Triste que se requiere una crisis mundial para que tenga tiempo e inspiración para subir un nuevo capítulo. Este episodio es corto, pero crucial para lo que sucede después. Espero que lo desfruten. ¡No duden en comentar!
Capítulo 3: Aceptación, estrategia final
Las siguientes horas luego de aquel incidente pasaron tan lentas, que parecían días enteros. Los ninjas de Konoha llegaron de inmediato a la escena luego de la batalla, Shikamaru se encargó de mantener inmovilizado a Hidan y ordenó a todos los que llegaron que llevaran a Naruto y a Shikadai al hospital de inmediato. Mientras los cargaban y los llevaban, el Hokage no paró de convulsionar, y poco después comenzó a arrojar gritos de dolor. En medio de aquella noche, los únicos sonidos que se escucharon fueron los gritos de Naruto, y la sonora carcajada de éxtasis de Hidan mientras se lo llevaban a una prisión especial de la Aldea. Veinte minutos después de que Naruto fuera herido, Sakura llegó a la sala de urgencias y comenzó a tratar a Naruto personalmente.
Hinata y Himawari llegaron a la sala de espera solo cinco minutos luego de que llegara Sakura, Boruto y Shikadai las esperaban sentados, y casi no supieron que decir cuando Hinata les preguntó lo que le ocurría a Naruto. Los otros médicos ninja le pidieron tanto a Boruto como a Shikadai que les permitieran revisarlos y curarlos en habitaciones propias, pero ambos ninjas se negaron a abandonar la sala, y solo recibieron un tratamiento de primeros auxilios. Boruto tenía una costilla rota producto de la patada de Hidan, y Shikadai por su parte tenía el tobillo torcido, y un pequeño corte en el brazo, pero por lo demás estaba bien. Sin embargo, ambos se sentían tremendamente mal ante esa situación. Ambos se culpaban por no haber detenido a Hidan, y aunque Hinata les aseguró que no fue su culpa, el hecho de oír los gritos de dolor de Naruto desde la sala los hacía sentir cada vez peor.
Himawari, por su parte, tenía una mirada perdida que arrojaba una lágrima cada vez que se oía a gritar a su padre. Hinata tenía que abrazarla a medida que el tiempo transcurría. Pero no duró mucho, a los pocos minutos Sakura pidió a Hinata que entrara en la sala para ayudar, los niños deseaban entrar también, pero ambas kunoichis se negaron y pasó media hora hasta que por fin los gritos de Naruto se detuvieron. Ese el momento de mayor terror para todos. Cuando podían oír a Naruto, al menos sabían que aún estaba vivo y luchando, pero cuando el silencio se adueñó de la sala, el pensamiento de que pasó lo peor se adueñó de sus mentes. Himawari tuvo que arrojarse a los brazos de su hermano, que no pudo hacer nada más que abrazarla mientras él mismo temblaba por el miedo y el dolor.
Finalmente, Hinata y Sakura por fin salieron de la sala justo cuando Shikamaru llegó al hospital, agitado y con sudor en la frente.
- ¿Qué sucedió, se encuentra bien? - Preguntó el Nara. Los jóvenes no dijeron nada más que esperar la respuesta.
- Pudimos estabilizarlo, por el momento…-Declaró Sakura, y todos en la habitación dieron un respingo- Pero es más complicado de lo que parece.
- ¿Qué quieres decir con eso? - Preguntó Boruto- Eres la mejor ninja médico de Konoha. Debes poder curarlo…
- Boruto…- Lo interrumpió Hinata- Escucha…
- Las heridas de Naruto no deberían de ser difíciles de curar…- Explicó Sakura- El chakra de Kurama debería de poder curarlo de manera simple. Pero la cuchilla al parecer tenía veneno, y no un veneno común.
- ¿Veneno? –Se extrañó Shikamaru- No parece el estilo de Hidan. Pero de todas formas si se trata de veneno, podrías extraérselo, ¿cierto?
- Traté de hacer eso… pero esto es algo que nunca había visto antes. La cuchilla atravesó un pulmón y otros órganos de Naruto, e inyectó el veneno directamente en su flujo de chakra. Apenas noté esto, le pedí a Hinata que utilizara su Puño Suave para bloquear los puntos de chakra alrededor de la herida para evitar que se expanda, pero eso no es todo; la toxina parece afectar los mismos órganos de Naruto, infectándolos y obligándolos a fallar, causándole un terrible dolor, y literalmente convierte su chakra en veneno. Incluso si aíslo y retiro el veneno que hay en su flujo de chakra, lo cual le causará un terrible dolor, los órganos aun estarán afectados y pueden volver a propagar más veneno apenas termine.
- ¿Y por qué no trasplantar nuevos órganos? - Preguntó Shikadai- Retirar los órganos afectados y limpiar su sistema.
- Con el veneno en su flujo de chakra, es imposible colocar un transplante sin que pueda infectarlo, y como quitar el chakra afectado le causará mucho dolor y cansancio, en esas condiciones, el realizar una operación…
Sakura Haruno negó con la cabeza y el silencio que sobrevino nuevamente en la sala dejó a todos helados. Solo Boruto se negó a aceptar esa situación.
- ¡Pero tienes que poder hacer algo! – Gritó el chico- ¡Él es el Séptimo Hokage!
- Boruto…
- ¡No! ¡Él es el Séptimo, él es Naruto Uzumaki, el Heróe de Konoha, del mundo! ¡Es mi padre…! ¡Un simple veneno…!
- Nadie se dio por vencido todavía- Respondió Shikamaru- Sakura, dijiste que pudiste estabilizarlo. ¿Cuánto tiempo crees que puedas mantenerlo estable?
- Mientras prevengamos que su chakra fluya, el veneno no se esparcirá por su cuerpo y a otros órganos, y una vez aislé su chakra pude curarle sus heridas. Pero los órganos afectados continuarán fallando. Unos cuantos días, como mucho…
- Es más que suficiente- Declaró Shikamaru- Hinata, quédate aquí con Naruto. Shikadai, vienes conmigo. Boruto… lleva a tu hermana a casa y quédate con ella.
- ¡No quiero dejarlo!- Exclamaron Himawari y Boruto al mismo tiempo.
- Quedarse aquí no ayudará a Naruto, ni a su madre. Y es preferible que descansen un poco. Les avisaremos al menor cambio, se los prometo.
Boruto iba a protestar, pero intercambió miradas con su madre, y finalmente asintió. Por su parte, Sakura miró al Nara confundida.
- ¿Y tú que vas a hacer?
- Solo hay alguien que sabe qué es ese veneno. Solo uno sabe que es lo que le ocurre a Naruto. Está inmovilizado en la prisión dentro de la montaña de los rostros de los Hokage. Denme algunas horas. Habremos salvado a Naruto para el final del día.
La prisión de máxima seguridad en la Aldea se encontraba enterrada profundamente en la montaña junto a esta. Allí es donde mantuvieron encerrado a Sasuke cuando decidieron su destino luego de los eventos de la Cuarta Guerra Ninja, y ahora se encontraba encerrado uno de los miembros de la que sin duda fue la organización criminal ninja más poderosa del mundo.
Shikadai seguía a su padre a poca distancia, no había dicho nada en todo el trayecto, pero al salir del hospital de Konoha, antes de caminar a la prisión, Shikamaru puso su mano en su hombro y sin siquiera mirarlo a los ojos simplemente le dijo: "No fue tu culpa. No puedes enfrentar a lo que no conoces. Si de eso alguien es culpable… soy yo".
Por fin llegaron. Había dos puertas. Una llevaba directamente a la celda, la otra a una habitación contigua con un vidrio polarizado, el cual Shikamaru le indicó a Shikadai que entrara y observara. Cuando su hijo desapareció de su vista, el Nara dio un buen suspiro y puso la mirada más seria que pudo antes de cruzar la puerta.
Hidan se encontraba en el centro de la habitación, atado de pies a cabeza por fuertes cadenas que evitaban que hiciera ningún movimiento. Un enrejado de madera gruesa separaba a ambos, pero podía verlo claramente. Su cuerpo volvió a su aspecto original, una vez que la maldición acababa. Generalmente eso sucedía cuando Hidan terminaba por asesinar a su objetivo, pero no siempre la maldición terminaba en la muerte. Muchos años antes, Hidan y Kakuzu se encargaron de capturar a Yugito Ni, la Jinchuriki del Dos Colas, y lo hicieron sin asesinarla completamente. Shikamaru tuvo que esforzarse por no mirar con desprecio a Hidan, mientras este levantaba la mirada y se encontraba con los ojos del Nara. Pese a estar atado, Hidan continuamente temblaba y sonreía de manera diabólica mientras sus ojos se agitaban de un lado a otro, no era una buena señal.
- Sabía que vendrías, desgraciado- Le dijo el inmortal. Su voz temblaba ligeramente, como si estuviera herido- ¿Cómo está tu Hokage?
- Vivo…- Le respondió Shikamaru sin alterarse. Necesitaba mantener la calma y encontrar la manera de abordarlo. El que fallara en asesinar a su presa de seguro sería un insulto, necesitaba inflar su orgullo, hacerlo alardear.
- Pero no muy bien, ¿verdad? –Respondió Hidan mientras su sonrisa psicópata se ensanchaba y las cadenas tintineaban ante los movimientos que hacía para agitarse- El veneno que tenía mi hoja todavía me está afectando a mí. Apuesto a que ese imbécil está retorciéndose como yo en este momento. ¡Aaah… este dolor! ¡Este veneno sí que es súper… extra doloroso!
Shikamaru frunció un poco el entrecejo, debía parecer enojado, no le costaba demasiado. Recordaba perfectamente la actitud de ese loco, el sentir el dolor ajeno se convertía en placer para él. Naruto y él ya no estaban conectados, pero si el veneno le afectó a él también, ya debería haberse expandido por todo su cuerpo. Debía estar muriéndose del dolor, pero él no podía morir.
- Aunque así sea. Fallaste en tu objetivo. No lastimaste a mi hijo, no me lastimaste a mí. Y Naruto está siendo atendido por los mejores de Konoha. Tu fracaso será total en un par de horas.
- Oh… ¿en serio? - Dijo Hidan girando su cabeza levemente hacia el costado. El vidrio polarizado y espejado ocupaba gran parte de la habitación, permitiendo ver tanto al prisionero como al entrevistador- ¿Esta ahí afuera? De seguro está ahí. ¿No lo lastimé? Quizás no… pero de seguro no se siente muy bien. Dime, niño… ¿Qué se siente que alguien más importante que tú muera por ti? Se siente como una mierda, ¿verdad? Deberías preguntarle a tu padre. Él sintió exactamente lo mismo cuando maté al inútil de su maestro.
Shikamaru hizo un movimiento brusco, pero se detuvo. Fue un error haber traído a Shikadai. Esperaba que le ayudara a leer a Hidan y determinar si la información que pudieran sacarle era cierta. No esperaba ese ataque emocional. Pero no podía hacer nada en ese momento.
- Toqué un nervio, ¿verdad? - Señaló Hidan, quien no dejó de notar el error de Shikamaru. Gozaba haciendo sufrir a sus víctimas de cualquier forma- Pero volviendo al tema. Los dos sabemos que es una mentira lo que me dijiste. Tu Hokage se está muriendo, esa es la razón por la que viniste a visitarme. Quieres saber de dónde saqué el veneno, cual es el antídoto, y como obtenerlo.
- Ya sé de donde lo sacaste…- Gruñó Shikamaru, quien odiaba estar a la defensiva, pero iba por buen camino- Te lo dieron tus amigos de la religión Jashin, antes de que los asesinaras.
- Un buen tributo, antes de volver al camino de la fe- Dijo Hidan mientras volvía a moverse, gozando el dolor que sentía en su cuerpo- Me suplicaron, ¿sabes? Cuando juntaron las partes de mi cuerpo, y terminaron de cocerme, me contaron con lujo de detalles todo lo que sabían de ti, y que habían preparado una forma especial para vengarme. Cuando maté al doctor que me dejó entero, supongo que no se esperaban que hiciera lo mismo con ellos, pero un verdadero sacerdote de Jashin-sama no dejaría pasar la oportunidad de rendirle homenaje después de tanto tiempo.
- ¿Y por qué le pusieron veneno a tu hoja? Tenía entendido que a los tuyos no les gustaba dejar medio muertos a sus víctimas.
- ¿Quién dijo que dejé medio muerto a nadie? El que estés aquí significa que el trabajo está a punto de terminar. Hahaha… ¡AAh… Jashin-sama, que gran ofrenda que me permitiste ofrendarte!
- Tu dios no existe, y no le diste ninguna ofrenda.
- ¡Te equivocas, maldito ateo! ¿No lo ves? – Exclamó Hidan sonriendo y mirando al cielo con los ojos inyectados de sangre por la emoción y el dolor- Fue un necio. Pensé que Jashin- Sama me había abandonado, que no pude completar mi venganza. ¡Pero me equivoqué! No solo asesiné a alguien cercano a ti, no solo te lastimé a ti y a tu hijo, no solo conseguí vengarme, sino que ofrecí una ofrenda mayor de la que jamás habría imaginado. ¡Todo quedó tan claro, cuando empecé a sentir el dolor del veneno por mi cuerpo! ¡El éxtasis, el placer! ¡Estoy en el Edén, y no hay manera de que puedas quitármelo!
- Estás loco, y no lograrás lastimar a nadie más. Encontraré la manera de salvar a Naruto, y tu volverás a quedar bajo tierra, esta vez en pedazos tan pequeños que ni toda tu religión podrá volver a unirte de nuevo.
- ¡Ooh… que conmovedor! - Le respondió Hidan mirando devuelta a los ojos del Nara y volviendo a sonreír con placer- Tanta decisión. Pero debo agradecer devuelta a Jashin por haberte traído aquí. ¡Otra bendición, ahora me doy cuenta! ¿Quieres saber cómo salvar a tu Hokage, en que se basa el veneno que colocaron en mi hoja? ¡Te lo voy a decir! Es una extraña mezcla que ni yo sé muy bien todos sus componentes. Supongo que sabes que hiere los órganos y los obliga a fallar, pero a ti te interesa el cómo transforma el chakra en veneno, ¿verdad?
Shikamaru se limitó a ver furioso a Hidan mientras escuchaba a cada palabra que decía. Era una humillación, pero valía la pena para salvarle la vida a Naruto.
- El secreto… soy yo. Verás… ese veneno en particular permite infectar el chakra del oponente y causarle una muerte lenta y segura, pero tiene un costo. El veneno se elabora colocando un sello maldito en el cuerpo de una persona, pero luego esta asesine a su objetivo, en retorno, el agresor sufre todo el dolor que sufre la víctima y muere luego que esta.
- ¿Un sello maldito? - Repitió Shikamaru- Pero… eso puede deshacerse si…
- Si el que la colocó muere. Si. Es una lástima. Si me mataran ahora mismo, el chackra de tu amigo dejaría de envenenarse, y quizás podría salvarse. Pero… ¡Soy inmortal! ¡Trata de matarme con cualquier medio que tengas, no lo lograrás a tiempo!
- Se me ocurren doscientas formas de desmembrarte y que tu cuerpo no pueda regenerarse. Si acabar contigo es todo lo que hace falta, entonces…
- Veo que no aprendiste nada, imbécil. No puedo morir. Destrózame todo lo que quieras, no te servirá de nada. Puedo entrar en un estado de muerte por inanición. Pero incluso si lo intentas, pasarán varias semanas antes de que pase. ¿Puedes hacer que tu Hokage pase varias semanas aguantando hasta que muera? No lo creo. Te lo dije… aquel día cuando decidiste enterrarme como un maldito animal. Te dijo que volvería a morderte el cuello si era necesario. Bien… aquí estoy, acabo de asesinar a tu amigo, y al líder de tu aldea. ¡Y no hay forma de que puedas salvarlo!
Hidan comenzó a reír a carcajadas tan fuertes que retumbaban por las paredes. Shikamaru, furibundo, se dio vuelta y cruzó la puerta mientras hacía un esfuerzo por no entrar en su celda y cortarle la cabeza, aunque estaba seguro que eso solo lo haría más feliz. Esta vez él se sentía impotente. Si lo que Hidan decía era cierto, realmente no había forma de salvarlo.
Naruto Uzumaki, iba a morir.
Si hubo algo más difícil que salir de la prisión luego de hablar con ese psicópata, algo más terrible que escuchar lo peor que podía oir, era el tener que decírselo ahora a ellos. Shikamaru se dirigió hacia el hospital, acompañado por Shikadai de cerca. Pese a que intentaban no mostrar ninguna emoción, ambos observaron una expresión sombría en el rostro del otro.
- ¿Crees que mentía? - Preguntó Shikadai. Había un dejo de esperanza en su voz, cosa que hizo a Shikamaru sentirse orgulloso- ¿Crees que solo lo dijo para provocarnos?
- ¿Tú que crees?
Siempre era así, era difícil sacar una respuesta directa de su padre, tendría que seguirle el juego como tantas veces.
- Creo… que es alguien horrible que haría lo que fuera para causarnos daño. Quitarnos la esperanza parece ser la mejor estrategia, para intentar evitar que tratemos de hacer algo.
- Tienes razón, esa sería la respuesta lógica. Pero… ¿Crees que un tipo como Hidan se deja guiar por la lógica?
Era una pregunta tan obvia que Shikadai se lamentó de siquiera plantearlo. No era difícil responder, con solo ver lo que Hidan creía, como actuaba y la manera con que luchó y actuó la noche anterior. Shikamaru no esperó a que respondiera.
- Hidan nunca fue demasiado inteligente. Es un malnacido, pero siempre habla demasiado, eso es algo que aprendí la primera vez que me encontré con él. Es cierto, podría llegar a decirnos una mentira para que caigamos en la desesperación, pero él no piensa así. Prefiere herirnos directamente, hacer a alguien morir delante de nuestros ojos sin que podamos hacer nada para evitarlo. Así es él. Y un tipo así, no requiere decir una mentira para gozar de nuestro sufrimiento. No. Él decía la verdad. Ya sea que no hay una cura o no la conoce, pero según él, no existe.
Shikadai se detuvo levemente, cosa que hizo a su padre darse vuelta y mirarlo a la cara. El chico había abierto los ojos muy grandes y sus pupilas temblaban.
- Entonces… ¿entonces qué hacemos?
Shikamaru lo entendía. ¿Cómo puede alguien encontrar la fuerza y frialdad para decirle a alguien algo como eso? Shikadai era muy joven, mucho más joven de lo que él fue cuando tuvo que decir lo de su maestro a Kurenai-sensei, y no se había vuelto más fácil después de todo ese tiempo. Pero no tenían opción, y ese era el camino que debían recorrer. El Nara puso su mano en el hombro de su hijo y este levantó la vista. Shikadai detectó en los ojos de su padre un grado de entendimiento que le asustó en gran manera.
- Debemos seguir adelante, y hacer lo que se debe hacer. Ese… es el camino del Shinobi. Perdimos varias horas. Ve a buscar a Boruto y a su hermana y diles que vayan al hospital.
Cuando Shikamaru llegó al hospital, lo primero que hizo fue explicarle a Sakura exactamente lo que Hidan le había contado. Como ninja médico que era, Sakura se aseguró de analizar todas las posibilidades para curar a Naruto, pero un sello maldito jamás desaparecía a menos que el que lo aplica muera, y las técnicas de Sello Maldito eran secretas y variaban según el usuario, aunque la mayoría tenían efectos fatales como parálisis, dolor, o incluso la muerte. Aunque le dolía admitirlo, el aplicar un sello maldito al veneno era una excelente manera de asegurar que el objetivo muera sin que puedan salvarlo.
- ¿No hay nada que puedas hacer? - Le preguntó Shikamaru con pesar.
- Pude hacer que recupere la conciencia y gracias a anestésicos y otras drogas puedo ayudarlo a combatir el dolor, incluso podrá caminar y desplazarse. Pero si no puedo eliminar el veneno de su sistema, no puedo curar sus órganos. Puedo darle tiempo.
- ¿Cuánto tiempo?
- Es… difícil de decir- Le respondió Sakura con dificultad al hablar de esa idea- Cinco días… o una semana como máximo.
Se oyó un sonido de golpe fuerte que hizo a ambos darse vuelta. Hinata se encontraba en el pasillo, aparentemente llevaba una bandeja de aluminio con un vaso y un poco de agua, pero ahora estos se encontraba en el suelo, el agua derramada, y la esposa del Hokage con una mirada anonadada, sin poder creerlo.
- Hinata…- Comenzó a decir Shikamaru.
Fue como si el escuchar al Nara la hubiera traído de regreso de otra dimensión, apenas Shikamaru dijo su nombre, sus ojos comenzaron a humedecer y lágrimas surcaron por sus mejillas. Sakura se acercó a ella y la abrazó, haciendo que ella terminara por quebrarse. Shikamaru no dijo nada ante aquello, nada en lo absoluto.
Lo peor fue mirar a la cara a Boruto y a Himawari para contarles apenas llegaron. Himawari rompió a llorar casi al instante, Boruto quedó pasmado por varios minutos sin llegar a poder procesarlo. Les dieron unos minutos la familia antes de que Sakura permitiera que entren al cuarto para verlo, la idea era intentar darle la noticia tratando de sobresaltarlo lo menos posible.
Finalmente lo vieron, Sakura se quedó afuera de la habitación y preparada por si surgía una emergencia. La familia se acercó lentamente y Himawari casi rompe a llorar al verlo. Naruto estaba pálido, sus ojos estaban abiertos pero tenía aspecto agotado, sus hijos jamás lo vieron en ese estado de debilidad. Sin embargo, y pese a tener sus puntos de chakra bloqueados y sufrir de dolor y grandes dosis de analgésicos, al verlos sonrió. Era una sonrisa amable y sincera, una que hizo que su familia levantara sus ánimos y le sonriera devuelta, aunque ese simple gesto de felicidad casi hace que Hinata quebrara a llorar devuelta.
Lentamente, Shikamaru le explicó a Naruto lo que le ocurrió, lo que hidan le dijo, y cual era su situación actual. La sonrisa de Naruto se desvaneció y apartó la mirada de Orochimaru hacia su familia cuando terminaba su informe, como si se preocupara por su reacción en aquel momento más que por sí mismo.
- Sakura dice que puede darte de cinco días a una semana, pero por el momento… no hay ninguna cura.
Naruto al escuchar eso último cerró los ojos, miró el techo y dio un largo suspiro antes de abrirlos nuevamente. Los presentes se sorprendieron de la mirada de Naruto al mirar el techo, no parecía triste, ni desesperado, sino decidido y serio. Sus ojos iban de un lado a otro, como si planeara sus movimientos contra un oponente particularmente problemático.
- ¿Papá? - Preguntó Himawari, cosa que sacó a Naruto de su ensimismamiento.
- Shikamaru…- Dijo Naruto. Incluso su voz parecía tener fuerza y decisión pese a su aspecto tan cansado- Quisiera estar un momento a solas con mi familia. Pero quiero que vayas a mi oficina, traigas el libro especial que tengo en mi biblioteca, y escribas una nota explicando todo lo que me sucedió, diles que visitaremos a Equestria lo mas pronto que les sea posible, y que la segunda y tercera condición se llevaran a cabo.
- ¿¡Qué!?- Preguntaron todos, sorprendidos de una petición tan extravagante.
- ¿De qué estás hablando? – Preguntó Boruto- ¿Cómo puedes pensar en…?
- También avisa a las demás Aldeas de lo que ocurrió y organiza la ceremonia de elección del Hokage para cuando regresemos. Tú sabes los cálculos.
- ¿Qué…? Pero… ¿De que estás…? ¿¡En que estás pensando estúpido viejo!?
Pero Shikamaru no puso objeciones, y pese a que estuvo tan sorprendido como los demás al principio, al recibir las órdenes de Naruto se dio vuelta y se dirigió a la salida, pero se detuvo antes de tomar la puerta.
- ¿Quién es el candidato? - Le preguntó el Nara con la mano en el picaporte- Los otros Kages querrán saberlo, y también los ancianos de la Aldea.
- Diles que lo sabrán cuando sea el momento, pero que es un candidato elegido específicamente por mí. Si alguien tiene un problema con eso, pueden venir a explicármelo en cuanto volvamos.
Ante ese último acto de rebeldía, Shikamaru sonrió genuinamente y salió de inmediato de la habitación. Por fin solos, Naruto miró a su familia con una mirada entre la tristeza y la comprensión.
- Siento que las cosas hubieran salido así, ojalá tuviéramos más tiempo.
- Naruto, ¿Qué tienes pensado? - Preguntó Hinata- Dijiste que "vamos" a ir a Equestria.
- Si. Tenemos que ir, una última vez.
- ¡Ya basta! – Gritó Boruto, lo que hizo que todos se centraran en él- ¡Maldición! ¡Piensa en alguien más que solo tú! ¡Te estas muriendo! ¿Por qué no piensas en tu familia? ¿Qué es toda esa basura de visitar Ecostria?
- Equestria…
- ¡Lo que sea! ¿Qué es eso de la segunda y tercera condición? ¿¡Y A QUE TE REFIERES CON CEREMONIA DE ELECCIÓN!?
Naruto lo miró por unos segundos, y lanzó otro suspiro.
- Tienes razón. Miren… sé que es muy repentino, pero en vista de que no me queda mucho tiempo.
- ¡Eso no lo sabemos… todavía podemos hacer algo!
- Aun así… en el caso de que algo me pase, tengo que estar preparado. Es por eso que… voy a elegir a mi sucesor, y voy a liberar a Kurama.
Un silencio mortuorio se adueñó de la habitación, y nadie dijo nada por medio minuto.
- No puedes hacer eso…- Dijo Boruto por fin- ¡Somos tu familia! ¡No puedes sufrir una herida e inmediatamente decidir tirar todo por la borda!
- ¿Debería quedarme en cama, esperando lo peor? ¿O dejar a toda la Aldea sin un líder por las acciones de un idiota? Muchos ninjas no tienen la oportunidad de decir adiós a sus amigos mas cercanos y de pasar un tiempo con sus familiares. ¿Por qué debería negarle a aquel que estuvo conmigo desde que nací, la oportunidad de ser libre?
Una vez más reinó el silencio, y Naruto hizo el esfuerzo de levantarse, haciendo marcadas muecas de dolor debido a sus heridas y los órganos dañados por el veneno en su sitema. Pronto Hinata y Himawari lo ayudaron. Cuando por fin pudo sentarse, abrazó a Himawari y a su esposa, mientras Boruto lo miraba con recelo.
- Pasará un tiempo antes de que Shikamaru regrese con noticias de Equestria, el tiempo transcurre distinto en ambas dimensiones. Cada cierto tiempo, enviamos mensajes a la Princesa Twilight consultando cuanto tiempo pasó en aquel mundo con respecto a este. Él hará los cálculos necesarios. Les pido por favor, luego de que concluya esta visita, realicen preparativos para una visita rápida a Equestria, y luego estén a la espera de las órdenes de Shikamaru. Yo… aun tengo algunos asuntos que atender.
Hinata y Himawari asintieron, y Boruto no dijo nada, pero no puso más objeciones, nuevamente, la familia Uzumaki pasaron la siguiente hora juntos, pese a que sabían los grandes cambios que se avecinaban.
