¡Hola!

Pues ha pasado un buen tiempo, pero he vuelto con otro capítulo.

¡ESTE ES UN ESPECIAL!

Es decir, que no es una continuación del capítulo pasado. Es mas bien, un recuento de las vivencias de Sasuke entorno a Sakura y cómo lidiaba (y sigue lidiando) con sus propios sentimientos.

Ya para el siguiente capítulo volveré a retomar la continuación.

Sin más que agregar,

¡A leer!

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ESPECIAL UCHIHA SASUKE: Memorias ocultas en el corazón.

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Me están creciendo las

Ganas de quererte, y yo

Les acaricio para que no

Te ladren y te asustes.

Díazagui.

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Viernes.

El mejor y bendito día de la semana. No solo representaba el último día de clases para los estudiantes, sino que también es el día en que salían más temprano de lo usual. Luego de eso eran libres para hacer lo que quisieran.

Kakashi-sensei repasaba monótonamente la última materia de Electivo de Química Ambiental, ya que la próxima semana comenzaba el periodo de exámenes y debía de mantenerlos al tanto de los contenidos que se verán en aquellos días. Sin embargo, por muy importante que sean las palabras de Kakashi-sensei, eran muy pocos los estudiantes que le prestaban atención.

Sasuke estaba sentado casi al final del salón al lado de la ventana, tenía apoyada la barbilla en la palma de su mano mientras miraba hacia afuera. Había prestado atención hasta la mitad de la clase, pero era tan aburrido que dejó de mirar al sensei y se distrajo por unos segundos en el frondoso árbol que se encontraba en el patio de la escuela.

Pensó en lo reconfortante que sería acostarse en el pasto debajo de aquel árbol, y así poder descansar y dormir durante toda la tarde…

Observó las hojas del árbol, abundantes y llamativas, pero sobre todo se fijó en el color tan resplandeciente: Era de un verde fresco y tupido, sin flores o frutos. Era un simple árbol sin nada en particular, pero aun así existía algo en él que le llamaba poderosamente la atención.

Entonces la vio.

Un manchón rosado pasó con rapidez al otro lado del patio, en dirección a la cancha de fútbol, cruzando el frondoso árbol que estaba mirando. Fue en ese instante en que supo por qué ese árbol le parecía tan atractivo…

Sakura corría mientras se amarraba la mitad de su cabello corto en un moño. No lo había notado, pero ella estaba vestida con ropa de gimnasia de la escuela, que consistía en un pequeño short y una camisa blanca con el logo de la escuela en el lado izquierdo de su pecho. La cinta blanca que usualmente usaba en la frente cuando entrenaba, lo llevaba entre los dientes, ya que todavía no terminaba de hacerse el moño.

La vio llegar a la cancha de fútbol, donde estaban sus compañeros de clases con la misma ropa de gimnasia. La pelirosa llegó justo a tiempo en que Anko-sensei se presentaba en la cancha y, al parecer, le daba indicaciones a la clase.

Observó cómo los estudiantes se separaban por género, es decir, un grupo de hombres y otro de mujeres. Las chicas fueron las primeras en formar una línea al extremo de la cancha posicionándose para una carrera, colocando las manos en el suelo y flexionando una rodilla, cada una al lado de la otra.

Entonces comenzó la carrera.

Indudablemente, el manchón rosado iba a la cabeza con una ventaja de varios metros, siendo la primera en llegar a al otro extremo de la cancha y devolverse con la misma velocidad con la que partió, como si correr más de doscientos metros no fuese nada.

Vio como Anko-sensei la felicitaba, dándole un par de palmaditas en un hombro y le hacía un gesto con la cabeza hacia las bancas donde estaban sentados los chicos, esperando. Cuando la última chica llegó a la meta, la sensei llamó a los chicos para que se prepararan, mientras ella anotaba algo en una libreta que llevaba en su mano.

Sasuke miró con curiosidad en cómo Sakura se levantaba de la banca y caminaba casi a escondidas hacia los chicos, posicionándose al lado de uno de ellos. El chico que estaba al lado de la pelirosa, giró a verla con la misma curiosidad que él, y le dijo a algo a la muchacha que fue ininteligible para el Uchiha. Sin embargo, por la forma en que sonreía Sakura, le dio a entender que se trataba de una especie de broma o chiste del muchacho, causando un malestar en Sasuke.

Él no conocía al chico, jamás lo había visto o, al menos, notado en la escuela, principalmente por su mal hábito de desconectarse con las personas que habitan a su alrededor y porque no le interesa en lo más mínimo.

No obstante, sus ojos se enfocaron en aquél sujeto. Era alto, de cabello castaño oscuro y alborotado, cuerpo delgado y medianamente atlético. En general, era un chico promedio, con un rostro que pasaría desapercibido en cualquier parte, nada en especial.

La pierna de Sasuke comenzó a moverse de arriba hacia abajo, con la vista fija en la parejita sonriente, sintiendo un desagradable cosquilleo en su estómago que subía hacia su pecho y se alojaba como una masa pesada en su tráquea.

De pronto la parejita dejó de hablarse, ya que Anko-sensei había dejado de garabatear en su libreta para pasar su mirada hacia los chicos. Sakura se apresuró a esconderse lo mejor que podía al lado del castaño, manteniendo la postura preparada para la carrera.

El silbato de Anko-sensei sonó.

Los primeros metros recorridos fueron demasiado parejos entre los hombres y la pequeña mancha rosada que estaba entre ellos.

Sin embargo, Sasuke se llevó la sorpresa de que aquél chico castaño que había mirado con desdén, era increíblemente veloz, mucho más que los chicos de su clase. Era él quien llevaba la ventaja en la carrera.

Puede que una mujer sea diferente en complexo físico al de un hombre, pero ciertamente, Sakura no era como las demás mujeres. Ella se negaba quedarse atrás, es por eso que al ser más pequeña y delgada que un hombre, le daba la ventaja de ser más ágil que ningún otro chico de allí, incluido al chico castaño. Sakura comenzó a mover sus piernas con mayor velocidad y, a los pocos segundos, ya le estaba pisando los talones al muchacho.

La parejita ya había alcanzado el extremo de la cancha y, en ese instante, volvieron a retomar la dirección contraria, directo a la aglomeración de mujeres sentadas en las bancas, que silbaban y gritoneaban el nombre de la pelirosa al verla participar con gran destreza entre los hombres.

Motivada por eso, Sakura llevó su torso hacia adelante y aceleró todo lo que dieron sus piernas con una agilidad extraordinaria, alcanzando al chico de cabello castaño. Y éste, al ver que estaban a la par, hizo exactamente lo mismo que la pelirosa, volviendo a estar por milímetros a la cabeza.

Cada vez estaban más cerca de la meta, pero los dos estaban tan parejos que cualquiera de los dos podría ser el ganador. Aunque el castaño tenga una mínima ventaja sobre la pelirosa, no le aseguraba nada, ella ha demostrado una increíble resistencia y velocidad para ser una chica…

Entonces, ocurrió.

A pocos metros de llegar, Sasuke pudo ver un destello verde cruzar en el rostro de la pelirosa, tan resplandeciente como las hojas del árbol frondoso que le gustaba mirar. Luego, repentinamente Sakura alargó sus pasos, casi rozando la distancia que la dividía contra su contrincante, cada vez más cerca de la meta, pero no se detuvo hasta allí.

Lo que pasó después, impresionó tanto a él como al chico castaño: Sakura aumentó la velocidad, casi dos pasos más adelante que su rival. La inexplicable destreza fue tan sorpresiva, que desconcertó a más de un espectador de la banca, pero sobre todo al castaño, que lamentablemente, se desconcentró de su objetivo y pasó a mirar con los ojos bien abiertos a la pelirosa. Pero era muy tarde para remediar su error: ya habían llegado a la meta.

El grito de júbilo de la muchedumbre fue tan fuerte que se escuchó hasta la sala de clases del Uchiha, llamando la atención a uno que otro compañero. Pero Sasuke no prestó atención al resto, su mirada estaba expectante a la maravillosa e increíble visión de Sakura saltar con el puño extendido hacia el cielo, mientras que sus ojos de un vívido color jade refulgía en todo su esplendor, tan fresca y natural como las hojas de aquél árbol frondoso.

Sakura había ganado.

Una pequeña sonrisa se asomó en su rostro, ocultado por su mano que seguía sosteniendo su barbilla, pero sus ojos oscuros reflejaban cierto anhelo y hasta concupiscencia al observarla. Todo lo que no decía y callaba, era visto a través de sus ojos negros que casi nunca expresaban nada, pero en ese momento cuando la miraba así, tan llena de energía y vitalidad… Sasuke sentía que podía ser o hacer cualquier cosa que se propusiera, y que lo alcanzaría… la alcanzaría a ella.

¿Era tan potente la energía que ella transmitía que lo hacía sentir de esa forma?

Sasuke se hundió levemente en su asiento, sin quitar su vista de la pelirosa y en cómo ella seguía sonriendo de oreja a oreja. Pero aquella agradable sensación que lo obligaba a no quitar sus ojos en ella, se fue disipando al ver como el chico castaño se acercaba a la pelirosa.

El tumulto de personas que todavía estaba sorprendida por la gran destreza que demostró Sakura, conversaban entre exclamaciones la increíble victoria de la chica, sin importar causar un alboroto que mantenían a Anko-sensei ocupada en volver a restaurar el orden, que no se dio cuenta que la responsable de tal alboroto se encontraba lejos de la clase.

Sakura no dejaba de sonreír ni por un momento, asintiendo de vez en cuando a las palabras del chico con los brazos en jarras sobre su cintura, en una pose que demostraba orgullo por el triunfo conseguido. Algo que a todas luces podría molestar al chico, ya que normalmente en esas circunstancias, el hombre suele sentirse humillado por haber perdido y más contra una mujer. Pero pareciera ser que ese no es el caso, y Sasuke comenzó a notar otro detalle que hizo desmoronar su buen humor.

El castaño le hablaba a Sakura con una pequeña sonrisa, demasiado cerca para su gusto, y lo peor era la expresión corporal del muchacho; medio encorvado, con una mano rascándose los cabellos y la otra apoyando levemente encima del hombro de la chica en un gesto casi amistoso. Sin embargo, Sasuke se dio cuenta de inmediato de las intenciones del chico y pudo comprobarlo cuando se acercó aún más al rostro de Sakura.

Desde la distancia, el Uchiha podía ver como el castaño le susurraba algo al oído, haciendo que el rostro de Sakura se llenara de pequeñas motas rosadas sobre sus mejillas y volviera a sonreír, pero esta vez, de una forma más avergonzada y tímida. Una expresión poco vista en ella, y de la cual, él no estaba feliz de ver. Para nada feliz.

La agradable sensación que se había alojado en su pecho fue cayendo en picada sobre su estómago, convirtiéndose en aquel desagradable cosquilleo que lo invadió en un principio al verla bromear con el castaño antes de empezar la carrera. Pero ahora, aquel cosquilleo vino acompañado de un nuevo sentimiento que él muy bien conocía, y que lo hacía rabiar tanto como para que su humor, ya bastante cabreado, reventara en llamas en su pecho hasta esparcirse por todo su cuerpo, como un horrible manto caliente que lo quema de una manera en que solo ella sabía hacerlo.

Sasuke se acomodó en su asiento, quitando la mano de su barbilla y observando a la parejita con el rostro altivo y altanero que lo caracterizaba, sin inmutarse ante los cambios de expresión de la pelirosa ni la forma de moverse del castaño hasta que, de pronto, el chico hizo una breve reverencia, haciendo que Sasuke frunciera el ceño por la formalidad tan repentina del castaño. Pero lo que más llamó su atención, fue ver que, de un segundo a otro, el chico se alejó de la pelirosa con rapidez dejándola visiblemente confundida, aun así sus mejillas seguían manteniendo aquel tinte rosado que demostraba su vergüenza.

¿Pero, vergüenza de qué?

¡Ring! ¡Ring!

El sonido del timbre sacó a todo el mundo de su trance, avisando que la hora de clase había terminado y con eso, la semana de clases.

– ¿Viste eso? –inquirió su compañero de adelante a uno de sus amigos que tenía al lado. Ya todo el mundo se había levantado y estaban guardando sus cuadernos en la mochila.

–Sí, toda la clase del patio estaba gritando, pero no alcancé a ver qué es lo que era. –respondió el chico, tomando su mochila ya lista.

–Una chica se coló a la carrera de hombres y ganó. –explicó el otro, imitando las acciones de su amigo.

– ¡Oh! –exclamó sorprendido el chico acercándose al asiento de su compañero para mirar por la ventana. – ¿Alcanzaste a ver quién era? –preguntó curioso, mirando esta vez a su amigo.

–No, pero lo más seguro es que sea Haruno Sakura, la chica de la otra clase. –

Aquél comentario llamó la atención de Sasuke, quien aún se mantenía sentado en su asiento mirando hacia la ventana. Fingió estar ocupado organizando sus cuadernos mientras sus oídos estaban atentos a las palabras de los chicos de adelante.

–Sakura… ¿Dónde habré escuchado ese nombre? –comentó el chico que se había acercado a la ventana. Había fruncido el ceño y su mirada se tornó pensativa. Por otro lado, su amigo se había tensado visiblemente y comenzó a guardar sus cosas de cualquier manera dentro de su mochila. – ¡Oh! ¡Ya sé! –exclamó de pronto el chico chasqueando sus dedos, como si hubiera recordado algo importante.

–No lo digas… –murmuró en voz baja y medio temblorosa.

Pero su amigo no lo escuchó y dijo en voz alta:

– ¿No es la chica a la que te declaraste hace algunos meses? –inquirió, alejándose de la ventana para pararse frente a él.

– ¿No pudiste decirlo más fuerte? –espetó entre dientes, tomando su mochila con fuerza y caminando hacia la salida.

– ¡Oye! No te enojes conmigo, no es mi culpa que ella te haya rechazado… ¡Ay! –exclamó esto último al sentir un manotazo en su cabeza por parte del otro chico.

–Cállate, o si no tendré que… –lo que siguió después nunca se supo. Ambos chicos se habían ido de la sala de clases, solo quedando unos pocos allí, incluyéndolo.

Sasuke terminó de ordenar sus cosas y, con extrema lentitud, se levantó del asiento con la mochila en un hombro. Observó una vez más por la ventana la cancha de fútbol, pero ya no había nadie, todo el mundo se había ido.

Apartó la mirada de la ventana y se dio la vuelta rumbo a la salida de la sala. Caminó a paso tranquilo por los pasillos, pero no iba hacia la salida de la escuela. Se detuvo cuando llegó a una sala con un letrero arriba de la puerta que decía: "Inspectoría", y entró sin tocar la puerta.

Era una sala más pequeña que el resto de la escuela, no tenía más de veinte asientos o quizás menos, además de que no entraba suficiente luz por la ubicación en la que estaba, haciendo que el ambiente se viera algo apagada y fría.

Las únicas personas que habían allí era un maestro muy viejo, quien jamás había visto impartir clases, y su único propósito de seguir trabajando en la escuela era dando charlas disciplinarias aburridísimas a los estudiantes castigados, como era el caso de un par de chicos que estaban sentados en unas sillas intentando mantener los ojos abiertos, y claro, uno de ellos era su rubio amigo.

Naruto giró la mirada hacia la puerta al escucharla abrirse y su rostro se iluminó al verlo. El maestro también giró a mirarlo, deteniendo su tedioso discurso con sus ojitos medio abiertos por las tantas arrugas que le caían de los párpados.

– ¿Se le ofrece algo, joven? –inquirió el maestro con voz lenta y monótona.

–Ya es la hora de salida. –contestó con simpleza. No obstante, tenía una mirada un tanto irritada y refunfuñante, como si estuviera molesto por algo.

–Oh… ¿en serio? –inquirió el viejo sensei mirando el reloj que estaba arriba del pizarrón. –Ah, es verdad. –dijo con sorpresa y giró a ver a los dos únicos estudiantes que estaban sentados en la sala. –Pueden retirarse, jóvenes. –

Naruto se levantó de su silla de inmediato y se dirigió con ojos llorosos a la puerta principal, donde lo esperaba el Uchiha.

–Me has salvado. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Dattebayo! –lloriqueó el rubio, tratando de lanzarse al cuello de su amigo, pero Sasuke lo alejó de un codazo para evitar cualquier contacto físico del rubio.

–No seas idiota. –lo insultó en un gruñido, evidentemente malhumorado.

Ambos chicos, comenzaron a caminar hacia la salida de la escuela en completo silencio. Naruto viró su rostro a un lado viendo el perfil del Uchiha, confundido por aquella expresión huraña y molesta. Bueno, Sasuke siempre ha sido así de serio, pero esta vez estaba más arisco de lo acostumbrado.

– ¿Te sucede algo? Estás más pensativo de lo usual. –preguntó el rubio lo más casual posible, pero no dejaba de mirarlo de reojo, muy atento a sus expresiones.

–Nada. –contestó con voz seca y cortante, sintiendo como se le subían cada vez más los humos.

Naruto no insistió más. Sin embargo, seguía mirando a su amigo con curiosidad, mientras salían de la escuela y caminaban juntos en la misma dirección.

Habían acordado en que Sasuke lo ayudaría a repasar matemáticas, ya que el examen era la próxima semana y él no entendía absolutamente nada. Claro que, Sasuke no lo hacía de buen samaritano ni por ser el mejor amigo del mundo.

Hizo una mueca despectiva al recordar la mirada astuta del pelinegro y esa sonrisita de superioridad cuando le pidió ayuda en la materia. Sasuke no hacía nada gratis, ni si quiera por él que era su mejor amigo de toda la vida. Estuvo a punto de retractarse al verlo sonreír así, pero Sasuke ya había aceptado estudiar con él con la única condición de que le tendría que deberle un favor.

Un escalofrío le recorrió la espalda al rememorar esa extraña sonrisa en él. No sabía qué tipo de favor sería, pero conociendo lo extremista que puede ser Sasuke, estaba seguro que le haría pagar con creces.

¿En qué se había metido? A lo mejor debió de haberle preguntado a…

Los ojos de Naruto se enfocaron en un punto en el camino, a unos metros más adelante.

–Oh… ¡Es Sakura-chan! –exclamó el rubio con alegría al ver el cabello rosado de su amiga sentada en una banca que había al lado de un poste de luz. – ¡Hey! ¡Sakura-chan! –gritó el rubio con exaltación.

Sasuke, quien se había mantenido callado todo el tiempo, levantó la mirada hacia la misma dirección que el blondo estaba observando. Los ojos jade de la chica giraron a observarlos con curiosidad, pero luego de un segundo de reconocimiento, levantó un brazo saludando al llamado de Naruto.

Al segundo siguiente, Naruto salió corriendo a encontrarse con la pelirosa que seguía sentada en la banca. En cambio, él mantuvo su paso lento y tranquilo, viendo como el rubio intercambiaba algunas palabras de saludo con la chica antes de que él llegara.

– ¿Hoy te tocó gimnasia? – le preguntó el blondo, observando la ropa deportiva que aun llevaba la pelirosa.

–Eh… sí. –contestó extrañamente la pelirosa, algo distraída.

– ¿Qué haces aquí sentada sola? –siguió preguntando Naruto, no dándose cuenta de la incomodidad de la chica, llevando sus manos detrás de su cabeza, en una pose despreocupada.

Sasuke se había detenido a unos metros más adelante, aparentemente, ajeno a la conversación que ambos chicos estaban teniendo. Sin embargo, a pesar de tener los brazos cruzados, con la vista ladeada hacia el horizonte y con esa expresión irritada, Sasuke no podía evitar poner sumo atención a aquella charla trivial, y más cuando no hace mucho él la estaba observando igual de interesado desde la ventana de su sala.

–Estoy esperando el autobús para poder irme a casa. –contestó la chica.

– ¡Pero si vives muy cerca! ¿Para qué esperar por un autobús? –cuestionó confundido el rubio, levantando una ceja hacia la chica.

–Es que me duele las piernas… –explicó bajito, como si le diera un poco de vergüenza en admitirlo.

–Ah… –el suspiro cansado que soltó el blondo, le dio a entender que ya se estaba dando una idea del por qué. –No me digas que competiste de nuevo contra alguien. –cuestionó el chico, con un tono casi de reprimenda.

Las mejillas de Sakura se tiñeron del mismo color de su pelo, y su cuerpo se encogió en el asiento de la banca al ver la expresión despectiva del rubio sobre ella, como si fuera una niña inconsciente de sus actos.

Naruto siempre, desde que lo conocía, había desarrollado el papel de hermano mayor para con ella. Y aunque aquello no le disgustaba para nada, tenía que admitir que era un poco molesto en ocasiones, en especial cuando se trataba de su salud y de chicos. En aquellos momentos, la personalidad del rubio cambiaba drásticamente. Una de dos; o se comportaba como un poseso agresivo sin tacto alguno, o tomaba una actitud más sobreprotectora, ya sea siendo cariñoso con ella o dándole una buena bronca.

En este caso, sería lo último.

–No es para tanto. –trató de defenderse, mirando a cualquier parte menos a él.

Sin embargo, Naruto no la escuchó y en vez de reprocharle (que sería lo usual), se dio la vuelta y se puso de cuclillas frente a ella.

–Vamos. –le dice el blondo, girando la vista de perfil para ver su rostro confundido. –Súbete, yo te llevaré. –declaró el muchacho, llevando sus manos hacia atrás para sostener sus piernas.

Sakura optó por no oponer resistencia, sino quería armar una discusión en la que saldría perdiendo de todos modos. Naruto era igual o más terco que ella, así que si se le metía la idea de llevarla cargando hasta su casa, era mejor seguirle la corriente.

Soltando un suspiro que denotaba sumisión, Sakura levantó los brazos y las puso alrededor de su cuello, para así tomar impulso y colocar sus doloridas piernas a los costados del muchacho.

Naruto se levantó con la chica sobre su espalda, y comenzó a caminar en dirección a la casa de Sakura.

Sasuke no dijo absolutamente nada al respecto, nunca lo hacía de todas maneras. Pero a veces, cuando estaba de muy mal humor (como ahora), soltaba uno que otro comentario de doble sentido que solo lograba captar la pelirosa, haciéndola sentir un estorbo en cualquier lugar.

No obstante, Sasuke seguía en completo silencio, siguiendo los pasos del rubio a un par de metros más atrás, ni muy lejos para sentirse excluido, ni muy cerca para ser partícipe de la conversación, pero siempre atento a las palabras de ambos.

–Hey, Naruto… –lo llamó la pelirosa de repente, como si hubiese recordado algo. –Escuché que alguien rompió la ventana de la oficina del director. No habrás sido tú, ¿verdad? –inquirió la muchacha, ladeando la cabeza para observar el perfil de su amigo.

Naruto tensó los hombros, visiblemente nervioso ante la interrogante de la pelirosa, confirmando así la sospecha de la chica.

Sakura soltó un largo suspiro.

–Y así todo te enojas conmigo porque compito contra los chicos, cuando tú andas de vándalo por la escuela. –le reprochó con un mohín en sus labios.

Sasuke avanzó un par de pasos más rápido sin que ellos se dieran cuenta, lo suficiente para observar el rostro de la chica de reojo. Se dio cuenta de que a pesar del tono molesto que utilizó, Sakura no estaba realmente enojada, lo podía ver por el brillo divertido que reflejaban sus ojos verdes. Mismos que había mirado resplandecer al ganar aquella carrera, como una fiera guerrera, orgullosa y sin igual.

Apartó su vista de inmediato, fijándolos en el suelo.

– ¡P-Por supuesto que no! –exclamó Naruto con un timbre nervioso. –Estaba jugando con Kiba y Rock Lee en el último receso, cuando lancé la pelota demasiado fuerte y atravesó la cancha de fútbol hacia la oficina del director. –explicó atropelladamente, bajo la atenta mirada de la pelirosa quien, poco a poco, la sonrisa le estaba ganando terreno a sus labios fruncidos. –Fue un accidente, ¡lo juro, dattebayo! –volvió a exclamar el blondo, un poco angustiado por lo sucedido. Y lo peor de todo, es que fue el único de los tres que recibió un castigo, haciéndolo perder la última clase con Kakashi-sensei. Ahora tendría que deberle dos favores a Sasuke si le pedía los apuntes, porque estaba seguro de que él no dejaría pasar la oportunidad de coaccionar contra él.

–Solo estoy jugando. –rio Sakura, revolviéndole los cabellos rubios con una mano.

Ahora era Naruto el que hacía un mohín con sus labios, con la única diferencia de que estaba más avergonzado que molesto. El rumor de que había cometido un acto vandálico contra el director se iba a esparcir por toda la escuela, aunque aquello no le importaba realmente, sentía cierta desazón de que cierta pelinegra comenzara a pensar mal de él por lo sucedido.

Durante todo el trayecto, Naruto y Sakura conversaban entre risas y algunas groserías sobre el castigo que recibió Naruto después de romper la ventana, pero aquella conversación pronto fue reemplazada por temas menos relevantes (a consideración de Sasuke), como los dibujos obscenos que realizó Sai sobre Kakashi y Gai-sensei el día de ayer en la hora de almuerzo, que por poco fue descubierto si no fuera por su novia Ino, quien alcanzó a guardarlos debajo de la bandeja de comida al ver que Gai-sensei pasaba cerca de ellos. También hablaron sobre los videojuegos nuevos que salieron al mercado y las críticas que surgieron alrededor de ésta, entre otros temas.

Sin embargo, no fue hasta que Sakura soltó un gemido de dolor por un calambre en su pierna derecha, en que Naruto recordó el motivo por el cual la llevaba a cuestas, llevando la conversación a un rumbo mucho más interesante, haciendo que Sasuke prestara verdadera atención en ambos amigos.

–Entonces, Sakura-chan… –llamó el rubio, comenzando a caminar un poco más lento para ver como la chica se masajeaba la pierna adolorida con una mano. – ¿Con quién competiste esta vez? –preguntó curioso.

–Ugh… –soltó un quejido la pelirosa, sin dejar de apretar el músculo donde se extendía el dolor. –Hum… fue contra Jiji. –dijo despacio y de manera extraña.

Gracias a la lentitud de los pasos del rubio, Sasuke pudo estar a tan solo un par de pasos detrás de ellos, lo suficientemente cerca para observar de reojo el perfil de Sakura, en completo silencio. Estaban demasiados absortos en su plática como para fijarse de su cercanía, y aunque lo hicieran simplemente fingiría indiferencia, como siempre lo hacía en cada ocasión que se presentaba ella.

Se concentró en la mirada perdida de la pelirosa, y en cómo aquel resplandor de sus ojos tiritaba de una forma que jamás había visto. No sabía por qué, pero aquello solo hizo aumentar su mal humor.

–Jiji… ¿no es el chico veloz de tu clase? –inquirió el blondo frunciendo el ceño.

Sasuke rememoró la silueta de aquél sujeto y en cómo se acercó a la pelirosa para susurrarle algo al oído, haciéndola sonrojar de vergüenza, pero luego ella soltó unas palabras que hizo que el muchacho castaño se fuera tan repentinamente que causó cierta confusión tanto en ella como en él mismo.

No podía negar su curiosidad, sin embargo, había algo más en él que eclipsaba todo lo demás, un sentimiento que nacía en su pecho y se alojaba en su estómago como una masa de fuego que quemaba sus entrañas. Ya había experimentado antes aquella desagradable sensación no hace mucho. Recordaba que hace apenas un par de años atrás, ella y Naruto habían tenido una disputa en medio de una plaza, ya que ella había confesado que tendría una cita con un chico, pero no cualquiera… sino con un universitario.

Cuando se enteró de que ella había comenzado a salir con chicos no sintió tanto malestar, al menos no al principio, porque sabía que él era el mejor de su generación, es decir, ella nunca podría estar con alguien mejor que él. Ese pensamiento narcisista fue lo que aminoró y controló cualquier otra emoción en ese momento, hasta que escuchó la edad del sujeto y aquel malestar se acrecentó al punto de rozar el odio.

En aquel entonces, lo había invadido un sinfín de cuestionamientos que nunca en su vida se había planteado, y con ello, lo embargaron otros sentimientos muy diferentes al odio o los celos. Algo inconcebible en él, ya que nunca se hubiera preguntado cosas referentes a los gustos de Sakura, como si ella, acaso… ¿le gustaba los chicos de más edad?, ¿pensará que los chicos de la escuela son demasiado inmaduros para ella?, ¿cuál será su tipo de chico?, ¿serio o divertido?, ¿inteligente y perspicaz? Él era inteligente y perspicaz, a lo mejor es demasiado serio, pero también tenía su lado divertido que sacaba a relucir pocas veces por su naturaleza parca, pero lo era, ¿cierto?

Entonces, aquel sentimiento que era diferente al odio y los celos comenzó a emerger en su pecho, mandando toda su confianza a la mierda… la inseguridad y el temor rasgaban lo poco y nada que le quedaba de su autoestima, atacándolo con más cuestionamientos que aumentaba un complejo que jamás había sido un tema para él: la inferioridad.

Sasuke volvió a mirar de reojo el perfil de Sakura, ella lucía un poco avergonzada e incómoda por el rumbo que estaba yendo la conversación, no obstante, abrió la boca para responder.

–Si. Es el más rápido entre los chicos, por eso quise competir contra él… –dijo Sakura con lentitud, pero no se detuvo allí. Sakura le explicó a Naruto lo que el Uchiha ya sabía, siendo un mero espectador desde la ventana de su sala. Esta vez, el rostro de Sakura iba resplandeciendo a medida que narraba su gran debut en su clase de gimnasia, dejando de lado la vergüenza y la incomodidad para mostrar ese lado orgulloso y aguerrido que la caracterizaba y que él, en secreto, le gustaba mirar. –…y así fue como le gané en la carrera. –terminó de explicar la pelirosa con una enorme sonrisa pintada en todo el rostro.

Naruto se quedó con la boca abierta de la impresión sin dejar de mirar el rostro de la pelirosa, quien cada vez ensanchaba su sonrisa orgullosa.

– ¡Vaya, Sakura-chan!, ¿y qué pasó luego? –preguntó esto último con mucho interés. –De seguro Jiji no lo tomó muy bien… –dijo soltando una pequeña risa, medio en broma.

Sasuke pudo ver como la sonrisa de Sakura flaqueaba y la mirada resplandeciente poco a poco iba disminuyendo, hasta no ser más que una simple mirada de soslayo. No obstante, las mejillas de la chica comenzaron a pintarse en un tono semejante al de su cabello, y el semblante de la vergüenza se manifestó en sus expresiones.

Sakura abrió y cerró la boca varias veces, como si estuviera indecisa en contestar su pregunta. Naruto también comenzó a notar el cambio repentino de la pelirosa, llamando aún más la atención.

– ¿Sucedió algo? ¿Jiji se molestó porque le ganaste? –inquirió un poco preocupado el rubio. –Si es así, tú sabes que puedo ser yo quien le patee el trasero. –se ofreció el chico, aunque lo dijo en broma, había una pizca de seriedad brillando en sus ojos azules.

–No, no. Nada de eso. –negó la pelirosa. Hizo un pequeño mohín en los labios antes de contestar. –Si te lo digo tendrás que prometer no armar un escándalo, ¿entendiste? –cuestionó con seriedad.

Naruto arrugó el ceño ante el pedido, pero optó por obedecer y asentir con la cabeza. Atento a las próximas palabras de la pelirosa.

–Jiji se me declaró. –musitó con la voz un poco, tan solo un poco temblorosa, pero eso fue todo lo que necesitó para que ambos chicos tensaran los hombros al escucharla.

Sakura notó como los músculos de Naruto se endurecían entre sus brazos, ya sabiendo lo que se aproximaba. Lo que no podía saber y ni siquiera suponer, era que Sasuke tuvo la misma reacción que el blondo.

A unos pasos cerca de ellos, Sasuke observaba el perfil de la pelirosa con esa mirada afilada y fría que lo caracterizaba, pero sus ojos tenían un tinte más oscuro de lo usual, luciendo aún más serio y aterrador de lo acostumbrado. El corazón del Uchiha comenzó a latir con fuerza, mientras sentía aquel sentimiento que le quemaba el estómago fluir por todo su tórax, hasta el punto de llegar a pensar que saldría humo por sus fosas nasales. Pero se obligó a sí mismo mantener el rostro inexpresivo, sin importar el caos emocional que le jodía por dentro.

– ¡¿Qué?! –exclamó finalmente el rubio, deteniendo sus pasos de sopetón. – ¡¿Cómo es eso de que se te declaró?! –espetó mirando directamente al rostro de la pelirosa con las cejas fruncidas.

–P-Prometiste no armar un escándalo. –se quejó Sakura, pero su voz salió más temblorosa de lo pensado, haciéndola lucir mucho más sospechosa bajo los ojos del rubio.

– ¿Lo besaste? –inquirió de pronto, ignorando la queja de la pelirosa. – ¿Te invitó a salir?, ¿ya son novios? –le arremetió con preguntas a la pobre chica.

Sakura abrió la boca sorprendida ante las inesperadas preguntas de su amigo. En estos momentos se estaba arrepintiendo de haber revelado aquello, sabiendo lo increíblemente posesivo que podía ser Naruto cuando se trataba de muchachos.

Inhaló profundamente por la nariz y exhaló con lentitud por la boca, buscando la paciencia y la tranquilidad que necesitaba para responder ante esas descabelladas preguntas del rubio.

Por otro lado…

Sasuke también se había detenido a un lado del rubio, sin quitar su vista de la pelirosa. No se había dado cuenta, pero había retenido la respiración a la espera de una respuesta mientras que el ardor en su interior se expandía cada vez más por todo su cuerpo. Y a pesar de todo, su corazón seguía bombeando con demasiada fuerza, como si quisiera salir de su pecho.

Su corazón dio una feroz sacudida al ver como Sakura abría la boca y se disponía a contestar. La respuesta que fuera sería decisivo para clamar aquel ardor que lo estaba matando, o hacer que su corazón explotara en mil pedazos hasta sumergirlo en una horrible y silenciosa agonía. Sea lo que sea, Sakura tenía el poder de aplastar sus emociones como si fuera un desagradable insecto con tan solo unas palabras, y lo peor de todo es que ella ni siquiera tenía la más mínima idea del poder que ejercía sobre él.

¿Desde cuándo se volvió tan susceptible y vulnerable?

¿Qué fue lo que hiciste conmigo? –se preguntó en silencio. La rabia lo carcomía ante la ignorancia de la chica.

Si tan solo ella fuera consciente de lo que en verdad sentía…

Si tan solo fuera recíproco, tan siquiera un poco… solo un poquito…

Entonces tendría la oportunidad de acercarse a ella, de la forma que sea pero lo haría. Además, ¿no decían que en la guerra y en el amor todo vale? Una reverenda cursilería, pero muy bien acertada. Solo necesitaba un signo o una señal de su parte, algo que le diera una pizca de esperanza de que él… a lo mejor…

–No, Naruto. –habló la pelirosa, interrumpiendo sus pensamientos. –No besé a Jiji, ni tampoco somos novios. –negó con firmeza, haciendo que los músculos de Naruto se relajaran. Ella volvió abrir la boca para hablar, pero esta vez lo dijo en un tono más bajo y con menos firmeza. –Lo rechacé. –

Un paso, dos pasos…

Naruto retomó la caminata hacia la casa de la chica en completo silencio, siendo seguidos por el Uchiha a tan solo unos pasos atrás de ellos.

Nadie, absolutamente nadie podía entender ni imaginar el alivio que le recorrió a Sasuke en el cuerpo. Aquellas palabras le resultaron como un bálsamo que calmó el ardor en su pecho, desapareciendo en tan solo un segundo la llama del odio y la aversión que lo había estado matando en silencio. Ahora podía sentir que el ritmo de su corazón volvía a latir con normalidad, dejando de lado la incomodidad y la tensión que se había acumulado en sus hombros.

–Entonces, ¿por qué lo dices así? –preguntó el rubio, ya más calmado. Pero al ver la confundida mirada de la chica, agregó. –Como si estuvieras insegura, me refiero. –no dejó de observar de reojo las expresiones de su amiga, ¿acaso ella…?

–No me gusta Jiji, si es lo que piensas. –cortó de golpe la sospecha que comenzaba a formular la blonda cabeza de Naruto. –Es solo que me da algo de vergüenza hablar de estas cosas y porque, hum… –se detuvo por un segundo, dubitativa.

A los ojos de Naruto, ella lucía realmente apenada y hasta, se podría decir, afectada. Como si la declaración de Jiji no haya sido precisamente un halago, más bien algo que lamentara que pasara.

Entonces, Naruto lo comprendió.

–Te agradaba. –murmuró el rubio. Sakura asintió débilmente con la cabeza.

–Si. –confirmó la pelirosa. –Habíamos comenzado a hablar a principios de curso. Era muy divertido hablar con él al comienzo, pero lo que realmente me agradó de él era que no me trataba como una chica. –

Naruto soltó una pequeña risa desconcertada por el extraño comentario de la chica.

–Es decir, ya sabes… –intentó explicar la pelirosa con un ademán de manos. –Los chicos tienden a tratarte como si fueras de cristal, y yo no soy precisamente una dama. –dijo esto último con un tonito de burla, haciendo que el rubio sonriera ante su ocurrencia. –Pero Jiji no fue así conmigo, él de alguna manera entendía que ese no era mi forma de ser. Tampoco quiero decir que él haya sido rudo conmigo o que me haya tratado como un chico, pero le gustaba competir conmigo y medir mis habilidades. A veces compartimos gustos como los videojuegos o películas… de verdad la pasaba muy bien con él. –finalizó en un murmullo con un dejo de tristeza en su voz. De alguna manera, sentía que esa amistad tan bonita que había formado de repente y en tan poco tiempo, había desaparecido esa misma tarde. Y eso la entristecía.

– ¿Segura que no te gusta Jiji? –inquirió el rubio un poco inquieto. La verdad del asunto es que toda aquella explicación de la pelirosa le daba la impresión de que hubo más sentimientos involucrados de lo que ella dice sentir, y eso le preocupaba un poco.

Para Naruto, Sakura era mucho más que su amiga: era su hermana, y sentía que tenía la obligación de protegerla, aunque ella no lo quisiera. Puede que ella supiera defenderse sola, pero respecto a los sentimientos… él la conocía muy bien para saber que ese era su lado más sensible y, por ende, es donde menos defensa tiene. Quizás Sakura no sea una chica delicada ni muy refinada, y puede que tenga una fuerza ridículamente exagerada y un temperamento cuestionable, pero él entendía que debajo de todo eso, el corazón de Sakura era muy… vulnerable. Y considerando la infancia que ella tuvo que pasar, era entendible que no quisiera que volviera a pasar por el mismo sufrimiento, es por eso que se comportaba así de posesivo cuando hablaban ese tipo de cosas, no podían culparlo.

Simplemente, no quería verla dañada de nuevo. Aunque también entendía… que eso era inevitable.

–Nunca vi a Jiji de esa forma, pero aun así… puede que tengas razón. –admitió en voz alta, llamando la atención de tanto Naruto como de Sasuke, pero este último solo pudo apretar los labios y mirarla de reojo, viendo como las mejillas de la pelirosa se coloreaban. –No me gusta Jiji de forma romántica. –espetó de inmediato al ver como el semblante de Naruto palidecía. –Me gusta, porque me recuerda a ti. –agregó, esta vez con una sonrisa conciliadora.

Las mejillas de Naruto se sonrojaron levemente al escucharla y esquivó su mirada de nueva cuenta hacia el frente, sintiéndose un poco avergonzado.

–La verdad, eso me hace sentir un poco culpable. –confesó el rubio, luego de haber meditado por unos segundos. –Supongo que, sin darme cuenta, te he dejado de lado y no me preocupé por ti lo suficiente. –explicó. Giró su mirada hacia ella, aun con las mejillas un poco sonrojadas. –Lo siento, Sakura-chan. –

A Sakura se le encogió el corazón al ver el rostro culpable del blondo. Aquel niño que siempre fue su pequeño amigo, hermano y cómplice, el oxigenado de sonrisa boba y bromas tontas… ese niño estúpido que, esperaba de todo corazón, nunca llegase a cambiar.

Con una mano despeinó los cabellos rubios de Naruto y, en vez de decir algunas palabras afectuosas y cálidas que desmintieran aquella idiotez que lo hacía sentir culpable, solo mencionó:

–Espero que me lo demuestres con creces. –espetó mientras su sonrisa se ensanchaba de manera espeluznante, y las caricias en sus cabellos rubios se hizo más fuerte, tironeándole los mechones por todas partes. –Ya sabes ya. Helado de choco nuez, palitos dulces y un enorme batido de fresas con crema. –estableció en un tono determinante, sin dejar a lugar a réplicas.

Naruto soltó un enorme suspiro cansado y frustrado, pero asintió con la cabeza. En ocasiones las disculpas le salían bastante caras cuando se trataba de Sakura, pero bueno… hace mucho que no la consentía con sus postres favoritos. Entonces, el puchero cansino que apareció en su rostro al imaginarse el dinero que tendría que gastar, fue reemplazado por una pequeña sonrisa.

Durante todo el camino, ambos amigos siguieron conversando otros asuntos más triviales, dejando olvidado el tema que había dado inicio aquella plática sentimental, pero sobre todo, olvidando completamente al tercer miembro que iba con ellos.

Sasuke no había dicho ni media palabra en todo el camino, estaba más ocupado mirando el perfil de Sakura y, de vez en cuando, en Naruto. Estaba demasiado pensativo, rememorando las palabras que se habían dicho con anterioridad; la pena, el anhelo y la melancolía eran los sentimientos que pudo percibir entre ellos, especialmente de la pelirosa.

Sabía que los sentimientos que se tenían no eran románticos, lo entendía, pero aun así no podía evitar sentirse irritado. No, no era eso precisamente, no podía definirlo con claridad, aunque era lo que más se asemejaba cuando los veía compartir de esa manera tan íntima.

A lo mejor era eso…

Naruto fue el primer amigo que formó Sakura. Él fue testigo de todas las vivencias que ella tuvo que pasar y en cómo Naruto estuvo allí para ayudarla y apoyarla cuando lo necesitaba, logrando así fortalecer un lazo único y genuino, del cual él no formaba parte…

Entonces, Sasuke se preguntó a sí mismo: ¿qué hubiera pasado si él la hubiese aceptado de un principio?, si en vez de haberse comportado de forma indiferente y egoísta, si hubiese intentado acercarse como siempre quiso hacerlo muy en fondo de su corazón… Entonces, ¿él podría haber tenido ese mismo lazo que ella tenía con Naruto?, ¿sería él quien la estuviera cargando en su espalda hasta su casa?, ¿hubiera sido él quien recibiera esas palabras cargadas de afecto y una mirada que denotaba la nostalgia y el cariño que le tenía?

De inmediato sacudió su cabeza, alejando aquellos pensamientos que no lo llevaban a ningún lado. Giró su vista hacia adelante y durante todo el trayecto no volvió a mirar a ninguno de los dos, sintiéndose demasiado tenso e irritado como para seguir torturándose con antiguos remordimientos de consciencia. El daño ya estaba hecho y no tenía solución, solo le quedaba seguir avanzando con la esperanza de que algún día ella quizás, volteara a verlo o, tal vez, de encontrar la oportunidad para acercarse a ella de la forma en que siempre quiso, aunque las posibilidades sean mínimas.

Qué patético. Muy en el fondo sabía que solo eran fantasías disfrazadas de esperanzas, se aferraba a ideas sin fundamentos o base alguna. Eran simples habladurías que servían para ocultar la cruda realidad, y la verdad era que Sakura… ella jamás nunca…

– ¡Llegamos! –exclamó el rubio, interrumpiendo sus pensamientos. Al fin habían llegado a la casa de la pelirosa. –Te ayudaré a entrar. –dijo mientras se adentraban al jardín. Sin embargo, Sasuke se quedó atrás, a una distancia considerable de la casa de Sakura.

Se quedó mirando cómo el rubio llegaba hasta la puerta principal y bajaba a la muchacha de su espalda. Unos segundos después, la pelirosa abrió el cerrojo y ambos se adentraron a la casa, mientras que ella usaba a Naruto de soporte para llegar, lo que parecía ser, la sala de estar. Sasuke apenas podía ver un resquicio del pasillo del hogar de Sakura a través de la puerta entreabierta, pero aun así era capaz de ver algunos muebles y adornos del lugar.

Se sorprendió a sí mismo tratando de memorizar el color de las paredes y los adornos que estaban en el mueble más cercano a la puerta, como si no volviera a mirarlo de nuevo. Y tal vez así era, ya que esa era la primera vez que estaba tan cerca de su casa hasta el punto de ser capaz de mirar el interior.

Y eso, en vez de hacerlo sentir dichoso, lo hizo sentir aún más miserable y patético.

Alejó su mirada hacia el otro extremo de la calle, furioso consigo mismo. Se quedó allí, quieto y con las manos en los bolsillos, esperando el regreso del rubio. No obstante, Naruto estaba tardando bastante en salir, y ya comenzaba a preocuparse un poco por la salud de la chica. Pero antes de siquiera poder teorizar sobre el dolor que padecía la pelirosa, escuchó el chirrido de la puerta cerrarse a lo lejos y a los pocos segundos fue invadido por la escandalosa presencia de su amigo.

– ¡Sasuke! –llamó Naruto con una enorme sonrisa una vez que llegó a su lado, pero casi al instante su expresión cambió a una más desconcertada al ver al Uchiha más malhumorado que nunca. – ¿Sigues enojado? ¿Y ahora por qué? –

Sasuke lo observó inmediatamente al escucharlo, afianzando su expresión. ¿Y tenía el descaro de preguntar?

–Ah… ya, ya. –murmuró con una risilla nerviosa al recordar que lo había abandonado por completo mientras él se divertía charlando con Sakura. –Eh… por favor no me golpees. –suplicó, un poco nervioso por la extraña forma en que Sasuke lo estaba observando. Pero, para su sorpresa, el Uchiha pasó de él y retomó la caminata hacia su casa.

Naruto se apresuró en seguirlo, mirándolo de reojo con evidente curiosidad. En otras circunstancias, estaba seguro de que el pelinegro lo hubiese golpeado sin dudar, y aunque tenía muchas ganas de preguntarle por su actitud, prefirió no tentar su suerte por temor a que esta vez, si llegara arremeter contra él.

Sin embargo, el silencio nunca fue una opción y mucho menos para alguien tan parlanchín como Naruto.

–Oye, Sasuke… adivina qué. –dijo el blondo, no pudiendo evitar ocultar emoción en su voz. Por la forma en que lo llamó, pareciera que tenía muchísimas ganas de contarle algo, aunque Sasuke no tenía el más mínimos interés en escucharlo.

–No me importa. –masculló entre dientes, cada vez más molesto. Pero en esta ocasión, Naruto hizo oídos sordos a sus palabras poco amables y habló de todas formas.

–Sakura-chan me contó que ella e Ino están organizando la fiesta de cumpleaños de Hinata. –reveló en voz alta dando un pequeño salto mientras caminaba, evidentemente, muy contento con la noticia.

Sasuke siguió con la mirada impasible, sin inmutarse ni un músculo por la información. En este momento, Sasuke pasaba de todo, le daba igual lo que ellas hicieran o dijeran, su mente seguía embutida entre el remordimiento y la añoranza que llegaban a oprimirle el pecho. Sabía que no era culpa de Naruto ni de Sakura ni la de nadie, pero no podía evitar desquitarse de alguna manera, aunque fuera con él.

–Sé que todavía falta como un mes para su cumpleaños, pero Sakura-chan dice que Ino está convenciendo a sus padres para que hablen con un familiar que es dueño de una cabaña que está afuera de la ciudad, ¿no es eso genial? –siguió riendo y saltando como si fuese un niño pequeño.

De pronto, Sasuke se detuvo de golpe y volteó su mirada hacia un consternado rubio, quien lo miraba sin comprender.

–Ya te dije que no me importa. –espetó con dureza, esfumando toda la emoción y felicidad que había acompañado a Naruto. –Me voy a casa. No me sigas. –y con esas palabras, volvió a retomar el paso con más rapidez de lo usual, dejando a Naruto parado en su sitio, muy contrariado por su actitud.

–Pero… Teme, ¡prometiste enseñarme matemáticas, dattebayo! –exclamó el rubio en un intento de detener al pelinegro. Pero Sasuke no lo escuchó y siguió caminando refunfuñante hacia su hogar.

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Un mes después...

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El ruido de la música era tan ensordecedor que podía sentir las vibraciones chocar con su pecho, era casi imposible entablar una conversación decente con alguien, pero quizás esa era la idea y en especial en aquel tipo de ambiente.

Se encontraba apegado cerca de una esquina con una bebida en la mano, observando de soslayo a una pareja que se hablaban en el oído por la culpa de la estridente música, pero aquel chico parecía muy contento por la cercanía, agarrando a la chica de la cintura. Hizo una mueca despectiva y corrió su mirada de ellos, posando su vista a los tipos que estaban frente suyo.

No recordaba sus nombres para ser sincero, apenas podía recordar en dónde los había conocido y eso que necesitó un gran esfuerzo para reconocerlos cuando se acercaron a él para entablar una charla. Tampoco era que importara mucho, se limitó en mantenerse callado mientras bebía de su vaso lleno, con un fuerte olor a alcohol.

Incluso, en ese ambiente festivo, repleto de gente desconocida y descontrolada por el alcohol (y tal vez por otras cosas), Sasuke estaba absolutamente aburrido. La única razón por la que no se había ido de allí, era porque no tenía a dónde ir: su primera opción hubiera sido salir de la casa, pero estaban en medio de la nada y no había muchos lugares allá afuera donde podría pasar la noche, y más si estaban a orillas de las montañas a temperatura bajo cero. La segunda opción sería ir a refugiarse en el segundo piso y encerrarse en una de las habitaciones, pero eso sería arriesgarse a encontrarse con parejas follando en algún rincón, y odiaría pillar a un conocido en semejante acto.

Es por esas razones que se había quedado allí, con la esperanza de pillar a Naruto bailoteando por ahí, o la espera de que una buena idea de escapar de ese lugar cruzase por su mente. Mientras tanto, solo le quedaba estar parado en ese rincón con una bebida alcohólica, entumeciéndose los oídos y compartiendo con gente casi desconocida para él.

Sin embargo, la razón por la que estaba tan aislado del resto era porque ese tipo de fiestas nunca terminaban en algo bueno, en especial cuando fueron atraídos por la publicidad de cierto peliblanco. Y eso, era lo que más le preocupaba, ya que todavía no terminaba de entender cómo mierda llegó todo el mundo a la cabaña.

¿Quién había sido el estúpido que contactó a Suigetsu?

Entonces, entre todo el mar de gente bailando y bebiendo a su alrededor, contando la poca luminosidad del lugar, Sasuke fue capaz de ver un atisbo rosado pasar de lejos.

Giró su vista rápidamente para ver si había visto bien, pero había tantas personas que se le hacía difícil enfocar la vista a través de los parpadeos de luces de colores.

A lo mejor fue un efecto óptico, quizás fue su inconsciente por hallarla… no, estaba seguro de haber visto…

Y la vio.

La cabellera rosada ondeó en el aire, muy cerca del pasillo. Ha simple vista lucía bien, pero luego notó que alguien la jalaba del brazo, y aunque no podía ver a la persona que la tironeaba, ella no parecía oponer resistencia. Supuso que podría ser Naruto quien la haya encontrado haciendo el ridículo de nuevo, como lo había hecho con él hace algunas horas.

Todavía recordaba cómo hace algunas horas, ella se lanzó encima de él mientras cantaba karaoke, y le hablaba y jugaba con tanta familiaridad, pero lo que más tenía grabado en su cabeza, era la forma tan alegre y hasta cariñosa de tratarlo. Sakura nunca lo había llamado por su nombre acompañado de un sufijo, de hecho, ni siquiera su hermano lo había tratado así. Era la primera vez que alguien lo llamaba de esa manera.

Una pequeña sonrisa se asomó en sus labios al imaginar la tremenda vergüenza que ella sentiría al verlo al día siguiente después de una horrible resaca, y se diera cuenta de las estupideces que había hecho estando ebria.

De pronto, su sonrisa vaciló por un momento al ver el cuerpo medio encogido de la pelirosa, como si estuviera tensa. Sin embargo, ella todavía se dejaba llevar –supuestamente– de Naruto. Frunció el ceño al ver a ambos escabullirse entre las personas y encaminarse hacia el pasillo que llevaba hacia el segundo piso.

Entonces, como si fuera una señal, Sakura levantó el rostro y lo miró directo a los ojos. La expresión perturbada de la chica lo dejó tieso, pero antes de poder entender lo que ella quería decirle con la mirada, Sakura desapareció en el pasillo, siendo incapaz de verla de nuevo.

Sasuke, rápidamente extendió su vaso medio vacío hacia uno de los chicos que estaban a su lado, y sin decir nada ni de dejar de mirar el lugar donde se había perdido Sakura, se encaminó a toda prisa hacia el pasillo. Sintió como la preocupación comenzaba a arraigar su sistema al verla tan asustada, pero no podía imaginar el por qué, a menos…

–Quizás no era Naruto… –pensó en voz alta. Sin embargo, las palabras fueron aplastadas por el estruendo de la música y del griterío de a su alrededor, pero no se detuvo.

Sasuke subió a toda prisa al segundo piso…

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Horas más tarde…

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La nevada había cesado, dejando que la nieve se esparciera sin ningún orden por todo el pueblo. Y a pesar de que ya era tarde, el sol parecía seguir oculto entre las altas y sinuosas montañas, dando una interminable mañana.

Sasuke miraba los opacos rayos del sol filtrarse entre las nubes y las crestas de las montañas, mientras apoyaba la espalda en la reja metálica de un antiguo negocio que, por las oxidadas bisagras y barrotes y el descolorido de las paredes húmedas por la nieve, llevaba cerrado al menos unos años.

No dejó de mirar en ningún momento aquellos montes nevados, ni siquiera cuando un pequeño grupo de personas cruzaban la calle de al frente y se acercaban a él a paso tranquilo. Las risas y voces de los tipos se hacían cada vez más alto a medida que avanzaban, pero él seguía con esa expresión imperturbable con la mirada a la lejanía en aquel esplendoroso amanecer. Sin embargo, lucía pensativo, como si su mente estuviera en otro lugar, mientras que una de sus manos ocultas en los bolsillos de su chaqueta sujetaba algo duro y de aparente forma rectangular, pero que apretaba a cada segundo que pasaba al sentir que ellos se acercaban.

–¡Claro que no! –se escuchó la fuerte exclamación de uno de los chicos. Estaban a pocos metros de Sasuke, siendo capaz de escuchar la conversación.

–¡Por supuesto que sí! –chilló esta vez una chica. Sasuke no tuvo que girar la vista para ver de quien se trataba. Podía reconocer esa irritante voz de donde sea.

Hizo una imperceptible mueca.

–¡Te he dicho que no! –volvió a rugir con más potencia la voz del chico.

–¡Que sí! ¡Yo los vi! pero estabas tan jalado y ebrio como para recordarlo. –farfulló la mujer en un tono elevado que le hacía doler los oídos.

–¡Te digo que…! –

–Silencio. –habló otro chico con voz autoritaria, haciendo que todos pararan abruptamente lo que estaban diciendo.

Y era ese chico por la cual Sasuke estaba allí.

Giró la vista hacia ellos.

El chico peliblanco era quien lideraba la marcha, seguido por un puñado de idiotas que lo seguían como perros a su dueño. Eran seis sujetos, incluyendo al líder, quienes lo miraron entre sonrisas confiadas y amistosas, como si él fuera parte de esa pandilla de cuarta.

Pronunció aún más su mueca.

Suigetsu paró de caminar a tan solo unos pasos de él, mirándolo con esa sonrisa cínica plantada en su rostro. Lo primero que notó fue la palidez de su rostro y las leves ojeras debajo de sus ojos violáceos, además de su desaliñado atuendo; pantalones sucios, camisa mal abrochada y manchones extraños en las mangas de su chaqueta. pero sobre todo, era evidente la sudoración excesiva y la respiración medio dificultosa que pasaba desapercibida a simple vista, pero que él –conociéndolo desde hace bastante tiempo– pudo notar con facilidad.

No eran síntomas comunes de una resaca.

Antes de que alguno de los dos hablase, una voz conocida se adelantó.

–¡Sasuke-kun! –chilló la fémina quien había estado discutiendo con uno de los chicos que rodeaban a Suigetsu. Era alta y esbelta, de cabello rojo fuego al igual que sus grandes ojos que lo miraban con picardía detrás de unos finos lentes. Llevaba la blusa escotada dejando que se le vieran el nacimiento de sus blanquecinos senos, la chaqueta larga de color negro que contrastaba con la blusa la hacían ver más elegante… como cualquier mujer de su posición lo haría.

De familia adinerada y que gozaba buen prestigio en el mundo político; Uzumaki Karin, prima lejana de su mejor amigo, y la mujer más entrometida y desagradable que había conocido en su vida.

Sí, era hermosa, pero apenas abría la boca toda belleza era opacada por esa personalidad de mierda que tenía, y que no podía fijarse en nada más. La detestaba, incluso peor que a Suigetsu.

No le contestó. En su lugar, volvió a la vista a Suigetsu quien no dejaba de sonreír confianzudo, como si montar medio fiestón en una cabaña era cosa de todos los días. El tipo no tenía ni la más remota idea de lo que había encontrado oculto en un mueble dentro de alguna habitación de la cabaña...

Apretó aún más el artefacto que tenía en su bolsillo.

–Suigetsu. –lo llamó con sequedad, pero para el peliblanco eso fue lo más cercano a un saludo.

–¡Hola! –saludó de lo más jovial, algo contraproducente con el estado físico en que se encontraba. –Vaya fiesta, ¿eh? –comentó casual. Ambos ignoraron el bufido molesto de la pelirroja al ser ignorada por el Uchiha.

–Eso es exactamente de lo que quiero hablar contigo. –habló en un tono helado, dando a entender su molestia.

No, aquello era muchísimo peor.

La sonrisa de Suigetsu vaciló por un momento, pero se recompuso enseguida elevando una de sus cejas, demostrando confusión ante la forma tan fría de hablar. Vale, él siempre ha sido así, pero ahora parecía mucho más cabreado de lo acostumbrado.

–Si estás molesto porque vine, déjame decirte que no es mi culpa. –dijo en un tono falsamente inocentón. –Se me solicitó un servicio y yo sólo cumplí. Negocios son negocios. –aclaró el chico, sin dejar de mirar al Uchiha.

–Quién fue. –no era una pregunta. Sasuke estaba exigiendo la identidad del responsable que ha llamado a Suigetsu.

Tenía que ser alguien que sabía a qué se dedicaba Suigetsu, o al menos tener una vaga idea de lo que hacía, porque de saber la verdad detrás de su negocio, sabía que jamás nadie de su círculo se habría atrevido a llamarlo. Pero entonces, ¿cómo supieron de él? la única persona a quien le había hablado de Suigetsu era Naruto, pero él tenía claro el peligro que conllevaba, además de que él mismo se aseguró de que Naruto no supiera más de lo necesario, sin contar la absoluta confianza que le depositaba a su mejor amigo. Estaba seguro que de que Naruto no lo había hecho, eso podía asegurarlo a ojos cerrados.

Pero claro, eso jamás se lo diría en voz alta. Primero muerto.

Observó como Suigetsu se rascaba el mentón, pensativo. Sin embargo, sus ojos destellaron en burla mal disimulada, como si en el fondo le diera gracia la molestia del Uchiha.

A Sasuke le dolían los dedos de tanto apretar el artefacto dentro de su bolsillo.

–¡Ay, Sasuke-kun! –llamó la única chica del grupo. La pelirroja se había adelantado un par de pasos frente a él, dejando a Suigetsu detrás de ella, y sus ojos brillaron con esa misma chispa que lo miraban las chicas de su escuela; como si fuera un pedazo de carne en exhibición. –¿Dónde has estado? ¡estuve buscándote toda la noche! cualquiera diría que estabas huyendo de mí… –la última oración sonó más un ronroneo que un comentario informal. Karin se acercó a él y, descaradamente, posó su mano en su pecho formando una leve caricia, algo demasiado íntimo y que a todas luces trataba de sonar seductora. Algo que hubiera funcionado para cualquier otro chico, menos en Sasuke.

Tomó la muñeca de la chica con algo de brusquedad y la apartó de él sin cuidado alguno.

–Mídete, Karin. –espetó con una profunda mueca molesta e irritada. Si había algo más que le molestaba además de la sonrisa cínica de Suigetsu, era la evidente falta de pudor de Karin cada vez que se le acercaba a él (o se lanzaba, más bien).

Con un puchero lastimero, Karin dejó de tocarlo, pero no se movió de su sitio, siguió plantada frente a él con esa sonrisa melosa y los ojos fijos en cada ángulo de su rostro.

–No seas arrastrada, Karin. Déjalo en paz. –lo defendió Suigetsu, observando a la pelirroja con una ceja arqueada. –Los hombres están hablando, tú quédate atrás. –ordenó el chico, haciendo una seña con su pulgar hacia los chicos que se quedaron amontonados a un par de metros, esperando.

Los amigos de Suigetsu sabían muy bien que cuando ellos dos hablaban era mejor no entrometerse, es por esa razón que se quedaban conversando entre ellos en voz baja o hacían cualquier otra cosa para entretenerse, excepto Karin. Era la única del grupo que le importaba un reverendo bledo esa invisible regla, y se acercaba a ellos con el único fin de arrimarse contra el Uchiha cada vez que lo veía.

Karin soltó otro bufido molesto, pero entendió que ninguno de los dos la quería ahí, en especial Sasuke. Se dio la vuelta para encaminarse hacia su grupo de amigos, pero antes de irse le envió una última mirada hacia el Uchiha, recorriéndolo de pies a cabeza con una expresión en su rostro que Sasuke esperó no volverlo a ver nunca más en su vida.

Cuando Karin se alejó lo suficiente, Suigetsu volteó a verlo con la sonrisa mucho más ancha que antes, como si le hubiera hecho un inmenso favor al pelinegro. Y a pesar de que así fue, Sasuke no pensaba ni por asomo agradecérselo.

–¿Y bien? Quién fue. –espetó en un siseo, manteniendo los ojos fijos en los de él.

–La chica rubia me llamó, la de ojos azules y de gran delante...–

–Ya. Pero cómo ella consiguió tu número. –interrumpió las innecesarias especificaciones del peliblanco. Fue Ino. En el fondo era bastante obvio, teniendo en cuenta de que ella nunca fue de tener muchas luces y de que era su cabaña después de todo.

Hizo otra mueca.

Suigetsu se mantuvo callado por un momento, mirándolo de la misma manera, solo que él demostraba cierto grado de burla y desfachatez, importándole bien poco la molestia del Uchiha.

–¿Y yo por qué tendría que saber eso? –inquirió en un tono inocentón ladeando la cabeza con ligereza. –Tú eres de las pocas personas que tiene mi número privado, Sasuke. Y ellas me llamaron desde allí, no de mi número de trabajo. –confesó haciendo una pequeña y casi imperceptible mueca. A él también pareciera disgustarle el hecho.

Sasuke lo miró un largo rato, con esa mirada calculadora y fría que hizo que el peliblanco se removiera incómodo en su lugar.

–Ellas… –murmuró con voz ronca. Inexplicablemente, Suigetsu agrandó su sonrisa al escucharlo, mostrando su filosa y blanca dentadura.

–Ah, si… ellas. –dijo soltando una breve carcajada. –La rosadita fue la que más me insistió en que viniera. De hecho, si no fuera por ella, todo esto jamás habría pasado. –soltó una carcajada más grande, como si todo le resultara verdaderamente gracioso.

Sasuke no dijo nada, se limitó a escuchar la risa de Suigetsu y los comentarios que soltaba de vez en cuando. Estaba a la espera de que algo pasara… no, más bien que dijera algo. Suigetsu era demasiado confiado e idiota, pero también sabía que era peligroso, aunque nunca se le pasó por la cabeza de que él…

Aligeró sus dedos dentro de sus bolsillos, dejando que el objeto cayera en el pequeño saco de tela de su chaqueta. En ese momento, Suigetsu dejó de mirarlo y entró en confianza rápidamente como para alardear de la gran cantidad de gente que asistió a la fiesta a pesar de que fue a último minuto y se encontraba lejos de la ciudad. Se jactó de absolutamente de todo; desde los cientos de botellas de licor y de la improvisada publicidad de la cabaña, hasta de las supuestas chicas que se lio esa misma noche.

–Fue fantástico, la verdad. ¡No esperaba que fuera tanta gente! –exclamó con orgullo mientras se rascaba la barbilla con un dedo. –¡Ah! pero lo mejor fue que después de la rosadita, me encontré con un par de mujeres que pillé en un pasillo y que entre nosotros… –el peliblanco seguía hablando, sin ser consciente de la tensión en los hombros de Sasuke ni de la expresión sombría que se estaba formando en su rostro.

–Qué sucedió con ella. –habló de pronto el Uchiha, interrumpiendo el monólogo del chico.

Al principio, Suigetsu lo miró confundido, pero luego captó la rabia en los ojos oscuros y densos de Sasuke, que no tenía nada que ver con la abrupta llegada de la multitud a la cabaña ni de los sorpresivos mensajes de la exuberante y preciosa rubia. Entonces, ¿de qué se había enojado Sasuke?

Ella…,le había dicho.

Oh…

Y lo comprendió. Suigetsu se dio cuenta de que la había liado al mencionar a la rosadita. Rememoró la expresión astuta del pelinegro cuando lo pilló en el segundo piso con ella, ¿acaso eran amigos?, ¿se habrá dado cuenta del estado en que se encontraba la chica? Esperaba que no, aunque ese fuera el caso, no había nada en su contra.

Sasuke observó como la sonrisa vacilante de Suigetsu desaparecía y volvía a mostrar el cinismo de siempre, demasiado confiado para su gusto. Claro, el muy imbécil no tenía la más remota idea de lo que encontró en la habitación, hasta podría apostar a que ni siquiera se molestó en ir a buscar la evidencia que lo comprometía con sus perversiones.

–No sé de lo que me hablas. –contestó el peliblanco con tranquilidad.

No dijo nada, y en su lugar sacó lentamente el objeto que tenía escondido en el bolsillo de su chaqueta, dejando al descubierto frente a la pálida luz del sol y el frío del ambiente. Sasuke no miraba la cámara que reposaba en su mano, sino en Suigetsu y las expresiones que cruzaban en su pálido y ojeroso rostro.

Lo primero que notó fue la sonrisa estática de Suigetsu, como si se hubiese paralizado al ver la cámara. Lo supo, lo había reconocido al instante al igual que su propio rostro estoico y, extrañamente relajado, que él sabe que había visto su contenido.

–Ni siquiera te molestaste en borrar los demás videos. –habló con la voz peligrosamente baja. Volvió a guardar la cámara en el bolsillo de su chaqueta, y se quedó allí quieto a la espera de la contestación de Suigetsu.

A pesar de que demostraba una seriedad extrema, por dentro era otra cosa, y Suigetsu lo sabía. Con tan solo mirar sus oscuros ojos, el peliblanco sabía que Sasuke estaba enfadado. No, peor que eso. Y esa mirada helada solo le confirmaba del tremendo lío en que se había metido.

–Entonces… –habló inesperadamente el Uchiha, interrumpiendo los pensamientos del chico. –¿Esto es otro de tus negocios? –inquirió con el mismo tono bajo y duro.

Silencio.

Ambos chicos se quedaron mirando a los ojos en completo silencio, evaluando y calculando las expresiones del otro. Mientras que el grupo de amigos arrimados en una esquina conversaban entre risas sobre la fiesta, sin saber que a su lado se desarrollaba una silenciosa y peligrosa discusión, ni estaban enterados de la fatalidad que, pronto, caería su líder.

Suigetsu había dejado de sonreír por primera vez, su cinismo y burla que lo caracterizaba fue reemplazado por una extraña y anormal mueca que demostraba la gravedad del asunto.

Esto ya no era un chiste.

–Es mejor que me lo entregues, Sasuke. –contestó con lentitud y con el mismo tono bajo que el pelinegro.

–¿Por qué lo haría? –cuestionó frunciendo el ceño. –Dame una razón por la que tenga que hacerte caso. –

Suigetsu volvió a callar, con los ojos fijos en el Uchiha. La frialdad que ambos transmitían era palpable, pero era Sasuke quien se llevaba la corona en la discusión, y no solo por su naturaleza parca y sombría, sino porque su apellido lo respaldaba y eso Suigetsu lo sabía.

–Tienes razón, no tienes por qué. –contestó, elevando las comisuras de sus labios en una tensa sonrisa sardónica. –Solo te pido, que me lo entregues. No quiero que caiga en manos equivocadas. –dijo esto último dándole una mirada significativa, una del cual Sasuke no supo cómo interpretar.

–No. –espetó con dureza, pero sin alterarse. Suigetsu volvió a elevar su sonrisa, ya sabiendo que algo así sucedería.

–Qué pretendes, Sasuke. –no se fue con rodeos, algo inusual en el peliblanco. Pero Sasuke supo que estaba bastante impaciente e inquieto como para darse el lujo de bromear y más con él.

Entonces supo que ya era tiempo de dejar la máscara de imperturbabilidad en esta extraña discusión, y se acercó al chico de sonrisa fácil hasta estar dos palmos de distancia, con la vista fija en sus expresiones en su pálido y ojeroso rostro.

–Se acabó Suigetsu. –quizás fue su tono determinado, o quizás fueron las palabras tan inclemente de decirlas, cualquiera que fuera la razón, Sasuke supo que él entendió perfectamente lo que significaba y qué conllevaba.

Suigetsu borró todo rastro de cinismo en su rostro para pasar a una mirada sorprendida y casi asustada al escucharlo.

–Espera, Sasuke… –intentó razonar el peliblanco, sin embargo, el Uchiha lo interrumpió bruscamente.

–Debiste haberlo pensado antes de venir aquí. Mi círculo es privado, y lo sabes. –

Suigetsu cerró la boca con fuerza, pero casi al instante la volvió a abrir para rebatir lo dicho por el Uchiha.

–¡Fueron ellas las que llamaron! –exclamó por lo bajo, no queriendo que su grupo que estaba atrás escuchase la discusión que estaban teniendo. –Además, ellas no me dijeron de dónde habían sacado mi número privado. No tenía cómo suponer que eran tus amigas o lo que sea… –

–Pero lo supiste al llegar, y no solo eso… –se detuvo por un segundo para sacar una vez más la cámara que estaba en su chaqueta y levantarla para mostrársela. –Tú en verdad estabas dispuesto hacerlo, ¿no es así, infeliz? –espetó con rabia contenida.

Suigetsu no tenía cómo rebatir eso, ya que el Uchiha había visto lo que planeaba hacer con aquella chica, y sería muy tonto de su parte intentar excusarse frente a alguien tan cerrado como lo era él. Pero no era tan solo eso, sino que aquella chica no era una simple conocida del pelinegro como suponía, lo podía ver en sus ojos casi siempre inexpresivos que demostraban algo más que furia y desprecio.

–Disculpa, Sasuke… no sabía que era tu chica. –dijo en un murmullo acobardado y condescendiente.

Sasuke pudo escuchar y ver el arrepentimiento a través de las palabras de Suigetsu, pero sabía –por el tiempo que llevaba conociéndolo– que no estaba siendo del todo sincero, y lo pudo comprobar al mirar la expresión de miedo que llevaba en sus ojos violáceos, ya que debajo de esa mirada se escondía una pizca de impaciencia que contrastaba con sus palabras de pesadumbre.

Lo que Suigetsu de verdad le aterraba, era lo que él pudiera llegar a hacer con esa cámara. Ese tipo le valía un reverendo bledo lo que hizo y de lo que estuvo a punto de hacer a Sakura; él no sentía ni la más mínima culpa.

–De haberlo sabido nunca me hubiera acercado. –siguió disculpándose con el mismo tono acobardado. Sin embargo, esta vez sí tenía un atisbo en verdad en sus palabras. Si eso significaba que descubrieran sus asuntos, nunca, jamás de los jamases, se habría atrevido a tan siquiera a mirarla. Y es que, ¿cómo podría haberlo adivinado?, Sasuke nunca había demostrado interés por ninguna chica, y justo él se tuvo que fijar precisamente en su novia, porque eso era, ¿no?. Y no es solo eso, lo peor es que olvidó por completo la cámara con videos comprometedores… ¿Se podía tener tan mala suerte?

–Esto… –dijo Sasuke, meneando la cámara frente a sus narices. –No te lo dejaré pasar. –decretó con firmeza, guardando la cámara en el bolsillo.

–Por favor, Sasuke. –dijo Suigetsu, soltando una leve carcajada nerviosa y sonriendo con vacilación. –No es necesario las amenazas... ¡podemos resolverlo de forma calmada! –intentó convencerlo mientras gesticulaba con las manos y ensanchaba los labios de forma extraña.

–No es una amenaza. –habló en voz alta, sin importar que el grupo de estúpidos lo escuchase. –Tómalo por hecho. –determinó, dando un paso al costado para irse de allí.

–¡Espera! –exclamó Suigetsu, tomando al Uchiha por el codo con brusquedad. –¡Por favor, Sasuke! por lo que más quieras, te lo suplico… –dijo atropelladamente, no queriendo llamar la atención de sus amigos. Pero ya era tarde, los chicos habían comenzado a notar la discusión de ambos y pronto dejaron de hablar entre ellos para escuchar curiosos la conversación que se estaba llevando a cabo.

–Suéltame. –el tono helado de Sasuke dejó a Suigetsu de una pieza e, inmediatamente, soltó al pelinegro como si éste quemara. Sabía que había cometido un error en tocarlo de esa forma, pero es que no se pudo contener.

Sasuke lo miró con toda la frialdad con la que era capaz y, a continuación, dejó que las palabras fluyeran con toda la ira que llevaba pudriéndose en su interior:

–Eres un asqueroso hijo de perra. Un enfermo degenerado que tiene que drogar a mujeres para conseguir sexo. Eres realmente patético. Me das asco. –despotricó sin censura, ni bajeza.

Suigetsu lo miró con el rostro tan blanco como el de su cabello y con una expresión arrolladora que demostraba –por primera vez– una impresión genuina, dejando olvidado su característica sonrisa pícara y el brillo malicioso en sus ojos, habían desaparecido al escuchar tales palabras salir de la boca de Sasuke.

Sin embargo, no sabía si sentirse ofendido o aterrado, ya que el grupo con quien había venido lo estaban mirando con los ojos bien abiertos; habían escuchado claramente lo dicho por el Uchiha.

–¿Qué es lo que ha dicho? –inquirió el chico más bajo del grupo, acercándose a ambos.

Sasuke, quien se había mantenido alejado de ellos, giró por vez primera hacia el grupo de Suigetsu y los analizó las expresiones con rapidez, notando la sorpresa y consternación en sus rostros. Todos observaban a Suigetsu… menos uno, que al chocar la mirada con el Uchiha, bajó rápidamente la vista hacia el suelo. Sasuke comprendió que aquella mirada que el chico le dirigió mostraba aquello que Suigetsu era incapaz de manifestar: culpa.

–Jūgo. –

El recién nombrado tensó la espalda al escuchar su llamado, pero tuvo el valor suficiente para alzar la vista hacia él con el rostro ensombrecido.

–Lo sabías. –no fue una pregunta. Sasuke supo enseguida de que estaba en lo correcto al ver que una vez más, Jūgo rehuía de su mirada.

El silencio del muchacho sólo dio por confirmado la suposición de Sasuke, ni siquiera se molestó en disculparse o tratar de justificarse.

No eran precisamente amigos, pero era con quien mejor se llevaba entre esa pandilla de malandros, ya que el pelinaranjo era el único quien no seguía las estupideces que hacían sus amigos y se mantenía alejado de los problemas lo más que podía. Para Sasuke, era un total misterio el por qué Jūgo se juntaba con Suigetsu siendo que, al igual que él, era de familia adinerada y de buen puesto, aunque tenía la ligera sospecha de que las razones que había detrás no eran muy diferentes a las de él. Sin embargo, Jūgo no solo era amigo de Suigetsu; era parte de sus seguidores y hasta hacía el papel de guardaespaldas cuando el peliblanco se lo pedía.

Quizás se equivocó con Jūgo y no era la persona decente que había pensado. Por supuesto, debió de haberlo tenido claro que, llegado el momento, las lealtades son lo primero que sacan a relucir, y Jūgo ya hizo su elección.

–¿Alguien puede explicar lo que está sucediendo? –inquirió Karin, la única chica del grupo.

Sasuke dejó de mirar a Jūgo para posar su vista de nueva cuenta en Suigetsu.

–No te acerques a ella, ¿te quedó claro? –Suigetsu no tuvo que que preguntar de quién estaba hablando. La chica rosada iba a ser una cruz de ahora en adelante…

No contestó enseguida, pero Sasuke pudo ver el destello en sus ojos violáceos que afirmaban que había comprendido perfectamente lo que quería decir.

–Bien. –murmuró con la voz enronquecida, asintiendo con la cabeza.

Y eso fue todo.

Sasuke se dio la vuelta y no volvió a dirigirle otra mirada a ninguno de ellos. Mientras se alejaba podía oír como los amigos de Suigetsu comenzaron a bombardearlo con preguntas respecto a lo que habían oído, pero en realidad no le importaba cómo lo iban a tomar ellos la asquerosa verdad de su líder y tampoco tenía intención de quedarse para averiguarlo.

Siguió caminando entre la espesa nieve, pero no se dirigió a la cabaña, ya que no estaba seguro si había alguien despierto a estas horas y la verdad era porque no quería ver a nadie en estos momentos. Por lo que decidió recorrer el pequeño pueblo, mientras pensaba en lo que haría de ahora en adelante.

Suigetsu no solo estaba involucrado con la venta ilícita de drogas y otro tipo de cosas, sino que también exportaba estas sustancias a otras regiones. Ahora se le sumaba los videos perversos que filmaba en las fiestas, ¿a cuantas chicas habrá drogado y encerrado en alguna habitación dentro de una casa, mansión y discotecas? Porque esa cámara no sólo registraba videos de sí mismo haciendo una presentación como si fuera un animador de un festival: había recortes de grabaciones de otras chicas, y no eran de ese mismo día.

Hizo una profunda mueca al recordar la sorpresa que se llevó al encontrar la cámara oculta en esa habitación. La había encontrado por mera casualidad, sino le hubiera dado ese arrebato de furia y golpeado la pared, jamás se hubiera enterado la existencia de la cámara ni lo que contenía.

Jamás se hubiera imaginado que Suigetsu fuera así de asqueroso.

Pero lo que más le inquietaba de todo aquello, eran las presentaciones. Indudablemente, esos videos no son para sí mismo como había pensado en un principio, no. Es posible que él comercialice con las filmaciones, como otro negocio aún más turbio. O también es posible que los utiliza como chantaje hacia las chicas para conseguir dinero, favores, etc. No estaba muy seguro.

De todos modos, lo único que pudo hacer por el momento es dejarlo al descubierto frente a sus secuaces, en especial frente a Karin, ya que conociendo lo cotilla, entrometida y escandalosa que era, estaba seguro de que ella se encargaría de hacer el papel de vocera y esparcir el rumor entre sus conocidos.

Él por su parte, se encargaría de que Suigetsu no volviera a pisar ninguna fiesta exclusiva de esos hijos ricachones –incluyéndose– parte de la jerarquía de élite que el peliblanco tanto le costó entrar. Su negocio se basaba en la mayoría en ellos, ya que son quienes mejor pagan por ostentosas fiestas, y sin esa ''clase'' de clientes, Suigetsu pasaría ser uno de los grandes negociadores y publicistas de sustancias, a un vulgar vendedor de las calles.

Por otro lado…

Estaba seguro de que Suigetsu no haría nada en su contra, pero no podía asegurarlo al cien por ciento, en especial con todos sus amigos involucrados.

Mentira.

Lo que en verdad le preocupaba era Sakura.

Estaba seguro de que Suigetsu se dio cuenta de que Sakura era importante para él, sobre todo cuando no negó sus suposiciones y, es más, le restregó en la cara la cámara que había encontrado en la habitación.

No te acerques a ella.

Sasuke pasó una mano por los cabellos de su nuca, frustrado.

Con eso, había despejado cualquier duda que podría haber tenido Suigetsu. Él mismo sabía que jamás había demostrado interés por nadie ajeno a su familia, ni siquiera en Naruto (al menos, no desde niños), y eso Suigetsu lo sabía o, pudo haberlo intuido en base a su personalidad. Sea lo que sea, sentía un poco de inquietud de lo que pasaría ahora en adelante. Quizás Suigetsu no se acercará a Sakura, pero eso no le prometía nada.

Y eso llevaba a otro asunto…

¿Qué se supone que debiese hacer con ella?

Era obvio que no iba a recordar nada, y no tendría que enfrentarla después de la pelea que habían tenido horas antes. Sin embargo, eso era precisamente lo que más le molestaba de todo esto; de que ella no iba a recordar nada de lo sucedido. Después de todo lo que se habían dicho… después de todo lo que habían confesado entre besos compartidos, miradas encendidas y toqueteos desenfrenados.

¿Cómo iba a poder mirarla a la cara sin evitar recordar esos momentos?

Qué curioso… ellos jamás se habían visto la cara de forma directa, a menos que fuera por casualidad y de la cual solo duraban menos de un segundo, sin importancia. Una mirada de reojo u de frente que pasaba desapercibida y olvidada. Al menos para ella –estaba seguro– era así, en cambió él…

Diablos.

Sasuke se detuvo frente a una pequeña cafetería, pero no entró de inmediato. Se quedó pensando un poco más al respecto, y llegó a la conclusión de que los momentos que habían tenido juntos era eso; una aventura de una noche. Y sabía, que aquello jamás se repetiría y tendría que vivir con el recuerdo grabado a fuego en su mente, para siempre.

Y con ese último pensamiento, Sasuke entró.

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Mentira. Era imposible, no podía quitarse el recuerdo de su cabeza, aunque lo intentara.

Bueno, eso también era mentira, porque ni siquiera le había puesto el empeño en intentarlo por el simple hecho de que no quería hacerlo. Simple. Punto.

Sasuke se encontraba en la casa de Naruto, más específicamente en su habitación. Naruto había bajado corriendo al segundo piso en busca de unos mandos de la consola, sin embargo, él no estaba solo en la habitación.

Sakura estaba con él.

Bueno, aquello no era del todo verdad, ya que a pesar de que ambos estaban dentro en un mismo espacio, cada uno estaba ensimismado en sus cosas. Ella por su parte, se encontraba sentada en la cama del rubio mientras miraba la cubierta de un videojuego que ella misma había traído, y él estaba casi tirado en la silla del escritorio del dobe, mirándola de reojo.

Después de lo sucedido en la cabaña, había mantenido su convicción de que lo sucedido había sido algo de una sola vez –muy a su pesar– y que jamás podría llegar a repetirse. Sin embargo, no contó con ciertas dificultades que esto conllevaba.

Luego de la fiesta, entre todos habían prometido no volver a hablar ni mencionar tan siquiera la dichosa fiesta, por ningún motivo. Fue lo más inteligente que había escuchado decir por parte de la rubia amiga de Sakura, y a pesar de todos los problemas que tuvieron que pasar (reponer los muebles destrozados, pintar las paredes rayadas, limpiar los pisos, el baño y todo rostro de vómito, licor, cigarros y extraños restos pegajosos por doquier) y considerando los miles de disculpas que tuvieron que hacerles a los padres de Ino y al dueño de la cabaña; con el tiempo todo volvió relativamente a la normalidad.

Ojo, decía relativamente, porque el único quien parecía no poder olvidar lo que había pasado esa noche era él. ¿Y cómo hacerlo? ninguno de sus amigos ni nadie a quien conociera había estado años reprimiendo sus emociones y sentimientos como él, no solo por el temor a ser rechazado (no, corrección: ya había sido vetado desde el principio) sino que su personalidad –característica de su familia– le impedía expresarse como corresponde. Su padre siempre vio las expresiones como una muestra de debilidad, y él como buen hijo, siguió al pie de la letra sus consejos. Era parte de él y no podía cambiarlo, ni siquiera por Sakura.

¡Una maldita mierda!

Desde que pisó un pie dentro de la ciudad, su mente volaba nuevamente a la oscura habitación de la cabaña, recordando vívidamente la explosión de emociones que se desató en él al sentir los labios de Sakura estampándose con los suyos; fuerte y brusco, tal y como la ola de sentimientos que le recorrió por todo el cuerpo.

Ahora, a casi un mes de lo sucedido, su mente seguía perdiéndose entre los recuerdos y sensaciones que lo llevaban a sucumbir en pensamientos poco sanos e inmorales. Algo totalmente inconcebible para él, una persona que era correcto en todo el sentido de la palabra, teniendo sueños impuros como un hormonal adolescente promedio.

No lo negaba, si había tenido sueños húmedos con ella en el pasado, pero eran tan pocas veces y en contextos tan furtivos como remotos, que simplemente las olvidaba gran parte al despertar.

Pero lo que le estaba sucediendo ahora, era totalmente diferente.

Sus antiguos sueños de pubertad rayaban la inocencia en comparación con sus sueños actuales, una en donde Sakura lo miraba con esos ojos pecadores y lo toqueteaba como aquella noche, más esta vez no había sabor a licor cuando la besaba o el presentimiento de que estaba haciendo algo mal. No, en sus sueños ellos continuaban en donde lo habían dejado esa vez, realizando actos tan impúdicos y obscenos que era difícil no mirarla y recordar cada maldito acto que ella le hacía.

Y ahí estaba ella, sentada en la cama fingiendo leer la cubierta del videojuego, pero en realidad solo lo hacía para ignorar la incomodidad que le profesaba. Sabía que era él quien estaba sobrando en ese lugar, ya que anoche el dobe se quedó a dormir en su casa y, por la regla implícita que había entre ambos, era el turno de ella pasar tiempo con el rubio. Lo sabía, Naruto se lo había dicho esta mañana; iba a pasar el día con Sakura. Y él, como el reverendo idiota que (últimamente) era, fue tras él con una excusa patética que ya ni recordaba. ¿Y para qué venir, se preguntarán? La respuesta era más que obvia.

Un sutil movimiento llamó su atención. Observó de reojo como la pelirosa elevaba ligeramente uno de sus pies descalzos y la deslizaba en la pierna contraria, rascando de arriba hacia abajo todo el largo de su tobillo hacia la rodilla.

Podía oír como las uñas de los pies rasguñaba su piel en un sonido sordo. Era un acto simple y completamente normal, carente de insinuaciones y dobles intenciones. Sin embargo, su mente (¡oh, vaya imaginación que tenía!) lo transformaba en otra cosa totalmente diferente, lo distorsionaba de tal forma que, ahora mismo, lo que veía era una clara invitación a tocar y sentir esas torneadas y blanquecinas piernas. Y (otra vez su mente) lo llevaba a rememorar esa noche en donde la manoseó debajo de la falda de mezclilla, sintiendo los suaves y llanos muslos contra sus calientes manos.

Sasuke podía sentir la calentura hacer mella en él desde su estómago hasta bajar lenta y tortuosamente a su pelvis. La situación se estaba volviendo peligrosa, lo sabía. Pero aun así, no podía quitar su vista de encima, y lo peor (¿o mejor?) es que ella ni cuenta se daba.

No se había dado cuenta o quizás sí, no lo tenía claro, pero se había levantado de la silla del escritorio y, en ese instante, estaba caminando directo hacia ella.

Él, y solo él sabía las inmensas ganas que tenía de lanzarse sobre ella y besarla como un poseso. Algo –bastante– degenerado de su parte, pero ya a estas alturas su autocontrol se encontraba al borde del abismo que lo dividía entre la cordura y el desenfreno.

Llevaba conteniéndose por muchos años… ¿cuánto más iba a aguantar?

Observó como la pelirosa se removía incómoda en su sitio, ya se había percatado de su presencia al lado de ella, pero parecía que preferiría hacer la vista gorda y hacer como si no estuviera.

Todavía tenía la oportunidad de darse la vuelta y fingir que no pasó nada, antes de que todo esto se vuelva más incómodo para ella.

¿Pero, qué es lo que exactamente pretendía? ¿qué quería lograr?

No tenía un objetivo en concreto, salvo en acercarse a ella todo lo que pudiera y así satisfacer esa necesidad que le oprimía el pecho. Una necesidad que nació desde el momento en el que ella estampó sus labios contra los suyos de manera sorpresiva, fuerte y húmeda… fue el desencadenante de que todo su interior colapsara y estallara aquellos sentimientos que había mantenido reprimidos por mucho tiempo, y en que en tan solo una acción de ella pudo lograr sacudirlo como un terremoto o un huracán, lo que fuera. Él se había deshecho (literalmente hablando) en pedazos y sus restos fueron a parar hacia todas partes, dejándolo totalmente a la deriva.

No tenía ni la más mínima idea de lo que estaba haciendo, ni hasta dónde quería llegar. De lo único que estaba seguro es que no quería dejar las cosas así, no después de lo que pasó: no podía dejarla ir así, sin más.

Cuando vio en como ella por fin levantaba su mirada hacia él, quizás con algo de reticencia y desconfianza, pero lo hizo a fin de cuentas, entendió una cosa; y es que a pesar de haberse besado y tocado esa noche, ella no estaba en sus cabales. Y aunque se habían dicho cosas y confesado algunas otras, la verdad era muy clara:

Ella no lo quería.

Fue terriblemente honesta y clara al decirlo, sin tapujos ni engaños. Ella jamás vio en él en plan romántico, ni siquiera una atracción física (al menos no hasta esa noche) en el que pudiera considerar o tan siquiera pensar en él algo más que un… un…

¿Un qué? ¿Amigos? ¿Conocidos?

No eran amigos, pero tampoco eran tan indiferentes como para ser conocidos. Aunque es difícil de creer, ambos habían crecido juntos, con Naruto entremedio como un lazo que los unía, pero lo habían hecho.

Sakura lo vio a los ojos, y él pudo ver el desconcierto y la confusión plasmados en su mirada jade.

"No me gustas."

Como si le hubieran dado un latigazo, Sasuke giró su vista hacia el otro lado y se alejó de ella, caminando de nueva cuenta hacia la silla del escritorio donde estaba sentado con anterioridad. No volvió a mirarla de nuevo, hasta que escuchó los pasos de su amigo en el pasillo y entraba a la habitación. Tampoco la miró cuando la escuchó hablar con Naruto, con el tono de voz y la risa de siempre, como si nada hubiera pasado.

Por supuesto, tenía que recordar aquello para entender que la batalla la tenía perdida sin siquiera haber empezado. Pero… ¡No podía evitarlo!

Su necesidad era muchísimo más grande que su control y su consciencia misma. ¿Qué importaba que ella no sintiera lo mismo?, podía lidiar con eso, podía tratar hacer que ella sintiera, aunque sea una pizca de lo que él sentía, una gota de ese mar de sentimientos que él le profesaba y que ella ni cuenta se daba.

¿Qué mierda importaba?

Sin embargo, bajo esa disputa mental que se manifestaba en silencio, notó el comienzo de ese estúpido juego que tanto le gustaba a ellos. Fue entonces en que se atrevió a levantar la vista, y deseó no haberlo hecho.

Sakura se había quitado el polerón por comodidad, revelando la playera blanca ajustada de tirantes, haciendo visible las tiras de su sostén negro. La había visto montones de veces con camisetas mucho más expuestas o, incluso, que se le notaba la ropa interior, como ahora. No era para nada de otro mundo, eran ropas viejas y cómodas que a ella le gustaba usar cuando se juntaba con Naruto para jugar o simplemente pasar el día en casa.

Pero ahora, no sabía si su mente le estaba jugando una mala pasada o si en verdad esa ropa lo estaba provocando...

Sea lo que sea, estaba notando detalles que jamás había hecho ni se había puesto a pensar, como la blancura de su piel que hacía brillar los poros al exponerse a la luz del sol, su delgada figura que le hacía notar algunos huesos de su cuerpo como las costillas o clavículas, pero también podía notar los músculos de sus brazos, más definidos que una chica común por los años de entrenamiento. Aunque no solo eso tenía definido…

Sasuke bajó la mirada hacia sus piernas descubiertas bajo el pequeño short de mezclilla de tiro alto y que le llegaba al límite de sus nalgas. Piernas largas y torneadas, de muslos llanos y altivos que terminaban en la cúspide de su trasero, similar a un durazno; respingado y abultado.

No podía negar que había fantaseado con esa hermosa retaguardia a principios de su pubertad, más veces de las que le gustaría admitir. Y sí, todavía lo seguía haciendo en lo más recóndito de su mente, mirarla cuando se daba la vuelta o se agachaba para recoger algo, él bajaba la mirada con el mayor de los disimulos posibles solo para ver su maravillosa forma. No obstante, a pesar de que aquello no tenía ni un ápice de inocencia, se quedaba corto con lo que estaba haciendo ahora.

Quizás era porque había tocado, manoseado y apretado su voluminosidad esa noche, y pudo conocer su forma y suavidad bajo su falda, o quizás simplemente estaba perdiendo la cordura. Lo que sí sabía, es que ya no quería seguir negándose a mirar más de lo que se tenía permitido, quería dejarse llevar por sus impulsos, aunque sea una vez.

Y lo hizo.

Sasuke observó descabelladamente las piernas de Sakura, sus movimientos al ritmo de la música que proyectaba la televisión, el balanceo de sus caderas que se apretaban deliciosamente en la corta tela de su short, pero por sobre todo el rebote de sus nalgas que hacía cada vez que saltaba o giraba el cuerpo hacia los lados.

Tragó con dificultad al ver como Sakura giraba con más velocidad, haciendo que la playera ondeara y se levantara lo suficiente para notar su vientre plano y blanquecino, con una pequeña y definida cintura que acentuaba aún más sus caderas. Subió la mirada sin poder evitarlo, hasta topar con sus menudos montes que no eran tan amplios como su retaguardia, pero aun así tenían una bonita forma y le daban un aire más delicado a su figura. Claro que, estaba seguro, Sakura no estaba consciente de ese hecho, porque si no, no usaría playeras ajustadas que marcan su delantera, o lo que es peor: sin sostén.

Solo fue una única vez en que la vio de esa manera, hace ya casi un año, pero que lo guardaba a fuego en su mente.

Esa vez, ella se había sacado el polerón (justo como hoy) y revelado una sencilla camisa de tela semitransparente. Él jamás lo hubiera notado si no fuera por el grito que pegó Naruto, llevando la vista instintivamente hacia el escándalo de su amigo. Todavía recuerda claramente los dos botones rosados traslucirse debajo de la camisa, mientras que ella miraba confundida al ceñudo y sonrosado rostro de Naruto, entre enojado y avergonzado al ver a su amiga con semejante atuendo, o en este caso la falta de ello. Naruto la reprendió no solo por su atuendo, sino también por la falta de pudor al estar al aire libre donde cualquier degenerado (palabras de Naruto) pudiera quedarse mirando más de lo debido. Claro que ella no le tomó importancia, alegando (en un tono de broma) sobre el "escaso" volumen de su delantera y que, fácilmente, pasaría desapercibido como para que la gente lo notara.

En resumen, Naruto la obligó a colocarse el polerón sin importarle el calor de la chica, y la hizo prometer que jamás saldría sin ropa interior de nuevo. No recuerda mucho sobre aquella discusión, pero lo que sí recuerda y que lo ha mantenido grabado hasta el día de hoy, son las palabras de Naruto: No importa el tamaño, siguen siendo pechos y nosotros, hombres.

Nunca creyó que recordaría esa frase tan estúpida y de mal gusto, como un vulgar adolescente promedio, y mucho menos en esta situación.

Pero, diablos. Sí.

Era un idiota hormonal y calentorro de mierda, que se excitaba al ver a Sakura bailar con poca ropa y fantaseaba con ella en cada oportunidad que tenía, en especial en su solitaria y oscura habitación cuando nadie lo veía y escuchaba.

¿Y qué si lo hacía? Era hombre después de todo, ¿no?

Sin embargo…

Por mucho que gozara de sus fantasías y pensamientos impuros, no quería basarse solo en eso en ella. Tenía muy en claro que lo que quería de ella no es solo en el ámbito sexual (al menos no todo) sino, eran sentimientos mucho más profundos que se desencadenaron hace mucho antes que estos sucios pensamientos lo atacaran. Lo sabía, siempre lo supo…

Subió aún más su vista hasta llegar a su rostro y ver los grandes ojos de Sakura, de un vívido color verde que brillaban entusiastas y competitivos, como siempre lo hacía al jugar o pelear con Naruto, o con quien fuera. Seria y dedicada en cada cosa que hacía, aunque fuese una tontería o un estúpido juego como ese, ella daba todo de sí por el simple gusto de ganar, o tal vez por la costumbre de competir siempre.

Eran pequeñas cosas que le gustaba y admiraba de ella, haciendo que su corazón latiera con fuerza cada vez que veía sus ojos resplandecer o sonreír con infinita alegría. Eran ese tipo de cosas que lo atrapaban por completo, acaparando todo su alrededor, y que con el tiempo esa atracción se hacía más fuerte hasta el punto de que le era muy difícil no observarla, corriendo el riesgo de ser descubierto por alguno de sus amigos o peor, por ella.

No obstante, después de lo sucedido en aquella noche, se dio cuenta que su miedo era infundado, era simple cobardía. ¿Y qué si alguien lo descubre mirándola?, ¿o si ella se da cuenta?, ¿qué puede llegar a perder?

Nada. Él no tenía nada que perder con ella, porque no eran amigos y estaban tan lejanos al uno al otro a pesar de estar a tan solo dos metros de distancia.

Entonces, ¿qué importancia le daba?

Por un segundo, Sakura volteó a verlo por el rabillo del ojo, y su sonrisa divertida se congeló por un momento sobre sus labios antes de pestañear y volver a poner su atención al juego. Pero esta vez, un tinte de incomodidad se visualizaba en todo su rostro. Era evidente que ella había notado la miraba encendida que le dirigía con descaro, y se sorprendió a sí mismo que eso no le molestaba en absoluto.

Ya había sido descubierto, no podía dar marcha atrás.

Tuvo que reprimir una sonrisa al ver que sus movimientos perdían agilidad, y los pasos que de su danza eran cada vez más erráticos, haciendo visible su nerviosismo. La incomodaba, lo sabía. Lo tenía más que claro, pero no podía evitarlo.

Bajó nuevamente su mirada, sin proponérselo ni pensarlo realmente, hasta sus largas piernas. Y fue en ese preciso instante en que ella volvió a mirarlo y pillarlo in fraganti. Ni se molestó en retirar la mirada, dejó que ella viera su expresión intensa y deseosa, que notara su necesidad. A este punto, comprendió que de nada servía fingir una indiferencia que no tenía ni sentía, ni tampoco quería pretender un inexistente odio, que lo más seguro, ella todavía creía que sentía a pesar de los años.

Dejó de reprimirse. Dejó que ella se diera cuenta de su deseo, de que notara las inmensas ganas que le tenía, por más indecente que sonase. Quería que lo notara, a él y a su codicia, a su egoísmo, sus más profundos secretos.

Entonces, con todos esos pensamientos en mente, la miró a los ojos y transparentó todo aquello que quería mostrar y que quería que ella viera.

Y lo hizo, lo vio con total claridad, vio sus pensamientos plasmados en todo su rostro y como ella palidecía de repente al comprenderlo.

Sakura giró rápidamente la mirada lejos de él, perdiendo la sonrisa por completo. Sin embargo, siguió bailando a un lado de Naruto, aunque ya no disfrutaba la competitividad y el gusto por bailar como lo estaba haciendo antes. Pero Sasuke no le importó y siguió observando todo de ella, desde sus movimientos que iban perdiendo fuerza hasta sus expresiones tensas y terriblemente incómodas, y llegó a la conclusión de que no dejaría pasar la oportunidad que ella misma (sin saberlo) le había regalado.

Apretó los labios y volvió a recorrer la figura de la chica una vez más.

Sí, no desaprovecharía aquella oportunidad, por muy mínima que fuera. De todos modos, tenía todo por ganar y nada que perder, ¿qué importancia tenía a estas alturas?

A la mierda todo. La quería a ella.

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Bueno, hum… tengo que admitir que me siento muy avergonzada por la larga espera, y más porque prometí actualizar pronto por el tiempo de ocio que tenía durante la cuarentena, pero no fue así y lamento muchísimo en estos casi tres meses de ausencia que les hice esperar. El primer mes de ausencia tenía justificativo, ya que apenas publiqué el capítulo anterior diciendo que estaba en paro virtual, a la semana siguiente se nos avisó el retorno a clases, pero al ver que había muchos problemas de conectividad y entre otras cosas, nos fuimos a paro de nuevo al mes siguiente.

Pero si les soy sincera, se me hizo muy difícil escribir este capítulo por muchísimas razones, y una de esas fue que se me murió el computador (mi bebé precioso a quien cuidaba con todo mi corazón) en donde tenía TODOS los capítulos anteriores y TODOS los resúmenes y avances para los siguientes. Fue HORRIBLE, pero al menos pude salvar los resúmenes que es lo que más me importaban, ya que de ahí saco los diálogos y las ideas para la trama, y pude salvar a mi computador al llevarlo al técnico (tuve que esperar a que terminara la cuarentena obligatoria que duró dos semanas) y recién pude hacer el capítulo.

Respecto al capítulo en sí, no revelo mucho la situación entre Sasuke y Suigetsu, es decir, ahora sabemos lo que pasó después de que Sasuke encontrara la cámara, pero todavía falta relatar la naturaleza de las circunstancias, aunque ya sabemos que Suigetsu es más jodido de lo que pensábamos. Aun así, creo que todos pensaron que Sasuke la seguía porque la protegía de Suigetsu SDNLKASNDKL bueno sí, pero no. Todo lo que falta por explicar sobre Suigetsu se dará a conocer el próximo capítulo, ahí es donde Sakura y Sasuke POR FIN hablarán con la verdad y ya todo sale a flote. Nos acercamos a la recta final jsakjkas, calculo unos siete u ocho capítulos (chale, igual es mucho) pero es necesario para toda la cagada que se viene jsndkljsand.

La verdad tenía pensado otras escenas para este especial (ya que es un recuento de la trama desde la perspectiva de Sasuke) se supone que tenía que mostrar el cambio emocional de Sasuke, es decir, el antes y después de la fiesta, con algunos que otros agregados como su infancia y mostrar el rechazo que sentía por Sakura en un principio y cómo eso ha ido evolucionando a través de los años. Además de que quería mostrar algunos puntos importantes en la historia como es la mamá de Sakura y sobre qué chingados pinta en todo esto kasnkdlnaklsnd, pero lo pensé mejor y creo que es mejor que la mamá de Sakura lo explique cuando llegue de Seúl, cuando todo el embrollo de Suigetsu haya pasado, y pensé que me iba a quedar demasiado largo si lo colocaba (pero al final resultó que no xd) así que esos flashbacks quedarán para un próximo capítulo.

Aún no estoy segura si haré otro especial, considerando todo lo que me demoré escribir en este jajajajjk. Pero sería una buena idea para colocar todo lo que me faltó por escribir, aunque en general este capítulo le tenía más expectativas y no me terminó de convencer del todo, en especial la última parte xd. Sin embargo, la espera ha sido demasiado larga y no quería hacerles esperar más, porque me han llegado un montón de reviews preguntando si estaba bien y cuando actualizaba :(

Wey las amo, enserio

Además, otra razón por la que no actualizaba era porque estaba haciendo bocetos para otras historias JSNDKJADJKAD también Sasusaku, y quizás… posiblemente un fic Shikatema, pero esta vez no voy a mezclar más parejas xd, me enfocaré solo en una, ya aprendí. Aunque la verdad no planeo subir otra historia hasta terminar con esta, o al menos ya estar cerca de los últimos capítulos. De todos modos, solo son bocetos e ideas de trama, nada elaborado. Pero tengo que admitir que tengo muchísimas ganas de escribir sobre el mundo ninja, ya saben; más acción y esas cosas. Pero bueno, ya veremos.

Ahora si, después de mucho divagar, seguiré con el ritual de los saludos :

IxSpaceCadetxl: La verdad es que sí, los capítulos ya no son tan largos como antes jaksjka pero trataré de alargarlo un poco más para la próxima. Respecto a Sasuke tienes razón en que él confía plenamente en Naruto, ya que si hay algo que tienen en común es la protección hacia Sakura, y él sabe que puede contar con él. Sin embargo, no es solo por esa razón, hay algo más detrás de todo esto que se sabrá más adelante, pero lo dejé implícito en este capítulo, no sé si se note xd.

Itachi es un amooooor me quedé con las ganas de relatar la relación fraternal que tiene con Sasuke :( Y justo lo quería meter al especial! pero pensé que no pegaba a la trama, y que debería colocarlo para más adelante, pero bue…

El tema de Suigetsu es complicado, ya que este tipo en verdad es peligroso y creo que aquí expliqué un poco más a lo que se dedica, o al menos eso dejé a entrever. De todos modos, más adelante se sabrá lo que hay detrás de su negocio y qué pinta Jūgo en todo esto xd.

Sakura pasó (y sigue pasando) por una paranoia bien justificada. En este capítulo se ve las intenciones de Sasuke al acosarla, y no es por protección precisamente xdddd. Él en verdad ya no supo qué hacer con tantos sentimientos encontrados, quizás fue demasiado exagerado y es posible que le falte un tornillo, pero no es malito xddd, ya después de lo Suigetsu no fue más que una excusa para poder seguir mirándola (mierda, spoiler) JASJSJKJKAAK.

Hija, pero qué teorías las tuyas xdddd, Sasuke o Suigetsu ¿quién la agarra? ahhh. No mentira, no es tan así, no le voy a poner tanto drama a esa parte… ahh, pero después xddd. Y eso de las horas que verga JNADLKASKDJKLAKDKLASJDKLKS ni yo las conté, como es que tú sí xddddddddd.

Pos bueno, espero que te guste este capítulo y de verdad perdón por la larga espera. Saludos!

Anaid Silos: Déjame todos los reviews que quieras, los leo con mucho gusto

Primero que nada, lamento mucho lo que está viviendo tu país y más en estas circunstancias, espero que tú y tus seres queridos se encuentren bien y no tengan inconvenientes en su salud y trabajo. Te mando muchas bendiciones .

Me emociona un montón que te encante esta historia :) me ha costado mucho seguirle la trama y tratar de no ser tediosa con la repetitiva y sobrecargada información (admitámoslo, he caído en varias ocasiones), pero creo que para este punto he dado un buen avance y espero seguir haciéndolo. Es por eso que este tipo de opiniones me ayudan a retomar el camino de la trama, y eso te lo agradezco un montón :)

Naruto es medio tontito, pero conoce muy bien a sus mejores amigos (bueno, no tan bien porque nunca se dio cuenta de los sentimientos de cada uno) lo suficiente para darse cuenta que hay algo mal en su comportamiento, y fue lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de ciertos hechos que han ocurrido coincidentemente entre ellos. Ya ven, Naruto no es tan idiota como se ve xddd. (La verdad a mí no me gusta bailar, soy pésima, no tengo coordinación con mi propio cuerpo. Así que el Just Dance! ha sido un suplicio en casi toda mi adolescencia porque todos mis amigos y hasta familiares jugaban y yo me quedaba atrás uwu).

A mí también me quedó a gusto a poco con la interacción de Itachi y Sasuke :( Aunque la despedida que tuvieron después de vencer a Kabuto, fue realmente hermosa. Lloré en serio con esa escena, a moco tendido, literal xd. Pero bueno, supongo que quería relatar un poco más esos momentos de Itachi siendo hermosamente Itachi

Bien, Sasuke… digamos que no la estaba protegiendo de Suigetsu precisamente. Era algo que iba ser de ese modo sí o sí. Él en verdad se le zafó un tornillo desde la fiesta y que se haya comportado así por sus sentimientos pues… ejem, eso se sabrá a más profundidad en la conversación que tendrán en el próximo capítulo.

JASLDKNALKSDKA Sakura le aterra Sasuke, ese es la verdad y ahora con esto tiene más razones xddd. Diablos, me encanta escribir este Sasuke tan irracional y obsesivo, más si es por Sakura y esta no le da bola jndkjandsk. Ay, amo el Sasusaku.

Espero que te guste el capítulo! y esperaré con ansias tus opiniones y reflexiones respecto a la trama. Un saludo muy grande!

DULCECITO311: Naruto NASKDNAKSNDLANDLA me acordé de esa frase de iCarly: "Podré ser un idiota, pero no un estúpido" klasndlkanwdsklna ay me meo xdddd. Bueno, espero que te guste el especial, ya para el próximo capítulo se centrará nuevamente en la trama y sabremos qué sucederá con Sasuke, Sakura y Suigetsu ;) Saludos!

Mishi: Uy amiga, le diste al clavo con tu teoría xddd. La verdad es que sí, la cosa está muy mal con la pandemia, yo soy de Chile y la tasa de contagiados es una de las más alta de Latinoamérica, siendo sobrepasados por Brasil. Pos bueno, espero que te encuentres bien y espero que te guste este especial que he tardado un montón en publicar xdd. Saludos!

ZafiroA: Yo siempre leo los comentarios kasdkla que tarde en publicar es otra cosa, pero siempre leo y releo los reviews para darme ánimos y seguir escribiendo .

Sasuke a estas alturas si está un poquito loco, pero Sakura se gana el premio asjdlkasnd. Pues eso de que Sasuke está orgulloso de ella, tengo que admitir que no lo había visto de esa forma. De hecho, lo veía más como una especie de admiración por la fuerza de voluntad y templanza que Sasuke ve en Sakura, y que son ese tipo de cosas en el que hace que él se termine enamorando de ella hasta los huesitos , pero aquí el men se pasó de lanza, aquí Sasuke en verdad parece un acosador sexual cuando comienza a mirarla de esa manera. Pero tengo que admitir que me encanta esa parte tan morbosa de él, es muy parecido a Naruto en ese aspecto, pero con varias diferencias y muy abismales.

La relación entre ellos todavía queda para rato, cuando comience a surgir ahí recién habrá lemon y voy a dejar a rienda suelta mi imaginación para las cochinadas de esos dos xddd, pero como bien dices: ya quiero ver la cara de Naruto cuando se entere de estos dos. Tengo que confesar que esa escena ya está planeada, es decir, no la escribí propiamente tal pero ya pensada con las escenas, dialogos y todo eso cuando ocurra, porque MIERDA hasta yo me pongo nerviosa con esa parte, y tengo muchas expectativas con esa escena, así que daré todo de mí para escribirla

Sasuke se hace el asexuado, pero es igual de cochinón que Naruto KSNDKLANSD.

Las frases de Edgar Allan Poe siempre me inspiran trato de colocar frases en todos los capítulos para mostrar un poco a qué va la historia, en especial con este escritor que me encanta.

La verdad es que sí, últimamente los capítulos están siendo un poco más cortos de lo usual, pero trataré de colocar más escenas para el próximo capítulo. Espero que te haya gustado este especial que tanto me demoré en subir xdd. Como ves, aquí Sasuke no es tan asexuado como pinta, y el acoso que le hace a Sakura no es precisamente por protección, al menos no al principio. Espero leerte pronto! Saludos!

Rima Echizen: Me entusiasma mucho que te guste como escribo , me motiva a seguir haciéndolo y sé que me demoro en publicar, pero en verdad trataré de hacerlo lo más pronto posible. Espero que te guste el especial, sé que está algo corto, pero creí que era mejor guardar algunas escenas para después, y otras eran mejor ser contadas directamente por los personajes, ya que así tanto Sasuke como Sakura podrán hablar esta vez de verdad. Un saludo muy grande!

ynataruizg: KAKSLDNALKSDN me lo han dicho mucho :( Sakura no es mala, solo esta histérica con lo que ha estado haciendo Sasuke, y ahora con esto uuyy… todo el mundo pensaba que protegía a Sakura JASKJAJKASKSAS no, la verdad es que, desde un comienzo, Sasuke tenía otras intenciones con Sakura (como ya podemos imaginar) pero después de lo Suigetsu, la cosa toma otro rumbo y ahora sí que la quiere proteger. Ahora la cosa es cómo lo va a tomar Sakura ;) Espero que te guste el especial, saludos!

Lucy: JSLDKANKLSDN Ohhh vuelveee, que nadie ocupará tu lugar ahhhh

Lamento la tardanza :( pero he vuelto!

Me encanta que te encante Uff son muchísimas cosas que tengo que aclarar, pero eso se va a revelar de a poco cuando las cosas se pongan tensas sobre Suigetsu. En este especial se reveló la verdad respecto al acoso que sufre Sakura, ya vemos que no es por protección (al menos no al principio) pero en el próximo capítulo se va a centrar de nuevo en la trama y ya veremos la real conversación de ellos dos. Planeo un capítulo más extenso que de lo usual, ya que creo que es necesario relatar con pelos y señas los sentimientos de cada uno, sobretodo Sakura que ya sabe la verdad sobre la fiesta y más. Espero que te guste este especial, aunque es un poco más corto de lo esperado y la espera larguísima lkasndlknas, espero no haberte decepcionado :( por favor, dime qué te parece este capítulo. Saludos!

Alicia DS: Actualicé! JKSKANKA No planeo dejar la historia botada, al igual que tú quiero terminar con la historia como corresponde, con un buen cierre y un final satisfactorio. Sé que me he demorado mucho en actualizar (esta es la espera más larga que he hecho hasta ahora uwu) pero quiero que tu y todos sepan que esta historia me gusta mucho escribirla, a pesar de las circunstancias y el tiempo en el que me demore en escribir, no es algo que quiera dejar de lado.

Respecto a Sakura, ella no quedará con secuelas sjdhaksdk, se pegó varias veces en la cabeza hasta el punto de desmayarse, pero creo que este será el golpe más grave que ha recibido hasta ahora, upsss. La verdad tengo algunos diálogos hechos para los capítulos siguientes (respecto a la pareja Sasusaku), aunque el verdadero reto es el Naruhina y la cagada que se mandó Naruto, creo que es la parte que más me va a costar escribir, pero tengo fe que todo va a salir bien. Ya para el próximo capítulo Sakura y Sasuke hablarán de todo, será más resolutivo y sin más trapitos que esconderse.

Espero que te haya gustado el capítulo! y trataré de no demorarme tanto para la próxima, saludos!

YoliMurl: Yo también estoy contenta de que Sakura sepa al fin que Sasuke no se aprovechó de ella esa noche, él la quiere de verdad :( Y esta historia (como en todas) debe tener un clímax, entonces ya sabrás lo que hará Suigetsu jasdhkjsa. Tocaste un punto importantísimo y que nadie más se dio cuenta (por lo que veo) pero no te lo wa a decir sino cago la sorpresa JAJSAJSJKSA . Uy, el Naruhina es otra historia aparte que voy a desarrollarla más tarde cuando todo esto del Sasusaku avance. Espero que te haya gustado este especial, trataré de actualizar lo más pronto posible, lo prometo! Saludos!

Noemitg-chan: Perdóname tú a mí por no actualizar más seguido :( trataré de avanzar lo más posible con los capítulos para la próxima vez.

Sakura no es solo tozuda, también es de cabeza dura jkajasjsa. Naruto es tontito, pero conoce a sus amigos, así que ya comprendió para dónde va la cosa, aunque todos sabemos que hay más cosas involucradas que él ignora, pero ya se enterará más adelante. KANDLKANSDLK me quedé con las ganas de escribir más sobre la fiesta y todas las estupideces que hicieron estando ebrios y drogados xddd. Debo confesar que shipeo a Gaara y Lee JSAJKDAHSDAKLSDJKLAJSD todavía no entiendo por qué, pero me gusta xd.

Aquí Sasuke se pasó de lanza, pero así hasta soltarse un par de tornillos. El tipo se obsesionó bastante después de la fiesta y como vemos no está detrás de Sakura por protección (al menos no al principio) pero esas dudas se resolverán en el próximo capítulo cuando avance con la trama.

Bueno, espero que te haya gustado este especial, y me vuelvo a disculpar por la demora :( Tú también cuídate en casa! Saludos!

Diane: Hola! Pues como vemos, Sasuke no la acosaba precisamente por protección, pero esa parte se explicará más adelante kjdfkajfn. Me parece interesante tu punto respecto a Sasuke, la verdad no tenía planeado un trasfondo tan complicado con él, como algún problema familiar o algún trauma. Esas cosas se la dejé para Sakura, ya que es la protagonista, pero en Sasuke solo vi en él como alguien que no sabe expresarse adecuadamente, quizás al igual que Sakura viene de una familia bastante estricta y que tienen grandes perspectivas sobre él. En fin, alguien quién tiene mucho peso sobre sus hombros, pero en sí Sasuke es una persona que tiene sentimientos reprimidos y no supo cómo lidiar con eso. Eso es más que nada lo más general de Sasuke.

El próximo capítulo será más resolutivo, es decir, ambos van a hablar con la verdad y se dirán todo lo que piensan y sienten el uno al otro. No será un capítulo romántico en sí, creo que será más bien crudo, ya que hay que tener en cuenta de que Sakura no tiene sentimientos de amor hacia él, y no los va a sentir de un momento a otro, aunque esa conversación no será precisamente un avance para su relación, dejará una ventana abierta que todo lo que se viene después, suceda. No sé si me doy a entender xd, pero de todos modos cuando suba el próximo capítulo estará mejor explicado.

La verdad sobre la mamá de Sakura se sabrá después de lo de Suigetsu, porque necesito que suceda ciertas cosas entre Sasuke y Sakura antes de revelar esa información, aunque ya todos están teorizando sobre eso xddd.

Que emocionante! por favor, dile a tus amigas que comenten con toda confianza, tengo muchas ganas de saber que opinan al respecto y sus ideas para la trama. Disfruto mucho responder los reviews, ya que son ustedes quien me ayudan a mí para que la historia avance, las mejores ideas surgen de aquí .

Sasusaku is love, Sasusaku is life. Amén

Espero que te haya gustado este especial y lamento nuevamente la demora, trataré de publicar lo más pronto posible. Saludos!

Alejandra: Estamos trabajando para usted JKSDKJANSKDL. Sakura tiene razones para comportarse así de histérica y más ahora que sabemos las razones de Sasuke detrás de su acoso. Las fotos alksdñklasmdk este wei esta zafado, pero me encanta . Ya pronto podrán hablar con honestidad y tranquilidad, que será muy pronto ;) Respecto a la evolución de la pareja, tienes razón de que hay que trabajar sobre esta obsesión que tiene Sasuke, aunque él sabe muy bien lo que está haciendo, no es algo inconsciente o que no puede evitar (al menos no del todo). Es muy acertado lo que dices sobre la madurez emocional, cada uno tendrá que aprender del otro y entender y comprender los sentimientos tanto de ellos como en ellos, para así recién juntarlos como pareja.

Pero bueno, espero que te guste este especial que me he demorado una vida en terminar JKNDFJKS, un saludo!

Luisa Jimenez: Gracias por tus palabras! La verdad me ha costado mucho seguirle el hilo sin volver a ser repetitiva, salir de la zona de confort cuesta un montón, pero me alegro que haya habido resultados con estos últimos capítulos. Sasuke siempre ha tenido sentimientos por Sakura, desde hace muchos años, pero se escudaba en la indiferencia por el temor que le tenía a estos sentimientos que estaban creciendo dentro de él. Sin embargo, llegó a un punto de que ya no tenía remedio y tuvo que ocultarlo para sí, porque sabía que no tenía oportunidad con Sakura, ya que la había cagado desde el principio con ella, así que calló y se reprimió por años. Hastaaaa que sucedió lo de la fiesta y todo estalló KJSADLKASDJL. Creo que te hice un gran resumen de la pareja, pero en el siguiente capítulo se explicará mejor lo sucedido.

Respecto a la caída de Sakura desde el tejado, no habrá secuelas así que no te preocupes, ya después lo otro se verá después sjenflknelk. Pasa lo mismo con la mamá de Sakura, eso se revelará mucho más adelante, después de la trama de Suigetsu, ya que eso será el empujón que Sakura necesitará para que sus sentimientos cambien.

Espero que te haya gustado el capítulo y me gustaría saber tu opinión al respecto. Un saludo!

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¡Y eso ha sido todo por hoy! Lamento nuevamente la horrible espera, espero que me disculpen y trataré de actualizar lo más luego posible.

Las amo un montón

¡Nos leemos luego!

Goda.X