Era culpa de él

"Oh, why'd you have to be so cute?
It's impossible to ignore you, ah
Why must you make me laugh so much?
It's bad enough we get along so well"

-goodnight n go, Ariana Grande

1998

(junio)

Theo le pidió que lo acompañara a reencontrarse con su abuela materna, con quien había retomado contacto por cartas justo después del fin de la guerra. Viajaron con un traslador autorizado por el Ministerio hasta un hermoso campo verde. Al llegar, y luego de admirar el lugar, caminaron hacia la humilde casa que había en medio del terreno, donde una mujer muy anciana, de rostro bondadoso, los esperaba.

Theo y la mujer se dieron el abrazo más afectuoso que Blaise jamás había visto.

Al separarse, Theo lo señaló.

—Él es Blaise Zabini, un amigo de Hogwarts.

—Eleanor Shafiq —se presentó ella, estrechándole la mano—. Es un placer conocerte, Blaise.

—El placer es mío, nonna —respondió sonriendo.

Entendió, escuchando sus conversaciones durante el primer día de su estadía ahí, que no se habían visto desde la muerte de la madre de Theo, hacía seis años. Su padre había cortado lazos con todo ese lado de la familia y les prohibió que intentaran contactarse con él o su hijo. Eleanor le aseguró a Theo que no hizo caso a la prohibición de su padre, pero, al parecer, ninguna de las cartas que le había escrito llegaron a sus manos. Ni siquiera la que le avisaba de la muerte de su abuelo.

También entendió que, con su padre muerto, Theo pasaba a ser el dueño de la fortuna Nott y de unos terrenos al sureste de Inglaterra, donde estaba su mansión.

Aun así, Theo aceptó la invitación de su abuela de vivir con ella una vez que tuviera todos los asuntos legales finiquitados.

Esa noche, con las velas apagadas y cada uno acostado en una de las dos camas que Eleanor había preparado, Blaise no se pudo contener.

—¿Un amigo de Hogwarts? —dijo sonriendo hacia el techo.

A pesar de que no lo podía ver, sabía que Theo oiría su sonrisa. Y el resoplido que soltó el chico se lo confirmó.

—¿Qué querías que le dijera?

—Ah, no lo sé, ¿somos amigos? —preguntó burlón.

—Zabini…

—¿A ella le molestaría que fuéramos más que amigos? Lo puedo entender —dijo rápidamente, sin enfado—. ¿Es sangre pura, no?

—¿Qué? ¡No! Quiero decir, sí, es sangre pura, pero no creo que le fuera a molestar.

Giró el rostro hacia él y pudo distinguir su silueta en la oscuridad. Estaba boca arriba.

—¿Entonces?

—¿Entonces qué?

—¿Por qué le dijiste que somos amigos?

—¿No lo somos?

—Yo no me acuesto con mis amigos.

—Pero te has acostado con muchas personas.

Frunció el ceño. Iba a responderle que no estaba arrepentido de nada cuando Theo volvió a hablar.

—Te he visto. Todos estos años. Vi cómo chicos y chicas se fijaron en ti, y cómo los pocos que lograron llamar tu atención terminaron con el corazón roto. Y sé que no es tu culpa. —La silueta de Theo se movió y Blaise supo que se había girado hacia él—. O quiero creer que no lo haces con esa intención. Pero no quiero pasar por eso.

Blaise, luego de unos segundos de comprensión, suspiró aliviado.

—Está bien, ahora entiendo qué pasa.

Se levantó y caminó hacia la cama de Theo.

—¿Blaise? —dijo con voz confundida, mientras el aludido alzaba las sábanas y se acostaba a su lado.

Blaise se apoyó en su hombro derecho, enfrentando a Theo, quien no ocultaba su perplejidad. Desde más cerca, era más fácil interpretar sus expresiones pese a la oscuridad.

—¿Recuerdas el libro que me diste para Navidad? —preguntó en cuanto estuvo acomodado.

—¿Lo leíste? —preguntó asombrado.

—Claro, me obligaste —dijo, encogiéndose de hombros.

—No lo hice.

—Sí lo hiciste.

—Era una broma.

—Tus bromas son una mierda. Da igual. El punto es que sugería algunos ejercicios para superar el miedo al compromiso. Uno decía que tenías que imaginarte cómo sería estar sin esa persona, cómo sería tu vida sin ella.

Blaise notó que Theo estaba conteniendo el aliento.

—¿Y?

Recordó que hacía meses había hecho ese ejercicio y se dio cuenta de que su conclusión, a pesar del tiempo, era la misma. Nunca había estado tan seguro respecto a algo. Con nadie antes le había siquiera interesado intentar nada más. Había sido divertido el comienzo, sólo eso.

Pero con Theo era distinto. Ni siquiera creía poder usar el adjetivo «divertido» para definir ninguna parte de su relación. Sólo se le ocurrían cosas como «real» y «por fin».

—Y no me gusta imaginar mi vida sin ti.

Pasados unos instantes mirándose en silencio, Theo susurró:

—Zabini, yo sé que esto suena cliché, pero, en serio, no me prometas algo que no vas a cumplir.

—¿Sabes otra cosa que decía el libro sobre el miedo al compromiso? —siguió como si no hubiera hablado—. ¿Sobre las razones por las que uno tiene ese «miedo»? Decía que, generalmente, se debe a la sobre preocupación, como pensar más en lo que uno podría «perder» que en lo que podría «ganar» con la relación, o no querer «dar el siguiente paso» por miedo al cambio o por inmadurez.

—¿Inmadurez?

—Sí —dijo acercando su mano al pelo de Theo y jugando con uno de sus mechones desordenados—, como querer vivir en el «enamoramiento» por siempre. Ya sabes, para evitar tener responsabilidades o luchar por mantener la relación, esas cosas.

—¿Ese es tu caso?

—No en verdad. Nunca quise nada serio porque no sentía nada… serio. Simplemente, no quería nada más. Yo no le tenía miedo a nada. Es sólo que la simple idea del «siguiente paso» no existía para mí.

—Está… ¿bien? —dijo lentamente Theo, confundido.

—Lo que quiero decir es que… —detuvo su mano y la posó en la mejilla del chico— nunca había estado enamorado de nadie, Theo. Nunca, hasta que te conocí.

Luego de unos instantes, vio el contorno de sus labios estirarse en una pequeña sonrisa.

—¿Lo dices en serio?

—Completamente. De hecho, ni siquiera sabía lo que era estar enamorado hasta que me enamoré de ti.

—Blaise...

—¿Antes no dijiste que me habías visto? —preguntó Blaise sugerente, volviendo a jugar con su pelo—. ¿Que todos estos años has estado mirándome? ¿Cómo demonios no me di cuenta? ¿Y cómo demonios notaste que salí con chicos? Siempre fueron relaciones secretas.

—Fuiste el primero que me habló —respondió, encogiéndose de hombros nervioso—. El de los pocos que me dirigió la palabra alguna vez. Además, y esto es una estupidez, pero… sentía que, aunque no habláramos realmente, tú me entendías. Que, en el fondo, todo lo de ser sangre pura, como tener herederos puros para no perder las familias puras aunque eso suponga casarse con quienes no queramos, o seguir protocolos y establecer conexiones en el «círculo seguro» para mantener el estatus… no sé, presentía que todas esas cosas te parecían absurdas. O que no te importaban. —Luego, agregó—: Y supongo que nunca lo notaste porque estabas pendiente de otras personas.

Blaise no intentó contener su sonrisa.

—Pero —dijo acercándose más, acurrucándose a su lado— me viste. Y me espiaste. ¿Eres voyerista?

Theo soltó una risa.

—Salazar, no debí haber dicho eso. Pero sí, te vi. Y si soy totalmente honesto contigo, es difícil no verte.

—¿En serio? —exclamó entusiasmado—. ¿Por qué?

—Sabes por qué —dijo Theo con aburrimiento.

—Dilo.

—Buenas noches, Blaise —se despidió, dándole la espalda.

—¡Theo!

—Duerme.

—Espera, una cosa más —pidió, asomándose sobre su hombro.

—¿Qué?

—¿Te gustaría intentar ser más que amigos? Sería mi primera vez —agregó burlón.

Volvió el rostro hacia él. El movimiento hizo que la punta de sus narices se rozasen, pero ninguno se inmutó.

—Sabes que sí —susurró.

—Y…

—¿Y tú?

Luego de un momento en silencio, Blaise soltó un respiro y sonrió.

—Por supuesto que sí.

Sus azules ojos brillando de emoción se le hicieron aún más irresistibles. Acortando las distancias, alcanzó sus labios y lo besó tiernamente.

—Vas a tener que decirle a tu abuela que le mentiste —dijo contra sus labios.

Theo, sorprendiéndolo, se giró y lo abrazó.


(septiembre)

—¿Podemos hablar?

No se merecía la suave mirada de ella. Había sido un imbécil. Su arrepentimiento no era suficiente para ser perdonado. Además, había tardado demasiado en pedir perdón.

Empero, ella era muy noble.

—Sí, por supuesto. Entra.

Theo había insistido en que no debía dejar las cosas así, menos si iban a volver a Hogwarts para repetir su último año. Quizás nunca serían amigos, pero podía intentar que no lo odiara tanto.

—Tory, lo siento, de verdad —dijo en cuanto cerró la puerta del compartimento—. Ni siquiera te lo digo para que me perdones. Sólo quiero que sepas que tienes razón: fui un imbécil, nunca debí tratarte como te traté ni darte ilusiones, y jamás, jamás merecí que te gustara. En serio espero que tus estándares hayan aumentado y nunca te enamores de otro imbécil como yo.

Se rio suavemente. Ella era tan elegante. Era una lástima que no le gustara más que como una compañía. Se verían muy bien juntos.

—¿Qué hizo Theodore contigo?

Se encogió de hombros.

—¿Mejorarme?

Astoria sonrió y lo abrazó.

—No tienes que pedirme perdón. —Su voz sonó amortiguada contra su hombro—. Estaba celosa. Ya había notado como ustedes se miraban y me enojó que… bueno, que no te hubieras enamorado de mí. —Lo tomó cariñosamente de los hombros y lo alejó—. Y no me ilusionaste, yo sabía qué tipo de… ¿amante eras?

Blaise se rio.

—Supongo que es la mejor palabra.

—Sí… En fin, mi enojo fue más por celos y orgullo, no me heriste realmente.

—Me alegra saberlo.

—Así que... —comenzó la chica con una sonrisa—, tú y Theo, ¿están juntos ahora? ¿Es oficial?

—Algo así. No es como que lo vayamos a mantener en secreto, pero Nott quiere ser discreto. Ya sabes cómo es el mundo. Y no quiere apresurarse. No confía tanto en mí todavía.

—Es comprensible.

—Supongo que sí —se rio.

—Pero me alegro de que estén juntos —dijo Astoria con sinceridad—. Yo lamento haberte ignorado todos estos meses. Soy un poco rencorosa.

—¿Un poco?

—No empieces que me enojo de nuevo.

Estiró el brazo y la abrazó de vuelta.

—¿Amigos? —preguntó contra su pelo.

—Amigos.

Al separarse, vieron, a través de la puerta de vidrio, a Theo con Lovegood hablando afuera del compartimiento.

—No me gusta eso —murmuró Blaise.

—Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos —dijo Astoria con aire sabihondo—. Y lamento decirte que salvarse la vida mutuamente durante una batalla es una de ellas.

—Tory, no estás ayudando. Ve a interrumpirlos —dijo con falsa seriedad.

—Blaise, no seas ridículo.

—¡Theo, te necesito! —gritó dramáticamente Blaise, sacándole una risa a Astoria.

Tanto Luna como Theo se giraron hacia ellos. Ya vestían sus túnicas, y el chico llevaba una insignia de prefecto, lo que le hizo recordar que él tenía la de capitán del equipo de quidditch de Slytherin guardada en su baúl.

Era raro volver al colegio después de todo.

Theo hizo un gesto de que ya iba.

—No me lo van a quitar —susurró con firmeza Blaise para que Astoria lo escuchara.

—¡Por favor, Blaise! —se rio ella, golpeándolo con su ejemplar de El Profeta.

Entonces, vio en la portada del periódico una fotografía de Draco Malfoy con el titular «Polémico regreso a clases de exmortífagos e hijos de mortífagos».

—Vaya, ¿no lo encerraron? —preguntó Blaise con sorpresa.

—No, a ninguno de los Malfoy —dijo Astoria encogiéndose de hombros, también mirando la fotografía—. El trío dorado atestiguó a su favor.

—¿De verdad? —inquirió Blaise frunciendo el ceño, aún más sorprendido.

Ella asintió.

—Bueno, el año pasado fue bastante raro, este no puede serlo más, ¿verdad? —dijo con desinterés Blaise apartando la vista del periódico.

—Por supuesto que sí, ¿a qué debes esa imposibilidad? —dijo Theo, apareciendo de pronto a su lado y haciéndolo saltar del susto.

—Nott, no estás ayudando.


(noviembre)

Theo casi siempre tenía razón. Y Blaise se obligaba a añadir el «casi» porque el mismo Theo le decía que no debía caer en «absolutismos», lo que sea que eso signifique.

Y como casi siempre tenía razón, tuvo razón respecto a que ese año podría ser muy extraño.

—¿El presente contrato regula la relación entre Hermione Jean Granger y Draco Lucius Malfoy? Blablablá… ¿en la simulación de una pareja real frente a amigos y conocidos? Blablablá… ¿sin amor de por medio? ¿Qué es esto, Draco?

—Evidentemente es un contrato, Blaise, ¿que no sabes leer? —escupió el chico.

Draco estaba muy borracho. Y con su túnica chamuscada por culpa de… ¿habían sido unos Hufflepuff?, se veía muy distinto a lo que estaba acostumbrado. Además, sentado desordenadamente en el suelo de las cocinas con un vaso de whiskey vacío en la mano y mirando confundido el techo, ya no tenía el porte orgulloso que tanto detestaba Blaise.

Probablemente lo detestaba porque él mismo tenía ese porte a veces.

Pero, como también estaba borracho, no tenía ganas de pensar en eso.

—¿Y por qué harías un contrato con Granger? —preguntó.

—Para limpiar mi imagen —dijo distraído.

—¿Tu imagen? —repitió Blaise.

—Además… —musitó Draco con los ojos cerrados— ella besa increíble.

Theo y Blaise intercambiaron miradas.

—Entonces, ¿por qué fingir tener una relación? —dijo Theo.

Draco abrió los ojos y lo miró como si se diera cuenta recién de que estaba acompañado.

—Porque no me gusta —aseguró.

Luego, volvió a cerrar los ojos y cayó hacia atrás. Su vaso golpeó el suelo, sin romperse, y se quedó tumbado en el piso, inmóvil.

—Zabini, te pasaste con el whiskey, lo mataste.

—Misión cumplida —dijo él, terminándose lo que le quedaba en el vaso.

—Vamos a tener que ayudarlo ahora —dijo Theo, mirando a Malfoy con preocupación.

—¿Por qué lo dices? ¿Porque se murió?

—No, por lo de Granger.

—¿Por qué lo ayudaríamos?

—Estaba equivocado, ¿recuerdas? Creí que se había salvado el pellejo aceptando ser mortífago, que él estaba de acuerdo con todo eso y que se encontraba sano y salvo en su mansión. Un poco imbécil de mi parte, la verdad.

—¿Pero acaso no eligió él mismo ser mortífago?

—No creo, no realmente. Quizás le gustó la idea al principio, pero es obvio que luego actuó obligado. ¿Te acuerdas cómo lucía en sexto? —Blaise, luego de unos segundos, asintió. Recordaba lo enfermo que se había visto Malfoy—. Estoy seguro de que fue puro chantaje. Escuché a mi padre hablar de Lucius. Por lo que entendí, falló en una misión que le costó la tortura de muchos. Lo de sexto año con Draco fue la venganza del Señor Tenebroso. No sé cómo no se me ocurrió antes.

—Entonces… ¿crees que ha cambiado?, ¿crees que ya no piensa como Lucius?

—No lo sé, pero, si no, ¿cómo podría aceptar tener una relación, aunque sea fingida, con la sangre sucia?

Miró al chico en el piso. Se le ocurrió que estaba solo e intuyó que Theo trataba de decirle eso: que Draco necesitaba a alguien que estuviera a su lado, que lo defendiera; que Draco necesitaba a alguien como ellos una vez lo necesitaron. Y, para su molestia, lo entendía. Habían visto mil veces lo mal que lo trataban los demás alumnos, por no mencionar a los Hufflepuff que hace sólo unas horas habían cruzado la línea y podría haber salido herido.

Aunque comprendía el rencor de los Hufflepuff y de los que sufrieron a causa de los mortífagos, comprendía más el deseo de Draco por limpiar su imagen.

Empero…

—Él no me agrada —dijo infantilmente.

—Lo sé, pero deberíamos darle una oportunidad. Luna también lo cree.

Blaise resopló.

—¿Lovegood de nuevo? —preguntó con fingido fastidio.

—Zabini.

—No, en serio, ¿acaso te gusta?, ¿acaso te ama bien?

Theo se atragantó con su bebida. Blaise tardó en notar que se estaba riendo.

—No puedo creer que hayas dicho eso, es el peor juego de palabras que he escuchado —se burló.

—Y yo no puedo creer que sigas juntándote con ella.

—¿Estás celoso?

Blaise se llevó teatralmente una mano al pecho.

—¿Celoso? ¿Yo? ¿De ella?

—Zabini.

—Bueno, hay conflicto de intereses, ¿sabes? No me puedes culpar.

Theo rio de nuevo. En realidad, Blaise sí estaba un poco celoso, pero esa no era la razón por la que insistía tanto en la «amistad» de Theo y Lovegood. En realidad, le seguía el juego para hacerlo reír.

—Eso no tiene sentido. Sólo somos amigos —le aseguró Theo.

—¿Ella lo sabe?

—Ella sabe que me gustan los hombres.

Blaise se tapó las mejillas con las manos.

—¡¿Todos?!

Después de que Theo intentara golpearlo y Blaise, esquivándolo, quebrara su vaso, se acordaron de Draco, quien no se había movido ni un centímetro.

—¿Quieres intentarlo? —preguntó Theo, mirando al chico.

—Nott, probablemente es el mejor momento para decírtelo: no se me da la somnofilia y, la verdad, soy monógamo. Lo siento.

Theo no le respondió, sólo se quedó mirando al chico con preocupación.

Blaise, con un suspiro, se levantó del suelo.

—Si es tan importante para ti… —dijo—, está bien, adoptémoslo. Por cierto, ¿te queda poción para la resaca? Voy a necesitar un poco.

—Sí, ayúdame a llevarlo a la habitación. La tengo en mi baúl.

Más tarde, habiendo dejado a Draco acostado de lado, se sentaron en la cama de Blaise con las cortinas cerradas y leyeron todo el contrato. Jugando una partida de Snap, lo comentaron.

—¿Cuánto apuestas a que terminan enamorándose el uno del otro? —le preguntó a Theo.

—¿Apostarías a que no?

—¿Apostarías tu Mimidornes?

Theo intentó darle un empujón, pero Blaise, con mejores reflejos, incluso habiendo bebido, lo agarró de las muñecas y lo tiró en la cama. Encaramándose, lo inmovilizó sujetándole las manos por sobre la cabeza.

—¿Alguna vez te han dicho que pareces un dios griego?

—¿Qué sabes tú de dioses griegos?

—Algo he aprendido con los libros que dejas en el velador.

Tomándolo desprevenido, Theo se soltó de sus manos y, con un rápido movimiento, cambió las posiciones, quedando encima de Blaise.

—¿Has leído sin que te obliguen? —preguntó desconcertado.

—Para que veas lo que hago por ti —dijo, encogiéndose de hombros y sonriendo complacido—. Además, descubrí que Italia y Grecia tiene mucha historia.

—¿Sabes lo que significa esa expresión?

—¿La del dios griego? Por supuesto. Si hubiera alguna academia del lenguaje inglés mágico, exigiría que la añadieran con tu foto como ejemplo.

—¿Academia del lenguaje? —dijo Theo, cada vez más confundido—. ¿De qué estás hablando?

Blaise se rio.

—Vaya, sé algo que tú no, ¿quién lo hubiera imaginado? —se burló—. Muchos idiomas tienen… mmm… instituciones que dicen cómo usarlo. El italiano tiene la Accademia della Crusca. La estudié en mi casa antes de entrar a Hogwarts —dijo sin importancia—. Y el inglés no tiene nada de eso, sólo algunos diccionarios, ninguno oficial. Lo que es una mierda, por cierto —agregó enseguida—. Sería más fácil aprenderlo con alguna «Academia Inglesa» o algo por el estilo.

Theo lo miró absolutamente asombrado.

—¿Sabes italiano?

Certo che si —dijo coqueto—, sé muchas cosas, como que tú pareces un dios griego.

—Sí, eso… —se aclaró la garganta— eso ya lo dijiste.

—Bueno, no hay pérdida en repetir la verdad. —Le guiñó un ojo.

El chico intentó mantener su rostro impasible, pero Blaise fijó sus ojos en los de él, intensificando la mirada. A los pocos segundos, un sonrojo coloreó sutilmente las mejillas de Theo.

—Deja de mirarme así.

Blaise se rio.

—¿Así cómo?

—Como si quisieras seducirme.

—¿Por qué? Lo estoy logrando, ¿verdad? Es una de las cosas que sé hacer.

Su rubor se acentuó aún más, cubriendo su cuello.

—¿Y sabes hacer el hechizo silenciador?

Blaise volvió a reírse y asintió.

Ti voglio bene.

Theo frunció el ceño.

—¿Y eso qué significa?

—Que te quiero, imbécil —dijo antes de sujetarlo de la nuca y besarlo.

Quizás Theo tenía razón. Quizás, aún les quedaba un año rarísimo por delante. Quizás, aún les quedaban muchos años rarísimos e incluso algunos malos por vivir. O quizás no. Era imposible saberlo. Pero, honestamente, le daba igual no saberlo.

Si Blaise estaba seguro de algo, aunque fuera de una sola cosa, era que, por muy dura que la vida se pusiera, él podría enfrentarla junto a Theo, pues tenerlo a él era mejor que cualquier certeza o preparación. Él era la razón, su razón, para enfrentarla todos los días.

Y aunque le impresionaba, no le sorprendía. Al final de cuentas, era culpa de Theo. Por su culpa, las cosas nunca volverían a ser iguales. Por su culpa, supo corresponder sus sentimientos. Por su culpa, quería ser aquel en quien Theo podía confiar y apoyarse. Por su culpa, llenó un vacío que no sabía que existía.

Era su culpa porque, por él, había cambiado.

Y, por él, lo haría mil veces más.


Bueno, después de más de catorce mil palabras, ¿me merezco un review? Me encantaría saber su opinión. ¿Odian el Bleo? Dios, necesito aliados en el nuevo shippeo. Puedo hacer galletas y tengo FanArts xd.

De todos modos, si llegaste hasta acá, takk for alt.