Las autoridades sanitarias advierten a Anna de que este capítulo NO es recomendable para su salud y no se responsabilizan de sus ataques de ira hacia la autora y supuesta - cofcofdesupuestanadacofcof - instigadora de la revuelta.
- ¿Qué? – preguntó divertido.
- Mira… Quítate de mi vista – le dijo sin molestarse en disimular, a sabiendas que no funcionaba-. Sécate el pelo con mi secador, ahora te lo traigo…
Era la mejor opción que se le ocurría: darle esquinazo. De lo contrario, corría el riesgo de hacerle caso a su cabeza, y no estaba demasiado segura de si sería la mejor de las ideas. O eso pensaba hasta que al pasar por su lado la sujetó por el codo, reteniéndola de esa forma.
- Suelta, anda… - acabó por decir, levantando la vista hacia él.
Su propia cabeza le estaba jugando una mala pasada. Llevaba demasiado tiempo sin ver a su pareja y por eso estaba reaccionando así. ¿No? No. No había pensando en Ryo ni una sola vez desde que había empezado a pensar en todo aquello. Ni siquiera en ese mismo momento en el que podría ser un buen motivo por el que irse de verdad a la ducha.
Sin embargo, cuando le había dicho que la soltase tampoco se creía ni ella que fuera exactamente lo que le apetecía decirle en ese momento. Y era un problema bastante serio ya que aquel con el que estaba la conocía mejor que nadie. De manera que no había forma alguna de que no supiera lo que le estaba pasando por la cabeza. Posiblemente la idea de que no había forma de ocultarlo la ayudó a pensar que era tontería intentar hacerlo, ya que, el problema estaba ya encima de la mesa y era muy evidente. Tan evidente que ella misma optó por la opción que le pareció mejor en aquel momento.
El problema ya estaba ahí y algo le decía que iba a preferir darse cabezazos luego pero haber salido ganando que simplemente dárselos de golpe. Incluso ni siquiera estaba pensando demasiado en los cabezazos que iba a tener que darse y, por eso mismo, se movió ligeramente hacia delante para delatar aún más sus intenciones.
Como bien sospechaba, la conocía demasiado bien como para no darse cuenta de lo que pasaba y nada más moverse obtuvo respuesta. Con demasiada sencillez. Tanta que incluso parecía ser la opción correcta. Que incluso parecía estar bien.
Fuera lo que fuera, tardó apenas unos segundos en echarle los brazos al cuello mientras que notaba como cerraba los de él con fuerza en torno a su cintura, pegándosela lo más que pudo. Posiblemente la única objeción que pasara por la cabeza de Taichi en aquel momento estaría relacionada con el hecho de que ella aún no se hubiera podido duchar. Tampoco pareció importarle demasiado pasados unos segundos notó como la tanteaba para poder besarla con más intensidad, aceptando rápido el cambio poniéndose de puntillas para poder llegar así mejor.
Mentiría si dijera que no llevaba pensando en hacer eso mismo desde que lo había visto aparecer en su puerta, de manera que no era de extrañar que a pesar de ser más cortada normalmente, ahora estuviera bebiendo con ganas de aquel contacto. Tiró de él para tenerlo más cerca, notando como en vez de inclinarse, lo que hacía era empujarla para que retrocediera y hacer fuerza para conseguir que se quedara sentada encima de la mesa. Sonrió ante ese gesto, aprovechando el movimiento para coger aire, disfrutando de la facilidad con la que la había manejado.
- Vas a coger frío – le dijo a la pelirroja tras separarse de ella, rozando su nariz con la suya.
- No me he mojado tanto como tú – le contestó, sonriéndole antes de adelantar la cabeza para rozar así los labios de ambos unos segundos.
No había absolutamente nada que le apeteciera más en aquel momento que volver a besarlo. Bajó sus manos por sus hombros, viendo como cerraba los ojos al sentirla hacerlo, volviendo a subirlas, arrastrándolas hacia la línea de su mandíbula, perfilándola.
Todavía estaba confuso por la situación en la que estaban. Evidentemente que era de dominio público de que físicamente ella le gustaba, lo sabía cualquiera que lo conociera. No necesitaba mucha provocación por su parte para no llegar ni siquiera a la habitación. Eso lo sabía él, lo sabía ella y lo sabía hasta el portero del edificio que los había visto pasar. Y posiblemente ese fuera el motivo por el que no se le ocurría pensar en que quizás ella no estuviera actuando de una forma algo extraña para ella. Tampoco estaba pensando demasiado, porque la forma en la que lo estaba acariciando le nublaba los sentidos con bastante facilidad. Adelantó la cabeza de nuevo hacia ella, haciendo que pareciera que iba a besarla de nuevo, esquivándola al final para limitarse a devolverle las provocaciones acariciando su cuello con su nariz, dejándole un beso en la clavícula. Sonrió de forma satisfecha cuando escuchó el suspiro que dejaba ir a la vez que notaba el escalofrío que la recorría al tenerla tan cerca.
No tardó más en volver a alcanzar sus labios, notando que ella reaccionaba rápidamente a él, entreabriendo los labios necesitando más, solo separándose cuando la necesidad de aire no les permitió seguir. Recorrió su cuerpo con sus manos a la vez que le dedicaba un leve mordisco en el labio inferior cerrando sus manos con más fuerza en torno a su cadera. Estaba a punto de volver a tirar de ella para levantarla y llevarla a la habitación, pero no contaba con que ella buscara apartarse para quitarse el jersey de forma rápida por la cabeza, dejándolo tirado en el suelo. Le gustaba que tomara la iniciativa, así le quedaba claro que no solo quería un beso.
No podía estar más de acuerdo, ya que él tampoco. Se adelantó nuevamente para poder atacar sus labios con avidez, sintiendo los dedos de la pelirroja enredarse en su pelo y notando como acomodaba bien las piernas para dejarlo pegarse del todo a su cuerpo. Sentir sus manos moviéndose por su espalda, acariciándola hasta posarlas en la parte baja de la cintura le nubló el pensamiento, despertando con el tirón que le dio para pegar bien la cadera de ambos. Soltó un jadeo al sentirla hacer eso, asegurando mejor la mano en su nuca para alargar más el beso. No retiró la mano, moviéndose de nuevo por su cuello recorriéndolo con besos, notando como le empezaba a arder la sangre cuando escuchó el jadeo más fuerte de la cuenta en su oído.
Bajó por su espalda, decidido a seguir hacia delante con todas las consecuencias. Tenía sus puntos débiles, y no iba a perder tiempo en no poder disfrutar de una de las partes favoritas de la anatomía de su amiga, librándose del cierre del sujetador de forma rápida, acariciando ahora la totalidad de su espalda sin impedimentos textiles. Notó como protestaba por tener que separarse de él aunque fuera unos segundos, pero en un visto y no visto la prenda también había quedado en el olvido y la pelirroja volvía a echarle los brazos al cuello.
Seguramente nunca se había mostrado con tantas prisas en una situación como esa con nadie. Siempre se lo solía tomar con calma, Sora era consciente de ello. Pero aquello era algo que solo podía definir como una necesidad que acababa de descubrir que tenía. Y que requería ser atendida con importante urgencia. Posiblemente aquello tuviera muchas más consecuencias de las que ella podría llegar a imaginar. Llevaba mucho tiempo con Ryo ya, ¿por qué nunca le había pasado con él? ¿Por qué? Debería de haber sentido algo así con él, no con su mejor amigo.
Distraída con ese pensamiento, no se dio cuenta de que él había soltado una de sus manos para acariciar así su pecho, reaccionando nada más sentirlo, y no pudiendo contener un gemido que escapaba de sus labios. Pudo ver perfectamente la sonrisa que le provocaba a él y como llevaba a cabo con más intensidad, provocando que se mordiera el labio.
La soltó, consiguiendo que se quedara apoyada sobre sus propias manos en la mesa, permitiéndole desde ese nuevo ángulo volver a bajar por su cuello con los labios, pudiendo ir más allá con facilidad y no tardando en cubrir con sus labios la zona, tomándose su tiempo con ella. La primera vez que habían estado juntos no se había parado demasiado en nada, queriendo ser más suave con ella, pero ahora, de los dos, la que parecía estar mucho más receptiva era Sora. No se iba a quejar, al contrario. Aquello le gustaba demasiado y más si podía sentir como su respiración se aceleraba, entrecortaba y llegaba a desaparecer por completo según sus acciones. Se permitió pellizcar con sus dientes uno de sus pezones, tirando de esa forma hasta soltarla provocando que se agarrase a él con fuerza, llegando incluso a tirarle algo del pelo al cerrarlos sobre él.
- Taichi… - susurró.
Ese sonido provocó que la mirase de nuevo, disfrutando del brillo en la mirada de ella, sonriendo con cierto aire dulce dentro de aquel momento antes de volver a besarla. Se entretuvo en acariciar sus costados con suavidad, notando como parecía querer enredar con sus manos entre ellos, acariciando su torso. Lo hacía con confianza y muchísima más seguridad, asegurándose de centrarse más en las zonas en las que notaba más reacción por su parte.
No tenía ganas de esperar, había quedado ya claro que tenía prisa. Y sus caricias no tenían más intención que provocarlo más y conseguir colarse por la cintura del pantalón del pijama que sí que se había dejado puesto. Ella misma podría llegar a sorprenderse de lo directa que estaba, siendo, pero no dudó tampoco al atravesar también la frontera de la ropa interior. Notó como con rapidez se separaba del beso, apoyando las manos en la mesa casi que con brusquedad. Se adelantó para aprovechar su cercanía y poder besar su cuello así mientras que sus dedos se entretenían en acariciarlo de una forma firme pero constante. Bajó hasta llegar a la clavícula, volviendo a subir para alcanzar su oído de nuevo.
- Vamos a la habitación de una vez – le dijo con un tono que estaba segura de no haber usado nunca.
No tuvo que repetirlo dos veces, apartándose para dejarla bajar de dónde la había sentado, dejando que fuera ella la que lo guiara. A pesar de no poder quitarle la vista de encima desde que se bajó de un pequeño salto y lo cogió de la mano, no pudo evitar que un pensamiento golpeara su cabeza de forma radical.
- Sora… - reclamó su atención una vez que estuvieron dentro, notando como le respondía con un simple sonido antes de girarse hacia él-. Creo que no…. que no podemos seguir.
- ¿Qué? – arqueó ambas cejas en un gesto completamente confuso.
Sin entender nada, lo siguió con la mirada, no pudiendo evitar cubrirse con los brazos, algo más cohibida. No fue hasta que lo vio revolver entre sus pertenencias que cayó en la cuenta de lo que podía estar pasando, acercándose hasta él y abrazándolo desde la espalda.
- No pasa nada…
- Sí, sí que pasa – protestó maldiciendo. Había sido lo último que se le había ocurrido que pudiera necesitar en aquel viaje.
- Te he dicho que no pasa – rodeó con sus brazos su cuerpo, acariciando así su torso desde la espalda.
Aquello sí que le sorprendió, no esperando que insistiera. Quizás no se hubiera dado cuenta de lo que estaba intentando decirle, pero, sin lugar a dudas no se la iba a jugar con ella de esa forma. Estaba dispuesto a llevar las cosas a otro campo, no pensaba quedarse con ganas ni mucho menos dejar a su amiga con ellas. Algo le decía que, de los dos, era la que más necesitaba seguir con aquello.
- Sora… – empezó.
- No estoy loca – cortó antes de que pudiera decir más-. Pero necesito llegar hasta el final – confirmó de esa forma los pensamientos de él.
- Tampoco tenemos que arriesgarnos – echó la cabeza hacia atrás, cogiendo sus manos para tener así un momento para pensar-. Se me ocurren otras formas que…
- No seas bobo. No estoy loca… Desde que salí de Tokio estoy con pastillas. Me ahorran unos cuantos dolores cada vez – era algo que no había comentado con nadie, pero con él tenía la confianza más que de sobra para hacerlo sin problemas-. Así que… te lo repito. Podemos continuar.
Sus palabras sorprendieron al chico, notando como se le volvía a acelerar el pulso. No lo hubiera esperado y lo cierto era que agradecía demasiado escucharlo. Hizo algo de presión con sus manos sobre las de ella para que lo dejara girarse antes de posar las manos en sus mejillas.
- En ese caso… Encantado – le murmuró casi rozando sus labios con los de ella momentos antes de besarla.
La hizo retroceder, poco a poco hasta llegar al borde de la cama, en donde estuvo a punto de caer, ayudándola a mantener el equilibrio. Primero quería terminar de desnudarla con algo más de detenimiento. Llevó sus manos a su propia ropa, quitándose todo lo que pudiera quedarle puesto, notando el alivio al hacerlo buscando tirar de ella de nuevo hacia él para que lo siguiera. Tomó asiento en el borde de la cama, no dejándola imitarlo, sino que haciéndole un gesto para que se mantuviera frente a él.
Las vistas desde ese punto le resultaban perfectas, quedando su cabeza a la altura de su pecho. Se adelantó para volver a besarla de nuevo, dedicándole atención primero a un lado y luego al otro antes de deslizarse por el centro de sus costillas bajando hasta el vientre para poder empezar a deslizar hacia abajo los leggins que llevaba, encantado de que al tirar el resto de ropa bajaba también a la vez. Sonrió al sentir sus manos en sus hombros, usándolo de apoyo para sacar una pierna y luego la otra. Le lanzó una mirada detenida al tenerla así delante de él buscando al final cruzar su mirada con la canela de ella, ampliando el gesto al sentir que ella también le sonreía.
No tuvo tiempo de hacer nada más. notando como se le acercaba más con intención de tomar asiento sobre él. Lo que le había dicho era totalmente en serio. Necesitaba llegar hasta el final. Lo empujó hacia atrás para que retrocediera algo y poder quedar en mejor posición, consiguiendo quedar a horcajadas sobre él.
- Nunca lo he hecho así – le murmuró sin apenas alzar el tono, acercándose a él para poder darle un beso más suave que los demás que habían compartido hasta el momento.
Conociéndola, no estaba del todo seguro a lo que se estaba refiriendo. Si al hecho de que gracias a que ella tomaba anticonceptivos pudieran seguir sin más protección que esa, si a que de repente le hubieran entrado tales prisas, o porque ahora mismo lo que le parecía a él era que tenía las intenciones de controlar ella. Fuera lo que fuera, no iba a ser él el que tan siquiera pensara en la opción de protestar. Se limitó únicamente a responder a su beso y a rodear su cintura con las manos mientras tanto, acariciando así su espalda. Dejó ir un jadeo cuando notó como al acercarla se rozaban. Le sonrió antes de dejar que lo empujara hacia atrás de nuevo, esta vez para quedarse tumbado. Iba a dejarla tomar el control por completo en aquella ocasión, y algo le decía que no se iba a arrepentir. Eso sin contar que las vistas que tenía de esa forma eran, para él, perfectas.
Atento a cada uno de sus movimientos, no apartó la vista ni cuando la sintió colocarse por fin, observando cómo ella cerraba los ojos y se mordía el labio mientras que se intentaba adaptar poco a poco. No le costó demasiado trabajo, aunque habían ido con prisa parecía que cada cual tenía más ganas de continuar con aquello. La ayudó mínimamente moviendo él también su cadera para facilitarle las cosas, dejando las manos posadas en sus piernas y quedándose a la espera que ella se moviera.
Abrió los ojos pasados unos segundos, cuando finalmente estableció un ritmo, asegurándose en clavarlos en los de su amigo notando de esa forma cómo parecía intensificarse más todo solo por la forma en la que la estaba mirando. Posó las manos en su abdomen, usándolo como apoyo, acariciándolo con sus dedos, ganando más confianza a cada movimiento que hacía. Tampoco había nadie que pudiera molestarlos o con quien debieran de tener cuidado para que no escuchara nada. Aquello también era nuevo, y le gustaba.
Sonrió al sentir como volvía a subir las manos por ella, acariciándola de esa forma, subiendo por su figura todo lo que podía, provocando así que se inclinara hacia delante con la aparente intención de besarlo, volviendo a levantar la cabeza lo justo cuando vio que él parecía acercarse, esquivándolo así divertida. Pudo escuchar el sonido de protesta y que, como aparente compensación por la ofensa, baja sus manos a su trasero para apretarla con firmeza contra él. Aquello amplificó el contacto entre ambos, haciendo que perdiera el equilibrio y tuviera que recostarse algo más sobre él.
- Traidor – le murmuró al oído, asegurándose de dejar un par de besos en su cuello hasta que se le cortó la respiración al volver a sentir como hacía fuerza para girarla y dejarla tendida en la cama.
Si solo tienes esa acusación para hacerme la acepto gustoso – le dijo asegurándose así de que estaban los dos en buena posición y que no se podía escapar de un beso ahora.
Cedió por completo para que fuera ahora él quien se encargara de controlar. De los dos, estaba segura de que sabía mucho más lo que hacía, y su cabeza empezaba a no pensar. Dejó caer la cabeza hacia atrás, cerrando de nuevo los ojos, disfrutando de los pequeños besos que le iba dando allá donde alcanzaba a la vez que se movía provocando que una sensación creciente se fuera apoderando de ella, terminando por tener que arquearse algo más hacia arriba y rodearlo con los brazos.
Con ese gesto consiguió que perdiera de nuevo el equilibrio, quedándose con el cuerpo pegado al de la pelirroja, cosa que pareció gustarles a ambos porque, solo dedicó unos segundos a ajustar sus brazos bien, colando uno de ellos bajo el cuello de ella debido a su postura y volviendo a tratar de besarla. Apenas fueron unos segundos ya que sintió como ella se escapaba, no pudiendo más que cerrar sus dedos con fuerza sobre sus hombros. Se ahorró la sonrisa socarrona al notarlo, no era un lío de una noche, no al menos en lo que a una desconocida se respectaba, más bien todo lo contrario. Eso y que notó las uñas clavándose algo en su piel, mientras que intentaba buscar algo más de estabilidad, sin llegar a conseguirlo y moviéndolas sin darse cuenta.
Sintió perfectamente el arañazo, pero en la situación no pudo más que mejorar aún más las cosas, intentando seguir lo que pudiera para poder aprovechar, ya que tampoco estaba seguro de lo que se iba a encontrar cuando terminaran. Llegando por fin él también al final, no pudo evitar el colapsar sobre ella, olvidándose por completo de lo que pudiera pesar o no para la pelirroja. Su cuerpo estaba demasiado relajado como para poder pensar en algo más. O como mucho en algo más que no fuera sentir como ella misma le jugaba con el cabello, echándoselo hacia atrás para que se le despegara de la frente cuando levantó la cabeza para mirarla.
Le daba miedo lo que se pudiera encontrar, pero lo que vio fue una sonrisa dulce a la vez que acercaba su cabeza hacia él para darle un beso en los labios antes de volver a dejarse caer hacia atrás. Quizás no tuviera que tener tanto miedo de lo que pudiera pasar cuando todo se terminara de enfriar. Y las horas de vuelo le estaban empezando a pasar factura, porque ni siquiera fue demasiado consciente de en qué momento se quedó completamente dormido.
AnnaBolena04: A ver... algo tenía que hacer yo mientras que estaba encerrada en casa por una pandemia. ¿Focalizar mi ira porque los merluzos me la lían demasiado? Pues la lie en tiempos pasados y altamente gorda. Yo la verdad es que debo de admitir que me ha costado relativamente poco escribir a estos dos. No sé por qué, lo digo en serio. Supongo que es porque están en un contexto altamente diferente al que suelo manejar y claro, facilitan las cosas. No lo sé, la cosa es que míralos qué majetes lo bien que se lo pasan.
Sigo diciendo que pensaba poner de descripción un ANNA NO LEAS, pero bueno, que yo mientras publico esto estoy sacando los billetes para algún sitio donde no me vayas a ir a buscar, y ay te dije que empieces por las tierras de la vecina que así tengo yo algo más de tiempo para escaparme.
Te tiro besitos peor no son de tortuguita hoy que queda feo mencionarla con su padrino aquí y su señora madre ocupados en otros asuntos jajajaja
ElenaAA23: ¿qué? ¿Sigues viva? Jajajajajaja
La verdad es que mira, no se le puede culpar. Osea, sí, muy mal hecho por parte de ella y de Taichi en la condición en la que están en la que ella tiene pareja. Pero vamos a ver... Yo creo que cuando lo vio al otro lado de la puerta seguramente no se tiró encima fue porque estaba demasiado sorprendida. Ya nos metemos un poco más en cómo estaban las cosas con Ryo y quizás así se pueda entender mejor las cosas del presente.
Y la verdad es que dejando de lado que sea un capi de los +18 - no puedo usar el término tortugoso aquí, eso sí que sería para pegarme jajaja - se puede estudiar un poco la forma de interactuar que tienen ellos dos e incluso compararlo con lo demás que hemos visto. Tú que me entiendes más, yo creo que esto sí que les ayudó bastante a terminar de estar del todo cómodos el uno con el otro en el tiempo presente. Por suerte supieron llevarlo bien y ahora los conocemos cómo los conocemos. Que ellos dos se atraían era más que evidente, eso lo sabemos todos, y aunque Anna nos quiera matar, yo creo que es hasta medianamente esperable que hubieran pasado por un momento así. Y más si se le cruza medio mundo para ir a verla. Normal que no se le haya tirado a al cuello, vamos a ver jajaja Que abres la puerta y lo tienes ahí de sorpresa... Pues eso...
Un bico grandote vecina. Y corre a hacer la maleta que Anna de esta acaba con nosotroas.
