yoxo: Tu suposición es correcta. ¿Lo shipeas?
Sara: Me alegra :)) Gracias por leer.
Nat-Marie: jajaj, gracias :) Oh, no pienses así! Aunque la verdad yo nunca me imaginé en esa situación, pero supongo que mi madre también me odiaría, ya que pensamos muy, muuuy diferente. Supongo que es la diferencia de generación y eso.
¿En serio los shipeas?!
No me agradezcas; usualmente demoro, pero por alguna razón no puedo parar con esta historia.
Gracias por leer!
Capítulo 3: Nuevas Amistades
2 de Septiembre, 1975
Morgan siguió a Lily en silencio, permitiéndole que llevara la conversación.
-Slughorn es buen profesor. Tiene este aburrido club al que te invita si eres lo suficientemente bueno o lo suficientemente rico; es algo tedioso, pero al menos me aseguro de estar en su buen lado. Al menos Sev también es miembro. ¡Tal vez te invite!
Morgan tragó saliva, demasiado anonada para formular una respuesta rápida. ¡Esa era su madre! Y la estaba llevando del brazo.
Sacudió la cabeza. No podía reaccionar de esa manera cada vez que se topara con alguien conocido. No podía distraerse.
-Uh,-comenzó finalmente, ajustándose la mochila- No lo se. Pociones no es mi fuerte.
En el futuro, Slughorn la había invitado a su club porque era la hija de James y Lily. Había obtenido una O en su T.I.M.O, pero había sido gracias a la tutela de Draco, que tenía un talento innato para las pociones. La clase todavía era impartida por Snape cuando ella tomó su T. , por lo que la O era su única esperanza de continuar su camino rumbo al Departamento de Misterios.
Se preguntó si en ese tiempo importaba. Después de todo, tenía cosas más importantes de las que preocuparse, como destruir Horrocruxes. También tenía que tener en cuenta que ella no existía en ese tiempo, y no pudo evitar preguntarse cómo Dumbledore explicaría eso al Ministerio. Tenía que visitarlo pronto y formar un plan.
Lily le dio una mirada simpática.
-Si tienes problemas puedo ayudarte. No me molesta, de verdad.
La idea le entusiasmaba. Sí ya había pasado ese grado con una O, podía hacerlo de nuevo; pero la idea de pasar tiempo con su mad...con Lily era demasiado tentadora.
Estaba segura de que podía hacerle un hueco en su calendario; de todas formas, solo un Horrocrux se encontraba dentro del colegio, y buscar los otros sería imposible sin poder usar magia. Probablemente tendría que esperar hasta cumplir los diecisiete, de nuevo; lo que le daba tiempo para investigar, y hacer un par de amigos.
-Creo que aceptaré tu oferta. Gracias-le sonrió.
Lily devolvió el gesto, y ambas entraron al salón.
Los murmullos de los estudiantes cesaron. Estaban acostumbrados a ver a Lily con Snape, pero verla con otra Slytherin parecía ser razón de escándalo.
Morgan podía sentir las miradas sucias de sus compañeros de casa, pero hizo lo mejor que pudo para ignorarlo. Aunque en su generación varios de sus compañeros la habían despreciado por su estatus de mestiza, se las había arreglado para ganarse algo de respeto y formar buenas amistades. En ese periodo sería prácticamente imposible. Al menos la mitad de los estudiantes en su año eran futuros Morífagos, y el resto simplemente demasiado cobardes para arriesgar su vida por Voldemort.
Los Gryffindor parecían sorprendidos al ver a Lily fraternizando con otra serpiente, pero pronto perdieron el interés.
Los Merodeadores se sentaban al fondo de la clase (algo que no sorprendió a Morgan), y James y Sirius se tomaron la molestia de mirarla con desprecio al verla entrar del brazo de Lily.
Morgan respiró profundo. Si iba a sobrevivir los próximos tres años (Y más allá de eso, esperaba), tendría que dejar de asociarlos con las personas que conocía en el futuro. James no era el mismo de las historias de Remus y Sirius, Lily era una adolescente como el resto, y Snape...era Snape.
Lily la guió hacia el frente de la clase, donde Snape tenía su nariz ganchuda enterrada en su libro de texto. De vez en cuando se tomaba un momento para tachar algo y escribir a su alrededor.
A Morgan no le sorprendería si ya hubiera intentado crear las pociones del curso.
Levantó la mirada y sonrió levemente al ver a Lily. Sus ojos brillaban, y Morgan tuvo que luchar contra la necesidad de pellizcarse.
En cuanto sus ojos negros se posaron sobre ella, su rostro volvió a su estado habitual, con el ceño y los labios fruncidos.
-Sev, esta es Morgan.-presentó Lily- Morgan, este es Sev. ¡Vamos! No seas tímida, siéntate.
Morgan tomó asiento lentamente. Afortunadamente, Lily se sentó en el medio.
Lily continuó haciendo conversación. Snape apenas se molestó en ofrecer monosílabos y gruñidos como respuesta, y Morgan trató de seguirle el ritmo.
-Personalmente, no tengo nada en contra del profesor Dallis, pero creo que la Adivinación es una estafa.
Morgan sonrió.
-Conozco a alguien que piensa igual.
-Pero las runas antiguas son fascinantes. Aunque prefiero la Aritmancia; es la mejor materia que he tomado. ¿Qué otras clases estás tomando, Morgan?
La chica tomó su horario y se lo enseñó. Lily parecía entusiasmada al ver todas las materias que estarían compartiendo, y no desperdició tiempo en comenzar a hablar de los profesores y sus métodos.
El profesor Slughorn entró, lo que provocó que la prefecta dejara de hablar.
El hombre comenzó a hablar del T.I.M.O, y Morgan se forzó a tomar notas.
-Hoy prepararemos el Filtro de paz.- anunció luego de explicar lo que esperaba del curso- Pongan especial atención, es común ver preguntas relacionadas a esta poción en los exámenes teóricos, e incluso en el práctico. Ahora, ¿alguien quiere decirme para que se usa el Filtro de paz?
No fue una sorpresa cuando la mano de Lily salió disparada al aire como un cohete. Otro par de alumnos intentaron responder, pero Slughorn, por supuesto, eligió a su alumna favorita.
-Es un poco obvio, ¿no? El nombre lo dice- escuchó la voz de Sirius desde el fondo de la clase.
Slughorn pareció no escucharlo, o al menos fingió no hacerlo. Sonriendo ampliamente, señaló a Lily.
-Evans.
Lily se enderezó y colocó sus manos sobre la mesa, entrelazándolas. Se aclaró la garganta, como si estuviera a punto de dar un discurso frente al Wizengamot.
-El Filtro de la paz es una poción cuyo propósito es aliviar la ansiedad y agitación. Preparada correctamente, la poción emitirá un vapor plateado, pero si el pocionero fuera a utilizar ingredientes en exceso, podría inducir al bebedor en un sueño profundo y probablemente irreversible.
Su respuesta dio la impresión de haber sido leída directamente del libro. A Morgan no le parecería extraño descubrir que Lily había memorizado cada palabra de cada libro del que hubiera estudiado.
-Muy bien, Evans. Diez puntos para Gryffindor.
Slughorn continuó explicando por un par de minutos, tras los cuales dio el visto bueno a los estudiantes.
Morgan recogió los ingredientes rápidamente y volvió a la mesa.
Afortunadamente, Lily y Snape eran tan buenos como aclamaban los rumores. La pelirroja intentó ayudar tanto como pudo, y con la tutela de Lily, se las arregló para sobrevivir la clase sin causar una explosión.
En transfiguración, Lily se sentó al frente junto a Snape, y Morgan tomó un asiento en el sector medio del salón. Eventualmente, una chica de Slytherin se sentó a su lado con un siseo.
-No me hables, mestiza.- dijo con tono agresivo.
Morgan enarcó una ceja pero no dijo nada, tampoco planeaba hacerlo.
No le asombró cuando los Merodeadores apenas llegaron a tiempo, y aún menos cuando la profesora McGonagall tuvo que interrumpir la clase dos veces para hacerlos callar. Remus y Pettigrew eran buenos estudiantes, pero James y Sirius no paraban de cuchichear detrás de sus libros, probablemente planeando alguna broma.
La clase fue algo aburrida. Sabía que era lo que McGonagall iba a enseñar, y su talento natural en la materia lo hizo aún más aburrido.
Trabajaron con hechizos desvanecedores, y Morgan logró hacer desaparecer su caracol en el primer intento, lo que le ganó algunos puntos para su casa, y una ceja alzada de McGonagall. Incluso en esa época, la pelirroja era capaz de impresionarla.
Los Slytherin parecieron satisfechos con su actuación, y Lily le mostró sus pulgares a modo de felicitaciones.
No le sorprendió que los Merodeadores fueran los siguientes en lograr el hechizo, seguidos de cerca por Lily. Al finalizar la clase, ellos seis habían sido los únicos en lograr el hechizo con éxito.
Suspiró con alivio cuando sonó la campana, y se apresuró a recoger sus cosas y dirigirse a su clase de Estudios Antiguos en el sexto piso.
Como era una clase extracurricular y no muchos alumnos la tomaban, podía encontrarse a alumnos de las cuatro casas en el aula.
La profesora, la señora Vallys, era una mujer bastante joven con largo cabello arenoso y ojos azules.
Pasó la mitad de la clase hablando de su T.I.M.O, y el resto sobre el programa que seguirían ese año. Morgan tomó notas, fascinada ante la oportunidad de estudiar los hechizos de los griegos y su adaptación al latín.
Cuando llegó la hora del almuerzo, se dirigió al comedor a paso tranquilo. Tomó asiento y comenzó a servirse.
Movimiento por el rabillo del ojo le llamó la atención, y no pudo ocultar su expresión de sorpresa cuando Lily se sentó a su lado y comenzó a hablar de Aritmancia y lo increíble que era esa materia.
-¿Te...molesta que me siente contigo?-preguntó tímidamente luego de un par de minutos, al notar que estaba hablando sola.
Morgan se apresuró a negar.
-No, para nada. Solo me sorprende que quieras sentarte en esta mesa.
Discretamente, señaló para explayarse. Varios Slytherin miraban a Lily con asco, pero ella simplemente se encogió de hombros.
-No me dan miedo.
Llegaron al aula de historia de la magia con minutos de sobra, lo que les permitió elegir un buen asiento.
Al final, resignada, Morgan siguió a Lily hasta el frente de la clase (intentó convencerla de sentarse al medio, pero Evans se rehusaba rotundamente) y tomaron asiento en la fila de la derecha. Morgan tomó el asiento más cercano a la pared y Lily el del pasillo.
Snape se sentó en el lado opuesto del salón.
-¿Crees que le molesto?-preguntó Morgan, asintiendo en dirección del chico.
Lily miró por un momento y luego negó.
-A Sev todo le molesta, pero no te preocupes, no piensa nada de tí. Viniendo de él es algo bueno. Prefiere sentarse ahí para poder dormir o no ser molestado mientras crea algún hechizo.
-¿Snape crea hechizos?
Ya sabía eso, después de todo, el inconsciente de su hermano casi mata a Draco con uno en sexto año.
Lily asintió.
-Ninguno es especialmente útil, pero podría ser peor.
Cambió el tema y comenzó a hablar sobre el profesor Binns. Morgan la escuchó atentamente, y aunque sabía tanto de Binns como Lily, absorbió cada pedazo e información que esta compartió.
Fueron las únicas que tomaron notas. El resto de la clase no desperdició tiempo en dormirse una pequeña siesta o contemplar el paisaje que ofrecía la ventana.
De tanto en tanto, escuchaba las risillas que provenían desde el fondo del salón.
Una bolita de pergamino aterrizó en su mesa. Morgan tenía el presentimiento de saber a quién pertenecía.
-Es para ti-murmuró, deslizándola en dirección de Lily.
Está tomó el pergamino sin molestarse en apartar la vista de sus notas y lo lanzó de regreso al fondo al clase.
Escuchó el débil intento que Sirius hizo para enmascarar su risa. Tenía una risa muy particular, que casi sonaba como un ladrido.
No pasó un minuto cuando otra bolita de pergamino aterrizó en la mesa. Esa vez, Lily la quemó con un simple hechizo.
Morgan se preguntó cuánto tiempo tardó James en convencer a Lily de que le diera una oportunidad. Tragó en seco, comenzando a sentirse nerviosa. ¿Qué pasaría si ella no le daba una oportunidad? Si Harry y Morgan no nacían, ¿qué sería de ella en ese tiempo? ¿Desaparecería?
Morgan ni siquiera estaba segura de si estaba en su universo original. Había leído sobre una teoría que hablaba de múltiples universos, en los que otras versiones de ella vivían vidas completamente diferentes. Tal vez Muerte la había enviado a uno de esos.
Intentó recordar lo que le había dicho. No, dijo que la enviaría atrás, nunca dijo nada de otro universo.
Eso solo lo hacía más peligroso.
Tenía que asegurar su nacimiento, solo esperaba tener suficiente tiempo.
Otro trozo de pergamino aterrizó en su mesa, pero este decía "Serpiente".
Esperando que no fuera algún tipo de broma en la que algo le explotaba en el rostro, la abrió.
Rodó los ojos.
-Potter quiere que te pregunte si irías a Hogsmeade con él.
Lily apenas se molestó en rodar los ojos.
Olvidando sus preocupaciones por un momento, y divertida por todo el asunto, Morgan mojó la punta de su pluma en la tinta y comenzó a dibujar.
Por el rabillo del ojo podía ver a Lily observando discretamente, y sonriendo al notar lo que estaba dibujando.
Potter, sentado en una mesa para dos, completamente solo. La silla frente a él estaba llena de telarañas.
Ya que su talento en las artes era casi nulo, hizo una pequeña flecha apuntando a la cabeza de Potter y escribió su nombre, solo por si acaso.
Asegurándose de que Binns no la estuviera mirando, volteó y lanzó la bolita de regreso.
James la abrió, entusiasta. De seguro pensaba que la larga espera se debía a alguna elaborada carta de aceptación o un poema.
Vio como su expresión cayó al ver el dibujo, y sus tres amigos se tomaron turnos para apreciar el mediocre garabato y reír a rienda suelta.
A su lado, Lily soltó una risita diminuta y miró a Morgan de manera apreciativa.
-Creo que tu y yo seremos buenas amigas.
Su rostro se iluminó.
Su día terminó con doble Herbología con los Hufflepuff, y luego de eso se dirigió a la biblioteca.
Quería comenzar su investigación en Horrocruxes, pero los profesores les habían enviado montones de tareas, y si quería pasar desapercibida tenía que actuar como una estudiante regular. No entregar tareas tendía a llamar la atención de los profesores, y más de una vez, en su sexto año, se encargó de hacer la de Draco, solo para quitarlo del radar de los docentes.
Una vez en la librería, comenzó a buscar libros sobre Estudios Antiguos. Tenía que ponerse al día. Aparentemente, los primeros dos años de la materia estudiaba la magia en el Antiguo Egipto.
Se sentó junto a la ventana que ofrecía una atractiva vista del campo de Quidditch, sacó pergamino, pluma, tinta y se puso a trabajar.
Estaba tan enfrascada en su trabajo que no notó a la figura que intentaba captar su atención.
Una mano se interpuso entre ella y el texto, y con el ceño fruncido levantó la mirada.
Remus Lupin se encontraba frente a ella. Su cabello castaño claro le caía sobre sus amables ojos verdes, y su rostro era marcado por un par de largas cicatrices que parecían estar desvaneciéndose. No tan alto como Morgan recordaba, y parecía incómodo, intentando no balancearse sobre sus talones.
-Lo lamento. Te estuve llamando pero no parecías escuchar- se explicó, rascándose la nuca.
Morgan se sonrojó.
-Oh. Está bien.
-Es Morgana, ¿verdad?
Ella asintió, marcando la página y cerrando el libro. Señaló el asiento frente al suyo, y Remus aceptó la invitación.
-Sin la última "A"- le dijo- De otra forma sería demasiado largo.
Al notar su tono sarcástico, el hombre lobo se permitió sonreír.
-Hace una gran diferencia- fingió estar de acuerdo.- Remus Lupin.
-Lo sé- ante su mirada inquisidora, se apresuró a inventar algo- Lily tenía un par de cosas que decir respecto a tu grupo.
Remus hizo una mueca.
-Sí, por eso me acerqué.- se aclaró la garganta- Quiero disculparme por el comportamiento de James y Sirius. Son buenos chicos, de verdad, pero a veces pueden ser…
-¿Prejuiciosos? ¿Abusadores? ¿Imbéciles?-ofreció, enumerando con sus largos dedos.- Puedo continuar si quieres.
-Estoy seguro de que puedes, y de que lo merecen.- admitió el licántropo; y tratando de elegir sus palabras con cuidado, continuó: -Verás, crecieron con cierta imagen sobre lo que cada casa representa, y…
¡Ahí estaba! El estúpido estereotipo. Estaba segura de que Remus aprendía su lección en el futuro, pues a este no había parecido molestarle que su ahijada perteneciera a la casa de los ambiciosos, pero no podía evitar sentirse a la defensiva. Era la clase de prejuicio al que tenía que enfrentarse día a día. La clase que había hecho que Harry no le hablara por meses; que provocó más de un argumento con Ron; y que ocasionó que Dumbledore decidiera confiar la información de los Horrocruxes solo a Harry.
Morgan no podía culpar al profesor por eso; después de todo, su sexto año fue bastante estresante. Pasó el primer tercio intentando hacer las paces con Draco luego de que su padre fuera arrestado por culpa de su hermano, y el resto manteniendo a esos dos tan lejos del otro como fuera posible. Dumbledore notó el cambio, y Morgan estaba segura de que era la razón por la que no la incluyó en sus pequeñas reuniones.
También imaginó que Dumbledore no esperaba que Harry la llevara en la cacería junto a Ron y Hermione, pero el elegido no quiso dejar a su hermanita sola.
A Ron no le hizo mucha gracia. A pesar de que había aceptado que Morgan no era una futura mortífaga, no le agradaba la idea de compartir una tienda con ella por tiempo indefinido. Nunca lograron ser amigos, pero en su mayor parte se las arreglaban para ser civilizados, en nombre de la salud mental de Harry y Hermione.
-¿Y nosotros no somos más que amantes de las artes oscuras?
Al verlo encogerse ante su tono agresivo, su expresión se suavizó.
-No, por supuesto que no; pero es una idea que ha sido implantada por tanto tiempo, que la mayoría la acepta como la verdad sin considerarla.
-Bueno, la mayoría son idiotas.
Ante el comentario, Remus rió. Tenía una risa silenciosa.
-Tal vez. Por eso quise disculparme por lo que sucedió hoy. Prometo que intentaré mantenerlos a raya.
La pelirroja alzó las cejas.
-Tendrás más suerte convenciendo a McGonagall de usar un bikini.
-Esa es una imagen mental que prefiero evitar.
Sonrió con crueldad.
-Imagínalo, Lupin. Dos piezas, rojo, y McGonagall saliendo del agua.
-¡Agh! Basta.
Morgan ladeó la cabeza, y sus rizos capturaron la luz por un momento.
-¿Cómo supiste mi nombre?-preguntó de repente, no habiendo pensado en ello antes.
-Le pregunté a Lily.
Ella aceptó la respuesta, y un silencio incómodo procedió.
Luego de un minuto (que se sintió como una hora) Remus comenzó a levantarse.
-Bueno, s-solo quería disculparme por lo de hoy. Te dejaré tranquila.
-¡Oh! No me molestas- le dijo, no sabiendo qué más decir.
No era mentira. Aunque le encantaría conocer a James, comenzaba a hacerse a la idea de que tal cosa no sería posible. Pensaba lo mismo sobre Sirius.
Era triste, pero tenía que aceptar la cruda realidad. Si podía entablar una amistad con Remus ya sería un gran consuelo.
Supuso que no debería quejarse. Conoció a su madre y parecía que se llevarían de maravilla, y Remus parecía tan amable como en el futuro. Tener a esos dos de su lado le ayudaría a lidiar con lo que fuera que el futuro le deparaba.
Además, odiaba sentirse sola.
El licántropo volvió a acomodarse y sacó sus libros.
N/A: Planeaba hacerlo más largo pero me gusta así.
Luego de este capítulo vamos a ir avanzando un poco más rápido. Planeo que Morgan interactúe con otros personajes además de Lily y los Merodeadores, y también voy a seguir mostrando más sobre su pasado, para que entiendan cómo llegó a ser la Morgan que ustedes están conociendo.
Gracias por leer :)
