No llegó a dar gracias por haberse librado de una conversación que no quería tener, pero porque no le fue posible. No estaba segura de si Taichi se había enfadado o algo por la conversación que estaban teniendo, pero parecía que por el camino se le habían olvidado todas y cada una de las delicadezas. Normalmente solía tratarla con bastante más cuidado, pero, en aquella ocasión, le había dejado la mente en blanco. Metió las manos por dentro de la americana que llevaba puesta, pudiendo así abrazarlo por la espalda para acercárselo más, siguiéndole con las mismas ganas. Prefería aquello a la conversación y, con un poco de suerte, se le quedaba dormido al terminar y se libraba.
Notó un escalofrío recorrerla cuando sintió como hacía fuerza con sus brazos para abrazarla con más firmeza. Hasta cierto punto parecía que estuviera desquitándose por algo. Esperaba que fuera el estrés de todos aquellos días y la entrevista. De verdad que lo esperaba. No lo dejó separarse del todo, consiguiendo atrapar su labio inferior unos segundos.
- Estás raro – le acabó diciendo, divertida, algo más relajada al estar centrándose en otras cosas-. Pero… de alguna manera… Te queda bien.
- ¿Bien? Sora… vamos a ser sinceros – movió sus manos por sus costados, dejándola mover así sus brazos y que pudiera dejarlos en torno a su cuello. Sonrió ante ese gesto, ya que le iba a ser mucho más sencillo lo que tenía en mente. Volvió a hacer fuerza, ahora posando las manos por debajo de su cadera para levantarla y tenerla así sujeta entre la puerta y él-, llevas toda la noche dejándome claro con tus miraditas que no me queda solo bien.
Se le cortó la respiración durante los segundos que tardó en acomodarse. Esas cosas le gustaban, no estaba acostumbrada a ellas y aunque no iba demasiado mucho con ella lo de jugar a ser la "débil" no iba a negar que le gustaba que la manejara con tanta facilidad. Se acomodó para evitar caerse, ayudándolo al hacer presión con sus piernas.
- Te equivocas… - le dijo, dedicándole una sonrisa-. Llevo toda la noche con ganas de quitarte esa ropa.
Cualquiera que estuviera pendiente de ellos podría haberse sorprendido con las palabras de ella, él, sin embargo, no pudo más que sonreír de forma confiada. Había pasado ya un tiempo desde que el viaje a París había detonado todo aquello, y, la confianza que siempre había sido enorme entre ellos, había llegado a un punto en que Sora era capaz de decirle aquello sin que se le subieran los colores.
- ¿Y todavía me ponías pegas para subir a casa? ¿No ves que soy tonto y que necesito que me des alguna que otra pista?
- No te lo crees ni tú, y no me hagas ponerte ejemplos, que sabes muy bien tomar la iniciativa cuando te viene en gana. Y ahora haz el favor de callarte – adelantó la cabeza para volver a dedicarle un beso.
Aceptó tanto la acusación como el nuevo beso por parte de ella, volviendo a hacer algo de fuerza para poder llevársela a la habitación. Por suerte, ni siquiera era la primera vez que pasaba aquello entre esas paredes, de manera que iba no iba a tener problemas con sus propios recuerdos aquellos días. Llegó fácilmente a su destino, intentando acertar con la cama para poder posar la rodilla en ella y así dejar caer a la pelirroja desde no demasiada altura. Escuchó la risa de ella, viéndola revolverse para poder quedar también incorporada.
- ¿Dónde vas? – le dijo, divertido.
- A cumplir mis palabras de antes – se revolvió algo más, consiguiendo entonces arrodillarse frente a él-. Te he dicho que llevo toda la noche pensando en quitarte ese traje – dijo llevando sus manos a sus hombros para poder tirar de la americana hacia abajo-. Aunque también te digo que con tu ropa deportiva me gustas igual.
El que se echó a reír por las palabras de ella fue él, encantado de escucharla. Su ego agradecía oir cosas así de vez en cuando, no lo podía negar y más cuando sabían que venían de alguien que lo decía sinceramente. La dejó hacer, echando los brazos hacia atrás para que pudiera quitársela, dejándola caer al suelo.
- A ver si se te va a arrugar… - bromeó, aprovechando el momento para poder cerrar sus dedos en torno a su corbata, sonriendo.
- ¿Qué te pasa? – divertido, adivinó la respuesta.
- Cállate – tiró de él así, acercándoselo.
Obedeció, aprovechando para dejarse mover, empujándola así con su propio peso para que se tumbara, quedándose con la posición de ventaja mientras tanto. Notaba por la forma de comportarse de ella que estaba a la vez intentando olvidarse de todo lo demás y disfrutar de la situación. No llegaba a entenderla, pero en esos momentos tampoco se veía capaz de volver a entrar en discusiones de ningún tipo. Prefirió hacerla entreabrir los labios y así poder profundizar el beso, ladeándose, pudiendo asi pasear su mano por su costado, dejándola finalmente en su trasero, apretándola algo más contra él, colándola por dentro de la falda, aprovechando que podía así dejarla encima de la propia piel, dando gracias a la época del año.
- ¿Por eso me dabas la lata siempre de que llevara la corbata bien puesto con el uniforme? – bromeó divertido cuando se apartó para dejarla poder empezar a pelearse con ella para quitársela.
- No, porque soy una futura importante diseñadora de moda y tengo que preocuparme del aspecto de los que se relacionan conmigo – sonrió, terminando de quitársela y dejándola caer también por ahí.
Lo cierto era que le quedaba muy bien aquel aspecto. Era algo que dudaba que fuera a ver alguna vez en su vida y resultaba que le quedaba como si fuera realmente lo que estuviera destinado a llevarlo. Y seguramente ese pensamiento se reflejó en su mirada ya que se dio cuenta de que él estaba sonriéndole de esa manera tan suya.
- Cualquiera te aguanta luego… - acabó por bromear.
- No te lo voy a negar – amplió algo más la sonrisa, acercándose a ella para volver a darle un beso de nuevo.
- ¿Sabes qué se me hace raro? – le dijo cuando se separó tras haber llevado sus manos a su pelo.
- Me lo puedo imaginar…
- No me distraigas, Yagami – le dijo-. Que habíamos quedado en que llevaba toda la noche queriendo hacer una cosa y no me estás dejando.
Entretenido por las palabras de ella, no pudo más que darle la razón, dejándola tener más libertad de movimiento para que pudiera ahora pasar a librarse de la camisa, tomándose tu tiempo con los botones, sonriendo cuando consiguió terminar de abrirlos. No se la quitó, entreteniéndose en colar sus manos por dentro de ella, dedicándole así una caricia con ambas palmas moviéndolas lentamente, atenta a sus expresiones. No lo iba a negar, era totalmente independiente de la relación que habían llegado a desarrollar con los años. Taichi siempre la había atraído físicamente, no se lo podría negar a nadie. Y que le gustaba el cuerpo de él, tampoco.
Atento a sus atenciones, decidió cogerla de nuevo para tirar hacia arriba de ella y quedarse de nuevo los dos más incorporados. No estaba seguro de que si el intento de "discusión" con el que había empezado todo o la forma en la que ella seguía comportándose, pero era una de las veces que más ganas tenía de continuar con aquello. Cuando notó que ella se estabilizaba de nuevo, fue directo al motivo que había provocado que la levantara, metiendo las manos por debajo de la falda del vestido para tirar de él hacia arriba y sacárselo por la cabeza, despeinándola. Bajó la vista rápidamente a la figura de ella, arqueando las cejas.
- Ahora me vas a decir que me has venido a buscar a la salida de la entrevista porque estabas preocupada por mí – soltó sin darle tiempo a reaccionar, rodeándole la cintura con los brazos.
- Eh… No te creas tan importante. Ha sido coincidencia… - no mentía, no lo había hecho queriendo. O al menos su cabeza no lo había hecho conscientemente. A lo mejor su subconsciente se la había jugado y se había arreglado algo más de lo normal, pero eso había sido algo fuera de su control.
- Ya, claro – dijo haciendo sonar a bromea a pesar de todo, pegándosela, pudiendo disfrutar de esa forma del contacto de ambos. Buscó su cuello para poder empezar a recorrérselo con los labios, aspirando su aroma y de las caricias que le seguía dando mientras tanto.
La dejó maniobrar para poder quitarle también la camisa, provocando así que tuviera que soltarla para poder dejarla hacer. Aprovechó para cruzar una mirada cariñosa con él, notando que hacía exactamente lo mismo, antes de adelantar la cabeza algo más y posar su frente en la de ella. Aprovechó esa distracción para empujarlo hacia atrás y que se dejara tumbar, consiguiéndolo sin mucho problema.
Entretenido, decidió dejarla tomar el control, quedándose echado, atento a sus movimientos. Había tenido miedo en su momento de que para él las cosas se pudieran complicar mucho. Y de repente se encontraba completamente cómodo con lo que pasaba entre ellos. ¿Debería de estar agradecido? Seguramente porque no esperaba que su cabeza fuera a tenerle piedad y permitirle poder disfrutar de esas situaciones sin consecuencias. Dejó los brazos detrás de su cabeza para poder tenerla algo más levantada y observar sus movimientos, viéndola empezar a dejar pequeños besos por su torso. Debía de reconocer que era uno de sus puntos débiles y ella lo sabía, de manera que se dejó sin más. Aceptaba que ella le hubiera dicho que no lo había hecho queriendo, pero su cabeza estaba queriendo pensar que no era cierto y que ya sabía por dónde iban sus gustos.
Se le quedó la mente en blanco cuando la sintió llegar a la altura de su obligo, trazando la forma con sus besos, consiguiendo que tuviera que cerrar los ojos por las sensaciones. Lo siguiente que pudo notar fue que se alejaba algo más, notando sus manos en el cinturón para poder soltárselo.
- Vas a tener que ayudarme – le dijo, llamando asi su atención y que se quedara apoyado sobre sus codos para poder observarla.
- Si me lo pides así – le contestó, dejándola poder terminar de desabrochar el pantalón y levantar entonces su cadera para dejarla quitárselos.
- Bah… Con lo guapo que estaba con el traje, a ver si ahora sí que me voy a querer ir para casa – intentó hacer una mueca de fastidio, echándose hacia atrás entre risas para evitar que la pudiera alcanzar cuando lo vio acercarse con intención de pincharla en las costillas.
Aprovechó para cogerle las muñecas y así poder aprovechar para acomodarse sobre él a horcajadas, dejándolo revolver entonces sus manos para coger mejor las de ella. Ese gesto le volvió a sacar una sonrisa más dulce, que conllevó una punzada que no le gustó ni un pelo al aparecer en su cabeza la idea de que nunca se había sentido así con Ryo.
- ¿Pasa algo? – le preguntó, habiéndose dado cuenta.
Confuso, esperó a ver si le respondía. No quiso insistir, pero algo le decía que se les avecinaba una conversación seria aquella noche. Podía olerse lo que pasaba por esa cabecita pelirroja y no le gustaba ni un pelo. Le preocupaba de verdad. Pero ahora estaban a otra cosa, e hizo por incorporarse haciendo fuerza al no usar las manos.
- Sabes que no me engañas, ¿no? – le dijo-. Pero te voy a dar el gusto – siendo egoísta, no se pensaba quedar con las ganas. No a esas alturas en la que para él la cosa se haría algo más complicada.
La soltó para poder llevar las manos a sus hombros y llevarse con él los tirantes del sujetador a su paso, cerrando sus dedos sobre ellos en cuando quedaron sueltos, provocando asi al tirar de ellos que la prenda se bajara dejando así su pecho al descubierto. Adelantó su cuello, pudiendo así alcanzar a recorrerla con los labios, notando que se arqueaba hacia atrás para facilitarle las cosas entre suspiros provocados por sus acciones.
Sabía que estaba sobre territorio conocido, dedicándole toda su atención, encantado de llegar incluso a sentir cómo se estremecía entre sus brazos. Bajó las manos por su espalda, acariciándola, metiéndolas por dentro de su ropa interior, cerrándolas en torno a su cadera. Pudo sentirla buscar el cierre del sujetador para quitárselo y que no estorbara antes de llevar las manos a su rostro y atraerlo hacia ella para poder desquitarse con un beso.
Aprovechó para girarla, tomando de nuevo la posición ventajosa y entreteniéndose en terminar de desnudarla, necesitando espacio para poder hacerlo. Rompiendo el beso para bajar de nuevo por su cuerpo, fue bajando siguiendo sus formas, continuando por el centro del hueco que se marcaba entre sus costillas, deslizándose hacia su vientre, arrastrando las manos por su figura. Se movió mínimamente para poder quitarle ya del todo la ropa, no frenando con sus exploraciones en sus labios, provocándola al bajar hacia sus muslos, acercándose a la cara interna de uno de ellos. Notaba los ojos de Sora clavados en él, levantando la vista unos segundos para darse cuenta de que le ardían las mejillas al sentirlo tan cerca y al ser de esa forma. No estaba seguro de cómo se iba a tomar que siguiera con esos acercamientos, pero había confianza más que de sobra para que lo apartara si no estaba cómoda.
Se atrevió a acercarse algo más, tanteándola con pequeños roces aún sin llegar del todo a su destino, no ocultando la sonrisa en su cara cuando la escuchó reaccionar a sus acciones. No podía evitar en situaciones así pensar en que unos años atrás su versión adolescente jamás se habría atrevido a imaginar escucharla así y más por su causa.
- Para… para… - la escuchó poco después de haberse atrevido a afianzar sus acciones.
- ¿Paro? – confuso, la miro.
- Ven – intentó tirar de él para que se colocara de nuevo a su altura, dejándolo quedarse encima, revolviéndose para librarse también de lo que le quedaba puesto.
La ayudó, intentando maniobrar como buenamente pudo, asegurándose de sus dedos volvieran a rozarla de forma estudiaba antes de darse por contento al haber conseguido librarse de la ropa, tomando posición finalmente. Se sorprendió al darse cuenta de que era ella la que buscaba levantar algo más su cadera para acelerar las cosas. Volvió a reclamar un beso, aprovechando para entrar entonces en ella, esperando a necesitar respirar para incorporarse y ganar así libertad de movimiento.
Posó las manos en su cintura, usándola así como punto de apoyo, volviendo a verla arquearse, disfrutando de esa forma de las vistas que ofrecía, estableciendo un ritmo algo menos suave a medida que iba avanzando. Recordaba la primera vez que habian estado juntos y poco tenía que ver con aquella ocasión, el eterno miedo a poder hacerle daño se había esfumado y la timidez de ella ni siquiera había dejado su recuerdo. Ahora le seguía cada uno de sus movimientos con tantas ganas o más que él.
- ...Chi – solo fue capaz de volver a escuchar el final de su nombre entre los labios de ella.
Nadaoriginal: que de los dos el que lleve la razón sea Taichi es excatamente lo que dices tú, que lo que tiene que estar pasando por esa cabeza pelirroja. Que parece ser que la única forma de dejar que sus pensamientos vayan un poquito fluídos es centrarse en lo cualquiera diría que no debe de hacerlo, pero oye, ellos no parecen demasiado preocupados por el tema por el momento.
Espero que estés muy bien y con la salud a tope. ¡Un beso!
ElenaAA23: je, bueno, la verdad es que te voy a contar que llevo un rato mirando la pantalla, dudando si dejar la última línea o no, pero mira, todo sea por crearle a Chi dramitas mentales si algún día escucha a Aiko llamarlo así y se acuerda de alguna que otra cosa jajaja Creo que tiene para dos semanas escandalizado si sus neuronas deciden refrescarle los recuerdos.
Y por lo demás, sí, la verdad es que yo cuando la escribía ahí, dejaba que se notara mucho que tenía toda la pinta de que esa noche podría pasar algo. Es lo que dices tú, lo primero de todo, estando como siempre ha estado el patio entre esos dos, precisamente era una escenario peligroso, pero es que si para encima tenemos en cuenta ahora que vienen con un historial por detrás, es que hasta él se queda un poco atolondrado cuando Sora le salta con lo de que si sube igual no baja.
Por lo demás, pues sí. Lo cierto es que ahora mismo - y antes también - es la persona con más motivos, conocimiento y causa para tirarle de las orejas a ella sobre lo que está haciendo. Y lo mejor es que sabemos que lo hace de la forma más desinteresada posible, porque lo que a él le pasa es que quiere que ella esté bien, así sea con un farola, bien contenta y bien. Eso sí que dice mucho de él, la verdad.
Y nada más vecina que ya bastante trastada te he liado. La charla para el siguiente cofcofcof ¡Un bico!
