Bueno chicos, os pongo un poquito en contexto. Esta parte apenas es unos meses más tarde de lo que habéis leído estos días atrás. No he entrado en detalles de lo que estos dos hablaron o dejaron de hablar o cómo siguieron las cosas en París porque creo que se sobreentiende con lo que vais a ir leyendo. O al menos eso espero. Sora ha vuelto unos días a Tokio y ha aprovechado para irse de visita a ver a nuestro Yagami favorito. Y para quien no venga de la otra historia y no tenga muy claro quién es Ryo, es la pareja de ella de por aquel entonces.
- Oye, ¿de verdad que no puedes mandarlos a paseo aunque sea una noche? – le dijo Sora a Ryo mientras que se quedaba esperando a que guardara el teléfono.
- No puedo… - comentó distraído-. Ya lo sabes…
Hizo un verdadero esfuerzo por no ponerlos ojos en blanco. Sabía que hasta cierto punto era verdad lo que le había dicho, pero también sabía que no lo hacía a disgusto porque cada vez se estaba dejando abducir más y más por lo que hacía. Desde el punto de vista profesional era admirable porque todo el mundo le prometía un gran futuro a Ryo, pero, ¿qué pasaba con todo lo demás? Sin ganas de discutir con él sonrió, acercándose los pasos que se había adelantado.
- Bueno, no pasa nada. Al menos has podido venir conmigo – le dijo atrayendo de nuevo su atención.
Sabía que tenía la batalla perdida si había alguna emergencia y lo llamaban. Simplemente tendría que ir, y tampoco iba a poner mucha oposición. Pero ya estaba prevenida y, lo que era peor, estaba acostumbrada ya.
- Anda que vaya dos… - dijo Mimi llegando hasta donde estaban-. ¿Qué? ¿No habéis tenido tiempo de deciros lo mucho que os habéis echado de menos hasta ahora? Pues lo siento por ti – le dijo al médico antes de coger a Sora del brazo-. Que yo llevo sin verla mucho más que tú.
Riéndose por las palabras de ella y viendo como arrastraba a la pelirroja, acabó de guardar el teléfono para poder seguirlas y llegar de una vez hasta su destino. También estaba dentro de sus planes buscar un lugar en el que independizarse, pero prefería esperar a acabar los años de residencia porque sino algo le decía que iba a ser una tontería. Y, algo le decía que sus planes de futuro iban a estar también condicionados por aquella que se había adelantado unos pasos, o al menos tenía toda la intención de que a así fuera.
Conectó de nuevo con la realidad cuando escuchó el grito de Mimi antes de verla acelerar el paso arrastrando a Sora con ella cuando la puerta se abría y podía ver finalmente al anfitrión. Taichi había aprovechado que estaban algunos del grupo aquellos días en Tokio para poder invitarlos a que conocieran su nuevo apartamento.
- Haz el favor de no gritar que luego se me quejan los vecinos – fue el saludo de él antes de sonreírles a los tres-. ¿Habéis encontrado bien el camino?
- Si te soy sincera empiezo a perderme un poco por algunas zonas de la ciudad – dijo Sora cuando por fin entraba.
En aquella ocasión no había saludado a Taichi como lo habría hecho en otras ocasiones. No estaba en la compañía en la que saludaría a su mejor amigo con un abrazo, hubiera pasado o no algo más entre ellos, simplemente sabía que Ryo tenía otra forma de ver las cosas y no quería que se enfadara ya que había conseguido que fuera. Se limitó a sonreírle y a poder quitarse la chaqueta.
- Dejad las cosas dónde queráis y tú Mimi, intenta, a ser posible que no tenga que usar a Ryo esta noche porque a Koushiro le dé un infarto. Compórtate un poco…
- ¿Cómo que te tienes que ir? – le dijo Sora a Ryo.
Habían salido a la pequeña terraza de la casa un momento después de que tuviera que hacerlo él para atender una llamada teléfonica, haciéndole el gesto a ella para que se acercara nada más colgar.
- ¿Por qué?
- Ya te dije que estaba de guardia telefónica y si me llamaban tenía que ir.
- Pero… Que me voy en un par de días y llevo sin verte meses, ¿no te puedes quedar? ¿Aunque sea un rato más?
- Sabes que no – negó con la cabeza.
- Ya sé que no… - se mordió el labio unos segundos, observándolo.
- Mañana cuando salga te llamo, ¿vale? Porque, ¿vas a quedarte no? Sino te llevo yo a casa…
- No, me quedo. Tranquilo…
Se quedó mirándolo, a la espera de que dijera algo más, notando como se acercaba a ella para despedirse como siempre solía a hacer a sabiendas de que había más gente cerca, dándole un beso en la frente. No se dignó a decirle nada más antes de dejarlo que se fuera.
- ¿Dónde se va Ryo? – le dijo Mimi unos minutos más tarde tras haberla perdido de vista.
- Lo han llamado de urgencia – le contestó.
- ¿Y te has puesto de morros? Vale, vale… No te digo nada. Pero mira, ahora que se ha ido, te prometo que yo no me voy a chivar si vas a achuchar a Taichi como seguro que llevas queriendo hacer desde que has vuelto.
Esas palabras de ella le sacaron a la pelirroja una sonrisa. Sabía por lo que lo decía y aunque a esas alturas podría llegar a malinterpretarlas, no lo hizo. No podía estar más de acuerdo con lo que acababa de decir y seguramente sería lo primero que haría en cuanto se dignara a volver al interior.
- ¿Vas a quedarte algo más al fresco? – le dijo a la pelirroja.
- Sí, dame un rato para que se me pase el cabreo.
- Vale… No cojas frío – le dijo divertida antes de volver a entrar-. O bueno, cógelo, así se te pasan primero las malas pulgas.
Sora se rio, quedándose apoyada en la barandilla y disfrutando así del aire fresco de la noche. Le daba rabia lo que acababa de pasar, pero, tampoco la pillaba por sorpresa. Sin duda era la definición de la relación que tenían. Pero llegados a ese punto le daba igual, ahora podía centrarse en aprovechar en pasar la noche con sus amigos. Mantuvo la mirada fija en la calle, dejando que el aire siguiera despejándola. Cuando volviera a entrar estaría de buen humor y se habría olvidado de todo el enfado.
Cuando volvió a entrar, se quedó unos segundos buscando a Taichi con la mirada, sin dar con él, empezando a buscarlo hasta escuchar algo de ruido en la cocina. Seguramente estaría revolviendo por allí. Sonrió antes de dirigir sus pasos hacia allí y comprobar su teoría, sonriendo nada más verlo.
- ¿De verdad te ves capacitado para vivir solo? – reclamó así su atención.
- ¿Lo pones en duda? – levantó la cabeza, observándola.
- Bastante… Sobretodo con el tema de la comida, pero bueno, seguro que entre tu madre y tu hermana consiguen mantenerte con vida.
- ¿En tan mala estima me tienes?
- No es mala estima, es que soy realista – acabó por ampliar su sonrisa antes de echar a andar hacia él-. A ver, que te ayudo, ¿qué se supone que intentas hacer?
- Eh, el anfitrión por una vez soy yo – le dio un manotazo-. Así que venga, nada de ayudar, tú a lo tuyo.
- ¿Y qué se supone que es lo mío, vamos a ver? – arqueó una ceja.
- Pues contando que hace un par de meses que no te veo, podrías dignarte ahora que no se va a ofender nadie, a saludarme en condiciones.
Arrugó la nariz en una mueca por sus palabras, pero no fue capaz de mantener el gesto de ofensa. Sabía a lo que se refería y por eso cuando lo vio dar un par de pasos hacia ella supo que era para abrazarla como tendría que haber hecho nada más verla llegar, reaccionando rápidamente para poder devolvérselo con ganas, dejando la cabeza apoyada contra su pecho. Cerró los ojos, disfrutando de aquel gesto, cerrando también sus brazos en torno a él. Siempre se hacía echar en falta demasiado.
- Te juro que si no he hecho esto antes fue por respeto y porque ya sé cómo se pone – le dijo antes de apretarla algo más contra él.
- Lo sé – le contestó. No hacía falta que le aclarase nada, era plenamente consciente de ello.
No dijo más, pegando algo más su frente contra él.
- Oye, te llevo yo luego a casa si quieres, así recojo a Agumon que se ha quedado en casa de mis padres, pero, ¿te quedas un rato cuando se vaya el resto? Tenemos que ponernos al día.
- ¿Cómo me vas a andar llevando tú a casa?
- Bueno, ya nos peleamos más tarde por eso, pero, ¿te quedas un rato?
- Me lo tendré que pensar… - contestó divertida, levantando la cabeza hacia él antes de sonreírle-. Y ahora deja que te ayude, venga, que tengo algo de hambre y más te vale haber comprado algo comestible…
AnnaBolena04: je, pobre Takeru. La verdad es que sigue vivo por algún extraño motivo porque queda claro que su cuñado ha tenido ansias asesinas en su contra en unas cuantas ocasiones en su vida. Que las venganzas de la pelirroja hacia su persona, con lo de dejarlo paranoico unos días, le funcionando, pero el que parece haber pagado el pato es Taichi. Pero bueno, tenemos que quererlo, pobrecito él.
Al menos sabemos que al epílogo llega de una pieza, luego ya no tenemos pruebas de que no lo haya acabado linchando Taichi. Y la verdad es que no se le puede culpar demasiado, que tiene pinta de que se ha quedado de morros para lo que le quedaba de día. Y hoy... Hoy te saco a tu otro bff, pero bueno, más que nada para dejar claro cómo eran las cosas y entender algo más lo que pasaba con estos dos, aunque no creo que te haya contado nada nuevo.
¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: jajajaja Takeru que siempre está a mano para liarla.
Creo que con este capi he podido dejar un poquito más claro cómo estaban las cosas con Ryo y Sora. Que ella todavía tenía la cabeza demasiado marcada por la m***** de sociedad en la que vive, en la que poco más y tiene que estar contenta y sin queja alguna con lo que le ha tocado, y que para encima es todo un médico. Y lo peor es que el pobre chico yo sigo diciendo que tiene que ser hasta majo, pero está demasiado obsesionado con su trabajo. Lo tiene admitido en alguna de las partes en las que lo he sacado. Y mira, al menos eso le salió bien. Y lo de que Taichi se corte un poco con él delante no es por lo que ha pasado entre ellos, sino porque si de verdad es más tradicional en cuanto a costumbres Ryo, a él seguro que no le hace ni un poquito de gracia cómo se llevan esos dos.
Y nada vecina voy a ver si hago algo con mi vida aparte de seguir estudiando con qué fuerza tengo que tirar las piedras para darles en la cabeza a los anomales que están en la terraza del bar de enfrente pasando de todo bien pegadinos los unos a los otros... AINS.
¡Un bico grandote!
