a rugir. Sonrojándose fuertemente y abrió el caldero de calabaza, se dirigió al sillón frente a la chimenea y se sentó frente al fuego mientras comenzaba a comerse la golosina absorta completamente en sus pensamientos.

Malfoy se apoyó en la mesa y la observaba sentarse sobre el sillón, todo parecía salido de otra dimensión, la castaña estaba distinta, no era el cambio físico ya que era evidente que era una mujer, de eso no había duda alguna. No era necesariamente ese el cambio, pero por todo lo que posiblemente vivió el año anterior, pero no tenía la misma intensidad o energía al tratarse de la escuela. Siempre la vio como una fuerza de la naturaleza, alguien con quien meterse en conflictos, era divertido para el molestarla ya que jamás obtenía una reacción normal, con ella todo era diferente; todo era un desafío. La noche anterior la había escuchado gritar desde su pieza varias veces en la noche, lo cierto es que los gritos le recordaban a cuando estuvo con Potter en la mansión Malfoy… esos gritos eran desgarradores y los tenía gravados en la piel. "Cuantas atrocidades le había tocado vivir esos meses?" se preguntó el rubio. Sabía que la castaña era armas de tomar, que era fuerte, valiente y excelente en todo lo que se proponía, pero por alguna razón la veía en esos momentos como un fantasma de lo que era y no lograba saber si era por que compartían un espacio común o alguna otra razón. Lo cierto es que Granger lo intrigaba. Ella era un misterio.

Hermione Miraba el fuego de la chimenea perdida en sus movimientos, no quería pensar en nada y al mismo tiempo las ideas se amontonaban en su cabeza con fuerza. La solo idea de tener que bajar a comer le daban ganas de acostarse en la cama y no salir de su pieza. Pero había prometido ir a la fiesta, tendría que salir de allí. En sus manos lo que quedaba del caldero de calabaza empezaba a pegotearse entre sus dedos, se comió el ultimo pedazo y lentamente se llevo cada dedo a la boca, lentamente se lamió cada dedo absorta en sus pensamientos para después frotarse las manos. "Sería mejor prepararse para ir a cenar" pensó la castaña. Al levantarse se encontró con la mirada de Malfoy que seguía allí, parecía petrificado mirándola. Los ojos del rubio la miraban de una forma que ella jamás había visto y eso la perturbaba, nadie la había mirado así en su vida. Bajo la mirada a sus pies y sin saber que decir se dirigió a su pieza cerrando la puerta tras ella.

Al volver a su pieza tras cenar decidió que lo más fácil era simplemente quitarse el uniforme, tomar los primeros vaqueros y un chaleco color vino que tenía un escote en v que mostraba sus hombros con unas botas negras. Se miro en el espejo del baño antes de salir de la sala común, tratando de darse ánimos, tendría que hablar con ginny sobre sus intenciones para este año, no quería sentirse obligada a asistir a cada actividad que planearan sus amigos. Al llegar a la sala de los menesteres entró, el ruido de música y risas la inundaron al entrar. Varias personas se acercaron a saludarla y Hermione les sonreía mientras buscaba a sus amigos.

- Hermione! Viniste! – dijo Neville abrazándola – pensamos que no vendrías…

- Prometí venir Neville, sabes donde esta Ginny?

- de seguro esta bailando con el resto de las chicas – dijo Seamus – desde que entramos en la sala han estado dando saltos y bailando.

- En realidad creo que bajó a las cocinas con Parvati y Lavender – dijo Luna al acercarse a la castaña.

- Cómo estas luna? – pregunto Hermione – Que tal las clases?

- Bien, aunque es extraño volver a éste lugar, es como si los recuerdos del antes y el después fueran completamente disociados..- dijo mas para ella que hacia el grupo. – creo que después de la batalla se perdieron los pixis ya que no logro dormir como antes, a ustedes también les paso que sus pixis desaparecieron?

- Creo que si Luna – respondió Neville con una sonrisa.- aunque Creo que lo raro es ver como la gente nos mira diferente. Han notado como incluso fuera de Hogwarts la gente nos mira diferente? Me pasó varias veces yendo a Diagon Alley con mi abuela…

- ¡Miren allí están! – Exclamo luna

Efectivamente Ginny, Parvati y Lavender venían sonreían, junto a ellas estaba Winky, el elfo doméstico, que al entrar y ver el lugar hizo aparecer bebidas y comida en las mesas del salón, Ginny había hecho aparecer vasos. Hermione se acercó a Winky.

-¡Winky, no sabía que seguías en Hogwarts! ¿Cómo estás?- pregunto Hermione.

- Winky se encuentra bien, señorita Granger. Siempre es un privilegio servir a los alumnos del colegio. – respondió la elfina.

- ¿Ginny por qué la trajiste aquí? – pregunto la castaña

- ¿No pretenderás que limpiemos nosotras? – Pregunto Lavender – alguien tenía que saber que lugar limpiar después de la fiesta, por lo que le pedí a Ginny que me mostrara las cocinas, y allí encontramos a Winky. – Lavender vio a Hermione fruncir el entrecejo. – Créeme no lo hace sin nada a cambio, le vamos a pagar.

- Hagan lo que quieran, pero no me metan en nada – termino por decir Hermione – siempre y cuando los traten bien a los elfos domésticos

Ginny separó a la castaña del grupo y la miró de forma preocupada.

-Hermione, no tienes buena cara ¿Te encuentras bien? – pregunto la pelirroja

-Estoy bien, es solo mucho trabajo y pocas horas de sueño – dijo Hermione y tras un silencio – creo que tengo pesadillas nuevamente…

- Oh… ¿vas a ir a hablar con madame Pomfrey? – ginny la miraba intensamente - ¿Por qué no le pides a Ron que venga los fines de semana? Seguramente a la Directora no le importaría que Ron o Harry vinieran a verte los fines de semana…

- Eso lo dices ya que tu quieres ver a Harry – dijo Hermione riéndose – pero no te preocupes si esto sigue iré a ver a madame Pomfrey. ¿Has tenido noticias de Harry?

- Si – dijo riéndose – pero me hizo prometer que no te lo diría – riéndose a carcajadas – Creo que Ron no seguirá mucho tiempo entrenándose para ser auror….

-¿Que te hace pensar eso? – pregunto Hermione extrañada -Ron no me ha dicho nada en sus cartas.

- George me apostó que Ron dejara de aquí a navidad su entrenamiento de auror… diez galeones a que abandona por lo demandante que es la academia. – dijo la pelirroja y tomando el brazo de la castaña y llevándola a la pista de baile dijo – dejemos de hablar de ellos y divirtámonos un rato.

Bailaron por lo que a Hermione le pareció una eternidad, sintió cierto alivio al bailar y al mismo tiempo se sentía acalorada y sentía sus mejillas rojas, tenía su pelo húmedo en la nuca de tanto bailar y lo sentía que se le pegaba al cuello. Decidió amarrarse el cabello con un elástico de satín rojo y tras hacerle un gesto a Ginny se dirigió a la mesas de bebidas donde se sirvió un vaso de jugo de calabaza. Vio como Neville y Luna bailaban y como todos estaban pasando un buen momento. Tenía calor y en esa pieza el aire estaba sofocante. Se acerco a Ginny, Lavender y Parvati:

-Chicas me voy, hace demasiado calor saldré a dar una vuelta – y mirando su reloj – son casi las once de la noche, como premio anual, tengo la obligación de decirles que si los pillan serán castigados, así que como amiga… – sonrió – no dejen que los atrapen y sean prudentes.

Sin esperar una respuesta las abrazo y dejando su vaso en una mesa salió de la sala de los menesteres. El aire en el pasillo del séptimo piso era frio, seguía sintiendo su cuerpo acalorado. Al principio camino sin rumbo por los pasillos, se paró en uno de los grandes ventanales y miró la luna que brillaba cual astro incandescente iluminando la noche. Sintió una corriente de aire que la sacó de su ensimismamiento por lo que camino hasta llegar a su sala común. Al entrar, solo había silencio, se acerco al chimenea y tomo uno de los tantos libros que había en la biblioteca sobre esta, y se instalo en el sillón frente a la ventana. Sobre el sillón todavía se encontraba la frazada de Malfoy. Y fue en ese instante en que se dio cuenta que la puerta de la pieza del rubio estaba abierta. Dejo el libro en el sillón y tomó la frazada y sin saber por qué se dirigió a la pieza del rubio.

Hermione se quedo en el marco de la puerta observando la pieza, Malfoy no estaba allí, todo en esa pieza estaba impecablemente bien ordenado o guardado, no había ni siquiera un calcetín en el piso. La castaña estaba acostumbrada a Harry y Ron dejaran todo tirado por todos lados, el contraste era impresionante, ella jamás creyó que existieran chicos tan obsesivos compulsivos como ella en lo que respectaba a higiene y orden, claro que en su caso, pilas de libros se amontonaban a los pies de su escritorio. Dudó unos instantes antes de entrar en la pieza, lentamente camino hasta la cama y antes de dejar la frazada sobre la cama inhalo una ultima vez el olor que emanaba de ella antes de dejarla sobre ésta.

-¿Se puede saber que haces dentro de mi pieza Granger? – Hermione dio un respingo y se dio vuelta.

Se encontró con un Malfoy apoyado en el marco de la puerta en toalla, con el pelo mojado que la miraba de forma extraña, sus ojos brillaban y la castaña por un segundo sintió miedo de lo que eso pudiese significar. Sintió su corazón dar un vuelco y una gota de sudor le corrió lo largo de la nuca.

- Solo quería entregarte la frazada…- respondió fijando sus ojo en sus zapatos. Y enderezándose agrego – no sabía que estabas aquí – dijo mirándolo a los ojos. – pensé que podías estar fuera de la sala común…

- Yo no paso mis viernes en la noche en la biblioteca Granger. – comento Malfoy mientras entraba en su pieza y se acercaba a la castaña.

-Qué te hace creer que estaba en la biblioteca – dijo con cierto enojo. La cercanía del rubio la ponía incomoda a pesar de que el rubio mantenía una cierta distancia de ella.

- ¿Y donde estarías si no fuese allí? ¿No es ese tu segundo hogar?- dijo con cierto sarcasmo el rubio. Mientras recuperaba bajo su almohada su pijama.

- Para que sepas - pero Hermione no podía decirle donde había estado sin delatar a sus amigos…se mordió el labio inferior y luego mirándolo a los ojos agregó - Lo que haga y a donde vaya no es de tu incumbencia.

- Ahí te equivocas Granger – dijo el rubio y la castaña abrió los ojos. – si piensas entrar en mi cuarto cuando no estoy, eso me incumbe mucho mas de lo que piensas…

-Si es eso lo que te preocupa, quédate tranquilo – dijo Hermione avanzando hacia la puerta y girándose una última vez a la altura de la puerta hacia Malfoy – No pretendo volver a hacerlo.

-Estas segura de eso Granger?-el tono que había utilizado el rubio estaba cargado con cierta malicia. – Quien te viera en estos momentos creería o que corriste un maratón o que te perturbo.

- No eres mi tipo Malfoy – dijo Hermione tratando de ser categórica con su respuesta. – Yo estoy fuera del mercado Malfoy. – y mientras caminaba a su pieza agrego – No creo ser tu tipo tampoco Malfoy. – mientras cerraba la puerta al entrar en su pieza.

Malfoy se quedo mirando por donde la castaña había desaparecido, eso no se lo esperaba, "¿desde cuando ella le respondía tan abiertamente?¿Qué quería decir con que ya no estaba en el mercado? ¿Acaso estaba saliendo con alguien? ¿por qué aquello le interesaba tanto?" pensó él. Ya no sabía como tratar con ella, ya no era divertido. Se puso su pijama y decidió leer, tomo el libro de defensa contra las artes oscuras que tenía en su escritorio y se acostó a leer.
Mientras que en la pieza opuesta, Hermione estaba apoyada en la puerta, estaba roja y sentía que le faltaba el aire. "¿Qué rayos había sido eso? Y sobre todo ¿ En qué momento había él salido del baño qué fue lo que el vio? ¿ Por qué le pregunto si estaba segura? ¡Claro que lo estaba!" pensaba ella. Lo cierto es que no sabía si enojarse o sentirse ofendida. Se saco los zapatos y los tiro con fuerza hacia el otro lado de la pieza. Necesitaba desahogarse con algo y al parecer los zapatos pagarían el precio del descargo. Saco su varita e ilumino su pieza. Sentía mas calor que al salir de la sala de menesteres, esto la perturbaba, Hermione se arremango las mangas del chaleco y paso una de sus manos por su cuello. Decidió colocarse un pijama, sacó un conjunto de short y polera de tirantes de seda, que una de sus tías le había regalado por su cumpleaños, recordaba bien la vergüenza de que le regalaran ese tipo de prendas, no sabía por qué la había traído aunque recordó que se suponía pasaría las vacaciones de navidad con los Weasley, La sola idea de haber pensado en eso, la dejo roja como un tomate. Necesitaba ocupar su mente, necesitaba dejar de pensar y para ello la sola solución era leer busco el libro que había sacado de la sala común y tras revisar la pila de libros sobre su escritorio, recordó que lo había dejado en la sala común.

Cuando Malfoy vio salir a la castaña en esa pequeña tenida sintió que el mundo dejaba de girar, desde su pieza la vio salir y contornear el sillón. Todo ocurrió en cámara lenta, la imagen de la castaña vestida así parecía salida de una visión que le corto el aire. Y tan rápido como la vio la chica desapareció tras la puerta de su pieza. Esta era la segunda vez que se la veía sin su uniforme y esto estaba comenzando a perturbarlo. Ella era un enigma disfrazada tras su ferviente visión de la responsabilidad y cierta ingenuidad. Quizás la imagen que tenía de ella estaba completamente errada tras años de detestar lo que representaba. Todos esos años a odiar al trio dorado por tener cosas que él mismo no tenía…Cuando la encontró en su pieza… recogió la frazada que la castaña le había entregado, un olor a frutas se mezclaba al de su perfume… Aquella noche le costó quedarse dormido, la imagen de la castaña lo perseguía en sus sueños, con ese chaleco que se le caía de uno de sus hombros, las mejillas rosadas y esa intensidad en su mirada. Era una tortura y en esa tortura la escucho gritar, una y otra vez, cada ves más fuerte. Los gritos lo despertaron y Malfoy sintió que la sangre se le helaba, los gritos venían de la pieza de la castaña, eran desgarradores, sin saber por qué lo hizo se dirigió hacia la puerta de Granger y se quedó allí ¿Que se suponía que tenía que hacer? ¿Tocar la puerta? ¿Gritarle si se encontraba bien? Otro grito estridente, sin pensarlo abrió la puerta y se quedo helado, la castaña estaba contorsionada gritando, tenía el pelo empapado y estaba completamente transpirada y lo que lo marco fue su brazo izquierdo, la chica lo apretaba con fuerza. Sin Pensarlo se acerco a la joven y trato de despertarla.

-Granger… - dijo con la voz cortada, ¿que se suponía que tenía que decir? Pero Granger seguía contorsionándose y gritaba como su vida dependiera de ello. La tomo por los hombros, Granger estaba hirviendo y sacudiéndola ligeramente hablo.- Granger despierta, ¡por favor despierta!-termino gritándole. Los ojos de la castaña lo miraron con terror. – Granger vas a despertar a toda el ala este con tus gritos – dijo suavemente el rubio – ¿te encuentras bien?

-Donde… Qué pasó… - Hermione estaba desorientada – ¿Malfoy?

- Estabas gritando… - dijo Malfoy sacando sus manos de los hombros de la castaña – Creo que estas enferma, estas hirviendo en fiebre…- le decía mientras ponía una de sus manos en la frente de la castaña que parecía no entender nada de lo que le decía - voy a llamar a madame Pomfrey. – dijo levantándose para ir a buscar su varita.

- ¡No!- exclamo levantándose de la cama de un salto, pero perdiendo el equilibrio.

- ¡Maldita sea Granger! - alcanzo a atraparla por un codo acercándola a él - ¿tienes ideas masoquistas o suicidas? ¡Qué rayos te…

- No la llames, no todavía…- interrumpió la castaña mirándolo a los ojos que brillaban intensamente – si lo haces los llamaran… no quiero…- Hermione puso una de sus manos en el pecho del rubio mientras lo miraba desesperada - por favor…no… - pero no termino la frase, Hermione perdió el conocimiento en los brazos del rubio.

Malfoy la tomo en brazos y la llevo hacia la cama, pero estaba empapada, eso no le haría nada bueno a la castaña por lo que, contra toda lógica, la llevo a su cama y la recostó allí, fue a buscar alguna compresa húmeda y puso una sobre la frente de la castaña. La observo durante un largo rato. Cuando salió de su letargo, abrió su baúl y saco su caldero y sin perder mucho rato tenía una poción cociendo. Al pasar un par de horas la poción estaba lista, la puso en un frasco y la selló. Se acerco a la castaña y puso su mano sobre su frente Hermione, ya no ardía en fiebre, su mano se paseo por los crespos del cabello de la castaña y sus ojos recorrieron el cuerpo de la joven hasta parar en su brazo izquierdo. Y allí se quedo sin aire, las palabras sangre sucia estaban marcadas en la piel de la joven y la cicatriz brillaba con la luz de la luna, su mano rozo la cicatriz, los recuerdos lo inundaron y un nudo en la garganta y en el estomago le dieron asco. Esa cicatriz era culpa suya y eso hacia que se odiara a si mismo. Cubrió a la castaña con las sabanas y tomando la frazada que la castaña le había devuelto la noche anterior, se dirigió al sillón de la sala común donde se acostó para tratar de dormir.

Hermione se despertó a la mañana siguiente y no reconoció el lugar donde estaba, se encontraba desorientada, se estiro a lo largo y ancho en la cama y se tapo la cara con las mantas y ese olor varonil la envolvió y dio un respingo. La cabeza le daba vueltas, trato de mirar a su alrededor pero no lograba enfocar su vista y fue allí que a los pies de la cama estaba sentado Malfoy. El rubio estaba vestido y la miraba intensamente.

-Qué…- intento articular la castaña y un paño húmedo callo sobre su cara al tratar de sentarse.

- Estuviste gritando durante la noche Granger – Malfoy la miraba seriamente – Habrías sido capaz de despertar a medio colegio con tus gritos– comentó el rubio sonriendo de lado mientras se masajeaba el cuello.

- ¿De qué estás hablando? – Hermione se sentía perdida y mirando la colcha de la cama se dio cuenta de que esa no era su pieza y palideció – ¡Dime que no pasó nada! ¿Cómo llegue aquí?- dijo Hermione sentándose en la cama y sintiendo que todo daba vueltas a su alrededor.

-Relájate – dijo Malfoy haciendo una mueca de risa- te traje ya que tenías fiebre, y tu cama estaba empapada, por lo visto no recuerdas nuestra conversación ayer en la noche… - Malfoy levanto una ceja y se levanto de la cama – Estaba por llamar a madame Pomfrey y te negaste, no me dejaste ir por ella.

- Oh… pero ¿por qué? – Hermione miro la cama y se percató nuevamente donde se encontraba y trato nuevamente de levantarse. Tenía vértigo y casi se cayo de la cama. Malfoy la sostuvo por el brazo y la volvió a sentarla en la cama y se sentó a su lado.

- Quieres quedarte quieta por favor – dijo algo molesto – para responder a tus preguntas, dormí en el sillón de la sala común, y tu necesitas que te vea algún medimago, estabas volando en fiebre y - hizo una pausa ¿qué se suponía que tenía que hacer? Frunció los labios y prosiguió- no es la primera vez que gritas durante la noche. No llevamos ni una semana aquí y haz estado gritando cada noche como si tu vida dependiera de ello – dijo el rubio casi en un susurro mirándola fijamente.

- Siento mucho que sea un inconveniente para tus preciadas horas de sueño Malfoy – respondió Hermione ásperamente, y a penas lo dijo quiso morderse la lengua – pero no entiendo porqué me hiciste caso… no tenías por qué ocuparte de mí..

Ambos se quedaron en silencio evitando mirarse, Hermione mirando sus piernas recordó como estaba vestida y se cubrió el cuerpo con las sabanas, esto era bochornoso, no recordaba para nada que fue lo que había pasado y como había llegado allí y sobre todo la idea de estar inconsciente junto a Malfoy la tenía perturbada… El silencio en la pieza era pesado, ninguno de los dos quería necesariamente hablar pero ambos sabían que no podían quedarse así eternamente. Hermione se giro en la cama y dejo sus piernas caer de la cama. Sus pies rozaban el suelo de piedra. Sintió la mano caliente de Malfoy rosar su mano y se paralizó, no pudo moverse.

- Granger..- empezó a decir Malfoy – necesitas ayuda…

- Me las puedo bien arreglar sola Malfoy, soy capaz de…- empezó a responder la castaña

- Maldita sea Granger, esto no creo que sea algo normal – dijo Malfoy mirándola inquisitivamente – ayer…

- Sólo son pesadillas Malfoy, no necesito a nadie mas que fuerza mental para que se vayan – dijo Hermione y viendo la cara que Malfoy ponía agregó – solo tengo que mentalizarme cada noche antes de ir a dormir y dejare de tenerlas, solía hacerlo durante … - pero se cayó.

- Parece ser mucho trabajo…- dijo Malfoy haciendo una mueca – eso es algo que los muggles hacen, cierto? - y agrego – por que no simplemente tomar una poción tranquilizadora para dormir. ¿no sería eso más sencillo?

- No todo se puede arreglar con magia Malfoy, además, no me gusta automedicarme – respondió Hermione tratando nuevamente de levantarse.

- como quieras Granger… – dijo Malfoy – pero si cambias de parecer, hice la poción ayer en la noche… - y señalo su escritorio - si la quieres avísame.

Hermione se aferro a la cama y miro a Malfoy extrañada, porque él trataba de ayudarla, ¿Qué ganaba él con todo esto? Le costaba pensar sintiéndose tan débil y tan mareada. No quería tomar la poción y no quería tener que ir a la enfermería…Esto era una pesadilla. Trato de respirar hondo y calmarse un poco le costaba mantenerse de pie, Miró a Malfoy y a regañadientes se dirigió al él.

- Podrías ayudarme a llegar a mi pieza, por favor - pregunto en un susurro.

Malfoy se acercó a ella y tomándola del brazo le ayudo a llegar hasta su pieza. Algún elfo domestico seguramente había pasado por allí limpiando ya que la cama estaba hecha y la pieza había sido aireada. Malfoy la ayudo a instalarse en la cama, tras dejarla allí atravesó la pieza hasta llegar a la ventana y la cerro. El rubio se dio vuelta y la miro con una expresión extraña.

- Insisto en que esto no es normal Granger, deberías dejar que alguien te viera… -insistió el rubio.

- Hazme un favor, pásame el chaleco sobre la silla – dijo Hermione ignorando su comentario. Y tomando su varita conjuró un patronus que salió volando por la puerta.

Malfoy le entrego el chaleco y seguía sin salir de la pieza y miraba a la castaña entre sorprendido y fascinado y recordando con quien se encontraba trato de mantener su cara impasible. ¿Cómo rayos había sido capaz de conjurar un patronus en el estado que se encontraba? Quería preguntarle pero no pudo, él jamás había sido capaz de hacer ese hechizo. ¿Qué utilidad tenía el patronus si no habían dementores? Sea cuales fuesen las razones de la castaña él ya no quería seguir allí para descubrirlas. Y cuando estaba por salir de la pieza vio otro patronus salir volando por la puerta.

-Pero ¿qué rayos estas haciendo?- pregunto algo molesto, ese patronus casi le pega.

-Lo siento, tenía que estar en un lugar ahora, y no estoy en condiciones de salir, tenía que avisar…- dijo la castaña dijo encogiéndose de hombros mientras se colocaba el chaleco que evidentemente le quedaba muy grande y se escuchó un plop, Winky la elfina había aparecido cerca de la ventana.

- ¿La joven Granger mando llamar a Winky? – pregunto Winky. Malfoy levanto una ceja esto era mas de lo que pensaba poder soportar por un día.

- Si - sonrió a duras penas Hermione – me preguntaba Winky si serías tan amable de traerme algo para comer, pero algo simple - y Fue en ese instante que se percató que Malfoy seguía en su pieza. – Malfoy tu quieres algo o bajas a desayunar? – Preguntó mas que nada por cortesía que porque realmente quisiera hacerle una flor al rubio la situación era ya suficientemente incomoda.

- No, yo voy a bajar. – dijo algo incómodo. Cómo rayos Granger conocía a los elfos domésticos del castillo, se preguntaba Malfoy saliendo de la pieza y de la sala común.

Winky desapareció y reapareció con una bandeja con tostadas, té y jugo de naranja.

- Si la señorita Granger necesita algo mas sólo tiene que llamarla en voz alta y decir mi nombre.- dijo la elfina

- Gracias Winky – sonrió Hermione - si necesito tu ayuda te lo hare saber.

Hermione pasó gran parte del día en su pieza, le tomó varias horas empezar a sentirse mejor, lo cierto es que no entendía que había ocurrido la noche anterior, no recordaba nada. Malfoy no volvió a aparecer por la sala común y eso en cierta forma la tenía tranquila, lo que había ocurrido en la mañana la incomodaba profundamente.

Decidió que sería bueno salir a cenar al gran comedor y disculparse con Neville en persona por no haberlo podido ayudar, a pesar de haberle mandado un patronus, ella detestaba no cumplir con sus promesas. Sabía que Neville no estaría enojada con ella pero la idea de tener que explicar porque no había sido capaz… no quería contarla, no quería preocupar a nadie por una simple fiebre y pesadilla. Tras tratar de caminar por la pieza y guardar un par de libros que había estado leyendo durante el día. Se vistió y bajo al gran comedor a cenar. En la mesa de Gryffindor se sentó frente a sus amigos y comenzó a charlar con ellos. Dio como pretexto tener una migraña y que por eso no la habían visto durante el día. Sus amigos le contaban como había terminado la fiesta que al parecer duró hasta altas horas de la mañana, todo era risas y diversión, todos querían recordar ese ultimo año de una forma diferente. Hermione sabía que ir a estudiar ese año era una mera formalidad, la mayoría de sus profesores habían dejado entrever que después de las hazañas que habían hecho Harry, Ron y ella, asistir a clases era un pequeño tramite. Aun así ella se había negado a que le dieran facilidades. Ella quería demostrarse que seguía siendo la de siempre.

Malfoy por su parte sentado en la mesa de Slythering no había visto que la castaña había aparecido en el gran comedor, esta ensimismado en sus pensamientos, en la noche anterior, a pesar de los gritos, la imagen de la castaña en ese conjunto rojo desmayada en sus brazos lo había dejado perturbado. La Gryffindor era bella y jamás lo había visto y su expresión de su cara esa noche cuando le pidió que no se fuese… Malfoy jugaba con su comida ensimismado, sin realmente escuchar lo que decían sus compañeros.

- ¿Malfoy me escuchas? – preguntó Pansy, sacudiéndolo por el hombro.

-¿Qué tragedia griega pasa ahora? – pregunto un tanto molesto el rubio mirando a Zabini que reía por lo bajo ante su comentario.

- En resumen, que aparentemente un fin de semana de dos días es muy corto y que Pansy quiere saber si le puedes ayudar con pociones… - dijo Zabini arcando una ceja.

- No puedo, tengo deberes de premio anual – dijo Malfoy malhumorado. – al parecer la directora decidió informarnos esta noche en que consistirán.

- oh ¿y quién podrá ayudarme? – pregunto Pansy, mientras jugaba con su cabello negro.

- yo que tu le pido a Nott que te ayude – dijo Malfoy sin realmente mirarla o seguir el resto de la conversación, unas risas en la mesa de enfrente le habían llamado la atención.

Fue allí que se dio cuenta que ella estaba allí, la castaña estaba sentada al lado de una cabellera roja que centelleaba a la luz de las velas, y Neville pasaba un brazo por la castaña mientras imitaba a alguien y todos se reían con ganas y sus ojos observaron como los ojos de la castaña brillaban, su sonrisa era perfecta. La castaña se cubría la boca con sus manos que estaban envueltas en las mangas de un chaleco en corte en v de color azul eléctrico. Fue en ese momento en que sus miradas se cruzaron, fue tan solo un segundo, pero el rubio sintió un nudo en el estómago y movió el plato que tenía frente a él. Se sentía asqueado, no entendía nada de lo que estaba pasándole y tampoco quería saber qué era lo que estaba pasando. Del plato principal llegaron al postre y con las pocas ganas que tenía se sirvió un poco de helado y torta de chocolate. El Rubio sentía que con cada bocado estaba tragando asfalto. Esta situación lo estaba mareando. Fue allí que escucho a la directora pedir silencio, y todos esperaron que hablara.

-Buenas noches alumnos, tengo unos anuncios tardíos que hacer, primero que nada necesitare a los premios anuales al igual que a los prefectos después de la cena se queden. – dijo marcando una pausa – segundo este año es un año particularmente diferente a todos los precedentes, y por esta razón habrán ciertos cambios, para bien o mal. – y marcando una pausa para que los murmullos pararan prosiguió – este año se les incluyó dentro de la lista de cosas tenidas de gala, todos seguramente se preguntaron por que se les había pedido aquello. Pues bien, en conmemoración con todos los sucesos del año anterior – dijo pronunciando lentamente esas últimas palabras – el ministerio de la magia decidió que necesitábamos momentos alegres, por lo que se organizaran cuatro bailes, uno con cada estación. El primero será para Halloween, el segundo para Navidad, el tercero para san Valentín - este ultimo parecía no agradarle para nada – y el tercero será para conmemorar la batalla de Hogwarts en junio después de los exámenes de fin de año.

El ruido en el gran comedor era enorme, la mayoría de las chicas estaban en grupos charlando y Malfoy remarco que mas de un hombre dentro del gran comedor comenzaba a lamentarse. El silencio se hizo nuevamente y la directora prosiguió.

- Estos galas serán para todo estudiante a partir de cuarto curso – La directora parecía fastidiada al tener que seguir hablando – A estas actividades se unirán miembros del ministerio, para así permitir a los de séptimo año interactuar con sus posibles futuros empleadores o reclutadores según las carreras que pretendan seguir a futuro. Es de suma importancia que todos estén presentables y mantengan una buena etiqueta.

Malfoy se enderezó al escuchar esto último, eso le interesaba de sobremanera, causar una buena impresión ante sus posibles reclutadores para una profesión de alquimista lo tenía mas que motivado para soportar esas ridículas galas.

-Este año por consiguiente les recuerdo que cualquier comportamiento inapropiado antes durante o después de cada evento serán sancionados duramente. – dijo la directora – ahora vuelvan a sus salas comunes, Premios anuales, prefectos, por favor quédense aquí.

El gran salón se fue vaciando un puñado de solo doce alumnos se quedo allí. Tras el último alumno salió la directora cerro las puertas con un gesto de varita.

-Acérquense – dijo la directora al acercarse a las cuatro mesas – prefectos este año ustedes tendrán la dura tarea de ayudar con el comité de decoración de las cuatro galas y tendrán la dura tarea de acompañar a los bailarines que abran el primer baile en cada una de ellas.

A Malfoy esto le empezó a dar mala espina, aquello no podía augurar nada bueno para él. Miro a su alrededor para ver la cara de los otros alumnos y sintió que una nube negra se instalaba sobre todos.

- ¿Directora? – interrumpió la voz de Granger – ¿Cuál será la tarea de los premios anuales?

- Ahora que lo menciona ustedes estarán a cargo de abrir el primer baile de cada gala

- Pero… - la voz del Finch-Fletchley un Hufflepuff interrumpió a la directora McGonagall

- Señor Finch-Fletchley, a eso iba, usted y la señorita Lovegood serán pareja para el baile - dándose vuelta hacia Malfoy – y usted señor Malfoy, será la pareja de la señorita Granger.

-Pero profesora… - empezó protestar Granger. Draco sentía que se le caía el cielo encima, esto era una pésima broma…

- Es solo la apertura del baile, nadie les pide que se queden juntos toda la noche. Solo se les pide dar el ejemplo y comportarse de forma decorosa durante esas noches. – dijo la directora tajantemente. – La profesora Spinnet les dará clases de baile de salón todos los jueves, cada gala tendrá un tema y un baile que deberán aprender. Estas clases de baile, les darán puntos extra para sus exámenes de fin de año ya que temo serán durante todo el año…La profesora Spinnet les informará cuando comenzaran las clases. Pueden retirarse. – dijo la directora – Señorita Granger sígame por favor.

Malfoy estaba que pateaba piedras, tenía un humor de perros y esa imposición solo lo había puesto de mal humor, a él nadie le decía lo que tenía o no que hacer. Necesitaba tomar aire.

Mientras Hermione seguía a la directora hasta su oficina en silencio, la castaña se preguntaba qué más podría necesitar hablarle la directora con ella en privado. Estaba ensimismada en sus preocupaciones cuando la directora cerro la puerta tras ella, la antigua oficina de Dumbledore estaba irreconocible, observó el retrato de su antiguo director al igual que un nuevo retrato, el del profesor Snape. Si no supiese que esa había sido la antigua oficina de ambos directores no se habría dado cuenta de que era la misma oficina, McGonagall había transformado el lugar. La directora se sentó frente al escritorio y la observó unos momentos antes de hablar.

-La llame ya que esta mañana me encontraba en las cocinas cuando su patronus apareció en las cocinas – empezó a decir la directora y Hermione se sintió pequeña en su asiento – me sorprendió ver su patronus mandar llamar a Winky – prosiguió la directora que la miraba de forma inquisitiva – ¿Se encuentra bien señorita Granger? – la preocupación en la voz de la directora era evidente.

-Lo siento profesora, no volverá a pasar – dijo Hermione rápidamente. Mientras se frotaba el brazo izquierdo.

-Eso no fue lo que le pregunté – la observó la directora

- tuve fiebre durante la noche – dijo la castaña mirando el suelo y tras un silencio – y Malfoy dice que tengo pesadillas y que lo despierto en las noches.. – si iba a decir la verdad mejor decirlo todo, ¿no? Pensó la joven.- aunque no se que tan cierto sea eso…

- los elfos domésticos… algo me comentaron hace unos días mientras limpiaban su sala común - dijo la directora con preocupación – quizás deberíamos considerar que después de todo lo que pasó el ano anterior usted necesita ayuda profesional

- ¡No!- dijo Hermione parándose de golpe – no quiero… no necesito nada…- empezó a decir.

Golpearon a la puerta y tras un movimiento de varita de la directo madame Pomfrey entro en la oficina.

- perfecto – dijo la directora haciendo un gesto para que la persona entrara.– Hermione, esta noche la pasaras en la enfermería y mañana madame Pomfrey hará un chequeo completo de tu estado. Haz tenido un año demasiado estresante y tu cuerpo puede estar manifestando lo que no fuiste capaz de procesar - dijo McGonagall. Directora estaba realmente preocupada por ella, pensó la castaña. Y la directora agrego – Es una precaución, pero todos estamos preocupados por tu bienestar. Está de mas decir que mañana no asistirás a clases.

Hermione no tuvo tiempo de intervenir, madame Pomfrey la tomo por los hombros y se la llevo a la enfermería donde le entrego una poción para dormir y sin más la joven se quedo dormida en cosa de minutos.

Entretanto Malfoy rondaba por los pasillos del colegio haciendo la ronda nocturna. La luz de la luna inundaba los pasillos que estaban en la penumbra y el chico parecía estar absorto en sus pensamientos. Aquello le molestaba mucho que lo obligasen a hacer cosas que él no quería. Tras mandar a la cama a unos alumnos de Hufflepuff que estaban besándose escondidos en un salón del cuarto piso y quitarles veinte puntos terminó su ronda y se dirigió a su sala común. Al entrar no estaba Granger, no supo porque lo hizo pero la buscó con la mirada, y al ver la puerta de la pieza de la castaña abierta entró. No supo porque lo hizo, pero su curiosidad era grande, era la tercera vez que entraba en lo que iba de ese fin de semana. Recorrió la pieza y se detuvo en el sin fin de libros que estaban sobre el escritorio en pilas ordenados por tema. Esbozo una sonrisa del lado al remarcar que la chica era tan o mas obsesiva la forma que disponía de sus pertenencias por el cuarto. Observo la cama de la joven que estaba hecha con esmero y observo el libro que estaba en el borde de la mesa de noche, era un libro enorme, leyó la portada, Anna Karenina de León Tolstoi. Estaba impresionado que la castaña encontrase tiempo en el día para leer libros que no tenían nada que ver con sus ramos. Se aproximo a la repisa y se dio cuenta que la joven tenía únicamente libros, literatura inglesa, francesa, rusa, incluso española, eran en su mayoría clásicos, algunos de poesía, aquello lo tenía descolocado, cuantas ¿En qué momento del día Granger encontraba tiempo para leer todo aquello? Él sabia que ella se había leído casi toda la biblioteca del colegio, pero jamás pensó que leía más que lo que se encontraba en las cuatro paredes de la biblioteca. ¿Quién era ella realmente? No supo porque, peor aún, no entendió por qué razón lo hizo, pero abrió ropero y paso su mano por el sin fin de prendas, poleras y chalecos de diversos colores y texturas que en ellos se encontraba. Todo estaba meticulosamente bien doblado y guardado. Estaba molesto consigo mismo, cerro el ropero y salió de la pieza.

A la mañana siguiente Malfoy salió de la su pieza y salió sin mirar si la castaña estaba allí o no, trato de no buscarla en la mesa de Gryffindor y al llegar a pociones el pensó que la castaña vendría a clases, pero ella no apareció, no era que la buscaba, pensaba él, de hecho no tenían muchas clases juntos, el tenía clases mas relacionadas con alquimia y había estado obligado a tomar defensa contra las artes oscuras a pedido del ministerio, pero lo cierto es que sólo compartían aritmancia y pociones, para todo lo demás estaban en horarios completamente distintos. A todo dar se cruzaban al salir o entrar en ciertos salones, pero ese lunes, ella simplemente se había volatilizado.

Hermione se despertó con la luz del sol entrando por las ventanas de la enfermería se sentía curiosamente relajada y descansada, seguramente por la opción que le había dado madame Pomfrey. Se sentó en la cama y se dio cuenta que tenía un par de cartas sobre la mesa de noche.

La primera era de Ginny, solo decía que se mejorara pronto y que pasaría después de clases.

La segunda era de Harry, seguramente Ginny le comento algo.. le deseaba que se mejorara pronto y le preguntaba si necesitaba algo, mencionó algo sobre una posible visita antes de octubre, pero no entendió a que se refería. La tercera era de Ron… él estaba preocupado por ella, por su salud, la incitaba a dejar un par de clases de alivianar su horario, de tener cuidado. Le decía que la extrañaba y que esperaba poder verla pronto. La castaña sonrió al terminar de leer las cartas.

-Bien ahora que estas despierta empezaremos – dijo la señora Pomfrey – hare un seguimiento completo de tu estado de salud, si este es inconcluso… tendremos que enviarte a San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. – dijo categóricamente la enfermera

Y sin esperar respuesta empezó con su varita a lanzar hechizos sobre la castaña. Uno tras otro la enfermera iba anotando en una hoja los resultados y de vez en cuando hacía un ruido de aprobación o desaprobación. Hermione no sabía si los resultados eran buenos o malos pero de a poco uno tras otro la lista de hechizos y de pociones que tomo, la enfermera iba anotando y sus cejas iban cada vez frunciéndose más. Al cabo de una buena hora la castaña estaba impacientándose.

- ¿Y bien? – preguntó la castaña – ¿tengo algo o no?

- aparte de un agotamiento generalizado, tienes el fierro y magnesio bajos – respondió algo inquieta- pero lo que me preocupa es que ayer te di una poción para dormir pero según los resultados de esta mañana no estas durmiendo como se debe, es como si cuando duermes, en realidad no lo entraras en una fase de sueño profundo.

- he estado teniendo pesadillas, o al menos eso me han dicho…- dijo la castaña – y cuando despierto … - dudo un instante y subiéndose la manga del brazo izquierdo - me duele la cicatriz es cómo si me quemara una y mil veces - dijo algo avergonzada. – al principio usaba un ungüento que me dieron en san Mungo, me dijeron que tras usar el pote completo el dolor desaparecería pero empezó a doler de nuevo al volver a clases. -confeso la joven un tanto apenada.- estuve leyendo en la biblioteca que podía ser pero no he encontrado nada todavía.-se apresuro a decir cuando vio la cara de madame Pomfrey.

- Así que usted sabía y aun así no quiso venir….

- Es que no quería perder clases…

- Esto tiene solución señorita Granger – la regaño la enfermera y sacando nuevamente su varita hizo un par de verificaciones – mmm… esto quizás explica todo.. esta cicatriz no es una cicatriz cualquiera, me temo que necesitaré llamar al profesor Wayne Hopkins al igual que al profesor Horace Slughorn. – dijo madame Pomfrey al tiempo que escribía dos pedazos de pergamino y los hechizaba para enviarlos a ambos profesores.

- ¿Pero tiene solución?- pregunto la castaña un poco inquieta

- por supuesto, será una semana un tanto incomoda, pero solo necesitaras una poción del profesor y una verificación de la cicatriz del profesor de defensa contra las artes oscuras. – la persona que te infligió esto tiene un perverso sentido del humor.. gracias a Merlín esto lo pillamos a tiempo… esos idiotas en san Mungo seguramente no le prestaron mucha a tención y se saltaron protocolos… -dijo enfada mas para sí que para Hermione.

-Bellatrix Lestrange… - dijo la castaña casi en un susurro mientras se frotaba la cicatriz- ella me hizo esto…

La enfermera la tomo de la mano, casi de forma maternal, Hermione se sintió cohibida ante tal gesto, eso no era proprio de la enfermera. La directora entro en ese momento.

- ¿Todo bien? – preguntó

- Solo necesitara un contra hechizo, que no será una paseo por el parque – dijo madame Pomfrey mirando a Hermione – y una poción, pero será a efecto retardado, necesitara pasar la semana aquí. Necesitare monitorear el proceso. Bellatrix Lestrange siempre tuvo un don para torturar a la gente…- dijo con cierta amargura la enfermera - Aparte de eso solo necesita comer de forma mas consistente y la anemia desaparecerá, eso si tendrás que tomar suplemento de fierro por al menos dos meses – y dicho y hecho dejo un frasco de pastillas en la mesa de noche.

- ¿Lestrange? – se extrañó la directora -¿Pero cuando?

-El año pasado profesora..- dijo Hermione – cuando estuvimos en la mansión Malfoy… - esto era extremadamente incomodo y la castaña no quería recordar mucho que digamos todo lo que ocurrió en ese lugar.

- Bueno, mandaré pedir tus deberes a los profesores, alguno de tus compañeros vendrá a entregarlos – dijo distraída la directora – ¿necesitas que te traigan algo de tu pieza?

- mi mochila y … ¿el libro que se encuentra en mi mesa de noche en mi pieza? – uy se apresuro a decir- si no es mucho pedir.

-No, por supuesto que no – dijo la directora, y dándose vuelta agrego – el señor Malfoy le traerá sus cosas.

Hermione se quedo postrada en esa cama, ¿Malfoy trayéndole sus cosas? Aquella idea le parecía tan rara y absurda.

Pasado el mediodía, McGonagall se acercaba por el pasillo en donde Malfoy, Zabini y Parkinson estaban esperando por entrar a clases. Tenía una mirada de preocupación y por algún momento Malfoy creyó que lo estaba mirando a él. Pero eso era imposible, la directora raras veces se dirigía a él personalmente de hecho tenía la sensación que en general a los alumnos de Slytherin tanto profesores como alumnos les hacían el quite.

-Señor Malfoy, sígame – dijo la directora. Tanto Zabini como Parkinson lo miraron pero el solo se encogió de hombros. La directora lo guio a un aula vacía y cerro la puerta. – LA señorita Granger pasara la semana en la enfermería , necesita que le lleven su mochila y el libro de la mesa de noche.

- ¿Y por que razón debo saber eso yo? – preguntó algo molesto.

- Le recuerdo que es usted el otro habitante de la sala común de premios anuales, y por lo tanto el único en poder ir a buscar las pertenencias de la señorita Granger.- replico ásperamente la directora.

-¿No puede ir Weasley a buscarlas? – esto era absurdo, el no era el chico de los recados – yo tengo clases…

- Señor Malfoy esto no es una pregunta, es una orden directa. Si desea negarse se le quitaran cincuenta puntos a Slytherin por mala disposición, ¿ qué le parece? – dijo la directora levantando las cejas.

-¿Para cuando le tengo que llevar las cosas? – espeto disgustado el rubio.

- Ahora mismo, yo hablare con su profesor sobre su retraso. – respondió la directora

-Esta bien…- dijo a regañadientes el rubio.

Malfoy entro en la sala común, recupero las cosas de la Gryffindor y salió tan rápido como entro en dirección a la enfermería. Al llegar entro y busco en que camilla se encontraba la castaña. La encontró en la camilla mas alejada de la entrada, tras un biombo. Granger dormía plácidamente en la cama. Estaba tan quieta que parecía estatua. Se acerco a verla de más cerca y dejo sobre la silla el bolso de la joven y deposito el libro de Tolstoi en la mesa de noche. Allí vio las cartas, las tomo y leyó, ¿Cómo era posible que sus amigos se hubiesen enterado tan rápido de lo que le había pasado a la castaña? Granger se dio vuelta en la cama y varios mechones de pelo le cayeron sobre el rostro. Instintivamente Malfoy tomo cada mechón de pelo y los corrió detrás de la oreja de la castaña rozando suavemente la mejilla de la joven.

-Que hace usted aquí – Preguntó madame Pomfrey.

Malfoy dio un respingo.

- Solo dejaba las cosas de Granger aquí.- respondió – La directora me pidió que los trajera.

- Pues ya los entrego, vaya a clases joven. – lo apresuró madame Pomfrey.

Sin poder contenerse, Malfoy preguntó:

- ¿qué le ocurre? – pegunto mientras la enfermera lo acompañaba hacia la salida de la enfermería.

- Nada grave, no tiene por qué preocuparse…

- ¿Yo? ¿ preocupado por ella? Por favor…- dijo sarcásticamente Malfoy y mirando la camilla de la joven - cuanto tiempo permanecerá aquí.

- una semana joven..- empezó a decir la señora Pomfrey.

Y antes de que lograra decir algo más, Harry y Ron entraron en la enfermería. Los tres se miraron una fracción de segundos y ron casi se le tiro encima mientras le gritaba.

-¿Qué fue lo que le hiciste maldito hurón? – Harry agarro a su amigo por el brazo.

- ¡Yo no le he hecho nada! – se exclamo el rubio ofendido. – yo no la he tocado en lo más mínimo.

-Ron cálmate no sacas nada pegándole a nadie - dijo Harry y dirigiéndose a madame Pomfrey preguntó - ¿ Qué le pasa a Hermione?

- La habían hechizado – dijo la enfermera y Ron casi se tira sobre Malfoy, madame Pomfrey saco su barita y apunto a ron – no fue el señor Malfoy, y si no se calma lo sacare yo misma de aquí.

- ¿Quién fue? – preguntaron Ron y Harry al unisonó.

-Bellatrix Lestrange – dijo la enfermera – y es un milagro que la maldición que le puso no la atacara más rápido.

- ¿Cómo? – pregunto esta vez Malfoy y Ron y Harry lo miraron. – ella está muerta…

- La cicatriz del brazo dijo la enfermera, fue una maldición retardada, si no la hubiese auscultado hoy…

- ¿tiene cura? ¿Se encontrará bien? – pregunto Ron con cierta angustia en la voz.

- si ya empezamos el tratamiento. – dijo la enfermera y señalándoles la camilla dijo - pueden ir a verla, pero sólo una hora, ella necesita reposo.

Malfoy no espero a que lo sacaran de la enfermería, aquello lo había dejado helado. ¿Cuánto tiempo había estado Granger sufriendo de la maldición y nadie se había dado cuenta? Habían pasado meses desde que su tía había torturado a Granger, un escalofrío le recorrió la columna, su tía era sádica y retorcida, solo alguien como ella podía encontrar una forma de torturar a largo plazo a alguien…Solo a ella se le ocurrían cosas así..

A la semana Hermione salió de la enfermería el lunes por la mañana de la semana siguiente. Harry y Ron fueron a visitarla cada tarde, quedándose lo mas que podían. Al cabo de una hora, Harry deja a Hermione y Ron a solas y él y Ginny aprovechaban para pasar un momento a solas en los terrenos del colegio antes que tuviesen que ir a Londres. Ginny por lo general iba a verla antes de la cena y le traía los deberes de las clases que compartían juntas y que debería hacer. Para sorpresa de la castaña pasó dos veces a dejarle unos deberes de pociones y le dijo que no se preocupara por el trabajo de aritmancia, que él había estado trabajando en él. La Señora Pomfrey la obligo a quedarse el fin de semana completo en la enfermería y el lunes a primera hora la dio de alta, Hermione habría preferido que la diesen de alta el viernes, pero no hubo caso, madame Pomfrey quería monitorearla unos días extra, por precaución.

- Recuerda, si te dan mareos, pesadillas, insomnio, vértigo o cualquier cosa que para ti sean inhabituales, deberás volver. – y antes que Hermione pudiese hablar – sin peros, vuelves corriendo, no esperes que algo más grave pase.

- de acuerdo – se resignó la castaña.