*prueba el micrófono*
Y ahora, una tal Morgan Potter dedicará una canción a Sirius Black.
(The Dickhead Song)
Sara: Gracias :)
Nat-Marie: ...Sin comentarios, jijijjij. Veamos si después de esto te sigue gustando. Gracias por leer :)
Capítulo 6: Asquerosa Mortífaga
25 de Enero, 1997
Morgan estiró las manos en dirección de las llamas verdes que iluminaban la sala común. Movió los dedos, sintiendo como el calor regresaba a ellos y sonrió suavemente; le gustaba sentir las llamas cerca de su piel.
-¿Otra pesadilla?
Volteó sobresaltada, y se encontró con Draco Malfoy. Todavía llevaba su uniforme.
-¿Recién llegas?- le preguntó, colocándose un mechón de cabello detrás de su oreja.
Tenía unas ojeras pronunciadas y estaba delgado. Ya no se paraba de la misma manera, como si fuera dueño del mundo; sino que su postura delataba una gran carga, una demasiado grande para un chico de su edad.
Con tristeza se dio cuenta de que era solo eso, un chico. Debería estar preocupándose por exámenes y chicas, no por la fecha límite que Voldemort le había dado.
El rubio intentó sonreír.
-¿Vas a regañarme?- preguntó, tomando asiento a su lado y estirando las piernas.
Le rodeó los hombros con un brazo y Morgan se recostó a su lado.
-¿Cómo vas con el armario?
Draco pasaba la mayor parte de su tiempo en el séptimo piso, intentando reparar el armario evanescente. Morgan no sabía para qué tenía que repararlo (tampoco quería saber, por lo que solo ayudaba donde podía e intentaba no hacer muchas preguntas), solo sabía que la vida de Draco dependía de ello, y que el pobre estaba aterrado.
El rubio suspiró, atrayéndola aún más cerca y enterrando su rostro en su cabello.
-No te preocupes.- le dijo, besando su frente.
Morgan se apartó para poder mirarlo a los ojos. Se veían cansados y apagados, como si la felicidad le hubiera sido arrebatada.
-No puedes pedirme eso- colocó su mano sobre su antebrazo izquierdo, donde solo la tela del uniforme escolar mantenía la marca oculta- No cuando sabemos lo que va a pasar.
-Morg…
-No.- se enderezó- Voldemort sabe que vas a fallar. No me mires así. Lo siento, pero es la verdad.- tomó su rostro entre sus manos, forzandolo a mantener contacto visual- No puedes pedirme que no me preocupe sabiendo que tienes los días contados.
Draco tomó sus manos y las apartó de su rostro. Les dio un apretón.
-Lo voy a solucionar, de verdad.
Le dio una mirada suplicante.
-¿Que pasa si no lo consigues?
Se tomó unos segundos antes de responder.
-Ya pensaré en algo.
Esa vez fue ella la que apartó la mirada. Los ojos esmeralda de la serpiente que recorría la pared le devolvieron la mirada.
-Sigo pensando que deberíamos ir con Dumbledore.
-No.
-Pero...
-No.- fue su cortante respuesta.
Morgan suspiró en derrota, y no por primera vez, deseó que Sirius estuviera vivo. Tal vez él habría podido convencer a Draco de buscar ayuda; a pesar de todo eran familia. A Harry no le gustó cuando su padrino alentó a Morgan en su amistad con los Slytherin, en especial Draco.
"-Si alguien como Draco Malfoy te trata como su igual, entonces el chico todavía tiene esperanzas.- le dijo, observando el árbol familiar de los Black.
Harry se cruzó de brazos pero no dijo nada.
-¿Crees que hay algo bueno en él?- preguntó Morgan, observando el rostro del rubio en una de las ramas.
Sirius se detuvo a su lado.
-Tú dime.
Morgan asintió.
-No es tan mala persona- admitió.
-Convencerlo de unirse a la Orden será trabajo arduo. ¿Estás segura de que vale la pena el esfuerzo?
Con una sonrisa distraída, pasando un dedo por el retrato del rubio, respondió:
-Por supuesto."
Lo observó con cuidado, y decidió dar voz a una de sus angustias.
-Si haces esto, llegará el día en el que estaremos en lados opuestos de la guerra.- dijo cuidadosamente.
-Creí que ya estábamos en lados opuestos.- respondió, observando a las llamas bailar.
-Sí, pero será oficial cuando dejemos Hogwarts.
Draco jugueteó con su varita. Bajo la luz del fuego verde, se veía casi aterrador, pero Morgan nunca podría temerle.
-¿Draco?
Finalmente, el rubio se inclinó y aplastó sus labios contra los de Morgan en un beso urgente.
Rodeó su cintura con sus brazos y la pelirroja enterró sus dedos en su cabello platinado, inclinándose sobre él hasta que no hubo más espacio entre sus cuerpos.
Cuando se separaron para tomar aire, Draco dejó que sus frentes se tocaran.
-Solo puedo darte hoy.
Tragándose la decepción, Morgan tomó lo que pudo.
21 de Noviembre, 1975
El viernes a primera hora, Madame Pomfrey le dio el alta.
Le aconsejó que evitara colocar mucho peso sobre la pierna por períodos de tiempo prolongados y le pidió que se lo tomara con calma.
Naturalmente, Morgan salió de la enfermería corriendo. Los gritos de Madame Pomfrey se perdieron en el pasillo.
Morgan estaba ansiosa por ver algo que no fuera las paredes de la enfermería, y estaba desesperada por deshacerse del aroma estéril que parecía estar impregnada en ella.
Tan rápido como su pierna le permitía, bajó las escaleras y se dirigió hacia las mazmorras.
Parecía que la mayoría de los estudiantes ya estaban en el Gran Comedor desayunando.
Ignorando las preguntas de sus compañeras de dormitorio, se vistió rápidamente y se apresuró en dirección del comedor.
En cuánto entró, varios alumnos se voltearon a verla, o eso pensó. Pronto se dio cuenta de que los múltiples pares de ojos estaban clavados en la venda que cubría su cuello.
Morgan suspiró, puso una sonrisa en su rostro, y comenzó a caminar en dirección de la mesa de Gryffindor.
-Escuché que un hombre lobo la mordió.
-¿Qué?
-Fue al bosque prohibido con Snape y algo la atacó.
-Escuché que está con Snape, pero no quería que nadie supiera.
-...Entonces el se enojó y la atacó.
-Escuché que fue porqué intentó asesinar a Evans.
-Debe de ser parte de la iniciación.
-¿Qué iniciación?
-Para unirse a Quien-tú-sabes.
Genial. Incluso en esa época la gente creía que sería una mortífaga.
Se detuvo para saludar a Alice y Frank, y para agradecerles por las ranas de chocolate que le habían llevado el día anterior.
Divisó a Lily cerca de la mesa de los profesores, pero se abstuvo de correr.
Su falsa sonrisa se tornó sincera. Lily pasó todo su tiempo libre junto a la cama de Morgan. Le prestó sus apuntes y le consiguió su tarea en las materias que no compartían. Solo se iba cuando Madame Pomfrey la amenazaba con detención.
Remus también la visitaba luego de clases. Le ayudó con su tarea de Defensa y Herbología y le contó que Potter había ganado una semana de detención por haber lanzado un pequeño maleficio a Snape.
Era bueno estar fuera del hospital, y sería aún mejor cuando los rumores murieran y le quitaran la venda, que le daba comezón.
Se sentó junto a Lily, quien estaba revisando su ensayo para estudios muggles.
-¿Me pasas la tetera?
Levantó la cabeza de golpe y la miró con ojos desmesuradamente abiertos, luego sonrió y le rodeó el cuello con los brazos.
-¿Por qué no me dijiste que saldrías hoy?- preguntó, soltándola y haciendo su ensayo a un lado.- Te habría ido a esperar.
Morgan vio las tostadas francesas y se sirvió. Lily le sirvió té.
-Madame Pomfrey hizo la sugerencia y la convencí.
Preguntar repetidamente "¿Puede ser hoy?" la había convencido. Morgan estaba segura de que la había vuelto loca, pero al menos ella era libre.
Vio a Remus, Potter y Pettigrew entrar al comedor y tomar asiento en la mitad de la mesa. Hablaban amenamente.
-¿Cómo está la situación?-preguntó, volteando hacia Lily.
Su amiga sonrió.
-Bueno, hay muchos rumores. Uno dice que tu y Sev están peleando por mis...ah, afectos. Una chica de cuarto dijo que peleaste contra un ejército de centauros, y un par de Ravenclaws dicen que estás cargando al engendro de Satanás.
Morgan rodó los ojos.
-Yo escuché que Snape, mi novio, me hizo esto-señaló a su cuello- cuando no quise hacer la relación pública.
Lily rió.
-¿Tú y Sev?- se cubrió la boca con una mano, claramente divertida ante la idea.
-¿Qué no es tu mejor amigo?
-Oh, claro que sí. Pero no creo que sea tu tipo.
-¿De verdad? Ilumíname.- se cruzó de brazos, disfrutando inmensamente de su mañana.
Lily escaneó el comedor, pero pronto sus ojos se detuvieron en un punto sobre la cabeza de la otra bruja.
Intrigada, Morgan miró sobre su hombro, y al ver quien era, volteó.
-H-hola Morgan- saludó Timothy Alberts, pasandose una mano por su cabello enmarañado.
Ella le dio una sonrisa gentil.
-Buenos días, Timothy ¿Cómo estás?
De verdad no le importaba, pero le pareció maleducado no preguntar. Lo único que apreciaba de tía Petunia era que le había enseñado modales.
-Yo estoy bien. Ayer terminé de leer un libro muggle, William algo. No estuvo mal.
-¿Shakespeare?
Asintió con energía y tomó asiento a su lado. Lily y Morgan compartieron una mirada rápida.
-Así es. Ese. Es el primer muggle que leo.
-¿Qué leíste?- preguntó, comenzando a interesarse en el tema.
Morgan había leído casi todas las obras del dramaturgo.
-Hamlet.
-Oh. ¿Sabías que la versión más conocida de hoy en día fue editada un siglo después de su muerte?
Timothy se inclinó hacia ella.
-¿De verdad?
Morgan asintió.
-Parece que en vida hubieron cinco ediciones, todas diferentes. Tal vez no quería editarlo el mismo. ¿Qué te pareció?
El chico hizo una mueca.
-No me gustó mucho. Es brillante, pero los personajes, en especial Ofelia, me sacaron de las casillas.
Morgan sonrió.
-Entonces no leas "Sueño de una noche de verano". Yo lancé ese por la ventana.
-¿Tiraste un libro?-parecía severamente ofendido.
Morgan desvió la mirada, intentando no sonreír. Timothy era un chico,...dulce
-Te recomiendo Tolstói. No escribía obras, pero es de mis favoritos.
Sus ojos se iluminaron.
-¿De verdad? Entonces leeré algo.
No pudo contener la sonrisa.
Lily se inclinó sobre la mesa.
-¿Puedo recomendar "La Divina Comedia"?
Timothy bajó la mirada y pegó un pequeño salto. Estiró algo en dirección de Morgan con timidez.
-Iba a ir a verte a la enfermería; no sabía que saldrías hoy.
Morgan observó, pasmada, a la tarjeta que le estaba ofreciendo. Tenía un pequeño oso en muletas, con una venda en la cabeza. El oso daba un paso y caía al suelo, provocando una humareda.
Dentro había un sencillo mensaje de buenos deseos, firmado por Timothy.
-Ah. Bueno, ...este...gracias. Es,...muy ¿considerado? de tu parte.
Su cabello se tornó rosa, al igual que sus mejillas.
-Quería ir a visitarte pero con los T.I.M.O.S…
Ella sacudió su cabeza.
-No te preocupes. Lo entiendo.
Timothy sonrió antes de levantarse. Se rascó la nuca y colocó las manos en los bolsillos.
-Bueno, entonces...nos vemos en clase.
Saludó con la mano de forma incómoda y se fue a la mesa de Ravenclaw, donde tomó asiento junto a un pequeño grupo.
-Vaya.
Morgan volteó para ver a Lily.
-¿Qué?- se cruzó de brazos a la defensiva.
-Nada. No es lo que habría elegido para ti, pero si te gusta…
Movió las cejas de forma sugestiva, y Morgan resistió la urgencia de golpearla con la tarjeta.
-Solo es amable.
-Claro.
Morgan tomó asiento y abrió su libro de runas antiguas. Contaba con una hora libre antes del almuerzo, y con su nuevo trabajo y la detención con Slughorn, no tenía más opción que aprovechar cada minuto para completar su tarea y estudiar para sus exámenes de fin de año.
Un par de mesas a su izquierda, un chico de Hufflepuff rompió en un llanto histérico. Morgan apenas le dio una mirada indiferente. Parecía que era de séptimo. Madame Pince lo escoltó hasta la enfermería de mala gana.
No podía concentrarse en su tarea, demasiado ocupada pensando en todo lo que debía hacer para sus otras materias. A ese paso, moriría de cansancio antes de siquiera comenzar a estudiar los horrocruxes.
Se quitó los lentes y los colocó sobre su cabeza, la necesidad de arrancarse el cabello era difícil de resistir.
Apenas se las arregló para traducir dos runas cuando la comezón en su cuello la distrajo. Intentó quitarse la venda con las uñas, pero se regañó internamente y se forzó a dejarlo.
Una runa más, y comenzó a garabatear gatos en su pergamino.
¿Cuántas horas le faltaban para poder ir a dormir? Solo había estado fuera de la enfermería por unas horas pero no podía esperar al receso de navidad.
Lo único bueno de su estadía en la enfermería era que tuvo tiempo de ponerse al día con su tarea, y con la ayuda de Lily y Remus, estaba segura de que no sería un completo fiasco en defensa contra las artes oscuras.
Debería visitar a Júpiter pronto.-pensó distraída, con los ojos clavados en un concepto pero sin realmente procesarlo.
Se removió en su asiento, sintiendo la mirada de alguien clavada en su figura, y al buscar al culpable encontró los ojos grises de Black, que la observaba desde una mesa junto a una ventana, donde comenzaba la sección de animales mágicos.
Morgan enarcó una ceja. No tenía idea de que Black supiera de la existencia de la biblioteca, mucho menos su ubicación.
Quería golpearlo y echarle un maleficio, o cincuenta, pero se abstuvo de hacerlo. No quería ser expulsada; ¿a dónde iría entonces?
No valdría la pena.
Esa no era la primera vez del día que Morgan lo atrapaba mirándola. La primera había sido en el comedor, justo antes de que las pelirrojas se levantaran de la mesa para dirigirse a su primera clase, estudios muggles. Le extrañó verlo sentado en la mesa de Hufflepuff, pero entonces una chica morena se sentó sobre su regazo y todo tuvo sentido para ella.
La segunda fue en pociones. Se sentaron junto a Marlene McKinnon (Snape las había abandonado por Nott y Goyle, y Lily se pasó las dos horas enviándole miradas que podrían poner a Medusa en vergüenza), y Morgan vio a Black sentado con Frank y Alice, sus ojos incapaces de mirar algo que no fuera su pierna vendada.
Como deseaba tener medias más largas.
Eventualmente, el profesor Slughorn le llamó la atención, pero Morgan pudo sentir su mirada cada pocos minutos.
En ese momento, se balanceaba sobre las patas traseras de su silla, y luego de unos momentos rompió contacto visual. Le dio una mirada de repugnancia a su cuello y se volteó; pasando a estar disconforme con el sol.
-Los otros tres no le están hablando.
Casi le da un ataque al corazón al escuchar la voz de Lily, quien se había inclinado para susurrar en su oído.
-¿Eh?
-A Black- especificó ella, sacando su pluma favorita, pergamino y un tintero. Abrió un tomo del tamaño de una pequeña televisión y comenzó a leer.
-Por eso ya no se sienta con ellos- dijo en voz alta para sí misma.
No era una pregunta, pero Lily asintió de todas formas.
-Si yo fuera Remus no volvería a hablarle.- dejó su pluma sobre la mesa y cruzó las manos sobre el pergamino.
-¿Cómo sabes de Remus?- preguntó Morgan, ignorando su tarea felizmente.
Lily miró en todas direcciones para asegurarse de que nadie las estaba escuchando.
-Hemos sido compañeros por cinco años; me sorprende que nadie más haya notado que sus visitas a la enfermería y a su casa siempre coinciden con la luna llena.- miró a su nueva amiga con curiosidad-¿Qué hay de tí? ¿Cómo supiste?
Morgan tragó en seco y se obligó a mantener la calma.
-Dumbledore…
-¿Él te dijo?
-Déjame hablar. Dumbledore vino a la enfermería a gritarme…
-¿Qué?
-Lily, cállate o no te cuento.
-Lo siento- tuvo la decencia de parecer avergonzada.
-"¿Qué habría sucedido con el señor Lupin si el señor Potter hubiera sido gravemente herido?" Fueron sus palabras exactas. Además, Remus estaba en la cama frente a la mía. Se veía horrible, y casi se pone a llorar cuando desperté.
Lily asintió lentamente, y finalmente decidió creerle. Volvió a inclinarse hacia Morgan.
-¿Es cierto que Potter los salvó?
Morgan sonrió.
-No te preocupes, Lils. No tuviste que tragarte tu orgullo por nada.
La Gryffindor bufó, apartando la mirada.
-¿Cómo lo hizo? ¿Cómo pudo un tarado como él salvar a dos personas de un hombre lobo sin lastimar a nadie?
-¿Me creerías si te digo que fue magia?
Si Lily no sabía sobre los Merodeadores siendo animagos, Morgan se encargaría de que siguiera siendo así. Podía ser muchas cosas, pero nunca contaría un secreto que no le pertenecía; a menos que su vida dependiera de ello.
Esa noche comenzaba su castigo con el profesor Slughorn. Al entrar al salón, notó que no sería la única sufriendo.
Black, Potter y Snape ya estaban ahí, parados junto al otro con cara de pocos amigos.
-¡Ah! Señorita Edevane. Pase, pase. La profesora McGonagall me advirtió de que podría llegar tarde.
Morgan había conseguido un trabajo de medio tiempo en Honeydukes, de viernes a domingo. Madame Pomfrey le pidió que no se moviera mucho, pero Morgan no quería estar faltando en su segunda semana, por lo que esa tarde, después de su última clase, tomó un carruaje hacia Hogsmeade .
El dueño, Ciceron Harkiss, le dio una mirada a la gruesa venda en su pierna y a la del cuello antes de enviarla al mostrador.
Luego de sopesar por un momento, Morgan se detuvo junto a Potter, ante una intimidante montaña de calderos tamaño medio.
Slughorn, ignorante a la tensión, juntó sus manos con una palmada.
-Ahora, varitas, por favor.
A regañadientes, los cuatro le entregaron sus varitas, y el profesor las guardó en un bolsillo interna de su túnica marrón.
-Bien, bien. Tienen que limpiar estos calderos. Yo volveré en un rato para supervisarlos.
Slughorn salió del salón con prisa, sin dudas se dirigía al comedor para la cena.
Con un suspiro de resignación, Potter tomó un caldero y se lo llevó a un rincón. Morgan lo imitó, cargando uno hasta la pared. Buscó los materiales de limpieza y se sentó en el suelo.
Comenzó a limpiar con desgana, pero a medida que los minutos pasaban, su furia crecía.
Eso no era justo. Harry podía volar en un auto y no recibía más que un golpecito en las manos. Harry podía escabullirse en medio de la noche y matar a un profesor y era celebrado. Harry salía luego del toque de queda, se enfrentaba a un hombre lobo y ponía en riesgo las vidas de otros estudiantes y Dumbledore hacía la vista gorda.
¿Por que en esa época actuaba diferente? ¿Era la culpa, tal vez? Después de todo, Dumbledore tenía la capa de Potter en su posesión cuando estos fueron asesinados; de no haber sido así, la familia podría haberse escondido y la historia sería diferente.
No podía ser eso. Incluso en el futuro, el director no era tan indulgente con ella; pero tal vez lo era con Harry porque se sentía culpable, sabiendo por años que su hermano tendría que sacrificarse para derrotar a Voldemort.
Tampoco era porque ella fuera una Slytherin. A pesar de lo que algunos alumnos creían, Dumbledore no favorecía a los leones sobre las serpientes. Si la trataba diferente, era porque ella no era tan importante como Harry, pero ningún alumno era tan importante como
Harry Potter. Siempre la había tratado como una alumna promedio.
Pero en ese tiempo si era especial. Ella sabía cómo acababa todo, sabía cómo detenerlo. Muerte misma la había elegido, lo que debía significar que ella era la especial ahora, ¿verdad?
Restregó con más fuerza, y tardó unos minutos en notar que el caldero ya estaba limpio. Haciéndolo a un lado, se levantó para tomar otro y escaneó la habitación.
Potter limpiaba en un rincón, y con solo verlo Morgan supo que el mago no estaba acostumbrado a hacer ese tipo de tareas. Snape trabajaba sobre un escritorio en silencio, y Black estaba sentado en la silla del profesor, con sus pies sobre el escritorio y las manos detrás de la cabeza, silbando una canción de The Beatles.
Morgan le frunció el entrecejo.
-¿No vas a ayudar?- preguntó de forma brusca.
Snape levantó la mirada momentáneamente para ver a quien hablaba, rodó los ojos y continuó con su tarea. Potter la estaba mirando.
Black abrió los ojos y los clavó en ella, desinteresado.
-Yo no hago este tipo de cosas.
Morgan cerró las manos en puños y apretó los dientes.
-Oh, mis disculpas. El gran Sirius Black está por encima de las consecuencias.
Potter bufó, y Black desvió la mirada por un segundo. Algo parecido al remordimiento brilló en sus ojos por un instante, pero desapareció antes de que Morgan pudiera estar segura.
Se volvió hacia ella y le guiñó un ojo.
-Tu si me entiendes, amor.
Morgan, con un gruñido, le lanzó el trapo sucio, que aterrizó sobre su hombro.
-¡Oye! Ensucias mi ropa.
-¡Eres de lo peor!
-¿Ah, sí?-parecía divertido.
-¡Sí!- se acercó a él con pasos fuertes- ¿En qué estabas pensando? Snape pudo haber salido lastimado. Pudo haber muerto.
-Estás exagerando- rodó los ojos, volviendo a subir los pies sobre el escritorio.
El muy desgraciado estaba dejando lodo sobre la madera.
Morgan le movió los pies, y estos cayeron al suelo con un ruido seco.
-¿Qué te pasa?
-¡No estoy exagerando! ¿Qué hay del hombre lobo?- preguntó ella. Lily le había dicho que Snape no sabía que el hombre lobo era Remus, y continuaría ignorante. Lo último que necesitaba era arruinar todo aún más, exponiendo al pobre Remus ante toda la escuela- En el fondo es una persona. ¿Crees que le gustaría despertar y ver que lastimó, o que mató a alguien?
Black entrecerró los ojos. Era una mirada calculadora, una que Morgan sabía era peligrosa, pero en ese momento no la notó.
-¿Qué hay de Potter? Él no tiene porque arreglar todos tus errores.
-No sabes de lo que hablas- dijo lentamente.
Morgan colocó sus manos en sus caderas.
-Creo que lo sé. No me importa que no te agrade Snape, pero te pasaste de la raya y lo sabes. Pudo haber muerto. Yo pude haber muerto.
Black se levantó de golpe. Era mucho más alto que ella, al menos unos veinte centímetros. La diferencia, y la oscura expresión en su rostro eran bastante intimidantes, pero Morgan no iba a mostrarle cuánto le afectaba.
-Ajá. Esto es sobre tí.
-Sí, y las otras personas a las que pusiste en peligro.
Black no parecía estar escuchandola.
-¿Por qué fuiste con Snape? ¿Ah? ¿Porque lo seguiste?
-¿Cómo que porqué lo seguí? Sabía que lo que fueras a tener planeado era algo malo, y no quería que se lastimara por tu culpa.
-Pero, ¿por qué ir tú? ¿Porque no alertar a un profesor?
Morgan cerró la boca e intentó pensar rápido. Potter y Snape observaban el concurso de gritos con preocupación y desinterés, respectivamente. Potter hizo su caldero a un lado, listo para separarlos.
Black le dio una sonrisa cruel, y Morgan sintió la temperatura bajar varios grados.
-Aw, Edevane, ¿querías ser buena? ¿La serpiente quiere jugar a ser héroe?- con una risa oscura, tomó un paso en su dirección.- Déjame darte un consejo, chica nueva. Quédate con los de tu calaña y no intentes ser lo que no eres, asquerosa mortífaga.
El cabello se le tornó negro, y antes de que Black pudiera reaccionar, Morgan cerró su mano en un puño, tomó impulso, y lo estampó en la nariz del chico.
-¡Ow!
Potter pegó un salto y se interpuso entre ambos.
-Ya basta- ordenó con firmeza.
Morgan no despegó sus ojos de la nariz sangrante de Black. Se lo merecía, y lo haría de vuelta. ¿Cómo se atrevía a hablarle así? ¿A llamarla por ese nombre? Él, sabiendo lo que sabía de sus padres.
-Potter, muévete. Todavía no he roto ningún hueso.
Morgan no era partidaria de la violencia, pero en ciertas ocasiones algunas personas la hacían perder los estribos. Umbridge había sido una de ellas, y Pansy Parkinson otra, un día durante el tercer curso cuando dijo cosas horribles de su madre.
-Basta- le dijo Potter, tomándola por los hombros- No puedes ir por ahí atacando estudiantes.
-¿Y ustedes sí?
¿Lo estaba defendiendo? Lily había dicho que los Merodeadores no estaban hablando con Sirius, ¿por qué lo defendía?
¿Por qué tenía que ser tan hipócrita? Morgan los había visto en los pasillos, lanzando maleficios a otros estudiantes solo porque no se movían lo suficientemente rápido.
-¡Señor Potter! ¿Qué es todo esto?
El profesor Slughorn se encontraba bajo el marco de la puerta, completo horror evidente en su rostro.
-¡Esa bruja me atacó!- gritó Sirius, todavía sosteniéndose la nariz.
-Edevane, ¿es eso cierto?
-Él me atacó primero, señor.
Verbalmente.
Para el estupor de todos, Snape fue quien habló en su favor.
-Las palabras "Asquerosa mortífaga" fueron usadas- dijo lentamente, como si pronunciar esas pocas palabras supusiera un gran esfuerzo.
El profesor Slughorn se mostró alarmado.
-Esa es una acusación muy seria, señor Black.
Él Gryffindor se limitó a rodar los ojos.
-Tendrá una semana extra de detención.
Se le ensancharon los ojos.
-Pero ella…
-Señor Potter, lleve al señor Black a la enfermería.
Antes de que Black se consiguiera detención hasta el sexto año, Potter lo tomó del brazo y se lo llevó de arrastro.
Antes de que la puerta se cerrara, Black le lanzó una mirada asesina sobre su hombro. Morgan intentó no sonreír.
-Señorita Edevane…-comenzó el profesor, con tono de advertencia.
Ella le dio una mirada inocente, e incluso se esforzó para que sus ojos se humedecieran.
Slughorn suspiró.
-Diez puntos menos para Slytherin. Vayan a Astronomía.
N/A: Cha cha cha, un paso pa' delante, cha cha cha, tres paso' pa' 'tras, cha cha cha, un paso pa' delante, cha cha cha se van a mata''
Jejejejejejejejeej, no debería estar riendo tanto, pero no puedo evitarlo. Así de cruel soy. No se preocupen, en el futuro tendrán peleas más fuertes xD
Jajajajajajaja, ay perdón.
...Jajajajaja, nah!
Oigan, estoy resucitando mi cuenta de twitter, BolenaBorgia, si quieren algunas pistas o tienen preguntas pueden pasarse por allí.
Por cierto, en esa cuenta revele el patronus de Morgan :3
Baiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii :)
