- Hasta mañana Mimi – dijo Sora a modo de despedida a la castaña mientras que se subía al taxi.

Retrocedió unos pasos hasta quedarse al lado de Taichi, el cual todavía estaba esperando por ella para acompañarla hasta casa. Era una batalla perdida que ya ni siquiera se iba a molestar en intentar mantener, aunque, en aquella ocasión, tenía ganas de quedarse completamente a solas con él.

- Oye – le dijo llamando su atención-. ¿Tienes tiempo?

- ¿Yo? ¿Por qué? – la miró, confuso.

- Porque se ha quedado buena noche y me apetece dar un paseo…

- ¿Un paseo tú? ¿A estas horas?

- ¿Qué? – se encogió de hombros.

- Nada, nada… Vamos a dónde tú quieras.

La observó unos segundos más, confuso antes de echar a andar junto a ella en la dirección que ella decidiera. Llevaba toda la noche comportándose algo más extraña de la cuenta y eso era algo que llegados al punto en el que estaban conseguía preocuparlo. Sin embargo, como empezaba a olerle que aquel paseo no era más que una excusa para poder hablar tranquilamente decidió dedicarse a seguirla hasta que abriera la boca finalmente.

- Me encanta cuando te dedicas a mirarme de reojo con cara de susto – le dijo divertida al cabo de un rato.

- ¿Y con qué cara quieres que te mire? Que te tengo calada… ¿pasa algo? ¿He hecho algo?

- Espero – sonrió antes de quedarse mirando hacia uno de los bancos del paseo de la bahía para poder hacerle un gesto e ir a sentarse a él.

- ¿Cómo que esperas? – no la siguió automáticamente, sino que necesitó unos segundos más antes de arrancar.

- ¿La chica que nos encontramos antes no era tu compañera de trabajo? – soltó de golpe.

- ¿Eh? – aquello no lo había visto venir.

- Te has puesto rojo… - sonrió-. ¿Quieres hacer el favor de venir a sentarte conmigo? Solo quiero hablar… Y por favor, quiero hablar lo más sinceramente posible…

Acabó por acercarse hacia ella y hacer lo que le decía. No hubiera esperado aquella pregunta, así de repente, y tampoco tenía demasiado por qué se la había hecho. Únicamente caminó hasta quedar sentado a su lado.

- Sí, era Koemi. Mi compañera de trabajo, ¿por qué?

- Porque te juro que es la primera vez en toda mi vida que te he visto mirar a alguien como te quedaste mirando para ella… - soltó de golpe antes de girarse para observarlo-. Y mira que te conozco desde hace mucho tiempo…

- Creo que…

- No me digas que no sabes de lo que te hablo, que lo sabes perfectamente. Te conozco casi mejor que nadie, Yagami… Ahora niégame que no eres capaz de decir ni dos frases delante de ella fuera del contexto laboral. Venga…

Mantuvo el gesto de sorpresa unos momentos más, intentando todavía procesar la situación, tardando algo más de lo que debería de hacerlo normalmente por la sorpresa. No pudo más que soltar una especie de risa antes de bajar la mirada y dejarla vagar por el paisaje que tenían delante de ellos.

- ¿Tanto se me nota? – admitió.

- Muchísimo y espero que ella lo haya notado también…

- ¿Me has hecho esta encerrona para amenazarme? ¿En serio?

- No… Bueno, en parte – sonrió, posándole la mano en el brazo para volver a atraer su atención-. Lo que quería era poder hablar contigo a solas sobre… Lo que pienso.

- ¿Sobre lo que piensas de que parezca estúpido cada vez que me la cruzo? – cedió con facilidad, volviendo a mirarla.

- Sí, justo de eso – intentó ponerse algo más seria, ordenando las palabras en su cabeza antes de volver a hablar-. Lo que te quiero decir es que… Yo sé que llevamos una temporada haciendo las cosas mucho más complicadas de lo que deberían ser y… que no se me ocurre mejor forma que esta para ponerle por fin freno.

Aquello volvió a pillarlo del todo por sorpresa. En parte por fin comprendía por qué había esperado a que los dos se quedaran completamente solos y lejos de todo, pero…

- ¿Qué tiene que ver…?

- ¿Cómo que qué tiene que ver? ¿Me lo estás preguntando en serio? ¿Te acabo de decir que te he pillado y que me he dado cuenta de que debes de andar con ella metida en la cabeza todo el día y todavía me lo preguntas?

- Pues… Quiero decir, tú y yo tenemos… Bueno, no sé lo que narices tenemos, pero hasta dónde yo sé… los terceros no habían sido un problema.

- Sí, pero porque yo esté haciendo las cosas asquerosamente mal eso no quiere decir que tú tengas que hacerlas. Te lo he dicho antes, nunca te había visto mirar a nadie cómo a ella… No es momento para andar haciendo el idiota nosotros dos.

- Sora… - abrió la boca, no tardando en volver a cerrarla.

Se le ocurrían algunas cosas qué decirle, como que estaba dando por supuestas muchas cosas, como que era ella la que estaba en una relación y hacía tan solo unos días que parecía habérsele vuelto a olvidar por completo. Pero le dio la cabeza para entender algo más allá de la evidencia.

- Te lo digo porque te tengo muy calado, Taichi… Dime la verdad, si nos volviéramos a acostar, ¿sería lo mismo? – aquello no llamó la atención de él, estaba ya lo suficientemente acostumbrado a que por fin fuera directa.

- Solo me atrae – admitió finalmente-. Lo mismo hoy que la semana pasada… - volvió a dejar la mirada fija en la nada, necesitando unos segundos más para poder terminar de pensar lo que le quería decir-. Pero… Creo que sé lo que me quieres decir. ¿Tan inútil me crees como para estropear las cosas a dos frentes antes de que ninguno de ellos exista realmente?

- No, lo que te quiero decir es que te mereces intentarlo con ella sin problemas de por el medio. Y sí, intentarlo aunque simplemente te atraiga. Tú y yo somos y siempre seremos amigos. Y si te hace caso te juro que la primera en ponerme a dar saltos de alegría voy a ser yo. Estoy siendo muy egoísta ahora mismo, que lo sepas. No querría, por nada del mundo, ser motivo para que algo así se te pudiera estropear. No podría con la culpa…

Quería a Taichi muchisimo, tanto que le había llegado a dar miedo el camino que estaban tomando desde hacía ya unos cuantos meses. La duda de si lo quería como un amigo con el que realmente había una conexión física que no podía funcionar mejor o realmente se engañaba a sí misma y estaba empezando a verlo con otros ojos totalmente nuevos la había estado rondando en muchas ocasiones. ¿Y si acababa con Ryo de una vez y daba el paso? ¿Y si se dejaba de tonterías y lo intentaba seriamente con él? ¿Qué podía salir mal? Siempre que se habían quedado solos había parecido inevitable olvidarse de que lo único que había entre ellos era amistad.

Pero la prensa mundial había tenido a bien recordarle la realidad. Si de verdad sentía por Taichi algo más que un cariño y una amistad enormes, leer las últimas noticias sobre los proyectos espaciales del país no le debería de haber dolido tanto.

También había tenido miedo por él. Que él pudiera confundirse por su comportamiento más aún y que fuera él quien ya no la viera como una amiga. Aquella idea de había borrado de su cabeza por completo cuando había visto la reacción de él al cruzarse con Koemi. Cuando le había dicho que nunca lo había visto mirar a nadie como lo había visto hacerlo a ella se refería realmente a que a ella nunca jamás la había mirado así. Y no hablaba desde los celos.

- Así que haces el favor de intentar no asustarla, ¿quieres? – habló de nuevo.

- ¿Tengo que prometértelo? – contestó con una leve sonrisa-. Supongo que tienes razón. De los dos la lista siempre has sido tú – llegaba a entender que se refería a que aunque simplemente fueran compañeros de trabajo, por muy evidente que fuera que a él le atraía Koemi, no había peor escenario para intentar algo que la situación que se traían entre manos.

- No todo lo que debería – le contestó acercándose hacia él para darle un beso en la mejilla-. Vamos a… hacer las cosas como deben hacerse. Yo no puedo seguir así… Y tú… Tú más te vale que espabiles de una vez y seas capaz de comportarte como toca con ella. Y eso sí que es una amenaza en toda regla.

Giró la cabeza para poder observarla ahora que se había quedado cerca tras el beso en la mejilla, adelantándola un poco más, solo lo justo para poder su frente apoyada sobre la de ella unos segundos.

- Acepto la amenaza solo si tú aceptas la mía de vuelta de que hagas el favor de pensar en ti misma y que les den a los demás…


Nadaoriginal: tampoco son preguntas que hace falta que nadie le responda, sabe perfectamente la respuesta. Yo creo que más bien sabe más que de sobra lo que pasa por la cabeza de ella, solo quiere obligarla a decirlo en alto a ver si deja de autoengañarse. Pero bueno, parece que han pasado algunos días más y que ha entrado en juego una pieza muy importante de la historia original que ha dejado al pobrecito futuro embajador en jaque mate que nadie pueda hacer nada por él. O al menos nada más que allanarle el camino para que no la líe mucho él solito.

¡Un beso!

ElenaAA23: él sabía perfectamente lo que le pasaba, solo que el problema viene siendo ella y su cabecita. Por el momento tenemos en este capi una visión más amplia de lo que pasa por su cabeza, lo que se ha estado planteando en estos últimos tiempos y lo que esta dispuesta a pasar por alto o no. ¿Que sigue haciendo mal por seguir con Ryo porque es-lo-correcto cuando es la última de sus opciones si la dejamos elegir libremente? Evidentemente, pero, por suerte, sabemos que al final algo le hizo click en la cabeza y ya sabemos al buen punto al que ha llegado.

Un bico grandote vecina.