HOLA!

Lamento muchiiiiisimo el retraso ¡casi dos meses! Xddd

Pero he vuelto con un nuevo capítulo bien largo por la larga espera.

Antes tengo que hacer una cosita.

ADVERTENCIA: Contiene lime explicito (OH YES) si no te gusta, te sugiero que te abstengas de seguir leyendo.

¡QUE COMIENCE LA LECTURA!


El ruido de la fiesta se escuchaba en toda la cuadra; las personas iban y venían de esa lujosa cabaña, que se encontraba al límite del pueblo, cerca de las montañas. Hacía un frío espantoso, pero eso no fue un impedimento para los jóvenes que querían lucirse en esa noche tan espectacular. Chicas con playeras diminutas o tops; faldas cortas de todos los colores, y hasta utilizaban zapatos de tacón a pesar de la nieve que caía, al estar cerca de la cordillera. Sí, había chicas que si llevaban abrigos o chaquetas, pero aun así mostraban más de lo necesario.

Las bebidas iban y venían, a veces en botellas, otras amontonadas en cajas, que uno o dos chicos las habían traído de la ciudad. Los vasos y copas estaban regados en todas partes, manchando los sillones y los lustrosos pisos de madera. Entre toda la multitud se podía apreciar a un grupo de jóvenes que competían para ver quién bebía más rápido, y otros chicos, ya intoxicados de tanto beber, vomitaba en los baños, pasillos o en las plantas. Las luces estaban apagadas, alguien había puesto luces de colores para dar un estilo disco al ambiente.

Lo que antes eran globos y un cartel que decía "Feliz Cumpleaños", estaban completamente destruidos. Habían sido arrancados, pisados, reventados y mojados con sustancias desconocidas. Lo pocos globos que sobrevivieron, estaban regados por todas partes de la casa, hasta en la piscina, incluso en la calle.

Eran cientos de personas, más de las que podían albergar en esa cabaña. Y todo por la fiesta de cumpleaños número diecisiete de Hyuga Hinata…

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22:38 P.M

4 horas y 3 minutos antes del desastre.

Sakura y las chicas estaban en la habitación principal, que consistía una cama matrimonial, dos veladores, un ropero de tamaño mediano, un escritorio amplio, un baño privado (que en ese momento Hinata se estaba duchando) y un ventanal que daba a un pequeño balcón.

Las chicas se estaban arreglando para la fiesta, se habían bañado y perfumado. En ese momento se encontraban eligiendo las prendas y los accesorios para lucirse en esa noche, que prometía ser sensacional.

Temari estaba sentada en el escritorio, mirándose en un espejo que habían colgado al frente del escritorio, haciendo un improvisado tocador. Se estaba maquillando, colocándose sombras en sus ojos para que se vieran más llamativos. Justo detrás de ella estaba parada Tenten, que también se miraba por el espejo, acomodando su cabello con sus dos característicos chonguitos, pero solo la parte superior, lo demás lo llevaba suelto. Ambas estaban a medio vestir, Temari llevaba una toalla en su cintura, mientras que su torso estaba cubierto por un elegante top de encaje negro. En cuento a Tenten, llevaba un crop top de manga larga de color gris oscuro, con un sugerente escote, las mangas eran ajustadas hasta los codos, luego caía suelto hasta más allá de sus muñecas. Sin embargo, también llevaba una toalla en su cintura, tapando sus largas piernas.

¡Ino! ¿Has visto mi suéter blanco? Estoy segura que lo puse en mi bolso…– preguntó Sakura, mientras buscaba entre sus cosas con una toalla en la cabeza y otra en el cuerpo. Estaba confundida, podría jurar que había guardado ese suéter blanco con cuello de tortuga, en su bolso de equipaje. Lo había comprado con la intención de usarlo esa noche. De hecho, las tres habían salido de compras la semana pasada para lucirse en la fiesta, claro que Hinata no tenía idea de nada. De todas maneras, no es la primera vez que salen de compras, así que no sería raro hacerlo esa vez.

Ah… sí. Lo saqué de tu bolso antes de irnos– respondió con simpleza, limándose las uñas como si fuera la cosa más interesante. Al igual que Sakura, se encontraba con una toalla alrededor del cuerpo. Sin embrago, ya estaba peinada y maquillada, solo se estaba dando unos retoques a sus uñas antes de vestirse.

¡¿Qué?! ¿¡Por qué?! ¡Con lo caro que me costó! – exclamó con enojo. Y no es para menos, lo compró en una tienda exclusiva. Realmente no le importaba mucho donde hacía sus compras, puede estar en una tienda de liquidación como en una feria, pero había quedado encantada y fascinada al mirar la prenda en un maniquí a fueras de un escaparate, y al darse cuenta del tipo de tienda que era, casi se le rompe el corazón. Pero se dio ánimos, ¿y que si gastaba un poco más en ese hermoso suéter? Ya vería cómo se las arreglaba con su madre, ya que no le haría ninguna gracia que desperdicie su dinero, según ella, en tonterías. Así que sin más, se lo compró con una enorme (y culpable) sonrisa.

Sí, sí. Era muy linda, lo admito. Y se te vería de maravilla en otras circunstancias, pero no en esta– dijo Ino. Seguía limándose las uñas sin mirarla, poniendo más atención a su estética que a la cara de desconcierto y enojo de la pelirosa.

¡Por supuesto que sí! Estamos al lado de las montañas y hace un frío de espanto ¡era perfecta! –Sakura seguía hablando con enojo. Le molestaba que Ino se haya atrevido a husmear en su bolso y sacar prendas, como si tuviera algún derecho sobre su ropa.

Ino soltó un suspiro, como si estuviera cansada del incomprensible (para ella) escándalo de Sakura.

Ya es tiempo de que cambies tu look, sé que ahora te vistes mucho mejor que hace algunos años, cuando eras una enana marimacha que se la pasaba jugando con muchachos y no tenía ningún sentido de la moda– Ino se sacudió como si le hubiera dado escalofríos, de solo recordar esos años le producía repelús.

Sakura se sonrojó abochornada. Antes de conocer a Ino se la pasaba jugando con Naruto y Sasuke a la pelota, partidas de videojuegos y hasta competencias de comida. Al recordar esto último se sonrojó aún más, ahora que lo pensaba bien, al lado de ellos dos parecía un chico más de su grupo, y más si se la pasaba ensuciándose las camisas con comida… era prácticamente un chico salvaje.

Observó con las mejillas encendidas a su costado, en donde estaban Tenten y Temari, en el que obviamente habían oído todo, pero al mirarlas le dio la impresión que corrieron la cabeza de nueva cuenta hacia el espejo, ya que Tenten hacia como que se acomodaba su cabello sabiendo que ya estaba perfecto, y Temari miraba exageradamente sus uñas.

"Bah, que piensen lo que quieran" se dijo. Total, ya era agua pasada. Aunque seguía juntándose con Naruto y, si es que estaba presente, Sasuke, ya no hacían esa clase de juegos, solo se dedicaban a conversar y compartir anécdotas. Si bien, en ocasiones hacen partidas de videojuegos en la casa del rubio, ya no son tan comunes como antes, y mucho menos se quedaba a dormir… ni pensarlo.

Entonces, que sugieres que me ponga con este frío– dijo con fastidio. Colocando sus brazos cruzados, para desaparecer el molesto sonrojo que todavía se notaba en sus mejillas.

Ino sonrió con picardía, levantando una de sus finas cejas.

El frío es lo de menos– sacudió su mano como si su cuestionamiento no fuera gran cosa– De todas formas estaremos dentro de la cabaña, no iremos a ningún lado. Lo importante es que ya es tiempo de que pases a la fase final de la moda– dijo, meneando la lima de uñas en su dirección.

Las chicas, que hasta ahora solo se han dedicado a escuchar en silencio, observaron a Ino con suspicacia, ya imaginando lo que planeaba la rubia para su amiga pelirosa.

Ino…– dijo con advertencia Tenten, siendo la primera en insertarse en la conversación.

Ino la observó de reojo con fingida inocencia, pero fue solo un momento. Poco a poco fue formando una perversa sonrisa, hasta posar nuevamente sus ojos en Sakura.

Ya es tiempo de que te emputescas al vestirte, Sakura– sentenció Ino, mientras seguí meneando la lima de uñas en su dirección, reafirmando así lo dicho.

No le hagas caso, Sakura– Habló, esta vez Temari con una mueca en su boca. Evidenciando su desacuerdo con la rubia –No tienes por qué hacerle caso en todo lo que diga Ino– dijo, mirando a Ino con fijeza.

Ino también le devolvió la miranda con la barbilla en alto, de forma orgullosa.

No te hagas la santita Temari, que tú fuiste la primera en ir en esas andanzas– le recriminó con los brazos cruzados.

Temari dio un respingo ante la acusación de la rubia. Si bien es cierto, fue una época de rebeldía en su vida en donde su ropero estaba lleno de ropa escotada o cortas, aunque ahora ya no anda vestida de ramera, tampoco es muy recatada que digamos.

Y sabes que tengo razón. No pienso permitir que Sakura se vista como mojigata, ya tenemos suficiente con Hinata– siguió contestándole a Temari.

Como si la hubiesen invocado, salió Hinata del baño envuelta en una toalla alrededor del cuerpo y otra en la cabeza. Todas las miradas se dirigieron a la recién nombrada, que se sonrojó al percatarse del repentino escudriñamiento de sus amigas.

¿Q-qué sucede? – habló en voz baja la pelinegra, sin entender el silencio sepulcral en la habitación.

Hinata, dime ¿Qué ropa usarás? –preguntó repentinamente Ino. Por el brillo en los ojos de la rubia, Sakura sabía que su amiga estaba buscando evidencias que le respaldasen lo dicho.

Extrañada, Hinata de dirigió hacia su bolso que estaba en el suelo aún lado de la cama. Sin decir nada, empezó a buscar entre sus cosas, la ropa que (ante la extraña insistencia de Ino y sin saber lo que ocurriría realmente en esa cabaña) utilizaría esa noche. Se levantó con una prenda en la mano, la estiró para luego mostrársela a Ino y a las chicas, era una bonita polera péplum de color azul con encajes en los brazos.

Es e-esto con unos pantalones negros– tartamudeó nerviosa, Hinata. Las chicas la miraban fijamente en completo silencio, como si la estuvieran evaluando. Con manos torpes, volvió a guardar su polera en su bolso.

Hinata…– Habló Ino con extraña delicadeza, mirándola con una sonrisa – Eres muy linda y tierna, pero… ¿sabes? Es necesario que pases al último nivel, YA. – dijo marcando la última palabra.

Todas las chicas dieron un respingo ante lo dicho.

Sakura observó a Ino con el ceño fruncido. De todas las personas, Hinata sería la última en usar prendas… llamativas.

¿Ah? –dijo Hinata sin entender. Miró con ojos inocentes a su rubia amiga que, sin darse cuenta, la observaba como un depredador mira a su presa.

Les juro chicas, que no se arrepentirán– susurró con una sonrisa perversa, antes de levantarse con lentitud en dirección a la pelinegra.

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23:28 A.M

3 horas y 13 minutos antes del desastre.

Sakura estaba mirando por la ventana, la nieve caía en pequeños copos entre la negrura de la noche apenas vista por los faroles que iluminaban escasamente.

Dio un par de vueltas el contenido de su vaso antes de tragar un sorbo. Hizo una mueca, estaba demasiado cargado, a pesar de lo dulce, se notaba el exceso de licor en el ponche. De seguro Temari fue la de la idea de hacer ponche, coreada y animada por las chicas, ya que son las únicas que les gusta este tipo de bebida. A ninguno de los chicos le gustaba este tipo de licor, lo encontraban "jugo para niñas" por el sabor dulzón y porque, se supone, no contenía demasiado alcohol.

Echó una hojeada por encima de su hombro. Todos conversaban y se divertían entre ellos con la música al tope. Temari estaba sentada en una esquina del sillón, ensimismada en una entretenida charla con Shikamaru que a éste, se le iban los ojos a cada instante a las cruzadas y esbeltas piernas de la rubia, a penas cubierta por una falda negra de un corte triangular a un costado de su pierna izquierda haciendo juego con sus tacones de aguja, luciendo realmente divina. No se sorprendía para nada por la poca discreción del Nara. Si ella fuera un chico, también se la comería con la vista y más con sugerente escote, pero viniendo de una chica exuberante como Temari, lo raro sería no mirarla.

Observó al otro lado del sillón… y deseó no haberlo hecho. Su amiga Ino estaba prácticamente encima de su novio Sai, dándole mimos en sus cabellos, mientras que él le acariciaba una de sus piernas, rozando el límite del diminuto vestido rojo fuego pegado al cuerpo como una segunda piel.

Sakura reprimió una arcada al ver cómo se miraban con lujuria.

"Hay miles de habitaciones aquí, como para que hagan este tipo de espectáculo en público, par de sucios" pensó con fastidio.

Sin querer sus ojos fue a parar en Hinata, que en ese momento estaba parada al lado de la chimenea conversando con el pelirrojo de su amigo. No lo conocía mucho, solo han charlado un par de veces antes de que él se mudara. Sabía que era muy amigo de la pelinegra desde la infancia y que seguían en contacto a pesar de su ida, aunque ya no tanto como antes.

Le sorprendía de la animosidad con la que hablaba su amiga, realmente nunca la había visto así de feliz. Al principio pensó que era por la fiesta sorpresa, pero ahora dudaba que fuera eso, al ver como sus ojos radiaban al estar frente al pelirrojo. En cambio, Gaara la observaba con alegría y ternura, aunque con una sonrisa más tranquila.

Gaara es amigo de Hinata desde niños. Sus padres eran socios de una importante compañía, por lo que desde pequeños han tenido que convivir por las reuniones de sus padres, ya sea en su casa o en la del pelirrojo, pero por ciertas circunstancias, el joven se mudó junto a sus hermanos a su ciudad natal hace dos años, y no lo ha vuelto a ver desde entonces. Al menos, hasta que Neji se comunicó con él avisándole de la fiesta que le harían a Hinata, y que sería muy grato que él y sus hermanos fueran de sorpresa.

Vio cómo su pecho de la pelinegra temblaba por la risa ocasionada por Gaara, y sintió una pizca de envidia por tamañas toronjas que tenía de senos. Hinata siempre ha sido una chica recatada y reservada, por lo que aún no termina de entender, como fue posible que Ino la convenciera de usar semejante vestido.

Recordaba vagamente que Ino le dijo tener un vestido perfecto para ella, que era de color vino tinto y largo rozando sus rodillas. Y efectivamente, lo fue. Pero no mencionó que era un vestido ajustado, prácticamente pegado al cuerpo, con mangas cortas y ni que hablar del escote… llegaba más abajo del centro de su pecho, casi en la boca del estómago, mostrando las formas de sus abundantes senos.

Recordó con una disimulada sonrisa, la cara de espanto que puso Neji al ver a su siempre recatada prima, con un escote que mostraba más de la mitad de sus senos. Sus ojos casi se les salen de sus cuencas y su cara comenzó a enrojecer, mientras se aferraba a un costado de Rock Lee como si fuera a desmayarse en cualquier momento. Casi podía asegurar, que estaba teniendo indicios de un ataque al corazón, si no fuera porque de repente se paró de un salto con intenciones de abalanzarse sobre ella y envolverla en una sábana si fuera necesario. Claro que esto nunca pasó, ya que fue detenido por Rock Lee y Kiba, que lo afirmaron cada uno de un brazo para evitar que la situación se viera embarazosa.

No supo cómo Hinata no se desmayó al ver las caras de hambrientos que pusieron la mayoría de los chicos al bajar las escaleras, especialmente el de Naruto que, prácticamente, se la comía con la mirada, y no dejó de observarla incluso, cuando Neji (todavía rojo y alterado) le advirtió que lo castraría si se atrevía hacerle algo a su prima, pero lo dijo lo suficientemente alto como para que todos lo oyeran. No había que ser un genio como él, para entender que la amenaza iba para todos.

Tenía que reconocer que Ino, sabía cómo sacar provecho a la complexión de cada persona. Porque realmente, Hinata se ve exquisitamente despampanante en ese vestido, con un escote más que pronunciado sin llegar a ser vulgar.

Se observó a sí misma disimuladamente, haciendo un ademán con su cabeza como si estuviera metiéndose un mechón tras su oreja. No estaba mal, llevaba una camisa ajustada de tirantes, de color burdeos. A diferencia de las demás chicas, la de ella le cubría el pecho casi por completo. Sus pechos no eran demasiado abundantes como para utilizar tops como las de Temari o vestidos con escote como las de Hinata e Ino.

De todos modos, la camisa le dejaba al descubierto su espalda y estaba metida en la falda para contonear mejor su delgada figura. La falda de mezclilla le llegaba hasta la mitad de sus muslos, pero no mostraba demasiado las piernas, ya que llevaba unas botas negras hasta más arriba de las rodillas.

A lo mejor su fuerte no eran sus senos, pero tenía que reconocer que se veía de muerte con esa falda a juego con las botas, hacía lucir su vigoroso trasero. De todos los años de ejercicios y disciplina en las artes marciales, dieron sus frutos. Unas piernas delgadas y tonificadas con un trasero de ensueño. Es una de las cosas que más se enorgullece físicamente, no todas pueden decir que su trasero era fabuloso. Al menos es algo de la que puede presumir sin ser vanidosa, por supuesto. Tenía que reconocer que Ino hizo un excelente trabajo escogiendo su ropa, la verdad ella iba a utilizar unos jeans ajustados en vez de falda, por el frío de la zona. Pero, una vez más, Ino tuvo razón, no era necesario cubrirse tanto, la cabaña poseía calefacción, cosa extraña teniendo una chimenea. Aun así, no sentía frío ni por asomo.

No sabía por qué su amiga quería tanto que se lucieran esa noche. Siendo honesta, no tenía a nadie a quien impresionar, salvo ellas. Ino siempre se viste espectacular, especialmente ahora que tiene novio. Hinata jamás intentaría seducir a alguien por su apariencia, por lo que no se explica cómo Ino la convenció de utilizar su físico para atraer la atención de cierta persona (ya no hace falta decirlo). Temari y Tenten siempre han sido atrevidas con su vestimenta, aunque esta última no era tan despampanante al vestirse, no sabía qué había pasado para que de un tiempo a otro empezara a lucirse.

Y quedaba ella. No esperaba lucirse para nadie realmente, aunque tenía que admitir que al igual que Hinata, algunos chicos no paraban de dirigirle miradas encendidas; y el que más sobresalta era Rock Lee. Eran amigos, claro, pero ha estado siendo muy molesto últimamente, la invitaba a salir en cada conversación que tenían o intentaba cortejarla cuando estaban a solas. Sabía por obviedad, que gustaba de él, siempre se lo dejó muy claro. Pero lo evitaba para no herir sus sentimientos y a pesar de saber que es un buen chico, no sentía atracción hacia él. Al menos no de esa manera.

Y como olvidarlo a él.

Apenas se asomó por las escaleras sintió su mirada penetrante, obligándola a alzar su mirada para cruzarla con las de él.

Y lo que vio no le gustó.

Sasuke la observaba de pies a cabeza con los ojos negros llameantes, perforando cada partícula de su persona. Un escalofrío, que no tenía nada que ver por estar a orillas de las montañas, le cruzó por toda su espina dorsal.

Estaba apoyado en el alfeizar de la ventana que estaba al lado del living, lejos de la multitud. Vestía con unos pantalones negros y una camisa negra con los primeros botones sin abrochar, mostrando parte de sus clavículas y pecho, que lo hacía ver mucho más atractivo de lo usual.

En otras circunstancias lo encontraría endemoniadamente guapo y hasta podría darse el lujo de fantasear en estar con un tipo como él, sino fuera porque conocía la clase de persona que era detrás de esa máscara de niño bonito. Corrió su mirada al instante, no poniendo atención en esos ojos que tanto la incomodaban, que incluso, a pesar de la distancia podía sentir su presencia como si estuviera al lado suyo.

Bajó las escaleras con lentitud, para que las demás chicas bajasen primero, en especial Hinata, quien es el centro de atención de esa noche. Pero más que nada, era para tratar de no llamar su atención, cosa que fue imposible. Sasuke, al igual que algunos chicos, se la comían con la mirada, pero es él quien se llevaba el premio por esa mirada tan demandante que le dirigía.

Nunca, jamás en todo el tiempo que lo conocía, la había visto de esa manera. Lo hacía ver como un tipo extraño y espeluznante, pero más que nada chocante.

Sasuke era un chico que miraba a todos con absoluta indiferencia, a veces con recelo u enojo, otras con amargura. Pero sus miradas siempre son de desprecio.

El tipo quien la observaba bajar por las escaleras no era el chico que conocía desde niños. Este era un hombre que la miraba como todos los demás, como si fuera un pedazo de carne frente a unos leones.

Su pecho retumbaba fuertemente por los latidos frenéticos de su corazón. Al bajar el último escalón, se refugió entre la multitud, sin importar que estuviera Lee allí. Sus manos empezaron a sudar de nerviosismo y no paraba de sentir que la estaba mirando.

Estaba entrando en la histeria… la primera de muchas que ocurrirían después.

Sacudió su cabeza, alejando esos pensamientos. Sasuke desapareció en la cocina y no ha vuelto desde entonces.

Sintió una presencia a su lado. Al girar la mirada se encontró con su rubio amigo, que llevaba un vaso a medio beber en una de sus manos, la otra la llevaba dentro del bolsillo de sus jeans. La miró con una media sonrisa algo apagada, muy extraño viniendo de él.

Hola– la saludó levantando el vaso a su dirección. Le devolvió el saludo con un asentimiento de cabeza.

Hola– dijo revolviendo su vaso de ponche.

¿Qué haces aquí tan sola? – le preguntó mirando por la ventana, como lo estaba haciendo ella hace un momento.

La verdad no tengo idea– soltó una pequeña risa – Ino está con Sai, y Hinata está entretenida con Gaara, así que…– dejó la frase en el aire. Aun así, Naruto captó el mensaje.

No tenía con quien hablar.

Pudo ver en Naruto la incomodidad al mencionar a la pelinegra, bebiendo un largo sorbo de su bebida. De pronto, su rostro se puso mortalmente serio con las cejas levemente fruncidas y los labios en un línea tensa. La mirada fija en algún punto de la inmensidad de las oscuras calles.

¿Sucede algo? – le preguntó preocupada, mirando su perfil.

Rara vez Naruto se ponía así de serio, pero por alguna razón, le daba la impresión que su repentina seriedad se debía a la llegada del pelirrojo amigo de Hinata. Desde que Hinata se reencontró con su amigo de la infancia, no se ha separado de él en toda la noche. Tomando en cuenta que no lo veía hace algunos años, era normal que estuviera feliz y deseosa de saber que ha sido de su vida en ese tiempo.

Si ella le hubiera pasado lo mismo con Naruto, reaccionaría de la misma manera, es por eso que estaba allí. No quería ser una entrometida, era una charla entre dos viejos amigos, ella nada tenía que ver ahí. Tampoco quiso acercarse a los demás chicos que estaban en el bar, porque estaba Rock Lee. Quien la molestaría con sus insinuantes comentarios, que era mejor evitar.

Observó a Naruto que soltaba un hondo suspiro, mirándola al fin. Sus ojos estaban llenos de incertidumbre, abrió su boca para decir algo pero solo boqueó un par de veces, como tratando de preguntarle algo, pero sin encontrar las palabras adecuadas para hacerlo.

Sakura sonrió de medio lado, ya sabiendo lo que quería preguntar su amigo. Así que, en vez de responder a su muda pregunta, optó por algo mucho mejor.

Hinata y Gaara han sido amigos durante su infancia, por lo que su trato hacia él es un poco diferente en comparación al resto, incluso en Ino o en mí. – comienza. Lo observa un segundo para ver su reacción antes de seguir mirando por la ventana. Estaba quieto como una estatua, con los ojos clavados en ella– Fue su primer amigo de verdad, sin contar a los amigos de su primo, claro. Pero ¿sabes? – Lo mira de reojo con una pequeña sonrisa– De alguna manera, me recuerda a nosotros tres…– susurró lo último. Era la primera vez que hablaba de los tres en conjunto, siempre ha sido Naruto y Sasuke o Naruto y Sakura. Jamás lo había dicho, porque nunca lo pensó ni lo sintió de esa manera, pero por esa vez… por primera vez, podía decir que hubo un "nosotros tres". Algo por la cual los uniera.

Volvió a mirarlo, casi con arrepentimiento por haberlo dicho. Naruto estaba estático, la contemplaba con sorpresa, con sus orbes azules clavados en los de ella. Sakura se removió incómoda, cambiando su peso a su otra pierna, y dando otro sorbo a su ponche.

¿En serio, dattebayo? ¿En qué te recuerda? –preguntó con un tinte juguetón en su voz. Tratando de observar sus ojos, pero ella los evitaba mirando hacia otro lado para no sentirse tan avergonzada.

Olvídalo. Eso no viene a cuento– le cortó tajante.

Cuando sus ojos se encontraron de nuevo, la sonrisa que había aparecido en el rostro del rubio titubeó un segundo y, podría jurar, que sus ojos viajaron un instante en algún punto detrás de ella.

Frunció el ceño extrañada, trató de mirar que es lo que desconcertó al rubio, pero un inesperado agarrón en su brazo derecho la obligó a volver a prestarle atención.

¿Pero qué…–

¡No! No te desconcentres, dattebayo. Mírame y dime lo que ibas a decirme– exigió. Sujetando su brazo con una mano.

Sakura lo contempló derrotada. La observaba expectante a lo que fuera a decirle, con ese brillo de determinación en sus ojos. Sabía que Naruto no cedería, tenía esa expresión que tanto admiraba y detestaba a la vez, porque en ese instante, él no la dejaría ir hasta saber lo que estaba pensando.

Hizo una mueca sin disimular su molestia.

Bien– Soltó un suspiro, relajando su postura. Naruto la soltó de pronto para prestarle toda la atención.

La verdad es que… me cuesta mucho hablar de esto, así que solo la oirás una vez, ¿de acuerdo? – le preguntó con duda, no era un tema que le tenía gusto, pero algún día tenía que hacerlo, solo lamentaba que fuera hoy.

Naruto asintió quedamente.

Sakura volvió a suspirar e inhaló profundamente, eligiendo las palabras adecuadas para contestarle.

Bueno… fuiste mi primer amigo en la infancia, con quien jugaba y hacía trastadas todo el tiempo– se permitió recordar momentos de su niñez, de las veces que su madre le tiraba las orejas por las barbaridades que hacía con Naruto. Escuchó una pequeña carcajada de su amigo, también recordando viejos tiempos– Pero…– ahora se venía lo difícil, lo que le costaba admitir, lo tendría que decir por primera vez en voz alta– De alguna forma… retorcida y extraña, también consideré a Sasuke como amigo–

"Ya. Lo dije" -se dijo para sí.

No quiso mirar a Naruto, por vergüenza. Pero tampoco lo escuchó reírse ni nada, suponía que la estaba escuchando con atención, así que la incentivó a seguir hablando.

No es que le tomara cariño ni nada. Tampoco es que él haya sido muy comunicativo conmigo, o que hubiera hecho cosas para merecerlo, pero… tú sabes. Él siempre ha estado allí –susurró lo último, mirando al fin los azules ojos de Naruto.

Estaba serio, observándola con entendimiento.

Para Naruto, el comportamiento de su amigo era un total misterio, nunca, desde que eran niños, supo el porqué de su actitud hacia la pelirosa. Siendo que ella no tenía ningún interés en él, a diferencia de las demás chicas de la escuela que lo molestaban y lo seguían para todos lados, en cambio, Sakura fue reacia hacia ese tipo de comportamientos.

Al principio, Sasuke fue realmente insoportable, llamándola por apodos ofensivos y tratándola como si fuera poca cosa. Cuando Sakura no pudo soportar más la actitud del pelinegro, pensó con tristeza que se iría de su lado, pero grande fue su sorpresa cuando Sakura le ofreció un trato a Sasuke. En el que ambos no se dirigirían la palabra a cambio de convivir con el rubio. Sin embargo, las cosas no fueron tan llevaderas como se pensó, aun así… sucedió algo que no sabía explicar del todo.

Con el pasar del tiempo, Sasuke tuvo un cambio, uno sutil y extraño, casi imperceptible, pero él siendo su amigo sí que lo notó. Sasuke jamás cruzó palabras con la pelirosa, cumpliendo lo que había prometido, ni la observó ni mucho menos trató con ella, incluso, hacía como si la pelirosa no existiera, a menos en un principio. Luego vino el cambio, no sabe cuándo realmente, quizás sucedió de a poco, pero lo que sí sabe, es que el cambio fue para con Sakura.

Si bien, él seguía siendo desagradable, estaba allí, con ellos. Participando en sus juegos y en sus conversaciones con la pelirosa, que él nada tenía que ver, pero ahí estaba escuchando en silencio. Naruto sabía que ya nada se podía hacer con ellos dos, no podía obligarlos a caerse bien, pero ahora que Sakura admitía que consideró, aunque sea un momento a Sasuke como amigo, supo que todos sus esfuerzos habían dado sus frutos, tarde sí, pero las dio.

Él sí que lo sabía. Sasuke siempre estuvo con ellos, en los juegos, en las tratadas que se le ocurrían y él se involucraba sin quererlo. Incluso en las conversaciones privadas con la pelirosa, cuando Sasuke inventaba cualquier excusa para irse de su habitación y se quedaba a solas con su amiga, él sentía su presencia detrás de la puerta, claro que sin el conocimiento de la pelirosa, que viendo la oportunidad de que el pelinegro no estaba, comenzaba a confiarle secretos y penas que le afligían. Siendo escuchados por Sasuke.

Eran cosas pequeñas, algunas extrañas y otras sin importancia, pero que escondía un significado que ni si quiera él, sabía interpretar.

Me gustaría pensar que él también te consideró como una amiga…–susurró más para él que para la pelirosa. Aun así lo había escuchado, y soltó una leve carcajada sin humor.

Permíteme dudarlo– contestó con sarcasmo.

Observó nuevamente a Naruto, que observaba detrás suyo con una sonrisa burlona. Extrañada trató de girar su mirada para ver qué es lo que estaba viendo, pero antes de lograr su cometido, el rubio llamó su atención con un estrepitoso ruido.

¡Ay! –dijo de pronto Naruto, colocando sus manos en sus hombros, haciéndola que girara hacia él.

¿Qué, que? ¿Qué pasa? –preguntó extrañada la pelirosa. Naruto hacia extrañas muecas como si le doliese algo.

¡Nada, nada! jajajaja–rio con nerviosismo. Soltándola repentinamente como si nada hubiera pasado. –Creí ver una abeja, eso es todo– dijo rascándose la nuca incómodo.

Está nevando… aquí no hay abejas–le recrimina con los ojos entrecerrados.

Por eso dije "creí" ver– señaló, recuperando su sonrisa.

Creo que bebiste demasiado…–repuso con los brazos cruzados.

No seas mala, Sakura-chan– se quejó el rubio con voz infantil – ¿Por qué no vamos donde los demás chicos y disfrutemos de la fiesta? No creo que quieres estar aquí bebiendo sola, dattebayo–propuso, meneando su vaso en su dirección.

Naruto tenía razón. Se supone que debían estar festejando y no estar ensimismados mirando por la ventana, recordando momentos de su niñez y pensar en personas que…

Sacudió su cabeza, evitando el camino de sus pensamientos.

Está bien. Solo porque quiero beber otra cosa que no sea ponche– expresó, observando su vaso con disgusto.

¡Así se habla! – dijo con entusiasmo. Pasó un brazo por sus hombros y, prácticamente, la arrastró hasta el bar en donde estaban la mayoría reunidos.

Por esa noche. Solo por esa noche, quería dejar de pensar y disfrutar al máximo con sus amigos. Bebería y reiría con Naruto hasta emborracharse. De todos modos, estaban solo ellos en una cabaña a kilómetros de la ciudad.

¿Qué podría salir mal?

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Silencio.

Hinata dejó caer la pizza a medio comer sobre la cama, con la boca abierta del espanto y el horror, mirando mortificada la escena que acaba de presenciar. Sakura la segundó, observando con los ojos desmesurados la pantalla de la computadora, sin creer todavía que se haya atrevido hacer eso.

–Eh… al menos no salgo en el video– Se le ocurre decir Ino, para cortar el tenso ambiente.

Ambas chicas giraron la cabeza en dirección a Ino, con la furia bailando en sus ojos.

–No puedo creerlo…– susurra la pelirosa – me lancé a su espalda… y lo llamé Sasuke-kun ¡yo jamás lo he llamado así! – exclama con la voz ahogada.

–M-me va a dar a-algo– balbuceó Hinata a duras penas. Afirmándose el pecho con una mano.

Ino se apresuró en socorrerla, recostándola entre las almohadas. Hinata no ha cambiado de expresión en todo momento manteniendo la cara descompuesta.

–Sakura –llamó la rubia, para que le ayudara a calmar a la ojiblanca, pero la chica no se movió de su posición, con la cara enterrada en la computadora.

–Ne-Neji-nissan– musita con aprensión la ojiblanca, tapándose la cara con las manos.

Ino no sabía muy bien que hacer, solo atinó a levantar nuevamente a la ojiblanca para que bebiera un poco más de refresco y no se desmayara.

–Tranquila Hinata, no te preocupes. No creo que tu primo lo recuerde, sino te hubiera dicho algo ¿no? – cuestionó. Sin embargo, Hinata no contestó, lamentando una y otra vez su imprudencia y la vergüenza que sentía por su comportamiento bochornoso en esa fiesta.

Sakura seguía contemplando la imagen congelada en donde sale encima del Uchiha. Él no se veía muy a gusto que digamos, ¿entonces cómo se giró toda esta situación? ¿En qué momento pasó a besuquearse con Sasuke?

–Por Dios, Hinata. Si así te pones al verte borracha, no me imagino con lo demás…– reveló Ino. Cerró inmediatamente la boca, al darse cuenta que había hablado de más.

La pelirosa giró su cabeza con fuerza a su dirección, con los ojos abiertos y cargados de reconocimiento. Entonces recordó las palabras dichas por la rubia esta mañana ¿Qué no había visto un par de imágenes? ¿Qué solo aparecía la cabaña de su tío? ¿Cuánto vio realmente?

–Ino…– comenzó Sakura, con un tono de advertencia en su voz – ¿De qué estás hablando? –

Ino abrió y cerró su boca varias veces, tratando de gesticular algo inentendible. Mientras tanto la ojiperla, que hasta en un momento estaba recostada con la cara pálida, se levantó con la espalda recta observando a la rubia de la misma manera en que lo estaba haciendo la pelirosa.

Al ver que Ino se había quedado sin habla, tomó la computadora y comenzó a buscar con desesperación más imágenes que pudieran comprometerlas como el video anterior.

–N-no están allí– habló quedamente la rubia, con un tartamudeo nervioso, más parecido a Hinata que a ella misma.

– ¿Q-qué quieres d-decir con eso? –preguntó Hinata, sin dejar de mirarla. Sakura hizo lo mismo, colocando la computadora en su regazo.

Ino se levantó de la cama y comenzó a pasear de un lado a otro como lo había hecho en el living, pero en esta ocasión se veía más nerviosa que enojada. Empezó a jugar con sus dedos, los abría y cerraba de forma repetitiva, con la mirada pensativa y preocupada.

Sakura jamás la había visto tan nerviosa.

No, si la vio una vez. Después de esa fiesta, Ino estaba más que nerviosa al ver el enorme desastre en la cabaña. Obviamente sabía el porqué de su reacción, ya que a ella se le confió en cuidar la propiedad y entregarlo sin un rasguño, caso que no fue así y casi se desespera al pensar la reprimenda que le irían hacer sus padres cuando supieran la verdad, y ni que hablar de su tío.

– ¡De acuerdo! ¡Está bien! ¡Hablaré! –gritó de pronto la rubia, como si alguien la estuviese amenazando.

Ni Sakura ni Hinata dijeron anda, esperando que Ino decidiera contar de una vez lo que tuviera que decir.

Ino Inhaló y exhaló un par de veces, antes de vomitar las palabras.

– ¡Fue mi culpa! ¿De acuerdo? Por mi culpa fue que llegara toda esa gente a la cabaña y… fue mi culpa que sucediese todo aquello…– fue bajado la voz a medida que iba hablando, sonando casi un susurro lo último.

–… ¿Qué has dicho? –preguntó con voz ahogada la pelirosa. No dando crédito a lo que oía.

–P-pero I-Ino-chan… se sup-pone que t-todos ellos l-llegaron por cu-cuenta propia– habló Hinata, llevándose ambas manos al pecho.

–Por supuesto que no– respondió Sakura por Ino, levantándose de la cama hasta posarse delante de la rubia, taladrándola con la mirada– alguien tuvo que dar el aviso, pero nunca se supo quién fue – siguió hablando la pelirosa, con la voz casi ahogada por la rabia, sin dejar de mirar a la rubia, que no hacía más que temblar de susto por las reacciones de sus amigas.

– ¡No lo sabía! ¡Yo tampoco recordaba nada de esa noche! Les juro que no fue mi intención, sino fuera que lo vi por casualidad yo…– Ino se disculpaba de su imprudencia, pero fue interrumpida por la pelirosa.

–Espera, espera –la cortó, confundida. –Mejor explícate a que te refieres, Ino– espetó Sakura, colocando sus manos en sus caderas, sin quitar su expresión de enfado.

–De acuerdo… esperen aquí– con pasos apresurados, se dirigió fuera de la habitación, perdiéndose por el pasillo.

En menos de cinco segundos, Ino volvió a aparecer en la habitación con su teléfono en la mano. Las miraba de forma alterna, mordiéndose el labio inferior con nerviosismo. Caminó hacia su cama y se sentó en la orilla a un lado de Hinata, que no dejaba de observar el teléfono de la rubia con extrañeza.

–Bien… –comenzó hablar Ino, ordenando sus ideas – Había dicho que no estaba ahí –dijo, dando una leve mirada hacia su computadora. – Porque en realidad está en mi teléfono – reconoció.

– ¿Pero, c-como es p-posible? –balbuceó Hinata, acomodándose al lado de la rubia.

–No entiendo…– musitó la pelirosa en confusión.

Ino soltó un suspiro cansado, pasando una mano por su cara liberando algo de tensión.

–Yo… cuando vi algunas de las imágenes, recordé algo. Más bien, fue una idea, pero terminó siendo verdad– confiesa.

–Se-Seguimos sin entender– le comenta la ojiblanca.

Sin decir nada, Sakura se acercó a la rubia y se sentó a un lado de ella, tratando de escuchar y comprender a donde quería llegar su amiga.

Hasta donde sabe (y lo que recuerda) el dato de que le harían una fiesta a Hinata a las afueras de la ciudad, se había filtrado. De toda la gente que se colaron, algunos pocos eran conocidos de la escuela y el resto eran personas que jamás habían visto, la mayoría por supuesto, eran de la ciudad y otros eran, incluso, del mismo pueblo de la montaña.

Recordaba que al día siguiente le habría preguntado a algunas personas respecto a la fiesta, y entre los comentarios diversos que la describieron eran tales como; demasiado sensacional o una completa locura. Después de eso, comenzó a preguntar quién o quienes les había dicho del lugar, pero las respuestas no la llevaban a nada; "Si mi amigo no me hubiera dicho de esta fiesta…" "Un grupo de chicas nos invitó a ir en su camioneta…" "El presidente me lo dijo en un sueño…" –claro que a este último no contaba, no estaba segura si el tipo seguía alcoholizado o drogado, pero por su forma distorsionada de hablar y sus ojos muy abiertos y dilatados, le dio la idea que quizás fueran ambas cosas.

Sin embargo, lo que no entendía en absoluto, es que como es posible que todas esas personas se dieran el tiempo de conducir tres horas y media para llegar a un frío y nevoso pueblo, todo por una simple fiesta. No era por menospreciar la celebración, pero ¡vamos! No había nada interesante o particular que llamase tanto la atención. Sí, había alcohol y esas cosas, pero no era suficiente pretexto para que medio mundo se colaran en la cabaña, algo así como un famoso DJ o algún tipo de celebridad. Eso le daba de que pensar, ¿Qué ocurrió para que todo el mundo de pronto quisiera ir? Nunca nadie supo. Lo que pasó en esa fiesta, se quedó en la fiesta.

Hasta ahora.

Volvió al presente, observando como Ino jugaba con su teléfono, sin atreverse a abrirlo. Se le estaba colmando la paciencia, no podía seguir con esta angustia.

– ¿Podrías explicarnos de una vez? –llamó Sakura, con voz monocorde, pero lo suficientemente alto como para que ambas chicas dieran un respingo.

–Ah… sí, sí –respondió Ino, ubicándose –Pues verán, cuando vi algunas fotos… no sé, como que recordé algo de esa fiesta, no lo puedo explicar muy bien, solo sabía por algún motivo que tenía que revisar mi teléfono, así que lo hice y pues… –volvió a callar.

Ino desbloqueó la pantalla de su teléfono, buscando algo, mientras que las chicas observaban encima de su hombro con curiosidad. Abrió sus contactos y fue a uno en específico, mostrando la bandeja de mensajes.

Abrió sus ojos con desconcierto, leyendo los mensajes que Ino se había mandado con esa persona.

–No conozco a este tipo, ese tal "Suigetsu" no lo había visto ni oído en mi vida. Pero escuchen– Ino se aclaró la garganta para leer en voz alta.

-Hola, me dijeron que tú vendes alcohol a domicilio.

-Eso depende.

-Estamos en medio de una fiesta en las afueras de la ciudad y nos falta más alcohol, ¿es posible que nos puedas ir a dejar?

-Es probable, ¿con quién hablo?

-Yamanaka Ino.

-¿Y me conoces por?

-Por un amigo en común.

-Hmm… ¿y en donde se supone que están?

-En un pueblo a tres horas y media por la carretera principal.

-¿El de las montañas?

-Sí, sí, ese mismo.

-Bien, si puedo ir. Pero te aviso que cobro por botella.

-¿No sería posible que nos hiciera un descuento?

-Quizás. Mándame una foto tuya.

-¿Para qué?

-Si me gustas podría hacerte el descuento.

–Me debes estar jodiendo– exclamó Sakura, mirando a Ino anonada.

– ¡Qué más quisiera! – berreó la rubia en un quejido. –Pero eso no es todo, miren– Ino mostró la foto adjunta que le había enviado al desconocido.

Salía Ino con una sonrisa coqueta. Por el ángulo de la cámara, daba la impresión que se la sacó ella misma, y no solo eso, mostraba gran parte de su escote siendo visible la curvatura de sus senos.

– ¿Sai sabe de esto? –preguntó en un susurro la pelirosa, sin dejar de ver con la boca abierta la imagen provocativa de Ino.

– ¡Por supuesto que no! ¡¿Estás loca?! –exclamó desconcertada la rubia.

–P-Pero Ino-chan, esto no tiene sentido…– habló Hinata de forma dubitativa. – ¿C-Cómo es posible q-que toda e-esa gente llegara p-por esa c-conversación?– cuestionó, llevándose las manos al pecho.

Sakura frunció el ceño ante la pregunta. Hinata tenía razón ¿Qué pintaba el tipo en todo esto?

–La verdad no lo sé. Solo sé que después de esa charla comenzó todo lo demás– explica Ino, balanceando su teléfono de un lado a otro con nerviosismo, muy extraño en ella. –Además aquí dice que lo llamé – dijo mostrando la llamada con ese tal "Suigetsu", que duraba cerca de cuatro minutos.

–Dios, Ino. Que cosas le habrás dicho…– increpó desconcertada la pelirosa, observando a Ino con una mueca. Se sobó la frente con sus dedos, le estaba empezando a doler la cabeza. –Aun así, eso no explica cómo llegó todo el mundo a la cabaña –objetó, pronunciando aún más su mueca. –Aunque... ¿Quién será ese amigo en común?– preguntó pensativa.

–A-Al menos descubrimos un m-misterio– aventuró la ojiblanca. – d-descubrimos quien f-fue la persona q-que trajo t-todo ese alcohol–

–Es verdad– le concedió Sakura, soltando un sonoro suspiro de cansancio. –pero seguimos sin saber quién dio el aviso. –

–Entonces… ¿no están enfadadas? – preguntó Ino casi con timidez. Sakura la miró con escepticismo, evaluando las posibilidades, para luego curvar levemente sus labios en un asomo de sonrisa.

–No exactamente... si bien la has cagado con eso, también fue nuestra culpa –reconoció.

–S-Sakura-chan tiene razón. Fue la r-responsabilidad de t-todos, ha de ser s-sincera –comenta esto último Hinata, con los ojos clavados en sus rodillas.

–Oh… que bien– dijo Ino con una sonrisa que no le llegó a los ojos. –Pero, creo que no les va a gustar esto –masculla, con la mirada fija en su teléfono.

– ¿Ah? – confundida, Sakura mira a su rubia amiga con una ceja alzada.

–Es que la verdad… eso no es todo– confiesa. Comenzó a mover de nuevo su teléfono de un lado a otro, con ojos medio culposos y nerviosos.

Sakura tensa su espalda. El sentimiento que había creído desaparecido, volvió como un latigazo en su estómago. Luego de toda la calma y el relajo que sintió al estar con sus amigas; comiendo y disfrutando, dejando de pensar en los problemas. Todo eso se fue por el drenaje cuando Ino pronunció esas palabras.

– ¿Hay-Hay más? –balbucea consternada la ojiblanca.

Ino se limitó a sentir, abriendo de nuevo los mensajes que se había enviado con el tipo, pero esta vez volvió a revelar más conversaciones y, al parecer, más imágenes.

Aclaró su garganta para seguir leyendo en voz alta, con las chicas apegadas a sus costados, escuchando y fijando su vista en su teléfono, atentas a cualquier revelación.

-Eres hermosa... y dime ¿vas con amigas?

-Por supuesto.

-Si me muestras fotos de ellas así como tú, te cobraré solo la mitad de todo el alcohol que pidas.

-¿En serio?

-Solo si son tan hermosas como tú, sí.

Ino paró de hablar para luego mostrar las fotos adjuntas luego de esa conversación.

La primera salía Tenten sentada en una de las altas sillas del bar. La foto había sido tomada de perfil, por lo que se le veía las piernas cruzadas, haciendo que la falda se le levantara un poco mostrando demás. Estaba bebiendo un vaso de algún tipo de licor, mirando de reojo hacia el otro lado, como si no supiera que la estaban fotografiando.

La segunda foto era Temari, que estaba parada al lado de las escaleras hablando con Shikamaru. Estaba apoyada en la barandilla mirándolo con lascivia y la boca ligeramente abierta, con los labios brillantes y sensuales. La foto fue tomada de frente, dejando a Shikamaru de espaldas y solo observándose la expresión de la rubia.

Al ver la siguiente foto, Hinata ahogó un grito, tapándose la boca con sus manos, viendo con horror la imagen que Ino le había sacado sin darse cuenta.

Hinata estaba parada al lado de Kiba. En ese instante se le había caído un poco de licor en su vestido, y se lo estaba limpiando con una servilleta. Sus dedos paseaban por sus exuberantes pechos, que casi se le salían por el largo y pronunciado escote. Estaba tan concentrada que no se dio cuenta de la mirada de su amigo Kiba, eran unos ojos iguales a los de Temari; llenos de lujuria sin disimulo alguno.

– ¡AAHHH NOO! –gritó espantada la ojiblanca. Se levantó de la cama en un salto, parándose frente a ambas chicas con la cara roja de la vergüenza. – ¿C-com-mo ha-as p-p-podido hac-cer e-e-eso? –tartamudeó en un quejido, fijando su vista llorosa en Ino.

– ¡Lo siento! ¡Lo siento Hina-chan! – suplicó Ino, levantándose también para acercarse a la ojiblanca. Su mirada transmitía culpa y vergüenza por lo ocurrido, la verdad nunca pensó que haría algo así y más, si era para conseguir algo a cambio. Ella no era de esas, pero debió de estar lo suficientemente ebria como para llegar a mandar fotos provocativas a un desconocido, y no tan solo a ella, sino también a sus amigas.

Sakura que se había quedado extrañamente callada, observó el teléfono de la rubia que había dejado en la cama para disculparse con Hinata que, en ese momento, se encontraba lloriqueando en los brazos de una culpable Ino.

– ¡De verdad lo siento! Pero por favor no llores– gimió la rubia, sobándole los hombros a su pequeña amiga.

–Ino…– habló la pelirosa en un murmullo, pero al parecer no fue escuchada, porque Ino siguió disculpándose.

–T-Tu sabes que yo nunca haría algo así, Hina-chan– habló de manera nerviosa y culposa, la rubia.

–P-P-Pero l-l-lo hi-c-c-ciste In-n-no-chan – hipó Hinata por el llanto. Se limpiaba las lágrimas con sus manos y la cabeza gacha.

–Ino…– llamó Sakura un poco más fuerte, para que la chica lo escuchara.

– ¡Sakura! Estoy ocupada con Hinata, podrías ayudarme un poco ¿no crees? – se exasperó la rubia, mirando al fin a la pelirosa, pero lo que vio no le gustó.

Ino observó a la pelirosa mortalmente pálida con su teléfono en la mano, y un extraño presentimiento le atizó en la boca del estómago.

–Definitivamente, eso no fue todo…– habló quedamente. – ¿ya has visto la última foto? –poco a poco su voz fue subiendo de tono de forma peligrosa. Se levantó de la cama para quedar frente a las chicas, en especial en Ino, que la miraba horrorizada al caer en cuenta a lo que se refería la pelirosa.

Hinata se tragó el llanto, mirando como Sakura iba adquiriendo una expresión iracunda. –Sa-Sakura-chan…–la nombra en un murmullo casi inaudible.

–Lo viste…– pronuncia en asentimiento, observando como Ino se encogía levemente en su posición. –Bien… bien…–susurra, dándose la vuelta para lanzar el teléfono de la rubia sobe la cama, y en menos de dos segundos se había ido de la habitación.

Con pisadas fuertes y rápidas, Sakura estaba frente al sillón, tomó su mochila y con apuro comenzó a buscar algo con desesperación. Hasta que lo halló. Era un pequeño pendrive de color rojo que utilizaba para la escuela; ya sea para proyectos que tenía que presentar en diapositivas, guardar trabajos u informes que debía imprimir. En general, cosas importantes, pero ahora debía hacerle otro uso.

De inmediato se dirigió a la habitación de la rubia, encontrándolas paradas en el mismo lugar en que las dejó, paralizadas ante las impredecibles acciones de la pelirosa, que sin mayor preámbulos, se sentó en la cama y procedió a conectar el pendrive en la computadora de la rubia.

Ino tardó un segundo en reaccionar al comprender lo que trataba de hacer.

– ¡Sakura! Espera un segundo…–llamó acercándose – ¿qué estás haciendo? –le cuestionó.

–Tu qué crees, cerda. Guardo las imágenes en mi pendrive. –contestó en un gruñido, enfadada.

– ¿P-Pero p-por qué? –se atrevió hablar la ojiblanca, saliendo de su estupefacción.

Sakura no contestó, siguió haciendo lo suyo ignorando a ambas chicas.

–Si es por la foto…– mencionó con precaución la rubia.

Ante la mención de esa blasfema fotografía, la pelirosa perdió la poca paciencia que le quedaba. Sacó el pendrive de la computadora y se plantó delante de Ino con aire amenazador, provocando que la rubia diera un brinco del susto.

Ino no le tenía miedo a Sakura. Siempre han peleado y discutido por todo, y cada vez que sucede la confronta de forma terca y orgullosa, claro que las circunstancias eran por motivos tontos y sin importancias. Sin embargo, esta no sería la ocasión. Sakura la observaba como si realmente fuera a golpearla, y a diferencia de la pelirosa, ella no tenía idea de artes marciales. Pero, no podía reprochárselo, ella tiene todo el derecho de estar enfadada con ella, después de todo fue su culpa de que la fiesta se haya salido de control.

Aunque…

Ino se mordió el labio.

–Voy a ver las fotografías en mi casa – espetó la pelirosa, dirigiéndose a Ino – No puedo creerlo… una cosa es que le envíes fotos tuyas a desconocidos ¡Y una muy distinta, es que nos tomes fotos provocativas sin nuestro consentimiento!– exclama con los ojos llameantes del enfado.

–Bueno… –dice la rubia altiva, comenzaba recuperar el valor perdido por el susto – en esa foto –apunta con sus dedo al teléfono que estaba encima de su cama. – pareciera que si supieras lo que estabas haciendo – se defiende con los brazos cruzados.

Las mejillas de Sakura ardían de rabia, porque muy en el fondo Ino tenía razón, esa última foto ella no se veía para nada como las demás chicas; desprevenidas y por accidentes. Crispó sus dedos en sus costados, deseando arrancarle las hebras rubias de su amiga hasta dejarla calva.

Hinata, que hasta entonces se había mantenido apartada, se acercó tímidamente a la cama y tomar entre sus manos el teléfono de Ino, para ver qué es lo que tanto enfadó a su pelirosa amiga.

Estuvo a punto de atragantarse con su propia saliva al ver semejante pose que estaba haciendo su amiga. Una cosa era clara, nuevamente Ino tenía razón; Sakura sabía perfectamente lo que estaba haciendo, al menos en ese instante, porque estaba segura que estando sobria y con todos sus sentidos puestos ella jamás se atrevería hacer tamaña posición.

La fotografía fue tomada en el pasillo de la cabaña, frente a la cocina. Sakura le estaba dando la espalda a la cámara, apoyando su rodilla izquierda encima de una pequeña mesa de adorno. A pesar de estar de espaldas, había virado su cabeza fijando sus ojos en la cámara; era una mirada coqueta y retadora, casi altiva, pero sobretodo seductora, mientras que sonreía tocando con la punta de la lengua su labio superior. Sin embargo, eso no era lo más impactante; su mano izquierda levantaba su falda revelando gran parte de su trasero y ropa interior. Sus nalgas se veían blancas y brillantes gracias al flash de la cámara, y su ropa interior era apenas visible, ya que era un finísimo colaless negro de encaje semitransparente que, prácticamente, no le cubría nada de nada.

–S-Sakura-chan…–jadea sorprendida Hinata. Giró su cabeza en dirección a la pelirosa con los ojos bien abiertos.

Sakura ya no sabía si estaba roja por la ira o por vergüenza, no obstante, la mirada que le dedicó la ojiblanca la hizo encogerse ligeramente-más posible a la segunda opción-esquivó su mirada removiéndose con incomodidad.

–N-No es algo que… bueno yo…–balbuceó Sakura, cruzándose de brazos. Sin saber que más decir, optó por cerrar la boca y observar hacia el otro lado, medio avergonzada y medio enfadada.

– ¿Ya ves? ¡Al parecer no todo es mi culpa! –exclamó enfurruñada la rubia, levantando su barbilla.

Sakura rodó los ojos con cansancio.

Estaba claro que no terminarían de ver las fotografías, al menos no ese día, no después de lo ocurrido con Ino. Había querido ver las imágenes con el único propósito de saber la verdad entre ella y Sasuke, pero terminó encontrando más revelaciones y más preguntas que respuestas, y nada de lo que quería saber en un principio.

Soltó un sonoro suspiro.

–Hinata –esta vez le habló a la susodicha que seguía escondida detrás de Ino. Su amiga la observó con la curiosidad bailando en sus orbes blancos. – es tiempo de ir a casa ¿te irás conmigo? –preguntó en otro tono. Era más afable, como si no quisiera asustarla con su enojo anterior.

–Ehh… sí, claro– con pasos torpes se acercó a la pelirosa, con la vista fija en sus pies.

– ¿Saben qué? Si quieren culparme a mí, está bien. Tienen todo el derecho. –habló Ino, casi igual de cansada que la pelirosa.

–Solo… discutámoslo mañana, ¿está bien? –dijo Sakura, sobándose las sienes. –me está dando jaqueca –

Ambas chicas se dirigieron al sillón a por sus cosas, mientras que Ino las esperaba en la puerta del departamento. Una vez que llevasen sus pertenencias, se acercaron a la rubia para despedirse, pero solo se quedaron allí paradas en un silencio incómodo.

–De verdad que lo lamento –habló al fin Ino, rompiendo la tensión que comenzaba a formarse. –No era mi intención hacerlas sentir mal– volvió a disculparse con sinceridad.

–L-Lo sabemos Ino-chan –respondió Hinata. No podía enojarse con la rubia por mucho tiempo, después de todo ella, al igual que todo el mundo, se encontraba alcoholizada y era entendible que no fuera consciente de sus acciones, como le sucedió a ella misma y en especial a Sakura, quien fue la mayor afectada después de todo.

Observó de reojo a la pelirosa que sostenía los tirantes de su mochila en silencio. Sakura era demasiado orgullosa como para dar el brazo a torcer sin dar pelea y esa, es una de esas situaciones.

Apretó sus labios, despidiéndose de Ino por las dos.

Ambas chicas se encaminaron fuera de la residencia comenzando a caminar por las calles, que ahora, estaba cubierto por las luces anaranjadas y rojizas del atardecer. ¿Tanto tiempo había pasado?- se preguntó Sakura.

–Hinata, ¿me podrías decir la hora? –preguntó.

–Pues…– levantó la manga de su muñeca derecha para ver la hora de su reloj. – S-Son cerca de las seis y media –respondió la ojiblanca, volviendo a posar su vista al frente.

No volvieron a hablar en todo el camino; Hinata no sabía muy bien si debían hablar de todo lo ocurrido, y Sakura estaba más ocupada con sus pensamientos como para entablar una conversación. Tampoco es como si pudiesen hablar de otra cosa, todo el asunto de la fiesta las habían sobrepasado lo suficiente para discutir y pelear entre ellas.

Sakura solo quería llegar a casa y descansar, pero no podía hacerlo. Después de todo lo que había pasado en todo el día, tenía suficientes motivos para derrumbarse en su cama y dormir como un tronco. Sin embargo, su mente seguiría dándole vueltas a todo, lo suficiente como para no dejarla dormir en toda la noche. Y sabía que la única manera de dormir era saber la verdad entre ella y Sasuke, independientemente de que la respuesta de esa incógnita puede que no la deje dormir en absoluto…

Paró de caminar.

Habían llegado al frente de otro camino que conducía a la casa de Hinata. Cruzó miradas con la chica, preguntándole con los ojos si quería que la acompañara. Pero la sonrisa conciliadora de la ojiblanca le dio a entender que estaba bien así.

–Nos vemos mañana, entonces. –habló la pelirosa, metiendo las manos en los bolsillos de su falda.

–Si…– susurró.

Sakura estaba por irse cuando Hinata habló de nuevo.

–N-No te enojes con Ino-chan, d-después de todo e-ella tiene razón…–habló quedamente, asustada de la reacción de la pelirosa.

Sakura se puso tiesa, pero no dijo nada. En el fondo sabía que era cierto. Al fin de cuentas, nadie la obligó hacer esas cosas; sí podría estar enoja con Ino respecto a lo demás, no obstante, no podía responsabilizarla de todo cuando ella misma pareciera haber disfrutado de todas esas… ocurrencias.

Soltó el milésimo suspiro de ese día, cada vez más cansador que el anterior.

–Bien, pero mañana. Creo que todas tenemos muchas cosas en la cabeza, mucho que procesar– le respondió con pesar. –Nos vemos. –se despidió al fin, volviendo a retomar la caminata.

–A-Adios Sakura-chan– la despidió de vuelta, caminando hacia su casa.

A pasos cortos y acompasados fue caminando Sakura, con la vista perdida en algún punto del suelo. En su mano derecha descansaba el pendrive dentro de su bolsillo, jugaba con ella moviéndolo entre sus dedos.

Ahora que estaba sola podía dar rienda suelta a sus pensamientos. Era demasiada información en tal solo un día, mucho que procesar y analizar.

Recopilando la información hasta ahora, puede que tenga una pista que la llevara hacer… hacer eso con Sasuke.

Primero; la fotografía que le dejó en el casillero, no era una simple imagen como pensó, era parte de un video. ¿Colocó una cámara a propósito? ¿Acaso era premeditado? ¿Él sabía que ella se dejaría… manosear por él? Pero lo que más le importaba saber y a la vez le aterraba, era saber si él realmente… si ambos llegaron a intimar.

La ya tan familiar punzada en el pecho se hizo presente al imaginarse lo peor. Apretó el pendrive con fuerza. Las evidencias de esa noche estaban dentro de ese dispositivo, todo lo que quería saber podría estar allí, y si no lograba encontrar nada entonces… no le quedaba más opción que hablar con Sasuke y pedirle explicaciones. Aunque pensándolo bien, en algún momento debía hacerlo, no podía ir por la vida asustada de su propia sombra, imaginando que en algún momento podría aparecer él con esos ojos negros fijos en sus movimientos. Tenía que ponerle un alto, solo esperaba que las cosas no empeoraran después de eso.

Una inesperada luz apareció encima de su cabeza. Los faroles de las calles se encendieron antes de que los últimos rayos de sol desapareciesen en el horizonte. Observó a su alrededor. No había nadie en esa calle, ya que no era muy concurrida y menos a esas horas, pero no le preocupaba mucho ir sola por ahí, ya estaba acostumbrada, de todas maneras su casa quedaba solo a una cuadra doblando a la izquierda.

Estaba a unos pasos de doblar cuando de repente, una figura alta apareció por esa calle, plantándose repentinamente frente a ella.

Y fue como si le vaciaran una cubeta con agua fría sobre el cuerpo. Todo su cuerpo se congeló con el pánico efectuando en su sistema, sus manos comenzaron a sudar dentro de sus bolsillos, mojando el dispositivo que aún mantenía fuertemente agarrado en su mano.

La punzada de angustia que había sentido hace unos minutos, no era nada en comparación al verdadero terror estrujándole el pecho y el estómago.

Bajó la luz del farol, se reflejaban los oscuros ojos de la persona quien más ocupaba sus pensamientos y la última persona quien esperaba encontrarse.

Uchiha Sasuke, la observó de vuelta.

Ninguno habló.

¿Cómo había llegado hasta ahí? ¿La estaba esperando? ¿La siguió hasta la residencia de Ino? ¿O es simple casualidad?

Sakura lo miraba como quien viera a un fantasma, mientras que Sasuke solo la observaba fijo sin ninguna emoción en su rostro.

–Hola. –saludó escuetamente el Uchiha.

Con lentitud, Sakura sacó sus manos de sus bolsillos dejándolos en sus costados, totalmente tensa ante su escrutinio.

–Ah… – balbuceó media desubicada, sin saber que decir en realidad. Nunca esperó enfrentarlo tan pronto, pero sabía que debía estar enfurecida y empezar a exigirle explicaciones. Sin embargo se había quedado paralizada del miedo, sin tener tiempo para procesar el brusco encontrón que la hizo sentir tremendamente apabullada.

–Te estaba buscando. –habló claro y simple, directo al grano.

El corazón de Sakura dio un vuelco para luego bombear con fuerza en su pecho.

– ¿P-Para qué? –volvió a balbucear. Apretó los dientes ante su evidente tartamudeo, que se escuchó patético en ella. Debía controlarse, no dejarse vencer por el miedo, sino él podía tomar ventaja de eso, tenía que ser fuerte. Se lo repitió una y otra vez en su mente antes de preguntar de nuevo, esta vez con más firmeza y brusquedad. – ¿Qué es lo que quieres? –

Si le molestó o no su tono de voz, no lo demostró. Se veía tan imperturbable que era casi imposible detectar algún atisbo de emoción en sus ojos. Recordó la vez que la fue a dejar a su casa; su forma de tratarla fue otra -aunque mantenía ese semblante hosco y parco- tenía cierta amabilidad en su voz e incluso en sus facciones. Él en este momento, no demostraba nada de lo que vio esa noche.

–Naruto me dijo que me estabas buscando. –

El miedo que una vez tuvo fue poco a poco remplazado por el enfado. No podía creer que aun así tuviera el descaro de plantarse frente suyo como si nada, después de dejarle esa fotografía que le revolvió el estómago. Pasó todo el día con la angustia devorándosela como un parásito, preguntándose cómo pudo meterse con un tipo como él.

En verdad no podía entenderlo.

–Iba a agradecerte por llevarme a casa –comenzó. Tenía la voz ahogada por la rabia contenida.

Las facciones de Sasuke se relajaron. No se veía tan serio como antes, de hecho podría jurar que sus ojos destellaron por un segundo, aunque eso podría deberse a la luz del farol.

"Deja Vu." –pensó con ironía. Se repetía la misma escena de la banca, frente a la escuela.

–Pero ahora puedes irte a la mierda– espetó. Apretó los labios aguantando las ganas de seguir soltando groserías, observando la reacción del Uchiha.

Sasuke se tensó visiblemente. Si alguna ve tomó una postura más cómoda, esta se fue por completo. Su cara se endureció, frunciendo profundamente el ceño con una mueca de desagrado, pero eran sus ojos negros los que más destacaban: oscuros y abismales.

Se irguió, dejando ver por completo toda su altura imponente. Dio un paso hacia delante, provocando que Sakura trastabillara hacia atrás asustada de su cercanía, pero no se dejó intimidar. Se obligó a si misma erguirse de la misma forma para que viera que no le tenía miedo, a pesar que en el fondo estaba aterrada hasta la médula.

–Cuida muy bien tus palabras, Sakura. –advirtió en voz baja, pero fue suficiente para que ella lo escuchara.

–Mejor cuida bien de las tuyas. Quizás no lo recuerdes, pero yo sí que lo recuerdo muy bien –lo dijo. Dijo las mismas palabras que escribió detrás de esa asquerosa foto. Observó la reacción de Sasuke, creía que con eso podía perturbarlo, aunque sea un poco. No obstante, fue todo lo contrario.

En vez de molestarse o sorprenderse de alguna forma, transformó su mueca en una sonrisa ladeada llena de mofa, cruzándose de brazos.

El muy desgraciado se estaba burlando de ella. Él sabía muy bien de lo que estaba hablando y tenía el descaro de sonreírle de esa manera tan prepotente, como si todo esto fuera una broma para él.

Apretó aún más sus puños.

–Ah… eso– habló con lentitud, sin dejar de sonreír. – Quería que recordaras lo que sucedió esa vez– dijo con cuidado, como si hubiera escogido las palabras adecuadas para responder.

–Ya– dijo con tensión– nos liamos ¿Qué hay con eso? –se cruzó de brazos, aparentando una seguridad que no tenía.

Sasuke dejó de sonreír para mirarla con seriedad. Sus ojos negros tan oscuros y penetrantes, no reflejaban nada que le pudiera dar una pista de sus pensamientos u emociones. Había tanta frialdad en su mirada que llegó a traspasarla como un manto helado, estremeciéndola. ¿Esas eran justamente las palabras que le afectaban? ¿Diciendo que le importaba un rábano lo que haya pasado entre ellos? ¿Tanto le importaba lo que pudiera estar sintiendo, o solo quería atormentarla? Luego de tantos años… ¿él seguía molesto de que se metiera en su vida… en sus vidas?

Recordó las interrogantes que se hizo, después de que la llevara a casa… ¿En verdad él sí podía tener sentimientos por ella? ¿Sería posible?

–Piensa lo que se te de la gana. –masculla con voz ronca. –Solo quería que supieras lo que había pasado. Allá tú si te imaginas otras cosas. –dijo despectivamente.

–No es escusa– apenas respondió, por la rabia que le atrofiaba la garganta. Su cuerpo temblaba por la ira, de que ese condenado infeliz la haya estado acosando y espiando solo por un enrollo de una sola vez, que ni ella se acuerda. –Nadie anda por ahí enviado fotografías íntimas ¡lo que tu hiciste es enfermo! –increpó, con los ojos llameantes de furia.

Sasuke se posicionó frente a ella con rapidez, rozando su pecho con la de ella. Los músculos de sus hombros estaban tensos y su rostro siempre estoico, cambió brutalmente a una expresión desencajada. Sin embargo, eran sus ojos lo que más impactó y por ende, hizo saltar del susto a Sakura e intentar retroceder, pero la mano de Sasuke la agarró del brazo sin delicadeza alguna.

–S-Suéltame– pidió con voz temblorosa, abandonando la poca seguridad que le quedaba. Solo podía quedarse allí, observándolo con el pánico reflejándose como un espejo en sus ojos. Y más cuando la miraba de una forma que jamás había visto.

Las piernas de Sakura eran de gelatina, temblaban ante los iracundos ojos de Sasuke, que no hacía otra cosa que verla de una manera tan maníaca que le llegaba a erizar todo los vellos del cuerpo.

–No lo repetiré otra vez –habló en un susurro, acercando su rostro a la de ella. –Ten mucho cuidado de lo que dices. – siseó lo último.

Sakura se apartó de él con brusquedad, liberando por fin su brazo. No sabe dónde tomó la valentía para hacer eso, pero al sentir el aliento del Uchiha sobre su rostro, la hizo recordar a esa asquerosa fotografía; en cómo se besuqueaba con él. Se le revolvía el estómago de solo pensarlo.

– ¿Te molesta que diga la verdad? –bramó con furia. Volviendo sus ojos a los de él. –pues bien, te diré un par de verdades, Uchiha. –dijo elevando la voz. Estaba comenzando a perder los estribos. –Se perfectamente lo que has estado haciendo ¡no te atrevas hacerte el tonto! ¡Te he visto! – exclama con la garganta palpitándole, ahogada de tanto reprimirse. Lo soltaría todo. Todo de una vez.

–Visto en donde…– le cuestiona, igual de enfadado que ella.

– ¡POR TODOS LADOS, MALDITA SEA! –estalla al fin, escupiendo las palabras sin poder detenerse. – ¡Estas en la escuela, en la cafetería, por los pasillos y hasta en el gimnasio! ¡Cuando entreno sola o con mi equipo! ¡En la calle, cuando voy con mis amigas, cuando voy de compras o simplemente voy de paseo! ¡Pero estas AHÍ! ¡COMO UN MALDITO ACOSADOR OBSERVÁNDOME! ¡LO SÉ, CON UN DEMONIO! ¡LO SÉ! –grita descontrolada, con la cara roja de tanto bramar. Toma una inmensa bocanada de aire, recuperando el aliento.

Sasuke la observa impávido, con la cara tan seria que pareciera mentira que no le haya afectado en absoluto. Le dio tiempo a que Sakura recuperara la respiración para luego tomar la palabra:

– ¿Y qué es lo que quieres? –pregunta, extrañamente sereno.

– ¿Qué es lo que quiero? – repite consternada. – ¿No es obvio? ¡Quiero que me dejes en paz! ¡Déjame en paz! –exclama casi con súplica.

Seguía respirando con dificultad, mientras que Sasuke se quedaba callado, observando como poco a poco iba normalizando los latidos de su corazón.

–No. – dijo escuetamente.

–… ¿qué? –balbuceó. No podía creer lo que oía. Le gritó todo su desconcierto, le dijo su verdad y él solo la mira sin rastro de culpa, sin arrepentimientos.

–He dicho que no. –repite, anormalmente calmo para una persona que hace unos momentos la enfrentó con rabia agarrándola del brazo. –No lo haré. –sentencia con voz monocorde.

La rabia ya no cabía en su cuerpo. El veneno de la furia se desborda por los poros de su cuerpo, como un volcán a punto de ebullición. Ya no estaba el miedo ni la angustia, habían desaparecido de su pecho ante las insensibles palabras del Uchiha, siendo remplazados por un parásito mucho mayor y más potente. Podía sentir la rabia consumiéndola, estaba a un paso, un diminuto paso de mandar todo a la mierda.

– ¿Qué demonios quieres de mí? – cuestiona con la cara contrariada y rabiosa, los ojos le brillaban por las luces de los faroles. Revelando unos ojos verdes salvajes y peligrosos, llenos de furia sí, pero que de alguna manera la hacían lucir mucho más hermosa.

Sí, así es como la quería ver.

–Todo. –Habla casi sin pensar, pero agrega: –No te dejaré en paz. –fue directo y claro.

– ¿Por qué? ¿Qué mierda es todo esto, Sasuke? –le pregunta casi con desesperación, sin poder entender que es lo que quería él de ella. ¿Todo? ¿Qué significa eso? Las manos le temblaban ya sin poder reprimir todas las emociones aglomeradas en su interior.

El Uchiha no contestó a su pregunta.

–Es mejor que empieces a acostumbrarte –le aconsejó, dando un paso atrás antes de darse la vuelta y comenzar a andar hacia la dirección contraria a la casa de Sakura. –Las cosas seguirán del mismo modo, te guste o no. –finaliza.

Sakura se quedó con la boca abierta, totalmente incrédula.

– ¿Hasta cuándo? –alcanza a preguntar a unos pasos del Uchiha. – ¿Cuándo será suficiente para ti? –tenía la voz ronca de todo el gritería que hizo, pero no por eso menos potente.

Estaba a un paso… un minúsculo paso.

Sasuke sigue de espaldas, quieto ante su pregunta, pero se da unos segundos de silencio antes de responder con inminente calma. –Cuando se me dé la gana– habló con simpleza, como si no fuera nada lo que estaba haciendo.

Sakura se queda muda.

¿Así que es eso? ¿Ella era algún tipo de juego para él? ¿Un desafío o una meta al cual llegar? ¿Su vida para él, era simplemente eso? ¿Un entretenimiento para pasar el rato?

Con la boca seca, dio un par de pasos largos y rápidos hasta llegar justo a su lado.

Sin pensar y con la mente en blanco. Sakura lo agarró del hombro, obligándolo a darse la vuelta en su dirección para que la mirase a los ojos, ver si realmente ella era eso para él. Pero Sasuke simplemente la observó como quien viera cualquier cosa, sin sentimiento sin nada en su mirada… nada de lo que ella pudiese entender.

Y ese fue el último paso para desatar todo lo que llevaba dentro.

Presa y cegada por la ira y la humillación, sin pensar ni planear nada. Acumuló toda la angustia, el miedo y el asco, en un solo punto de su cuerpo; su mano derecha que ya estaba cerrada por la tensión, se potencio ante esa carga que llevaba muchísimo tiempo en su pecho. Liberó toda esa energía reprimida haciendo lo que siempre -desde que conoció a ese niño malhablado y desagradable- en todo el tiempo que llevaba de conocerlo, quiso hacer.

En un rápido movimiento certero, descargó toda su frustración en un brutal golpe en el rostro.

Sakura le había dado un puñetazo.

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El ruido de la música y el barullo de la gente eran levemente amortiguados por las paredes y la puerta de aquella habitación. Aun así no era un impedimento para lo que estaban haciendo con tanto desenfreno.

Sasuke la mantenía acorralada en la pared, besándola con desesperación, mientras que ella le agarraba de los oscuros cabellos desordenándolos y lo empujaba lo más que podía hacia ella haciendo que el beso fuera más profundo.

Los besos fueron cada vez más húmedos y desesperados. Las respiraciones de ambos se entrelazaban con agitación, sin detenerse en ningún momento. Las manos de Sasuke paseaban por sus costados con impaciencia, acariciando su cintura y bajando hacia sus caderas dándoles un ligero apretón.

Por puro instinto, Sakura levantó una de sus largas y esbeltas piernas, y la enrolló en las caderas del pelinegro, juntando sus cuerpos aún más si era posible. Su mano tibia la acarició desde su rodilla y todo el largo de sus muslos hasta situarse en su trasero, provocándole un respingo que él aprovechó para tomarla de las caderas y levantarla del suelo, haciendo que sus dos piernas se afirmaran en sus caderas. Sakura jadeó en su boca al sentir el roce de sus caderas contra las suyas y un delicioso cosquilleo comenzó a formarse en su vientre.

De pronto todo le daba vueltas, el sonido de afuera comenzó a desvanecerse, y en lo único que podía pensar era en el chico de al frente y en las sensaciones que le producían. Su corazón martillaba con fuerza, el repentino calor que acumulaba en su vientre se aloja más abajo, en donde todo se concentra, se retuerce y la humedece de una forma que ella nunca había sentido.

Sasuke la sienta encima del buró que esta aun lado de la cama. No sabía en qué minuto la había llevado hasta allí, sus besos y sus caricias la atontaban demasiado hasta el punto en no poder pensar en otra cosa que no sea en las placenteras sensaciones que causaban su cuerpo.

Sus manos recorrieron desde sus mechones negros hasta su nuca, presionando los profundos y húmedos besos. Poco a poco, los besos de Sasuke fueron a parar en su mentón, repartiendo besos por su cremoso cuello hasta llegar a su oído, en donde lamió y mordió de forma lascivia.

Oh…– jadea la pelirosa.

Con manos torpes y desesperadas acaricia el pecho del pelinegro encima de su camisa, causando suspiros por parte de él. Comenzó a desabrochar los botones de su camisa, uno por uno, con una extrema lentitud, haciendo que Sasuke se impacientara más.

Se acercó a sus labios para seguir con sus besos desenfrenados, pero ella se alejó hacia atrás con un brillo travieso en sus ojos. Trató una vez más, pero ella se alejaba con una sonrisa de burla, mofándose de su desesperación. Esta vez fue ella a que se acercó a él para besarlo, pero una vez más se alejó, jugando con él. Acarició sus labios con los suyos sin besarse, intercambiando sus respiraciones y jadeos en la boca del otro con deseo. El pelinegro la tomó de la nuca y sin contemplaciones, la besó con ganas, disfrutando sus labios y su lengua de terciopelo.

Sasuke… S-Sasuke…–vuelve a jadear. Retorna su trabajo en desabrochar los botones de su camisa. Pasó sus manos por el duro torso del chico hasta llegar a su espalda, rasguña sus omoplatos con fuerza, haciendo retroceder a Sasuke.

Lejos de molestarlo, se sorprende de lo fácil que logra encenderlo con su fiereza. Se toma unos segundos para apreciarla; jamás en toda su vida la había visto así tan desinhibida, con esos pecaminosos labios hinchados de tanto besarlos, y esos ojos verdes fulminantes y descarados que auguraban tantas cosas…

Sakura tiró de su camisa desabrochada hacia ella, estampando sus labios en los suyos. Con su lengua delineó sus labios para seguir saboreando su dulce y pequeña boca.

Hmmm…–gime la pelirosa. Colocó cada pierna al lado de las caderas de Sasuke, quien no perdió oportunidad de pasar las manos por sus suaves muslos.

Ah…–jadea sorprendida. Las manos de Sasuke se colaron por su falda hasta llegar a su trasero, le dio un apretón y la empujó hacia delante juntando sus caderas. – ¡Ah! –suelta un pequeño gemido, que se perdió entre los besos de Sasuke.

Ya no tenía control de sí misma. Lo quería… lo quería a él. Lo necesitaba ahora.

Comenzó a quitarle la camisa desabrochada con urgencia, repartiendo besos en su mandíbula y dando uno que otro mordisco. Podía oírlo jadear y gruñir cerca de su oreja, enviándole corrientes eléctricas por todo su cuerpo.

Sakura…–arrastra su nombre con voz ronca. Mientras que sus manos salen de su falda, para subir por sus caderas y contonear su cintura hasta llegar a sus senos, en donde empezó a masajearlos con delicadeza.

Ah… Ahh… hmm… –cada vez le era más difícil reprimir sus gemidos ante las caricias libertinas que le brindaba el pelinegro. –P-por… por favor… S-Sasuke…–suplicó mirándolo a los ojos.

Y eso fue todo.

Acercó su boca en su cuello, oliendo su aroma y con la punta de su lengua, delineó el largo de su cremoso cuello, haciendo soltar un suspiro a la pelirosa. Lo hizo un par de veces antes de enterrar sus dientes entre la unión de su hombro y su cuello.

¡AH! –esta vez sí que gimió. Con satisfacción, Sasuke lamió y succionó su cuello haciendo soltar más gemidos a la chica. Dirigió una de sus manos hacia el cierre de su pantalón para empezar a bajárselos lo suficiente para que se viera a ropa interior.

Sakura enterraba sus dedos por entre sus hebras negras, aumentando el contacto en su cuello y hombro. Tenía los ojos cerrados por el placer. Sus manos pasaron desde su cabello hasta sus hombros, siguiendo su camino por sus brazos. Al llegar a sus manos, confirmó lo que había sospechado y sin dejarlo terminar, quito las suyas para ser ella quien continuara.

El pelinegro dio un respingo al sentir las manos de Sakura cerca de su entrepierna, bajando su cremallera con deleite. Ahogó un jadeo y cerró los puños arrugando la falda de la chica, cuando sintió la calidez de su palma dentro de sus pantalones.

Lo acarició por encima de los bóxers, su mano viajaba hacia arriba y abajo reiteradamente en una sutil caricia, pero demasiado potente y exquisita que le era imposible reprimir sus gruñidos y jadeos. Se acercó a su oído con los ojos negros hundidos en el placer de sus manos.

Sakura…–gruño su nombre.

¿A-Así te gusta…– le preguntó con voz erótica, chocando su aliento en el cuello del pelinegro. Y con una nota más baja pronunció su nombre –…Sasuke-kun? –

Contrajo sus caderas en las palmas de Sakura cuando sintió como su miembro se endurecía entre sus delgados dedos, envolviéndolo aún encima de la tela.

Ella jamás le había llamado así, de esa forma tan inocente e íntima, con un sufijo que no había escuchado hasta esa noche. Su tono de voz no había hecho más que encenderlo y que su miembro vibrara de placer en sus manos.

No podía parar de jadear en su cuello, las caricias cada vez eran más rápidas y fuertes, hasta que de un momento a otro se detuvo. Giró su cabeza para mirarla con el ceño fruncido, pero se encontró con su sonrisa ladina lamiéndose los labios, y lo sintió. Su mano subió por encima del elástico de su ropa interior y se escabulló dentro.

Tensó su espalda abriendo los ojos con sorpresa, al sentir sus largos dedos envolverlo con delicadeza.

Sa-Sakura…–dijo en un jadeo ahogado. Hundió su cabeza en la curva de su cuello con los ojos cerrados, perdiéndose entre las caricias de la pelirosa.

Comenzó con un vaivén lento, explorando su forma y su calor. Arriba y abajo con lentitud, desde su base y en todo el largo y duro tronco hasta llegar hasta la punta. Con su dedo índice paseó por su glande que se encontraba húmedo y viscoso, lo frotó despacio observando las facciones del pelinegro aun escondido en su cuello. Masajeó su punta un rato más antes de seguir con su vaivén lento, sintiendo como poco a poco se endurecía y pesaba cada vez más.

Sasuke todavía estaba tenso, había dejado de tocar a la pelirosa para concentrarse en sus delicadas manos que lo envolvían casi con ternura. La lentitud comenzaba a exasperarlo un poco, pero se contuvo lo que más pudo para no ser tan brusco con sus movimientos, pero es que… se le hacía realmente difícil contenerse.

Un súbito movimiento por parte de Sakura lo hizo sacudirse de gozo, cuando sintió como sus dedos comprimían su miembro con rudeza y bombeaba con más rapidez.

Eso es… más rápido– pidió con voz ronca, casi distorsionada por el placer.

Los jadeos y gruñidos iban y venían de la boca del pelinegro, aun hundido en el cuello de la pelirosa. Aspiró su aroma dulce, sin fragancias ni perfumes, solo su olor natural mezclado levemente con alcohol. Frunció un poco el ceño. Sabía que había bebido de sobra y, para que negarlo, él también, sin embargo no pudo evitar pensar… si ella realmente había aceptado estar ahí… así con él, y no una fantasía provocada por el alcohol.

La duda lo embargó.

Abandonó la calidez de su hombro para mirarla directamente a los ojos.

Los oscuros ojos de Sasuke estaban más densos de lo normal, no sabía si era por el alcohol o por la fogosidad del momento, tal vez ambas. Pero lo que sí sabía, es que esos pares de ojos siempre de verde flameante ahora tenía un tinte más oscuro, quizás por los mismos motivos que él. Sin embargo, no fue hasta en ese momento que prestó verdaderamente atención a su mirada en que entendió lo que estaba pasando.

Y todo el placer se esfumó.

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OOOOOOH! LKNCDANF

He puesto mi alma en esto, de verdad.

Me ha costado un montón seguir la trama, pero lo que más me costó fue escribir esto último :x

Nunca jamás he escrito Lime o Lemon, así disculpen si no me quedó tan bien, pero tenía unas ganas tremendas de escribir algo así xdddd

Me vuelvo a disculpar por el atraso, al menos el capítulo me quedó igual de largo que el anterior. Jiji

Ya para el próximo capítulo se centrará un poco más el tema naruhina. Falta escribir sobre esto dos tortolos en la fiesta. No tienen idea del embrollo de estos dos, es incluso peor que el Sasusaku KEMFLKMAEKLF para que vean para dónde va la cosa, ah? ah?

Me gustaría saber su opinión respecto a Sakura, ¿se nota el cambio que tuvo, de chica ruda y chispeante a una Sakura más miedosa con Sasuke? ¿y la manera de actuar tan extraña de Ino?

¿Qué harían en una situación así?

Ahyia no los entretengo mucho más.

Solo quería mandar unos saluditos a todos los que comentaron:

nairicarvallo: oli ke talca. Tuve que buscar lo que significa struggle porque no tenía idea de lo que era :v ¡pero estoy muy contenta de que te haya gustado! Espero leerte pronto

Sabribell: muchas gracias por comentar y espero con muchas ansias que te guste este capítulo!

Noemitg-chan: holaaa! Muchas gracias por tu comentario me hace muy feliz que te entusiasme esta historia tanto como a mí. Sasuke es un empollón en todas partes xD me gusta tu teoría de que Sasuke haya querido monopolizar a Naruto desde pequeños, siempre ha sido bastante dominante, por lo que es bastante acertado a decir verdad. Espero que sigas comentando para saber que opinas 3

: oliwi c: espero igual que tú que la trama no vaya a parar en el horror xd no sé si con este capítulo lo habré logrado o cagado, pero espero que te guste como quedó. Un beso!

rosegold09: bien pensado rosegold, bien pensado JENHJEJDKJ me alegro mucho que te haya parecido cómico. Y en hacer otra fiesta la veo difícil, después del pastelito que se mandaron todas (especialmente Ino). Un saludo para ti también!

Valentine: te he fallado xd igual relaté algunas partes de la fiesta. Me encanta este modo de ver a Sasuke igual que a ti, y es que siempre vemos que es Sakura la que está detrás de él (tanto como en el anime/manga y en fics), por eso pensé que sería genial invertir los papeles y, para ponerle más de sazón a la cosa, de un modo más creepy xd y respecto a que Sasuke "protege" a Sakura, no es taaan taaaan así, pero por ahí va la cosa JDXKKWEK pos eso, espero que te haya gustado este capi, un saludo con muchos besitos!

Rima Echizen: gracias a ti por comentar! No tienes idea de lo mucho muuucho que me alegra saber que te ha gustado, me motiva a seguir escribiendo. De verdad gracias!

Tow: oli. Pos ya subi, me demoré, si! Peeeero al fin subi. Espero que con esto se resuelvan algunas dudas y que te haya gustado moocho como a mi, saludos!

Aura117: hooola! Espero que te guste! Y trataré de actualizar más seguido (cof cof mentirosa cof cof) pero weeeeno espero que te siga encantando esta historia, nos leemos luego!

M00nlight Bae: graaacias por leer 3 y sobre todo que te haya gustado el capitulo, en serio gracias!

SoryesV: aaaawww *-* graciasss! 3 me emociona que te emocione porq la emocion también me tiene así FKHKEFJN espero que te guste el capitulo, mochesemos salu2 para ti

KikiAC: me alegra que te haya gustado! Espero leerte a ti también dulzura! 3

Ikamari: olioli! Que bueno que extrañaste a Sasuke, porque aquí aparece bn ricolin con Sakura NKENWK espero que te guste! Y me encantaría seguir leyendo tu opinión, saludos!

Sophie: wooow no sabía que lo encontarias tan genial, muchísimas gracias por comentar y darme tu opinión, en verdad lo valoro mucho. "casi poético" LKKELFWMEKMFKL me sonrojas, en serio. Solo por ti escribí esta última parte, aunque igual me gustaría escribir algo de acción, una Sakura pateando traseros KJNDKNA muchísimas gracias, espero leerte pronto! Bye!

Yyyy me faltó más gente por saludar, pero no me queda mucho tiempo. Aquí son las 3:23 de la madrugada y estoy que me caigo del sueño. Pero leo sus comentarios con una sonrisa y con mucho ánimo de seguir escribiendo.

De verdad, muchísimas gracias por tanto apoyo! nos leemos muy prontamente

Goda.X