Sumario:
Morgana Lily Potter no disfrutaba viviendo en la sombra de su hermano, Harry.
Harry era el favorito del mundo mágico. Harry era el niño que vivió. Harry era el héroe. Harry
los salvaría a todos.
Cuando ambos mueren en la Batalla de Hogwarts, Muerte se presenta ante Morgan y le hace una oferta: puede continuar y encontrar paz, o puede volver y re-escribir la historia.
Lo que Morgan no esperaba, era encontrarse a sí misma en 1975.
Sirius/Oc, con menciones de Draco/Oc
Prólogo
2 de mayo, 1998.
Morgan observó el cuerpo que yacía sobre el frío y duro suelo de piedra desprovista de emociones.
Un diminuto suspiró escapó por entre sus labios, como si no tuviera la suficiente voluntad para tan pequeña hazaña.
La brisa provocó un pequeño diálogo entre los árboles próximos al patio, pero ella no lo sintió. El cabello que cubría el rostro del cuerpo fue removido por una pálida mano, y sus ojos muertos le devolvieron la mirada.
Con un pequeño sollozo, Daphne tomó el cadáver y lo acunó contra su pecho.
-Lo siento- no paraba de murmurar, una y otra vez.
Una pequeña emoción quiso tomar vuelo en su pecho. Morgan quería acercarse a su amiga y asegurarle que no había sido su culpa, y que había sido muy valiente.
De repente, Daphne levantó la mirada.
-Deberíamos disponer del cuerpo antes de que él la encuentre- dijo una suave voz, dudando desde su posición, a un par de metros de distancia.
Los ojos azules de Daphne brillaron con furia.
-¿Y a tí que te importa? ¡La traicionaste!- le gritó, ignorando, o tal vez sin siquiera notar, las lágrimas que caían por su bello rostro. Incluso cuando lloraba, se veía maravillosa- ¡Ella te amaba y la traicionaste! No tienes derecho a estar aquí.
-Por favor, Daphne-interrumpió Theodore, siempre el mediador -Todos estamos sufriendo, y Malfoy tiene razón.
-Ya está haciendo un espectáculo con Harry- dijo Tracey con inquietud, mientras sus ojos se alternaban entre el cadáver de su amiga y las puertas del castillo, donde los mortífagos estaban celebrando-Vendrá a buscarla pronto. Tenemos que encontrar a los otros.
Morgan asumió que se refería a lo que quedaba de la Orden del Fénix y el Ejército de Dumbledore. Algunos se las habían arreglado para escapar. No muy lejos, Morgan distinguió los cuerpos de Bill, Charlie y Fleur Weasley.
También vio a algunos profesores. Flitwick, Vector y Hagrid. Menos de una hora antes, vio a McGonagall tomando a Ron y Hermione de los brazos y corriendo. Saber que esos tres habían escapado ofrecía un poco de alivio. Lo que quedaba de los Weasleys habían seguido, junto con los miembros de la Orden y el Ejército, y algunos estudiantes.
Le ardían los ojos, y Morgan se preguntó si un fantasma podía llorar. Estaba segura de que no era posible. Tampoco estaba segura de ser un fantasma; era claro que nadie podía ni verla ni escucharla.
-¿Y después qué?-preguntó Draco, tomando un paso en su dirección, ante lo que Daphne se aferró al cadáver con más fuerza- Irán tras nuestras familias.
-¿Nuestras? Ya dejaste bien claro donde recaen tus lealtades, Malfoy.
De haber sido cualquier otro día, cualquier otra ocasión, Morgan se habría sorprendido del tono que Blaise acababa de usar en su mejor amigo.
Draco miró en todas direcciones, en todas excepto abajo, donde ella descansaba.
-N-n-no sabía qué hacer- masculló el rubio -Tenía miedo.
-Todos teníamos miedo, Malfoy- siseó Daphne- Pero no nos movimos.
Eso era cierto, y una vez más, Morgan quiso ser capaz de envolver a Daphne en un abrazo. Todos la habían enorgullecido al quedarse y pelear, y luego la enorgullecieron aún más cuando permanecieron inmóviles ante la inminente derrota. Incluso cuando vieron a los mellizos ser lanzados al suelo (Harry por Hagrid y Morgan por Lucius Malfoy), permanecieron junto al resto del cuerpo estudiantil.
Solo Draco había respondido al llamado de Voldemort, y aunque sus acciones dolían casi demasiado, Morgan no podía decir que le sorprendía.
Todavía podía escuchar los gritos de Daphne y Tracey cuando Voldemort anunció que los mellizos Potter estaban muertos.
Todavía podía escuchar los vítores cuando Harry se levantó una vez más.
Y todavía podía escuchar el sonido que hizo Harry cuando la maldición asesina le golpeó una última vez.
Lo había visto. Su hermano estaba tan cerca, cuando ese asqueroso hombre, Rodolphus Lestrange, atacó a Ginny con la maldición Cruciatus.
Solo fue un momento. Un momento. Harry miró en su dirección y luego cayó al suelo.
No volvió a levantarse.
Fleur se las arregló para alejar a Ginny de Lestrange, pero la maldición asesina la golpeó antes de que lograran escapar.
Todo sucedió muy rápido.
Con ambos Potter muertos, no quedaba esperanza. Los profesores intentaron evacuar a todos, pero apenas menos que la mitad lo logró.
Sí Morgan prestaba mucha atención, podía escuchar los gritos de agonía de Neville Longbottom. No cabía duda de que estaba sufriendo el mismo destino que sus padres.
-Se acabó- Draco intentó convencerlos- Él ganó. Podemos unirnos o morir.
-O podemos pelear- dijo Daphne.
-¿Pelear para qué?
Eso los calló.
Morgan podía sentir su tiempo llegando a su fin. Quería saber que elegirían, pero también sabía que no importaba. Ella iba a arreglar todo.
-Siempre hay algo por lo que luchar- susurró Daphne, pero solo Tracey pareció escucharla.
Theo levantó la mirada hacia el cielo gris y cerró los ojos. Morgan notó que estaba intentando contener las lágrimas.
Blaise enterró sus manos en los bolsillos de su pantalón, lo que usualmente significaba que había tomado su decisión. Morgan sabía que camino elegiría.
-Dijo que nos perdonaría.
No estaba anonada, ni resentida.
Tracey estaba claramente incómoda. No paraba de cambiar su peso de un pie al otro.
-No a mí. Soy mestiza.
Las risas que provenían del castillo parecían crecer a cada segundo, mezclada con los gritos de aquellos que no fueron lo suficientemente rápidos para escapar.
A Daphne ya no parecía importarle. Solo tenía ojos para el cuerpo en sus brazos.
Con piernas de gelatina, Draco se arrodilló a su lado e intentó acariciar la fría mejilla, pero Daphne lo empujó. Cayó sobre su trasero y no intentó levantarse.
-¿Que están haciendo, idiotas?- siseó un barítono- Saldrán en cualquier momento.
Todos voltearon para ver a un anciano con penetrantes ojos azules, que se acercaba a grandes zancadas. Era alto y delgado, tenía el cabello y la barba gris, y le llegaba hasta la cintura.
Sus ojos aterrizaron en el cadáver al que la rubia de Slytherin se aferraba.
-Vamos.
Daphne intentó levantarse, pero era lo suficientemente fuerte para soportar el peso de Morgan.
-Déjala, muchacha. Ya no nos sirve.
Apenas le dio una segunda mirada al cadáver, pero Morgan vio el dolor y la derrota en sus ojos. Fue breve, pero estaba ahí.
-¡NO!- fue la firme respuesta que dio la heredera Greengrass. Tenía los ojos secos, e intentó levantarse una vez más. Le temblaban las piernas, y Morgan podía ver el corte en su pierna izquierda. -La llevaré- pasó su mano por su rostro y endureció su expresión- La pondré a descansar junto a sus padres. Lo haré sola si debo.
Theo se acercó y colocó una mano en el hombro de la rubia.
-Toma sus piernas- le ordenó con suavidad.
A regañadientes, le permitió colocar sus brazos alrededor de su amiga, e hizo lo que le dijo.
Aberforth le ofreció un brazo a Tracey, quien se ponía más pálida por segundo y apenas podía permanecer en pie.
La expresión de Blaise permaneció estóica, y Draco intentó acercarse al cuerpo una última vez.
Su amigo colocó una mano en su pecho, impidiéndole el paso, y sacudió la cabeza una sola vez.
-¿Cuál es el punto?
Sin intercambiar palabra, se separaron. Dos se encaminaron hacia el castillo, y cuatro se alejaron.
Morgan se tomó un momento para observar a sus amigos marcharse, con su cadáver en brazos, y lentamente observó sus alrededores.
El patio estaba completamente destruído. Cuerpos yacían sobre piedra, y piedra yacía sobre cuerpos. Humo emanaba de varias ventanas, y una de las torres había sido completamente destruída. En la distancia, podía ver el campo de Quidditch en llamas.
Comenzó a caminar alrededor del patio, teniendo cuidado de no pisar a los muertos. Su pie los habría atravesado, pero de todas formas no quería tocarlos.
Vio a Oliver Wood junto a una escoba rota. Morgan recordaba el pequeño encaprichamiento que había tenido con Oliver en tercer año. Por supuesto, aunque hubiera sido mayor, él no la habría notado. Solo podía pensar en Quidditch.
Deteniéndose junto a Hagrid, cerró los ojos y respiró hondo.
Tenía que ser fuerte, como Harry. Esto todavía no acababa.
Una mano peculiarmente cálida entró en contacto con su hombro.
-¿Estás lista?- habló la voz, dentro de su cabeza.
Muerte hizo una oferta. Podía avanzar al Más Allá y encontrar paz, o podía volver y arreglar tanto como pudiera.
Cerró sus manos en puños y asintió con firmeza.
-Estoy lista.
Una luz cegadora la envolvió.
N/A: Planeo ir agregando flashbacks al principio o fin de los capítulos, mostrando la relación de Morgan con Harry, los Weasley, los Slytherin y algunos profesores...si les gusta la idea.
¿Qué les parece la historia por ahora? ¿Quieren que la siga?
Saluditos :)
