2012


Os pongo en contexto. En la historia original ya hemos visto parte de este FB. En él Taichi tiene la entrevista de trabajo con la que por fin consigue entrar donde quiere. Para ello decide tomar la vital y terriblemente importante decisión de adecentarse un poco los pelos y vestirse de forma más correcta para dar una imagen más seria. Sora lo ayuda con ello e incluso va a buscarlo a la salida de la entrevista. Hasta ahí es hasta dónde os había dejado leer en su momento.


- ¿Cómo es que no estás aprovechando que Ryo no tiene guardia hoy?

- Pues… no sé si estabas más nervioso tú por la entrevista o yo – admitió mientras que caminaban de vuelta -. Quería saber cómo te había ido de primera mano. Si debí de llegar a esperar antes de que entrases incluso…

Taichi sonrió, quedándose mirándola unos segundos antes de alargar el brazo para pasarlo en torno a sus hombros en un gesto completamente distraído. Aquel día estaba siendo uno de los más curiosos de su vida. Si todo salía bien iba a significar un cambio radical en su vida y agradecía que ella hubiera querido estar con él todo lo que pudiera.

- Dijeron que me llamarían dentro de un par de días para decirme algo. Así que me tocan un par de días de los nervios.

- Bueno, pues ya nos encargaremos nosotros de entretenerte. Es más se me ocurre una buena forma de hacerlo… - sonrió divertida al ver que giraba la cabeza hacia ella-. ¿Qué? Yo quiero ver la cara de susto que se le va quedando a la gente cuando te vean así vestido…

Se echó a reír a la vez que ella, aprovechando que la tenía cogida para poder retenerla más contra él y poder así revolverle el pelo, escuchándola protestar e intentar escaparse, consiguiendo así que se riera más.

- ¿Quieres que te lleve a casa? – le preguntó tras un rato de haber estado caminando.

- Puedo volver yo sola – negó con la cabeza.

- Si crees que te voy a dejar volver sola a casa de noche vas lista, Takenouchi. Venga que te llevo yo…

- No seas bobo. ¿Para qué narices me vas a llevar a casa? Buena gana tienes.

- No te vas solas a casa, Sora – negó con la cabeza.

- Pues yo no me voy sola y tú no me vas a acompañar… Tienes que estar cansado de todo el día para andar dando vueltas idiotas – le dijo cruzándose de brazo.

- No son vueltas idiotas – negó con la cabeza-. Lo hago encantado.

- ¿Te quedas más tranquilo si llamo a un taxi? – le dijo, dándose por vencida.

- Me vale… Venga, sube y lo llamamos desde casa y así no tenemos que estar esperando tirados en la calle, que ya sabes que suelen tardar.

Se giró para observarlo, tomándose su tiempo. Después de la entrevista, cuando la había encontrado esperándolo en la calle, se habían ido a cenar y a tomar algo. Y en aquel momento estaba estudiando en su cabeza si de verdad se atrevía a quedarse sola con él bajo esas condiciones precisamente en aquel momento. Justamente el día en el que lo estaba viendo por primera vez con ese aspecto y se había pasado gran parte de la noche sin dignarse tan siquiera a intentar disimular el efecto que había causado.

- ¿Qué te pasa? – le preguntó cuando por fin encontró las llaves.

- Pues… - guardó silencio, quedándose unos segundos dudando antes de coger aire y soltarlo-. Que si subo contigo… Es posible que al final no vaya a coger el taxi y estoy pensando los cabezazos que me voy a querer dar después – al menos todo aquel asunto había acabado sirviendo para que pudieran ser aún más sinceros entre ellos.

El chico arqueó ambas cejas, sorprendido. Podría jugar que no estaba pensando en nada de eso cuando había dicho que podía esperar arriba. A esas alturas la conocía más que de sobra como para saber interpretar las miradas que le había visto lanzarle. Llevaban así desde que se habían ido de compras, aunque, lo cierto era que se habían vuelto mucho más comunes de lo que hubiera llegado a imaginarse. Habían llegado al punto en el que se había normalizado tanto la situación que tenían entre ellos que él ni siquiera le daba vueltas y prefería dejar que las cosas fluyeran.

- Creía que los cabezazos ya los habíamos dejado atrás hace tiempo – le contestó con la mejor de sus sonrisas-. Y, además, estás dando por supuesto que yo me voy a dejar. ¿Qué te hace pensar que me vas a convencer tan fácilmente esta vez? – bromeaba, lo tenía asumido.

Todo Tokio lo tenía asumido. Agumon seguramente no sabría ni de lo que hablaba, pero él también lo tenía asumido. Habían caído en una especie de comportamiento entre ellos que… simplemente les parecía bien a los dos sin tener que complicar más las cosas. Y normalmente no solían empezar con ella hablando de cabezazos.

- ¿Ha pasado algo? – le preguntó.

- No… Pero supongo que haber pasado de Ryo antes hoy que libraba para venir a ver qué tal te había ido todo ya es bastante delatador. No sé…

- Sora, te lo he dicho muchas veces y te juro que no hay ni un solo doble interés en lo que te voy a decir. ¿Por qué sigues con él?

- ¿Vamos a tener esta conversación otra vez?

- Pues… A lo mejor deberíamos – abrió la puerta del portal-. Sube…

La pelirroja le lanzó una mirada antes de acabar cediendo y pasando por delante de él. Algo le decía que no se iba a poder librar del tema, ya fuera en aquel momento o en los días siguientes. Se quedó a la espera del ascensor, cruzándose de brazos y esperando por Taichi para que entrara junto a ella, mirándolo de reojo. No quería tener esa conversación porque sabía perfectamente lo que le iba a decir y era justo lo que no quería escuchar. Lo único bueno de todo aquello es que sabía que esa charla se la iba a dar Taichi fuera como fuera, que poco tenía que ver con que hiciera ya una temporada en la que se habían dejado llevar demasiado por la atracción física que siempre había existido entre ambos y el cariño que se tenían. Ella sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien, ¿cómo no iba a saberlo? Acostarse con su mejor amigo era algo que nunca terminaba bien, pero… Pero. Se le ocurrían una enrome lista de peros que no estaba segura de querer enumerar porque le daban miedo las conclusiones que podría sacar.

- Sora, despierta – le dijo cuando por fin llegaron a la planta en la que estaba el apartamento de él.

Arrugó la nariz en un gesto bastante común en ella que provocó que Taichi se riera por lo bajo antes de dejarla pasar a ella delante habiendo abierto la puerta de casa. Una vez cerrada, se quedó apoyado en ella, observándola. No le gustaba nada la posición que estaba tomando ella sobre el tema de Ryo. No. El problema estaba en que él comprendía mucho más profundamente que nadie lo que estaba pasando ahí, al igual que lo que estaba pasando con ellos. Y le daba muchísima rabia que Sora todavia siguiera tan sumamente anclada en el hacer lo que alguien como ella debería de hacer que no podía evitar darle la charla en ocasiones. Todavía tenía sus dudas si los acercamientos con él eran parte también de un intento de rebeldía, pero… Le preocupaba que ella se estuviera equivocando y que cuando quisiera darse cuenta de lo que pasaba fuera tarde.

- No quiero hablar de eso ahora – le dijo ella, atrayendo su atención de nuevo.

- ¿Por qué? ¿Porque sabes exactamente lo que te voy a decir? – sonrió ligeramente. No, no se le iba a escapar sin que le diera la charla. Eso lo tenía claro.

- Por favor, ahora no – negó con la cabeza.

Cogió aire, soltándolo despacio, armándose de paciencia. "Ahora no" le decía. ¿Entonces habían vuelto al punto en el que simplemente dudaba si subir o no por lo que pudiera pasar? Pues estaban arriba ya. ¿Eso había despejado las dudas? Odiaba verse en esas situaciones porque no estaba del todo claro cómo manejarlas. Al menos en su cabeza eran complicadas. La diferencia entre cagarla profundamente y acertar era mínima. Aquella noche, con la forma en la que lo había estado mirando desde que había salido del buffet, todo indicaba a que no se equivocaría, pero, tras la mínima conversación que habían tenido, a lo mejor le ponía el paragüero de sombrero. Repitió el gesto de antes, no tardando tanto en soltar el aire de nuevo.

Se la iba a jugar. No contaba con que Sora llegara a alcanzar tales niveles de bipolaridad. Y, por alargar la mano para cogerla por la muñeca y asegurarse de girar las tornas para que fuera ella la que quedaba entre él y la puerta, dudaba que le fuera a meter demasiado la pata.

- ¿Ahora no? – le servía como confirmación de que había optado por la opción correcta.

- Ahora no – repitió, levantando entonces la mirada hacia él.

- No te vas a librar, ¿lo sabes?

- Taic… - fue directa a protestarle, pero, para bien o para mal, la cortó a mitad de frase.


Nadaoriginal: pues parece que no tiene demasiada pinta de que las cosas hayan cambiado mucho con estos dos en el tiempo que ha pasado, más bien todo lo contrario. Lo bueno es que sabemos que en tiempo "presente" ellos dos están tan tranquilos y cada uno con lo suyo, que sino a saber cómo podrían haber acabado todo esto, que, a fin de cuentas, no deja de ser jugar con fuego.

¡Un beso!

ElenaAA23: bueno vecina, creo que sabes con que FB enlaza ese jajajaja Si es que mira, la culpa de todo yo creo que la tiene ese trocito de historia, porque yo cada vez que lo miraba lo leía con otros ojos y sabía que esos dos se traían algo. Que vamos a ver, que yo la estaba escribiendo a ella en su momento y se notaba a distancia en lo que estaba pensando todo el rato. Tú me comprendes que nada más que te lo comenté ya sabías por dónde iban los tiros.

Pero bueno, ahora es cuando viene Anna a darnos sartenazos otra vez por andar liándola.

Y el capi anterior es uno que añadí en el último momento, por eso precisamente no sabemos si esos dos se fueron a cenar la cena o el uno a la otra y viceversa (mentira, sabemos que ambas cosas pasaron pero lo que no sabemos es el orden). Era algo que quería que se viera de forma más evidente, porque además viene bien ver que aunque parece que sí que quedaron en dejar las cosas quietecitas él tampoco es que esté demasiado de acuerdo con el asunto y ya lo ha dejado claro. Estos dos se hacer las cosas las hacen bien y la lian los dos, no vaya a ser que luego tengan que pelearse por quién de los dos tiene la culpa.

Y nada vecina, te dejo leyendo a estos dos y sí, con un bonito corte de esos que tanto te gustan. ¡Un bico grandote!