Disclaimer: Nada me pertenece.
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Pasar la borrachera
Continuación del capítulo anterior.
Sinopsis: Klaus sabe que puede contar con Diego para que le ayude a pasar la borrachera.
Sin spoilers de la segunda temporada
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Hace frío y Klaus no se encuentra bien. Se encuentra en ese punto horroroso en el que no está lo suficientemente borracho como para perder la conciencia de sus actos y poder disfrutar de la fiesta, pero a la vez no está lo suficientemente sobrio como para poder invocar a Ben, que funciona como su conciencia externa y le daría algún consejo útil para encontrarse mejor.
Normalmente seguiría bebiendo sin importarle nada, pero se le ha acabado el dinero y se ha peleado con sus colegas. Ben dice que no puede llamar colegas a los tíos con los que se junta porque sabe que le invitarán a droga. También dice que por eso se han peleado con él, porque están hartos de invitarle y de que él nunca les invite a nada.
En sus años de experiencia en la materia Klaus ha descubierto que hay muchos tipos de borrachos y que él, según el día, puede ser de todos. Esa noche es un borracho triste.
Tiene ganas de llorar, y de potar, y no quiere pasar la borrachera solo. Así que sigue el último consejo que le dio Ben antes de desaparecer y busca a Diego. Realmente es reconfortante saber que siempre que lo necesite podrá ir en busca de Diego para que le eche una mano, y una bronca, pero más una mano.
Se presenta en su apartamento y aporrea la puerta. La idea de que no esté en casa ni se le pasa por la cabeza. Klaus no piensa mucho las cosas cuando está borracho. Supone que cuando está sobrio tampoco, pero casi nunca tiene oportunidad de comprobarlo. Finalmente la vecina de al lado, que mira a Klaus con cara de estar viendo a una cucaracha, le dice que Diego se ha ido a una cena por algo relacionado con la policía y Klaus pone rumbo a la dirección que la mujer le ha indicado.
La posibilidad de que a su hermano pueda venirle mal su visita ni se le pasa por la cabeza. Es lo que tiene estar acostumbrado a que un fantasma te siga a todas partes, que al final piensas que todo el mundo está a tu disposición.
No lo dejan pasar, pero Diego sale al cabo de unos minutos. No parece muy contento, pero se lo lleva a su apartamento y le prepara algo con lo que lidiar mejor con la borrachera. Klaus se repantinga en el sofá mientras Diego se deja caer con desgana en el sillón.
Le cuenta a Klaus que su relación con su novia ha terminado y a Klaus le da pena, de verdad, aunque Eudora Pach siempre lo estuviera mirando con desagrado. No es que no tuviera razones para mirarlo así, claro.
Después comienzan a hablar del pasado. Hablan de la academia: De aquella vez que Klaus le escondió la ropa interior a Diego para que llegara tarde y que se arrepintió tanto cuando vio el castigo que le impuso su padre que al día siguiente llegó tarde él para recibirlo también. Recuerdan la vez que pillaron a Luther y Allison casi besándose y cómo estuvieron haciendo morritos cada vez que los veían por semanas. Se ríen y Klaus se encuentra un poco mejor. Siempre puede contar con Diego para eso. Al cabo de la noche incluso se encuentra lo suficientemente bien como para que Ben vuelva y pueda escuchar la conversación, aunque no pueda participar en ella.
Es una buena noche. Después Diego se va a su cuarto y Klaus se acomoda en el sofá tapado con unas mantas que su hermano le ha dado. Diego le ha dicho que puede echarle una mano, que puede ayudarlo a buscar un trabajo y un apartamento y todo eso. Klaus no le ha prometido nada. No le gusta romper sus promesas y sabe que no se va a quedar. A la mañana siguiente se marcha sin despedirse. Ben lo mira con desaprobación, pero con suerte en unas horas estará tan borracho que no le importará, aunque primero tiene que conseguir dinero o encontrar unos nuevos colegas.
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Tenía ganas de continuar el capi anterior porque me gusta mucho la relación entre Diego y Klaus (no es sana, pero en esta serie ninguna lo es).
Gracias por comentar, Trici.
