BIEN! Espero que les guste este nuevo episodio, por fin se explican algunas cosas. Disfruten leyéndolo y no duden en comentar
Capítulo 4: Últimos favores, La Tercera condición
Celestia había recibido la carta, y a la media hora había convocado a su hermana, a Twilight, a las Mane Six e incluso a las Cutie Mark Crusaders a la sala del trono. Pese a que no le gustaba la idea de comunicarles semejante noticia a unas potrillas, ellas habían sido una de las amigas más cercanas de Naruto en su tiempo en Equestria, especialmente Scootaloo. Debían saberlo. Luna había llegado a su lado a los cinco minutos de recibir noticias de que se trataba del Mundo Shinobi. Twilight llegó a la sala del trono junto a todas sus amigas con un hechizo de transportación, pero tardo un tiempo en reunirlas a todas y a las CMC. Cuando todas estuvieron en su presencia, por fin comenzó a explicarse.
- Gracias por reunirse conmigo en tan poco tiempo. Sé que es demasiado repentino, pero en este caso cada segundo es vital.
- ¿Qué sucede hermana? - Le preguntó Luna- Con el tiempo en que tardamos en reunirnos, podrías haberme explicado...
- Lo siento, pero debía iniciar preparativos de inmediato. Recibí esta carta…- Añadió mostrando a todos el sobre con un sello roto- Proviene de la oficina del Hokage, y fue escrita por Shikamaru, el consejero de Naruto.
- ¿Su consejero…? - Preguntó Rainbow- ¿Por qué…?
- Sucedió algo allá…- La interrumpió Celestia también, no podían esperar- Naruto fue herido en combate.
Unos pocos segundos de silencio se quebraron en seguida con todas exclamando al mismo tiempo preguntas y deseos de ayudar a Naruto, pero Celestia levantó su casco e incluso Twilight y Luna tuvieron que pedir que guardaran silencio.
- Su situación… es grave. Naruto fue envenenado y su herida… es mortal. No le queda mucho tiempo.
Otro silencio, más largo esta vez. Lágrimas comenzaron a surgir en varias de las presentes, y por supuesto, negación.
- ¡No puede morir! – Gritó Scootaloo- ¡Es Naruto, él no puede morir!
Oírla decir eso casi hizo quebrar a Celestia. Era algo tan simple, visto desde el punto de vista de una potrilla, ¿Cómo aceptar que Naruto, el héroe de Konoha, quien salvó a Equestria dos veces y se recuperó de tantas situaciones peligrosas, pudiera morir? Sus compañeras la consolaron, aunque ellas también lagrimeaban ante esa noticia.
Twilight también tenía sus ojos con lágrimas, pero en sus ojos se veía que su mente iba de un lado a otro. Celestia adivinó que debía de estar analizando todas las opciones posibles para evitar que Naruto muriera. Luna se mantuvo impasible, aunque su mirada parecía congelada al estar procesando esa información. El resto de las Mane Six o consolaban a alguna que lloraba desconsoladamente, o trataban de mantener la compostura, la mayoría sin éxito. Solo Rainbow Dash, manteniéndose fiel en todo momento dijo lo más sensato que podía pensar.
- Tenemos que ir… tenemos que estar con él.
Hubo un murmullo de aprobación general, y una corriente de colectiva determinación. Todas se pusieron firmes y miraron a Celestia, de quien esperaban que asintiera y les diera el pergamino de invocación, pero nuevamente la Princesa del Sol tomó la palabra.
- Y lo haremos… pero no ahora, no en este momento.
- ¿¡QUEEE!?- Se escuchó la respuesta en general.
- Naruto, además de avisarnos de su condición, nos pidió si podía venir a Equestria… una última vez.
Esta vez no hubo respuestas que quebraran el silencio, por lo que Celestia continuó.
- Él desea, que le ofrezcamos la oportunidad de ver Equestria y a nosotras una última vez en una visita de un día. Y para asegurarse de que todo está en orden antes de que lo acompañemos a su mundo, a ser testigos de su última acción.
- ¿Su última acción…? - Preguntó Twilight, sin entender.
- Naruto… finalmente, decidió liberar a Kurama.
Se hizo un silencio que se extendió por varios segundos hasta que Twilight rompió el silencio.
- ¡No puede hacer eso!
- ¿Está loco? - Agregó Applejack
- Si hace eso, él podría...-Continuó Twilight
- Si- Intervino Celestia- Hace años, Naruto nos explicó que aquellos que tenían una Bestia en su interior, un Jinchuriki, como se los llama en su mundo, mueren cuando este se les es extraído del cuerpo. Pero al parecer, Naruto accedió a liberar a Kurama voluntariamente.
- ¡Es demasiado pronto! - Dijo Rarity- No puede hacer eso. Él había cumplido sus sueños, tiene un hijo, se volvió Hokage. ¿Por qué abandonar todo eso?
- ¿Y quiere que simplemente vayamos allá para despedirlo? - Agregó Rainbow indignada- No quiero que la última vez que visitemos su mundo sea para verlo irse.
Celestia lanzó un suspiro. Era difícil mantener la cabeza fría en esas situaciones.
- Naruto está haciendo lo que cree que es correcto. Si sus días están contados, considera preferible liberar a Kurama antes de que su momento llegue. Pero antes de hacerlo, desea aprovechar todo el tiempo que le queda posible para poder dejar todos nuestros asuntos en orden.
- ¿Huh?- Preguntó Luna, quien hasta ese momento había estado en un estado aturdido, casi inconsciente, cuando Celestia informó de la última acción del Ninja.
- Naruto aclaró que desea llevar a cabo la segunda y tercera condición de su contrato con nosotras. Y también… quiere venir a despedirse de nosotras, con su familia, en vez de que nosotras vayamos a él. Eso es lo que dice su carta.
Twilight estuvo a punto de decir algo, pero Celestia la atajó antes de que llegara a decir nada.
- Mis pequeñas ponis, yo se que es difícil. Por más de mil años he estado gobernando Equestria y mucho tiempo antes con mi hermana, ambas sabemos lo que es perder a alguien querido por nosotras. Sabíamos que este día llegaría, y no por eso no significa que sea sencillo de aceptar. Pero ahora… cada minuto cuenta. Llevamos la cuenta de cuánto tiempo transcurre allí con respecto aquí, cada hora aquí son 36 horas en aquel mundo. Puede que nos parezca que las noticias nos lleguen de repente, pero cada minuto aquí… hace que perdamos tiempo de Naruto allá.
El silencio reinó nuevamente, pero solo duró unos pocos segundos, antes de que Twilight se pusiera firme y mirara con determinación a sus amigas.
- Muy bien… Entonces no hay tiempo que perder, ¿cierto?
Sus amigas la miraron sorprendidas.
- Chicas. Tenemos que darle a Naruto la mejor despedida que jamás tendrá. Sé que es repentino, pero si el tiempo está en nuestra contra y estamos desperdiciando lo poco que nos queda, quisiera poder aprovechar cada segundo que nos queda para hacerle sentir lo especial que nosotras sabemos que es.
Las Mane Six junto con las Cutie Mark Crusaders se miraron entre ellas y asintieron de inmediato.
- ¿Qué necesitas que hagamos, Twilight?- Preguntó Rainbow.
- Primero que nada. Princesa Celestia, responda de inmediato a Shikamaru y dígale que esperamos con ansias a Naruto y a su familia. ¿Y podía pedirle que transporte a Naruto a Ponyville en el momento en que lleguen?
- Por supuesto.
- Pinkie, necesito que utilices todas tus habilidades para decorar el salón de los tronos para una fiesta. Rarity, quizás debas ayudarla.
- ¡Oki doki-loki!
- Applejack, necesito que te hagas cargo de la comida. Fluttershy, sé que es algo extraño, pero quizás necesitaremos algunos platos… de carne. Sé que es algo morboso, pero si pudieras conseguir algo de alguno de tus amigos.
- No te preocupes, Twilight, algunos de mis amigos animales pueden hacerse cargo de ello.
- Y Rainbow, necesito que vengas conmigo y luego visites a cada uno de los ponis de una lista que voy a hacerte, diles que requerimos de su ayuda para una fiesta lo mas pronto posible.
- ¡Considéralo hecho, Twilight!
- ¿Y que haremos nosotras? – Dijo Applebloom
- ¡Si, Si! ¡Queremos ayudar! - Agregó Scootaloo
- Ustedes pueden coordinarse con Pinkie- Les sugirió Twilight- Si todavía tienen esa banda e instrumentos con los que tocaban hace un tiempo, quizás puedan tocar algo para Naruto.
- ¡SI! - Gritaron las tres CMC
- ¿Y tú que vas a hacer, Twilight? - Preguntó Applejack.
- Estaré en la biblioteca del castillo. Quiero repasar los estatutos del contrato de invocación que firmamos con Naruto y… hay algo más que quisiera hacer. ¡Cascos a la obra!
Habrían querido seguir preguntando, pero no había tiempo que perder, y todas lo sabían. Twilight transportó a todo el mundo a Ponyville y comenzaron los preparativos mientras Celestia y Luna buscaban tinta y papel y se disponían a enviar la respuesta. Mientras Twilight y Rainbow se dirigían al palacio, en la mente de Twilight se presentó una decisión incuestionable. No importaba como, tenía que buscar una manera de que todo saliera bien, debía arreglarlo todo.
Pasó un día y medio enteros y no recibieron respuesta. Naruto salió del hospital y lo trasladaron a su casa con su familia, aunque además de dormir y quejarse del dolor, el cual combatía continuamente con calmantes, trabajaba continuamente en asuntos del Hokage. Notificaron a las demás Aldeas de lo que pasó, y no tardaron en enviar solicitudes para enviar sus mejores médicos e investigadores, así como buscar los restos de la religion Jashin para encontrar respuestas, pero Naruto simplemente les dijo que les agradecía sus esfuerzos, pero que no podía evitarse, pero que deseaba por sobre todas las cosas que sus compañeros Kages estuvieran presentes en la Aldea cuando llegara el momento. Con respecto a ese asunto, Naruto mencionó sus planes a los líderes de las otras Aldeas. No recibió respuestas con respecto a eso, quizás como señal de respeto, o no querían contradecirlo. De cualquier manera, le facilitaba mucho las cosas. En todo momento, tenía a mano el libro con el que Celestia y él recibían mensajes, atento al menor cambio.
El Hokage se encontraba sentado en su casa sentado frente a una computadora, observando los diferentes mensajes que le enviaban sus amigos y los Kages acerca de su condición. Agradecía a todos por su ayuda, pero sabía que en algún momento iban a cuestionar sus motivos, probablemente cuando llegaran a la Aldea.
Una punzada de dolor en el estómago lo hizo sujetarse y la aguantó con una mueca hasta que pasó. Los calmantes apenas le ayudaban a no retorcerse cuando pasaba. Por el momento, la idea de esperar la respuesta de sus amigas le daba fuerzas. Ya debería de llegar… en cualquier momento.
- Esto es una mala idea, Naruto- Le dijo una voz en su interior. Naruto esbozó una sonrisa y se concentró en su interior para hablar con su amigo- Estas apresurándote.
- Tonterías. Nos vendrá bien, hasta tú no puedes negar que quieres regresar allá.
- No me refiero a eso. Por esta vez, tu hijo razón, todavía tienes tu vida. Yo tengo la mía. No puedo dejar que sacrifiques lo que queda de ella solo para complacerme a mí.
- ¿Y quién dice que lo hago solo por ti?
- Muy bien, por nosotros dos. No importa. No vale la pena sacrificar todo eso solo por….
- ¿Por el amor de tu vida?
- Por no querer luchar hasta el final. Cancela esto, vive tu vida, yo puedo esperar.
- No.
- ¡Sigues tan terco y cabeza hueca como cuando tenías diecisiete! ¿No ves que no vale la pena?
- No vale la pena... ¿No vale la pena ver que todas las cosas que te propusiste en la vida están cumplidas? ¿No vale la pena deshacerse de la culpa de negarle el deseo de libertad a un amigo que estuvo conmigo desde el inicio de mi vida?
- No, si ese amigo tuyo es mucho más longevo que tú.
- Sea así o no, Kurama, prefiero terminarlo ahora. Viví mi vida a mi manera, y no me arrepiento de nada. Además, tú sabes tan bien como yo que no podemos evitarlo. Ya no me queda...
- Eso no lo sabemos. Ni tu ni yo podemos saberlo con seguridad.
- De todas maneras, es así, lo siento en mi corazón. Voy a liberarte quieras o no, y se acabó la discusión.
- Naruto...- Comenzó a decir Kurama, pero luego se dio cuenta de que no había forma- Gracias.
El libro que Twilight le regaló comenzó a brillar, y Naruto apenas lo notó hizo el esfuerzo para levantarse y se dispuso a salir. Shikamaru lo esperaba afuera y lo ayudó por la mayor parte del camino hasta que llegaron a la oficina. Apenas llegaron, Naruto le dijo que buscara a su familia. Era el momento.
Mientras tanto, Hinata, junto a sus hijos, se encontraban en un patio cerca del Palacio del Hokage. Boruto lanzaba estrellas ninja a unos blancos dando tiros que daban siempre casi en el centro, Himawari se hamacaba sola en su asiento mientras a su lado Hinata veía a su hijo sin dejar de sonreír un poco.
- Sigo sin entenderlo…- Protestó el chico mientras arrojaba una shuriken- ¿Por qué liberar al Kyubi justo luego de que dejara de ser Hokage?
- Supongo que no quiso hacerlo esperar- Dijo su hermana.
- Él siempre está cuidando de los demás- Insistió Boruto mientras veía su blanco y arrojaba un Kunai esta vez- Nunca piensa en sí mismo, siempre piensa que debe hacer lo correcto.
- ¿Y eso no es bueno? - Replicó Himawari.
- ¡Es bueno para los que ayuda, pero no para su familia o los que lo rodean! ¿Acaso no entiende que está mal?
- Boruto…- Lo llamó tranquilamente su madre mirando al suelo. Este bajó el brazo y clavó su vista en ella- A mí tampoco me gusta la idea de que tu padre se tenga que ir.
- Entonces… ¿Por qué tú…?
- Pero…- Continuó sin prestarle atención y miró a sus hijos con una sonrisa- El nunca deja a nadie de lado, y es por eso que me enamoré de él. Cuando era pequeño, su padre no tenía a nadie que se interese por él o en quien preocuparse. Y muchos creían que él era malo para la aldea.
- Y todo por culpa del Kyubi…
- No. Por culpa de nosotros… por no mirar más allá de lo que queríamos ver. Naruto siempre se esforzó por hacer ver a la gente lo quien en realidad era, y una vez que los alcanzó, consiguió que lo reconozcan y lo nombraran Hokage.
- Todo eso es muy lindo, mamá- Protestó el chico- Pero no entiendo que tiene que ver con que…
- A partir del momento en que se convirtió en Hokage, toda la Aldea pasó a ser su familia, no solo sus familiares, y eso también incluye a Kurama. Su padre va a morir para dejar libre a su amigo y que él también pueda vivir feliz y con los que ama, tal y como nosotros lo hacemos.
- Sé porque lo hace…- Volvió a quejarse Boruto mirando a la oficina de su padre desde allí- Lo que no entiendo es porque es tan cabezota para no entender que lo vamos a extrañar…
Hinata lanzó una risita antes de contestar.
- Porque él es Naruto Uzumaki. Siempre fue así de aventado con sus decisiones, y ahora que lo pienso, también por eso me enamoré de él. Pero no podemos hacer nada para detenerlo. Lo que podemos hacer, es acompañarlo y apoyarlo siempre con todo nuestro entusiasmo y mostrarle que lo queremos como familia y como padre. ¿No preferirías que terminara así a que pase los últimos momentos de su vida contigo enojado?
Boruto no respondió. Solo bajó la mirada y luego corrió hacia Hinata y le dio un abrazo soltando un gemido de dolor mientras de sus ojos salían lágrimas de tristeza. Himawari se unió al abrazo con una sonrisa y se quedaron así hasta que Shikamaru apareció de repente junto a ellos.
- El Hokage les pide que se reúnan con él en lo alto de la torre del Hokage. Requiere la presencia de todos ustedes.
- Gracias- Le respondió Hinata, Shikamaru asintió y desapareció- Ahora, niños, acompáñenme allá arriba. Creo que vamos a vivir una última aventura con su padre, y confío en que va a ser hermosa.
Cuando Naruto llegó a la oficina del Hokage, sintió un dejo de desasosiego. Ese lugar era por el que estuvo trabajando durante tantos años, tanto tiempo soñando el día en que pudiera convertirse en el líder de la Aldea de la Hoja y todo el mundo lo reconociera. Viéndolo desde el umbral de la puerta y habiendo pasado todos esos años, ¿realmente habían valido la pena tanto esfuerzo por esa habitación tan pequeña? Le parecía mucho mas gris y fría de lo que recordaba.
Cruzó rápidamente la habitación y se sentó en su silla giratoria, la cual giró hasta ver la Aldea desde los ventanales que la rodeaban. Prefería ver la Aldea a quedarse viendo ese cuarto vacío. Konoha sí que había cambiado con los años. Los edificios eran mucho mas pequeños de los que recordaba, y la Aldea en sí era dos veces mas grande y mas poblada que antes.
- Suponía que te encontraría aquí…- Le dijo una voz desde la entrada de la habitación.
Naruto giró en su silla y se encontró con Sasuke, quien lo miraba con su característica expresión neutra.
- Supongo que ya sabes…
- Todos lo saben, todos los ninjas de la Aldea lo saben, y como la noticia vuela, probablemente toda la Aldea lo sepa. Eso no es por que vine. Vine a preguntarte por qué estas renunciando sin pelear.
- Si sabes los detalles, sabes que no se puede evitar.
- Mentira. Te conozco. Una cosa como esta no te detendría, y sin embargo no haces nada para evitarlo.
- Kurama no puede prestarme su chakra. Mi propio chakra está infectado y mis órganos fallan con cada día que pasa. ¿Qué exactamente se puede hacer para evitarlo?
- No lo sé. Pero prefieres esconderte en ese otro mundo antes de buscar otra alternativa. Sin mencionar tus decisiones sin pensar claramente…
- Oh…- Exclamó levemente Naruto al comprender- Así que de ahí es de donde viene todo eso. ¿Qué acaso no crees que sea una buena idea?
- No está lista, Naruto. Los Ototsuki siguen siendo una amenaza real, y hay otros grupos allá afuera que se pondrán en movimiento en cuando se enteren de esto. No puedes esperar que, al hacer estas acciones, la Aldea se mantenga a salvo. Eres el Hokage.
- Y como Hokage, es mi deber tomar las mejores decisiones que pueda para garantizar el futuro de la Aldea. ¿O que… acaso tú preferirías el puesto?
- Sabes bien que no lo quiero. Pero tampoco significa que sea sabio…
- Y si tuviera problemas, sé que tu estas a su lado para guiarla y protegerla. Y a la Aldea. Tu, Shikamaru, Boruto. El futuro no puede depender de una sola persona o dos para que haya paz. Ese no es mi objetivo como Hokage.
- ¿Y cuál es ese objetivo?
- ¿Por qué crees que estoy haciendo este viaje?
El silencio reinó en la oficina, y solo se escuchó el sonido de los árboles en lo alto de la montaña de los Hokages.
- ¿Hablas en serio?
- Más de lo que te imaginas. No lo entiendes. Tu nunca estuviste ahí. No haz visto…
- Vi lo suficiente para saber que no puedes hacerte ilusiones. Ese mundo no se parece en nada al nuestro. No puedes pensar que…
- ¡Ya basta! Exclamó Naruto, levantándose, por el esfuerzo, el Hokage se ahogó y tosió con fuertes espasmos, cosa que hizo que Sasuke se acercara a ayudarlo. Cuando sacó su palma que cubría su boca, esta estaba manchada con sangre.
Cuando por fin se calmó, Naruto volvió a sentarse, y al levantar la vista vio la misma mirada que él mirándolo directamente a los ojos. Una mirada de tristeza y de entendimiento.
- Sasuke. Este no es simplemente uno de mis caprichos. Tu y yo hemos construido las bases de algo que fácilmente podría ser destruido si solo uno o un grupo de personas cometen los mismos errores que los que vinieron antes que nosotros vienen cometiendo desde hace siglos. Realmente… ¿Hemos hecho algo que realmente cambie las cosas de aquí a cuando nuestros hijos estén en nuestra posición?
- Hemos tenido el mayor período de paz…
- Aun así, no es suficiente. No busco una manera de mantener un período de paz, deseo que tengamos paz. Punto. Algo fuerte, algo sólido, que no sea fácilmente quebrantable por las acciones de una o varias personas.
- Y crees… ¿Qué esos ponis tienen la respuesta?
- Creo que están más cerca de lo que ninguno de nosotros se acercó nunca. Tú no lo viste… y no me malinterpretes, yo tampoco estuve tanto tiempo allí, pero… llegué a ver un potencial, identifiqué algo… algo que mi maestro, el Sabio Pervertido, una vez quiso. Los simples lazos que ellas tenían… generaban algo… algo con mas poder de lo que tú ni yo ni ninguno de nuestros enemigos podría generar nunca.
Sasuke no respondió, y simplemente miró a los ojos a Naruto, viendo la verdad que trataba de comunicarle.
- ¿Y por eso deseas ir? ¿Crees que podamos hacer lo mismo?
- Realmente no lo sé. Solo se que… lo que venga a partir de ahora, no dependerá de mí el llevarlo a cabo. Solo puedo… tratar de demostrarles lo mejor posible lo que yo vi, y con un poco de suerte, otros, tú inclusive, lo vean también.
Se oyeron puertas abrirse y pasos acercarse dentro del edificio. La familia de Naruto ya estaba en el lugar.
- Bueno…- Dijo Naruto mientras volvía a levantarse despacio- Creo que ya es hora.
- Me iré entonces. Nos vemos en un mes.
- Un mes y seis días- Le corrigió Naruto- Todos fueron informados de la fecha exacta. Y Sasuke… Hará un muy buen trabajo, y le pediré a las demás que la incluyan también.
- Si es tan importante, le diría que los acompañe, pero con las últimas noticias, supongo que tiene demasiado en que pensar. En todo caso, me aseguraré de recordárselo cuando sea el momento.
- Gracias, amigo. Adiós.
- …nos vemos.
Sasuke desapareció rápidamente por los pasillos, justo cuando Hinata, Boruto, Shikamaru y Himawari doblaban la esquina para encontrarse con Naruto, quien se reunió con ellos en cuanto sacó un pergamino de invocación que estaba doblado dentro del libro de Twilight.
- ¿Quién quien hablabas, viejo? – Le preguntó Boruto.
- Sasuke. Ya se fue.
- ¿Sasuke-sensei? ¿Qué quería?
- Solo discutir algunos asuntos. Pero ahora que están aquí, es mejor irnos. Shikamaru, ¿Puedes encargarte del resto?
- Si. No es difícil tener todo preparado cuando tienes un mes de anticipación.
- ¿Un mes? - Preguntó Himawari- ¿Por qué un mes? Creí que solo íbamos…
- Estaremos solo un día en Equestria- Explicó Naruto- Según los cálculos ahora, un día entero en Equestria es un mes y seis días. Debía organizar todos los eventos para cuando llegara el momento en que regresemos.
- ¡Espera! – Exlcamó Boruto- Si un día allí es un mes aquí… ¿Por qué no usas los días que te quedan para que tengan suficiente tiempo aquí para…?
- Ya lo discutimos, Boruto. No se puede evitar. Incluso si me quedara los pocos días que tengo es poco tiempo aquí para hacer algo.
- Pero…
- No dejaremos de intentar, Boruto- Le aseguró Shikamaru- Pero ahora lo que más necesita tu padre es que estés a su lado y lo ayudes en todo lo que puedas. ¿De acuerdo?
Boruto no respondió, pero simplemente agachó la cabeza y se dirigió con su familia, mientras Naruto, con ayuda de Himawari, colocaba el pergamino en el suelo y se agachaba para colocar su palma sobre este.
- Gracias…- Le dijo a su hija- Muy bien… Todos sujétense de mí. Será su primera Invocación Inversa. ¡Gyaku Kuchiyose no Jutsu!
Naruto y su familia desaparecieron, dejando solo el pergamino en el suelo. Shikamaru lo recogió y miró a donde antes estuvieron los cuatro.
- Buena suerte…- Dijo a secas, antes de que el Nara cerrara la oficina del Hokage y saliera a encargarse de que todo estuviera en orden para su regreso.
Cuando aparecieron en el medio de la sala del trono, Celestia y Luna los esperaban con una sonrisa. Naruto ahora las superaba en tamaño por varias cabezas mientras que Boruto y Himawari estaban casi a la misma altura de Celestia y Luna respectivamente. Al intercambiar saludos, Naruto se dispuso a permitir a Luna saludarse con Kurama, pero esta lo detuvo.
- El tiempo apremia, Naruto- Le dijo la Princesa de la Noche- Kurama y yo ya tendremos nuestro tiempo, pero por ahora, que esta estadía sea solo para ustedes.
- ¿Estás segura? No tomaría demasiado…
- Hazle caso, Naruto. Ya planeaste dar tu vida, no te permitiremos que sacrifiques el poco tiempo que te queda.
- De acuerdo, entonces…
- ¿Dónde están la Princesa Twilight y las otras? - Preguntó Hinata- ¿No pudieron venir?
- Para nosotras, ustedes llegaron apenas enviamos el mensaje de que los esperábamos- Explicó Celestia- En estos momentos, Twilight y las demás están en Ponyville, y supongo que están apresurándose en prepararles algo para recibirlos allí. Me pidieron que los transporte en cuanto…
- Si es tan pronto, entonces es mejor que tomemos el tren.
- ¡Naruto! - Exclamó Celestia- ¡Solo te quedarás un día, no es conveniente que…!
- Es lo mínimo que podemos hacer- La atajó el Hokage- Permitir que nuestros anfitriones estén listos para recibirnos. Apenas empezó la tarde. Vayamos a la estación de Canterlot y tomemos el tren a Ponyville. Un par de horas no nos harán daño.
Celestia estuvo a punto de decir algo, pero al mirar esos ojos celestes y decididos que recordaba tanto, se dio cuenta de que no valía la pena discutir.
Los cuatro ninjas y las princesas se dirigieron en grupo a la estación de trenes, recorriendo las calles de Canterlot. Obviamente, que tan colorido grupo de individuos recorra las calles de la capital de Equestria no hizo más llamar la atención de montones de curiosos, que se quedaban mirando o incluso algunos se acercaban a ver mas de cerca, reconociendo al Héroe de Equestria. Boruto simplemente ignoraba a los curiosos y caminaba sin prestarle mucha atención a nada, todo lo contrario de Himawari, que no paraba de mirar asombrada todo lo que se encontraban. Los edificios, de todos los colores y tamaños, las distintas tiendas de curiosidades, incluso pasaron por un vendedor ambulante que al verlos con las Princesas les regalaron manzanas caramelizadas, que los ninjas aceptaron con gusto. Celestia comenzó a sospechar que Naruto había insistido en ese recorrido solo para que sus hijos disfrutaran de Equestria. Un pensamiento que le sacó una sonrisa cuando vio la curiosidad de Himawari por la comida y la cultura de Equestria.
Cuando por fin llegaron a la estación, se instalaron en los compartimientos reales, que eran lujosos y llenos de comodidades, y Naruto no pudo evitar iniciar una conversación acerca de como le había ido a Twilight desde la última vez que había visitado Equestria. Celestia y Luna le comentaron acerca de como Twilight y sus amigas comenzaron a realizar misiones por toda Equestria, guiadas por el Mapa Cutie, de como Twilight tuvo problemas para adaptarse a su nueva vida en su castillo, e incluso lo que oyeron acerca de Rainbow Dash intentando detener el invierno en cierta ocasión por no querer dejar hibernar a su tortuga. Todo eso le resultó a Naruto tanto fascinante como gracioso, mientras que Boruto lo consideró una exageración y algo completamente ridículo. Hinata, quien de vez en cuando aportaba algo en la conversación, centró más su atención en Himawari, que no paraba de mirar por las ventanillas del tren el esplendor de los paisajes de Equestria mientras el tren avanzaba montaña abajo en dirección a Ponyville.
Cuando llegaron a los llanos campos que rodeaban la zona donde se encontraba el pueblo, y divisaron los bosques que lo rodeaban, Celestia determinó que sería un buen momento para traer el tema que le venía rondando en la mente desde que recibió la primera carta de Naruto.
- Supongo que sabes, Naruto…- Comenzó a decir, llamando la atención del ninja- Que la Princesa Twilight Sparkle se está encargando de buscar una solución para tu… situación, pese a que sus amigas están planeando una gran fiesta en su castillo para esta noche.
- No esperaba nada menos de Twilight- Contestó Naruto con naturalidad- Es obstinada cuando tiene una idea en mente, es algo que tenemos en común.
- Y sin embargo… cuando recibí tu carta con las noticias de tu… problema- Incluso con siglos de experiencia, a Celestia le encontraba encontrar una situación para un tema tan incómodo- No pude dejar de sentirme… perpleja. Estoy segura que no pedirías que avancemos con nuestros viejos acuerdos si no creyeras que este desenlace será definitivo, pero me costó creer por un momento que el chico que lucho por Equestria aquellas veces hace no tanto tiempo (Aunque si lo fue para ti), aceptara estos eventos… tan fácilmente. Recuerdo las veces que luchaste contra nuestros enemigos, y si algo recuerdo de ti, es tu obstinación a no rendirte y a seguir peleando incluso a las puertas de la muerte.
El silencio se apoderó del compartimiento a excepción por los traqueteos del tren. Boruto miró a Celestia intensamente y luego a Naruto, pese a que no lo comunicó a grandes voces, lo que la Princesa del Sol preguntaba en ese momento era lo mismo que sentía el chico. ¿Cómo era posible que Naruto Uzumaki estuviera tan dispuesto a aceptar el fin? Por un lado, enojaba en gran manera al chico que su padre aceptara tan fácilmente su situación sin mostrar una actitud mas combativa a su problema; por otro, sentía que su padre tenía un plan que quizás no compartía con él, cosa que lo hacía sentir igual de mal de una manera u otra. Pero ahora… estaba ansioso por escuchar la respuesta que diera su padre.
Naruto miró por las ventanas del tren unos instantes, mientras veía caer el sol en aquel mundo a través de los árboles que cruzaban su vista a gran velocidad.
- ¿Crees que me estoy rindiendo sin pelear, o que quizás acepté mi destino demasiado rápido? – Preguntó el Hokage. Celestia pensó en responder, pero sabía que era una pregunta retórica, y esperó a que continuara- Quizás lo hice. Sé que al menos Boruto lo piensa así – Sus ojos se desviaron rápidamente a su hijo, que miró a otro lado, avergonzado- Si tuviera la menor oportunidad de prevenirlo o escapar de esto, lo haría. Pero… cuando sabes que algo tan inevitable como esto viene en camino, comienzas a comprender que quizás no te detuviste el tiempo suficiente a valorar lo que es importante.
Esas palabras sacudieron a todos los presentes muy profundamente. Celestia de inmediato sintió un respeto y admiración terrible por Naruto, así como vergüenza por haber sugerido que esa magnífica persona estaba cometiendo un error. Ella misma conocía esa situación, lo sentía cada día cuando veía a Twilight avanzar en su camino en convertirse en lo que estaba destinada a ser. Incluso Boruto se quedó de piedra al oír esas palabras de su padre, que en un momento pensó que no valoraba lo suficiente a su familia. Sintió odio de sí mismo por planteárselo en aquel momento.
- No digo que no vale la pena luchar- Prosiguió Naruto, que se oía cansado a menudo que el tren avanzaba. El dolor volvía a aparecer- ¿Quién no buscaría tener más tiempo cuando sabe lo poco que le queda? Pero… pese a que la Voluntad de Fuego me indica nunca rendirme y continuar peleando hasta el final, lo que siento por ustedes… por mi familia, mis amigos, Konoha, Equestria, todo esto, me dice que debería intentar por todos los medios tratar de disfrutarlo, de sentir alegría con ustedes una última vez, y más aún… asegurar que su alegría no termine, solo porque un idiota abandona este mundo.
Celestia trató de contenerse, aunque sus ojos comenzaban a humedecerse y no se atrevía a decir una palabra porque sabía que quebraría. Luna, por otra parte, ya sentía sus lágrimas brotar y pasar por sus mejillas, así como Hinata y Himawari. Boruto se dio vuelta y no miró a nadie por un rato.
- Así que es por eso…- Dijo por fin el Hokage, tratando de zanjar el asunto como si fuera algo trivial que tuviera que quitarse de encima rápidamente- No solo vine a pasar un buen rato con ustedes y a visitar una última vez con mi familia el pueblo que me recibió con los brazos abiertos hace tanto tiempo. Sino que vine para asegurarme de que esto… perdure más allá de mí.
Cuando por fin llegaron, los recibió Twilight en el andén. Parecía contenta, aunque no paraba de dar pequeños saltos con nerviosismo.
- ¡Naruto, me da tanto gusto verte, y también a ustedes, Boruto, Himawari, Hinata!
- Hola, Twilight- La saludó Naruto- Pasó tanto tiempo…
- Princesas… No es que quiera quejarme, pero… ¿Por qué tomaron el tren cuando un simple hechizo…?
- Fue mi decisión- La atajó Naruto- No quería apresurar las cosas.
- Naruto… considerando tu situación, cada segundo es vital. Ahora… quisiera que me acompañes a la biblioteca del castillo. ¡De inmediato!
Naruto no quiso discutir con Twilight. Pero dado que quería llevarlo a la biblioteca, bien podría asegurarse de cumplir uno de los objetivos que se planteó al ir a ese mundo.
- De acuerdo. Hinata, tu y Himawari podrían recorrer Ponyville. Boruto, quisiera que nos acompañes, y también tú, Abuela-Celestia.
- Naruto… ya eres Hokage desde hace tiempo. ¿Son necesarios los apodos? – Preguntó Celestia, lo que hizo luna aguantarse una carcajada.
- ¡Yo quiero ir contigo, Papa! -Exclamó Himawari
- No quisiera que dejes a tu madre sola- Respondió Naruto.
- En ese caso, podría venir con nosotras- Les dijo una voz acercándose por el andén.
Todos se dieron vuelta y vieron a Rarity y Fluttershy, quienes ambas traían sonrisas de alegría pese a la situación en la que se encontraban.
- Estaríamos honradas de acompañar a Hinata y hacerle compañía- Continuó la pegaso- Si le parece bien.
- Y yo quiero acompañarlas- Dijo Luna de repente, sorprendiendo a todos.
- ¡Bien! - Concluyó Twilight- ¡Si ya todos decidieron, Naruto, Boruto y Himawari conmigo! Princesa… la espero en la biblioteca.
Con un rápido brillo de su cuerno, Twilight junto con Naruto y sus hijos desaparecieron, Celestia la siguió transportándose ella misma, y Hinata junto con Luna, Rarity y Fluttershy, se quedaron solas en la estación, sin saber que hacer.
Apenas aparecieron en la biblioteca, y Celestia apareció junto a ellos, Twilight de inmediato comenzó a abrir libros y buscar partes de hechizos que ella misma había marcado. Boruto y Himawari quedaron asombrados de ver una biblioteca tan grande que los estantes de libros se elevaban hasta casi tocar el techo, y que además eran las paredes de la habitación. Naruto, por otro lado, se sorprendió de ver tantos libros tirados y grandes pilas de estos abiertos en el suelo. ¿Cuánto estuvo esforzándose Twilight para encontrar una cura a su problema?
- ¡Muy bien, aquí lo tengo! - Dijo la princesa, dándose vuelta y sosteniendo con su magia una gran cantidad de libros alrededor de su cabeza- ¡Un hechizo de curación, sumado uno de cura de dolor, con un simple hechizo de escaneo para saber si esta haciendo efecto, y todo conectado al Antidutus Universalis Nivel III de Clover la Sabia! De quedarte más tiempo, podríamos pedirle a Zecora que intente diseñar algún tipo de antídoto natural. Pero esto es lo mejor que pude encontrar…
- Twilight…- Dijo Naruto- Aprecio lo que estas intentando. Pero el veneno de Hidan convierte mi propio chakra en veneno. Y la magia… no reemplaza el chakra.
- ¡Puede reemplazar chakra natural en tu mundo! - Insistió Twilight- ¡Más de una vez te serviste de chakra natural para volverte más fuerte!
- Pero el chakra natural no reemplaza el mío propio. De hacerlo, me convertiría en un poni.
La idea de Naruto convertido en un poni le hizo gracia a Boruto, pero no cambió su mirada seria en ningún momento.
- ¡Tenemos que intentar, Naruto! ¡Por favor! Si hay una mínima oportunidad…
- Viejo… ¿Qué problema hay en intentar?
Naruto miró brevemente a su hijo y luego fijó su vista en Himawari, que miraba a su padre con ojos llorosos en todo momento. El Hokage lanzó un suspiro y miró seriamente a Twilight.
- Hagámoslo…
Asintiendo, Twilight le pasó un par de pergaminos a Celestia y le pidió que le ayudara con algunos de los hechizos. Ambas se colocaron delante y detrás de Naruto respectivamente, hicieron brillar sus cuernos y lanzaron rayos e luz a Naruto, que cerró los ojos y esperó. El Hokage comenzó a brillar y se elevó un instante mientras los rayos continuaban liberando magia en él, hasta que finalmente volvió a colocarse donde estaba y la luz se desvaneció.
Naruto abrió los ojos y se miró con ojos sorprendidos mientras Twilight se acercaba a él y sonreía al lanzar un hechizo de escaneo para ver en su interior las corrientes de magia dentro del Hokage para ver el resultado. Incluso las caras de Himawari y Boruto comenzaron a iluminarse al ver que su padre parecía tener mejor aspecto.
Sin embargo, de inmediato Naruto comenzó a toser con violencia y se tapó la mano solo para ver que aun estaba cubierta de sangre. A pesar de ello, se reincorporó en el lugar con tanta sorpresa como cuando dejó de brillar. Twilight miraba su trabajo con el hechizo, y sus ojos lanzaban una mirada de desesperación.
- ¿Cómo puede ser? - Se preguntó- ¡El daño sigue estando, el veneno sigue en su sistema, detecto la magia que usamos, pero no está haciendo nada!
- Si lo está haciendo…- Respondió Naruto, sonriendo como sus hijos jamás lo vieron sonreír desde que todo eso empezó- ¡Ya no siento dolor!
Twilight abrió los ojos como platos y luego miró de nuevo el producto de su trabajo.
- Los hechizos… los hechizos no detuvieron el veneno, ni pudieron curar sus órganos, pero, aun así, hicieron el efecto que pudieron y detuvieron el dolor en todo tu cuerpo. ¡Esto no está bien! ¡No sentirás dolor, pero aun así…!
- ¡Hiciste más de lo que podría pedirte, Twilight! - Le respondió Naruto colocando su mano en su cabeza- Me preocupaba el hecho de estar constantemente adolorido y tener que tomar estas malditas pastillas cada vez que sintiera algo, pero ahora, con esto, puedo disfrutar plenamente esta noche con ustedes.
- Pero… pero…
- Twilight. No quiero que esta noche, que bien será mi última noche en Equestria, te la pases leyendo libros y desesperándote. Esta noche quiero estar con mis amigos, con mi familia, y si bien se que lo haces porque me valoras tanto que no quieres dejarme ir, me sentiría mas valorado si estuvieras en la fiesta, disfrutando con nosotros.
Twilight dejó la boca abierta, pero no dijo una palabra. A los pocos segundos la cerró y asintió con lágrimas en los ojos. Celestia no pudo dejar de sonreír, enternecida por la escena. A las puertas de la muerte, y Naruto seguía enseñándole cosas a su antigua pupila.
- Con eso dicho. Creo que es un buen momento para encargarnos de otro asunto. ¿Boruto?
Ensimismado con lo que acababa de oír, el chico se sobresaltó levemente y dio unos pasos hacia adelante.
- Supongo que sabes que clase de contrato tenemos entre Twilight, Celestia y yo, ¿correcto?
- ¿Un contrato de invocación?
- Básicamente. Pero implementé ciertas condiciones en el contrato. Verás, la primera condición es la que siguen todos los contratos de invocación: Permiten a los que lo firman la habilidad de invocarse de un lugar a otro mutuamente. La segunda condición, sin embargo, es que cuando yo muriera, se le permitiera a Kurama quedarse en Equestria una vez fuera liberado.
Tanto Himawari como Boruto se sorprendieron de ese detalle.
- ¿Por qué tomaste pediste esa condición?
- Para la felicidad de Kurama, y su seguridad al mismo tiempo. No quiero entrar en detalles- Respondió Naruto restándole importancia- La tercera condición, sin embargo, es una que no podía cumplir a menos que se dieran ciertas circunstancias, y… me temo que las circunstancias se dieron perfectamente.
- ¿Qué?
- La tercera condición era que, si llegara el momento en que tuviera que liberar a Kurama, por cualquier razón, que ellas estén presentes en mi funeral, y además… si tenía descendientes o algún sucesor que pudiera mantener el contrato por mí, que aceptaran la primera condición con él.
La idea terminó de hundirles en la cabeza unos segundos después, y ambos ninjas tuvieron la misma reacción.
- ¿EEEHHHH?
- ¿Por qué tendría que aceptar eso? – Preguntó Boruto, quien no entendía nada en lo absoluto- No tengo nada que ver con estos ponis. Apenas si nos conocemos. ¿Por qué quieres que firme un contrato con ellas?
- Porque ellas pueden ofrecernos algo que nos da más seguridad y poder que cualquier jutsu que tengamos a nuestra disposición. Algo que no se puede romper con simples actos de violencia e insultos, y que si aprendemos de ello, quizás podamos asegurar el futuro de nuestro mundo, pero si no logras verlo… al menos hazlo como un último favor para mí.
Boruto miró a su padre, y luego a su hermana, que lo miraba implorante, como si le rogara.
- Hermano…- Le dijo con esa voz que le ganó tantos afectos.
Boruto gruño antes de responder.
- De acuerdo… lo haré. Pero solo porque me lo pides.
- De acuerdo. Celestia…
La Princesa del Sol sacó de debajo de su ala un pergamino, que desenvolvió sobre la mesa donde estaba el Cutie Map, y Boruto usó su propio kunai para hacerse un corte en el dedo y colocar su marca al lado de la de su padre. Su nombre completo apareció debajo de su marca como por arte de magia.
Celestia estuvo a punto de cerrar el pergamino, cuando Himawari se acercó a él y le tiró de su capa.
- Papa… déjame hacerlo. Yo también quiero firmar. Quiero formar un pacto con Equestria y… quiero venir aquí.
