Sara: Me alegro :)
Nat-Marie: Te voy a confiar algo...Sirius y Morgan están en mi lista de intocables. De verdad tengo una lista en un cuaderno y hay tres intocables. Será raro principalmente porque como hijo único no está acostumbrado a compartir (yo lo entiendo), y por sus estúpidos prejuicios; pero va a suceder algo que va a hacer que se acerquen un poco, muajajaja.
Uuh, planeo dar más detalles sobre eso. Pero sip, sospechaba que Morgan sentía algo ;)
¿Cuál es tu definición de "Bien"?
Gracias! Creo que el pobre hombre temió por su vida en cierto momento, jejeje.
Capítulo 12: Un Vociferador Y Un Mortífago
18 de Febrero, 1976
-¿Crees que mis poros son muy grandes?
La Slytherin se inclinó sobre la mesa y examinó el rostro de Lily. Ella no veía ninguna imperfección. El rostro de Lily era prístino, su piel se veía tan suave como la de un bebé y tenía un agradable y sano tinte rosa.
La vida no era justa.
-Yo no veo nada mal- dictaminó Morgan, recostándose contra el costado de Timothy, quien parecía estar en el séptimo cielo, y no demoró en rodear la cintura de la pelirroja con un brazo.
-Bertie dice que tengo poros del tamaño de Rusia- se lamentó Lily, examinando su rostro en una cuchara.
Timothy hizo una mueca al escuchar el nombre de su amigo, y Morgan adoptó una expresión peligrosa, que se apresuró a ocultar.
-Yo creo que tienes buenos poros- ofreció el chico con tono cándido.
Morgan se mostró de acuerdo, y eso pareció apaciguar a Lily, quien dejó de usar la cuchara como espejo y le dio una mejor tarea al hundirla en su sopa.
Morgan volvió a su libro, una parte de ella agradecida por la ausencia de Bertúpido. Brevemente, se preguntó en dónde estaba. La plaga era insistente a la hora de las comidas, siempre sentándose junto a Lily, o entre ella y la otra bruja.
Afortunadamente, lo único que Timothy parecía tener en común con su amigo era la casa. Algunos días le costaba hacerse a la idea de que la brillante Lily no veía lo que su precioso novio intentaba hacer. Daphne había visto a una de sus primas pasar por la misma situación, en la que su novio la aisló lentamente; primero la alejó de sus amigos y luego de su familia. Morgan no recordaba cómo terminó la historia, pero sí recordaba la expresión de Daphne el día que le contó que su prima se había aparecido en la mansión de sus padres con mala apariencia y una orden de alejamiento.
Morgan hizo una mueca. Supuso que podía sucederle a cualquiera, pero que los Dementores la besaran si no lograba evitar que le sucediera lo mismo a Lily.
Suspiró con pesar. Sabía de alguien que podría ayudarla con eso, pero en esa época no le caía muy bien.
Hablando de Roma…
Alguien se dejó caer a su lado, y tres figuras lo siguieron.
Potter parecía estupefacto, tanto, que ni siquiera miró en dirección de Lily, quien ojeaba a los Merodeadores con desconfianza.
Timothy se detuvo por un momento, con la cuchara en el aire, para luego continuar comiendo.
Potter se giró en la banca para quedar de frente a ella, y Morgan se cruzó de brazos, curiosa.
-¿Qué se te ofrece Potter?- preguntó, apoyando los codos sobre la mesa e inclinándose hacia delante.
El chico abrió la boca y luego la cerró. Sacó una carta de su bolsillo y la leyó rápidamente.
-Um,...Creo que ha habido un error- comenzó el chico-, mi madre dice que vas a quedarte con nosotros en las vacaciones.
TImothy alzó sus cejas al escuchar eso, mientras que la adolescente sentada frente a Morgan clavó sus ojos en Potter, esperando una reacción. Lily había sido la primera en enterarse de las noticias.
-No es un error- respondió Morgan, pasiva.
Potter se pasó la mano por el cabello y dejó escapar un pequeño "Huff".
-Entonces, ¿les diste una poción? ¿O los embrujaste?
-¡Que rostro tienes!- exclamó Lily, inclinándose sobre la mesa. Sus manos se abrían y cerraban, como si intentara resistir la tentación de estrangularlo.
-Yo no hice nada. Tu madre se ofreció- explicó la chica, completamente tranquila.
Había esperado una pataleta, varios gritos y un par de maleficios, pero no la expresión que se apoderaba del rostro de Potter.
Uno pensaría que acababa de ver a un cerdo volar.
-¿Por qué?- la pregunta fue tan honesta, que Morgan se preguntó si ese día se había dado un fuerte golpe en la cabeza.
-Dumbledore se lo pidió. Y antes de que vuelvas a preguntar, no se porque. Si tanto quieres saber, vé y habla con él.
La señaló con un dedo, y luego a la carta.
-Pero...eres de Slytherin.
Lily estampó su puño en la mesa.
-¡¿Eso que tiene que ver?!
Los ojos avellanas del chico se desviaron en su dirección por un momento y tragó en seco, empalideciendo un poco.
-C-claro, eso no importa- se apresuró a decir, aterrado de la leona.
Remus y Timothy observaban en silencio, Pettigrew tenía la cabeza gacha, y Black parecía estar ojeando a alguien en la mesa de Hufflepuff.
-Entonces, ¿viviremos bajo el mismo techo?
Morgan asintió, llevándose un trozo de lasaña a la boca.
-Ya viven bajo el mismo techo- dijo Lily, como quien habla con alguien extremadamente estúpido.
-Claro- repitió Potter, comenzando a sonar como disco roto-. Pero, será permanente. Estarás ahí, todos los días...y noches...en la casa...dentro de ella…
-Así funciona- sonrió Morgan-. También tendremos que compartir a tus padres. Yo los tendré de lunes a miércoles y tú de jueves a sábado. Los domingos no se trabaja.
Black bufó y le dio una rápida mirada socarrona.
-¿En serio?
Morgan rodó sus ojos.
-Si Potter, de verdad.
-Pero eres…
Dejó el tenedor sobre la mesa y se volteó hacia él con mala cara.
-¿Una Slytherin? Muchas gracias por decirme. Honestamente, no tenía idea. ¿Cuál es tu problema? No voy a colocar serpientes en tu cama mientras duermes. Además, si mal no recuerdo, tú mismo dijiste que no soy tan "mala" como los otros- hizo comillas con los dedos. Antes de que Potter volviera a hablar, continuó-. Tus padres solo me están ayudando, pero claro que no sabes lo que significa esa palabra. No te preocupes, voy a hacer todo lo posible para no tener que ver tu estúpida cara. Ahora, si no tienes nada más que decir, te invito a retirarte.
Pettigrew tenía las manos cerradas en puños y el rostro rojo, mientras que Remus miraba a Potter con cuidado. Black clavó los ojos en ella pero no hizo comentario, pareciera que la estaba evaluando. Lily y Timothy estaban muy quietos, mientras que Potter intentaba decidir si retirarse o empezar una pelea.
-No me gusta- dijo finalmente, ante lo que Lily, Remus y Timothy rodaron sus ojos.
-No es mi problema. Puedes decirle a tus padres.
-Oh, lo haré- prometió.
24 de Febrero, 1976
Morgan se dejó caer sobre el asiento. Algunos Slytherin le dieron una mirada de repulsión, pero ella los ignoró y comenzó a servirse su desayuno.
Unos minutos más tarde llegó Lily, quien se sentó a su lado y comenzó a hablar de su reporte para Pociones.
Snape tomó asiento frente a las pelirrojas. Morgan trató de ocultar su sorpresa, al igual que Lily.
Era extraña la ocasión en la que Snape se sentaba cerca de Lily, en especial con Morgan cerca. La Gryffindor intentaba asegurarle que no era nada personal, que ella y el pelinegro comenzaron a tener problemas antes de su llegada, pero no le hacía sentir más cómoda. En las pocas ocasiones en que el chico se sentó a su lado en Pociones, Morgan intentó entablar conversación, pero solo obtuvo monosílabos como respuesta. El hecho de que pasara la mayor parte del tiempo escondido solo Merlín sabía donde o llendo detrás de Rosier y sus compinches no ayudaba a la tensión, y eran extrañas las ocasiones en las que Snape se sentaba junto a las otras chicas fuera de la clase.
-Buenos días- saludó Morgan de forma educada, asintiendo en dirección del chico.
Este devolvió el gesto sin siquiera mirarla a los ojos, y comenzó a comer en silencio.
Morgan esperó hasta que tragó su primer bocado.
-¿Terminaste el reporte para Slughorn?
-Sí.
-¿Qué te pareció?
El chico se encogió de hombros, y ella asintió lentamente.
-Bien...uh…
-¡JAMES FLEAMONT POTTER!
Toda la escuela volteó simultáneamente al escuchar el grito de una mujer, y varios comenzaron a reír y a señalar.
Lily lanzó una risita, e incluso Snape sonrió. Un poco.
-¡TU PADRE Y YO TE CRIAMOS MEJOR QUE ESTO!-el vociferador se movió enfrente de Potter con contenida furia, mientras que sus amigos se sujetaban los costados mientras reían. El pobre chico estaba petrificado, observando con creciente terror-¡NO PUEDO CREER LA OSADÍA QUE TIENES! ¡TE DISCULPARÁS CON MORGANA DE INMEDIATO Y QUE ME VUELVA A ENTERAR DE QUE LA HAS MOLESTADO Y QUE MERLÍN TE AYUDE JAMES FLEAMONT POTTER! ¡YA VERÁS CUANDO VUELVAS A CASA! ¡TU PADRE ESTÁ MUY MOLESTO, JOVENCITO! ¡DISCÚLPATE O JURO QUE VAS A VER! ¡NO ME HAGAS IR A VISITARTE!
El vociferador se deshizo y cayó sobre el plato de avena de Potter.
El resto del colegio estaba riendo, mientras que Potter permanecía congelado en su lugar. Buscó con la mirada hasta encontrarla, también riendo, y le dio una mirada de odio antes de salir del comedor.
29 de Marzo, 1976
Potter no volvió a dirigirle la palabra. Ni siquiera se atrevía a mirarla, temeroso de que Morgan lo metería en más problemas con sus padres.
Black también la ignoraba. Se sentaban en el mismo pupitre durante detención con McGonagall, y cuando ésta ya no tuvo más reportes que asignarles, se sentaron juntos en el invernadero y atendieron a las mandrágoras en silencio, bajo la atenta mirada de la profesora Sprout.
Lily se mostró sorprendida cuando un mes pasó y Black no había cambiado a McKinnon por un nuevo modelo.
-Tal vez encontró a su media naranja- había dicho una tarde, luego de tropezar con el par en un armario de escobas y restarles puntos.
Morgan se encogió de hombros. Black amaba su reflejo demasiado, y dudaba que McKinnon fuera a durar mucho más. Se sentía mal por la chica, que de verdad parecía sentir algo por el chico.
Pettigrew todavía no se atrevía a mirarla a los ojos, y Morgan notó que era más sencillo verlo y resistir la urgencia de matarlo.
Remus continuó siendo Remus. Se sentaban junto a las pelirrojas en la biblioteca y en ocasión en el comedor. Invitó a Morgan a la sala común de Gryffindor para celebrar su cumpleaños, pero ella dudaba que fuera a ser bienvenida en ese lugar. No tenía a Harry, Hermione o Ginny para ahuyentar a los otros leones, y tampoco tenía la energía para soportar las malas miradas y comentarios por una noche entera.
Le regaló un libro sobre banshees y se disculpó por no poder asistir, diciendo que estaba demasiado cansada, lo que técnicamente no era una mentira.
Continuó viéndose con Timothy, y se encontró a sí misma encariñándose con el chico. Se sentía mal por no poder reciprocar sus sentimientos, pero era egoísta y no quería dejarlo ir. El hecho de que él se mostraba tan interesado en su vida no le ayudaba, y tenía que responder con cuidado y de manera vaga, no queriendo quedarse atrapada en su proipa mentira. Le daba migraña de solo pensarlo.
También comenzó a recibir correspondencia de sus abuelos. Una elegante lechuza parda interrumpió su desayuno con Remus y Timothy una mañana, y desde entonces mantuvo contacto por medio de Júpiter, quien lentamente parecía comenzar a perdonarla por su negligencia. El ave estaba extasiada ante la oportunidad de estirar las alas.
Fleamont era un hombre de pocas palabras, pero Morgan notaba que hacía un esfuerzo en sus cartas, y su interés parecía genuino. Las de su abuela eran mucho más largas, y se imaginaba que en persona no callaba ni debajo de agua. Le preguntó cuáles eran sus colores favoritos, si tenía alergias, y que pensaba del roble. A la pelirroja no le molestaba, aunque apenas tenía tiempo para responderle, y a veces no podía dar respuesta a cada pregunta.
Los T.I.M.O.S estaban cada vez más cerca, y Morgan estaba segura de que acabaría matando a alguien antes de mayo. Apenas estaba durmiendo cuatro horas por noche, seis si tenía mucha suerte. Uno pensaría que ya habiendo pasado los T.I.M.O.S una segunda vez no sería problema, pero el programa en esa época era mucho más denso que en el futuro, e incluían algunos temas que ella desconocía.
Era un día agradable, y ella y Lily decidieron sentarse afuera. Luego de unos minutos comenzaron a mirar alrededor, incluso una hoja cayendo de un árbol era más interesante que sus libros.
Lily se quitó el cabello del rostro con irritación y Morgan se ofreció a trenzarlo. Cuando la otra chica aceptó, se movió hasta arrodillarse detrás de ella y comenzó a trabajar.
La prefecta no tardó en abrir la boca. Se quejó brevemente de Bertarado, con quien tuvo un desacuerdo. Aparentemente, Lily no pasaba mucho tiempo con él.
-No sé cuál es su problema. Yo no le dije que dejara a sus amigos de lado.
Morgan emitió un pequeño "Mm" pero se abstuvo de decirle lo que de verdad pensaba. Tenía que dejar a ese imbécil y conseguirse a alguien que estuviera a su altura. No estaba segura de que tuvieran ese tipo de confianza, al menos no todavía, por lo que se limitó a decir:
-¿Le dijiste eso?
-¡Sí! Pero se puso a la defensiva.
Gracias a Salazar, no tardó en cambiar de tema. Aparentemente peleó con Snape, de nuevo.
-Dice que quiere unirse a Voldemort- le confesó Lily, con la mirada clavada en el Lago Negro y arrancando césped con dedos temblorosos- Ya no lo entiendo. Él sabe lo que Voldemort le hace a los hijos de muggle, e incluso a los mestizos. ¿Cómo puede ser mi amigo y querer exterminarme?
Morgan ató la trenza y volvió a tomar asiento junto a Lily.
-Tal vez no termina de comprender lo que implica- ofreció, aunque lo dudaba.
Escuchó un gimoteo; y divisó una lágrima cayendo por el rostro de su amiga.
Morgan siguió la ruta de la lágrima hasta que Lily borró todo rastro con su mano. No sabía porque la dejaba perpleja verla llorar; tal vez porque Lily era la persona más fuerte que hubiera conocido.
Pero incluso el más fuerte podía ser derribado.
La rodeó con un brazo y la otra chica se aferró a ella.
-Solo no quiero que termine mal- lloró en su hombro, mientras Morgan repetía el gesto de Euphemia y le acariciaba el cabello.
-Está bien. Estará bien- le prometió, decidiendo que ya era hora de posponer su charla con Snape.
4 de Abril, 1976
Agradeciendo a Merlín y Morgana, la pelirroja corrió por los pasillos, dobló, subió escaleras, y continuó corriendo hasta llegar a la Sala de Menesteres.
No llegaría a tiempo para la cena, pero en ese momento no le preocupaba. Inventaría algo para apaciguar a Lily y a Timothy luego.
Finalmente, los terrenos escoceses eran agraciados con una tormenta eléctrica, lo que significaba que era momento de beber la poción. La tormenta apenas comenzaba y no podía desperdiciar tiempo, sino se vería forzada a comenzar el proceso desde cero.
Entró en la sosa habitación y encontró el pequeño caldero donde lo había alejado. Rápidamente comprobó que la poción fuera del color que debía ser y colocó un poco en un vial.
Salió de la sala y se acercó al balcón más próximo. El agua comenzaba a caer con fuerza, y un trueno se abrió paso a través del oscuro cielo nocturno, dejándola momentáneamente sorda.
Colocó la punta de su varita sobre su corazón.
-Amato Animo Animato Animagus- recitó, para luego beber el contenido del vial.
Hizo lo mejor que pudo para no vomitar y esperó bajo la lluvia por unos instantes. Sintió cómo su cuerpo subía en temperatura, y esa seductora calidez se esparcía por cada centímetro de manera deliciosa. Cerró los ojos, completamente a la merced de la sensación, incapaz de pensar en algo más.
Algo dentro de ella se movió, como si quisiera salir a la luz, para luego retirarse de nuevo a las sombras. Volvió a abrir los ojos, de repente tenía frío, y apenas podía recordar el efecto de la poción.
No sabía cuánto tiempo había pasado parada bajo la lluvia, pero esta caía con más agresividad.
Otro trueno retumbó.
Lentamente, volvió a entrar al pasillo y cerró las puertas del balcón, completamente empapada.
Sintió la necesidad de desperezarse, así que lo hizo, gimiendo suavemente. Algo se sentía diferente.
Con un andar sorprendentemente sereno, se dirigió a la sala común. Se desharía del resto de la poción luego. Lily y Timothy también podían esperar.
7 de Abril, 1976
Moran suspiró aburrida. El sol se filtraba por la ventana y le golpeaba el rostro, pero no le molestaba.
El resto de la clase observaba al frente del salón con expresiones vacías, y casi podría confundirse con una lección con Binns.
El profesor de Defensa volteó para escribir algo en la pizarra y sintió el movimiento a su derecha. Una mano fría le movió el cabello que caía sobre su hombro y Timothy depositó un beso rápido detrás de su oreja, ganándose una risilla. Morgan le dio una sonrisa rápida antes de volver su atención a la clase. Por suerte nadie pareció notarlo, pues se habían sentado al fondo del salón.
Un par de filas a su izquierda, vio a Snape, quien tenía la cabeza gacha y parecía estar susurrando algo a Rosier. Todavía no hablaba con Lily, y decidió que tenía que intervenir.
En cuanto la clase de Defensa acabó, Morgan se levantó de su asiento y salió del salón detrás de Snape, quien tendía a ser el primero en escapar.
Timothy le dio una mirada curiosa pero no la detuvo.
Miró en ambas direcciones y lo vio bajando las escaleras.
-¡Snape!- gritó.
Estaba segura de que la escuchó, pero continuó su camino.
-¡Snape!
Comenzaba a sentir el deja vú.
Alcanzarlo fue sencillo, y lo tomó del brazo para detenerlo.
El chico miró su mano con repugnancia y se la sacudió, pero la pelirroja decidió no darle importancia.
-Necesito hablar contigo- dijo, recuperando el aliento.
-Claramente- fue su condescendiente respuesta.
-Es sobre Lily.
Eso captó su atención. Asintió y comenzó a caminar de nuevo. Morgan lo siguió, resignandose a llegar tarde a su clase de runas antiguas. Terminaron de bajar las escaleras y continuaron su camino por el pasillo, hasta encontrar un salón vacío.
Snape entró y Morgan cerró la puerta detrás de sí.
El chico se alejó de las ventanas y se detuvo cerca de la pared, donde las sombras lo protegían de la luz.
-Tengo cosas que hacer.
Morgan inspiró y contó mentalmente hasta diez. No entendía cómo era que Lily lo había soportado por tantos años. Ella sabía que Draco e incluso Blaise podían ser molestos, pero no le llegaban ni a los talones al futuro profesor.
-Mira,...- consideró sus palabras con cuidado- entiendo que no soy tu persona favorita- ignoró el bufido del chico y continuó-, pero tienes que hablar con Lily. Está muy molesta. La pasa muy mal cada vez que pelean, y de verdad te extraña.
Snape no dijo nada, continuó mirándola con la expresión en blanco.
Morgan se balanceó sobre sus talones y desvió la mirada por un momento. Los pupitres estaban, en su mayor parte, llenos de polvo. Notaba varias marcas en algunos, evidencia del uso de alguna pareja u otra. En ese colegio no era extraño encontrar a un par de estudiantes estudiando anatomía en algún salón o armario de escobas. Recordaba que Draco disfrutaba arruinándoles la diversión con detención (a menos que fueran de su propia casa).
-¿Eso es todo?
Intentó no fruncir el ceño.
-¿Disculpa?
-¿Eso es todo?
-Uuh, no. ¿Vas a hablar con Lily?
Snape se quitó el grasoso cabello de los ojos.
-No es de tu incumbencia.
Morgan pasó su libro de un brazo a otro.
-Claro que lo es. Lily es mi amiga también, y está preocupada por tí.
-Qué conmovedor- dijo, su voz derrochando sarcasmo.
No lo entendía. En el futuro, Snape no fue su persona favorita, de lejos; pero si entendía algo, o al menos eso pensaba, era que el chico frente a ella se preocupaba por Lily más que nadie. A pesar de los errores que había cometido, de las cosas que la había llamado y de el bando por el que inicialmente decidió luchar, sus sentimientos por Lily nunca cambiaron.
Tomó un paso tentativo en su dirección.
-¿Esto tiene que ver con Rosier y los otros?
Snape entrecerró sus oscuros ojos.
-No sé de qué estás hablando.
-No entiendo porque quieres unirte a ellos. Si tanto te preocupas por Lily, ¿por qué unirte a un grupo de maniáticos que planea erradicar a gente como ella? ¿Qué piensas que va a pasar? ¿Crees que Voldemort hará una excepción por Lily? ¿O que ella irá contigo si te les unes?- algo que le molestaba era su incapacidad de entender a Voldemort y sus seguidores. Su plan maestro no tenía mucha lógica ante sus ojos, y en ocasiones le era difícil esconder su frustración.
-¿Quién dijo algo de Voldemort?- preguntó Snape lentamente, su tono peligroso.
Morgan lo miró perpleja.
-¿Que…?
Se quedó sin habla. Lily le había confiado ese secreto, y Snape se lo había confiado a ella. Se suponía que no diría nada.
-T-tú lo mencionaste una vez…
-Ella te dijo.
Morgan lo pensó por un momento. Snape no era tonto.
-Solo porque está preocupada- se apresuró a decir, intentando arreglar la situació quiere que salgas lastimado, y honestamente, no creo que entiendas la graved…
-No necesito que Lily me cuide- la interrumpió, acercándose lentamente hasta quedar nariz a nariz. La miraba con desprecio, como si fuera un molesto insecto-. Y tampoco necesito que una abominación como tú ande metiendo la nariz donde no le llaman.
Abominación.
Esa palabra. Esa terrible palabra.
Morgan le frunció el ceño y su cabello se tornó de un oscuro castaño, casi negro. Podía escuchar la risa de Bellatrix Lestrange.
"-¡Yo maté a Sirius Black! ¡Yo maté a Sirius Black"- canturreaba, mientras su daga se movía sobre el antebrazo de Morgan.
La pelirroja se sacudió débilmente debajo de ella, lágrimas le caían por las mejillas, y no tenía la energía ni para gritar ante el dolor que estaba siendo sometida.
Narcissa Malfoy la observaba con una mano sobre la boca, horrorizada ante las acciones de su hermana, y Draco permanecía tieso, con la vista clavada en el fuego de la chimenea.
-Basta- lloró Morgan de forma entrecortada.
Bellatrix le clavó la daga en el antebrazo y la retorció, ganándose un grito por parte de la pelirroja, quien en vano, intentó apretar los dientes para que Harry, donde quiera que estuviera, no la escuchara. Eso solo provocó que se mordiera la lengua, y tuvo que escupir la sangre para no ahogarse.
-¡Yo maté a Sirius Black!- se inclinó y murmuró en su oído- No te preocupes, pequeña abominación, lo volverás a ver pronto."
Casi podía sentir el punzante dolor que su daga provocó al grabar de forma permanente la palabra "Bastarda". Bill, Fleur, e incluso Remus intentaron borrarla. Su padrino la había mirado con pesar al decirle que la daga debía estar encantada con magia negra, y que no se podía hacer nada para quitar u ocultar la cicatriz.
En ese momento no lo había escuchado, demasiado enfrascada en el recuerdo. Mirara donde mirara, solo podía ver a Hermione a su lado, en tal mal estado como ella, y a Draco, parado ahí sin hacer nada. Ella lo llamó, más de una vez, y aunque el chico fingió no escucharla ella sabía que si lo hizo. Lo vio encogerse al escuchar su voz rota implorando.
Eso solo le ganó una saboreada del maleficio Cruciatus; y aún así, Draco no se movió.
Se preguntó si el dolor que había sentido en ese momento había sido causado por la maldición o si solo había sido su corazón al romperse.
Miró a Snape, y le deseó el mismo dolor.
Se dio vuelta y se fue.
8 de Abril, 1976
Morgan bostezo y se ajustó su túnica. Lo último que quería hacer ese día era ir a clase, pero la idea de fingir estar enferma le pesaría en la conciencia.
Timothy sugirió que fuera a ver a Madame Pomfrey de todas formas. La mujer la pondría en cama de inmediato con solo verla, sin importar si de verdad estaba enferma o solo cansada. Casi accedió, pero luego decidió que no quería faltar a su clase favorita.
De camino a su clase de Transfiguración, Lily la alcanzó. La chica no había estado en el comedor esa mañana, y Morgan se había preocupado, decidiendo que si no se presentaba a clase se pasaría por la enfermería. Varios estudiantes estaban visitando el lugar, presas de ataques de pánicos. La situación empeoraba con el paso de los días, e incluso alguien como Lily podría caer presa de uno.
Pero no ese día.
-¡Morgan!
Al escuchar el grito, la Slytherin volteó de inmediato. Lily no era de las que gritaban, a menos que James Potter la hiciera enojar.
Se detuvo frente a la chica y la miró con el entrecejo fruncido. La pelirroja sintió la temperatura bajar, y se le cerró la garganta.
Debió haber fingido estar enferma.
-Le dijiste a Snape- le acusó, cruzándose de brazos.
Morgan bajó la mirada; de repente, sus zapatos eran mucho más interesantes.
-Se me escapó- masculló intentaba ayudar.
-¡Empeoraste todo!- le gritó, atrayendo la atención de los Merodeadores y Marlene McKinnon, Quienes pasaban por el pasillo como si fueran los dueños.
Los chicos cesaron las risas y las bromas, mirándolas con interés.
-Sev no quiere hablarme y es tu culpa- acusó entre dientes, con el rostro tan rojo como su cabello.
Morgan sintió como su cabello se tornaba blanco. Tener una audiencia no le estaba ayudando.
-Solo intentaba ayudar- se defendió la pelirroja.
-Pues la próxima vez no te metas donde no te llaman.
Se fue como un bólido, echando humo por las orejas, y Morgan la observó con el estómago por los pies, mientras su cabello tomaba un deprimente tono azul.
N/A:...Antes de que me mate, quiero asegurarles de que no hay de qué preocuparse. Los amigos discuten de vez en cuando, en especial si le sumamos la presión bajo la que están con sus exámenes y otras actividades.
¿Qué les pareció la reacción de James? ¿Algo en específico que les haya o no gustado? No teman ser honestos! La honestidad ayuda a mejorar!
En el próximo capítulo veremos como Morgan se mueve por Hogwarts sin Lily, pero más importante ¡Es pascua! Y tengo planes *inserte cara diabólica*
Voy a intentar actualizar antes del viernes de noche, porque tengo planeado mirar la segunda temporada de "13 reasons why" y probablemente me traume con eso todo el fin de semana.
Muchas gracias por leer :)
