Ranma ½, y sus personajes son una creación de Rumiko Takahashi.
El siguiente relato no tiene fines de lucro; solo tiene fines de entretenimiento para el fandom de Ranma ½.
El presente relato ha sido creado para participar en la Dinámica Navideña de la página de Facebook Mundo Fanfics R&I
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Todo lo que quiero
Hace un par de horas, todo era muy diferente. Subí hasta el techo del Ucchan's, mientras un fuerte viento helado me calaba hasta los huesos. Pude decirle a ese trío de egoístas en su cara un par de cosas.
–Lo siento, ¡pero Ranma nunca pasará la Nochebuena con ninguna de ustedes!
Teniendo que soportar la impertinencia de esa china irritante. Con ese tono chillón insoportable.
–Akane, ¿tienes fiebre?
¡Y todavía con el descaro de mostrar preocupación por mí! ¡Cómo se atreve!
–¡No tengo fiebre!
Finalmente pude decirles de frente lo que realmente quería en el fondo de mi corazón.
–¡Ranma… Ranma…! ¡Ranma pasará la Nochebuena conmigo!
Eso fue antes. Ahora… ahora ellas y todos los demás están en mi casa para la cena de Nochebuena. Al demonio con el significado de esta fecha especial para compartir dicha y alegría. Solo de ver como esas pierden la compostura arremolinándose en torno a él, el estómago se me revuelve. Tengo que soportar como siempre, en mi propia casa ese ridículo espectáculo de verlas intentando dar comer en la boca a mi… mi… a Ranma. ¡Y él no es capaz de ponerles un alto! ¡Lo odio! Aprieto tantos mis manos que rompo los palillos y las uñas se encajan en mis palmas.
Doy un largo y profundo respiro. Intento usar mi entrenamiento como artemarcialista, buscar el control, pero ya es el colmo. Todo el día, por una cosa u otra. Las compras en el centro comercial. La decoración del árbol. Todo lo que se suponía haríamos juntos echado a perder. Y todavía tener que buscarlo por todo Nerima, para luego tener que enfrentarme a esas, ya resignada a no estar con Ranma, pues yo no sería como ellas obligándolo a estar conmigo a pesar de mí airada declaración. Pero cuando regresaba a casa, creyendo en verdad que no lo volvería a ver el resto de la noche y tal vez hasta pasada la Navidad, Ranma se aparece trepado en los barandales de un juego en el parque, para sorprenderme como nunca, con esa bolsa de papel y todo lo que tenia dentro, todos esos obsequios solo para mí. Ranma me había prestado atención a todo lo que dije cuando parecía fastidiado. No cabía en mí. Mi corazón parecía que iba a salirse de mi pecho. Sentía tal calor que ni siquiera el que comenzara a nevar iba a enfriar mis sentimientos… hasta que llegamos a casa.
Bueno al momento, ver a todos reunidos, pues si, fue lindo, no creo ser mala persona ni desear mal a nadie. Realmente quisiera llevarme bien con todos. Se enmarcaba el significado especial de la Navidad. Compartir con amigos una mesa llena de delicias que Kasumi, mi hermana, preparó con tanto cariño. Por un momento pensé que se olvidarían las rivalidades. Yo sostenía con mucho cariño la bolsa de papel con mis obsequios y preferí subir a mi recámara para guardarlos. Me tomé un momento para verlos de nuevo. Abrí la cajita musical azul con bordes de latón dorado. Las delicadas notas son del Lago de los Cisnes… ¡Ah Ranma! Entonces me doy cuenta de que yo no le he comprado nada. Todo por andarlo buscando como desesperada. Pero… él me dio lo que yo deseaba. ¿Qué es lo que querrá él?
Rápidamente salgo de mis pensamientos cuando escucho un plato caer y romperse. Fijo mi atención al disturbio de esas de nuevo. A Kodashi se le cayó el plato de takoyakis y acusa a Shampoo de tirárselo a propósito. ¡Adiós espíritu de paz y amor! La dos se ponen en guardia, y para no variar, quien sabe de donde sacan sus armas. Listones y bomboris son esgrimidos con una gracia insuperable. Nadie es capaz de pararlas. Bueno, Kuno podría, pero es apartado enseguida por ellas mismas. Ukyo toma su gran espátula, pero no sabe qué partido tomar. Solo queda el objeto de su afecto, claro, si mostrara más determinación; pero solo queda en un intento, donde incomprensiblemente se muestra nervioso. Lo he visto desafiar la muerte en muchas ocasiones, pero con estas chicas… ¡Arghhhh! ¡¿Por qué?! Lo aborrezco por ello. Si, ya lo había dicho y no me canso de decirlo.
Pero veo algo en sus ojos. No es miedo. Es… ¿Decepción? Tal vez no le parece que peleen, en lugar de mostrarle devoción. Egocéntrico. Fenómeno.
–¡Chicas, por favor! ¡Esto no es necesario! –el tono de Ranma es desganado y con hartazgo, mientras que los demás tratan de hacerse a un lado. Kasumi trata de reanimar a Kuno que se golpeo la cabeza con la pared.
De repente Ranma da un manotazo en la mesa. –¡YA BASTA! –grita ahora si con verdadero coraje. –¡Ustedes son invitadas de esta casa! ¡Deben respeto al señor Tendō! –las mira directo la una y a la otra, pero no bajan la guardia. Entonces Ranma se da media vuelta y abre la puerta corrediza y sale, de un salto evade el lago para llegar a la orilla del otro extremo y de nuevo saltar para llegar a la barda. De nuevo huye. ¡Cobarde!
Las tres se lanzan de nuevo para salir en su búsqueda. ¡No! ¡No iré de nuevo tras él!
Me regreso a mi cuarto corriendo… y sintiendo que mis ojos se escuecen. Ni siquiera prendo la luz. Estoy a punto de tirarme a la cama, cuando veo los obsequios. Solo quedo de pie, y mis ojos ya no pueden contener las lágrimas en ellos. Caigo de rodillas tomo al panda y lo abrazo… pobre sustituto de P-chan, que se perdió de nuevo. Nuestra primera Navidad juntos arruinada. De repente me encojo de hombros. Finalmente somos prometidos en un compromiso que ninguno de los dos pidió. Entonces, ¿qué significan estos obsequios? ¿Solo fue para darme gusto? ¿Qué dejara de dar lata y tratar de quedar bien? Incluso me lo dijo, me dio a escondidas de los ojos de los demás, para no pasar vergüenzas.
Me levanto de nuevo, seco mis lágrimas con el dorso de mi mano. Observo, todas y cada una de las cosas que mencioné están ahí. Abro la caja de pañuelos… son de seda, de varios colores, bordados en sus orillas. El panda es el menos fino, por decirlo de alguna manera, pero los demás, abro la cajita musical para escucharla. Sé que no fueron baratos, sobre todo para alguien como Ranma que no tiene mucho dinero. Sé que no los robó; pero sí sé que es un chico trabajador, y que, en muchas ocasiones, tío Genma le quita el dinero que ha ganado trabajando por aquí y por allá. ¡Ay Ranma! Lo que verdaderamente quería era estar contigo. Cubro mi rostro con mis manos, al admitir para mi misma lo que yo quería. Sin embargo, pareciera que no es lo que tú querías. Me levanto entonces, ¡Ya basta de llorar! La falta de luz en mi cuarto provoca que vea muy bien el exterior por la ventana. Veo una sombra moviéndose por la barda, para verlo de pronto en el jardín, y tan rápido que de nuevo salta hacia el techo de la casa ¡Ranma! ¡Ha regresado!
Otra vez, como en la tarde subo hacia un techo, pero ahora se trata de mi propia casa. Lo hago con mucho cuidado, pues traigo una manta. Hace mucho frío debido a la nevada. Ranma está sentado en flor de loto. Está tan quieto que tal vez está meditando. Hay un poco de viento que creo no me ha escuchado, o estará muy concentrado en sus pensamientos.
–¡Akane! –escucho mi nombre con cierta tristeza. Me paralizo por completo. –Esto no debía ser así– veo como baja su cabeza y lo veo temblar –Todo lo que quería… era…–
Los sentidos entrenados por fin me detectan, volteando para ponerse en guardia de inmediato. Sus ojos tienen un brillo que yo nunca había visto. Ranma está… ¿Llorando?
–¡Akane!
–R-Ranma –respondo y tengo miedo de que busque poner su muralla de indiferencia y se ponga grosero.
–Y-yo… Lo siento, Akane –dice cabizbajo –Esto no debió ser así.
Aunque mis piernas, tiemblan, y no por el frío, avanzo para extenderle la manta –Ten por favor. Hace frío. Cúbrete. –Ranma no me contradice, toma la manta y la extiende para cubrirse como si fuera una capa. –¿Dónde están las chicas? –trato de ser indiferente.
–Las guíe hacia el camino hacia las montañas; para que creyeran que me dirigía para allá. Cubrí mi rastro y regresé. ¿Te molesta? –su pregunta es directa.
–¡Por supuesto que no! –respondo de inmediato, pero es verdad. Me alegro de que esté aquí. Sigo acercándome y él me mira con mucha atención. –Siento que todo el día hayas tenido que huir. Debes de estar muy cansado. ¿Por qué no entras para que descanses, el frío te puede hacer daño? –Ranma no se mueve y me sigue viendo.
–Yo siento no haber estado contigo –mi corazón comienza a latir desbocado, tal y como significa su nombre. Llevo mis manos a mi pecho, como su pudiera contenerlo –Sabes una cosa Akane. Por como es el viejo, y lo que es capaz por un plato de buena comida; en muchas ocasiones se inmiscuía con sus "amistades" para tener una buena porción de pescado y buen vaso de sake caliente. Pronto se volvía una molestia. Me sentía incomodo y terminaba cargando al viejo para llevarlo de vuelta en donde fuera que acampáramos, o estuviéramos hospedados –Ranma baja su mirada, toca su pecho con la barbilla –Nunca estuve en un lugar para celebrar este día en donde verdaderamente quisiera estar… Hasta hoy… y mi mala suerte lo arruinó. –me acerco a él, quiero estrecharlo en mis brazos, pero tengo miedo. Ranma en muchos aspectos es como un gato, y a pesar de que le muestres cariño, fácilmente se pone arisco.
–Ranma, por favor, no fue tu culpa –él reacciona de inmediato ante esas palabras.
–¿En verdad, Akane? ¿Crees que no tuve la culpa? –parece que lo que acabo de decir lo sorprende. Y creo que es la primera vez que lo digo. Y es que lo cierto es que nunca el se apartó de mi solo para no verse involucrado en peleas. Ranma toma una de mis manos, las de él están heladas.
–¡Ranma por favor, vamos adentro! –casi se oye a súplica. Uso mi otra mano y trato de cubrirlas para darle calor, incluso uso mi aliento.
–Todo lo que quería, para esta Nochebuena es estar contigo –la que queda petrificada soy yo, seguramente, por que siento mi cara arder, mi rostro debe estar del mismo color de su camisa. Pero aún así lo volteo a ver, el también esta ruborizado. Por Kami que se ve adorable. Retira sus manos y de pronto me rodean por completo y yo por primera vez en todo el día me siento completa.
–¡Ay, Ranma! Ni siquiera te pude comprar un obsequio –lo digo con mi rostro totalmente pegado a su pecho, y el solo atiende a apretar más su abrazo, mientras yo me aferro a su espalda por debajo de la manta.
–Si te dijera, que tal vez tu eres el mejor regalo que podría llegar a tener… ¿Me creerías? –no puedo creer lo que estoy escuchando. Seguro me quede dormida. ¡Si! ¡Eso es! Me quedé dormida en mi cuarto y esto es un muy hermoso, pero terrible sueño a la vez, pues es algo que nunca pasaría en la vida real. Aún así volteo a verlo y quedo clavada en su mirada y yo comienzo a derretirme y sentir calor en todo mi cuerpo. Siento que sus manos me dejan, creo que aquí comienza el final del sueño. Pero su mano derecha está en mi mentón para levantar más mi rostro acercando el suyo, yo solo me dejo llevar. Siento sus labios suaves rozando los míos, no puedo estar estática y respondo. Lo que comenzó como un beso muy dulce ahora es profundo probando cada lugar de nuestros labios, mi primer beso, y ha sido con él. Poco a poco nos separamos, y que vergüenza un hilillo de saliva queda suspendido entre nosotros por solo un momento –¿Ahora me crees?
–¡Si Ranma! Te creo, porque tú también eres lo único que he querido para esta Navidad.
No tengo frío a pesar de la toda la nieve que nos rodea, estoy muy segura de que tampoco él lo siente. Además, también sé que esto no es un sueño. Esto está pasando en realidad. No sé, en verdad no sé a donde nos va a llevar esta decisión que estamos tomando, pero lo estamos haciendo juntos, por primera vez. Estoy completamente segura de que daremos lo mejor de nosotros a partir de ahora para seguir así, para esta Navidad, y las que vengan de ahora en adelante.
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Gilberto González González
24 de Diciembre de 2020
Quiero agradecer en primera instancia a mi esposa, Maya, que me apoya en todas mis locuras. No hay cónyuge en el mundo que respalde tanto a un loco como yo. ¡En serio! También agradezco a Shai OS, una compañera que al igual que un servidor nos adentramos en muy poco tiempo en los fics de Ranma y encontramos en el fandom personas maravillosas, que ahora comenzaré a agradecer. AR Tendo; Benani0125; Kariiim; MissFriki; y MegamiAkane, gracias, chicas… muchísimas gracias por hacerme parte de un proyecto tan bonito como el suyo y espero seguir con ustedes por mucho tiempo haciendo cosas maravillosas e intensas. Son grandiosas, talentosas y las mejores administradoras novatas de página de un fandom, y llegarán muy lejos. Este relato también es con mucho cariño para ustedes y mi regalo de Navidad.
