La verdad.
Las personas desalojan el lugar tan amplio y con gran cantidad de víveres, junto a otros objetos alejados del deber de ayudar a las personas para subsistir. Los rayos que brinda el sol en la cima como luz para el día, obstruyendo algunas nubes al estar en el cielo, moviéndose de manera lenta, desarmando las figuras inentendiblesque tienen.
Quietos en medio de un camino de los varios que hay en el lugar, una pareja de dos géneros diferentes interrumpen el camino a unas personas que lo miran por unos segundos, siguiendo su caminar al ver como los dos jóvenes mantienen su silencio para ellos.
–¿Entonces...? —el joven de cabellos verdes pregunta al no obtener la afirmación que espera de su hermana, creyendo al principio que sería un sí instantáneo, pero se muestra confundida en tomar una decisión.
Izuku mantiene sus ojos en los castaños con incertidumbre de su hermana, en espera que le dé una respuesta.
–Sí —las dudas que antes mostraba, desvanecen por el semblante de seriedad que la joven Jiro expresa. Mirando a los ojos de su hermano, este mismo aprueba la respuesta que le es dada, pero siente la necesidad de preguntar lo siguiente.
–¿Por qué dudas sobre la pregunta la antes?
–Yo no dude.
–Sí, lo hiciste —la faceta neutral del antes apellidado Midoriya se conjunta con la seriedad que le trasmite el tema reciente, sin tener en claro el porqué de su pausa temporal—. ¿Por qué lo hiciste?
–Solo fue porque no sabia si decir sí o no, hace un rato te dije que decidí olvidar todo esto —al tomar la decisión, dio siembra a dar voluntad para que sea realizada. En el momento, la elección se impregnó en su mente con la meta que ha tenido toda esta semana y días pasados. Kyoka responde de manera hostil, ahogando la esencia brusca de este, dejando ver solo porcentajes bajos no hirientes.
Al escuchar la manera que su hermana le respondió, la sorpresa le golpea su mente al grado de pasar por un estado paralizante, al terminar tal etapa, su mente bloquea el pedido de buscar las palabras correcta en el momento. Observando a Kyoka delante de él, siente un leve golpe en su espalda baja de una persona transcurriendo el camino que ellos ocupan, obligando que baje la mirada dirigida a un costado. El golpe no lo alarma, al contrario de Kyoka que acerca su cuerpo al de él, preguntando al mismo tiempo si esta bien. Él está tranquilo, pero tal impulso repentino, hace que un recuerdo olvidado que camina como una alma en pena sin objetivo en su subconsciente, entre a la zona del razonamiento.
–¿Izuku?
Ignorando el segundo llamado de Kyoka, el joven que fue nombrado de esta saca su celular de su bolsillo mientras vuelve a adoptar la postura que él siempre posee. Al observa la hora, nota que su tiempo es cada vez más limitado.
–Estoy bien, solo... —no le dirá la verdad, él no quiere que su hermana sepa de su familia sanguínea. Un padre lujurioso que abandonó al ser un niño, y una madre que lo crio quien sucumbió a varios pecados. Razones que corrompió su inocencia a tal corta edad—. Me quedé sin palabras por como me respondiste, lo siento si te hice enojar.
No logra hacer la reverencia en el momento por la interrupción de unos jóvenes, caminando entre el espacio que hay en Izuku y Kyoka. Al transcurrir los intrusos de su comodidad en la charla, Izuku al estar colocándose nuevamente en la posición de reverencia, poniendo nuevamente sus disculpas en su lengua, Kyoka lo detiene al ver su alrededor desdeña interrupción. Las personas la incomodan por la manera que miran el escenario de ellos.
–Vayámonos de aquí —agarro la mano de Izuku teniendoaún sus ojos en los alrededores unos instantes más, al dar un paso delante de ella jala a su hermano, dando prioridad la visión de su camino, ve el rostro confuso de Izuku un instante del recorrido de ver al frente.
Los pasos que dan las piernas más cortas que su hermano son veloces, pero para Izuku no es problema al tener ventajas en sus extremidades con mayor alcance que Kyoka. Los dos jóvenes detienen su andar al caminar unas cuantas calles alejadas del negocio de magnitud de superficie mayor a una cuadra.
La joven peli púrpura suelta su aliento de cansancio, semejante a un bostezo pero nada llamativo o de volumen alto. Ella esta delante de su hermano, quien en todo recorrido estuvo detrás de ella en el jaleo, y cuando lo soltó, sigue en esa posición con su mirada en la nuca de Kyoka.
–Ya está... ahora podemos hablar —la voz un poco agitada de Kyoka es audible incluso para algunos transeúntes a su cercanía, voltea su mirada hacia atrás, clavando sus ojos a los de su hermano al instante.Izuku extiende sus párpados más de costumbre, demostrando la zona blanca de sus ojos.
–Al parecer, así es. ¿Por dónde comenzamos? —caminando hacia delante de manera rápida para estar al lado de Kyoka, el joven mira a su hermana al preguntar por donde ella se siente cómoda en el asunto.
–Por la solución.
La charla se lleva a cabo mientras su recorrido es cada vez más cercano. Al principio, hablaron sobre olvidar el recuerdos que los dos vivieron, pero Kyoka les dio sus argumentos a su hermano, ganando algunos contra y la visión de él, pero concordaron en que es una decisión imposible de tomar por tener desventajas a largo plazo, o ser un asunto que se volverá incómodo a futuro. Las siguientes palabras que intercambian, con calma y en busca de una conclusión de mutua decisión, lo cual logran al llegar a su destino; la parada de trenes.
Compartiendo la misma banca pública que está para esperar la línea de tren que los transporta a la siguiente estación. Encontrándose a metros de su hogar. Izuku junto a su hermana prosiguen a hablar al siguiente tema, concluyendo la desviación que Kyoka dio comienzo, siendo sobre la actitud de Mina la última vez que fue a la tocada de su banda, dando a luz su carácter de fan sobre alguna pareja anhelando a la espera de que estas conforme su relación, o semejante.
–Ella es así, creo —él no sabe como argumentar las acciones de Mina al tener conocimiento bastante escaso de ella. Desconociendo el porqué de su impulso que provoco el beso de él y su hermana, la curiosidad crece por la ignorancia.
–Es extraña. Cuando se sentó en nuestra banca con la rubia esa... —la voz de Kyoka es interrumpida por Izuku, entregando una información que a ella no le interesa.
–Hagakure.
–Sí, ella... —rodando los ojos desviando su mirada de su hermano, retoma sus palabras observando las vías del camino que tiene delante—. Nunca habíamos hablado con Mina y Hagakure, era raro que de pronto nos hable. Yo pensé que querían pedir un favor o algo. Solo era para hacer una broma estúpida.
Una travesura que provocó la accesibilidad a sentimientos que ningunos de los dos comprenden, además que si estos mismos son correspondidos al otro, las heridas y criticas no se detendrán en su entorno. Un tren viaja de manera rápido, degradando su velocidad a menor escala para detenerse una parada vecina. Las vías de tren rechinan al frenar repentinamente. Kyoka brinca de la sorpresa, cerrando sus párpados por un instante junto a la acción antes dicha.
La aparición de las sensaciones que dieron presencia cuando los labios superiores junto a los inferiores acorralaron los de ella, aunque sus finos labios superiores quedaron entre ellos. El momento fue fugaz y Kyoka cree que nunca más se dará esa acción entre Izuku y ella. Las puertas de la duda ya han sido abiertas, y no serán cerradas, hasta que sus preguntas sean aclaradas.
La marcha del tren vuelve a silenciar los ruidos del bullicio que hay en la estación por las personas, y los vehículos que recorren las calles de los alrededores. A los segundos, el tren que esperan los hermanos llega de la misma manera que el anterior.
–Llego —levantado del asiento, Kyoka se acerca a la orilla hasta la cinta que está pintada en el suelo, dejando una distancia segura hasta el tren que sigue en su progreso de detenerse. Entrando al vehículo,mira atrás, extrañada por la voz del joven peli verde—. ¿Izuku?
Él sigue sentado en la banca, sonriendo a su hermana discretamente, frunciendo de manera leve sus cejas al sentirse mal por su acción, y ocultar su siguiente destino que es ajena a su hogar, en sentido de punto geográfico como sentimientos que transmiten.
–¿Qué estas haciendo? —poniendo su voluntad en volver a la banca donde esta su hermano, obstáculos intervienen en su búsqueda de no separarse de él. Las personas entran al tren, algunas sin importarles de empujar a Kyoka y pedir disculpas, otras volverán para pedirlas, diferentes a las que solo la miran y retoman sus pasos.
Los ojos de Izuku no se mueven, miran fijo a su hermana en busca de pasar de todas las personas. Es incómodo para él ver lo que provoca su egoísmo, removiendo tal pensamiento con su justificación de alejar su vida pasada con la de su presente.
–¡Izuku! —ella por fin es libre, sin sentir más la fuerza dominante de los pasajero que la empujaron, moviendo sus piernas con ciertas molestias de tropezones que no llegaron a ser más que eso. Caminando con su mano extendida, con el propósito de evitar el cierre de la puerta, el ruido del tren retumba nuevamente al son de los movimientos de las ruedas.
La puerta se cierra, llegando tarde la mano de Kyoka, chocando contra el vidrio de la puerta automática. Reclamos y palabras de ella son silenciados por loincompresible dela situación. Sus ojos se mantienen en movimiento junto al tren que se aleja, mirando como su hermano no cambia su expresión, demostrando la incomodidad de él al desviar su mirada en el último momento.
— —
Los pasos son ligeros, con un ritmo acelerado a lo normal, sintiendo una mezcla de emociones en su interior. El viaje a pie es cansador, sirviendo para despejar su mente, lo contario al del tren. Las miradas penetrantes de vergüenza de las personas, pensando en la acción de su hermano tan extraña, junto al comportamiento de él.
–¡Maldita seas! —trasmite su hostilidad y humor en la patada que le da a una botella que estaba en el piso inmóvil. Sumergida en su mundo, ignora a los transeúntes que hay en el camino poco transitado. Kyoka sigue caminando encima de la acera, iluminada por el manto rojizo que se extiende hasta los dos horizontes bicolor, separando el día de la noche.
Sonando fuertemente, la puerta de abierta por la fuerza inconsciente de Kyoka al seguir ofendida. Arrepentida por el acto brusco instintivo, cierra la puerta con delicadeza. Suspira aliviada de no escuchar a nadie, creyendo que nadie presenció el portazo, hasta que en mitad de camino, su madre se interpone. Aliviando su semblante tenso al ver que es su hija, mira severamente a los ojos marrones de Kyoka.
El regaño no hace falta. La joven Jiro se disculpa con su madre, entra a su cuarto sin darle una mirada a sala, sin notar la presencia de su tía sentada en el sofá. Mirando hasta que desaparece de su vista, Akira iba a hablar, pero sus labios abiertos no lograron transitar ninguna palabra.
–Que grosera —Mika concuerda con la opinión de Akira, volviendo a su asiento al lado de ella, retomando la charla a los segundos escuchar la puerta abrirse, nuevamente es cerrada y el progreso se repite.
–Parece que fue al baño —mira de manera breve el umbral del pasillo. Instantes solo necesita su mente para acordarse de un detalle que de manera sigilosa se oculto— ¿y Izuku?
–Es verdad. Me dijiste que Kyoka y él se fueron juntos.
La charla se pospone otra vez, comenzado la búsqueda de respuestas a la joven con su apellido heredado a la generación actual. Akira junto a la madre de su única sobrina están delante de una puerta abierta, exponiendo lo que hay en su interior, además de tener a la propietaria tapando el camino.
–Eso es todo, él solo me dejo sola sin decir —confesando todo lo que paso con su hermano, termina su diálogo con las palabras antes escritas. Enfadada por el desinterés que mostró al no decirle nada, o ayudarla en el incómodo momento de intentar salir del tren. Incluso informó de la llamada y mensajes que les dedico.
–¿Nada?
–Nada mamá, se quedó sentado en la banca y no hizo nada —cruzando sus brazos, mira a su costado hacia el piso, manteniendo la tensión en su entrecejo.
Akira enfoca su mirada sigilosamente y en silencio a su lado, observando la reacción de Mika. Ella tiene una idea remota del porqué de la actitud tal extraña de su sobrino.
–Parece que... —dejando fluir el aire de sus pulmones al exterior, la madre acaricia su frente con sus dedos largos y finos. Sintiendo la presencia que le da la mirada de Akira, los ojos extendidos por la sorpresa confunden a Mika.
–¿Qué cosa? ¿Sabes por qué Izuku actuaba tan raro? —adelantando unos pasos hacia delante, la joven sorprende a los ojos de su madre. Mika retrocede un paso, inclinado su espalda hacia atrás. Su error es visto por la madre, acción incorrecta de ella haber dicho tal dialogo entrecortado.
–Puede que si... Aunque no estoy segura.
–¿Por qué actuaba así? —manteniendo la posición, las palabras interrogativas son lanzadas a los oídos de Mika con feroz incertidumbre. La madre hace una mueca, alejando sus ojos a los de su hija, pide en silencio ayuda en las órbitas de la persona que laacompañó en su infancia. No obtiene nada, vuelve a mirar indecisa a su hija, sin palabras preparadas en su boca.
–No lo sé si es por eso, pero hoy es un día que le da un poco de malestar —los ojos de Mika dan vueltas y se alejan de la mirada fija que le da Kyoka. La incomodidad de Mika es clara para su acompañante, contemplando las expresiones de su hermana a su lado.
–Hoy es el día que la madre de Izuku pide una visita de él. Izuku no hace caso a eso y no le ha hecho una visita hace mucho tiempo. Si se separó en la estación, posiblemente esta yendo o llegó a la casa de ella. No lo sé, es una suposición —lo sabe, ella fue la que convenció a su sobrino a realizar un vistazo y tener una charla con Inko. Akira siente que dijo mucho al hablar, en un intento de alejar posibles sospechas que soltaron sus labios, aclara que no tienen certezas sus palabras.
–¿La mamá de mi hermano? ¿La mujer que tiene sospechas de haber maltratado a Izuku cuando era pequeño? —lanzasus preguntas llenas de histeria a su tía, buscando las respuestas que no obtuvo de su madre de manera rápida. La mujer de flequillo largo que oculta uno de sus ojos, expone la blancura del único visible al sentir la sorpresa caer en ella.
–¿Se lo dijiste? —ataca a su hermana con su mirada estupefacta de haber liberado tal información. Reaccionando de manera avergonzada, levantando sus hombros tensos, Mika baja su mirada un instante en busca de las palabras que están atorada en su garganta.
–Antes que digas cualquier cosa, déjame explicarte porque le dije —al recapitular la confesión declarada a Kyoka sobre el tema hasta cierto punto que separa lo digerible hasta lo horripilante. Tranquiliza a la abogada, sabiendo que lo dicho a su sobrino no sobrepasó el límite, evitando así problemas familiares, y más por la forma un poco egoísta de Kyoka. De tal manera es vista por Akira, pero no tiene problemaspor la forma de ser de ella.
Kyoka mantiene su mirada de lado a lado, analizando los gestos de Akira y Mika. Al terminarde hablar, los semblantes de las mujeres cambian, eliminando la tensión entre ellas. Sospechando de que si la versión de su madre es la correcta, Kyoka ataca los ojos de Mika con la mirada llena de seriedad que posee ella a su alcance.
–¿Por eso mi hermano a veces está raro? ¿Por qué esa mujer puede hacer esa petición si es sospechosa de abuso infantil?
–Porque la justicia, no es tan justa como lo aparentan. A veces, la justicia es lo más injusto —la mujer abogada responde a las preguntas de su sobrina con una oración, que declara la esencia verdadera de la justicia. La imagen distorsionada de lo justo y lo correcto, la aplicación de métodos correctos hacia los crímenes y demás corrupciones, es lo opuesto a lo que de verdad es.
–Aún así, Izuku en su niñez vivió un infierno con esa mujer. Si tu no lo hubieses encontrado en aquel parque, ¿cómo crees que esa vergüenza de madre lo hubiese tratado? –los ojos de la joven peli púrpura se agrandan al reconocer algo que no fue calmado y fueolvidado—. No me dijiste porque adoptaste a Izuku, ¿por qué lo hiciste?
Otro paso para delante, demuestra la hostilidad que tiene en su interior, ocultando las sospechas de que les tienensecretos sobre el tema. Mika no retrocede en su posición, la seriedad de ella en cambio, si lo hacen, igualmente la labia que poseía hace unos instantes.
–Lo hice, porque no soporte verlo tan herido y teniendo a una madre que le arruinaría al vida junto a ella —frunciendo las cejas, la voz de Mika retoma un fragmento de labia. Insuficiente para convencer a su hija.
–No puedo creer que esa sea la razón. No es por menospreciar, pero no puedo creer que lo hayas hecho por eso —la desobediencia que muestra su hija a la madre, da forma a una semilla que se planta en ella, fluyendo la cólera infectado la cordura levemente.
–Esa es la razón.
–No creo que sea así. Deja de mentirme.
–Es tu culpa si no me crees, pero como dije, esa es la razón —elevando su voz gradualmente en sus últimas palabras, Mika deja de sentir la presencia de Akira, al dejar de prestarle atención a ella.
–¿Por qué no confías en mi? –quebrando el transmisor de las palabras, los sentimientos de Kyoka interfieren en su habla. La pregunta que golpea los oídos de Mika, entra para seguir lastimando al interior de la mujer.
–Yo confío en ti, pero... —intenta argumentar contra su hija, con temor de arruinar la discusión y terminar sufriendo con alguna secuela. Las palabras de Mika terminan por la interrupción de otras palabras
–Si es así... Si es como tu dices, si confías en mí, ¿por qué me mientes? —rupturas en la voz dela cantante aficionada crecen hasta tener mayores dificultades. Del extremo bajo de los párpados de Kyoka, florecen con gran crecimiento. Los hoyuelos negros reflejan en los ojos de la joven Jiro, el rostro impactante de su madre.
–Hija, basta. Tu madre oculta algunas cosas, que no debes saber para... —interrumpiendo la escena con su cuerpo, molestando la vista de Kyoka al ponerse en delante de su madre, Akira en un intento de calmar las aguas, resuelta en un fracaso por ser interrumpida por la persona que intenta salvar.
–No, no necesitas seguir esto —secando las lágrimas que tiene en sus párpados, Mika después de recuperar la compostura, abraza con su mirada el rostro de su hija, resaltando las diferentes emociones que ya no sabe como reaccionar o que hacer. La confusión cubre por completo a la joven—. Si es que puedes aguantar la verdad, te la diré.
Akira se aleja entre las dos, incomoda de la mirada que tiene su hermana, además del poco espacio personal que hay entre Mika y Kyoka. La tía de la última nombrada observa a la joven, notando la indecisión notoria en sus ojos y las expresiones que demuestra. Rodeada de inseguridad, careciendo de certeza en que es lo que quiere, toma una decisión.
–Dímelo.
— —
Oscuridad es lo que abunda en el cielo nocturno, perdiendo la luz del sol, siendo reemplazado por la luna que refleja tal singularidad de la estrella gigante. Puntos blancos brillantes parpadean de manera diminuta en la noche, acompañando el brillo más notable del satélite. Izuku observa el espectáculo de todas las noches, caminando en la acera hasta que se obliga ver el camino, sintiendo inseguridad al caminar el alrededor de una plaza oscura.
Llegando a su destino, detiene su andar, abandonando preocupaciones que ha atormentado la mente de Izuku cuando dejó atrás a Kyoka. Acercándose a la puerta de la vivienda que esta en frente, levanta su mano a punto de tocar el metal bañado en pintura blanca. Los ruidos retumban en los oídos de Izuku, mirando de manera a la puerta, reclamando la presencia de la persona que vino a visitar.
–¿Quién es? —la pregunta que proviene del interior del hogar, provoca que su semblante arruga su frente, no es por reclamar la identidad de él, es por la persona que lo hace.
–Soy Izuku.
Las palabras del joven peli verde impulsan al tiempo, provocando que los sonidos que retumban en el interior de la vivienda sean apurados, mezclándose todos en un ruido instantáneo. Se detienen cuando la puerta es abierta, dejando solo la audible respiración desigual de la persona en frente del rostro disgustado del anterior poseedor del apellido Midoriya.
