Leon llegó a su edificio, y al subir al elevador, presionó el último botón. Su apartamento estaba en el sexto piso, pero quería ir hasta la azotea.
Sintió de nuevo el hambre reclamarle. Había descansado poco, se había levantado temprano y había hecho ejercicio, y no había tomado nada para desayunar pero en vez de pasar buscando un lugar donde conseguir algo de comer, se había dirigido hacia su edificio e iba rápido hasta la azotea, con tal de ir a traer la alfombra que seguramente ya estaría seca. Solo para tener una excusa para ir a buscar a la hermana del agente que tan poco amablemente le había hablado esta mañana.
La verdad no se sentía contrariado de ninguna manera, Leon estaba consciente de que habían días terribles en los que uno simplemente no tenía humor de hablar con nadie, mucho menos con la gente a la que uno no conocía. Sin embargo, toda la gente había sido muy amable con él esa mañana aun sin conocerlo, incluso el jefe Irons.
El jefe Irons, por cierto no le había caído muy bien. No había querido dejarse indisponer por lo que la recepcionista le había dicho del jefe, sin embargo luego de hablar con él, le creyó. La actitud de Irons no había sido negativa, pero no había sido sincera. Había algo en ese hombre que casi le provocaba escalofríos, como si ocultara algo oscuro y corrupto. Aparte del hecho de que su maldita oficina estaba llena de animales disecados y Leon había detestado esas cosas desde siempre.
Sin embargo, tal y como se lo habían dicho, valía la pena ser policía. La ciudad valía la pena.
La campanilla del elevador sonó indicándole que había llegado al último piso, y la puerta se abrió. Leon salió tan rápido como pudo, como si una fuerza lo obligara a apresurarse. Subió el último tramo de escaleras y abrió la puerta de la azotea para encontrarse con un cielo nublado, una fuerte lluvia, y una pelirroja en la azotea vecina corriendo a todo lo que daba hacia la orilla del edificio.
-¡Claire detente! -Gritó instintivamente haciéndola salir de su concentración. La chica frenó a un poco más de medio metro de la orilla y la velocidad la hizo caer hacia adelante. -¡Claire! -Gritó Leon al mismo tiempo que corría hacia la orilla.
Del otro lado solo a centímetros de la orilla estaba la más joven de los Redfield sobre sus rodillas y manos totalmente empapada.
-Por Dios Claire ¿Estás bien? -Preguntó Leon al llegar cerca de su propia orilla, preocupado al no recibir respuesta volvió a preguntar -¿Claire?
-¡¿Acaso eres idiota?! -Respondió al fin Claire poniéndose de rodillas para poder ver a Leon mientras sacudía sus manos enrojecidas -¡Por poco haces que me mate!
-¿Que diablos estabas haciendo?- Le gritó de vuelta Leon, quien no terminaba de entender
-La maldita puerta de la azotea se cerró, empezó a llover y por más que llamo nadie sube a abrir... vi la pérgola de esta azotea y supuse que si la puerta de aquí no estaba abierta, al menos podía refugiarme de la lluvia porque me estoy congelando el trasero
-Diablos Claire, pudiste haber resbalado y caído desde la azotea, no fue una idea muy brillante
-Claro, dime tu de ideas brillantes gritándome casi a medio salto... si me hubiera caído hubiera sido tu culpa... -Claire se quedó en silencio un momento viendo la cara sorprendida de Leon. - lo lamento... no es tu culpa, pero he estado aquí por mucho tiempo y estoy empapada y necesito bajar al apartamento para secarme- Dijo al fin mientras se sentaba y se masajeaba las rodillas, que seguramente estarían amoratadas bajo su pantalón deportivo completamente empapado.
-Claro, pero te pusiste en peligro... y yo también te puse en peligro... lo lamento Claire -Dijo Leon antes de añadir -enseguida bajo para ir a tu edificio y abrirte la puerta espérame aquí un segundo -Dijo mientras se giraba y se encaminaba hacia la puerta de la azotea.
-¿A donde más voy a ir? -murmuró Claire sin que él la escuchara.
Claire se levantó despacio resignada a seguirse mojando un rato mas, después de todo, ya estaba mojada hasta las raíces del cabello. Echó un vistazo a la orilla de la azotea y una vez más un escalofrío la asaltó, esta vez estuvo mas segura de que era a causa de la ansiedad. Leon tenía razón, la idea había sido estúpida, pero no se le había ocurrido más que hacer. Era una suerte que el joven policía hubiese llegado a tiempo. Aunque Claire estaba casi segura de que si hubiera sido capaz de llegar a la otra azotea, era mejor prevenir.
La chica recogió los empapados almohadones y los apiló cerca de la puerta... tendría que llevarlos al área de lavandería para ponerlos en la secadora, pero los dejaría escurrir esperando que por el amor de Dios la lluvia cesara un poco.
Luego de un momento escuchó a Leon en el otro lado de la puerta.
-¿Claire?, ¿esta puerta tiene algún seguro?
-No lo tiene, solamente se traba porque está algo oxidada supongo, debes empujar con fuerza
-De acuerdo, retírate de la puerta por favor
Claire lo escuchó empezar a golpear contra la puerta, y luego de un par de intentos, la puerta se abrió, inmediatamente Claire entró al edificio.
-Ay por Dios Leon te lo agradezco mucho -dijo Claire mientras abrazaba al rubio buscando instintivamente algo de calor.
Leon se ufanaba continuamente de ser muy hábil al tratar con las mujeres, pero ese abrazo lo había dejado helado. A propósito de helado, la pelirroja estaba tiritando, por lo que Leon casi por instinto le devolvió el abrazo y empezó a frotarle la espalda.
Claire se relajó en los brazos del rubio por un momento antes de darse cuenta de lo extraño de la situación. La chica retrocedió un par de pasos rompiendo el abrazo y se aclaró la garganta, estando segura de que si no estuviera congelándose, su rostro estaría completamente rojo. Su mente se quedó en blanco cuando alzó la mirada para ver a Leon casi igual de mojado que ella. Su cabello rubio había perdido el volumen y el movimiento, pero no se veía mal para nada... Gotas de agua escurrían sobre su rostro y su cuello perdiéndose bajo el cuello de la chaqueta. Claire se estaba esforzando por decir algo para no parecer una rarita, pero el frio le hacía difícil pensar, y hablar... eso además de los ojos azules que la veían con igual intensidad y preocupación. Justo cuando Claire se había decidido a hablar y decirle a su vecino que no tenía de que preocuparse, un estornudo la interrumpió haciendo reaccionar también a Leon.
-Tenemos que bajar -dijo sobresaltado el rubio -Tienes que secarte y cambiarte... te estas congelando -añadió con preocupación
Claire solo asintió sintiendo como sus dientes tiritaban dificultándole articular palabras. Se giró y antes de cerrar la puerta puso los almohadones mojados adentro esperando que no hicieran un desastre demasiado grande.
Bajaron las escaleras rápido, con Leon por delante y al llegar al sexto nivel Claire tuvo que extender la mano y sujetarlo del hombro para detenerlo.
-Este es nuestro piso -le dijo señalándole el final del pasillo -nuestro apartamento está por allí.
Leon asintió haciendo ademan de empezar a caminar hacia donde ella le indicaba, antes de detenerse súbitamente dándose cuenta de que de hecho ella no lo estaba invitando a acompañarla.
-De acuerdo, debes ir a secarte, parece que acabaras de salir de la ducha -Dijo con algo de humor en la voz tocándole afectuosamente un mechón de cabello empapado.
Claire se rio un poco avergonzada, negándose a parecer colegiala le respondió -Acabo de salir de la ducha pero olvidé desvestirme -la risa la interrumpió -fui una estúpida...
Leon se unió a la risa, queriendo decirle a la chica que un accidente así le podría pasar a cualquiera, pero antes de articular palabra su estómago le recordó audiblemente que no había probado bocado en lo que iba del día.
-¿Hambriento? -Dijo Claire con expresión amable -Vamos, te haré algo de comer como agradecimiento por salvarme -Le dijo antes de dirigirse al apartamento.
El joven policía se quedó quieto un momento viendo a Claire caminar. Estaba totalmente empapada, el cabello rojo se le pegaba a la cara y la ropa deportiva que traía puesta se le pegaba al cuerpo, que no estaba para nada mal. Leon se reprendió por quedarse viéndola asi… pero solo un poco.
Lo que realmente le sorprendía era la familiaridad que sentía cerca de Claire, como si se conocieran desde hacía mucho tiempo, no habían compartido muchos momentos y no habían sido extensos, pero sentía que no podía haber momentos incómodos con ella...
Claire entró a su apartamento y luego de un instante sacó la cabeza
-¿no vienes?
Leon asintió y se apresuró a seguirla, entrando al apartamento y cerrando la puerta tras de si. Se le cruzó por la mente el qué pensaría el agente Redfield de saber que estaba en su apartamento con su hermana pequeña, y una mezcla entre diversión y ansiedad se le manifestó en la boca del estómago... o tal vez solo era hambre.
Claire no estaba a la vista cuando volteó después de cerrar la puerta. Una línea de huellas mojadas avanzaban dentro del apartamento por un pasillo, desapareciendo en una puerta, delatando por dónde había pasado. Leon se adentró un par de pasos asegurándose de no manchar aun más el piso que seguramente Claire acababa de limpiar. Era una suerte que no tuvieran alfombras.
-¡Espérame un momento en la sala Leon! -Le gritó Claire desde la habitación donde se encontraba -¡Me cambiaré esta ropa y salgo enseguida!
El rubio entró a la sala y se sentó con cuidado en uno de los sofás.
El apartamento de los Redfield era muy agradable. Todo estaba en su lugar y había un olor a limpio que le resultaba muy agradable. Mientras su propio apartamento aun era bastante impersonal, el del agente Redfield parecía bastante cálido y acogedor. Leon se preguntó si su apartamento alguna vez le traería esa sensación. En un momento se dio cuenta de que su chaqueta estaba mojada también porque había tenido que correr de su edificio al vecino y se la quitó extendiéndola en el apoyabrazos del sofá. Claire salió mientras lo hacía con una toalla en el cabello y una en la mano que le lanzó.
-Tu cabello está mojado -Le dijo mientras se dirigía a la cocina. Leon tomó la toalla en el aire y sonrió agradeciendo, mientras empezaba a pasarse la toalla por la cabeza al mismo tiempo que se levantaba para dirigirse a la cocina, con Claire.
-Maldita sea... -Dijo riéndose un poco la pelirroja. -luego de ir a la azotea iba a ir a comprar algo de comida porque no hay nada en la nevera para prepararte algo.
-Descuida -la interrumpió Leon -De hecho, tenía planeado venir a buscarte, por eso fue que subí a buscar la alfombra de tu hermano y te encontré en plena misión imposible. -Claire lo vio con ojos curiosos y lo fácil que le resultaba hablar con las chicas de repente se esfumó... un poco.
-No pude desayunar esta mañana, no he desempacado nada de la cocina, y no encontré ningún lugar a donde ir a comer... quería preguntarte si conoces algún sitio y si quieres acompañarme -Terminó al fin con la voz un poco más tenue que cuando empezó.
Claire se descolocó por un momento, no esperaba una invitación a comer de parte de Leon, ¿era esto una cita?, no le desagradaba la idea de una cita con Leon, pero salir con alguien significaba muchas cosas que no sabía si estaba lista para manejar, después de todo ella ni siquiera vivía en Racoon y tambén estaba el hecho de su hermano...
-¿Claire? -Leon la sacó de sus pensamientos con un gesto amable - ¿Qué dices?
Claire parpadeó riéndose internamente de todas sus preocupaciones, solamente una Redfield sería capaz de formular tantos inconvenientes en su cabeza ante una inocente invitación a desayunar...
-Lo cierto es que ya desayuné... pero conozco un lugar donde venden wafles que quedan muy bien para cualquier tiempo de comida -Le respondió con una sonrisa antes de añadir -Dejame ir a dejar las toallas al cesto de ropa sucia y podemos irnos, pero creo que tendrá que ser en tu auto, porque le presté mi moto a Chris esta mañana.
Leon asintió
-Iré a traerlo, espérame en la puerta del edificio, te pasaré recogiendo para que no te mojes de nuevo. -Le dijo entusiasmado antes de salir por la puerta.
Una parte de su mente le dijo que sería divertido tener una cita con el joven policía, aunque fuera solo para ser amigos, después ella siempre había querido tener amigos propios en Racoon, siempre terminaba saliendo solo con los amigos de su hermano, y eran grandiosos en serio, pero sería más grandioso aun tener sus propios amigos. Así que se dejaría llevar sin importar sus preocupaciones.
-Esta mañana cuando entré escuché a las recepcionistas hablar de un nuevo policía -dijo de repente con humor la joven Rebeca Chambers, mientras comía un vaso de yogurth.
Jill disimuló la risa al darse cuenta de como Chris casi se atragantaba con el café al escuchar la declaración de Rebeca
-¿Ah si? -Respondió como para sacar más conversación, a sabiendas de que estaba fastidiando a Chris
-Lo conocimos anoche, vino a presentarse y a conocer la estación, parece buen muchacho -interrumpió Barry con su tono amable acostumbrado
-Si, escuché que es bastante guapo y agradable además, las recepcionistas estaban muy entusiasmadas.
Chris se levantó de su escritorio visiblemente molesto y se separó del grupo dirigiéndose hacia los otros STARS para conversar con ellos. Barry y Jill compartieron una mirada divertida.
-¿Que le sucede? -preguntó Rebecca en voz baja
-El nuevo policía no le cayó muy bien -le susurró como respuesta Jill -parece que Claire y el se conocieron antes de llegar aquí, por la carretera, y lo cierto es que parece que a pesar del poco tiempo de conocerse tienen algo de química... ya sabes cómo es Chris
-Lo cierto es que Claire es una chica muy linda y amable y el novato es joven y agradable, Chris solo sacó conclusiones apresuradas y sacó también su lado de hermano sobreprotector - dijo Barry con una sonrisa - sería interesante ver que sucedería si a Claire le llegara a gustar un policía - añadió en un susurro más bajo con una carcajada atorada de tan solo imaginar la situación
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Leon sacó el último par de zapatos de la caja y lo colocó en su lugar. Desempacar no le estaba resultando tan difícil, pues en realidad no había traído tantas cosas.
Una vez más se preguntó si su apartamento algún día se vería tan hogareño como el de Claire y su hermano. Una sonrisa se coló en su rostro involuntariamente al recordar a la pelirroja del edificio contiguo. Claire era una chica increíble, su personalidad era explosiva y su optimismo contagioso, no tenía miedo de reírse o de contar las anécdotas más locas.
Su viaje al lugar de los wafles al inicio había sido casi incómodo, pues era notable que ambos estaban un poco nerviosos. Leon no había considerado las implicaciones de su invitación a comer. ¿A caso Claire pensaría que era una cita? ¿Era realmente una cita? ¿Cuál era su intención verdadera al invitarla a comer?...
Sin embargo, su nerviosismo se esfumó en cuanto empezaron a conversar. A Leon le parecía que no conocía a Claire desde hace un par de días, sino desde siempre... tal vez en otra vida ya habian sido amigos... tal vez.
El lugar de los wafles no lo decepcionó, La pelirroja tenía razón, la comida era buenísima. Claire le contó que a pesar de no vivir en Racoon, la ciudad le encantaba porque era tranquila y acogedora, y porque podía pasar el tiempo con Chris, aunque fuera poco tiempo, por su trabajo.
Leon entendió lo importante que Chris era para su hermana, lo podía saber por como ella hablaba de él. Claire le contó que sus padres habían muerto cuando ambos eran más jóvenes, y que su hermano había cuidado de ella desde entonces.
-¿tu por qué decidiste venir a trabajar hasta aca? -le preguntó Claire entre dos bocados de wafle -a pesar de ser una ciudad bastante prospera, no es muy conocida
-Cuando era niño, solía venir a pasar los veranos a esta ciudad... que entonces era un pequeño pueblo, mis abuelos vivían aquí. Cuando me gradué de la academia el listado de lugares en donde podíamos ejercer era extenso, y como bien dices nadie conocía este lugar, excepto yo... investigué y vi que había crecido mucho y el departamento de policías estaba expandiéndose así que pensé que era una buena opción
-¿Tus abuelos aun viven aquí?
-Ya no... mi abuela falleció hace unos 15 años, cuando eso pasó mi abuelo se mudó de aquí y no volví a venir a este lugar... hasta ahora. es por eso que me resulta desconocido por completo... ha crecido mucho
Sentado en el suelo del walk in closet Leon sonrió al recordar el desayuno-almuerzo que compartió con Claire.
Ella le contó también de sus estudios, de las pasantías y de la posibilidad de trabajar en UNICEF
-Esto es algo que no le he contado a Chris, pero existe la posibilidad de que venga a trabajar aquí a Racoon, hay una ONG que tiene conexiones con la organización para la que estoy haciendo pasantías, y me gustaría estar aquí... un poco mas cerca de mi familia, un poco mas lejos del caos...
Leon sonrió al recordarla hablando de su trabajo, lo cual sin duda le apasionaba.
Ella le había dicho que pensaba que cualquier trabajo era increíble si podía utilizarse a servicio de los demás, era por eso que admiraba tanto a su hermano, quien arriesgaba su vida por la justicia y el servicio a los demás.
-Tu también -le dijo la pelirroja bajando un poco la mirada, y Leon pudo haber jurado que la había visto sonrojarse antes de añadir -eres increíble, eres tan joven y tienes un sentido de la justicia genial... yo no se si podría ser tan valiente para enfrentarme a los malos como los policías...
-En cierto sentido, creo que tu labor es más valiente que lo que tu hermano y yo podemos aspirar a ser. Cualquiera combate la injusticia detrás de un arma...
La sonrisa que Claire le había dedicado después de eso lo dejó perplejo. No era su sonrisa amable común, era una sonrisa radiante y sincera, se notaba que venía desde lo más profundo. El sonrojo entonces, quizá se había trasladado hacia sus propias mejillas.
El policía novato se levantó y se dirigió hacia la sala de estar a buscar otra caja para seguir desempacando con una sonrisa boba en el rostro.
-¿Qué te sucede Leon? -dijo para si mismo con una pequeña carcajada
-Cualquiera diría que me gusta Claire -dijo mientras se agachaba a recoger una caja con la palabra "ropa" escrita con rotulador. Cuando se levantó con la caja en las manos su expresión cambió de sonriente a pensativa.
Tal vez tenía razón... solo tal vez Claire le gustaba un poquito... solo tal vez, solo un poco.
Claire puso la última lata que había comprado en la alacena agradecida de que Leon la hubiera acompañado a hacer las compras. Lo cierto es que no había pensado en las compras cuando le ofreció su motocicleta prestada a Chris.
Leon había insistido en acompañarla cuando salieron de comer, él necesitaba comprar también su propia despensa.
Claire pensó, mientras andaba en el super, que era una suerte que no mucha gente la conociera en Racoon, porque el rubio que la acompañaba por los pasillos definitivamente llamaba la atención.
Claire sería una mentirosa si no admitiera que a ella misma le parecía muy guapo el policía... pero más allá de eso era sumamente agradable, se notaba lo comprometido que estaba con su profesión, era honesto, valiente, servicial y muy dulce.
Claire se detuvo un momento en la cocina con una sonrisa tonta en la cara.
¿acaso le gustaba Leon? no podía ignorar la familiaridad que sintió con él casi desde que lo conoció...
La puerta del apartamento abriéndose la sacó de sus pensamientos.
-¡Claire, esoy en casa! -gritó desde el portal su hermano mayor. Claire no pudo evitar pensar en la cara de pocos amigos con la que Chris había saludado a Leon, además de cómo se había expresado de él, aun sin saberlo y un escalofrío la asaltó. ¿Qué pasaría si a ella le llegaba a gustar Leon?...
-¿Claire? -la voz de su hermano la devolvió a la realidad
-Estoy aquí -dijo con voz calma - solo estoy colocando las compras en la alacena... volviste temprano
-Volvi temprano, porque quería venir a ver a mi preciosa hermanita -dijo con una sonrisa en el rostro
-Y a ver que le paso a tu auto... el mecanico llamó hace rato diciendo que se había atrasado pero vendría como a las 6... -respondió ella con tono sabelotodo
-rayos... entonces no era necesario volver tan temprano -bromeó provocando la risa de Claire. -fuiste de compras, debiste esperar a que volviera con la moto
-descuida, no fue tan difícil, recuerda que soy fuerte -respondió intentando seguir con la broma pero al no recibir respuesta de su hermano volteó a verlo, solo para encontrarlo con la mirada fija en algo en la sala de estar.
Claire siguió la mirada de su hermano y de pronto sintió como el color abandonaba su rostro... se sentía descubierta, como si la hubiesen descubierto haciendo algo indebido, y lo cierto era que no era asi… sin embargo... tendida sobre uno de los apoyabrazos del sofá se encontraba una chaqueta café cubierta por una fina capa de humedad. Los ojos de la pelirroja, abiertos como platos volvieron a su hermano quien la estaba viendo fijamente con cara de pocos amigos
-Esa chaqueta...
Hola!
otra vez me disculpo por tardar tanto en actualizar... pero aquí está el nuevo capitulo
me he tomado tiempo para estructurar bien el fic, para estar segura de hacia donde se encamina...
espero que sigan leyendo :)
nos leemos luego!
