Digimon y sus personajes blablabla, no pertenecer.
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LA DEFENSORA DE LA JUSTICIA
Abre los ojos. No seas perezosa. ¡Ábrelos!
—Es tan linda como Sora.
Esa de plumas rosas que te mira maravillada es Piyomon.
—Tiene los ojos de Yamato.
Ese cubierto con un pelaje de sonrisa afable es Gabumon.
—Pero son tan grandes y hermosos como los de Sora.
No te preocupes. Te están buscando parecido. Lo hicieron con los dos anteriores también.
—Cuidado con tus plumas o le sacarás un ojo.
—Tú si que le sacarías un ojo con tu garras.
Son cosquillas, ¿lo notas? Se siente agradable, ¿verdad? No te preocupes por lo que digan, solo están preocupándose por ti.
—Se está durmiendo otra vez, que bonita.
Espera un segundo.
—Duerme mucho, ¿no crees?
Aguanta un poco más. No cierres los ojos.
—Es un bebé, ¿no recuerdas cuando nació A…
Oscuridad.
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Abre los ojos. Venga, ábrelos. ¡Abre los ojos!
Lo siento, ¿te asusté?. Está oscuro. Tienes frío. Estás sola, por eso tienes miedo, ¿cierto? Bien, no te preocupes. Llora. Llora sin miedo. Llora con más ganas. ¡Más fuerte!
—¡Hermanita!, ¿qué te pasa?, no llores.
Eso son besos. Se siente calentito, ¿a qué sí? Ya no tienes más ganas de llorar, ¿verdad que no?
—Tranquila, aquí está tu hermano mayor.
Ese niño que te sonríe es tu hermano mayor, Yuujou.
—¿Qué le pasa?
Esa bolita con un cuerno que te mira preocupado es su compañero Tsunomon. Hacen un gran equipo, ¿verdad?
—Lloró, pero yo la calme.
Te gusta esa caricia en tu mejilla.
—Yuu-chan, ¿todo bien?
Ahí está tu hermana mayor, Aiko. Se sienten agradables también sus caricias, ¿a qué sí?
—Lloró, pero ya está bien.
—Igual tiene hambre.
Y la bolita rosa con una flor en la cabeza es Pyocomon, la compañera de tu hermana mayor. Se entienden bien, ¿cierto?
—No, solo necesitaba los besos de su hermano mayor.
—Que buen hermano mayor eres.
Te gusta la risa de tu hermana. Ya veo, te tranquiliza. Ambos te tranquilizan porque ya no estás sola. Entonces no tienes miedo. Espera un segundo, no cierres los ojos tan pronto.
Oscuridad.
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Abre los ojos. Venga, ¿crees que se va a pasar ese malestar si no los abres? Vamos, debes abrirlos. ¡Ábrelos! Pero no llores, ¿no ves que estás en los brazos calentitos?
—Shhh, mi amor.
Así, muy bien. Deja de llorar. A ella ya la conoces bien, es mamá. Era todo tu mundo hasta que abriste los ojos.
—¿Qué le pasa a mi hermanita?
—Nada Yuu-chan, tiene que comer.
Exacto. Por eso tienes ese malestar. Vamos, abre la boca. Muy bien y ahora succiona. Rico, ¿verdad?
—¡Yuu-chan, vamos a escribir su nombre!
Esa voz dulce es la de tu hermana mayor. Te gusta mucho escucharla. ¿Es posible que sea tu preferida?
—Lo hago yo, porque soy su hermano ma…
No cierres los ojos. ¿No quieres saber como te llamas? Entiendo, la comida sienta tan bien que te da igual todo lo demás.
Oscuri...
—¡Mira hermanita!
¿Te asustó? No llores, recuerda que es tu hermano mayor.
—Yuujou, no grites así.
—Lo siento mamá.
¿Ves? Ahora está triste, pero si no lloras seguro que pronto puedes volver a ver esa sonrisa que te gusta tanto. Bien, así me gusta.
—¿Está bien escrito mamá?
Mucho más suave su voz. Así es difícil elegir tu preferida.
—Está perfecto cariño.
¡No trates de engañarme! ¿Entonces es la susurrante voz de tu mamá la que sigue siendo tu preferida? Lo sabía.
—Mira, es tu nombre. Tsu-ki-no. ¿Te gusta hermanita? Lo elegimos Ai-chan y yo.
Parece que eres muy querida por tus hermanos mayores. Eso te hace feliz. ¿Ya estás cerrando los ojos otra vez? Bueno, está bien. Duerme.
Oscuridad.
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Abre los ojos. Abre los ojos. Abre los ojos de una vez. ¡Ábrelos!
Está oscuro, pero no llores. No hace frío, ¿lo notas? Estás en los brazos fuertes, ¿sientes su calor? Es imposible tener miedo ahí, ¿me equivoco? ¿Escuchas ese canto? No te resulta extraño. Es la voz grave y melodiosa. Es agradable el balanceo también.
—¡Papá, ¿puede dormir mi hermanita conmigo?!
Con lo tranquila que estabas… Llora fuerte. Más fuerte. ¡Estalla!
—Yuujou, no puedes gritar de esa forma en la cara de tu hermana. La asustaste, ¿no ves?
Si es la voz grave y los brazos fuertes ese es tu papá. Por eso estabas tan relajada.
—Lo siento hermanita. Shhhh... no llores más.
La carita de culpabilidad de tu hermano mayor es adorable. Venga va, deja de llorar. ¿Ves?, así has conseguido que te llene la cara de besos.
Esa risa sin ser risa es la risa de tu papá. Sé que cuesta más entenderla que la de tu mamá, pero la adorarás igualmente.
—Quizá, cuando sea un poco más mayor… pero de momento nos ocupamos mamá y yo.
La carita de desolación de tu hermano mayor es casi tan adorable como la de culpabilidad. Parece un lindo bebé, ¿no es cierto?
—Pero soy mayor, soy su hermano mayor.
—¡Hermanito!, que rápido me sustituyes.
—¡Ai-chan!, no te enfades, también quiero dormir contigo...
Suenan muy divertidos. ¿Te gustaría divertirte con ellos? No, aún no. Prefieres seguir tranquilamente en esos brazos, ¿cierto?
—Sora…
—Está descansando.
—Quería desearle buenas noches.
—No seas pesada, acaba de tener un bebé.
—¡No soy pesada!, solo me preocupo por Sora.
—No discutan.
—Pero...
Hay muchas voces: la ilusionada era la de Piyomon, la grave la de tu papá, la tranquila la de Gabumon y la de Piyomon otra vez y la de tu papá y… todas se mezclan, pero no te resulta incómodo. En realidad te gusta escuchar tantas voces diferentes. Poco a poco se pierden y queda solo la de tu papá que vuelve a ser una suave tonada para ti. Cierras los ojos. Te entiendo. Se está muy bien aquí.
Oscuridad.
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Abre los ojos. ¡Qué rápido esta vez! Tenías curiosidad, ¿verdad? ¿Qué tienes entre las manos? Está suavecito y calentito y también se mueve. Eso significa que respira como el pecho de tu mamá y el de tu papá. Significa que está vivo. Es una adorable bolita. Te gusta, ¿a qué sí? ¿Y si te digo que no siempre será una bolita? ¿Y si te digo que podrá convertirse en un dios del Olimpo?
¿Sí?, ¿deseas verlo algún día? Lo verás, no te preocupes. Creceréis juntas. Haréis un gran equipo. Seréis las defensoras de la justicia. Suena bien, ¿cierto?
De acuerdo. Es una promesa. Tienes que hacerte fuerte para poder proteger a esa familia que tanto te ama. Ahora duerme tranquila. Ellos te protegerán hasta entonces. Cierra los ojos. Venga, ciérralos. No hagas trampa. ¡Cierra los ojos!
Oscuridad.
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N/A: el digimon de Tsukino es Lunamon cuya máxima digievolución es Dianamon que es uno de los doce olímpicos.
