- Manda narices que te lo tengo que decir yo – dijo Hikari poniendo los ojos en blanco-. ¿Tú estás tonto? ¿Cómo que no sabes por qué se ha enfadado contigo Koemi?

- Pues no, yo solo le he dicho que hoy no podía ir con ella que había quedado en ir a buscar a Sora al aeropuerto.

- Pues eso… - hizo un gesto significativo-. ¿Te estás escuchando? Que yo no me meto, que ya sé cómo os lleváis vosotros dos, peor que Koemi no os tiene tan calados y a ella lo que le acabas de decir es que la dejas plantada para irte a buscar a otra a aeropuerto… Que pareces tonto, hermanito.

- ¿Y que tiene eso de raro? Me ofrecí yo porque sabía que Ryo tenía guardia…

- No, si al final no lo vas a parecer, vas a acabar siéndolo… - negó con la cabeza. Podría dejarlo con la duda y reírse de él un par de días hasta que se diera cuenta de lo que pasaba, pero le daba pena-. Está celosa.

Las dos últimas palabras de su hermana se estrellaron contra él de tal forma que fue incapaz de acordarse de respirar durante unos segundos. Más bien parecía que en vez de hablarle lo que había hecho había sido golpearlo. ¿Celosa? Celosa.

- Te has puesto hasta pálido… - le dijo Hikari divertida-. A ver… yo sé que para ti es lo normal, pero… ¿tú te has parado a pensar en lo que debe de ver ella? ¿Cuántas cosas tuyas le has contado que no acaben con Sora metida por el medio? ¿Eh? Si hasta la mayor parte de las fotos que tienes en casa son con ella… Que se tiene que haber fijado…

- No ha estado en casa – contestó automáticamente sin darse cuenta.

- ¿En serio? Míralo… Sí que te lo estás tomando en serio, ¿eh? – aquello solo era la confirmación de que lo había pillado con la guardia baja del todo, pudiendo como ver como todo el color que había perdido volvía a su cara y se le quedaba en las mejillas-. Mira, yo solo te digo que es normal que esté celosa porque no te conoce lo suficiente y mucho menos a ella, que últimamente si le vemos el pelo nosotros tenemos que dar gracias… Así que por tu propio bien espero que se te ocurra dejar las cosas claras. Que no te veo yo ser capaz de sobrevivir a que Koemi no se lleve bien con Sora… Y mira, tú vete a buscar a Sora al aeropuerto que vas a acabar llegando tarde y yo me voy al cine con Takeru.

Sorprendida hasta cierto punto de que su hermano no le dijera nada por absolutamente nada de lo que había dicho, negó con la cabeza entretenida antes de terminar de ponerse la chaqueta y acercarse hasta la puerta.


Sora se quedó a la espera de que la cinta le devolviera su maleta apoyada en una columna. Estaba cansada de llevar tantas horas en la misma posición y ahora que se había puesto en pie por fin sus piernas parecían no estar muy de acuerdo. Se acercó a por sus cosas cuando vio que aparecía por fin, cogiendo el asa. Fue entonces cuando sintió como sonaba su teléfono desde su bolsillo, sacándolo y viendo el nombre de Taichi en la pantalla.

- ¿Ya estás esperándome? – fue su saludo.

- No… ¿te importa si no te voy a buscar?

- ¿Por? ¿Ha pasado algo?

- No… Es que… Tengo algo que hacer…

- Ya, seguro que no… Voy yo y me creo que no te pasa nada. Puedo coger un taxi no te preocupes por mí, pero… ¿Estás bien?

- Koemi se ha enfadado conmigo porque le dije que te venía a buscar cuando me dijo que si quedábamos hoy…

- ¿No has quedado con ella por mi culpa? ¿Y me lo dices ahora? Haz el favor… - no pudo más que reírse-. Oye, yo te lo agradezco mucho, pero no te preocupes por mí, ¿quieres? Cojo un taxi y me voy a casa tranquilamente… Tú vete a hablar con ella.

- Ya, eso haría si me cogiera el teléfono. Así que voy a ver si voy a buscarla…

- ¿No te coge el teléfono? ¿Por qué? ¿Qué le has hecho ya? – echó a andar por fin hacia la salida.

- Porque no se ha enfadado porque no pudiera verla, sino porque precisamente viniera a buscarte a ti al aeropuerto…

Guardó silencio. No necesitaba más explicación para entender lo que había pasado y, sin que pudiera hacer nada por evitarlo, un sentimiento de culpa se apoderó de ella rápidamente. Hacía ya un tiempo que habían hablado ellos dos sobre el tema y sin lugar a dudas lo habían cumplido, pero…

- Lo siento – le dijo-. No tendría que haberte pedido que vinieras…

- No digas tonterías. Voy a ver si hablo con ella y le dejo las cosas claras de una vez. Tú mándame un mensaje cuando llegues a casa de tu madre, ¿quieres? Ya te veo mañana – hizo una pausa de nuevo-. Y… si consigo hablar con ella hoy voy a contárselo todo. Creo que es bueno que estés avisada.

No necesitó más explicación para entender a lo que él se refería con todo. Sin duda era una situación complicada, pero no iba a ser ella la que dijera que no era lo mejor. Y posiblemente fuera el momento apropiado ya que tampoco estaban las cosas demasiado serias como par que pudiera sentarle a ella peor.

- No te preocupes. Te aviso cuando llegue a casa y ya te llamo mañana y me cuentas. Ya verás como lo arregláis…

- Eso espero – fue su despedida.


No tenía demasiado claro todavía si iba a conseguir hablar con ella, pero ya puestos a intentarlo prefería hacerlo en persona y por eso había ido a buscarla hasta la casa de su familia. Desde ahí había probado suerte de nuevo y le había dicho que esperase abajo que ya bajaba ella. Tenía sus dudas de si realmente Koemi iba a bajar o el que iba a aparecer era su padre para echarlo a escobazos, pero no se iba a quedar tranquilo hasta que la viera.