El sonido del ruido de cacharros en la cocina lo despertó, provocando que mirase confuso a su alrededor. Se quedó desubicado, tardando unos momentos en recordar dónde estaba y, lo más importante, qué estaba haciendo en la cama a esas horas. Giró la cabeza, entendiendo que estaba solo y que el ruido que le había despertado había venido de la cocina.

Se sentó, pasándose la mano por el pelo de forma distraía, revolviéndolo, antes de volver a empezar a mirar hacia los lados para coger su ropa. Se dio cuenta de que el resto del pijama que había dejado olvidado en el baño estaba también en la habitación, poniéndoselo todo. Ahora sí que notaba el frío y el cansancio. Estaba agotado, pero claro, estaba seguro de que iban a pasar muchos años antes de que se le olvidara aquel día en completo. Y más aún con lo que estaba por venir. Caminó hacia la cocina, sonriendo al comprobar su teoría, quedándose apoyado en la puerta observando a Sora trasteando.

Le daba miedo enfrentarla y que acabaran a malas. Era cierto que no era la primera vez que cruzaban la línea. Y también era cierto que habían quedado en que valoraban demasiado la amistad que había entre ellos como para volver a dejar que ocurriera. Y allí estaban, casi un par de años más tarde. ¿Qué podía decir él por su parte? ¿Qué le había gustado? Evidentemente. Le había encantado la forma en la que se había comportado con él también. Aquello no había tenido que ver con la otra vez, se notaba muchísimo en la forma de actuar de ella más que en la de él. Y le había gustado demasiado. Casi tanto como ella. Pero, lo que a él le atrajera o no Sora no era el problema de la ecuación.

- Iba a ir a llamarte cuando hubiera terminado – la voz de ella lo devolvió a la realidad-. Tienes que tener hambre…

Fue entonces cuando se dio cuenta de lo había estado preparando era la cena para ambos, sonriéndole a modo de agradecimiento antes de avanzar para poder sentarse. La forma en la que le había hablado había sido tranquila. Quizás el tiempo que había pasado había ayudado a que ella se tomara aquellas cosas con más naturalidad.

- ¿Qué has hecho? – le preguntó.

- No te hagas ilusiones, tengo que hacer la compra mañana… Pero yo creo que podemos sobrevivir – dijo tomando asiento ella también no demasiado lejos de él dejando los dos platos.

- Huele bien… - no mentía, con la comida sele compraba fácilmente, ella lo sabía mejor que nadie.

- Pues a cenar…

No estaba seguro de si estaba intentando esquivar el tema o simplemente quería ganar tiempo. También estaba la opción de que Sora tuviera hambre, lo cual, viniendo de ella podía ser completamente cierto y que prefiriera tener el estómago lleno antes de poder tratar el tema. Y no iba tan desencaminado, porque cuando vio que ya estaba empezando a acabarse su comida, empezó a mirarlo de reojo.

No le dijo nada, solo se quedó a la espera de que fuera ella la que hablara. Algo le decía que estaba haciendo lo que era más cómodo para la pelirroja.

- No me he acostado contigo porque mi novio no haya tenido las narices de venir a verme en Navidad – soltó, siendo mucho más directa de lo que hubiera podido imaginarse-. Lo he hecho porque me apetecía muchísimo hacerlo.

Tan de sorpresa lo pilló que tragó con dificultad, necesitando alargar la mano hacia su vaso para poder dar un trago de él y pasar la comida antes de acabar atragantándose y teniendo un ataque de tos.

- ¿Quieres más? – divertida, le llenó el vaso con agua-. Taichi, si no puedo ser directa contigo ya me puedes ir explicando con quién narices puedo serlo. Te prometo que esta vez no voy a salir aterrorizada y espero que tú no hagas lo mismo…

- ¿Yo? Me aterroriza más lo que pueda pasar por esa cabecita ahora mismo que lo que ha pasado antes… Pero no por lo que puedas pensar sobre eso tampoco, sino la espiral de ideas raritas que se te puede formar ahí – alargó la mano para darle un golpecito en la frente.

- ¿Tienes miedo de que me pase lo que queda de semana con la cabeza escondida debajo de la almohada? – sonrió-. Lo pensé. Te has tirado durmiendo un buen rato. He tenido tiempo de sentirme la persona más rastrera de la ciudad, de querer despertarte para repetir y al final me levanté para hacer la cena porque me estaba empezando a sonar hasta el estómago.

De nuevo, las palabras de ella provocaron que se le saturasen las ideas en la cabeza. Escuchó como se reía, seguramente sabiendo perfectamente lo que le había provocado. La siguió con la mirada para ver que iba a por más comida para volver a echarse, teniéndole la mano a él también para que le diera su plato.

- Si quieres me hago la inocente y te digo que no entiendo cómo ha podido pasar esto si solo somos amigos. Pero me parece un poco estúpido a estas alturas.

- ¿Tan bien te ha sentado salir de la ciudad?

- Mucho, no lo sabes tú bien – asintió-. No me enfadé con Ryo porque no hiciera por venir tampoco… - se encogió de hombros. Estaba con alguien con quien podía hablar con total claridad, era lo que más le gustaba de todo-. Pero no te he usado para desquitarme.

- Ya me lo has dicho antes – aceptó el plato que ella le volvía a tender-. Y no se me hubiera ocurrido pensar lo contrario, Sora.

- Tampoco vayas a pensar que me tiro al primero que se me ponga a mi alcance aprovechando que estoy en un contexto totalmente diferente a Tokio. Tú eres tú – le sonrió de una forma que calmó cualquier nervio que pudiera estar queriendo apoderarse de él-. Fuiste mi primer chico… Eso no se me va a olvidar nunca, pero lo cómoda que me siento contigo…

Le sonrió a modo de respuesta antes de alargar la mano para tirar de ella y poder acercársela. Se iba a atrever a comportarse algo más cercano y cariñoso con ella, pero sin intenciones de acabar de nuevo en la cama. O volviendo a usar la mesa para algo más que no fuera para terminar la cena. Lo que provocó con su tirón fue que tuviera que quedarse sentada sobre su regazo.

- ¡Oye! – fingió protestar mientras que dejaba su plato también en la mesa para que no se le cayera.

- Estaba algo preocupado porque pudieras estar enfadada – admitió por fin.

- ¿Contigo? ¿Por qué exactamente? ¿Por no frenarme? – se encogió de hombros-. Sé aceptar las consecuencias de lo que hago. Y más de lo que hago porque quiero hacerlo. La que tiene pareja soy yo. Ya tendré mis remordimientos por eso, no me ha cambiado tanto la forma de pensar, tranquilo…

- Sora… - estuvo a punto de adentrarse en aquel tema, guardando silencio cuando ella le puso en dedo en los labios.

- No. Ese es mi problema y ya lo discutiré yo con mi conciencia, ¿vale? Tú no tienes la culpa.

Daba gracias a que él no le hubiera recordado cuando habían empezado la existencia de Ryo, no estaba segura de si la hubiera enfadado, la hubiera frenado de golpe, o la hubiera motivado más. Prefería no descubrirlo y quedarse con lo mucho que le había gustado. Que era todo lo absolutamente relacionado con Taichi. Lo miró, retirando la mano, la cual había dejado todavía colocada en su cara sin darse cuenta.

- ¿Y ahora cómo se supone que vamos a sobrevivir a lo queda de tu estancia aquí? – le dijo decidiendo que no tenía mucha pinta de soltarla y que podía terminarse su cena sin que se enfriara dónde estaba.

- ¿En eso sí que tengo derecho a opinar? – contestó divertido. Estaba extrañamente cómodo con la conversación que estaban teniendo y podría haberle servido para tener pesadillas un par de semanas de haberla visto venir-. No deberías de preguntarme eso a mí. Tengo las mismas ganas de llevarte a la habitación y hacerte de todo que de terminar de cenar y ver una peli tranquilamente – no contaba con estar descubriéndole nada nuevo-. Mira… Mientras que no hagamos algo que nos vaya a perjudicar con lo qe tenemos, yo estaré bien con ello. Siempre lo he estado. Eres una de las personas que más quiero y por nada del mundo querría que eso cambiara.

Por suerte, los dos sabían a lo que se refería también con ese "querer" y era algo mutuo además. Pero entendía la pregunta de ella, porque ahora que habían vuelto a cruzar la línea, les esperaba una semana en la que estaba seguro de que más pronto que tarde, él mismo iba a hacer por repetirlo. Ahora que parecía que tenía las cartas encima de la mesa y que la conversación se había ido por ese extremo, iba a tener serios problemas para converse a sí mismo de que quizás no fuera la opción más sana para ellos dos.

- También tienes derecho a opinar en lo otro – acabó por decir ella tras haber estado unos segundos en silencio, parte pensativa, parte terminado de masticar-. A lo que me refería es a que no quiero que tú te preocupes por ello, que en el fondo el problema es mío… No sé si me estoy explicando.

- Tengo derecho a opinar porque sabes que soy especialista en meterme en tus cosas y porque me preocupas. Pero mira, voy a ahorrarme lo que sea que te pudiera decir sobre ello porque no creo que vaya a ser demasiado diferente de lo que ya esté pasando por esa cabecita. Así que… ¿por qué no hacemos una cosa? – sonrió al ver que atraía su atención-. Terminamos de cenar y nos vamos a hacer el vago un rato, que no sé tú, pero estoy cansado…

- ¿Quieres algo más de cena? Es que de verdad que me has pillado bajo mínimos…

- Pues… ¡Ah! – le dio un golpecito en las piernas para que se pusiera en pie antes de salir de allí hacia la habitación.

La pelirroja frunció el ceño, extrañada, pero decidiendo aprovechar para volver a su silla y así terminarse su comida antes de que se le enfriara del todo. No tardaría en volver… Su pequeño apartamento no daba para tanto. Estaba muy cómoda con la situación que habían general a pesar de lo complicada que pudiera parecer. Pero claro, era Taichi. Siempre se las arreglaba para que las cosas fueras cómodas con él. El problema solía ser ella o que a él le diera miedo que ella fuera a estar enfadada por algo. Por suerte… No había sido así. Sonrió ligeramente ante esa idea antes de verlo aparecer de nuevo.

- He usado a tu madre de topo para ver cuándo ibas a estar en casa y si ibas a estar sola y me metió esto en la maleta antes de que me fuera… - llegó con un paquete-. No sé si lo hizo porque ponía en duda que fuera a sobrevivir tantas horas de avión o porque no se fía de la comida de estos franceses…

- ¿Te ha mandado mi madre comida para mí? – arqueó las cejas-. ¡Dame!- alargó la mano, arrugando la nariz al ver cómo lo ponía fuera de su alcance-. ¡Taichi!

- ¡Taichi! – la imitó poniendo el tono mucho más agudo de lo que era normal para él, aún divertido.

- Vas a dormir en el sofá – protestó cruzado los brazos sobre el pecho.

- Contando que mi perspectiva era exactamente esa desde el primer momento que se me ocurrió venir a verte no te creas tú que es una amenaza que me dé mucho miedo – dijo divertido antes de darle la caja.

Sonrió al ver cómo la cogía rápidamente y se ponía a rebuscar en su interior para poder sacar algunos de los dulces favoritos que hacía su madre. Pudo ver claramente la emoción en la cara de ella y amplió más su sonrisa. Volvió a tomar asiento a su lado, aún sin apartar la vista de ella, notando como a pesar de todo no tardaba en ofrecerle la caja para que pudiera coger.

- Son tuyos Sora, yo puedo comerlos todo lo que quiera – le dijo rechazándolo con un gesto de mano.

- Coge uno…


AnnaBolena04: mira que tengo avisado que no son capis sanos para tu salud, pero claro, claro... Jajajajaja

Aquí la culpa la tiene toda la vecina, vamos a ver. Es ella todo el foco del mal y yo está claro que soy un ser inocente que no tiene estas ideas de repente y se entretiene aprovechando que se pasó unos días sin poder salir de casa. Soy la víctima de todo esto... Así que ya sabes por dónde tienes que empezar con los linchamientos. Además no sé de qué te extrañas, seamos realistas jajaja Otra cosa es que no me vieras capaz por la gran cantidad de tiempo libre que tengo normalmente que me limita mucho las cosas, pero que cualquier día iba a salir con alguna cosa así... Venga, niégamelo jajaja

Vale, ya dejo de provocar. Este capi es algo más "decente", al menos hablan del tema como dos personas un poco más centradas y más o menos parece que han sabido salir del "problema" sin mayores dramas, lo cual viniendo de ella es algo a tener bastante en cuenta. Ver veremos cómo evolucionan las cosas desde este nuevo punto de "partida" que tenemos delante.

No te doy besitos que si te los doy me atizas...

ElenaAA23: ¿Has visto la que has liado vecina? Ya te vale, debería de darte vergüenza la maldad que le has hecho a la pobre Anna jajajaja Yo mientras tanto sigo haciendo la maleta a ver si encuentro un sitio bonito donde esconderme. También tengo la opción de usar a las fieras a modo de defensa personal que esos son como las crías del hombre lobo del Hotel Transilvania.

La verdad es que dejando de tema todo tema secundario que pueda derivar de estos dos, no sé por qué te sorprende la conexión. A pesar de que Anna pueda venir a acabar conmigo con más saña de la que ya lo pretende es con el único que tiene lógica que la tenga. Es que, si no es con él, ¿con quién? Y a ver quién me lo niega jajajaja El simple hecho de la confianza ya marcaba una diferencia abismal con el propio Yamato. He escrito no hace mucho en el otro FF al propio rubio pensando en que al principio estaba demasiado ocupado intentando no ponerse histérico demasiadas veces en el mismo minuto en esos temas con ella... Creo que con eso ya se puede ver bien el contraste.

Y lo otro, pues evidentemente vamos a ver jajaja Di tú que realmente estas son cosas de las que me debo de preocupar yo cuando escribo porque la gran mayoría es algo de lo que pasa olímpicamente y si puede sacar consencuencias estúpidas de ello mejor se lo pongo jajaja. Vamos a partir de la base de que son dos personas con neuronas gracias.

Y ale vecina, no me enrollo más que hoy estoy en esos días en los que quiero escribir de lo que tengo pendiente pero tampoco irme tarde a la cama y que si para encima me acuerdo de por qué no puedo irme tarde me enfado. Así que ale... Ten cuidado no vaya a ser que llegue alguien por aire a lincharnos.