Bajó la vista hacia la cabeza de ella, la cual había quedado apoyada sobre su hombro. No necesitaba hacer el paseo de la vergüenza después de episodios de ese tipo, ni salir huyendo. Se podían permitir tomarse tu tiempo para recuperarse.

- No debería de quedarme así contigo – dijo ella, sin intención de revolverse-. Se me va a hacer tardísimo. Y… Cada vez me apetece menos volver a casa y dar explicaciones.

- No vuelvas hoy – habló con tono tranquilo-. A nadie le va a parecer raro que te hayas quedado conmigo, Sora. Puede que les extrañe más a mis padres que no haya vuelto a por Agumon en todo caso, pero… Quédate si quieres.

- No debería de hacerlo – repitió, quedándose en silencio unos segundos más-. Pero creo que de todo lo que no debería hacer ya he hecho lo peor. No va a hacer daño que me quede.

Estaba escondiéndose de la realidad descaradamente. Salir de allí implicaba conectar con el mundo real y no estaba preparada para ello de ninguna de las maneras. Sabía que tampoco estaba bien que se quedara así, usando a Taichi de almohada, pero, de nuevo, no era la peor de las cosas que había hecho aquella noche.

- Tú lo que quieres es que no me pueda escapar de la conversación que tenemos pendiente – habló ella de nuevo.

- Fíjate, estaba empezando a pensar que ibas a fingir haberte quedado dormida y todo – le dijo divertido-. Solo estoy preocupado por ti, Sora. Cada día que pasa más. Te digo esto por… el cariño que te tengo desde siempre. Algo muy gordo tiene que estar pasando por esa cabecita como para que estés así.

- ¿Por qué?

- ¿Cómo que por qué? Sora, a mí no me intentes engañar – se revolvió para poder girar lo justo y así poder encararla para hablar-. ¿Qué te pasa?

- No lo sé – acabó por admitir, haciendo una mueca-. No sé por qué hago las cosas tan mal como las estoy haciendo últimamente. Y mañana estaré en casa sintiéndome lo peor del mundo otra vez…

- ¿Puedo serte sincero? – espero a ver como lo enfocaba de nuevo-. Lo que yo creo que es que estás muerta de miedo de hacer lo de verdad quieras y que la mejor forma que se te ha ocurrido es desquitarte conmigo.

- Yo no me desquito contigo – le dijo rápidamente provocando que sonriera ligeramente.

- Me refería a que… es más que evidente que nos atraemos y espero no equivocarme al decir que me tienes el mismo cariño que yo a ti, pero… Esto no va contigo. Y me refiero a que no va contigo ni estar haciendo nada a las espaldas de nadie, ni el liarte conmigo porque sí. Quiero la verdad. Creo que tengo derecho a saberla a estas alturas. Así que confiesa, ¿qué narices está pasando?

- No lo sé – le contestó con un hilo de voz sin ser capaz de sacarla con más fuerza-. Creo que si sigo así me voy a acabar volviendo loca. Necesito…

- Necesitas largarte de aquí y empezar con tu vida de una vez. No ser la hija perfecta, ni la mujer perfecta, ni tener la pareja perfecta. Eso te pasa, y la mejor mala influencia que has tenido para eso soy yo. ¿Por qué narices no lo haces de una vez? – no queriendo sonar demasiado duro con ella, se acercó, dejando su frente sobre la de ella.

Fue incapaz de mantenerle la mirada, limitándose a buscar esconderse en un intento de abrazo por su parte, consiguiendo que la dejara hacerlo con facilidad. No quería forzar demasiado las cosas y obligarla a hablar más de lo que quisiera.

- Deberíamos intentar dormir. Mañana por la mañana te llevo a casa y le cuento yo a tu madre que me entraron varios ataques de histeria y tuviste que hacerme de niñera, ¿de acuerdo?

De nuevo, la única respuesta que obtuvo fue sentir como lo abrazaba con más fuerza. La dejó estar, no queriendo forzarla. Lo que le había dicho de que estaba preocupado por ella era cierto, porque ahora más que nunca era testigo de que seguía en plena guerra consigo misma. Con lo que quería hacer y lo que se suponía que debía de hacer. Le daba rabia que él nunca hubiera tenido que plantearse esa opción mientras que ella llevara toda su vida penitenciando con ella.

- Oye – pudo escuchar como reclamaba su atención, haciendo que bajara la cabeza hacia ella para observarla, haciendo un sonido para dejarle claro que tenía su atención-. Estoy segura de que te van a coger. Tendrían que estar mal de la cabeza para no hacerlo – sonrió, quedándose a la espera de que él le devolviera el gesto.

- Duérmete de una vez, Sora – le dijo a modo de respuesta, sonriendo como ella esperaba que hiciera.


Nadaoriginal: es sencillo de ver de esas forma, sí. Estos dos, en el tiempo que os enseño en esta parte, me parece que lo que hicieron fue comprobar hasta qué punto podían llevar las cosas. Que queda más que claro que funcionan como algo más que amigos de maravilla. Os prometo que me meteré en explicaciones más detalladas sobre lo que pasa por la cabeza de ellos, especialmente la de ella, que parece estar a punto de empezar a echar humo en cualquier momento.

Y hoy capi corto pero era como mejor me encajaba... ¡Un beso grandote!

ElenaAA23: pues nada vecina, aquí tienes la conversación que querías leer, aunque tampoco es que ella se haya abierto demasiado. Ya sabemos que le llevó su tiempo volverse más directa. Y en este caso no es que no tenga confianza en aquel con el que está, sino que yo creo que lo que le pasa es que no quiere tener que admitirse las cosas a sí misma y como siga así va a acabar dándose cabezazos.

Lo del desquite ya te lo expliqué, me refería a los nervios del día, que oye, el pobre los tenía que dejar salir por alguna parte y no se le ocurrió mejor forma. Lo que pasa es que como le tiene el aprecio que le tiene a su pelirroja no puede evitar preocuparse por ella y darse cuenta de detalles como la carita que se le quedó a ella de repente, incluso en un momento así. Y por eso mismo se ha ido a darle la lata al menos todo lo que se ha atrevido sin llegar a forzar demasiado las cosas.

Si es que la pobre todavía tiene en la cabeza demasiadas tonterías de las que se tiene que librar. Lo curioso es que en este caso nadie se las ha metido, al menos nadie cercano. Pero esto es algo que vemos a diario y que seguramente se me está escapando a proyectarlo en Sora porque es la que más papeletas tenía para tener que pelearse con toda esta basura de sociedad actual que se empeña en dictar los cánones. Y más si ya estás encasillada en algo. Menos mal que al final algo le hizo click en la cabecita y la tenemos como la tenemos en el presente.

Un bico grande grande grande vecina.