Kyotoku.
– Me estas diciendo que Kyotoku vendrá mañana, a nuestra casa pero no sabes el motivo. — Apoyando su espalda contra la puerta de la refrigeradora, Izuku observa delante suyo a su madre, estando bastante serio alescuchar las palabras de Mika al haber revelado el tema que tanto la angustia.
– Es básicamente lo que dijiste. Hace unasemaname llamo desde un número desconocido y me dijo que mañana nos visitaría, me negué al principio pero no me dejó terminar de hablar, y dijo que vendría para verme y también a Kyoka. — Poniendo sus manos detrás de ella para ponerlos en la barra y así apoyar su cuerpo, la señora Jiro comparte la seriedad de Izuku sobre el tema.
– Y como siempre, la escoria me excluye de todo. Nunca entenderé el porqué de las golpizas que me daba cuando era un niño. — Apartando su mirada para enfocar en un cuadro colgante cerca de los muebles para guardar los víveres, su rostro muestra el disgusto que le produce ver aquella foto familiar, compartiendo el mismo espacio que Kyotoku.
– Yo tampoco lo entenderé. Cambio su actitud de la nada y se volvió en un alcohólico abusador de poder. Se volvió en la peor figura masculina de la familia que hay. No tuvo duda en golpearme cuando los quería defender, o cuando los insultaba a ti y a Kyoka sin motivo alguno. Siempre lo voy a odiar cuando estaba ebrio. — Inclinado su cabeza hacia delante, estando sus ojos fijos en el suelo de la cocina, oculta a manera parcial su seño fruncido por todo el rencor que tiene hacia Kyotoku. Dejando de apoyar sus manos en la barra, se cruza de brazo, empezando aapretar con fuerza las mangas de su blusa, comprimiendo sus hombros y poniendorígido todos los músculos de su torso.
Izuku al percatarse del estado de su madre al verla de reojo, se acerca a ella mientras que cambia su semblante para trasmitir una pacífica tranquilidad atravez de un abrazo.
El gesto es correspondido por Mika luego de dejar su sorpresa atrás por el movimiento de su hijo. Aunque su altura es semejante, la de Mika es mayor que la de Izuku, podiendoapoyar su barbilla en el hombro de él mientras que recibe sucalor corporal.
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La puerta del hogar de la familia Jiro se abre desde afuera, dejando que una mujer de cabellera corta de color púrpura junto a su esposo al lado de ella entren a su vivienda. La pareja se demuestran calmados, aunque a Kyotoku su semblante delata una molestia en su rostro. Haciendo un chasquido con su lengua, el hombre de cabellera extensa con ondulaciones detiene su paso. Dando media vuelta queda observando la entrada de su hogar.
– ¿Te quedarás ahí o entrarás, mocoso? — Expresando su molestia con su voz, Kyotoku se dirige al joven niño peliverde que está en el umbral de la entrada, sin realizar ningún movimientos cuando el adulto le habla. Manteniendo su cabeza con la mirada al suelo, Kyotoku lo sigue observando con su rostro más arrugado, a consecuencia de su enojo incrementado.
– No le hables así Kyotoku. Estás bastante raro hoy. — Dejando atrás a su esposo para volver hacia la entrada, Mika regaña al hombre que está casado con ella. Hoy Kyotoku se ha comportado bastante antipático, en opinión de la señora Jiro cuando ella fue a hablar con la madre del niño.
Acercándose a Izuku, cuando llega a estar enfrente de él, sigue mirándolo con una sonrisa aunque el niño no la esté viendo y siga manteniendo sus ojos dirigidos al suelo. Notando que Izuku no levantara la mirada, ella deja que una carcajada reprimida rompa el silencio que hay entre ellos, para que luego se ponga en cuclillas y levante la mirada de Izuku al poner su dedo en la barbilla de él, y levantarla con gentileza.
– Se que será duro comenzar a vivir en otra casa, con otra familia y sin tu madre. Pero ella no tiene el suficiente dinero para alimentarte y cuidarte como se tiene que hacer, y nosotros si podemos hacer todo eso y aún más. No te obligarea que te acostumbres a la fuerza, pero solo ten en mente, que no te haremos daño. — Soltando todas aquellas oraciones improvisadas, conservando su semblante tranquilo para sonar amable y segura, la mujer de cabellera púrpura se esfuerza en desviar por lo menos una minoría de las dudas de Izuku.
El niño corresponde el contacto visual, observando por unos segundos los ojos de Mika. Los resplandecientes ojos colores verdosos de tono claro de Izuku, dejan encantada a la vista de la señora Jiro, teniendo una mirada admirable al contacto visual que tienen. Aunque aquellos colores que brillan con energía, son opacados por las expresiones que tiene el rostro de Izuku, demostrando en su semblante tristeza e inseguridad.
– ¿Por qué me trajeron aquí? No los conozco, nunca los he visto. ¿Por qué me quieren adoptar? — Expresando sus dudas en preguntas, Izuku mantiene su mirada en el rostro de su futura tutora. Sintiendo la mano de Mika desparramar su cabellera alborotada, baja la mirada por la poca presión que ejerce la señora Jiro.
– Siempre quise un hijo varón, pero no quiero arriesgarme a probar con la suerte. Además, cuando te vi en el parque solo por primera vez, teniendo tu ropa vieja y sucia, quise ayudarte. Quiero que deslumbres en el futuro, y para eso necesitas una buena crianza. Una crianza que tu madre no te podría dar, hasta donde estoy enterada su trabajo no le da tanto dinero y no puede sobrevivir junto a ti, Izuku.
Al terminar de responderle al niño, deja de apoyar su mano en la cabellera de él. Levantándose de su posición anterior, pone su espalda recta y sigue observando al niño unos instantes más con una sonrisa en su rostro, para luego ofrecer su mano a Izuku. El cual, con dudas no corresponde su ofrenda.
– Vamos, te llevaré con mi hija. Ella me dijo que estaba ansiosa de querer un hermanito menor, aunque tu eres más grande que ella seguro estará feliz. — Sin bajar su mano, Mika inclina su cabeza a un costado, queriendo tener una actitud que represente una fuente de confianza en el pequeño Izuku. Logrando su objetivo por poco, sintiendo el tacto de la pequeña mano del niño peliverde correspondiendo la mano de ella.
– Es una molestia. Todo es una molestia. — Mika e Izuku dirigen su mirada hacia el propietario de aquella voz, siendo Kyotoku la persona que hablo en un volumen un poco bajo, pero no tanto. Siendo audible para las únicas dos personas presentes. Mientras que se quejaba en voz baja, Kyotoku dio vuelta para irse del lugar, entrando aún más en su hogar.
– Esta bastante raro. — Mirando a su esposo hasta que éstedesaparecio de su vista, expresando su desorientación sobre la actitud de Kyotoku. Él desde el momento que Mika a solicitado la idea de adoptar a Izuku, aunque no lo hayan conocido antes y sea un completo niño desconocido, además de solo verlo una vez,al igual que toda la duración de los papeleos y la tarea de hablar con la madre sanguínea de Izuku, Kyotoku comenzó a beber más de lo usual y se a comportado como ahora. Esa actitud permanece en él, provocando molestia en Mika.
– Vayamos, mi hija Kyoka te agradará, puede que sea algo distante pero se abrirá cuando se conozcan más. — Dando un apretón firme a la mano de Izuku, sorprendiendo al niño por la acción. Mika no se percata de la reacción de Izuku, pero lo jala con suavidad para comenzar con su caminata en destino al cuarto de Kyoka.
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Golpeando con sus nudillos la puerta donde en el interior se establece la habitación de Kyoka, Mika golpea una segunda vez al no recibir ninguna respuesta. Estando detrás de la mujer con lentes, el niño Izuku permanece en silencio sin saber que decir o hacer, después todo ahora permanecería bajo la tutoría de la familia Jiro.
– ¿Mamá? — Una voz contesta el llamado de la puerta, proviniendo del interior del cuarto. La suavidad de la voz y su bajo volumen provocan que sea poco audible para Mika e Izuku, pero incluso así pudieron escucharla.
– Si, soy yo Kyoka. — Conservando su tono de voz optimista, sonriendo con aún más alegría, Mika queda a la espera de que su hija abra la puerta para hacer que ellos se conozcan.
La espera de la señora Mika no es tan extensa, siendo solo unos segundos acompañados de unos ruidos desde el interior del cuarto, para que la puerta sea abierta y de presencia su hija a su llamado. Su cabellera larga con su color púrpura heredado de su madre, estando arreglado y para nada desordenado, su rostro sin ninguna algunamancha de nacimiento. Teniendo una similar estatura a la de Izuku, siendo ésteultimo nombrado un poco más alto que ella por unos centímetros.
Al abrir la puerta Kyoka ve a Izuku con sorpresa en los primeros instantes, para luego cambiar su semblante y así mostrar sus dudas sobre lo que está pasando.
– ¿Quién es él, mamá? — Retrocediendo un paso, arrimando la puerta para ocultar su rostro, Kyoka mantiene su mirada en Izuku sin poder ocultar su desconcierto.
– Él será tu hermano, Izuku Midoriya, en unos meses tendrá nuestro apellido legalmente. — Mirando detrás de ella con su ojos dirigidos a Izuku, estando el niño alejado de ella, sin hacer algún contacto físico. Mika mantiene su mirada en el niño, hasta que éste levanta su vista unos instantes, dirigiéndola nuevamente al suelo cuando hace contacto visual con ella.
– ¿Hermano? ¿Eh? ¿Cómo? — Perpleja por la confesión de su madre tan repentinamente, sin estar al corriente de que tendría un hermano, Kyoka abre su boca ligeramente y queda con la mirada fija en Izuku. Poniendo un poco incómodo al niño de cabellera peliverde.
– Te explicaré todo Kyoka, pero ahora se me hace tarde para hacer la cena. Haste amiga de Izuku, es algo tímido. Y tu Izuku, que no te de miedo Kyoka, no te va a morder. — Hablando con los dos niños, haciendo contacto visual con ambos decir sus nombres, Mika al concluir su charla suelta unas carcajadas para luego dejar a los dos jóvenes solos en aquel pasillo.
Los dos quedan en silencio, incluso cuando la señora Jiro se fue del lugar dejando a los niños solos. Sin importar que alguno quiera decir algo para dejar de sentirse tan incómodos y sin saber como relacionarse, aunque más en caso de Kyoka que Izuku, su timidez impide que se armen de valor para decir una palabra. Los segundos se acumulan y el silencio persiste, hasta que la niña de cabellera larga y púrpura abre aún más la puerta, pero siguiendo escondiendo su rostro detrás de la puerta de entrada.
– ¿Qui-quieres entrar? — Sin tener las intensiones y el valor de observar los ojos de Izuku, Kyoka desvía su mirada al costado, dejando que su perfil sea visible para el niño apellidado Midoriya, estando igual de confundido que la hija de su futura tutora.
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– Izuku, ¿Me estas escuchando? — Golpeando con un dedo la nariz de su hijo adoptivo, Mika consigue que Izuku le preste atención en sus palabras, al darse cuenta que el joven peliverde no le contesta sus preguntas.
– ¡Ay! ¡Ay! ¿¡Por qué hiciste esto, mamá!? — Agarrando su nariz con una de sus manos, sufriendo un ligero dolor que es punzante. Izuku deja de recordar la primera vez que visito su hogar, que aunque la fue extraño y no tenía idea sobre la razón de su adopción, los seis meses de observación para poder tener su custodia fueron bastante beneficiente para adaptarse.
– ¿Que por qué te golpee? Te estaba preguntando si sabes donde está Kyoka. No esta en su cuarto y hace unos minutos te estuve llamando. Eres tan cruel. — Cruzandosus brazos como señal de su molestia al ser ignorada, Mika suspira al terminar su diálogo con un ofensahacia su hijo. Aun cuando ella esté molesta, observa a los ojos de su hijo y deja que en su rostro una sonrisa aparezca, mientras que se arregla sus anteojos con una mano.
– Entonces es por eso. Me dijo que iría con su banda a un lugar para tocar. Dijo que si no practicaba estaría oxidada y no se que más. — Dejando de tocar su nariz, queda observando a su madre unos instantes, para después sonreír como ella y dejando escapar una risas de él.
– ¿Te estás burlando de mí por algo, Izuku? — Sonando molesta pero permaneciendo su sonrisa, Mika se inclina para observar a su hijo de manera amenazante. En el sofá la distancia de ellos no es tan cercana, teniendo cada uno su espacio personal, pero el movimiento de Mika acorta su distancia.
– Solo estaba distraído porque recordé la primera vez que vine aquí. Kyoka estaba muy nerviosa cuando entré a su cuarto, y también se veía muy tierna tratando de ocultar su guitarra acústica. Era tan incomprensible. — Expresando su nostalgia en aquellos días por sus palabras y su sonrisa, desvía su mirada para observar enfrente de él la televisión trasmitiendo un canal de noticias pero con su volumen bastante bajo.
– Aún es incompresible, solo es más abierta ahora contigo. Tu también te abriste bastante, recuerdo que una vez cuando te abrace, empezaste a hiperventilar y entraste en pánico. Creo que te tomé de sorpresa. — Imitando la acción de su hijo, dirige su mirada adelante de ella. Bajando la intensidad de su optimismo, su voz delata que fue una experiencia aterradora para ella al no saber que hacer.
– Sí... lo recuerdo. — Desanimando su semblante, Izuku nunca confesó el motivo de aquel ataque de pánico, nadie en su familia actual lo sabe. Tampoco tiene la intensión de que alguien lo sepa, mucho menos su madre adoptiva.
En el corto lapso de tiempo que la pareja de hijo y madre dejó la conversación en un silencio un poco agradable, el timbre de su hogar se hace presente, indicando la llegada de una persona.
Izuku y Mika se dirigen la mirada al mismo tiempo, observando sus ojos de diferentes colores. Con la misma idea de quien está llamando a la puerta, susrostros expresan su seriedad al creer que sea Kyotoku.
– ¿Creés que es él? — Su voz deja expresar el rencor al hacer una indirecta del hombre que más daño su infancia bajo el cuidado de la familia Jiro.
– Es lo más seguro, me mando un mensaje que llegaría en unos minutos. — Frunciendo su entrecejo, mantiene su contacto visual con su hijo adoptivo, teniendo una mezcla de emociones similares a las de Izuku, pero los de ella son más complejos. Un segundo toque del timbre provoca que Mika apriete sus manos juntas. No se siente lista de verlo, pero aún cuando noquiere ver su rostro, quiere escuchar lo que tiene que decir. Quiere escuchar las últimas palabras que no escuchó al sentenciar su divorcio.
– Tenemos suerte que Kyoka no esté en casa. — Izuku se levanta del sofá para dar un paso enfrente y quedar de pie en el costado de su madre, estando listo para confrontar la reunión familiar que tendrán.
– No te debes preocupar mamá. Soy más fuerte que antes. Uno de mis objetivos a cumplir cuando empecé a entrenar es protegerlas, así que, no tienesque estar preocupada si él intenta hacerte algo, esta vez no tendrá la suficiente fuerza para hacerlo. — Extendiendo su mano a Mika, la seriedad de su rostro y de sus palabras dejan sorprendida a la señora Jiro, pero son suficiente para que acceda a ir y abrir la puerta con el objetivo de dar la cara a su ex esposo.
– Yo te voy a proteger Izuku, esta vez si te voy a defender de Kyotoku. — Aceptando la mano de su hijo, da un apretón y luego se levanta del sofá, lista para aceptar la visita de Kyotoku.
Llegando a la entrada, Mika se encuentra delante de la puerta lista para abrir, aunque en realidad esta sufriendo bastantes inseguridades. Detrás de ella, Izuku toma el papel de espectador y queda en silencio para observar el momento que su madre abra la puerta. Un objetivo que se realiza en unos segundos después de tener muchas indecisiones. La entrada es abierta, dejando que Izuku y Mika puedan ver quien es la persona que llamo a su puerta, al reconocer a aquella persona sus rostros se arrugan aún más por la desagradable presencia que trasmite.
