Capitulo único


Comienza Diciembre, y el exmodelo de la ya inexistente marca Agreste no despegaba su mirada de la ventana, sabía que debía regresar a su ciudad natal, pero no sabía si estaba preparado para verla de frente a frente finalmente, luego de todos esos largos años.

-Psss, ¿Estás bien chico? –le preguntó su kwami desde su chaqueta blanca, y el rubio sólo cerró los ojos para soltar un largo suspiro-, vamos, al menos has tenido esos chats con ella gracias a la chica de lentes y su novio.

-Lo sé Plagg, solo que no es lo mismo… -se lamentó Adrien, aun recordando la mirada preocupada de su madre y tía al enterarse que el muchacho pretendía volver a París, sin embargo, él deseaba regresar a como dé lugar-, ahorré lo suficiente para arrendar un pequeño departamento, y Nino me consiguió un empleo a medio tiempo, así podré ejercer la carrera de repostería que tanto deseaba…

-Y de paso, volver a encandilar a tu querida "priuncessa" –Plagg le sonrió confiado, pero al ver el semblante triste de su portador, decayó, haciéndole arrepentirse de volver a nombrarla -. Lo siento chico, no quise…

-¡No! Está bien Plagg, también estoy decidido a ganarme a Marinette, aunque, creo que ella sigue con Luka… -comentó deprimido el rubio y Plagg sólo hizo una mueca de resignación.

El derrotar a Hawk Moth no trajo el final feliz que todos esperaban, ya que durante el conflicto, y por una trampa tanto de Gabriel como de Lila, la identidad de Marinette fue expuesta ante los villanos, y su propio compañero, Chat Noir.

Afortunadamente, para toda París y el mundo entero, el alterego de Ladybug estaba a salvo y, gracias al ingenio de la azabache, lograron salir victoriosos. Siendo tanto Gabriel como Lila encarcelados finalmente, y gracias a las conexiones de los Héroes de Nueva York, así como de los mismos guardianes, se aseguraron que los dos criminales no pudieran revelar la identidad de Marinette al encerrarlos en celdas aisladas.

Luego, los guardianes se hicieron cargo de la señora Agreste y de Nathalie, sin embargo, por seguridad de la familia Dupain-Cheng y de los amigos de Marinette, ella no sólo debió renunciar como Ladybug, sino que también a ser guardiana, y eso fue un golpe fatal para Chat Noir. Y aún más el haber llevado a una desorientada Marinette devuelta a su hogar, y tener que inventar una excusa creíble a sus padres por su repentina amnesia.

El que la azabache perdiera la memoria de todas las personas que tuvieron relación con los miraculous fue duro para sus compañeros de clases, los que no sólo debían lidiar que su amiga había tenido razón todo el tiempo acerca de Lila y sus mentiras, sino que también, ella ya no les recordaba debido al haberse envuelta en un accidente durante el combate final de los héroes de París contra Hawk Moth.

Y si no fuera poco, Adrien debió irse a vivir con su tía a Inglaterra, y la empresa de su padre fue comprada por los Tsurugi, ya que la señora Amelie no quería nada de Gabriel relacionado con Adrien, después que se revelara su identidad como Hawk Moth.

Esos años fueron duros para Adrien, ya que al estar lejos de París, Marinette continuó su vida y para el exmodelo fue un duro golpe el enterarse de parte de Nino, que la chica estaba saliendo, nuevamente, con Luka.

Mientras que él solo podía conformarse con los chats por internet que tenía con sus excompañeros de clase. En verdad, fue un duro golpe, y aunque haber recuperado a su madre gracias a la ayuda de los guardianes fue una alegría, esto no aliviaba mucho parte de su soledad.

Ni hablar de su rompimiento con Kagami, luego del incidente con su padre como Hawk Moth. Ya que la japonesa siempre sospechó que Adrien estaba enamorado en realidad de Marinette, y la evidencia contundente de su recelo, fue la reacción del rubio al ver que la diseñadora no lo recordaba. Llegando él a caer en la desesperación, y después que desahogara sus lágrimas en el abrazo que tenía con la joven Dupain-Cheng. Kagami terminó con él de la forma más cortante, ya que aquella escena decía todo para ella como para los presentes, por lo que no iba a tolerar seguir una relación que no daba para ningún lado.

Con esos recuerdos rondando en su cabeza, Adrien bajó del Startrain, para encontrarse con Nino y Alya quienes lo esperaban ansiosos.

-¡Bienvenido de vuelta, viejo! –el moreno salió a su encuentro con un fuerte abrazo.

-Sí, es bueno estar aquí… -comentó el rubio, un poco agobiado al pensar por las cosas que vendrían.

-Cambia esa cara amigo, ¡Ya sé lo que va a alegrarte! –Nino tomó las maletas, mientras que Alya lo guió fuera del terminal, siendo recibidos por una ventisca invernal, que le hizo recordar a Adrien el tener que comprar una nueva gabardina.

-Primero, iremos a tu nuevo departamento para que te instales –le comentó, la ahora reportera-, aunque en realidad es un cuarto, pero es mejor que nada, y estoy segura que te va a encantar –le aseguró Alya mostrando esa sonrisa que ocultaba alguna travesura, y que a Adrien le dio mala espina. Pero aun así, los siguió hasta llegar al auto de la pareja de morenos, quienes le ayudaron a cargar la maleta.

Y mientras el auto avanzaba por las escarchadas calles de París, Adrien comenzó a recordar de cómo sus amigos fueron de los pocos que sacaron la cara por él cuando explotó el escándalo de su padre. Él jamás se sintió tan acogido, incluso, Wayhem había hecho un movimiento social, asegurando que Adrien también fue víctima de Gabriel, por el abandono, el exceso de trabajo, y todos los estudios extras que le imponía. Al final, y legalmente, resultó que la justicia dio la razón, y la negligencia como abuso infantil hacia Adrien, se agregaron a la lista de crímenes de Gabriel Agreste. Logrando salvar la reputación del rubio, y que su tía ganase la custodia, para tener que llevárselo a Londres, y un tiempo después, se les uniría su madre.

Quien en cuanto se recuperó, comenzó los trámites del divorcio, no sin antes darle una buena bofetada a su exesposo, por haber expuesto a Adrien a diferentes situaciones peligrosas, y compañías no deseadas, como lo era el caso de Lila Rossi.

-¡Ya llegamos! –las palabras de su mejor amigo lo sacaron de sus pensamientos, y casi se va de espaldas al ver a través de la ventana del auto, la fachada de la panadería Dupain-Cheng.

-¿Chicos…? ¿Qué significa esto? –preguntó temeroso Adrien.

-Menos palabras y más ayuda "señor Graham de Vanily", que nos están esperando, así que ve apresurándote –le contestó divertida Alya, en tanto bajaba del auto, seguida por Nino, que tenía una sonrisa cómplice.

-¡Nino! No me digas que el cuarto que me conseguiste… -Adrien le habló asustado, y el moreno soltó un par de risillas.

-Je,je, te dije que había conseguido un cuarto con una buena localización –el Dj apuntó a la panadería-, los Dupain-Cheng ampliaron el interior para agregar una pequeña habitación, y accedieron que trabajarías con ellos en tus horas libres en la sección de pastelería –Nino sacó la maleta, ignorando la cara de shock de su amigo-, ¡Anímate amigo! No todos tienen hospedaje y trabajo en el mismo lugar, deberías agradecerme con tus futuras obras pateleras que me darás gratis a futuro –se burló el moreno, y Adrien le dio un pequeño puñetazo en el hombro.

-La verdad, no sé qué haría sin ti, "viejo" –respondió feliz el rubio.

-Entonces no hagas esperar a los dueños de casa, de seguro te están esperando con chocolate caliente y pan recién horneado –y de pronto Nino le sacó una foto con su celular, extrañando a Adrien-, es para el "antes y después" –comentó tranquilo el moreno.

-¿Eh…? –el rubio parpadeó confundido unos segundos, hasta que entendió a lo que se refería su amigo - ¡No es gracioso!

-¡Oh, por favor! Ahora eres el chico más suertudo de París en vivir en la casa de los mejores panaderos de la ciudad, ¿Qué no me hace pensar que vas a subir de peso en los próximos meses? –se burló Nino, y Adrien volvió a darle un pequeño puñetazo en el hombro.

-Aunque me encanten los dulces, eso no significa que no vaya a cuidarme, fue una de las condiciones que me dio mi madre para estudiar esta carrera –Adrien hizo un puchero, y Nino rió más fuerte.

Ambos amigos entraron a la tienda, encontrándose frente a frente con Marinette que les recibió con una gran sonrisa.

-Bienvenidos, los estamos esperando –la chica indicó el 2° piso, y Adrien sintió el aire atorarse en la garganta cuando Marinette acortó la distancia entre ambos -. El cuarto está casi disponible, pero aún nos faltan sacer algunas cajas, je, perdón… -la azabache se disculpó, un poco avergonzada-, tenía más cajas de las que pensé.

-N-no, no te preocupes, traje un par de maletas, no es mucho…, yo puedo ayudarles a ordenar lo que falta –contestó nervioso el joven rubio, y Nino ahogó una risa por su comportamiento tan tímido.

-¡Que alivio! –la chica chocó las palmas felizmente, y Adrien no pudo evitar el sonrojarse por lo radiante que ella se veía-, estaba preocupada por la mudanza, pero ahora que todos estará bien, te acompañaré donde será tu nuevo cuarto –Marinette les guió por las escaleras al segundo piso, y al abrir la puerta, entraron al cuarto pintado de un verde marino y cielo blanco, y que era lo suficientemente grande para tener una cama de una plaza y un escritorio con su propia lámpara. El lugar era iluminado por la ventana ovalada, (por la que Adrien podría pasar fácilmente como Chat Noir), y de la que colgaban unas pequeñas cortinas color verde pálido.

-Es muy acogedor, muchas gracias –le agradeció el rubio, y la chica junto con Nino, le ayudaron a acomodar las maletas -, pero no era necesario que colocaran los muebles, yo hubiera podido… -un codazo de parte del moreno detiene.

-¡Oh no! No es ninguna molestia, además, los muebles fueron enviados por su madre –Marinette indicó el escritorio que tenía unos libros sobre repostería-, dijo que esta sería su regalo para que iniciaras bien el próximo año – Adrien suspiró divertido por la ocurrencia de su mamá. Aunque no era de extrañar, a pesar de que ella no era tan restrictiva como Gabriel, tenía un par de rasgos "sobreprotectores" pero que no le hacían quedar mal delante de nadie.

-Bueno, yo me voy adelantando –Nino se despidió enseguida, sin darle tiempo a Adrien de reaccionar-, los espero arriba –fue lo último que se escuchó del moreno, y el rubio deseaba que lo tragara la tierra.

-¿Quieres que subamos también? –le sugirió Marinette.

-C-claro, solo déjame colocar esto por aquí –pero por la torpeza de Adrien, su maleta chocó con una torre de tres cajas, las que cayeron inevitablemente, desparramando todo por el suelo -. ¡Lo siento! –el muchacho se dispuso a recoger todo, pero algo llamó su atención. Una caja rosada, con puntos blancos, que no tardo en reconocer como el objeto que resguardaba el diario de Marinette cuando iban a la escuela.

-Mis padres me dijeron que la hice hace mucho tiempo, pero no sabían para qué –la chica le comentó al ver la caja en las manos del rubio-, pero por desgracia, perdí la llave, y no quería romperla por temor a dañar lo que sea que hubiera dentro –Marinette suspiró derrotada, y tomó el objeto de las manos de Adrien-, con las visitas al médico, de mis compañeros y prepararme para entrar a la universidad, terminé dejándola de lado –la azabache miró nostálgica el forro rosa, acariciándolo con las manos, bajo la mirada atenta de Adrien, quién debía contenerse con revelarle toda la verdad-, a veces me pregunto, si hice lo correcto en no tratar de abrirla, pero una parte de mí se detenía, como si temiera lo que podría descubrir.

-Tal vez yo pueda ayudarte –Marinette se volteó a verle extrañada, y Adrien sonrió nervioso-, bueno… si estás muy ocupada, yo puedo darme un tiempo y buscar como abrirla, en internet hay muchos tutoriales –se ofreció el rubio, y la chica parpadeó para luego dedicarle una sonrisa agradecida.

-Creo que, no sé, tal vez lo haga… -Marinette depositó la caja en el escritorio y luego tomó de la mano a Adrien-, ¡Vamos antes que se enfríe el chocolate caliente! –la azabache guió a un soñador Adrien por las escaleras, hasta el lugar en que esperaban los Dupain-Cheng y sus amigos, junto con los bocadillos prometidos.


Unos días después de que Adrien se instalara en su nuevo cuarto, y hubiera tratado de abrir la caja por sus propios medios sin resultados, el rubio tuvo que darse contra el escritorio, totalmente derrotado.

-Marinette no deja de sorprenderme –comentó Adrien, observando aquel artilugio-, no puedo abrir la caja, a menos que deba dañarla.

-O quizás yo pueda hacerlo… -comentó Plagg, pero Adrien le miró escéptico.

-No lo sé, quizás Marinette preparó alguna trampa antikwami, recuerda que ella era la guardiana de los miraculous, y de seguro tomó precauciones extras –respondió el moreno, pero Plagg se sintió ofendido.

-¿Eso crees? –inquirió el pequeño gato negro, para luego entrar a la caja, y casi de inmediato, salir disparado de ella - ¡MI COLA! –el grito del kwami asustó a Adrien, quien tuvo que hacerlo callar, cuando sintió que alguien venía.

-¡Adrien! ¿Todo bien? –la voz de Marinette se escuchó al otro lado de la puerta, y el rubio se apresuró en abrir, mientras que su pequeño kwami se ocultó en el ropero -. Hola, lamento la intromisión, pero estaba subiendo cuando escuché algo sobre… ¿Una cola? –preguntó confundida la azabache, y Adrien quedó boquiabierto unos segundos.

-¿U-una cola…? ¡Es que se me quedó mi coca-cola en casa de Nino! –contestó el muchacho, y Marinette parpadeó confundida-, verás, sé que mi mamá me ha dicho que me cuide con respectos a los dulces, pero quería darme un pequeño gustito, je… -el rubio se rascó la cabeza, y Marinette soltó una risilla.

-Eres muy divertido –la chica sonrió, dejando encandilado al rubio-, verás, voy a ir a hacer las compras navideñas, ¿Quieres acompañarme?

-¡Por supuesto! –respondió entusiasmado Adrien.

-¡Muchas gracias! En verdad, voy a necesitar ayuda con las bolsas, eres un gran amigo Adrien –el último comentario de la azabache dejó knockout al exmodelo -. Te espero abajo –la chica se fue contenta, y Adrien tuvo que golpearse la cara por sentirse idiota.

-¡Ja, ja…! ¡Auch! –Plagg salió de su escondite, aun acariciando su cola adolorida-, a eso le llamo karma del bueno, mira que siempre te decía que debías estar con ella, y ahora es Marinette la que aplica tu famosa frase, ¡JA, JA… AUCH! –el gato negro volvió a quejarse del dolor-, si no hubiese por esa trampa antikwami, me seguiría riendo.

-¿Trampa antikwami? –preguntó Adrien, con la intención de dejar el tema de la "famosa frase"

-Sip, como Marinette había entrenado con los guardianes del templo, ella aprendió un par de truquitos con respecto a los kwamis, y con Nooro y Duusu bajo la influencia de ejem… -Plagg se detuvo, al ver a su portador cabizbajo por la mención de su padre-, el punto es que la chica sabía cómo guardar sus secretos, el sello no se romperá a menos que tengamos la llave, o quieras destruir la caja con el cataclismo.

-No quiero dañar esta caja, y creo que no nos queda más opción que buscar esa llave –pensó Adrien.

-Sí es que ella no se las arregló para ocultarla bien en caso de emergencia –y ambos soltaron un largo suspiro-, en serio, esa chica es muy astuta.

-Por supuesto que lo es –Adrien le dio la razón, y luego de arreglarse, y bajar por las escaleras hasta verla parada en el mostrador, no pudo evitar verla soñador-, ella es la chica que amo debajo de esa máscara.

-¿Nos vamos, Adrien? –le llamó Marinette, y el rubio la siguió tal cual gato enamorado.

Ambos jóvenes caminaron por las calles parisinas, en plena suave nevada de mediados de Diciembre. Y en verdad, Marinette no bromeaba con la ayuda de llevar las bolsas, ya que la chica había comprado no sólo los obsequios para sus amigos y familia, sino que también algunos ingredientes para la cena de Nochebuena, y algunas telas que le harían falta para el primer año de la universidad.

-¿No estás incómodo ayudándome? –le consultó preocupada la azabache, mientras se tomaban un pequeño relajo en una cafetería.

-Para nada, estoy a su disposición, princesa –le coqueteó el muchacho, pero al darse cuenta de lo roja que se puso su compañera, se arrepintió de inmediato-, ¡Lo siento! ¿Te he molestado, Marinette?

-No, para nada es sólo que… -Marinette dejó su taza descansando en la mesa, clavando su mirada en el reflejo del café-, cuando dijiste eso, me dio la impresión de haberlo escuchado antes… creo que es como un dejavú… –se explicó confundida la chica, y a Adrien se le encogió el corazón al verla.

-Marinette, yo…

-¡ADRICHOOOO! –la voz chillona de cierta rubia los hizo dar un respingo, y Plagg siseó furioso en el escondite en la chaqueta de su portador -. Que coincidencia encontrarte por acá –Chloé se abrazó del cuello de Adrien, y al ver a Marinette, no tardó en actuar despectiva-, ¿Sigues aquí, Dupain-Cheng? ¡Shoo, shoo! ¿Qué no ves que Adrien y yo tenemos que ponernos al día?

-¿Disculpa? ¿Conoces a Adrien? –preguntó extrañada la azabache, y Chloé se rió burlesca.

-¿Qué si lo conozco? ¡Es cierto! Olvide que andas desmemoriada –la rubia trató de abrazar aún más a Adrien, pero este logró zafarse al parase a unos pasos lejos de ella, algo que molesto a la chica, que no tardó en desquitarse con Marinette -, pues para que te enteres Dupain-Cheng, no sólo lo conozco, sino que Adrien y yo somos mejores amigos desde la infancia –declaró victoriosa Chloé, y Marinette frunció el ceño en dirección a Adrien.

-¿Es cierto? –preguntó seca la azabache, y Adrien guardó silencio unos segundos, sufriendo él ahora un dejavú sobre el día que conoció a Marinette-, en ese caso, mejor no te quito más tiempo –Marinette apenas pudo tomar las bolsas y retirarse, ante la mirada horrorizada del rubio.

-¡Marinette! –el rubio brincó de su lugar, para ir tras ella, pero Chloé lo detiene.

-Deja que esa panadera se vaya, Adrichoo, mejor nos vamos al hotel de mi papi, y de paso, estoy segura que te dejará hospedarte para esta Navidad… -pero el que Adrien se separa de ella bruscamente, la descolocó.

-Chloé, ¿Se puede saber por qué hiciste algo como esto? –le preguntó indignado el rubio.

-¿Qué cosa? Sólo le dejé en claro a esa panadera…

-¡Deja de llamarla así! –Adrien respiró hondo para evitar hacer un escándalo delante de todo el mundo, mientras que Chloé le veía como si le hubiese salido otra cabeza-, ¿Se puede saber cuál es tu problema con Marinette?

-¿Excuse moi? Es ella la que debe aprender su lugar, muchas veces se le olvida que ella es de la baja de la clase, mientras que "nosotros" estamos en las altas esferas que esa ni siquiera debería mirar –se excusó Chloé, como si hablara del clima, y Adrien se molestó aún más con ella.

-Pensé que estos cinco años habían hecho algo mejor contigo Chloé, pero es claro que no quieres cambiar –el rubio tomó enojado sus pertenencias-, hasta que no cambies esa actitud y madures de una vez, no quiero verte cerca de Marinette, ni de mí tampoco, hasta luego, Chloé –Adrien dejó a su examiga con la boca abierta, y fue tras Marinette. A la que no tardó en alcanzar, debido a la gran cantidad de bolsas que cargaba.

-Déjame ayudarte con eso Marinette –ella le vio fastidiada, y aceleró el paso, sin siquiera dirigirle la palabra-, por favor, ambos sabemos que no podrás volver a casa con todo eso, y hasta podría ocurrirte un accidente –la muchacha bajó los hombros, en señal de rendición.

-Está bien, después de todo, te ofreciste en ayudarme –ella le extendió las bolsas, y ambos caminaron silenciosamente de regreso a la panadería.


….

24 de Diciembre, a las 10:15

-¿Seguro que tú no tienes nada que ver que tenga tan mala suerte? –le inquirió molesto Adrien a su kwami, el que se sintió ofuscado por la melancolía que lo atormentaba por días.

-¡Oye! No es mi culpa que Marinette ya no quiera nada contigo, por culpa de Chloé y sus caprichos –le contestó aburrido el kwami, ya que su portador ahora sufría por un nuevo obstáculo, creado por un malentendido, cortesía de la hija del exalcalde.

Al parecer, durante los cinco años, Chloé se había estado desquitando con Marinette luego que su padre, el señor Burgeois, perdiera su puesto de alcalde la ciudad, permanentemente, después de varias denuncias en su contra. Pero la gota que rebalsó el vaso para la rubia, fue que su "sirvienta" Sabrina no sólo dejase de estar con ella y pasar más tiempo en el grupo de Marinette, sino que también, una vez que terminaron el colegio, la chica decidió ir a estudiar a Nueva York, en la misma universidad con Delmar, el chico que conoció en la semana de la amistad franco-china, y con el que se mantuvo en contacto desde entonces.

Obviamente, ambos sucesos fueron un golpe duro para la rubia en su ego, y esta culpó a Marinette de todo lo sucedido, tratándola peor de lo que hacía antes de la amnesia de la azabache.

-¿Qué se supone que haga? –se lamentó Adrien, y Plagg suspiró derrotado.

-Hacerle caso a tus amigos, y darle espacio a tu "chica", después de todo, ellos ya han estado hablando con ella, y las cosas entre ustedes dos ya no es tan tensa.

-Tienes razón, tal vez después de esta noche, Marinette quiera abrirse de nuevo conmigo –comentó esperanzado el rubio.

Y aunque la cena de Navidad con los Dupain-Cheng fue más que amena y acogedora, Adrien podía sentir la mirada reacia de Marinette sobre. Por lo que ya a unos minutos de la medianoche, decidió tomar aire fresco en el portal de la panadería, mientras caía una suave nevada sobre su cabeza.

Adrien estaba perdido en el espectáculo blanco que se presentaba ante él, que no sintió a Marinette abrir la puerta, hasta que escuchó su voz muy cerca.

-Ya iremos a abrir los regalos –le dijo ella suavemente, mientras sujetaba un paraguas cerrado en su mano.

-Gracias, ya voy, es sólo que… no quiero incomodarte –respondió tímido el rubio.

-No es así, Alya ya me explicó, es sólo que Chloé me hizo la vida imposible por años, y yo ni siquiera sabía por qué… no debí actuar de esa manera, lo siento –la chica abrió el paraguas y se lo extendió a Adrien, que lo reconoció, era el mismo paraguas que él le había regalado a Marinette cuando el día que se hicieron amigos.

-Yo, muchas gracias –Adrien, muy sonrojado, recibió el paraguas y al escuchar un tintineo, soltó una exclamación - ¡No puede ser! –y para sorpresa de Marinette, el paraguas se cierra sobre Adrien.

-¡Adrien! ¡Lo siento, ese paraguas es viejo, pero fue el único que encontré! –la chica trataba de disculparse al verlo intentando salir del objeto, como si fuese todo un gato.

-¡LA LLAVE! –Adrien salió del paraguas, totalmente despeinado, pero con una pequeña llave que tenía un cordón negro roto atado -. Estoy seguro que esto abrirá la caja –el muchacho tomó de la mano de Marinette, y la guió hasta su habitación, en donde la caja aún estaba en su escritorio -. ¿Quieres intentarlo, Marinette?

La joven lo miró confundida, y luego asintió, tomó la caja y la llave, y sintió que su corazón dio un brinco cuando esta se abrió finalmente, luego de todos estos años.

-Adrien, esto debe ser… -la chica quedó sin aliento al ver el pequeño cuaderno que guardaba la caja.

-Estoy casi seguro que es tu diario, Marinette –Adrien le comentó esparanzado, y al escuchar la campana de medianoche, junto con el llamado de los Dupain-Cheng, él rubio no tardó en abrazarla-. Feliz Navidad, Marinette.

-Feliz Navidad Adrien –le correspondió la chica.

Y el año siguiente, como los que vinieron, no pudieron ser mejores para Adrien, ya que gracias al diario, Marinette pudo saber de muchas cosas. Y aunque ella estaba confundida al principio, su relación fue de bien a mejor.

Y ahora, en una nueva Navidad, en muchos años más, Adrien Dupain-Cheng le preparaba una deliciosa cena a su esposa, Marinette, la que ya esperaba a su primer hijo, el que estaba seguro sería una niña.

A la que Adrien amaría contarle sobre el milagro de Navidad que le ayudó a recuperar la memoria a su madre, y a fortalecer el amor entre ambos, que también la traería al mundo en unos meses más.

Feliz Navidad.


…..

-¡Logrado! El especial de Navidad! –levanto las manos en victoria, hasta que siento que el árbol de Navidad se tambalea - ¿Eh? ¡¿Qué rayos haces Plagg! –mi corazón da un vuelco, cuando veo al pequeño gato negro asomarse entre las ramas y adornos.

-No sé qué me pasa, pero siento que debo derribarlo –contesta el kwmai negro, como si estuviera en un trance y con unos enormes ojos tiernos.

-¡OLVIDALO GATO MAÑOSO! –rápidamente lo saco de ahí, y veo que Chimuelo trata de abrir los regalos - ¡TODAVÍA NO, REPTIL CON ALAS! –el dragón bufa molesto y a va sentarse al sillón.

-Quiero derribar el árbol, muchas cosas brillantes…-Plagg parece poseído y yo me pregunto si estamos en navidad o en Halloween.

-Bueno, mientras detengo a este gatito loco, aquí me despido este año, el que ha sido más que loco, esperemos que 2021 sea mejor… esperemos, y para comunicarles, el próximo año, los proyectos que espero presentar, son los siguientes:

-2° parte del animatic de White Snake, contando el resto de la historia (ahora sí que sí)

-El nuevo especial de san Valentín.

-El fic de Adrien akuma y su sentimonstruo.

-Y un par de ideas más, que espero poder concretar este año que viene.

-Nos vemos el próximo año! –canturrea Plagg, mientras trato que no destruya los adornos, en tanto que Chimuelo ya está bostezando por el sueño.