Tardanza.

El cambio de entorno es instantáneo, traspasando el punto que separa la poco entendible e ilimitado espacio del sueño a la realidad. La almohada que paso la noche debajo de la cabeza del responsable quien la tira al suelo, establece su dominio por unos segundos en su paradero actual antes de que Izuku se despierte completamente somnoliento.

Se sienta en la orilla de la cama quitando su pesadez hacia la tentación de volver a sentir las mantas acurrucarse en su cuerpo, Izuku al poner sus pies en el suelo siente su almohada bajo ellas, volviendo a poner en la cabecera de la cama. Estirando su cuerpo, crujiendo algunos de sus huesos al acto, observa el reloj de mesa en donde su celular está conectado a su cargador. Mirando los números un poco borroso, se pasa sus manos en sus párpados para mejorar su visión mañanera.

–¿Qué? —la hora que marca el reloj trasmite confusión, comenzando dudas sobre bastantes cosas, siendo incluso del día presente—. Hoy es lunes, ¿cierto? —afirmando su duda al verificar en el calendario de su celular, mira también el reloj del dispositivo móvil. El horario de ingreso que establece su academia está en cercanía de la hora actual—. ¿Sonó la alarma?... Si, maldita sea.

Una de las cuantas notificaciones de su celular muestra las alarmas perdidas que no lograron levantar a su propietario. Sin perder más tiempo, Izuku selevanta de su cama, dirigiéndose a su armario para buscar su uniforme rápidamente, al encontrarlo sale de su habitación con mismo ritmo. No pasan instantes para que Izuku entre nuevamente para agarrar su celular, y volver a salir.

Al dirigirse al baño, siendo la puerta vecina a la de su cuarto, antes de entrar da vuelta su cuerpo para ver oa habitación de Kyoka. Dudando al principio, al final se acerca y toca la puerta esperando una respira de ella sin obtener nada. Nombrando a su hermana de manera de llamado, tampoco hay una respuesta. Intrigado de la presencia de Kyoka, va hacia la sala y luego a las demás habitaciones compartida, sin rastro de ella.

–Me dejo solo al parecer. Aunque hayamos peleado, esto es pasarse, después cuando la encuentre la regañare. Además de meterse en lo personal también hará que llegue tarde a clases —volviendo a la entrada del baño, abre la puerta y entra, sin antes decir su última preocupación por el momento—. Espero solo que el profesor Aizawa no me haga limpiar los baños de la segunda planta.

Ese baño es el que está a supervisión de este profesor, no por alguna responsabilidad que cada profesor tenga, solo es una excepción por el director al saber de las expulsiones de Aizawa, y además de los castigos que antes de tener tal sala bajo supervisión, el precio a pagar era perder una hora en la sala limpiando o estudiando, y la otra era cinco vueltas alrededor de la U.A., completando la carrera al hacer otras cincos vueltas en el patio. Las quejas vinieron por padres y madres por el estado de sus hijos al volver, o por la hora perdida y no obligatorio que Aizawa imponía como orden. El baño para Nezu es de menor tiempo al ser solo una limpieza superficial.

Después de una ducha fría, la cual intentó ser lo más productiva pero el frío derrotó la voluntad de Izuku al no poder soportar, temblando sale del baño con el cabello mojado, teniendo solo su pantalón puestos, colgando las prendas restantes de su uniforme en su hombro. Sus dientes chocan constantemente por el frío que incluso hace temblar esa parte de su cuerpo.

Desayunando algo rápido, una taza de café y algo de pan, se viste por completo pero, como defecto suyo a la hora de vestir, no logra ponerse bien la corbata, rindiéndose al último intento donde aplico mucha fuerza en un nudo improvisado. Tardo en desenredar su problema, dando cuentas que algunas zonas dela tela están arrugadas. Maldice a la nada, colgando de manera simple en el pliegue del cuello que tiene la camisa.

–Llego, sé que llego a la estación, estoy a tiempo —terminado sus preparativo, en un hombro tiene colgado su mochila contactando el suelo, porque Izuku se está colocando lo que completa su uniforme, los zapatos rojos de él, diferentes a las zapatillas deportivas que usa al salir de entrenar. Tuvo un regaño al usarlos para ir a la escuela por el primer día por Aizawa y su carácter estricto.

Cierra la puerta con llave al salir de su hogar, luego de haber revisado dos veces si no se olvidaba nada si alguna ventana estaba abierta. Sin demora comienza a correr hacia la estación de trenes, ignorando las miradas de las personas que estaban delante de él por el ruido de sus pisadas, además del ruido que hace los objetos dentro de su mochila. Ese detalle no le importa, lo ignora sin pensar, al igual que su cabello aún húmedo.Después de su tardanza y haber tenido que hacer todo a lo apurado, esta conforme en tener minutos para llegar bien a la academia, llegará tarde sin dudas, pero no será una tardanza que tenga ser reprendida.

Frena de correr al degradar la fuerza de sus zancadas, cambiando a una caminata más rápido de lo común al llegar a la parada de trenes. Pagando el pase, se acerca a donde esta la linea que lo lleva a la academia. En la lejanía, ve como la banca está vacía, eso lo extraña al ser ser un horario donde las personas estaban en movimiento. En casi todas las líneas hay personas, pero en la suya es una de la excepción, eso es raro para él.

–¿Ehh? —el letrero donde debe estar los números del tren que acostumbra tomar, está apagado, teniendo un papel colgado debajo con palabras que aleja la alegría que sentía. La tardanza que él creyó minimizar, se agrava al tener la única línea que usa en la estación más cercana de su hogar pausada por el momento—. ¿Es una broma? —el insulto que escaparía de su garganta es reemplazado por algo mucho menos ofensivo. Mira por los lado, buscando respuesta de qué es lo que le paso al tren de manera silenciosa, haciendo contacto visual con algunas personas que le responde con miradas incómodas.

Redirigiendo las orbitas verdes al cartel que reanima la cruel desesperación del horario tardado que llegará a la academia, lee con mayor atención. Abajo de las grandes letras que leyó al principio, esta el motivo del cierre temprano del tren. El saber, no lo tranquiliza, empeora minúsculamente. O es así como lo demuestra por su semblante, demostrando por otra parte la verdadera agravación de su preocupación su lenguaje corporal.

Los minutos pasaron en la estación, vividos de manera estresante en la mente de Izuku y con mayor extensión los segundos. Sentado en la banca vacía, el joven busca alguna manera de conseguir llegar a la academia sin sobrepasar una hora en la tardanza. Hasta que, con ayuda de una aplicación de su celular encuentra la solución. Otra estación cercana, con otra línea que nunca usó y tampoco conoce, pero al ver el recorrido, sabe que le da un aventón cerca de las calles que rodean la academia.

Casi saltando, se levanta de la banca y corre hacia el lugar donde esta su próximo destino. Las personas alrededor le da un vistazo al ser algo repentino el correr del joven.

Gotas de agotamiento y calor sonabsorbidas por la tela gruesa del uniforme, sin ser la única parte afectada por el sudor, también partes de su cuerpo se muestran húmedas, siendo la más notable el costado del cuerpo Izuku al tener apoyado su mochila. El punto donde está ahora, a punto de llegar a la entrada de su destino y donde antes estaba, fue menos que dos kilómetros, pero las calles tan transitadas y la extensión década cuadra fue agotador, contando que antes también hizo una carrera.

–Por fin... Ya llegue —detiene los movimientos consecutivos de sus piernas para dejarse forzarlas, seguro que sus plantas de sus pies están rojos por el dolor que siente. Compra una bebida en una de las maquinas expendedoras antes de entrar y buscar la banca donde debe esperar.

Un poco perdido al ser un territorio desconocido, sus ojos demandan encontrar donde debe esperar la línea que debe tomar. Al encontrarla, se sienta en el asiento publico junto a otras personas que ignora su existencia. De sus labios escapa un suspiro aliviado, todo el movimiento que realizó para llegar a donde esta al parecer valió la pena. Mira la hora por uno de las pantallas que están integradas a donde esta escrito la línea. No sabe cuántotarda el recorrido, pero no es tan largo, y solo falta unos pocos minutos para que empiecen las clases. Ahora solo que la llegada del tren declare la gravedad de la situación.

–¿Eres tu, Jiro? —al lado de él, opuesto a donde sus ojos están fijos una voz suave femenina se dirige a sus oídos de manera un poco discreta.

–Tsuyu —es el nombre de la chica que le dirige la palabra. Compañera de clase y la joven que mayormente la ve junto a Ochako. Tsuyu se sienta al lado de él, mirando a los ojos semejantes que posee ella.—. ¿Qué haces aquí? Ya deberías estar en la academia.

–Yo siempre tomo este tren, y yo —un estornudo interrumpe las palabras que iba a decir—, lo siento. Yo debo preguntar lo mismo, ya debe de haber empezado la clase —la chica sigue mirando a su compañero de clases, hasta que termina de hablar y comienza a limpiarse con un pañuelo su nariz.

–¿Estas resfriada?

–Sí, el cambio de clima siempre me afecta —arruga el papel, formando un bollo con sus manos. Se levanta de su asiento para tirarlo al tacho de basura que está al lado de Izuku. Asui no vuelve a su lugar anterior, arrebata el espacio que está entre su compañero y la columna que separa los límites de las bancas para esperar cada línea de trenes.

–Mi alarma sonó pero no me levante, por eso estoy por llegar tarde —la cercanía que tiene con la chica lo incomoda, aunque más que nada le da vergüenza estar tan cerca por su timidez hacia el genero opuesto. Izuku se aleja un poco, mirando forzosamente hacia Tsuyu aunque quiere dejar de ver sus ojos, sonrojándose un poco.

–Tuve llevar a la escuela a mis hermanos, y cuando estaba en camino a esta estación, me olvidé mi mochila en casa —al revelar el motivo, sus mejillas se enrojecen por vergüenza, dejando de ver al rostro de Izuku por un momento que su voz baja de tono. El joven levanta la mirada, reconociendo que es algo divertido, pero bastante común y que lo ha vivido.

–¿Trajiste un cubre boca? No creo q te dejen entrar a la academia sin uno.

–Tengo uno. Es incómodo usarlo en todo momento, melo pondré cuando llegue el tren.

Las palabras de la joven peli verde son los últimos que son intercambiados entre los dos estudiantes. No hubo preguntas y ninguna otra acción que indique intercambio de palabras. Minutos en silencio no tan mudo al haber bastante ruido alrededor, más que nada de las vías temblando, soportando el peso y la velocidad de los trenes que van y vienen.

–¿Puedo hacerte una pregunta? —Asui deja de poner su cuerpo tenso, saliendo de la incomodidad para satisfacer una pregunta que surgió hace días, tocando un nervio de curiosidad.

–Claro —Izuku levanta su mirada, conectado las pupilas los dos jóvenes de cabellos verdes con tonalidades diferentes.

–¿Qué relación tienes con Ochako? —la pregunta fue hecha a su mejor amiga antes, pero no obtuvo resultados que a Asui le pareciera verdades. Al escuchar, el joven Jiro se refuerza en silencio. Él tiene la respuesta en concreto, pero al pensarla, dudas que nunca antes tuvo dan un debut en su mente.

–Amigos —rápidamente, los labios de Izuku dejan escapar lo que él piensa que es de Ochako, aunque siente que son un poco más que eso por la actitud libre que ella muestra a veces.

–¿No es que tu gustas de ella? —los ojos verdes de Asui se ocultan un poco por sus párpados entre cerrados, los iris oscuros adaptan un entorno más serio que el de antes. Quiere ayudar a su mejor amiga, la cual no le respondió los mensajes todo el fin de semana. La ansiedad para saber cómo está ella, es culpable de su tardanza.

–Sí, es verdad —baja la mirada sonrojado unos instantes, para levantarlo con un sonrojo aún más invasivo y notable—, pero solo somos amigos. Aunque todos los de la clase saben, Uraraka no digo nada al respecto. No creo que guste de mi —concluyendo su diálogo, se da cuenta que sus palabras dan bastante lástima, o así es como él lo ve, dándole vergüenza a él mismo. Desvía su mirada hacia el cartel donde esta escrito la línea del tren que está esperando, ignorando que la joven de cabellos verdes lo está mirando fijamente, cambiando la seriedad de su rostro a un semblante neutro.

–No creo que sea así —Tsuyu logra hacer nuevamente contacto visual con Izuku, cambiando sus labios flácidos a una curva amigable—, ella a veces te mira en clases, incluso en la cafetería. No creo que no sientas nada por ti —Izuku abre ligeramente sus labios. Nunca creyó escuchar lo que Tsuyu le está diciendo—. Pero parece que es un poco tímida, intenta dar el primer paso si ella no lo dará.

Las palabras que Tsuyu expuso a su compañero, inyectan gran felicidad y confianza al joven que prefiere ocultar. Izuku mira a los ojos verdes de la joven peli verde, correspondiendo la sonrisa que demostró hace tiempo y aún la sigue manteniendo. Agradece por las palabras dichas, teniendo en mente hacer una acción que haga avanzar la relación con Ochako. El tren llega, deteniendo donde esta la banca donde los dos estudiantes de la U.A. están. Tsuyu se pone el cubre bocas antes de entrar, el diseño que tiene es un poco infantil, evidente que fue hecho por manos de alguien sin experiencia, más que nada de un niño. Ella confiesa que fue hecho por sus hermanos a Izuku cuando este pregunta.

–¿Tu hermana no te levanto? O ¿ella se quedó en casa? —sentada en uno de los muchos asientos, al lado de Izuku en la banca de dos personas, Tsuyu pregunta sobre Kyoka.

–Tuvimos un conflicto ayer, así que al parecer, esta enojada conmigo y no me levanto —algunas personas al lado de los dos jóvenes, escuchan la conversación disimuladamente, solo por curiosidad y por ser metiches. Izuku lo dice de manera casual, aunque es forzado pero no tan evidente, ocultando el hecho que aún está un poco enojado por la actitud de antes y de no haberlo despertado. No se va a desquitar con su hermana, no quiere arruinar el poco contacto que tendrán, si es que se comporta como los anteriores conflictos.

Ohh, ya veo.

El recorrido concluye con una conversación agradable que prosigue después de salir de vehículo. Los dos hablan mientras caminan en paso rápido, habían hablado sobre el castigo que posiblemente tendrían por su tardanza, y también un poco de su profesor Aizawa. En el tren, Tsuyu se dio cuenta que su compañero tenía la corbata colgando, sin nudo como debe ser, así que le ayudo a hacerla, además de decirle las intrusiones de como se debe hacer.

Entran corriendo el umbral que da bienvenida al territorio de la academia, pasan la entrada apurados, sin ver a nadie en su camino. Se sacan sus zapatos para ponerse otros que deben de usar para no ensuciar tanto el suelo, además de ser una tradición de su país. En su camino a su salón, las puertas que pasan de otras clases, se escuchan cuchicheos inentendibles de profesores y alumnos.

Doblando en la esquina donde su clase está, detienen sus pasos los dos peli verde confundidos de lo que ven. Su profesor junto a otros dos, los cuales conocen, Nemuri y Sekijiro. Además de estar el director entre ellos. Tsuyu da un paso para delante, ignorada por lo cuatros profesores y el director, siguiendo en su charla aparentemente seria por el semblante de todos. Tsuyu da otro paso, sintiendo un agarre detrás de ella al pisar. Da vuelta su rostro, mirando a Izuku. El joven está confundido por la situación, igual que Tsuyu, en cambio de la joven, él no tiene el valor de interrumpir una reunión que parece bastante seria. Al ver el rostro de Aizawa, más serio de lo común, su valentía se esfumó.

–¿Qué hacen aquí? —la voz gruesa de Sekijiro asustan a Izuku como Tsuyu, afectando más al primero. Los estudiantes observan al profesor de 1-B, enfrentando también las miradas de los otros profesores.

–Nosotros... –la joven Asui intenta dar una explicación que es callada por su docente.

–Entren al aula, después hablaremos sobre su tardanza —Aizawa da una orden que es realizada al instante, sin quejas ni nada semejante. No hay dudas que la faceta de su profesor refleja irritación, junto a la seriedad más grave de lo habitual. Izuku y Asui entran al aula bajo la mirada de los profesores. Aizawa cierra la puerta al entrar sus estudiantes, teniendo mayor privacidad al hablar con las demás personas que están presente.

–Eso fue extraño —Tsuyu opina sobre el encuentro de antes, mirando por un instante la puerta cerrada. Izuku a su lado, observa a su clase, sentada charlando en susurros entre los más cercanos. Da un paso, buscando su asiento, intentado disimular que ese es su único propósito, buscando también a su hermana. Al verla, detiene su caminata para ver si corresponde su mirada, pero no lo hace, así que vuelve a buscar su asiento.

En otro caso, Tsuyu va a hablar con su mejor amiga, Ochako al ver que esta presente en la clase. Algo extraño que noto en el semblante antes de acercarse, es que estuvo mirando la ventana por todo el momento en que entró.

Mirando de reojo a Kyoka, el joven Izuku permanece en su posición, con su barbilla descansando en su palma abierta, intentado ser lo más disimulado que puede ser. Su hermana está hablando con su amiga, Momo, quien a los segundos de charlar, dobla su mirada la de Izuku, exaltando al nombrado, brincando en su asiento. Él deja de mirar, doblando su cuello para delante, sin darse cuenta que su hermana observa junto a Momo.

–¿No harás nada? —susurrando al oído de la compañera de clases, la joven de familia influyente deja de ver a hermano de su amiga, para hacer contacto visual con ella.

–No —Kyoka responde a la pregunta sin apartar su mirada a donde esta Izuku. El semblante neutral que mayormente posee con personas desconocidas y sin relación establecida, están dirigidas a la figura de su hermano.