Hola! sé que ha pasado mucho, pero he vuelto con otro capítulo.

Por favor lean los que puse al final del capítulo, ahí les explico dos noticias que creo que deben saber, y una de ellas es una mini sorpresa JDLKNLSA.

No les entretengo mucho, así que... ¡a leer!

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Esa batalla entre lo que quieres pero no debes,

entre lo que sientes pero tienes que ocultar

y entre lo que amas y termina por matarte.

Elena Poe.

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Naruto se despertó esa mañana por la ruidosa melodía de su teléfono. Como todavía no despertaba del todo, levantó un brazo y comenzó a tantear la mesita de noche en busca de su teléfono, hasta que dio con él.

– ¿Diga? –contestó con la voz ronca y perezosa, frotándose un ojo con la otra mano.

–Ábreme la puerta, usurantokashi. –la siempre suave y amable voz de su mejor amigo, sin un ápice de sarcasmo y molestia en él, hizo que Naruto se removiera a gusto en su cama.

– ¿Sabes qué hora es? –cuestionó el rubio en un murmullo, volviendo a acomodarse entre las almohadas. Estaba tan cómodo y calientito…

–Son casi las ocho, ahora ¡ven abrirme! –exclamó antes de cortarle la llamada.

Naruto se tomó el tiempo de estirar sus brazos y dar un enorme y largo bostezo antes de levantarse de la cama. Con evidente flojera, se encaminó hacia las escaleras con los pies descalzos y sin ninguna playera para cubrirse.

Como estaba muy silencioso, debió intuir que sus padres ya se habían ido a trabajar.

Una sonrisa perezosa y somnolienta se cruzó por su rostro. Su madre lo había castigado por haber bebido hasta embriagarse en su propia habitación y por no haber ido a la escuela al quedarse dormido por la borrachera. Así, que le había arrebatado su videojuego, la computadora y el teléfono, y fue reemplazado por unas buenas tundas en la cabeza y un par de chanclazos en la espalda.

Mientras bajaba el último escalón, llevó una mano hacia su espalda baja. El recuerdo de aquellos golpes del demonio todavía le dolían hasta para moverse; su madre era realmente sanguinaria cuando quería.

En fin, lo único bueno fue que su padre fue más benevolente con él, y con unas palabras suaves y promesas que incluían lavar los trastes, sacar la basura y limpiar el ático, su padre le devolvió su teléfono que su madre había escondido. Claro que, por el bien de su padre y el suyo propio, era mejor mantenerlo lejos de la vista de su madre, porque estaba seguro que no le iba hacer ninguna gracia que él haya desobedecido sus órdenes.

La sonrisa somnolienta fue reemplazada por una mueca ante la idea, pero la desechó al instante al llegar a la puerta principal.

Al abrir, lo primero que vio fue a su amigo vestido de la manera más rara; llevaba una playera verde y unos pantalones escoceses que le quedaba tan inmenso que le hizo un nudo al costado de su cadera, al parecer, para que no se le cayeran.

– ¿Por qué estás vestido así? –le preguntó levantando una ceja, pero Sasuke solo se limitó a gruñir.

Naruto se hizo a un lado para dejarlo pasar y cerrar la puerta, sin dejar de observarlo de pies a cabeza.

–Pareces un elfo navideño. –comentó en broma.

Sasuke le dedicó una profunda mirada de odio antes de soltar otro gruñido que evidenciaba su molestia, pero eso a Naruto no le importó en lo más mínimo. Él ya estaba acostumbrado a las actitudes de su mejor amigo como para tomarle peso a sus miradas de terror, aunque no negaba que tenía curiosidad la causa de su mal humor.

–Entonces… –dijo Naruto cruzándose de brazos frente a él. – ¿Qué te pasó? –

Sasuke no respondió. En su lugar, comenzó a frotarse su adolorido cuello por haber dormido en su propio auto y, sin pedir permiso, subió las escaleras rumbo a la habitación del rubio.

– ¡Hey! ¡Espera! –exclamó Naruto, yendo detrás de él.

–Estás solo, ¿no? –inquirió el pelinegro una vez que ingresó a su cuarto.

–Pues sí. –dice algo extrañado por la forma en que se comportaba su amigo.

Algo no andaba bien. Él conocía a Sasuke lo suficiente para notar que desde hace algún tiempo él había comenzado a actuar extraño.

Bueno, más extraño de lo habitual. A veces desaparecía en la escuela y al final lo encontraba rondando en lugares muy remotos, como en la academia de Judo o en los pasillos del tercer piso que es donde estaba el área de biología y anatomía, clases que ellos no tomaban. Y fuera de la escuela, cuando solían juntarse a jugar videojuegos en su casa o la de él, de repente ya no eran tan comunes, Sasuke cancelaba sus planes a último minuto para ir a hacer no sé qué.

Y así sucedía un millar de eventos extraños entorno a su amigo, y no tenía la más mínima idea de lo que estaba sucediendo.

–Tengo que hablarte sobre algo. –el tono ligeramente preocupado de Sasuke levantó las sospechas del rubio.

Naruto se sentó en su cama observando al pelinegro con una expresión neutral, dejando atrás las bromas y los comentarios de doble sentido.

–Te escucho. –

Sasuke se pasó una mano por el rostro, no sabiendo por donde comenzar, y con la misma mano se tironeó el cuello de la playera, incómodo.

–No puedo. –dijo negando con la cabeza. Luego, de la nada se quitó la playera y la lanzó al suelo, descolocando un poco a Naruto.

–Oye, espera un segundo. –se inquietó el rubio al ver que Sasuke ahora también se quitaba los pantalones escoceses. –Mejor empieza a explicarte Sasuke, porque esto se ve muy mal. –

Sasuke no dijo nada al principio, mientras terminaba de quitarse la ropa y se dirigía al ropero de Naruto.

–No seas idiota, solo me cambiaré. –espetó con frialdad, removiendo entre las ropas en busca de alguna prenda que le perteneciera. Cuando encontró sus jeans que había dejado hace unas semanas, recordó que su playera oscura que también había dejado allí lo tenía Sakura, así que tomó la playera menos escandalosa del rubio y se dio la vuelta.

– ¿Me vas a decir qué te está pasando últimamente? –inquirió el rubio cruzándose de brazos, la molestia también estaba haciendo mella en él.

Con la ropa bajo un brazo, Sasuke le dirigió una última mirada a Naruto antes de salir de la habitación.

Naruto estaba a punto de seguirlo hasta el baño y exigirle explicaciones de su actitud, pero la melodía de su teléfono lo hizo detenerse. Maldijo entre dientes y tomó su teléfono que había dejado encima de la cama, y de mala gana, contestó.

– ¿Diga? –

–Hola, Naruto. Soy yo, Itachi. –saludó el hermano mayor de Sasuke en la otra línea.

– ¡Hola! –dijo Naruto, genuinamente sorprendido. No solía recibir llamadas de Itachi y mucho menos a esas horas.

–Disculpa que te llame tan temprano, pero estoy preocupado. Sasuke no llegó a dormir a anoche y quería saber si estaba contigo. –expuso el muchacho con una voz que denotaba su preocupación.

–Eh… –Naruto por un segundo se quedó sin habla, pero se recompuso enseguida y se apresuró en responder. – ¡Sí! Sasuke está aquí conmigo. –informó el rubio.

Se escuchó un suspiro aliviado en la otra línea.

–Me alegro escuchar eso. Estaba a punto de llamar a mis padres y decirles, pero… bueno, al menos sé que pasó la noche en tu casa. –dijo Itachi soltando otro suspiro aliviado. – ¿tendrías la amabilidad de pedirle que me llame?, te lo agradecería mucho. –

–Ah… si, si claro. –asintió el rubio. La sorpresa no lo dejaba hablar como debía.

–Gracias, Naruto. Y me disculpo de nuevo en haberte llamado tan temprano. –rio Itachi, más animado que hace algunos segundos.

–No importa. –contestó en un hilo de voz. No le gustaba mentirle a Itachi, pero tampoco podía decirle que Sasuke en realidad no pasó la noche en su casa, ya que estaba seguro de que Sasuke lo mataría por hablador.

–Bueno, ¡Adiós! Y gracias de nuevo. –se despidió Itachi, cortando la llamada.

Naruto se levantó de la cama dejando su teléfono encima de la mesita de noche y salió de la habitación. Caminó por el pasillo en dirección al baño, y por el ruido que provocaba el agua caer, le dio a entender que Sasuke seguía duchándose.

Sin siquiera tocar la puerta, Naruto entró sin más.

El vaho del agua caliente empañaba el espejo redondo que estaba encima del lavamanos, y por las baldosas humedecidas se deslizaban gotas de agua hacia el suelo.

El aire caliente le dio de golpe, pero no se detuvo y se adentró al baño hasta situarse frente a la cortina que lo separaba del pelinegro.

– ¡SASUKE! –gritoneó el rubio.

Un estrepitoso ruido se escuchó detrás de la cortina y al segundo siguiente, fue corrida por el mismo chico.

– ¿Qué demonios…? –exclamó el Uchiha viendo el rostro enojado de Naruto frente suyo. – ¿Qué haces aquí dentro? –cuestionó el chico.

– ¿Cómo qué hago aquí dentro? ¡Es mi casa, zopenco! –exclamó de igual forma, inflando su pecho, muy ofendido por su comentario.

– ¿Y? –le espetó de forma grosera, mientras cerraba la llave del agua caliente.

Naruto tomó una gran bocanada de aire antes de que su enojo aumentase, y procedió a seguir con lo que había venido a hacer.

–Tu hermano me llamó y me dijo que no habías ido a casa anoche. –informó el rubio cruzándose de brazos.

– ¿Y? –volvió a espetar con el mismo tono grosero de antes. Ignoró por completo la mirada de acusadora de Naruto y salió de la ducha mientras tomaba la toalla que había en el mueble a un lado del lavamanos.

Naruto infló aún más su pecho y afianzó el cruce de sus manos.

–Dónde pasaste la noche. –y no fue una pregunta, Naruto le estaba exigiendo una respuesta de manera clara y obvia.

Sasuke soltó un suspiro molesto, pero se dio el tiempo de amarrarse la toalla en la cadera y sacar la ropa que había traído del mueble, antes de voltear a verlo con gesto serio.

–Eso no te incumbe. –siseó en voz baja que denotaba su mal genio.

Sin embargo, a Naruto poco le importó su molestia y siguió observándolo a los ojos, manteniendo el duelo de miradas. Sasuke soltó un bufido ufano, y se encaminó fuera del cuarto de baño.

–Por algo has venido hasta aquí, ¿no? –siguió insistiendo el rubio caminando detrás de él.

Sasuke entró a la habitación y comenzó a cambiarse de ropa.

– ¡Sasuke! –lo llamó Naruto una vez más, haciendo que el pelinegro tirara la toalla a la cama con fuerza, desquitando su rabia.

– ¡Lo sé, maldición! –exclamó al fin dándose la vuelta hacia él, solo con los pantalones puestos. –Sé que debo muchas explicaciones Naruto, pero no he venido para hablar sobre eso contigo. –aclaró el chico, tomando la playera entre sus dedos.

– ¿Entonces de qué quieres hablar? –preguntó con el ceño fruncido. Esperó pacientemente a que el Uchiha se colocara la playera y hablara por fin.

Sasuke soltó un hondo suspiro y se sentó en la cama.

–Es sobre Suigetsu. –dijo en voz baja.

La tensión fue inmediata.

Entonces, Naruto comprendió por qué su amigo estaba así. La preocupación podía manifestarse de diferentes maneras, en el caso de Sasuke era comportándose de forma grosera con los demás, a pesar de que solo quería ayudarlo con aquel tema que parecía ser delicado.

– ¿Qué pasa con él? –preguntó con seriedad. Se sentó a un lado de Sasuke para poder escucharlo mejor.

Sasuke calló por un segundo, cavilando sus propias palabras antes de decirlas. Entonces, abrió la boca.

–Suigetsu me dejó un mensaje en la madrugada. –comenzó a decir, colocando los codos en sus rodillas y dejando su mirada perderse en sus recuerdos. –Era una amenaza. –

Naruto sintió un escalofrío recorrerle la espalda al escucharlo. No conocía a Suigetsu en persona, pero sabía a qué se dedicaba en ese… bajo mundo, por llamarlo de alguna manera. Y comprendía que meterse alguien como lo era él, nada bueno podía salir. Por eso mismo se sorprendió tanto al saber de la extraña cercanía que Sasuke mantenía con él, y por más que cuestionó y despotricó contra esa cercanía, Sasuke solo ponía mala cara y refunfuñaba, mas no decía nada.

Siempre le dio la impresión de que Sasuke solo se comunicaba con él por esas "fiestas" de esos niños ricos que su padre le exigía frecuentar, aunque ni el mismo Sasuke quisiera. Pero…

¿Desde cuándo Sasuke se mandaba mensajes con alguno de ellos o, más bien, con aquel sujeto en particular?

¿En qué estaba metido su mejor amigo?

– ¿Cómo que te amenazó? –inquirió sin quitarle los ojos de encima al Uchiha, buscando algo en su expresión corporal que le diera una pista de lo que estaba sintiendo su amigo.

Sasuke mordió su labio inferior, inseguro de cómo debería decírselo.

–Hace algunos meses, yo… –inhaló una gran cantidad de aire, tomando fuerza para lo que iba a decir. –Yo hice algo contra de Suigetsu, que terminó afectando… su negocio. –reveló, mientras juntaba sus manos bajo el mentón. –Sabía que era demasiado cobarde como para hacerme frente, así que se quedó callado sin hacer nada, mientras su negocio se hundía. –expuso. Aunque solo ha dicho parcialmente la verdad, no creía conveniente de que Naruto supiera las razones y los motivos detrás de todo aquel enredo.

– ¿Pero…? –dejó la palabra en el aire al recordar la amenaza de Suigetsu. Hasta ahora había entendido dos cosas: la primera era que su amigo le había estado ocultando todo aquello durante mucho tiempo y la segunda, es que cualquier cosa que haya hecho Sasuke, el tipo de alguna manera habrá querido vengarse. Sin embargo… – ¿Pero… eso que hiciste tiene algo que ver con la amenaza de Suigetsu? Es decir, si tú dices que él no ha querido hacer nada, entonces…

–No es tan así. –dice en un murmullo, esquivando la mirada del rubio.

Naruto no entendía absolutamente nada. Lo único que Sasuke hacia es revolverle aún más su confundido cerebro, metiéndole información a medias y con enormes lagunas que hacían querer bombardearlo a preguntas, pero sabía que Sasuke terminaría por hartarse y se iría sin decirle nada más al respecto.

Conociéndolo, sólo podría hacerle una o dos preguntas para no exasperarlo. Así que tenía que ser inteligente en cómo debía de elegir sus palabras.

Mierda. Definitivamente no era bueno en la materia.

–Él está enfadado conmigo no solo por haber arruinado su negocio, sino que también por lo sucedido en la plaza el otro día. –dijo de sopetón, callando las disputas mentales del rubio.

El recuerdo del demacrado rostro de Suigetsu brilló en su consciencia. La sangre escurriendo de su nariz y boca manchando su camisa, las horribles magulladuras que le desfiguraron el rostro además del brazo torcido…

Naruto sacudió la cabeza, borrando el horroroso estado de Suigetsu al ingresar al hospital.

– ¿Qué quieres decir con eso? –preguntó haciendo una mueca al no poder borrar el recuerdo con facilidad.

–Ese día en el hospital, te mentí. Yo ataqué a Suigetsu. –reveló el Uchiha girando su rostro hacia él.

La seriedad de Sasuke era genuina, bastante a decir verdad.

Naruto frunció aún más el ceño, sin quitar su mirada la de su amigo. Su expresión era demasiado convincente, tanto como para ser cierto. Entonces, lo entendió…

–No. –dijo Naruto. –No fuiste tú. –espetó con firmeza y seguridad, haciendo enojar a Sasuke.

–Te estoy diciendo que sí, fui yo. –siguió insistiendo el pelinegro, levantándose de la cama.

–No es cierto. En el hospital me lo negaste y diste a entender que conocías a la persona que atacó a Suigetsu. –afirmó levantándose de la cama de igual manera para enfrentarlo frente a frente.

–Te mentí para que no hicieras preguntas, eso es todo. –volvió a insistir Sasuke, elevando ligeramente la voz. Pero Naruto negó con la cabeza, totalmente seguro de lo que decía.

–Me estás mintiendo justo ahora, Sasuke. Sé que no fuiste tú. Ese día nosotros íbamos a los videojuegos, ¿cómo era posible que también te juntaras con Suigetsu?, ¿o acaso me dirás que te lo encontraste por casualidad, que entraron en una discusión y lo golpeaste? –cuestionó el rubio con agudeza.

–Sí. –contestó con necedad, no queriendo admitir algo que hasta Naruto se dio cuenta.

Naruto rodó los ojos.

–Ya basta, Sasuke. Te conozco desde el lunar que tienes en la planta del pie hasta la buena persona que ocultas debajo de toda esa fachada de tipo malo. Orgulloso de mierda. –espetó cada palabra apuntándole con un dedo en el pecho. –Sé que no fuiste tú, y si no quieres decirme a quién estás protegiendo, está bien. Pero no te atrevas a mentirme a la cara. –dijo esto último con mucha seriedad.

Sasuke viró su mirada hacia un lado, sintiéndose muy molesto y algo, solo algo avergonzado.

–Ahora… –dijo Naruto, esta vez más calmado. –Una vez resuelto esa parte, me gustaría saber que tiene que ver lo sucedido en la plaza con la amenaza de Suigetsu. –inquirió con aire serio, llamando la atención de Sasuke.

Ya no tenía caso seguir haciéndose el tonto, Naruto resultó ser más inteligente de lo que creía. Por lo que debía de elegir muy bien sus palabras de ahora en adelante, aunque de todos modos Naruto terminaría por saberlo en algún momento, pero esperaba que fuera una vez que se hubiera resuelto todo este embrollo. Pero siendo sincero… no tenía idea para que dirección iba todo aquello, pero si de algo estaba seguro era que todo esto se estaba tornando muy oscuro y hasta peligroso, en especial...

Sasuke negó con la cabeza.

–Naruto, la razón por la que te cuento esto es porque necesito de tu ayuda. –confesó el pelinegro. Observó como el rubio se tensaba ante sus palabras, pero no retrocedía. En su lugar, cuadró los hombros y levantó la cabeza, frente a frente.

–Sabes que puedes contar conmigo. –afirmó, devolviéndole la mirada seria al chico.

–Lo sé. Pero necesito que no hagas preguntas, esto es muy serio. ¿Puedo contar contigo? –pidió Sasuke con más seriedad de lo acostumbrado.

Naruto se replanteó por un momento aquella petición. Le sería muy difícil mantenerse callado y sin rechistar, y más si no sabe a qué va todo aquello. Pero era su mejor amigo y necesitaba de su ayuda... entonces, no le quedaba de otra.

Naruto asintió con la cabeza en completo silencio.

–Bien. –dijo Sasuke con lentitud. Levantó su muñeca para ver su reloj: eran pasadas las nueve de la mañana. Soltó un suspiro. –Es muy tarde, tengo que irme. –dijo de pronto, comenzando a recoger la ropa con la que había llegado y hacerla un ovillo.

– ¡Espera!, no puedes dejarme así. –exclamó ofendido, viendo como el pelinegro tomaba sus cosas y se dirigía hacia la puerta abierta de su habitación.

Sasuke giró a verlo por un momento. Curiosamente, aquello le recordó demasiado a Sakura, aquella vez en el parque cuando se juntaron a hablar y ella… ella…

El recuerdo de Sakura abalanzándose sobre él y besarlo tan de repente…

Diablos, ella nunca entendería. Nunca comprendería lo que para él significaba.

Sasuke volvió a sacudir la cabeza borrando aquel recuerdo de su mente, pero ya era tarde. Otro recuerdo le asaltó con más nitidez de lo que hubiera querido; en cómo Sakura cegada por la furia, se quita su propia playera frente a él y lo maldecía a gritos, pero él no le prestó atención. ¿Y cómo se supone que la iba a escuchar con seriedad si ella se desnudaba así como así? No era de piedra, por supuesto que se dejó llevar por el momento y, aunque no era excusa, definitivamente no se arrepentía en lo más mínimo.

– ¡Hey! ¡Te estoy hablando, animal! –el chillido del blondo lo trajo a la realidad.

Naruto tenía un rostro refunfuñante y molesto al ser ignorado por el Uchiha.

Sasuke se preguntó hasta donde podía llegar la molestia de Naruto si supiera lo que estaba pensando hace un par de segundos atrás. Considerando en cómo le estaban saliendo las cosas hasta ahora, lo más seguro es que él nunca llegaría a saber lo que hubo entre él y Sakura.

No supo por qué, pero aquella idea lo deprimió bastante.

–Me voy a casa a cambiarme de ropa. –espetó con enojo. La seriedad con la que habló antes fue remplazada por un tono más amargo y duro. –Tengo algo que hacer después. Te explico más tarde. –agregó, esquivando la mirada intensa del blondo.

–Espera un segundo… –intentó detenerlo al ver cómo el pelinegro se daba la vuelta y salía de la habitación, pero ya era tarde. Sasuke bajó las escaleras a toda prisa en dirección a la puerta principal, mientras que Naruto recién terminaba de bajar las escaleras.

–Pasaré por ti como al medio día. –fue lo último que dijo antes de abrir la puerta y salir a toda prisa, sin siquiera voltear a ver a su mejor amigo.

Naruto se quedó con la boca abierta mirando cómo Sasuke lo dejaba parado en medio de la sala, con la cabeza llena de intriga y exasperación por su actitud, pero ya no podía decir ni hacer nada, ya que él se había ido sin darle alguna explicación decente.

Soltó un sonoro suspiro al escuchar partir el motor del auto de Sasuke.

Ni modo, tendría que esperar al medio día y acatar las palabras del Uchiha aunque lo molestase de sobremanera, pero no podía quitarse la inquietud de su pecho. Jamás había visto a Sasuke tan preocupado y nervioso, sea lo que fuera lo que esté sucediendo debía de ser muy grave para que se apareciese en su casa a pedirle ayuda.

Eso le dio de que pensar.

Mientras se daba la vuelta y se dirigía nuevamente hacia las escaleras rumbo a su habitación, Naruto no podía recordar ni una vez en que Sasuke dejara su orgullo a un lado por ayuda, y precisamente la suya. No era su estilo ni nada parecido, era todo tan extraño…

Se lanzó a la cama con la vista hacia el techo, pensativo.

No importa cuántas vueltas le diera al asunto, Sasuke ha sido demasiado enigmático respecto a su relación con Suigetsu y a todo lo que lo rodea. Un claro ejemplo es la paliza que le dieron a aquel sujeto y en cómo Sasuke trató de encubrir al responsable hasta el punto de mentirle a la cara, ¡a él!, ¡su mejor amigo! La persona quien mejor lo conoce y sabe cuándo está ocultando algo.

Sin embargo, a pesar de todo el misterio y la vaguedad en las palabras de Sasuke, pudo darse una idea general de todo ese embrollo: Y es que, cualquier cosa que Sasuke le haya hecho a Suigetsu como para destruir su negocio, debió de haber grandes motivos detrás. Él conocía a su amigo, sabía que Sasuke jamás se atrevería a dañar a nadie (al menos, no de manera intencional) a no ser que Suigetsu le haya hecho algo primero. Y si ese fuera el caso, ¿qué cosa tan grave le habrá hecho Suigetsu? ¿Y por qué él le tiene tanto miedo a Sasuke como para no tomar represalias por lo de su negocio? ¿Y por qué ahora sí decidió vengarse?

No entendía nada sobre la extraña relación de esos dos, aunque teniendo en cuenta lo que dijo Sasuke, Suigetsu lo amenazó después de la golpiza que recibió en la plaza. Pero ni con esa información (que por cierto, era muy vaga por lo demás) lograba interpretar las razones y motivos que Sasuke escondía con tanto recelo.

Naruto observó una pequeña mancha moverse en el techo de su habitación, y al agudizar la vista se dio cuenta de que era una araña caminando alrededor de la bombilla de luz que, en ese momento, se encontraba apagada.

Vaya, no se había dado cuenta de que era un insecto hasta que lo vio moverse por el…

Naruto abrió enormemente sus ojos y se sentó en la cama sin quitar su vista de la pequeña araña.

¡Pero claro!

Sasuke se ha esforzado demasiado en proteger al agresor de Suigetsu, ¿no es así?, ¿pero por qué mantenerlo en secreto? ¿Por qué es tan importante para Sasuke no revelar su identidad? ¿Qué tan familiarizado estaba con el atacante cómo para no contárselo a él, su mejor amigo?

Solo existía una explicación lógica: le conocía.

Si lo pensaba con claridad, tenía mucho sentido. La razón por la que Sasuke omitiera el tema e incluso, llegara tan lejos como tratar de mentirle a la cara era porque él, Namikaze Naruto, conocía al sujeto que agredió a Suigetsu.

Pero, ¿quién podría ser?

Siguió observando la caminata de la pequeña araña, hasta que se detuvo en un orificio que sobresalía del soquete de la bombilla de luz y se adentró a esconderse.

El agresor era como esa araña: no la había notado hasta que la vio moverse, es decir, que posiblemente esa persona está más cerca de lo que parece… ¡podría ser alguien de la escuela! O tal vez, si exageraba un poco el asunto, podría ser alguien que ve todos los días y que haya conversado con esa persona.

¿Pero, quién será?, tendría que ser una persona que haya estado actuando extraño en los últimos meses al igual que Sasuke, una persona agresiva y con bastante fuerza como para llevar a un hombre al hospital. También es posible que Sasuke y el agresor hayan estado viéndose a escondidas en algún sitio o hasta la misma escuela, hablando o discutiendo en algún pasillo o en una calle solitaria.

¿Conocía a alguien así?

Naruto comenzó a rememorar las que veces en las que Sasuke lo dejó plantado en sus salidas con excusas baratas, o las cancelaba para ir a no sé qué. Las veces en que su amigo desaparecía de la nada en la escuela, o aparecía en lugares tan remotos como en el tercer piso donde estaba la clase de electivo de biología y anatomía, o cerca de la academia de judo.

Biología… judo…

La araña se asomó de su escondite, moviendo sus pequeñas patas tratando de salir del soquete…

Entonces, algo hizo click en la cabeza de Naruto.

¿A quién más había visto actuado extraño últimamente? ¿Qué conocido estaba en la clase de biología y anatomía? ¿Qué conocido practica judo? ¿Qué conocido tiene una fuerza monstruosa como para machacar a golpes a un tipo?

–Sakura. –murmuró el blondo con la voz ahogada. –No, no puede ser… –

Naruto se levantó de la cama con la tez blanca y el semblante verdaderamente preocupado, comenzando a dar vueltas alrededor de su habitación.

–No es posible… tiene que haber un error… –trató de convencerse, pero mientras más lo pensaba, más sentido le hallaba.

Sasuke se ha aparecido en todos los lugares donde ella podría estar, como en la academia de judo y el área de los biólogos. También, Sakura es la única persona a quién notó un comportamiento extraño en el último tiempo, además recordaba haberla visto con vendas en ambas manos por un supuesto accidente en la academia, pero la noche en que la vio fue el mismo día en que atacaron a Suigetsu. Y esa misma tarde cuando estaba en el hospital, ella lo llamó para que se juntaran más tarde, y Sasuke le arrebató el teléfono y se encerró en el baño para, supuestamente, regañarla por molestarlo.

¿No eran muchas coincidencias?

De hecho, también recordaba que ella estaba muy interesada en saber la historia del tipo que habían encontrado sangrando en la plaza ¡hasta le preguntó sobre drogas! Y aunque le preguntó por su repentino interés, ella zafó la pregunta con una estúpida broma de Heisenberg y él, muy tonto también, cayó en su juego porque estaba un poco ebrio y porque era Sakura. ¡Sakura!

Y no solo eso. Al día siguiente, supo por Sasuke que ella no había ido a la escuela, por eso se preocupó tanto en contactarla, ya que no era usual que Sakura faltase a clases y más cuando se fue de su casa a altas horas de la noche. Afortunadamente, pudo contactarse con ella y verificar que estaba bien, pero había algo que le estuvo dando vueltas en la cabeza…

Tenía la leve impresión de que esa anoche había estado hablando de Sasuke, pero no podía asegurarlo. Y aunque le preguntó a Sakura si lo había mencionado, ella solo lo acusó de haber bebido demasiado, pero no contestó su pregunta. Entonces, ¿es posible que haya dicho algo que no debería de haber dicho?

De todas formas, si hubiera dicho algo sobre Sasuke, ella no tenía forma de saber de lo que estaba hablando, pero ahora… sabiendo de que Sakura posiblemente si conociera a Suigetsu y lo haya atacado… ¿tendría que preocuparse?

Y es que, Sakura sería la última persona en quién hubiera imaginado que Sasuke protegería. Pero no solo era eso lo que lo sorprendía, sino el hecho de que los dos hubieran estado hablando a sus espaldas. ¡Sus dos mejores amigos quienes se odiaban a muerte y quienes nunca habían cruzado palabra alguna desde niños, comenzaron a hablarse sin que él se diera cuenta!

–No puede ser… –repitió sin poder creerlo aún.

Por más coincidencias que le encontraba al asunto, todavía le costaba asimilar que Sakura estuviera involucrada con Suigetsu. Es decir, entendía parcialmente la situación de Sasuke respecto a su relación con Suigetsu, pero ¿qué pintaba Sakura en todo esto?, ¿cómo es que ellos dos se conocen?

Eran demasiadas preguntas e inquietudes que lo azoraban de sobremanera. Tenía que haber un error, a lo mejor se estaba confundiendo y viendo cosas que no son. Sin embargo, algo en su interior (llámenlo instinto u sexto sentido, o el hecho de que conoce las actitudes y personalidades de sus dos mejores amigos) le decía que no estaba equivocado. Sakura podría estar metida en un buen lío con Suigetsu, y Sasuke la estaba cubriendo las espaldas.

Naruto se pasó las manos por el rostro, sintiéndose muy frustrado con tanto enredo y sin entender nada. Volvió a lanzarse sobre la cama, pero esta vez no observó el techo ni la araña escondida en el soquete de la bombilla, sino que se puso a observar el reloj de su mesita de noche: eran pasadas de las nueve y media.

Tuvo el impulso de tomar su teléfono y llamar a la pelirosa, pero ¿qué se supone que le diría? No podía acusarla de algo sin tener evidencias, y aunque lo hiciera ella lo negaría o quizás no… pero no podía hacerlo, le había prometido a Sasuke no hacer preguntas, ya que él necesitaba de su ayuda y no podía echarse para atrás.

Soltó un hondo suspiro.

¿En qué estaban metidos Sasuke y Sakura?

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Itachi estaba sentado en el sofá leyendo un libro cuando escuchó la puerta abrirse y cerrarse con fuerza.

Sorprendido, dejó el libro a un lado y se levantó para encaminarse hacia la entrada, pero apenas había dado unos pasos cuando apareció su hermano menor con una expresión malhumorada.

– ¿Estas son horas de llegar? –preguntó el Uchiha mayor cruzándose de brazos. No estaba verdaderamente enfadado, pero su seriedad y el tono carente de su amabilidad usual no era para tomárselo a juego.

Sasuke estaba consciente de que había metido la pata, pero después de todo lo sucedido anoche le fue difícil pensar en otra cosa y mucho menos en acordarse de su hermano.

–Lo siento, olvidé avisarte. –de disculpó en un murmullo. Tenía la voz ligeramente ronca, y las ojeras bajo sus ojos evidenciaban su cansancio.

Itachi lo observó un segundo, evaluando sus fachas y su rostro ceñudo en molestia.

Soltó un hondo suspiro.

–Pareces molesto, ¿peleaste con Naruto? –inquirió el mayor, acercándose un poco más a él para apoyar una mano en su hombro.

Sasuke lo miró de reojo, su hermano parecía preocupado por su bienestar a pesar de haber faltado las reglas. A Itachi le duraba muy poco el enojo, siempre le ganaba la preocupación cuando lo veía molesto o demasiado serio, y aunque a veces se aprovechaba de su benevolencia, a él también le ganaba la preocupación y la culpa.

Frunció el ceño.

Estúpido hermano mayor…

–Hey. –lo llamó Itachi, golpeando el cruce de sus cejas con los dedos. –No frunzas el ceño, o si no te saldrán arrugas. –lo previno con una sonrisa.

Se dio la vuelta y caminó hacia la cocina, pero antes de entrar giró su rostro hacia Sasuke.

–Todavía no he desayunado, ¿por qué no comemos juntos? –le preguntó con una sonrisa amable, de esas que era imposible de negarse.

Sasuke estaba a punto de decir que sí, pero luego recordó para qué había venido y lo que tenía que hacer después. Así que cerró la boca y en su lugar negó con la cabeza.

–Oh… –dijo Itachi, algo decepcionado.

Sasuke esquivó la mirada de su hermano y se dirigió a las escaleras en completo silencio, dejando a Itachi solo en el marco de la puerta de la cocina.

Sentirse mal es decir poco, no le gustaba dejar a su hermano mayor preocupado ni mucho menos en solitario, más cuando fue bastante comprensivo con él, y ni que decir sobre su actitud. Itachi le ha tenido más paciencia que nadie, y estaba consciente de que se estaba comportando como un cretino, pero tenía que hacerlo si quería resolver el tremendo problema en el que estaba involucrado.

Al llegar al segundo piso, se dirigió a su habitación y volvió a cambiarse de ropa a una mucho más cómoda. La ropa que usó en casa de Naruto y la de Sakura, la dejó dentro del cesto de ropa sucia y salió de su habitación rumbo al baño donde se lavó rápidamente los dientes y se encaminó de nueva cuanta hacia las escaleras.

Itachi asomó su cabeza desde la cocina y observó cómo su hermano se dirigía hacia la puerta principal.

– ¿Vas a salir de nuevo? –inquirió consternado el Uchiha mayor, frunciendo el ceño.

–Tengo al que hacer. Vuelvo en la tarde. –contestó seco y salió deprisa de la casa.

Escuchó de lejos los reclamos de Itachi, pero él ya había cerrado la puerta y caminar con rapidez hacia su auto.

Una vez adentro, tomó su teléfono y abrió la bandeja de mensajes.

"Voy en camino." –fue lo único que escribió. Guardó su teléfono en el bolsillo de su pantalón y encendió el motor del auto para dirigirse en dirección contraria de la casa de Sakura…

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Los rayos del sol apenas alumbraban el frío ambiente gracias a que las densas nubes que eclipsaban su calor, tiñendo un triste y deprimente cielo gris. La llovizna de la noche anterior había dejado charcos de agua sucia en las esquinas de la calle, además de dejar el suelo húmedo provocando que los zapatos se ensuciasen de lodo.

Un grupo de chicos estaban amontonados en una esquina, con un par de autos estacionados frente a ellos. Solo dos conversaban, los demás estaban distraídos mirando sus teléfonos o simplemente se quedaban embutidos en sus propios pensamientos.

Uno de ellos estaba apoyado en el poste de luz con un cigarro en la boca, aunque por la forma y por el olor que desprendía, no era precisamente tabaco lo que fumaba. Con el dedo pulgar e índice sostuvo la colilla y lo sacó de su boca, dejando que una nube de humo saliera entre sus labios.

– ¿Quieres? –ofreció la colilla al chico que estaba sentado en la vereda, a un lado suyo. Pero aquél tipo negó con la cabeza, revolviendo su cabello cobrizo claro con una mano.

–Bah. Como quieras. –dijo levantando un hombro restándole importancia, y volvió a llevarse la colilla a la boca, aspirando el contenido hacia sus pulmones.

–Ha tardado demasiado. –comentó el chico sentado a su lado.

No contestó enseguida. Se dio el tiempo de darle otra calada a su cigarro antes de volver a quitárselo de la boca y botar el exceso de humo.

–Calma Jūgo. Dijo que estaba en camino. –respondió con ligereza, dándole una breve mirada al recién nombrado.

Jūgo no dijo nada, se limitó a permanecer en silencio junto a los otros, quienes estaban inmersos en sus propios pensamientos como para escuchar las palabras del chico.

Minutos más tarde, el sonido del motor de un automóvil se escuchó a lo lejos. Todos los chicos, excepto el chico del poste, levantaron la mirada hacia el fondo de la calle, donde el automóvil se acercaba directamente hacia ellos.

El auto se estacionó en la esquina de aquella calle, al otro lado donde estaban ellos. Un chico de tez blanca y cabello negro apareció detrás de la puerta y se encaminó, a paso seguro, a su dirección.

Cuando estuvo frente a ellos, el pelinegro no miró a nadie más que el chico apoyado en el poste de luz.

–Suigetsu. –llamó el chico con expresión seria.

–Sasuke. –saludó en un tono jovial, como si lo hubiera visto ayer. Sin embargo, a pesar de mostrar una sonrisa juguetona, se le podía ver cierta chispa de tensión en sus ojos violetas, tal vez por la naturaleza de la visita o porque no podía ensanchar los labios por los hematomas que adornaban su rostro.

El Uchiha lo miró de pies a cabeza, evaluando el deplorable estado del muchacho; desde las manchas violáceas y rojas en sus mejillas, la gasa que cubría el cartílago de su nariz, el corte en su ceja derecha y la hinchazón de su labio superior por una fea herida que aún le provocaba un ligero sangrado, hasta el cabestrillo que sostenía su brazo izquierdo.

–Estás hecho mierda. –comenta el pelinegro con una mueca asqueada al ver su maltrecho estado.

La sonrisa de Suigetsu vaciló por un instante, pero se dio el tiempo de darle una última calada a su cigarro antes de lanzarlo al suelo y separarse del poste donde estaba apoyado, parándose frente a frente de Sasuke.

– ¿Y de quién es la culpa? –siseó entre dientes, dejando que el humo escapara de su boca cada vez que pronunciaba las palabras.

Sasuke torció la boca al sentir el intenso olor a hierba chocar contra su rostro, mas no retrocedió manteniéndose firme frente a Suigetsu. A esa distancia podía ver más claramente los hematomas en el rostro del chico, evidenciando los profundos cortes e hinchazones bañados en sangre seca.

–Pues tuya. ¿Por qué demonios te viste con ella? –refutó el pelinegro con voz dura.

–Sasuke-san. –el llamado de Jūgo llamó la atención de Sasuke. Se había levantado de la vereda y se posicionó cerca de Suigetsu. A pesar del sufijo respetuoso, había un grado de advertencia oculta en su voz que no pasó desapercibida para nadie de allí.

Los chicos que acompañaban a Suigetsu dejaron de lado cualquier cosa que estuvieran haciendo para fijar sus miradas en ellos dos, atentos a cualquier acción del Uchiha.

–Así que vienes con guardaespaldas. –espetó Sasuke dando un paso hacia atrás para levantar el rostro de manera desafiante, no expresando ningún miedo a lo que pudiera pasar.

Suigetsu hizo exactamente lo mismo que Sasuke, solo que él se mostró más majadero y burlesco al ser él quien tiene la ventaja de la situación.

–Solo por prevención. No sabía si venías solo o si también vendrías con una pequeña guardaespaldas. –contesta el peliblanco con toda la burla con la que era capaz, en un intento de desesperar al Uchiha al verse impotente de atacarlo, tal como su noviecita lo hizo.

Sin embargo, Sasuke se mantuvo impasible, no dejando que las palabras de Suigetsu lo afectaran, todo lo contrario. Una sonrisa presuntuosa se asomó en sus labios y volvió a mirar el deformado rostro del chico.

– ¿Eso es lo que temes? ¿Qué ella hubiera venido conmigo? –el Uchiha fue tan descarado como él, haciendo que la burlesca sonrisa del peliblanco se tensara ante aquellas sinuosas palabras.

–Cuidado. –gruñó en voz baja, dejando sus juegos a un lado para poner una expresión bastante seria y molesta. No le hacía ni pizca de gracia aquella broma, de la cual salió bastante mal parado.

Por instinto, Suigetsu se acomodó el cabestrillo con el brazo sano. La acción no pasó desapercibida para nadie, ya que todos los chicos que habían venido con Suigetsu los observaban con evidente interés.

–No tendría por qué. –espetó Sasuke con suficiencia. Elevó los hombros hasta cuadrarlos, luciendo mucho más alto que el peliblanco. –La próxima vez que intentes amenazarme, ten los cojones para hacerme frente tú sólo. Te ves patético rodeado de matones, así no intimidas a nadie. –increpó lo bastante alto para que todos escucharan.

Hubo una que otra risa por parte de los "amigos" de Suigetsu ante las férreas palabras del Uchiha, haciendo que el rostro del peliblanco se le llenaran de motas coloradas sobre los hematomas en sus mejillas.

Sasuke se quedó viendo los efectos de la humillación que Suigetsu estaba pasando, pero luego el vergonzoso rubor que cubría las mejillas del chico se fue disipando, hasta que sus ojos brillaron malignamente antes de soltar un bufido que sonó casi como una risa.

–Mejor preocúpate, Sasuke. –dijo con voz extrañamente alegre. –Porque voy a por ella, desgraciado. –y eso fue todo lo que necesitó para descontrolar al Uchiha.

Bastó un segundo para que Sasuke lo agarrar del cuello de la camisa y lo empujara hacia atrás, chocando contra el poste de luz.

Todos los chicos que habían venido a resguardar a Suigetsu, se levantaron de un santiamén y se abalanzaron contra Sasuke, pero Jūgo se interpuso y obligó a todos a quedarse en donde estaban, ya que Suigetsu había levantado su brazo sano indicando que se quedaran allí: esa pelea solo le incumbía a ellos dos.

–Te dije… –habló el Uchiha en un tono bajo y ronco. –Que no te acercaras a ella. –dijo esto último muy cerca de su rostro, sin quitar la mirada del peliblanco.

Aquellos ojos negros que hacía gala, lo estaban perturbando solo, tan solo un poco. Suigetsu sabía lo malditamente intimidante que podía ser Sasuke cuando se comportaba como un bastardo desquiciado, porque era totalmente impredecible. La fijeza de su mirada le decía que en esos momentos podía suceder cualquier cosa, y a pesar de que el Uchiha estaba acorralado, tenía la certeza que sería capaz de hacerle todo el daño que pudiera antes de que los guardaespaldas se interpusieran.

Tragó saliva.

Sin embargo, se obligó a mantener la sonrisa burlesca y los ojos fijos en el Uchiha.

–Eres igual a ella. –comenzó a decir el peliblanco, viendo como Sasuke tensaba los puños, arrugando su camisa. –Esa puta agresiva que casi me rompió el brazo… y tú, maldito psicópata, son tal para cual. –escupió con desprecio.

Una profunda mueca apareció en el rostro de Sasuke, pero no dijo nada al respecto. Sabía que Suigetsu solo quería provocarlo, así podrían actuar sus matones e hicieran lo que el peliblanco no podía hacer por cobarde. Lo observó una vez más; con esa sonrisa sardónica y burlesca que lo caracterizaba, llena de prepotencia como si lo tuviera a su merced, y no como si estuviera estampado contra un poste de luz.

Sus ojos negros brillaron de una extraña manera, haciendo que la sonrisa de Suigetsu se tensara una vez más en las comisuras de sus labios.

–Te dije que te alejaras de ella o sufrirías las consecuencias. –le recordó el Uchiha aplastándolo contra el poste.

–Para tu información… –comenzó a decir Suigetsu con lentitud. –Yo iba a ver a la otra, la chica rubia. No sabía que tu putita rosada iba a estar allí. –espetó, mientras pescaba la muñeca de Sasuke con su única mano sana para mantenerlo a raya, ya que estaba aplastando el cabestrillo contra su pecho provocando que su brazo lastimado comenzara a doler.

Sasuke apretó los puños contra la camisa, haciendo que el peliblanco se estampara aún más contra el poste.

La rabia lo carcomía, y las ganas de querer darle un puñetazo en su maltrecho rostro cada vez era más fuerte al escucharlo hablar así de Sakura.

–Tú me dijiste que me mantuviera alejado de ella y eso hice, pero el hecho de que esa puta estuviera allí, no es problema mío. Así que, técnicamente, no rompí nuestro acuerdo. –dijo Suigetsu elevando su sonrisa, haciendo que los colmillos afilados se asomaran entre sus labios.

–Pero algo tuviste que hacer para que ella te golpeara de esa manera, ¿no? –cuestionó el Uchiha con sagacidad. Estaba seguro que Suigetsu se había dado cuenta de que ella no recuerda nada de esa noche, por eso se comportaba tan ufano con él.

–Es posible. ¿Por qué no le preguntas a ella? –pregunta de forma condescendiente, inclinando ligeramente la cabeza. – ¡Oh, es cierto! –exclamó súbitamente como si hubiera recordado algo. Pero sus ojos sorprendidos volvieron a transmitir esa burla, como si él supiera algo que él ignoraba. –No puedes acercarte a ella, porque te odia. –

Entonces, Suigetsu contemplo como la expresión de Sasuke cambiaba súbitamente. Se dio el lujo de deleitarse con aquel gesto de sorpresa y consternación, comenzando a sonreír más anchamente sin importarle en abrir la herida de su labio. Porque simplemente, la expresión del Uchiha no tenía precio.

Sasuke sintió como una de sus cejas le tiritaba y su corazón comenzó a bombearle con fuerza.

Ese desagraciado…

–Tú que mierda sabes… –insultó en un hilo de voz.

Sin embargo, Suigetsu había conseguido lo que tanto quería: golpearlo justo en la llaga, haciendo que aquel veneno que tenía encerrado saliera a flote por su pecho y se le estancara en la garganta.

Suigetsu soltó una enorme carcajada llena de gracia, sin dejar de mirar el semblante pálido del Uchiha.

–Lo suficiente para saber que tu putita no te quiere ver ni un pelo. –se mofó el peliblanco.

Lo último que vio Suigetsu fue los oscuros ojos de Sasuke nublarse como un manto helado, antes de que lo empujara hacia el duro suelo de la calle. No obstante, Jūgo alcanzó a agarrarlo antes de que su brazo lastimado se estrellara contra el pavimento.

– ¡Suéltame! –le gritó al chico de mala forma, empujándolo con el hombro mientras recobraba el equilibrio.

El aura asesina que desprendía del cuerpo de Sasuke cargaba el ambiente, pero eran sus ojos negros donde latía la promesa de una muerte dolorosa y segura, sin importarle donde estaban ni con quienes. Suigetsu sabía que Sasuke estaba a punto de atacarlo, y antes de que abalanzara sobre él, levantó su mano sana y chasqueó los dedos.

Al segundo siguiente, todo el grupo que acompañaba a Suigetsu, que hasta el momento solo eran meros espectadores, se arrojaron sobre el Uchiha inmovilizando sus brazos hacia atrás. Sasuke empujó y se zamarreó con fuerza, en un intento de ser liberado, pero era imposible. Eran al menos cinco de ellos contra uno, no tenía oportunidad, así que se quedó quieto observando a Suigetsu con la rabia y la impotencia consumiéndole el pecho.

Jūgo fue el único quien no se atrevió a tocar a Sasuke, en su lugar, se quedó a un lado del peliblanco por si él se atrevía en atacar al Uchiha.

–Cuidado Suigetsu. Sabes que no puedes hacerle nada. –le advirtió Jūgo con seriedad.

–Ya sé. –dijo haciendo un chasquido con la lengua, pero aun así no podía evitar no sonreír. –Así te quería tener… –murmuró con infinito placer al verlo sometido frente a él. –He estado soñando con tenerte así desde que destruiste mi negocio, pero… claro. –dijo esto último con un dejo de pesadez, recordando el por qué. –Al señorito Uchiha no se lo puede tocar, ¿verdad? –escupió con odio.

La rabia que sentía era tan grande como la de Sasuke hacia él. Lo que tanto había trabajado por mucho tiempo, se fue a la mierda en cuestión de semanas por la culpa del sujeto a quien tenía, por fin, acribillado frente a él. Aunque, tenía que admitir que no estaba del todo contento, ya que no lo podía herir, dañar, ni siquiera podía tocarle un solo pelo sin salir perjudicado, y más de lo que ya estaba al tenerlo de esa manera.

Sin embargo, existía otra manera de dañarlo… una que disfrutaría muchísimo.

– ¿Sabes lo que voy hacer ahora? –musitó en voz baja, acercando su rostro al del Uchiha. –Voy a por ella, y voy averiguar si su coño es tan rosado como el de su cabello. –

El corazón de Sasuke dio una feroz sacudida en su pecho, y volvió a zamarrease contra los sujetos que lo mantenían prisionero con toda la fuerza que tenía.

– ¡Ni se te ocurra, hijo de perra! ¡¿Me escuchaste bien?! –ladró con voz potente, mientras miraba a Suigetsu con todo el odio con el que era capaz.

– ¿Si no qué? ¿Vas a ir acusarme con la policía? ¿Vas a mostrar las evidencias que tienes contra mí? –espetó con sarcasmo. – ¡Hazlo! ¡Denúnciame! ¡Me da igual! –exclamó con rabia, sin dejar de ver los ojos maquiavélicos del Uchiha.

–Si le tocas un pelo, te prometo que voy a matarte. –dijo con lentitud, pero el tono suave que utilizó, hizo que hasta Jūgo le recorriera un escalofrío por la forma casi inhumana de hablar. No le quedó ninguna duda, de que Sasuke sería capaz hacerlo.

Jūgo observó a Suigetsu para ver si él también sintió las palabras del Uchiha como el juramento de una parca. Sin embargo, el peliblanco estaba tan cegado por el odio que le profesaba el Uchiha y por la venganza que tanto deseaba, que simplemente le importó un reverendo bledo sus palabras.

–Y yo te prometo que haré un video con ella, como lo hice con las otras, pero lúcida. –el cinismo brotaba de sus labios, y se acercó aún más al Uchiha para que viera cuan en serio hablaba. –Y te prometo que, entre todos… –hizo un movimiento de mano, abarcando a los chicos que sostenían a Sasuke. –…le vamos a reventar el coño como la puta que es. –escupió al suelo, regodeándose de la furia del Uchiha.

Jūgo cada vez estaba más nervioso. La cólera que desprendía de Sasuke, era tan palpable como la rabia de Suigetsu, pero el que más daba miedo era sin lugar a dudas era el Uchiha. Esa mirada de psicópata sería muy difícil de olvidar, y más si se comportaba de una forma que jamás había visto en él.

Sasuke volvió a sacudirse entre los brazos de sus captores para lanzarse contra el peliblanco, pero uno de ellos lo agarró del cuello para mantenerlo lo más quieto posible frente a Suigetsu, haciendo que Sasuke tensara los hombros contra los fríos dedos del tipo.

El peliblanco lo observó de arriba hacia abajo, memorizando el estado colérico del Uchiha antes de separarse de él y dirigirse hacia uno de los autos que estaban estacionados al frente de ellos. Abrió la puerta del copiloto y antes de subirse, dijo la última amenaza de la tarde.

–Tú y esa puta lo pagarán caro. –dijo entre dientes, y se adentró al auto.

Jūgo le dio una última mirada al Uchiha y siguió a Suigetsu al auto, subiéndose al asiento del piloto. Cuando sonó el motor, los tipos que tenían agarrado a Sasuke lo lanzaron con fuerza contra el pavimento, haciendo que se golpeara la espalda. Se levantó inmediatamente en un intento de correr hacia el auto de Suigetsu, pero ya era tarde. Se había ido.

Los tipos también se habían subido al otro automóvil, pero poco le importó. Se quedó mirando con impotencia, cómo se marchaban detrás de Suigetsu.

No fue hasta que ambos vehículos desaparecieron de la vista, en que el semblante de Sasuke cambió abruptamente.

Las expresiones coléricas que habían transformado su rostro se suavizaron, su mirada violenta y envenenada fue remplazada a una irritada, solo quedando una mueca que demostraba fastidio y un profundo aborrecimiento después de todo lo que había escuchado. Sin embargo, sus ojos soltaron una chispa astuta antes de meter la mano en el bolsillo de su pantalón y sacar su teléfono con una extraña calma.

¿Desea dejar de grabar audio?

–Estás jodido, imbécil. –

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Meses Antes…

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La televisión encendida mostraba un canal de espectáculo sobre la última película de un actor famoso, que tal parece, resultó ser bastante polémico por la trama en que se ambienta la película.

Sakura no le prestaba tanta atención a lo que decía, más concentrada en no dejar caer la pequeña pelota cada vez que la lanzaba al techo. Como se encontraba acostada en la cama boca arriba, intentaba agarrar la pelota antes de que golpeara en las mantas o en su rostro.

Tomó una vez más la pelota al vuelo y soltó un hondo suspiro, totalmente aburrida.

Había ido a la casa de Naruto para hacer algo divertido, pero en vez de jugar una partida de videojuegos, se encontró con que el rubio había ido a dormir el día anterior a la casa de cierto pelinegro y no le había avisado. Kushina, sabiendo lo olvidadizo que era su hijo, invitó a la chica a esperar al rubio en su cuarto, ya que no tardaría en regresar a casa, pero eso había sido ya hace más de dos horas, y Naruto no regresaba.

Soltó otro suspiro aburrido.

Tampoco es que podía quejarse mucho, ya que había llegado más temprano de lo previsto y si ella hubiese llegado a la hora acordada, Naruto solo se habría tardado diez minutos.

Lanzó con fuerza la pelota hacia el techo y la atrapó al vuelo con una mano.

Cosas como esas la hacían dudar de la convivencia que mantenían ellos tres. Si bien, no hablaba con Sasuke ni mantenía otro tipo de comunicación, era molesto no ver a su rubio amigo como quería, sin mencionar que casi siempre quedaba excluida en sus salidas.

Ya que… –resopló sin ánimo alguno, dejando la pelota a un lado suyo.

Si de algo debía de agradecer es que, precisamente, es el nulo contacto que tiene con el Uchiha. Además, ya se había acostumbrado a sus desplantes, evitando así la incomodidad que le profesaba su presencia. Era tan solo un extraño a la cual ya estaba habituada.

El sonido de la puerta siendo abierta llamó su atención. Giró su mirada hacia la persona que se adentraba a la habitación como una bala.

¡Sakura-chan! – saludó un efusivo rubio. Corrió a su encuentro y se lanzó a la cama encima de ella.

Hola para ti también. –alcanzó a decir por la falta de aire. Naruto aplastaba sus pulmones en un fuerte abrazo.

¡Lamento el retraso, dattebayo! –se disculpó mientras la soltaba y se sentaba a su lado.

No importa. –dijo elevando sus hombros para restarle importancia.

Se sentó en la cama mirándolo con una sonrisa radiante.

¡Mira lo que traje! –dijo emocionada. Se arrastró a los pies de la cama y tomó su mochila que había dejado en el suelo, pero en ese momento vio unos pies a escasos centímetros de la cama. Levantó la vista para encontrar unos profundos ojos negros que la observaban sin expresión alguna.

La alegría abandonó el cuerpo de la pelirosa al ver a Sasuke parado frente a ella.

Con lentitud, volvió a girar su vista hacia Naruto, quien le dirigió una pequeña mirada de disculpa antes de acomodarse, inquieto, sobre la cama.

Sakura no dijo nada, pero se notaba en su rostro la pizca de molestia que le causó al ver al Uchiha.

Sin dirigirle otra mirada al pelinegro, Sakura volvió a sentarse al lado del rubio una vez que hubiera sacado de su mochila lo que parecía ser, un juego de consola.

Quería enseñarle a Naruto el nuevo juego que había comprado hace algunos días, y que ansiaba mostrárselo desde el mismo día en que lo adquirió. Pero no contaba que Sasuke estuviera allí, aunque sabía que él no haría ni diría nada frente a ella, Sakura se sentía de cierta forma incómoda.

Se supone que Naruto había pasado la noche en la casa de Sasuke. Estuvo horas divirtiéndose con el pelinegro y siendo sincera, encontraba injusto que él estuviera allí. Después de todo, era su turno de pasar tiempo con Naruto, como para que el Uchiha viniera a marcar presencia.

Pero como siempre, Sakura callaba sus opiniones respecto a Sasuke. Por lo que prefirió volver a mostrar una gran sonrisa hacia su rubio amigo, ignorando olímpicamente la presencia del Uchiha.

Toma. –dijo la pelirosa, extendiéndole el juego.

Naruto abrió la boca impresionado y sus ojos azules brillaron entusiasmados al ver el juego que Sakura había traído.

¡Just Dance! –exclamó, acercando la tapa a su rostro para verlo mejor. – ¡Y es de este año! Debió costarte muy caro, Sakura-chan. –

Bueno… –titubeó la chica. La verdad es que gastó casi todo sus ahorros en ese juego, pero Naruto no tenía por qué saber ese detalle. –Mira, así no tenemos que pedírselo prestado a Sai. –señaló al recordar que el chico en cuestión era portador del mismo juego. Pero Sai solía enojarse con Naruto por no ser cuidadoso con sus cosas, por lo que era muy reacio a prestar sus juegos al rubio.

Tienes razón. –rio el muchacho, levantándose de la cama de golpe. – ¡Vamos a jugarlo! –

Naruto se dirigió a la televisión encendida donde se encontraba la consola debajo de ésta, y se dispuso a conectar el juego en la pantalla.

¡Oh! Casi lo olvido. –el rubio se volteó hacia la pelirosa sin perder su entusiasmo. –Los mandos lo dejé en la sala ¡No tardo! –dijo antes de encaminarse hacia afuera de la habitación.

Sakura lo vio perderse por el pasillo en dirección a las escaleras.

El ambiente alegre y risueño poco a poco fue perdiéndose al caer en cuenta que se había quedado a solas con Sasuke. Se acomodó contra el respaldo de la cama tomando la caja vacía del juego, y fingió leer las instrucciones con interés.

Solía hacer ese tipo de cosas cuando Naruto los dejaba solos; leer alguna cosa, revisar su teléfono, ver la televisión, lo que sea para ignorar a Sasuke. No era algo que le importara realmente, ya que él al igual que ella la ignoraba, e incluso con más ahínco.

En todo el tiempo que llevaban de convivencia, siempre ha sido así de silencioso y distante, como si ellos dos no se conocieran a pesar de encontrarse en la misma habitación. Era algo usual, pero eso no significaba que fuera cómodo, nunca lo ha sido. Aunque tampoco podía decir que fuera desagradable aquel silencio, siempre y cuando fuera mutuo.

Sin embargo, aquella tarde no fue así.

Por primera vez, después de mucho tiempo, Sasuke no la estaba ignorando.

Se removió incómoda en la cama, acercando aún más la tapa del videojuego a su rostro para no tener que mirarlo de reojo. Pero era imposible de hacerlo: Sasuke la estaba observando. Observando de verdad.

Podía sentir su mirada penetrante perforar la tapa donde ocultaba su cara, esperando que se aburriera y dejara de mirarla.

¿Por qué la estaba mirando, en primer lugar?

Escuchó cómo se movía de su posición y caminaba hacia el otro lado de la cama, donde justo se encontraba ella apoyada. Tragó saliva al verlo de reojo, demasiado cerca para su gusto.

Sasuke tenía toda la pinta de querer llamar su atención, pero no entendía por qué o para qué.

¿Qué pretendía? ¿A caso quería reclamarle algo? ¿Había hecho algo que le disgustara tanto como para tener que acercarse a ella?

No levantó la mirada en ningún momento, rehusándose a encararlo de frente. Esperó pacientemente a que él hablara o dijese algún insulto de la cual ya estaba acostumbrada, pero del que no ha oído decir hace muchísimo tiempo.

Pasaron los segundos y nada sucedía. Sasuke solo se quedó quieto a su lado, con la vista fija en ella.

Entonces, Sakura comprendió que, a lo mejor, la intención de él no era iniciar una conversación. Él quería que ella lo iniciara.

Con ese pensamiento, Sakura dejó caer la tapa del videojuego encima de sus piernas y, tomando un hondo suspiro, giró tantito la mirada hacia arriba donde Sasuke la miraba con evidente interés, demasiado obvio como para ignorarlo.

Tenía las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, en una postura relajada. Algo normal en él, si no fuera que estaba parado prácticamente a su lado. Poco a poco fue levantando la mirada, cada vez más cerca de su rostro.

Sus ojos negros chocaron con los suyos, llenos de una intensidad extraña y hasta podía percibir un brillo distinto, casi aliciente.

Esto la desconcertó de sobremanera, pero no se atrevía a decir algo. Solo se quedó allí quieta, esperando alguna palabra o acción de su parte, pero Sasuke no decía nada.

Cuando al fin se dispuso a carraspear para demostrar su incomodidad Sasuke, de un momento a otro, se alejó de la cama.

El Uchiha caminó a paso tranquilo y acompasado hacia el desordenado escritorio de Naruto y se sentó en la silla, fijando su vista en algún punto de la habitación como si nada pasara.

Sakura parpadeó totalmente confundida ante aquel extraño comportamiento, demasiado evidente como para ignorarlo.

¿Debería de decir algo? ¿Debería de preguntarle por su repentina cercanía? ¿Cómo se supone que debía de reaccionar?

Sakura se dio cuenta que seguía observando el perfil de Sasuke con la boca abierta, así que rápidamente selló sus labios y bajó la vista hacia la tapa del videojuego, con la mente en blanco.

El estrepitoso ruido de los tablones de las escaleras le avisaron que Naruto ya había encontrado lo que buscaba, y a los segundos siguientes, se adentró a la habitación con una enorme sonrisa mientras sostenía los mandos de la consola bajo un brazo y la otra llevaba sobres de frituras y algunos jugos en lata.

¡Bien! Aquí traigo algo para beber y comer. –dijo el rubio, como si hubiera estado hablando de hace mucho rato.

Dejó todas las cosas que había traído encima de la cama y dirigió su deslumbrante sonrisa hacia la pelirosa.

Espero que se encuentre Bruno Mars en el juego, porque sería muy divertido si nosotros… ¿hm? ¿Sakura-chan? –la llamó el rubio, moviendo su mano al frente de su rostro. – ¿Estás bien?, te veo pálida. –

Sakura soltó una risa que intentó sonar relajada, pero un tic nervioso cruzó en la curvatura de sus labios que pasó desapercibida para Naruto. Sin embargo…

Estoy bien. De hecho, estaba leyendo las canciones que trae. –dijo desviando la atención del rubio al levantar la tapa del juego.

¡Oh! –exclamó el chico, arrebatándole la tapa entre sus manos. – ¡Si tienen a Bruno! Menos mal, porque no sería Just Dance sin sus canciones. Aunque también tienen Maroon 5 o Chris Brown… –

Naruto seguía parloteando mientras se daba la vuelta y conectaba los mandos a la consola, no estando consciente que estaba siendo ignorado por la pelirosa, ya que ella tenía la mente en otra parte.

Miró de reojo hacia el escritorio, donde Sasuke estaba sentado, ajeno a todo lo demás. Como si él nunca se hubiese acercado, como si no la hubiese mirado…

Sacudió la cabeza, alejando sus pensamientos.

Sasuke siempre ha sido extraño. La razón por la que él se acercó debe ser porque lo habrá hecho enojar con alguna cosa, quizás le disgustó encontrarla en la casa del rubio e intentó insultarla como lo hacía de antaño, pero se arrepintió a último momento y por eso se fue.

Sí, es posible que fuera eso.

Con esa conclusión en mente, Sakura volvió a sonreír con más confianza. Gateó hasta llegar a la orilla de la cama, justo donde se encontraba Naruto y se dispuso a ayudarlo a configurar el juego de la consola, ignorando nuevamente la presencia del Uchiha en la habitación.

Sin embargo, ella debió de haber notado que aquella conducta no era precisamente normal, a pesar de que provenga de alguien como lo era Sasuke.

Quizás lo notó. Quizás si sospechó algo en aquel día. Pero si lo hizo o no, lo ignoró como siempre lo hacía cada vez que se trataba de él.

Quizás, porque era mucho más fácil y llevadero tapar el sol con un dedo y hacer como si nada pasara. Actuar con normalidad, reír con ganas, bailar sin importarle nada. Sin importarle la mirada que él le dirigía cada vez que chillaba cuando ganaba, sin importar la sensación de sus ojos negros traspasar su nuca, sin importar el escalofrío que sintió la primera vez que lo pilló viéndole las piernas.

Sin importar nada más.

Con la excusa barata de los celos y el odio que él le profesaba cada vez que ella se acercaba a Naruto. Algo que pronto ya no podría usarlo como excusa, ya no podría seguir tapando el sol con un dedo y cuando eso sucediese… habrá deseado en actuar a tiempo.

Pronto ella comprendería que la situación que vivió en esa habitación sería la primera de muchas que le seguirían después.

Ya no había marcha atrás.

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Sakura no comprendía por qué le llegó ese recuerdo a su mente. Sino mal recordaba, esa fue la primera vez que notó aquel comportamiento extraño en Sasuke, antes de que comenzara en acosarla.

Sí, lo era.

Luego de eso, tuvo que pasar varios días para comprender que aquel comportamiento no se detuvo hasta allí, al contrario.

Recordaba vagamente algunos indicios, pero del que nunca pasó a mayores. Es decir, algunas miradas que le hacían sentir incómoda o cuando se aproximaba a ella cuando se juntaban con Naruto o con los demás chicos. Pero ni con eso lo tomó en cuenta.

¿Cómo iba adivinar lo que ocurriría después?

La escena donde comenzó a temer y por ende, comprendió al fin lo que estaba pasando, fue un par de semanas después de aquella partida de videojuegos en la casa de Naruto.

Como seguían de vacaciones, había salido una mañana al centro comercial a comprar alguno útiles escolares que le faltaban, ya que pronto iniciarían las clases. Pero se entretuvo viendo unos hermosos juegos de luces que estaban de exposición en una vitrina, que no notó la presencia de cierta persona muy cerca de ella.

Ese fue el primer escalofrío que sintió recorrer su columna, y que al voltear su rostro, se encontró con Sasuke apoyado en la pared del local, justo al lado de la vitrina.

Su primer pensamiento fue mera coincidencia. Tal vez estaba esperando alguien por allí o recién había salido de la tienda y no lo había notado. Y hubiera pensado igual si no fuera porque él seguía mirándola con fijeza, sin apartar esos oscuros ojos en ningún momento.

No dijo nada ni ella tampoco, no había motivo para decir algo o tan siquiera para saludarse. Así que Sakura se dio la vuelta y siguió caminando entre las tiendas en busca de los útiles, pero no lo hizo sola. La presencia de Sasuke seguía presente a cada paso que daba, hasta llegar el punto de voltear disimuladamente el rostro para ver hacia atrás: él estaba a un par de metros detrás de ella.

Siguió caminando lo más natural posible, deteniéndose en tiendas de vez en cuando para darle tiempo a que él avance entre la multitud de personas, pero él al igual que ella, se detenía en algunas vitrinas y proseguía con su caminata cuando ella lo hacía.

La tan remota sospecha de que Sasuke podría estar siguiéndola, se cumplió y con eso, un extraño sentimiento invadió su pecho de muy mala forma: la paranoia.

Había caminado hasta en lugares poco transitados para ver si existía un error, pero no lo era. Sasuke le seguía el rastro a cada instante que ella avanzaba. Era tan evidente lo que él estaba haciendo, que Sakura entró de improviso a una tienda de ropa íntima femenina para evitar que él continuara siguiéndola. No salió por un buen rato, fingiendo mirar lencería y probarse una que otra prenda, hasta que se cansó y por fin salió de la tienda con precaución, observando por todos lados para ver si él aparecía por alguna parte, pero no lo encontró.

Sasuke se había ido.

A partir de ese día, comenzó su calvario. Cada vez que salía a una parte, él estaba allí mirándola, siguiendo sus pasos y acercándose cada vez más a ella. Lo peor fue volver a la escuela, ahí no tenía cómo escapar, lo único que podía hacer era apegarse a sus amigas como una lapa, mientras él la observaba pasar por los pasillos, la cafetería o hasta el gimnasio cuando se quedaba después de clases a entrenar en solitario o con su grupo en la academia.

Recordó todas y cada una de las veces en las que canceló las salidas grupales o las invitaciones que le hacía Naruto a su hogar para una partida de videojuegos, todas las veces en que se privatizó de sus necesidades y caprichos por temor a verlo, a encontrárselo vagando cerca de su casa o que la mirara entre la multitud.

El terror la invadía al pensar en que alguien podría darse cuenta. ¿Qué pasaría si uno de sus amigos notaba que Sasuke la miraba más de lo que debería, o que aparecía de la nada cuando ella se presentaba? ¿Qué diría Naruto si supiera? ¿Regañaría a Sasuke o lo tomaría como una burla más de su silencioso amigo?

Se preguntó una y mil veces el por qué lo hacía.

Hasta que un día él dejó aquella foto en su casillero, haciendo que su mundo se pusiera de cabeza y con eso, millones de preguntas e inquietudes estallaron en su cerebro. Lo buscó para exigirle respuestas, pero él como siempre, calló.

¿Por qué no le explicó lo que en verdad sucedió?

Tuvo que pasar por muchas cosas y todo para conseguir la prueba irrefutable de que Sasuke, nunca se sobrepasó con ella.

Sakura salió de su ensoñación.

Había dejado la mirada ausente en la imagen congelada de ellos discutiendo en la habitación de la cabaña. Reproduciendo una y otra vez la pasmosa verdad que la había estado volviendo loca desde hace semanas.

Ahora lo sabía. Sabía lo que en verdad había ocurrido entre ellos dos.

Y no tenía idea de cómo debería sentirse al respecto.

Dejó que su cuerpo funcionara de forma mecánica, extrayendo el pendrive con toda la información de la fiesta del computador y lo guardó en su mochila. Luego, simplemente se quedó mirando la pantalla sin ver realmente, solo con sus pensamientos enmarañando su mente.

Ya había alcanzado su objetivo, pero aun así…

¿Qué se supone que tendría que hacer ahora?

–Yo no… –las palabras le salieron huecas, casi ajenas. Era como escuchar otra persona hablando por ella.

Llevó ambas manos hacia su rostro y se golpeó sus mejillas con fuerza.

–Concéntrate, Sakura. –se dijo para sí.

Pestañeó varias veces para retomar consciencia de la situación, y fue entonces que se dio cuenta que su corazón le palpitaba con rapidez y su respiración era irregular.

Sin embargo, ya no sentía la angustia y el temor ferviente cuando la acosaba Sasuke. Podía decir que, increíblemente, se sentía maravillosamente aliviada de que sus mayores temores jamás se cumplieron. Aun así, esa no era la razón de su estado conmocionado.

Su cerebro estaba terminando de procesar toda la conversación que acaba de oír, cuando escuchó un ruido en el primer piso.

Eso encendió una alarma en la pelirosa, que inmediatamente se levantó de la cama y se quedó quieta, atenta ante cualquier otro sonido.

El corazón que ya le latía deprisa, galopó aún más fuerte cuando escuchó pasos, proveniente de las escaleras. La madera crujiente hacía eco por todo el pasillo hasta llegar a la habitación donde se encontraba ella, haciendo que la chica comenzara a entrar en pánico.

Por instinto, Sakura revisó el reloj de muñeca, y el espanto la arraigó cuando se dio cuenta que ya eran cerca de las cuatro y media de la tarde: Sasuke había llegado a casa.

–No. No. No… –dijo con la voz ahogada.

No podía enfrentarse a Sasuke, no ahora. Tenía que salir de allí.

Observó por todas partes con la vista desenfocada por la desesperación, en busca de una salida. Lo primero que hizo fue agacharse debajo de la cama, pero el espacio era tan reducido que era imposible que ella pudiera esconderse allí. Se levantó de un saltó y se dirigió al ropero que estaba al lado de la puerta abierta, pero desde esa distancia pudo ver unos cabellos negros puntiagudos asomarse por las escaleras. Se alejó con rapidez del ropero, asustada de que la viera en su habitación.

Los pasos estaban recorriendo el pasillo, cada vez más y más cerca de la habitación de Sasuke.

Sakura volteó por todas partes en busca de un escondite, pero ya no había lugar para poder esconderse. Él la iba a atrapar como a una intrusa entre sus cosas.

Demonios, sí era una maldita intrusa.

Los pasos cada vez se escuchaban con más claridad: Sasuke estaba a solo metros de la habitación.

Entonces, como si fuera una señal, el cielo tronó furioso y amenazador, haciendo que la inevitable lluvia azotara en el frío ambiente de la tarde. Las gotas de lluvia golpearon la ventana como si fueran dedos de algún bandido que estaba escondido entre las oscuras cortinas, pero en vez de asustarla, vio en ella la oportunidad que estaba buscando.

De un salto se encontró frente a la ventana y, sin miramientos, corrió la cortina para encontrarse con su rostro asustado reflejándose en el vidrio. Con manos temblorosas, abrió el pestillo y deslizó la ventana hacia arriba.

En ese momento, Sasuke estaba a tan solo un par de pasos de la habitación, ya no tenía tiempo para pensar: tenía que actuar, ya.

Lanzó la mochila hacia el tejado y procedió a salir por la ventana, apoyando las rodillas y manos en el marco, pero justo en ese instante se escuchó un click y la luz de la habitación se encendió.

Sasuke había entrado a su habitación y lo primero que vio fue a Sakura intentando salir por su ventana.

Tres segundos pasaron para que los dos se miraran fijamente sin decirse nada, estáticos en su lugar, tratando de asimilar lo que estaban viendo.

A Sakura le temblaban las rodillas al estar encaramada en esa dura y delgada superficie, pero no dejó de observar asustada la cara de Sasuke. Él no lucía enfadado, pero evidentemente estaba sorprendido por lo que veía. O al menos lo estaba, hasta que sus oscuros ojos observaron por una milésima de segundo la computadora abierta encima de su cama, y captó enseguida lo que Sakura había hecho.

Ahora sí podía decir que Sasuke estaba enfadado, pero enfadado de verdad.

El pánico azotó su sistema al ver como la ira inundaba el rostro de Sasuke quien corrió hacia ella para detenerla.

– ¡Sakura! –la llamó con la voz iracunda.

Sakura se apresuró en soltarse del marco y comenzó a salir a toda velocidad por la ventana, gateando en el tejado de la casa. Sin embargo, Sasuke alcanzó agarrarla por las pantorrillas y la tironeó hacia dentro.

– ¡¿Qué hiciste, Sakura?! –exclamó un furibundo Sasuke, mientras Sakura luchaba por zafarse de su agarre.

– ¡Suéltame! –gritó la chica, agarrándose entre los huecos de las tejas.

Sakura lanzaba patadas hacia el pecho de Sasuke, pero este la retenía con demasiada fuerza, haciendo que sus dedos se incrustaran dolorosamente en su piel. La pelirosa se afirmó con más fuerza de las tejas, sintiendo como la lluvia mojaba su cabeza y la mitad de su torso. Los dedos húmedos comenzaban a resbalar del techo, pero hizo un intento y tomó impulso para agarrarse de otra teja que estaba más adelante, haciendo que las manos de Sasuke se deslizaran hacia sus tobillos. Sakura aprovechó el momento para seguir pataleando y así poder liberarse, pero Sasuke fue más hábil y agarró sus piernas con un brazo mientras que con la otra agarraba su chaleco, y comenzó a tironearla hacia adentro. Sin embargo, al estar bajo la lluvia, los dedos de Sasuke se resbalaban de la humedecida tela hasta que no pudo más y la soltó, pero inmediatamente siguió con sus esfuerzos de retenerla por los tobillos.

– ¡Sakura! ¡Espera! –siguió llamándola Sasuke, pero ella no escuchaba. Estaba desesperada por salir de allí.

Así que en un descuido del Uchiha, Sakura pudo liberar una pierna y le lanzó una fuerte y certera patada al brazo que la estaba sujetando, haciendo que Sasuke por fin la soltara. Pero por la fuerza del empuje y al estar encima de un tejado inclinado, Sakura se fue hacia delante y lo único que pudo ver es como el cielo gris daba vueltas sobre el tejado, rodando entre las húmedas y duras tejas del techo de la casa, hasta que su cuerpo flotó por un instante en el aire y al segundo siguiente…

¡PAF!

El cuerpo de Sakura se estrelló contra el suelo.

El aire se le escapó de sus pulmones con violencia, sintiendo como el sofoco no le permitía volver a respirar. La lluvia mojaba su rostro por completo, pero era incapaz de sentir el frío, ya que el dolor de cabeza era tan insoportable como el crujido de su espalda.

Podía escuchar de fondo gritos entre la estrepitosa lluvia, pero al segundo siguiente, este fue amortiguado por el estridente sonido de un pitido que hacia retumbar sus tímpanos, hasta no ser capaz de oír nada más.

Intentó abrir los ojos a pesar del dolor, pero le era muy difícil.

Sin embargo, su corazón aun galopa con fuerza por la adrenalina de haber sido descubierta por Sasuke, y quizás fue por esa razón que levantó los brazos tanteando el terreno húmedo y espeso donde estaba tirada, haciendo un esfuerzo gigantesco de darse la vuelta.

Sakura sintió un horrible mareo cuando intentó levantar su torso, pero no se detuvo. Sus ojos semi abiertos pudieron enfocar la valla que dividía el jardín de Sasuke con la calle principal, y se obligó a sí misma a levantarse, a pesar del dolor y el constante martilleo en su cráneo que le revolvía sus pensamientos.

Con la lluvia y la mirada oblicua, Sakura pudo enfocar su mochila a la vista, a tan solo unos pasos cerca de ella y al levantarla, el pitido que bloqueaba sus tímpanos poco a poco fue disminuyendo, haciendo que por fin el ruido de la lluvia se filtrara entre las brumas de su mente.

Sin embargo, algo más que la lluvia le llegó a los oídos, era como un grito lejano que provenía justo detrás de ella. Giró la vista hacia atrás, justo a tiempo para ver como la puerta de la entrada de la casa era abierta y el rostro de Sasuke aparecía a pocos metros de ella. La expresión descolocada e iracunda del muchacho, hizo que su corazón ya de por sí desbocado, palpitara con mayor velocidad al verlo salir de la casa hacia ella.

La adrenalina le recorrió su torrente sanguíneo hasta llegar a su cerebro, y entonces Sakura pudo al fin reaccionar: salió corriendo. No tenía idea para donde iba, solo corría hasta salir del jardín de los Uchiha´s y llegar a la calle.

Le pulsaban las sienes a cada paso que daba, el mareo que sintió al levantarse no ha parado de revolverle el estómago, y las piernas las sentía como plomo a cada paso que daba, dificultando su caminar. Pero ni con todo eso se detuvo, siguió trotando lo más que podía hasta llegar a la calle casi inundada en agua mirando hacia todos lados, no sabiendo qué camino tomar para llegar a su hogar. Así que con la mente hecha un desastre, Sakura se fue en cualquier dirección.

A lo lejos, pudo escuchar un segundo grito que venía detrás de ella. Sabía quién era, pero no podía darse la vuelta por más que quisiera, simplemente no podía detenerse.

Un fuerte sonido se escuchó a lo lejos, como un bocinazo que hizo eco en la calle vacía. Luego, unas luces que venías de atrás iluminaron el sendero, desubicándola aún más. De pronto, el potente chirrido de unos neumáticos la hizo dar un enorme brinco, haciéndola tropezar con sus propios pies y caer al suelo.

El motor del auto que tenía detrás se escuchó con más fuerza, y con eso, el grito que había escuchado con anterioridad llegó con más claridad entre la bruma y el caos de su mente.

– ¡Sakura! –

No pudo evitarlo… Sakura viró el rostro hacia atrás.

Un automóvil se acercaba a toda velocidad; iba directamente hacia ella. Sakura estuvo a tiempo de girar sobre su propio cuerpo hacia la vereda, esquivándolo por muy poco.

Sin embargo, aquel brusco movimiento le costó caro. El mareo le hundió la boca del estómago y, al segundo siguiente, el vómito escapó de su garganta.

Lo único que pudo hacer en ese estado catatónico, fue levantar la mirada hacia el automóvil...

Era un vehículo negro, grande y es todo lo que podía describir de él, ya que entre la lluvia y el caos mental no la dejaban pensar cómo debería. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades, pudo vislumbrar algo blanco y rectangular en la parte trasera del auto; la patente.

Y antes de que su mente por fin colapsara y se dejara hacer nuevamente al suelo, Sakura alcanzó a leer las palabras escritas con letras negras…

"The Negotiator".

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Hola! Bueno eso ha sido el capítulo. Sé que es poca la interacción entre Sasuke y Sakura, pero necesitaba colocar a Suigetsu ya que es el quien arma el drama aquí y porque Naruto ya se pudo de habiloso y comenzó a sospechar de Sakura JJASJAJJAKJSA.

Por otro lado quería darle dos noticias:

Primero, el asunto del coronavirus. Hay mucha polémica en las noticias y no es para menos, pero me gustaría saber cómo lo llevan ustedes en sus países y si tienen algún tipo de medida de prevención.

En mi país está bajo cuarentena, aunque no es obligatoria para todas las regiones. Al menos la uni en la que voy decidió no realizar clases presenciales, y hacer clases online (que es una mierda, la verdad) pero la federación de estudiantes llamaron a paro virtual xddd. Así que no tengo clases y tampoco puedo salir de casa, lo que significa una cosa… sep tengo tiempo completo para escribir WDLJNWDKLNLA.

Y lo segundo, se trata del próximo capítulo que lo voy a subir muy pronto. No es precisamente una continuación, es más bien un especial de Sasuke en la que relata sus sentimientos para con Sakura. Es decir, es un capítulo entero que tiene como protagonista a Sasuke y en la que relata sus emociones y sentimientos que siente al estar alrededor de Sakura.

Aun no decido el título, porque sí, va a tener título a diferencias de los demás, ya que nunca me he dado el tiempo de colocarle nombres a los capítulos. Pero como el capítulo que viene es un especial, decidí que le daría uno

Ese ha sido todo por hoy, espero que comenten y digan que les pareció esta escena de Suigetsu. El Negociador ya entrado al ataque xddd.

Pero antes, les dejo los saluditos a todas las personas que comentaron:

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KassfromVenus: ¡Hola! Me alegro mucho que te guste. Espera que viene lo chido (especialmente con Suigetsu) SKFNKLSNDFKS ¡saludos!

Anaid Silos: KNDKDKLASLA pues sí, esta vez me tomé el tiempo de escribir a pesar de que me demore la vida en hacer un solo capítulo.

Me encanta que te tomes el tiempo de releer el capítulo jdjadlak, y tienes razón: Sasuke la quiere bonito, y sé que las actitudes que toma Sakura son molestas e irritantes, pero así y todo Sasuke la quiere. Ya no es ningún secreto sus sentimientos, ahora que Sakura sabe, relación entre ellos se va a tornar muy diferente, ya sea para bien o para mal. En cualquiera de los dos casos, la decisión dependerá exclusivamente de Sakura.

Lo de que ella sentía cierta atracción hacia él no es del todo correcto. La razón por la que hice que Sasuke se desnudase frente a ella (me refiero a la camisa) era porque necesitaba que comenzara a notar a Sasuke algo más que el tipo acosador, malhablado y hostil. Necesitaba que ella ya comenzara a ver en Sasuke por lo que es: un hombre. Tenía que empezar de algún lado para que ella comenzara a fijarse en él (alerta de spoliler KLKSJNKSD) y así desarrollar FINALMENTE el sasusaku WDLKANWDKA.

Mira, no sé qué teorías tengas, pero ya adelanté varias escenas sasusaku que las voy a revelar en su debido momento. Pero también hay un pequeño problema con la historia, y es que… ME ESTOY DANDO DEMASIADAS VUELTAS KJHAKSDKSND soy muuuy consciente de eso pero era necesario poner a Suigetsu a la escena, porque por él se arma el dramón y es por él que la relación entre Sakura y Sasuke "nace" por así decirlo (aunque no es muy acertado).

Sobre Itachi, era un deseo personal de relatar esta atracción que Sakura siente por él. Y no, ella no está "enamorada" de él, pero si fue su primer amor platónico, un flechazo de una niña que no se sentía bonita, ni femenina, con una autoestima baja por los constantes maltratos de su padre, y que un chico como lo es Itachi llegase y le dijese eso, fue… uff ksdklsdjalkd. Bueno, Itachi es Itachi, pero no te preocupes que no habrá ni por un pelo un Itasaku.

Sasusaku is love, Sasusaku is life.

Ahora, respecto al naruhina… sí, Naruto si se aprovechó del estado de Hinata, y aunque él igual estaba medio tomado, tenía la suficiente lucidez como para haber hecho lo que hizo Sasuke, pero no lo hizo. Es por eso que relaté esa parte de la fiesta, para que vieran que las apariencias engañan, pero al igual que tú, pienso que me metí en un tema delicado como lo es la violación. Pero en verdad tenía muchas ganas escribir esa parte y plasmar lo buenito que era Sasuke muy en el fondo de su corazoncito .

Bueno, el tema que desarrolla el naruhina no es algo que les agrade mucho, sin embargo mantengo firme en mi postura en desarrollar a la pareja, pero en segundo plano, y tampoco es que lo vaya a alargar mucho a decir verdad, ya que la pareja principal es el sasusaku y mi principal enfoque es ese antes que el naruhina. Así que en ese aspecto no te preocupes, no voy a dejar de lado el sasusaku para nada.

Y respecto a los comentarios que me dejan… JAKNFLKNFLK. No tenía idea de cómo se hacía, todavía no se usar la página como corresponde xd, de igual manera agradezco la información, pero creo q seguiré respondiendo a los comentarios desde aquí, porque no todos tienen cuenta para poder responderles así que mejor los respondo a todos juntitos 3

Bueno, eso es todo por el momento. Agradezco muchísimo tu tiempo en leerme y en dar tu opinión, en verdad que lo valoro. ¡Saludos!

DULCECITO311: Es taaan lindo Sasuke. Me encanta. Me enamora. Me todo xd. Espero que te guste este capítulo hecho con mucho amor . ¡Saludos!

Michi: Wee yo shipeo a Sakura prácticamente con todos los chicos del anime NKLSNAKLSDAK, además Itachi es tan lindo y gentil que no me pude resistir . Espero que te guste también este capítulo, ¡saludos!

IxSpaceCadetxI: Holaaa. Sí, pienso igual que tú, la paranoia de Sakura se estaba siendo bastante irritante. De igual forma, aquí Sakura vuelve a sucumbir a la paranoia al escaparse por la ventana, pero ya no es por el tema del acoso (al menos, no en gran parte) es, más bien, porque ahora sabe toda la verdad, pero era tanta la información que no supo manejarlo, y más cuando Sasuke la descubre.

Lo de la última carta… jojojo de verdad me tenté en escribir, o sea, hacer que Sakura seduzca a Sasuke para conseguir el video. Pero ya de por sí, Sakura tiene mala fama de perder los estribos cuando le entra la histeria, y hacer que estuviera falsamente interesada en Sasuke sería caer muy bajo, y solo terminaría de herir (más aun) los sentimientos de Sasukito .

Sasuke no es bueno con expresar sus emociones y ni le interesa la verdad jsdajkasd, pero la necesidad que le nace por acercarse a ella después de lo sucedido en la fiesta, es muy grande so… el tipo solo aplica su poco y nulo conocimientos sobre relaciones, nada más que agregar allí akhdkndk.

Suigetsu ya sabe que la cagó hasta el fondo y sabe que si sigue en las mismas estará más que frito, pero después de lo que le hizo Sasuke (aquí nos enteramos de lo que hizo cuando conversó con Naruto) y de lo que le hizo Sakura, el tipo estalla en cólera y piensa en vengarse. Mira, para explicarlo de mejor manera, Suigetsu ya no tiene nada más que perder (ya perdió su negocio y los clientes que frecuentaba, pero eso lo voy a explicar a detalle más adelante) así que frente a eso, ya le da lo mismo lo que le pueda hacer Sasuke. La cosa es hacerle daño al tipo que destruyó su vida y reputación, y Seigetsu ya se dio cuenta la importancia que tiene Sakura para Sasuke, entonces ¿qué mejor manera de hacerle daño sino es a través de la única persona en la que Sasuke ha demostrado interés? NCLAKNFLKAFMAFKLMA.

Y por último nada más quería decirte que lamento mucho que te haya pasado por el mismo sufrimiento, o incluso peor el que te persigan para todas partes, ya sea porque el chico le gustabas o no sé qué (solo estoy suponiendo) no es para nada romántico. Lamentablemente, existen tipos que aún no entienden que no es NO, como si el rechazo los motivara o algo así. No sé realmente, me jode mucho que hayas tenido que vivir eso y espero que el tipo ya no te moleste más y que todo haya acabado .

Te mando muchos saludos y espero que te guste el capítulo. ¡Besos!

Lucy: IENFNLAEFLKMFKLNNRG graciaaaaaas, te juro que muero de ternura tus ganas de leer esta humilde historia No importa que digan los demás, el Sasusaku está hecho de puro amor, bebé.

Trato de escribir cada vez que puedo, pero me es muy difícil por mis estudios. Sin embargo, con el tema del coronavirus se ha tomado medidas de cuarentena, y ahora tengo clases virtuales… o tenía, porque la uni se fue a paro virtual KALKSDASLKDAK.

Pero mirándolo por el lado positivo, estoy encerrada en casa y sin nada que hacer. Lo que me da chance de seguir avanzando en la historia todo lo que quiera JSKJASJSJSJDSJASJDKJSDKJ YESSS. Así que pronto subiré el próximo capítulo, atentaaaa xddd.

Y bueno, dejando la joda de lado, ¿cómo lo lleva en tu país? Espero que bien y que no hayan tantas complicaciones como he visto en otros lados.

Aquí te dejo un capítulo como consolación y espero que te guste tanto como el otro, ¡Saludos y muchos besos!

Nena: NLANWFLKAKFALDNF ya era muy obvio lo que en verdad pasó entre ambos en esa fiesta xd. Sasuke tiene el alma pura debajo de toda esa pinta que tiene ¡hasta Naruto lo sabe! SNFKLSNEFKL. Te prometo que Sasukito tendrá un mejor trato (recuerda que si hubo lime, habrá lemon. Amén.) ¡Saludos!

Alicia DS: ¡Pos hola! JHLEKJSHFKFFG. Bueno, aquí todavía no hubo un enfrentamiento directo entre Sasuke y Sakura, pero obviamente lo habrá después de esto, y con eso se aclararán muchísimas cosas entre ellos dos. Sakura al saber por fin la verdad, Sasuke no le queda de otra que sincerarse con ella y decirle todo lo que ha sucedido en los últimos meses. Sep, se viene lo chido KAJKLNFKNF Espero que te guste este capítulo, ¡saludos!

Rima Echizen: Holaaaaaa. ¡Gracias a ti por comentar! Te prometo que trato de escribir cada vez que puedo, pero ahora con esto del coronavirus y la cuarentena, estoy todo el día en casa pegada a la pantalla de mi computador DNDLKLKSJEJSJ así que subiré el próximo capítulo lo más luego posible. ¡Saludos!

Andrea: Kieeee pero como cuatro veces NDLKANDKLND xdddddd muchísimas gracias, en serio. Esto es mucho pa' mi corazoncito u.u

Sasuke es buenito y se merece todo el amor del mundo, pero esta pareja se le vienen más obstáculos por superar antes de poder juntarlos , en especial los sentimientos de Sakura por Sasuke, ya que es muy complicado y no puede sentir amor por él de un día para el otro, a pesar de enterarse de lo que realmente siente Sasuke por ella y de todo lo que ha hecho para protegerla .

¡Espero que te guste este capítulo, saludos!

Luisa Jimenez: No te preocupes, no tengo ningún interés en abandonar esta historia , puedo tardarme un buen tiempo en actualizar, pero definitivamente jamás voy a dejar botado este fic.

Ahora, respecto a Sakura… "lástima o culpa", tengo que admitir que por ahí va un poquito la cosa, aunque no es del todo acertado. Sin embargo, van a suceder ciertas cosas en el transcurso de la historia que pueden cambiar los sentimientos de Sakura (cof cof… Suigetsu cof cof).

Y sobre el naruhina, está muy delicada la cosa KJFKLAFKNAF, pero tranquila que la pareja principal es el sasusaku por sobre todas las cosas, así que en eso no te preocupes. ¡Saludos!

Claudia Uchiha: EJFKSKJDAKLWEJA seeeeh, Sakura ya pronto lo verá con otros ojitos, pero por ahora tiene que comenzar en asumir los verdaderos sentimientos de Sasuke antes de que se arma el dramón. Aunque la verdad del asunto (de la cual ya todos sabemos), es sobre los sentimientos de Sakura hacia Sasuke no son recíprocos, a pesar de todo lo bueno y malo que le haya hecho pasar Sasuke.

Pos eso, espero que te haya gustado este capítulo también, aquí hubo un poquito de Sasusaku, pero necesitaba narrar las intenciones de Suigetsu para más adelante y sobre las sospechas de Naruto. Pero bueno, ¡espero que te guste! ¡Saludos!

Cherry Lizz: Holaaaaaa. Pues sí, la verdad absoluta y auténtica es que Sasuke se muere por un beso de Sakura (y de hacerle el delicioso, para que vamos a andar con cosas) por eso la persigue y la acosa tanto LKJFWEOLJWKLWSDJMWKLE nah mentira. O bueno si, quizás un poco. De todos modos, lo principal es como se desarrollan los sentimientos de Sakura de ahora en adelante y en especial ahora que sabe la verdad, aunque tengo que admitir que no será nada fácil porque ella jamás había visto a Sasuke en plan romántico, considerando que la relación entre ambos siempre ha sido inestable debido a las peleas en su niñez.

¿Qué hará Sasuke para compensar los años, o más bien, cambiar la perspectiva que tenía Sakura de él?, ¿qué hará Sakura con este Sasuke que en un dos por tres ya se la está besando, y que esta tan enamorado que hasta pone su fecha de cumpleaños como contraseña?

En realidad este tipo no le interesa en cambiar en lo más mínimo, su interés es proteger a Sakura de Suigetsu al costo que sea. Respecto a Sakura, ella tendrá la tarea de por fin asumir los sentimientos de Sasuke y las razones que habían detrás de todo esos meses de paranoia e histeria.

Eso es en general KNWLKCDNSLKAKL, espero que te haya gustado el capítulo, ¡saludos! .

Zafiro: Graaaacias por tus comentarios, ¡te juro que me encantan! En verdad agradezco tus palabras y oye, yo también me tardo bastante en actualizar, ha de ser sinceros xd.

¡Todo el mundo quiere lemon! Y yo también, pa' qué mentir, pero como tu bien dices, aun no es el momento para tal acción. Hay que desarrollar los sentimientos por Sakura antes de que estos dos se den contra la pared (sí, lo más probable que sí pase) y por fin estén juntos.

Sakura no está "enamorada" de Itachi, es más bien como tú dices, un amor platónico de la niñez que siempre quise poner. Y pues, sí, Sasuke en algún momento se va a dar cuenta de este "amor" que Sakura siente hacia su hermano, y seeep, ya te imaginarás como se va a poner cuando se entere SFNKANFLAKF.

Respecto a Naruto, es verdad que él no es del todo bueno, considerando lo que sucedió en la fiesta con Hinata y en la que dio a rienda suelta el morbo que sentía por ella muy en el fondo. A diferencia de Sasuke que él fue todo lo contrario, él si respetó a Sakura por el estado en el que estaba y porque sabía que ella no recordaría nada lo que había pasado entre ellos.

Sakura en este capítulo se vuelve a dejar dominar por el miedo, pero más a que Sasuke la descubriera de intrusa que otra cosa. Sin embargo, a Sasuke ya se acabaron las excusas para seguir retrasando el momento que Sakura tanto esperó, ahora solo le queda decir la verdad y en cómo va a reaccionar Sakura con todo eso.

Pues eso, ¡muchas gracias por tus comentarios y espero que te guste este capítulo! ¡Saludos y muchos besos!

Diane: La pareja principal es Sasusaku, Sakura no está enamorada en sí de Itachi, pero quería escribir esa parte porque se me hacía lindo de ver que Sakura tuviera un amor platónico por su futuro cuñado KDKAKLDKASD algo que no le asentará nada bien al pobre Sasuke. Y pues sí, agregué el naruhina a último momento, porque quería mostrar la diferencia que había entre Sasuke y Naruto, y en las decisiones y acciones que tomaron durante la historia. La idea era plasmar lo bueno y lo malo de cada uno, especialmente en las engañosas apariencias que ellos muetran. Por un lado, Sasuke es parco e indiferente hasta el punto del odio hacia Sakura, pero que en verdad por dentro y sus sentimientos por ella es completamente lo contrario. Lo mismo sucede con Naruto, es considerado el chico bueno entre los dos, el simpático y amigable rubio de cabeza hueca, pero de buen corazón. Sin embargo, puede que Naruto si sea bueno de cierta manera, pero por dentro guarda sentimientos y pensamientos bastantes morbosos y sucios hacia Hinata. El descontrol de la fiesta desencadenó diversas y diferencias abismales entre Naruto y Sasuke, es más o menos, lo que quería plasmar en este fic para mostrar cuan bueno puede ser Sasuke en el fondo de su corazón, aunque con ello dejé mal parado a Naruto.

Esto lleva a otro tema, el naruhina.

Sé que no ha todos les gusta la pareja por el tema de este fic o, como tu bien dices, por el anime. Pero ya metí a la pareja a la historia y la voy a desarrollar, aunque no a gran escala como el sasusaku (recuerda que es la pareja principal) de hecho, voy a dejarlo como segundo plano, es decir, que no voy a mencionarlos siempre en la historia. Pero sí voy a aclarar los sentimientos de Naruto y de Hinata, ya que esta última en algún momento de la historia se va a enterar de lo sucedido entre ella y Naruto en esa fiesta.

Sasuke ya está enamorado de Sakura, siempre lo estuvo. Ahora es ella quien debe comenzar a desarrollar los mismos sentimientos por Sasuke y así poder corresponderle, aunque no será nada fácil. Hay demasiado rencor y rabia por parte de Sakura hacia él por todo lo sucedido, no solo por el acoso que ha recibido de su parte durante meses, sino que también por la historia de niñez. Como vez, ella no se va a enamorar de un momento al otro, y más por lo que se viene con Suigetsu. Ahí sí que se arma la grande.

KASNKLAJSKLAS peo bueno, espero que te haya gustado este capítulo. ¡Saludos!

YoliMuro: ¡Muchísimas gracias! De verdad que tus palabras me animan mucho, y me encanta que te guste esta historia tanto como me gusta a mi escribirla siempre quise escribir una Sakura fuerte y más sagaz, algo que no se ve muy a menudo en otros fics, y que no estuviera detrás de Sasuke (algo que sucede en prácticamente en todos los fanfics).

Respecto a Sasuke, ya todos sabemos que sucedió en esa fiesta gracias al video, pero la cuestión es cómo lo va a llevar Sakura. En ese aspecto, ella tardará un poco en asumirlo por completo, ya que a pesar de que ella tenía ciertas sospechas sobre los sentimientos de Sasuke, es completamente distinto a lo que imaginó. Es decir, darse cuenta de la magnitud de sus sentimientos que él ha estado guardando por muchísimo tiempo (aunque esto todavía no lo sabe, al menos, no del todo), no es fácil de asimilar, es por eso que quizás reaccionó de esa forma al intentar huir por la ventana. Ella necesitaba tiempo para poder pensar en todo lo que había visto antes de tomar cualquier decisión y enfrentarse a él.

El lemon es vida, niégamelo KADLKADLKADKL. Tienes razón, aun no es tiempo del lemon, pero cuando suceda te prometo que daré todo de mí para hacerlo lo más jugoso posible JANDLAJLADNLKANSDKLANDAKLNDAKLDNALKSND. Además, el lime igual es… ya tu sabes, así que es posible colocar un poco de previa antes de la gran escena JOOOOOO KANWDLKANSDKN.

Pues eso, espero que te haya gustado el capítulo. ¡Saludos!


Con esto me despido, ¡nos leemos muy pronto!

Goda.X