Mala reacción.

La dificultad de su respirar empeora, los jadeos agitados suenan en la oscuridad, sus piernas no paran sin importarle lo rígidas y difíciles de controlar están, debilitándose cada vez más el equilibrio de su tren inferior. Los latidos cardíacos no detienen su apurado ritmo, nombrando sangre de manera continua sin ningún descanso. El joven Izuku no detiene sus piernas, descargando la gran cantidad de disgusto que tiene en su espalda por lo último que escucho, antes de dar por finalizado la visita a su madre sanguínea.

Toda la carrera que se auto impuso desde la esquina de aquella casa que encierra muchos sentimientos, hasta donde esta ahora, a menos de la mitad de su último destino;el hogar que aprendió lo que es el amor maternal y fraternal. La pregunta que lanzó a Inko, deteniendo lo que iba a ser la despedida definitiva por la inmensa confusión de ese entonces, fue convertido por lo que ahora está siendo desechado junto al sudor de todo su cuerpo.

Las paradas por en medio del camino a causa de estar exhausto,y por el dolor de sus piernas son cada vez más recurrentes. Atrasando la llegada de su hogar, pero logrando su objetivo sin ninguna mala vivencia en las calles rodeadas de oscuridad.

No hay sigilo y tampoco la delicadeza que se debe ejecutar para no llamar la atención al entrar a su casa. El sudor rodea el cuerpo de Izuku, mojando la ropa que hace contacto con la piel. Al igual que la humedad capa, el dolor también rodea todo el tren inferior del joven, pero en una capa las profunda de la piel.

La puerta estaba cerrada con llaves al ser una hora pasada al toque de queda que está aplicada en la vivienda.Más que nada para no trastornar el horario de dormir, respetando las horas que una persona necesita para su día. Izuku cierra con llave nuevamente al estar dentro, entrando sin cuidar sus pasos descalzos, insultando por debajo al tener que sufrir la incomodidad del frio del suelo, el palpitar de sus pantorrillas y la rigidez de los músculos que rodean la entrepierna, impidiendo la extensión cómoda de sus piernas.

Con manos ocupada al tener sus zapatillas, va al comedor para tomar un vaso de agua, deteniéndose un momento al recordar unasde las palabras dichas por su madre. Una llama intolerable surge con fuerza por un momento, caminando hacia su habitación sin decir nada y sin tener algún obstáculo, o un encuentro con su familia.

Es algo complicado de decir, pero él...

Abre la puerta de su habitación, encontrándose con la oscuridad, sin tener en su totalidad su denso terreno en las paredes, al entrar como infiltrado la luz artificial del pasillo. Suelta sus calzados al suelo, resonando un poco, pero no le pone importancia.

–Después de todo lo que sucedió, luego de lo complicado sobre, el juicio y demás...

Deja que el peso corporal sin esforzar sus músculos colisione contra su cama arreglada. Las mantas abrigadas para la noche se desordenan, formando arrugas en algunos sitios. La sensación repudiada por algunos aparece dentro de Izuku por alguna razón, denominada como un desánimo pero, con la diferencia de arruinar la motivación de todo. Un sentimiento incompresible a que se de presencia en este momento.El origen, es el siguiente recuerdo que le viene.

–Él y yo nos acercamos, me consoló y ayudó. Una cosa llevo a la otra, y Toshinori dejo de pagarme para... eso y hasta el día de hoy...

Golpes dirigidos a la cama, provocan el rechinar de los finos y enredados metales del interior. Las manos de Izuku se ponen tensas y duras por el enojo esparcido por todo su pecho, la ofensa que su madre hace a su propia imagen, ensuciando aun más de lo que ya está, pero eso no es lo que enfada al joven.

Toshinori me ayudó mucho, hasta llegar a enamorarme. Ahora estamos en una relación.

Segura almostrar que todo lo que dijo es verdad, creyendo en sus palabras con esmero, escupió todo eso en el rostro de Izuku. Mancho con vergüenza el semblante del joven. Las retumbantes palabras de Inko, incendiaron toda incertidumbre de lo que ella dijo, transformándose en una ira irritable.

Un chasquido es elúnico ruido aparte,que acompaña los siguientes golpes al colchón que resuena sus sonidos metálicos. En la oscuridad de toda la habitación, la parte inferior de la puerta, donde se separa el suelo con la puerta, dejando una grieta en forma rectangular, la luz del pasillo se adentra con poca profundidad. Dos figuras oscuras, sin ningún ruido en su aparición, se interpone en el pasar de la luz, estando quieta en frente de la entrada del cuarto.

— —

Es incómodo, sin dudas. Ligeros estruendo de una tazachocar contra la mesa, y un plato de cerámica moderna impactando de misma manera a la superficie de madera, enriquece al entorno silencioso, rompiendo la esencia con sonidos de volumen moderado. Un panel en forma rectangular de vidrio, permite que la luz alumbre el hogar con las luces apagadas.

Como es el gusto de los dos hermanos que desayunan juntos, el escenario es de la luz natural del sol. Aunque el cielo esté inundado de nubes, cegando lo resplandeciente por el manto extenso blanquecino.

–Pásame la azúcar —como si fuese una petición dentro de un papel sumiso, casi asustadizo, Izuku se dirige a la joven chica que está delante de él. No hay contacto visual, tampoco un intercambio de palabras, Kyoka realiza la petición de su hermano con indiferencia.

–¿Por qué —Izuku coloca una cuchara de azúcar en su taza de café, sintiendo una amargura en su lengua y en todo el interior de su boca por el trago que le dio. Kyoka sigue mirando su desayuno, dando unos bocado— tedespertaste temprano hoy? A la noche tienes una reunión con tu banda, ¿no?

–Si, pero la cancelamos —levantando la mirada, enfrentando a los ojos de Izuku, la chica arrastra la silla hacia delante, acomodando su postura floja.

–¿Por qué lo cancelaron? —la sumisión que mostró al principio, desaparece por completo, teniendo un gran degradé de esencia en la anterior pregunta. Tomando un sorbo del café que tiene en manos, observa ignorando sin querer la manera que Kyoka lo ve.

–No te interesará.

–¿Por qué? Si me interesa.

–Entonces —da otro bocado del plato lleno de cereal bañada de leche— ¿te interesa por qué se canceló lo demi banda, pero nocomo me sentí cuando me dejaste sola? —el ambiente mañanero, rodeada del aire silencioso da ventaja a la potenciada voz seria poseída por Kyoka.

Arrebata las palabras se Izuku, invadiendo la confusión después del impacto de la revelación que había sido desechada en el olvido. El joven después de un corto lapso de tiempo recuperándose de sorpresa, intenta contestar en inentendible balbuceos. Pero un repentino y extenso ruido de sorber lo callan. Kyoka está bebiendo desde la orilla del tazón su desayuno, de manera sonora apropósito, manteniendo sus ojos en su hermano.

–Tampoco me dijiste porque me dejaste en ese tren, humillando conmigo misma al estar gritando alrededor de todos ellos. ¡No sabes lo humillada que me sentí! Todos me miraban —baja el recipiente aún con el liquido blanco, decorado con unas pocas unidades de cereales. No lo piensa al momento de expresar lo que sintió, alzando su voz, continuando su reacción al poner sus palmas abiertas al rostro de ella. Ocultando el sonrojo que comienza a dar presencia en la región de sus mejillas y las orillas de sus orejas.

–Hice mal en dejarte sola y no decirte pero, era algo que tenía que hacerlo en privado. No podía decirte.

–¿Y ahora si me lo puedes decir? —baja sus dedos que tapan los ojos avellana de la joven, frunciendo un poco las cejas delineadas de ella. La expresión que carece de certidumbre en Izuku ante la pregunta de su hermana, corresponde a la pregunta de él.

–No puedo, es algo bastante complicado —defiende su acción, con un argumento que es inservible al caso. No logra ni un efecto en la difusión estable emocional de Kyoka, llevando a cabo solamente una picazón irritante.

–Sé que es difícil el tema de tu mamá. Igualmente no es para excusarse sobre como me dejaste —la nominación hacia la matriarca del joven peli verde desborda una torrente eufórica de impacto, llegando a un shock minucioso pero bastante presente, demostrándolo al exponer su reacción boquiabierta.

–¿Qué dijiste? ¿Cómo —el trance no tiene una duración extensa, moviéndose rápidamente al levantarse de su asiento, dejando caer la silla al golpear el respaldo con su espalda— sabes de mi madre? ¡¿Quién mierda te lo dijo?!

La manera hostil y el demandar ofensivo es instintivo al estarse sumergiendo a la histeria. ¿Cómo pudo obtener conocimiento de su madre? No reveló nada pero, con que sepa la visita de ayer, cual fue el motivo de haberla dejado atrás para el ya es algo contraproducente en su relación. En como Izuku quiere que su imagen siga vigente como cualquier joven, como un adolescente normal delante de su hermana.

–Me lo dijo mamá —la reacción que Izuku muestra ante lo que ella dijo, es inesperado para la chica, retrocediendo un poco hacia atrás, de igual manera sufaceta ofensiva.

–¿Qué? ¿Mamá?

–Sí, ella —reafirmando la repuesta que Izuku no quiere marcarla como cierta, pero la ceguera de su razonamiento lo llena de dudas desesperantes. Las escasas esperanzas de que sea incierto, y no que sea correcto van en bajada.

–¿Qué? —vuelve a sentarse en la silla que antes golpeó por accidente, y provocó que perdiera el equilibrio, pero no a tal punto de caer al suelo. Mientras Izuku recupera la razón, Kyoka tranquiliza sus latidos aumentados por el grito de él. La joven al controlar el ritmo cardíaco y tiene la cabeza fría, vuelve a la faceta antes mostrada, menos indiferente a la antes dicha.

–¿Por qué fuiste con tu madre? Esa mujer es... una trastornada.

–¿Qué sabes de ella? —nuevamente se levanta, evidentemente curioso a la repuesta próxima de Kyoka, pero en de una manera común. El caminar lento y silencioso de Izuku acercándose a la mesa, intimidan a la chica por ser un carácter raro—. ¿Mamá te dijo algo? —los dedos son los primero en apoyarse en la madera de la mesa, luego sus palmas chocan contra la superficie.

–Solo quetrabajaba en un sitio indebido cuando tenía tu custodia —discreta en su insulto bajo de tono, Kyoka no responde con toda la verdad sobre lo que le comento su madre. La corta distancia que sigue acortando por la lenta inclinación de Izuku hacia ella, intimidan a la joven, pero no se compara a la incomodidad que siente de la distancia, pidiendo apreciar aún más los detalles y tonos que tienen los ojos del joven.

Unos segundos perduran la posición de mirada fija a la chica, dando por concluido al resoplar sigilosamente y volver a su asiento, moviéndolo hacia delante y ponerla donde estaba al principio. Mira de nuevo a Kyoka, aún con la mirada que la calla. Al darse cuanta, Izuku intenta mirar de manera neutral a su hermana, tarda solo instantes para lograrlo y dar comienzo a una atmósfera apacible en paso lento.

–¿Por qué no me lo dijiste? —Kyoka deja de estar tensa a gran medida, segura de buscar las respuestas del suceso de ayer.

–Es algo que no quiero hablar —el aire apacible se distorsiona por el tono del joven, cambiando de manera diminuta los gestos de Kyoka temporalmente.

–¿Ibas a ocultar sobre lo de tu madre hasta cuando? ¿Siquiera me lo dirías en algúnmomento?

–Es un asunto que deje en el pasado, no era necesario en ningún momento que sepas de mi madre.

–¿Incluso cuando hay sospechas que te haya abusado? —Kyoka siente la indiferencia y la resta de importancia que su hermano muestra en el tema. El entorno del asunto que Izuku muestra falta de empatía que siga de pie, pasa la raya que no se debe traspasar, dejando atrás un posible retorno a una charla agradable. Aunque el remolino de lo tenso arrastre con fuerza a lo profundo de su espiral, exterminando el aire estable, reemplazando con una atmósfera arenosa al respirar.

–Yo no fui abusado, nadie me hizo nada y las sospechas son solo eso —las manos de Izuku se aprietan con fuerza, estando a bajo de ninguna vista en ellos al estar debajo de la mesa, apoyados por sus muslos que también se ponen rígidos, empujando sin sentido al suelo, sin obtener ningún resultado por obvias razones.

La expresión de sorpresa y desorientación que muestra en el primer momento de escuchar las palabras de su hermana, se difuminan enla faceta seria y amenazante del joven. La cuerda es fina entre el autocontrol de Izuku y la alteración definitiva, mezclada con la histeria antes mostrada.

–Mamá no sabe nada y solo especula en estupideces, también la tía Akira. ¡Y nunca fui abusado! —la altanera forma de hablar incrementa su volumen al decir laúltima oración. Acompañando el grito, levanta uno de sus puños de debajo de la mesa, para golpearlo contra el mueble. El gesto eleva la agresión que mostró en su voz.

–La tía me dijo que te orinaste en los primero meses que venías, y que te llevaron a un psicólogo infantil y demás. Creo que no me estás diciendo la verdad —la compostura recta y seria huye al escuchar a Izuku, dejando solo el interior de esa cáscara dura. Moldeable, sumisa, la faceta corresponde al semblante tímido que Kyoka tiene en su rostro.

–¡Que no fui abusado, mierda! ¡¿Estas escuchando por lo menos?! —se levanta de la silla, esta vez con mayor violencia que las otras veces. La otra mano que tenía bajo la mesa, golpea de igual manera que lo hizo con su otro puño. Terminando de hablar, da la vuelta, empujado el respaldo de su asiento con bastante fuerza innecesaria. El ruido asusta a Kyoka, manteniendo sus labios cerrados por temor, no por la fuerza del sonido, si no por las agresiones de Izuku delante de ella—. ¡Nunca me paso nada en esa casa, solo tuve una infancia difícil, nada más!

En su posición vuelve a gritar sus palabras, conectando su mirada a los ojos avellanas de Kyoka, alertando aún más. Izuku da unos paso en círculos y con otros trayectos diversos, guardando balbuceos inentendibles para él mismo. Sumergido en su ansioso estado, ignora por momentos a su hermana y todo su entorno.

No hay temblores o tics que muestren lo asustada que está Kyoka, tampoco algún retroceso de parte de ella. El rostro de la joven Jiro es lo que más trasmite la intimidación que su hermano logró en ella. Sus hombros, sus piernas por debajo de la mesa y sus manos, se comprimen con su par, enrollando entre ellas mismas o intentandoocultarse entre otros músculos rígidos.

Kyoka deja de mirar a su hermano al escuchar otro ruido, menos sonoro a los producidos por el único cuerpo masculino de la familia presente. Al lado de ella, el umbral se logra ver en un ángulo que no deja ver con tanta profundidad a la sala. El suspenso para Kyoka perdura un tiempo corto, escuchando de un golpeteo al suelo lento y pesado, a otro más rápido y menos rígidos.

De ahí, su madre entra al comedor, despeinada con la imagen de una persona recién levantada, sin ningún cambio o arreglo. Con su única mano libre, teniendo la derecha agarrando el costado del umbral, se limpia los bordes de uno de sus párpados cerrados, mirando con su otro ojo mirando todo el sitio.

–¿Qué esta pasando? —Mika observa a su hijo, siendo el objetivo las visto a comparación a Kyoka, notando la situación parcialmente, pero no percibe la esencia de la atmósfera. Es bastante sensible. La inestabilidad emocional que Izuku está viviendo e invade su mente, hace un juego compatible, pero no favorable para las dos mujeres que llevan el apellido Jiro en sus nombres.

Los ojos esmeraldas del joven conectado sanguíneo al apellido Midoriya chocan contra los de su madre adoptiva, conectando el contacto de manera agresiva a parte del chico. Las cejas fruncen hacia abajo, pero ese gesto ofensivo no logra el impacto que siente Izuku en sus adentros por las lágrimas que se asoman por sus sentimientos.

–Tú...

Por fin pude actualizar, pido disculpas al tener que haberles tenido que pasar una extensa espera. ¿Cómo les pareció esta capítulo? Cualquier crítica y opinión es bienvenida.