Los ojos de ella se abrieron de par en par nada más reconocer la voz de Takeru. Cruzó una mirada de pánico con Taichi empezando a hacerle gestos para que se apartara y poder empezar a colocarse la ropa lo más rápido que podía.

- No, no – la cortó él-. No le abras…

- ¿Cómo no le voy a abrir? Le habrá preguntado al portero… - negó con la cabeza, aún sin hablar en alto, intentando adecentarse.

- Sora… Yo no estoy para tener visitas en este momento – arqueó las cejas en un gesto bastante significativo, dejando claro que sí que era altamente evidente que habían estado bastante entretenidos en aquel momento.

- Ducha… Vete a la ducha, ya le digo que estás allí. Venga, quítate de mi vista… - lo echó de un par de empujones hacia el baño-. ¡Voy! – le dijo por fin en voz alta antes de cruzar una última mirada con Taichi y tener que reírse finalmente.

- Lo voy a matar… - fue lo último que pudo escuchar de él antes de ver cómo se cerraba la puerta.

Cogió aire, rezando para sus interiores ser capaz de disimular y calmar su propia respiración antes de abrir. Solo le faltaba que se diera cuenta de algo precisamente aquel elemento. Y, por una vez en su vida, ni siquiera estaba pensando en el que hecho de que era el hermano de Yamato.

- Hola… Perdona, me había quedado dormida en el sofá – le dijo cuando por fin le abrió la puerta-. Pasa…

- ¿Te he despertado? – preguntó mientras que entraba.

- Sí, y me has dado un buen susto… - le tendió el brazo para coger su chaqueta y poder dejarla donde no estorbara-. ¿No me habías dicho que fueras a venir?

- No, lo que pasa es que ayer hablé con Hikari y resulta que… ¿dónde se ha metido ese traidor que ni siquiera avisa?

- Está… en la ducha – dijo riéndose tras un momento de pausa.

Y, por suerte, podría parecer que se estaba riendo por el drama que parecía tener Takeru porque estuviera de visita en la ciudad y él no se hubiera enterado.


Había cerrado la puerta tras él en el baño casi a la vez que Sora había abierto. No se había molestar ni en poner el agua a salir, únicamente quedándose con las manos apoyadas en el lavamanos, intentando ser capaz de pensar. Y no era sencillo ya que estaba seguro de que su riego sanguíneo estaba en un lugar muy diferente de su cabeza.

Y lo único que era capaz de pensar en aquel momento era en tirar a cierto rubio al Sena.

Se pasó las manos por la cara, arrastrándolas con algo más de fuerza de lo normal antes de mirar su reflejo. Le iba a costar calmarse, estaba bastante entretenido cuando el otro zoquete había llamado. Y sabía que era culpa suya por haberle mandado la foto a su hermana, lo sabía. Pero ahora mismo tenía muchas ganas de tirarlo al río. Gruñó antes de abrir por fin el grifo de agua fría. Muy fría. Daba igual que estuvieran en pleno invierno. Lo necesitaba.

Lo necesitaba bastante.

Posiblemente cuando se le bajara el calentón sería capaz de reírse de la situación, pero en aquel momento no le hacía ni la más remota gracia. Seguramente por la noche se estarían riendo de la cara de susto que debieron de poner los dos cuando lo escucharon. Eso no lo iba a negar, pero… solo esperaba que el agua fría hiciera su efecto.


- Por fin apareces – dijo Takeru cuando lo vio salir del baño un rato más tarde-. ¿Cómo se te ocurre venir y no avisarme?

- Porque no quería que me estropearas la sorpresa – dijo intentando controlar algo el tono y no ser demasiado evidentemente-. Voy a estar unos cuantos días, por el momento no habíamos tenido tiempo de nada.

- Ya me lo había dicho Sora – lo observó mientras que tomaba asiento, cruzándose de brazos en el otro extremo-. Tú ya conoces a mi abuelo, le estaba diciendo a ella que podéis venir un día a comer o cenar con nosotros…

- Oye, no lo uses a él ahora… - le dijo Sora antes de acercarle al castaño una taza a él también-. ¿No funcionaba el agua caliente?

- No… Se me cortó a media ducha – le dijo levantando la vista hacia ella, notando como estaba aguantándose la risa – por eso he tardado…

- Pues… Bébete eso, no vaya a ser que luego cojas frío – le dijo todo lo digna que pudo antes de girarse de nuevo hacia Takeru y tomar asiento de manera relajada-. Podrías haberme llamado antes de venir. Nos has pillado en casa de pura casualidad habíamos estado haciendo la compra.

- ¿Lo has estado usando para que te cargue con las bolsas?

- Y para que me ponga las cosas a las que no llego bien en su sitio – asintió antes de mirar hacia Taichi dándose cuenta de que estaba con la vista fija en Takeru, seguramente imaginándose alguna forma de lincharlo en aquel momento-. Ayer solo nos dio tiempo a dar un paseo y poco más.

- ¿Os pilló la tormenta? – preguntó, mirando de reojo hacia el moreno sin entender muy bien las miradas que parecía estar lanzándole-. Creo que acabó granizando…

- ¿Granizando? No me enteré de eso y mira que suele sonar fuerte en la ventana de la cocina – comentó sin darse cuenta, con toda la inocencia del mundo.

- Bueno, estaríais entretenidos con otra cosa seguramente – asintió el menor de los tres.

- Sí, debió de ser cuando me quedé dormido yo – acabó por soltar Taichi antes de dar un trago de su taza-. Tampoco tenía muchas ganas de ver a gente ayer – estaba haciendo un esfuerzo por no levantarse y darle con la puerta en las narices por lo que había conseguido-, estaba cansado del viaje.

- Y debes de seguir, porque tienes mala cara… O no te ha sentado bien la ducha.

Sora se llevó la taza a los labios, intentando de esa forma que no se notara que estaba haciendo un verdadero esfuerzo para no reírse. No podía culpar a Taichi de estar enfadado, ella, por su parte, daba gracias de poder ser algo más disimulada, tanto en forma de reaccionar como en demostrar físicamente los efectos de lo que habían estado haciendo hasta que había llegado Takeru.


- Te prometo que un día de estos te llamo y vamos a comer con vosotros – le dijo Sora mientras que se despedía de él en la puerta-. Ya me ocupo yo del cascarrabias, no te preocupes – murmuró por lo bajo cuando le daba un beso en la mejilla-. Mira a ver qué le has hecho a su hermana para que te esté mirando así…

Era su pequeña venganza, soltar ese comentario y dejar ya a Takeru paranoico para lo que quedaba de semana dándole vueltas en la cabeza sobre lo que hubiera hecho o dejado de hacer. Lo conocía y por eso lo había hecho. Le guiñó el ojo antes de verlo acercarse al descansillo y empezar a bajar las escaleras.

- Ten cuidado con los escalones de siempre… - le dijo cerrando y quedándose apoyada en la puerta buscando a Taichi con la mirada-. Pobrecito… Para encima que viene a verte muerto de ganas por pasar un rato contigo.

- No me da ni un poco de pena – abrió la boca, observándola-. Pero ni un poco. Y si él supiera el motivo de mis malas miradas, hubiera huído antes de que me diera tiempo a imaginarme tirándolo al río por segunda vez.

- Bah, no seas así – le dijo divertida, caminando hacia él-. ¿Tan molesto es? – acabó por preguntarle, curiosa, entretenida por la cara que le puso a modo de respuesta-. ¿Vas a pasarte gruñón el resto del día?

- No – relajó algo más el resto ante la última pregunta de ella, encogiéndose de hombros.

- Bien – asintió-. Pero por si acaso… Tú te vienes conmigo, que si queremos comer a una hora decente vas a ayudarme a hacer la comida.

- ¿Yo? ¿Ayuda? ¿Quieres que te queme la casa? – intentó relajarse del todo, echándose a reír a sabiendas de que no lo decía de broma.

- Tranquilo, que del fuego ya me ocupo yo – entretenida por el cambio de humor de él lo arrastró con ella por el pasillo.

Ya tendrían tiempo para ver si retomaban las cosas donde las habían dejado o no. Que por mucho jugar con fuego que fuera, algo le decía que corrían más peligro de quemarse si lo dejaba cocinar a él que si por la noche lo dejaba terminara con lo que habían empezado.


AnnaBolena04: pues sí, la verdad es que tenía que ser el experto tocanarices. Y más si al que se las tenía que tocar era a su querido cuñado. Takeru la verdad que porque sabemos que sigue vivo que sino yo tendría mis dudas de que hubiera acabado por sobrevivir tanto tiempo. En una de estas alguien lo acababa cazando y se libra de él.

Sabemos que sigue vivo en el epílogo, pero nadie garantiza lo que pase con él el día después de eso si es que llega tan lejos. Pero bueno, por el momento yo creo que tú lo defiendes porque parece que ha evitado que estos dos se pasen de la raya otra vez jajaja Ducha de agua fría incluído para el pobre Chi.

¡Un besito de tortuguita desde lejos!

ElenaAA23: Nada lo que hagas caso, está claro que miente. Tú no te fies de ella nada de nada... Jajajajaja La culpa de todo es de la vecina que claro, me da pie a liarla, y yo la lío. Que no se me puede dar coba vecina, que mira la que he liado ahora.

Y peor aún, mira la que ha liado Takeru él solito. Así, ganándose al cuñado en un sencillo paso. Que conste que pobrecito él, que llega todo ilusionado a ver a Taichi porque hace tiempo que no se lo cruza y quería verlo y poco más y lo echa de casa y le cierra la puerta en las narices. Que podría perdonársele porque se le viene un día entretenido, especialmente si al final se queda con las ganas del todo.

Y me estoy quedado adormilada y no me da la neurona para poder escribir jajaja ¡Un bico grandote vecina!