Capítulo 3

¿Eso de dónde salió? (Parte 1)


-Puedes probarte los uniformes y cuando encuentres uno que te quede bien puedes volver al vestíbulo, yo volveré o Rita me matará si la dejo sola por tanto tiempo- así se había despedido el oficial Marvin dejándolo solo en el salón de lockers.

Leon podía escuchar gente caminando en los pasillos y en el piso superior mientras se probaba el uniforme, sin poder dejar de sentirse orgulloso por el hecho tan simple de vestirse de policía. Había soñado con ser un oficial desde que era niño y ahora aquí estaba, finalmente...

Encontró el uniforme correcto y se dio un pequeño vistazo antes de volver a colocarse la ropa de diario, Marvin le había informado que el resto del equipamiento le sería entregado más adelante, cuando hablara con el jefe Irons, por lo demás no tendría que hacerle ningún ajuste a su uniforme, pero de todos modos debía llevárselo.

Le alegraba haber pasado a la comisaría, se sentía cansado y sin mucha energía pero se sentía animado. Animado por haber llegado al fin a Racoon, animado por pronto empezar a trabajar como policía, animado por haber encontrado de nuevo a Claire... Leon rió un poco por lo bajo ante eso último... ¿eso de donde salió?

-Exactamente, ¿De donde salió eso? -dijo con voz de pocos amigos el mayor de los Redfield al llegar a la puerta de su departamento. Había venido discutiendo con su hermana desde que dejaron sus vehículos aparcados en el sótano del edificio de apartamentos. Esto era muy diferente de lo que Claire había imaginado sería su llegada, pero ya que Chris estaba irritable, tampoco perdería la oportunidad de fastidiarlo un poco, después de todo, era su derecho sagrado como hermana menor.

-No se de que hablas Chris, solo estaba siendo amable con él, ¿acaso no recuerdas que tu fuiste quien me enseñó buenos modales? -respondió burlona

-De tener modales a ofrecerle a un desconocido la confianza de llamarte por tu nombre y dirigirle sonrisas de colegiala hay una gran diferencia

-Véte al diablo Chris -respondió la joven con una risotada -sonrisas de colegiala... ¡vete al diablo! -añadió riendo aún, mientras entraba al apartamento y colocaba las cosas de comer que habían comprado en la mesita de la sala de estar -el sujeto se veía más nervioso que quien sabe que, y parece que está más ansioso por ser policía que lo que tú lo estabas por ser piloto cuando te enlistaste, ademas parece agradable -finalizó satisfecha de la expresión de fastidio de su hermano.

Toda la vida habían compartido una relación de protección y cuidado, pero eso acarreaba también que Chris fuera bastante celoso... los novios de la pelirroja nunca le habían caído bien, no que hubiera tenido muchos... pero esta vez estaba yendo quizá demasiado lejos; nunca le había molestado que Claire fuera amistosa o amable, era como si al instante el joven policía le hubiera caído mal. ¿Será que eran celos en general?

El oficial Kennedy era un sujeto que sin duda iba a resaltar entre los demás policías de Racoon City. No era un secreto para nadie que Chris Redfield tenía prácticamente un club de fans entre las agentes de la policia de Racoon, y las demás empleadas de la comisaría, porque resaltaba, no había casi nadie que se equiparara a su hermano, pero la llegada del nuevo policía podía cambiar eso. Leon era bastante guapo, ojos azules, cabello perfecto, y la misma Jill lo había dicho, tenía un cuerpo magnífico...

Claire intentó esconder la risa tonta que se le escapó ante el rumbo que sus pensamientos estaban tomando. ¿De donde vienen esos pensamientos?

Leon aparcó su Jeep en el sótano del edificio y tronó su cuello un par de veces antes de salir, estaba cansado pero conforme con cómo habían salido las cosas ese día. Aún tenía un par de días antes de empezar a trabajar de lleno, pero volvería a la comisaría el día de mañana, Marvin le había explicado que tenían que asignarle un rol de turnos, un compañero para patrullaje, registrar su equipo oficial y debía tener una conversación con Irons, además, los S.T.A.R.S. habían convocado una reunión para tratar asuntos acerca de la investigación que estaban manejando, y era conveniente que asistiera para ponerse al corriente.

Leon bajó del Jeep y enseguida bajó una maleta y un par de cajas que quedaban en la cajuela. La mudanza se había encargado de traer sus cosas el día anterior, de manera que solamente hacían falta sus cosas más personales. Aún debía desempacar al menos un par de mantas para dormir, así que había pasado comiendo algo a una pequeña cafetería en el camino y solamente pasó comprando un par de cosas para llenar el refrigerador. Subió al ascensor con algo de dificultad jalando y empujando todas sus cosas y con la misma dificultad bajó y llegó a su apartamento. Tal vez había sigo impulsivo rentar un apartamento sin ir a verlo antes, o aceptar que fuera amueblado sin estar seguro de la calidad de los muebles, pero al abrir la puerta sus inseguridades se vieron infundadas; el olor a nuevo inundó sus sentidos y un dejó de satisfacción de dibujo en su rostro. El apartamento era de hecho genial, y todos los muebles estaban empacados aún, lo que le daba a entender que eran nuevos. Punto para Leon.

El rubio entró con sus cosas y cerró la puerta tras de sí, encendió las luces y se encaminó hacia la cocina, donde el refrigerador y la estufa están ya instalados y en su lugar. Acomodó las cosas que traía en el refrigerador y volvió a la sala de estar, sacó de la maleta que traía una manta de viaje y ropa para dormir y dispuso que esa noche no iba a desempacar nada; estaba cansado.

Se colocó la ropa más cómoda y sacó algo de beber del refrigerador, pero cuando se disponía a destapar su bebida se dio cuenta de que los sofás estaban cubiertos y estaba bastante seguro de que al llegar a la cama se iba a dormir inmediatamente, y no quería derramar nada. Leon recordó entonces que el arrendador le había mencionado que el edificio contaba con un espacio para relajarse en la terraza, así que decidió ir a conocerla; después de todo era temprano y la lluvia había dejado de caer.

Tomó una sudadera de su maleta y su bebida y salió del apartamento hacia el elevador.

"Me pregunto que clase de vecinos habrán en el edificio" pensó de manera ausente; cada piso del edificio tenía solamente dos apartamentos, y él se encontraba en el penúltimo piso. Esperaba poder llevarse bien con sus vecinos, pero también esperaba que no hubiera mucho ruido.

La puerta del elevador se abrió al subir solo un nivel, de modo que para llegar a la terraza debía subir las gradas.

Leon bajó del elevador y después de subir las escaleras abrió la puerta a la terraza. Era de hecho un lugar muy bonito, una pérgola grande cubría aproximadamente la mitad de la terraza, donde habían sillas de jardín, mesas altas y bancos, de modo que podía subir incluso si estaba lloviendo, y lo que no estaba cubierto por la pérgola incluía una pequeña chimenea, banquillos y maceteros, era un espacio acogedor sin duda. La vista era lo mejor, de hecho no se había detenido a ver a través de las ventanas de su apartamento, pero desde aquí, se veía gran parte de la ciudad rodeada por las montañas, la noche ya había caído por completo, pero no había oscuridad absoluta; los amaneceres y atardeceres definitivamente debían verse muy bien desde allí, en especial si se veían en buena compañía... el joven negó con la cabeza riendo un poco... ¿eso de donde salió?.

Leon dejó su bebida sobre una mesa y avanzó a lo largo de todo el rededor de la terraza. El costado derecho del edificio le llamó la atención, pues estaba A una distancia no mayor de un metro del siguiente edificio, lo que le hacía pensar que podía llegar a la siguiente terraza, si daba un paso lo suficientemente largo, o un brinco, sin embargo, si veía hacia abajo una altura de al menos 30 metros era suficiente para disuadirlo de dar ese paso; Leon se preguntó si era normal que los edificios estuviesen tan cerca el uno del otro. Al otro lado, el edificio donde Leon vivía tenía un estacionamiento para visitantes, así que estaba más lejos de la siguiente edificación.

La terraza del edificio contiguo podía verse perfectamente desde la suya, no era tan grande pero igual era acogedora, estaba iluminada por varias series de luces como las navideñas, pero más grandes, y tenía un par de sillas y plantas en macetas, pero nada muy ostentoso.

De repente un ruido seco lo sacó de sus pensamientos, la puerta que daba a la terraza del otro edificio recibió un golpe desde adentro llamando la atención y encendiendo las alertas de Leon. Era como si algo o alguien estuviera golpeando desde dentro intentando abrir. El ruido se repitió un par de veces más antes de que la puerta cediera abriéndose dejando salir al fin a quien estaba detrás...

-¡Maldita puerta! -dijo en voz alta sobándose la mano antes de alzar la vista y encontrarse con la mirada curiosa de Leon...

-¡Oye! ¿Y tu qué haces aquí?

...

Continuará


Soy pésima para los cliffhangers ...

A lo mejor este capítulo quedó muy corto y falto de contenido pero estoy intentando establecer un escenario. Prometo que no me tardaré tanto en actualizar; ¡ahora ya encontré el agujero en el papel!

Quiero agradecerle a todos los que han dejado sus reviews, me gusta que la gente comente mis historias... es muy motivador para seguir escribiendo

Clau, Nikolai, Belleredfield, Mrcrazy: gracias por seguir leyendo, creo que aunque sea de manera involuntaria, al escribir algo de RE, siempre hay un poco de Jill y Chris... espero seguir recibiendo sus reviews, ¡me animan mucho!...

Un abrazo a todos y nos leemos pronto! ^.^