Disclaimer: Nada me pertenece.

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Una noche importante

Sinopsis: Eudora está harta de lidiar con los problemas de su novio y Diego se ha dado cuenta de que nunca será el hombre que su novia necesita que sea, pero esa noche no importa. Esa noche es muy importante.

Sin spoilers de la segunda temporada.

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Es una noche importante. Es la tradicional cena de Navidad de la policía, en la que se reparten las condecoraciones y se hacen oficiales los nuevos cargos. Es la noche en que Eudora se convertirá en detective. Por eso Diego está allí. Ya no es policía, pero acude en calidad de novio de Eudora. Sabe que es importante para ella contar con su apoyo en una noche tan especial.

Está contento por ella. Sabe que será una gran detective, la mejor de la ciudad. Eudora es inteligente, trabajadora y tenaz. Es una de las personas más admirables que ha conocido y está seguro de que su carrera no ha hecho más que empezar. No lamenta que la de él haya terminado. Al final ha llegado a la conclusión de que no está hecho para ser policía: demasiadas normas, demasiada burocracia. Él no está hecho para eso.

No obstante, quizá sería mejor que lo estuviera, que fuera capaz de respetar las reglas y hacer las cosas como todo el mundo dice que se tienen que hacer. Quizá así podría tener un trabajo normal en el que pudiera hacer algo por los demás como hace Eudora y tal vez así su relación con ella no se estaría yendo a pique.

Ambos están intentándolo con todas sus fuerzas, pero nada ha vuelto a ser igual desde que a él lo echaron de la policía. Eudora está harta. Cree que debería hacer las cosas de otra manera, que debería ser más formal, más responsable, que tendría que sentar la cabeza y Diego de verdad que la entiende, de verdad que querría llevar la vida que ella cree que es correcta que ambos lleven, pero no es capaz. Ese tipo de vida simplemente no lo llena, no lo hace feliz. No se ve teniendo un trabajo insulso el resto de su vida ni renunciando a usar sus poderes para hacer el bien, o para intentar hacerlo.

A veces cree que lo mejor es que lo dejen, que son incompatibles. Ella ama el orden y la estabilidad. Sigue siempre las reglas y tiene decidido qué quiere hacer con su vida y cómo hacerlo. Él es caótico e impulsivo. No sabe seguir órdenes y no piensa jamás en el futuro. En la academia de policía ella se enamoró de su idealismo y él de su sentido de la justicia y por unos años estuvieron bien, pero ahora se han dado cuenta de que son demasiado distintos, de que Diego nunca podrá ser el hombre sensato y con una vida normal que Eudora quiere tener en su vida y de que ella nunca podrá comprender todas las cosas que no son normales en la vida de él porque ni siquiera él las comprende del todo. Lo ha intentado, lo ha escuchado hablar de su infancia, de su padre y de todo lo demás, pero todo eso no es suficiente para entenderlo. No es culpa de ella. Nadie que no lo haya vivido puede comprender algo así. Tampoco es culpa de él, o quizá sí, quizá él sí que podría intentar ser un poco más esa persona que ella quiere que sea, esa persona que ella necesita.

Por eso está ahí. Llevan toda la semana peleando por unas cosas o por otras, porque él ha soltado algún comentario malicioso sobre la poca eficacia de la policía en un caso o porque ella insiste una y otra vez en que tiene que dejar todo eso de ser un vigilante. Sin embargo, esa noche por una vez será el novio perfecto. Es una noche importante para Eudora y no será él quien la estropee.

Entonces aparece. Es una empleada del hotel y le informa de que alguien lo está buscando, un hombre joven que va completamente borracho. Dice llamarse Klaus Hargreeves y no parece que se encuentre bien. Diego ve fruncirse el ceño de Eudora. Nunca le ha agradado Klaus y siempre ha pensado que lo que debería hacer es enviarlo a una clínica de desintoxicación y no pagarle la fianza y dejarlo dormir en su piso sin más. Diego ha intentado lo de la clínica, pero no salió bien y no tiene corazón para dejar a su hermano en la calle o en una celda.

Mira a Eudora un instante. Sabe lo que está pensando, que están a punto de darle su nueva placa y que está hasta las narices de lidiar con los problemas de su novio. Sabe que si se va ahora nunca podrá volver, que todo se habrá acabado. No obstante, la empleada insiste en que Klaus parece estar realmente mal. No puede dejarlo tirado. Le dice a Eudora que lo siente. Ella le da un seco asentimiento de cabeza antes de alejarse. En sus ojos Diego puede ver que lo entiende, que sabe por qué se marcha, pero que ya no puede más.

Más tarde se parará a pensar en todo eso, en que su relación ha terminado y en cómo se siente al respecto. Ahora tiene que ayudar a Klaus. Su hermano no ha podido ser más inoportuno, aunque ninguno de los Hargreeves ha tenido nunca el don de la oportunidad.

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Sigo con mi reto de intentar escribir de la época navideña, aunque tengo que reconocer que en este la Navidad no ha tenido mucha importancia. De todos modos tenía ganas desde hace tiempo de escribir sobre la relación de Diego y Eudora.