Ichimatsu regresaba a casa una tarde, abrazando con recelo una pequeña bolsa de papel se dispuso a entrar sin hacer ruido alguno, a la entrada no halló los zapatos de ningún miembro de la familia, lo que le indicó que tenía el camino libre sin las innecesarias preguntas, principalmente, de sus hermanos. Se acomodó en la estancia frente a la mesa, con cuidado saco de la bolsa dos pequeñas botellas oscuras, su rostro se ilumino al observarlas detenidamente; solo debía hallar el momento indicado para usarlas.
La inconfundible voz del segundo Matsuno se dejó escuchar anunciando su llegada, Ichimatsu no pudo evitar sonreír maliciosamente.
- Tengo hambre – se quejó el segundo en cuanto ingreso a la estancia, le hubiese encantando comprar algún bocadillo en el camino, pero cuando lo considero se terminó por dar cuenta que había olvidado su dinero, sin más opción tuvo que regresar – Oh, Ichi - nombró al menor cuando lo notó sentado frente a la mesa - ¿Qué es eso? – cuestionó en cuanto vio los frascos.
- Esto… - Ichi sujetó una de las botellas y se la extendió – dijo mamá que son vitaminas que debemos tomar – explicó sin mucho interés.
- Ya veo – Karamatsu no dudó en aceptar aquello, si era una indicación de su madre no tenía intención de desobedecer, pero antes de beber el contenido volvió a preguntar - ¿De quién es la otra?
Ichimatsu vacilo un momento, si respondía que era suya probablemente el mayor aguardaría que también la tomase y eso no era todavía parte de su plan – De Jyushimatsu – contestó con el primer nombre que cruzó por su mente.
- ¡¿Qué es mío?! – la repentina aparición del quinto hermano tomo por sorpresa a los otros dos, el de amarillo habría prácticamente saltado entre los mayores al momento de escuchar su nombre.
- Bienvenido – habló el segundo con una sonrisa – nuestra mommy dejo vitaminas para nosotros – se adelantó a tomar el frasco restante para entregárselo a su hermanito.
- A-aguarda… - Ichi murmuró con ligero nerviosismo y estirando su brazo en un vano intento de frenarles.
- ¡Salud! – indicó Kara antes de "chocar vasos" y beber a la par de Jyushimatsu.
El cuarto hermano solo pudo observar las muecas de desagrado que mostraban los otros dos tras terminarse el contenido.
- Sabe feo – se quejó el quinto mostrando la lengua.
- Es un sabor… inusual – confirmó el mayor haciendo lo posible por no mostrar más un rostro poco cool.
Ichimatsu trago pesado mientras les observaba detenidamente - ¿Sienten algo raro? – preguntó apenas en un murmullo.
- Pues, tengo hambre – respondió Karamatsu antes de encaminarse a la cocina.
- ¡También quiero comida! – le siguió Jyushi con pequeños saltos.
El cuarto nini se mantuvo sentado, cruzándose de brazos se cuestionaba si aquella pócima habría fallado, de ser así tendría que hablar seriamente con su amigo científico. Sus cavilaciones se vieron interrumpidas ante el repentino sonido de algo rompiéndose en la habitación cercana, sin tiempo a perder se levantó para correr al siguiente cuarto.
Ichimatsu no estaba seguro de cómo reaccionar ante lo que veía, un vaso yacía en pedazos cerca de la puerta mientras dos pequeños gatos le miraban atentamente, uno de pelaje amarillo atigrado y otro totalmente negro. La gran sonrisa del primero y el ceño ligeramente fruncido del segundo, además de la ropa esparcida en el suelo le dejaba en claro lo ocurrido.
- Funciono… - habló Ichi con cierta emoción en la voz. El Dr. Dekapan le habló de un nuevo experimento, uno en el que el sextillizo no dudaría en participar, una medicina para convertirse en gato, tal cual de simple sonaba, el doctor solo requería un buen conejillo que le comunicara los resultados y posibles efectos secundarios; claro que, la idea inicial de Ichi era darle un frasco a alguno de los dos hermanos mayores para corroborar que era seguro, tras ello él tendría la segunda botella para utilizar a placer. Ahora, su plan terminó antes de lo querido, no tenía más medicina y terminaría por perder su oportunidad de ser un pequeño gato.
¡Miauuuu!
El maullido a la par alertó al cuarto Matsuno, en cuanto notó que los pequeños animales parecían ir en su dirección tuvo que apresurarse a saltar los vidrios del suelo para cargarles y evitar que se lastimaran.
- ¿Ichimatsu?
La voz de Osomatsu se escuchó en el marco, el mayor se detuvo a observarle, detrás de él estaban el resto de hermanos.
Tras levantar los pedazos del vaso, el amante de los gatos tuvo que explicar lo ocurrido mientras se hallaban reunidos en la estancia.
- ¿Es una mala broma? – se quejó Choromatsu.
Los cuatro humanos miraban al par de gatitos que corrían por la habitación, jugando e ignorándoles por completo.
- Bueno, supongo que nada se puede hacer – Osomatsu habló con despreocupación – suerte cuidándolos Ichimachu~ – refirió al ponerse de pie, listo para marcharse.
- ¿Eh? Aguarda, no puedo cuidarlos solo – se quejó el aludido al instante.
- Osomatsu nii san tiene razón, fue culpa tuya y es tu responsabilidad – Choromatsu apoyo lo dicho por el mayor a la par que le seguía.
- No creo que tengas problemas, ¿Te gustan los gatos no? – Todomatsu se colocó también de pie, no perdería la oportunidad de zafarse también de aquel problema.
- S-sí, pero no es igual… - murmuró al prestar atención a los gatos. Inevitablemente sonrió al ver como Jyushimatsu mordía una de las orejas de Karamatsu; al percatarse de su reacción giró de inmediato para observar a sus otros hermanos, aquellos que le miraban con una clara expresión de triunfo.
Ichimatsu no pudo replicar más, observando solamente como era abandonado por el resto término por recostarse en el suelo totalmente abatido. Claro que él apreciaba a los gatos, eran los animales más maravillosos sobre la tierra, sin embargo, aquellos dos felinos no eran comunes, se trataba de dos de sus hermanos, el hiperactivo Jyushi y el doloroso Kara - ¿Eh? – musitó al sentir un ligero toque en una mano, al mirar notó justamente a Karamatsu moviendo una de sus patitas, como si buscase confortarle – No eres adorable, sigues siendo mierdamatsu – replicó con un sonrojo involuntario. El minino negro acortó la distancia y pasó su lengua por la nariz del humano. El cuarto hermano cubrió su rostro con ambas manos mientras en su mente se repetía la palabra Adorable.
El maullido por parte de Jyushimatsu sacó del breve trance a Ichi, cuando le busco con la mirada pudo notar que su hermanito se hallaba colgando de la lámpara de techo - ¿Cómo llegaste ahí? – cuestionó alterado al levantarse y correr a bajarlo, temeroso de que pudiese caer, en cuanto lo tuvo en brazos Jyushi recargo su cabeza en su pecho, ronroneando y restregándose con insistencia. Ichimatsu cubrió con una mano su boca ¡Tan lindo! Pensó al instante.
Ichimatsu se dio por vencido, cargo a ambos gatos y se encamino a la recamara en donde tenía alimento y juguetes para los mininos.
Tras un rato de juego, el par de gatitos tomaban una siesta cerca del sofá, momento que aprovechó Ichi para descansar también, recostándose en el sillón se dispuso a dormir un poco.
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El amante de los gatos despertó con gran lentitud, recostado bocarriba atino a observar detenidamente el techo, por inercia bajó la mano en busca de uno de los gatitos que debían estar cerca, en cuanto dio con la suavidad del pelaje sonrió instintivamente, continuo su mimo hasta que noto algo extraño, una textura diferente, se irguió para observar de que se trata y pudo sentir que su alma escapaba ante lo visto. Junto al sofá yacían plácidamente dormidos Karamatsu y Jyushimatsu, con orejas y colas a la vista, completamente desnudos.
Ichimatsu intento comprender lo que ocurría, aparentemente la susodicha medicina si tenía un efecto secundario. Sin tiempo a perder se levantó con cuidado de no despertarles y bajó corriendo las escaleras, las prendas de sus hermanos seguían en el piso de la cocina y cuando reviso otras habitaciones descubrió que nadie más de la familia se encontraba cerca. Ichi murmuró un par de maldiciones, una cosa era cuidar un par de gatos, pero ahora era diferente, aunque, si lo consideraba, probablemente el cambio era lo mejor, eran casi humanos, así que quizá no tendría que preocuparse. Con los ánimos renovados volvió a subir con la ropa entre manos.
Cuando ingresó en la recamara se topó con el par de sextillizos despiertos y sentados sobre el sofá, mirándole con total atención.
- Eh… ¿Recuerdan lo que ocurrió? – tentó a la suerte esperando que aquellos no tuviesen en mente la atención brindada cuando eran gatos.
- ¡Quiero jugar! – gritó Jyushimatsu con una gran sonrisa antes de saltar tras el sofá.
- Tengo hambre – se quejó Karamatsu recostándose por completo en el sillón y con expresión lastimera.
- Hey, les hice una pregunta – alegó molesto Ichi mientras ingresaba al cuarto.
- ¡Jugar, jugar, jugar! – repetía incesantemente el menor mientras corría por la habitación.
- ¡Comida! – el mayor continuaba gimoteando a la par que se estiraba perezosamente.
- ¿Chicos? – Musitó Ichi con ligero nerviosismo - ¿Entienden lo que digo? – al no obtener la respuesta esperada volvió a maldecir, al parecer, pese a la forma casi humana, aquellos seguían con la mentalidad de un gato.
Al cuarto Matsuno le costó lograr ponerle ropa a sus hermanos, principalmente a Jyushimatsu que no dejaba de huir, pero no podía arriesgarse a que alguien los viese o que escaparan de la casa en tal estado, después de todo compartían rostro y no podría con tal vergüenza. Totalmente agotado se dejó caer en el suelo, meditando la opción de llevarlos con el doctor Dekapan y dejarle a él encargarse de su cuidado.
- Tengo hambre – el tono profundo y lastimero de Karamatsu se dejó escuchar a la par que este se acurrucaba en el pecho del cuarto.
- ¡¿Qué dem…?! – la queja de Ichi se vio interrumpida cuando Jyushimatsu llegó también a acomodarse sobre él. El par ronroneaba y se le pegaba sin miramientos.
- ¡Mío, mío! – declaró Jyushi al pasar la lengua por el rostro del nombrado, quien enrojeció al instante.
- ¡Mío! – refutó Kara al imitar la acción del menor.
Ichimatsu quedó en blanco, sus dos hermanos parecían competir en silencio por acaparar cada vez más terreno, lo que estaba confundiéndole y a la vez, aunque su razonamiento le reprendiera, lo estaba comenzando a disfrutar - ¡Maldita sea! – Gritó repentinamente a la par que se sentaba en un solo movimiento, empujando a los otros al mismo tiempo – si tanto quieren atención, no tengo más opciones – admitió con aparente molestia.
El par de gatos le observaba con expresiones de clara confusión.
El de morado sujetó por la ropa a sus hermanos y los jaló para acomodar a cada uno en una pierna; de tal forma que Jyushi y Kara quedaron recostados mirando el techo, Ichimatsu comenzó a mimar a los grandes gatos, rascando bajo la barbilla, acariciando el rostro y rascando la nuca alternadamente.
El par de hermanos se dejaron consentir con ronroneos ocasionales y suspiros suaves, cerrando los ojos disfrutaban de las caricias recibidas.
- Ichimatsu nii san es muy bueno - expresó Jyushi con un gran suspiro.
- Yes, es fabuloso – confirmó Karamatsu.
En cuanto la última palabra fue dicha, los mimos se detuvieron.
- Ustedes infelices, ¿Cuánto llevan consientes? – reclamó Ichimatsu con claro enojo.
Kara y Jyushi sintieron un escalofrío al notar la mirada asesina de su hermano, sin atreverse a responder y manteniéndose en la misma posición.
- ¿Solo se burlaban? – Reprendió Ichimatsu mientras apretaba una mejilla de cada hermano.
- N-no es lo que piensas – intentó defenderse Karamatsu antes de sentir un apretón más fuerte y obligarse a callar.
- Perdónanos nii san, era muy divertido pasar tiempo contigo – Jyushimatsu colocó sus largas mangas sobre su boca, mostrándose arrepentido.
- Pero si notabas que ya no éramos gatos nos hubieses dejado de lado – finalizó Karamatsu con una expresión deprimente.
Ichimatsu dejó de pellizcarlos y colocó una mano en su frente mientras negaba lentamente. Aquel par en definitiva no eran gatos, entonces ¿Por qué no podía dejar de pensar que eran sumamente adorables?
- Supongo que, no hay más que hacer – declaró Ichi mientras retomaba las caricias previas – pero esto quedara entre nosotros, ¿Entendido?
Kara y Jyushi asintieron de inmediato, temerosos de la expresión amenazante del cuarto hermano.
Ichimatsu aprovecharía la oportunidad, no siempre podía actuar así con ellos, por lo que se aprovecharía del momento y después, quizá, simplemente fingiría demencia.
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- ¿Deberíamos despertarles? – preguntó en voz baja Choromatsu, espiando desde el marco de la entrada a la recamara con el resto de hermanos.
- Dejémosle un rato más – respondió Osomatsu con una gran sonrisa – así nos tocara más comida – admitió rascando bajo su nariz.
- Vaya que es una escena inusual – opinó Todomatsu mientras capturaba el momento con su celular, aquella vista en la que tres ninis dormían plácidamente, siendo Ichimatsu abrazado a cada costado por el segundo y quinto hermano.
Los tres espectadores se retiraron en silencio; en cuanto se marcharon Ichimatsu abrió los ojos y suspiro aliviado al ver que sus hermanos habían regresado a la normalidad. Ahora solo tendría que comunicarle al Dr. Dekapan sobre los efectos resultantes, claro que, aquel informe podría esperar, de momento se limitaría a disfrutar de aquel acercamiento con los que, jamás admitiría en voz alta, pero consideraba ahora más encantadores que los gatos.
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¡Felices fiestas!
Este ha sido un fic de intercambio, que según yo sería algo fraternal pero con ligero shippeo, no estoy segura si logre el cometido XD
Pero ha sido escrito con buena intención y para desearle lo mejor al destinatario y a todo el que pase por aquí.
Gracias por leer n_n
