Sara: Me alegro!

Nat-Marie: ...Sin comentarios. ¿James, eh? Lo voy a recordar, jijiji.

Estoy de acuerdo con respecto al pequeño Timmy, pero tendrás que ver que decide Morgan.

jajaj, me alegro! A ver que piensas al final de este *inserte cara diabólica*

Ogaira: Tranqui, jejej. Gracias por leer :D

Aw Gracias! Siempre me hace el día saber que alguien disfruta la historia!

Mucha mierda con tus exámenes! (en donde vivo decimos eso en lugar de desear suerte)

A Bertúpido ya le va a llegar algo, muajjajajaja.

beatenclaw: Me gusta tu nombre de usuario, jeje.

Muchisimas gracias, mi ego ya casi alcanza el sol :p

Conozco algunas, pero están en inglés. Si quieres te mando links por DM, pero si encuentro alguna en españolo te aviso también :)

Morgan está entrenando. Lo que leí en Pottermore es que luego de beber la poción comienzas a entrenar, y que puede llevar mucho tiempo. A James, Sirius y Peter les llevó tres años hasta que se convirtieron en animagos por completo; así que a Morgan le va a llevar un tiempo. Vamos a ver un poco de su entrenamiento en el próximo capítulo o al que le sigue.

Saluditos :3


Capítulo 16: Las Hormonas de Morgan y el Error de Snape

28 de Mayo, 1996

Dejando la pluma sobre la mesa, Morgan se llevó las manos a la sien y las masajeó. Un pequeño suspiro trémulo abandonó su cuerpo.

Detrás de ella, alguien estornudó y ella se tomó la molestia de mirarlo mal.

Los T.I.M.O.S estaban a un par de días de distancia, y para su mala suerte, el de Defensa sería el primero. Tenía que obtener una buena calificación si quería seguir el camino de los Inefables, pero con cada hora que pasaba en la que fallaba en responder el cuestionario de práctica que tío Remus le había enviado comenzaba a entrar en pánico.

Explique las ventajas y desventajas de los encantamientos escudos.

¿Desventajas? ¿Qué desventajas? Te protege de los Mortfífagos intentando matarte; Morgan no veía un lado negativo al encantamiento que a duras penas podía realizar.

Harry sabría la respuesta, pero no tenía idea de dónde estaba y no tenía el mapa.

Sirius también lo sabría, pero el espejo de Harry (que ella había tomado sin su permiso) yacía al fondo de su baúl, bajo un pequeño compartimento encantado, para que Pansy Parkinson nadie lo encontrara cuando decidiera que colocar arañas dentro sería una excelente broma. Parkinson se mostró decepcionada cuando Morgan no se perturbó al verlas, a diferencia de Daphne y Tracey, que comenzaron a gritar y se subieron a sus camas.

La conmoción atrajo a la prefecta de sexto año, que se deshizo de las arañas y dio detención a Parkinson.

Consideró molestar a Sirius con la pregunta. Era excelente en Defensa, y les daría una excusa para hablar. Debía de estar aburrido en esa escalofriante casa, con solo Kreacher y el cuadro de su madre como compañía.

No. Sacudió la cabeza. Ella podía sola. Aunque no dudaba que Sirius disfrutaría de la excusa para hablar, el hombre no podía sentarse junto a ella durante el examen, y Harry no iba a pasarle las respuestas en su momento. Ella tenía que hacerlo sola. Ella podía, ¿verdad?

Explique las ventajas y desventajas de los encantamientos escudo.

Debía empezar con las ventajas, esas eran más sencillas.

Respirando hondo, mojó la punta de su pluma azul en el tintero y se acomodó.

Claro, las ventajas.

¿Cuales eran?

Las conocía, estaba segura. Casi podía ver las palabras en su libro, casi podía escuchar a Blaise hablando de ellas aquella vez que la ayudó y a Tracey con un informe.

Sabía cuáles eran. Lo sabía.

-¿Qué día es hoy?-preguntó Theo.

Morgan se congeló.

-Es...Es…

Se le llenaron los ojos de lágrimas. Ella sabía que día era.

Rompió en llanto, atrayendo la atención de sus amigos, y media biblioteca.

-Bien hecho, imbécil-regañó Daphne.

Theo levantó las manos.

-Pero, ¿yo que hice?- se estiró e intentó apartar la mano de Morgan de su rostro para poder verla-Eh, está bien. Tranquila, respira.

Tomó su mano, pero Morgan le dio un manotazo.

-¡DÉJAME TRANQUILA!

Continuó con su llanto.

-Ok-Daphne dejó su pluma sobre el tintero y se levantó con un movimiento elegante y fluido. Rodeó la mesa y colocó sus manos sobre el respaldo de la silla donde se sentaba a ver a Madame Pomfrey.

-¡Estoy bien!

-¿Qué es este escándalo?-preguntó la bibliotecaria, apareciendo con los lentes torcidos y cara de pocos amigos.

-No es nada-dijo se siente mal.

-¡Que estoy bien!

-Entonces sáquenla de aquí. No quiero tinta corrida en mis libros-espetó, señalando al rostro húmedo de Morgan, que todavía tenía la suficiente cordura para mirar mal a la mujer mientras las lágrimas caían libres.

Daphne le ayudó a levantarse y se la llevó, mientras Theo recogía sus cosas.


27 de Abril, 1976

Durante el almuerzo, tuvieron visitantes.

Timothy le estaba contando sobre sus vacaciones en casa de su abuela, a quien parecía tenerle mucho cariño.

-Por cierto-le dijo, revisando su mochila y sacando un pequeño taper floreado-, te manda estas. En una de nuestras cartas mencioné que las de chispas eran tus favoritas.

Morgan aceptó el taper y lo abrió, viendo las galletas con chispas de chocolate que yacían dentro. El suave aroma le hizo agua la boca.

-¿Tu abuela me mandó galletas?-preguntó, resistiendo la tentación de saltarse el almuerzo e ir directa al postre.

Sus mejillas se tiñeron de rosa.

-Este, sí, sí. Te, eh, te mencioné un par de veces.

Bertúpido bufó.

-¿Un par? Tu padre dice que…

Lily le dio un codazo, y Morgan lo miró mal.

No sabía si sentirse halagada o culpable. Ella apenas se había acordado de él durante las vacaciones, aunque podría atribuirlo a la locura con Black.

Los rumores concerniente a Black se esparcieron por el colegio como fuego griego, y la misma noche de su regreso media escuela sabía que el Gryffindor había huído de casa. Por días, sus amigos caminaron en formación a su alrededor, creando un extraño triángulo protector. Lily no había preguntado desde aquella tarde, y Morgan asustó a unos alumnos de cuarto año de Slytherin al escucharlos hablar del tema.

Desde su vuelta a Hogwarts, los Merodeadores habían tomado la costumbre de sentarse junto a las pelirrojas durante el almuerzo y la cena. Morgan sabía que a Lily no le hacía gracia, pero al notar el nuevo cambio entre la metamorfomaga y Potter pareció decidir callar la boca. Morgan estaba agradecida; sabía lo difícil que era resistir la tentación de hacerle una maldición cuando comenzaba a alardear, pero la chica lo ignoró de forma olímpica, eligiendo en su lugar entablar conversación con Remus y Pettigrew.

Morgan ignoraba la presencia de Pettigrew, excepto cuando hacía o decía algo extremadamente estúpido, lo que era más seguido de lo que uno esperaría. Tal vez estaba siendo una hipócrita al acosar a Pettigrew de la misma forma que James acosaba a Snape, pero Pettigrew se convertiría en un Mortífago. Nadie sentado a la mesa ese día (excepto ella, claro está) tenía forma de saber en lo que se convertiría, y aunque Snape seguiría el mismo camino por un tiempo, James tampoco tenía forma de saber en lo que se convertiría.

Aún así, siguió regañando a James y a Black cuando los veía molestando a algún estudiante que no fuera Snape; y siguió molestando a Pettigrew a cada oportunidad.

Los Merodeadores tomaron asiento en ese momento. James a su lado junto a Black, y Remus y el otro enfrente.

Lily desvió su atención de Bertúpido hacia Remus y comenzó a hablar sobre la tarea de Herbología. Morgan notó que Bertúpido no parecía feliz ante la pérdida de la íntegra atención de Lily, y que tenía las manos cerradas en puños. Casi podía ver los huesos debajo de sus nudillos.

Se volvió hacia Timothy una vez más.

-Dale las gracias de mi parte-le dijo, colocando la tapa sobre el taper y continuando con su almuerzo.

El Ravenclaw le dio una sonrisa brillante.


3 de Mayo, 1976

Morgan entró al Gran Comedor y enseguida divisó a Timothy, sentado en la mesa de Ravenclaw con la nariz enterrada en un libro. Se llevó el tenedor a la boca y el contenido cayó sobre la mesa, pero el chico no pareció notarlo.

Se acercó sigilosamente y le rodeó con sus brazos. Timothy se sobresaltó.

-¡Feliz cumpleaños!- le felicitó en el oído, besando su mejilla.

Se le iluminó el rostro.

-Lo recordaste.

Con una sonrisa, Morgan se sentó a su lado.

-Es difícil olvidarse; lo mencionaste por días.

Timothy se sonrojó, recordando sus no tan sutiles indirectas en los días pasados.

Le ofreció un paquete fino y largo.

-No deberías…

-Shush.

Hizo su libro a un lado y tomó el paquete, abriéndolo con cuidado.

Era una pluma nueva de águila. Esperaba que le gustara, pues le había costado un ojo.

Sonrió de oreja a oreja.

-¡Vaya! ¿Cómo supiste que quería esto?

Bertúpido tenía sus usos; se las había arreglado para hacer que reconociera su existencia y le dijera que era lo que Timothy quería unos días atrás durante su visita a Hogsmeade para hablar con el señor Harkiss, quién había regresado para darle la noticia de que tenía que volver a Alemania y estaría vendiendo la tienda. Lily había estado presente, por lo que hacer de cuenta que Morgan no le estaba haciendo una pregunta lo habría metido en problemas.

Le dijo rápidamente sobre algunas cosas que Timothy había mencionado, y cuando Lily se alejó por un momento para hablar con Snape, se tomó la molestia de recordarle lo mala novia que era.

-Con todo el tiempo que pasan juntos, es vergonzoso que no sepas que regalarle-le dijo con ía no entiendo que es lo que Tim ve en una asquerosa serpiente. Pronto verá lo poco que vales. ¡AAAH!

Antes de que Morgan pudiera lanzarle una maldición, Bertúpido fue tirado al suelo y no se pudo levantar.

Un ciervo lo aguantaba contra el suelo, con las astas clavadas en el estómago del Ravenclaw.

A su lado, un perro negro ladraba rabioso y le mostraba los dientes.

Morgan vio a Remus y a Pettigrew unos metros delante, observando el espectáculo con desaprobación y veneración respectivamente.

-¡AH! ¡QUÍTAME ESTAS BESTIAS! ¡EDEVANE, HAZ ALGO!

Morgan fingió que no podía encontrar su varita. Bertúpido intentó levantarse, pero el ciervo lo golpeó con sus astas. Cayó de nuevo, sin aliento.

El perro pegó un salto en su dirección, amagando, y Bertúpido pegó un grito digno de soprano y sacó su varita.

-¡No te atrevas a lastimar a esos indefensos animales, Bertram Aubrey!- chilló Lily, acercándose a toda velocidad.

-¡ME QUIEREN MATAR, MUJER!

-¡NO ME GRITES!

El ciervo le dio un último empujón y se enderezo, acercándose a Lily con paso dócil. La chica extendió su mano y le acarició la cabeza.

-¿Ves? No hace nada- le dio un beso en la nariz y el ciervo se congeló.

Morgan se preguntaba si James estaba a punto de sufrir un ataque al corazón cuando algo lamió su mano, y bajó la mirada para encontrarse con Black, todavía en forma canina.

Bertúpido se levantó con torpeza.

-¡Lily, alejate de esa cosa! ¡Debe estar apestado! ¡Tiene rabia!

Lily lo ignoró, colocando sus manos alrededor de las astas y examinándolas con fascinación.

-Vaya, nunca vi uno de cerca.

-El apestado eres tú- masculló Morgan por lo bajo, y el perro ladro, de acuerdo con ella.

Sonriendo, Morgan le rascó detrás de las orejas, y rió ligeramente cuando se echó de patas arriba. Se arrodilló y comenzó a rascarle el vientre, ante lo que Black comenzó a agitar una pata.

-¿Te gusta eso?

El perro ladro, ignorando a Lily, que volvía a gritarle a Bertarado mientras la gente pasaba a su alrededor, ojeando al ciervo con curiosidad. Un par de niños se acercaron para verlo, y James se acostó para que pudieran alcanzar sus astas.

Morgan se levantó por un momento, ante lo que el perro se quejó. Cuando miró abajo, todavía tenía las patas abiertas.

-Perro fácil-sonrió.

Black ladró y se enderezó, parándose sobre las patas traseras, moviendo la cola. Se apoyó sobre ella y le lamió la mejilla.

En la distancia, Remus silbó, y con otro quejido, el ciervo y el perro se alejaron a toda velocidad, en dirección de la Casa de los Gritos.

Movió la mano, restándole importancia.

-Un pajarito me dijo. ¿Te gusta?

Timothy asintió, entusiasmado.

-La voy a guardar para los T.I.M.O.S, para que me de suerte.


24 de Mayo,1976

Los proyectiles llegaron durante la clase del señor Bins.

Primero fue una bolita de pergamino, que Lily quemó sin siquiera dar una segunda mirada. Luego fueron dos, que sufrieron el mismo destino.

El cuarto golpeó a Lily en la cabeza, y furiosa, volteó para lanzar dagas con los ojos a Potter, quien sonrió inocentemente y señaló el pergamino con insistencia.

Lily lo tomó y leyó.

-Potter quiere que te diga que Pettigrew le dijo que Lupin le dijo que Black quiere que te diga "Hola" de su parte.

Morgan pestañeó.

-Lils, estamos comenzando con los TIMOS; mi cerebro no funciona.

-Que Black dice "Hola".

-Oh, de acuerdo.

Hicieron la nota a un lado y continuaron tomando apuntes. El jueves tendrían que tomar el TIMO con Bins y eran las únicas, además de Remus, que estaban tomando apuntes. Morgan no los culpaba, pues la materia no era un requerimiento en la mayoría de las carreras, la suya siendo una de las pocas excepciones. No tenía esperanzas con respecto a su supervivencia en esa época, pero Dumbledore insistía en tenerla ahí hasta séptimo, y pasar las clases sin tener un propósito (por falso que este fuera) le parecía demasiado deprimente. Nadie sabe con exactitud qué es lo que los Inefables hacen (ni siquiera Slughorn, quien solo le dijo que materias necesitaba aprobar antes de pasar a otro estudiante con nombre más importante) en sus oficinas y laboratorios en el Departamento de Misterios, pero Historia de la Magia era una materia requerida para entrar al programa. Merlín no quiera que uno acabe en una época desconocida durante tiempos turbios.

Ese era el tipo de suerte que tenían los Potter.

El señor Bins continuó su repaso sobre el tratado entre el rey de Francia y el Ministro de la Magia francés durante la Guerra de los Cien Años, y como se rompió al enviar a Juana de Arco a la hoguera.

Una bolita de pergamino le golpeó la nuca, y molesta, tomó su varita y volteó. Black la saludó con la mano desde su lugar al fondo del salón, una sonrisa ladeada adornaba su atractivo rostro.

Levantando la varita, la movió de forma elegante, y observó con satisfacción como le empezaban a crecer los dientes, y seguía, y seguía.

Las carcajadas de Potter atrajeron la atención del salón. Remus no parecía impresionado, y Pettigrew intentó fulminarla con la mirada.

Intentó; Morgan enarcó una ceja y el chico se acobardó.

-Señor Lupin, llueve al señor Black a la enfermería-instruyó el profesor, y sin esperar un segundo volvió a su repaso.

-Sabes qué tendría que restarte puntos- comentó Lily.

Morgan le dio una mirada inocente.

-Pero no lo harás.

-Esta vez no.


5 de Junio, 1976

Los T.I.M.O.S casi habían acabado, y por segunda vez, Morgan Potter los estaba sobrevivido; solo esperaba pasarlos.

Los rayos del sol se infiltraron en el salón vacío, y con un suspiro, cerró los ojos e intentó disfrutar del calor. Podría quedarse en ese lugar para siempre, en el gentil abrazo del sol, pero el alivio causado por el final de los exámenes era opacado por los recuerdos que amenazaban con resurgir, y sentía que tenía que hacer algo; quería estar cerca de alguien. Era consciente de la fecha, y no quería pensar en esa persona, y en cómo a pesar de todo, extrañaba su presencia.

Abrió un ojo y divisó a Timothy sentado sobre el escritorio, con libro en mano. Abrió el otro y comenzó a sonreír lentamente. Una pequeña parte racional insistía en que tenía que dejar al muchacho ir antes de que alguien saliera lastimado, pero así como Lily era orgullosa ella era egoísta.

Sus dedos se enredaron alrededor del libro y se lo arrebató de las manos. Timothy la miró con confusión, que se tornó en nerviosismo al ver su expresión.

-¿Qué hiciste?-le preguntó temeroso.

Morgan rió suavemente, colocando sus manos a cada lado del chico e inclinándose hacia él.

-¿Por qué crees que hice algo?

Intentó responder, pero Morgan lo cortó con un beso, que fue seguido de otro, y luego de otro. Timothy la tomó por la cintura y la acercó hacia su cuerpo, que era casi tan cálido como el sol. Morgan frunció el entrecejo. Timothy era demasiado gentil, la trataba como si estuviera hecha de cristal y no podía evitar compararlo. No quería compararlo.

Se separó un segundo y volvió a besarlo, pidiendo permiso para profundizarlo. Alguien tenía que hacerlo, y las probabilidades de que fuera él parecían escasas.

Morgan enterró una mano en su cabello castaño mientras la otra se aferraba a su nuca. Necesitaba estar cerca de alguien, pero no se sintió satisfecha cuando Timothy la rodeó con sus brazos, ni cuando sus manos comenzaron una lenta y respetuosa exploración. Se apegó más a él, y un poco más, hasta que la espalda del Ranveclaw descansó sobre la madera y ella no tuvo más remedio que trepar el escritorio y acomodarse sobre el.

Se separó por un momento y lo miró a los ojos.

-¿Estás bien?-preguntó, no queriendo asustarlo.

Timothy asintió y tomó un salvaje mechón rojo para luego colocarlo detrás de su oreja. Las puntas de sus dedos recorrieron su mejilla.

-Eres muy bonita-murmuró.

Morgan volvió a besarlo, y él le devolvió el afecto con el mismo entusiasmo. El calor del sol comenzaba a molestarle, y sin separarse de Timothy se quitó el saco, para luego recostarse completamente sobre él.

Los besos de la pelirroja se movieron a su mandíbula, y luego comenzaron a bajar por su cuello, mientras jugaba con su cabello. Timothy se aferró a ella, y cuando Morgan lo mordió suavemente, sus caderas se dispararon hacia arriba.

Morgan se quedó quieta un momento, ajena a lo que acababa de sentir. Lentamente, movió sus caderas, sacando un pequeño gemido del chico debajo de ella. Ella también jadeó, y sus caderas continuaron moviéndose lentamente, de forma automática.

Jadeó de nuevo, sorprendida, cuando Timothy se enderezó. La sostuvo para que no cayera y sus movimientos se ajustaron a los suyos. Tenía una mano en su espalda y la otra en su cabello ahora púrpura. Cuando volvió a buscar sus labios, Morgan le rodeó el cuello con los brazos.

-Creo que…¡Oh!

Los adolescentes se separaron enseguida, como si se hubieran quemado. Miraron en dirección de la puerta. Timothy enrojeció hasta las orejas, y Morgan intentó acomodarse el uniforme en vano.

Una chica morena con uniforme de Gryffindor estaba a la puerta junto a Sirius Black.

-Oh, lo siento tanto-se disculpó la chica, enrojeciendo casi tanto como Timothy-. Pensé que estaba vacío.

Black tenía la mirada clavada en Morgan, pero no delataba nada. Era inquietante, lo tranquilo que parecía. Morgan no pudo sostenerle la mirada.

-E-e-ess-stá bi-bien- se las arregló para decir Timothy, tan quieto como una estatua.

Black posó sus ojos sobre él y estos se oscurecieron. Sin otra mirada en dirección de la pelirroja, tomó la mano de la chica y jaló, lejos del otro par.

Con una última sonrisa apenada, la chica de Gryffindor cerró la puerta.

El silencio reinó por algunos minutos.

-Bueno- anunció Timothy-, eso no fue incómodo.

Morgan lanzó una risita deshonesta y buscó su saco.


9 de Junio, 1976

El TIMO de Defensa Contra Las Artes Oscuras le costó tanto como la primera vez. Casi arruinó su práctico, pero se rehusaba a rendirse con el teórico. Era su última esperanza.

Levantó la vista y recorrió el Gran Salón. En una de las primeras filas, Lily escribía avidamente, y a su lado Timothy hacía lo mismo.

Enumere seis características de los Inferius y hable de ellas.

Morgan se mordió una uña; solo le faltaba una, pero no podía recordar nada más.

-Pueden hablar.

Morgan se sobresaltó al escuchar la voz de Black, que estaba sentado detrás de ella, en su oído. Su aliento le provocó escalofríos.

Lo escuchó recostándose de nuevo contra su silla, y rápidamente escribió lo que le dijo, extendiéndose en un par de oraciones al recordar la característica.

Dejó la pluma sobre el escritorio y se masajeó la mano, que la tenía acalambrada, mientras releía a toda velocidad sus respuestas.

-¡Dejen las plumas, por favor!-pidió el profesor Flitwick-¡Tú también, Stebbins! ¡Por favor, quédense sentados en sus sitios mientras yo recojo las hojas! ¡Accio!

Los pergaminos se enrollaron y salieron volando en dirección del pequeño profesor, derribandolo. Morgan soltó una risita, viendo cómo los alumnos de las primeras filas lo ayudaban a levantarse.

-Gracias, gracias. ¡Muy bien, ya pueden irse todos!

Rápidamente recogió sus cosas y esperó por Lily.

-¿Cómo te fue?-preguntó James, deteniéndose a su lado, esperando por Remus y Pettigrew.

-No estoy segura-confesó-¿A tí?

-Pan comido-sonrió arrogante.

En las últimas semanas, James y ella habían encontrado más cosas en común además de su desagrado por Snape y su preocupación por los asuntos concernientes a la familia Black. Era algo bueno, en especial considerando que tendrían que pasar las vacaciones de verano bajo el mismo techo. Sería una preocupación menos para sus abuelos si se llevaban bien.

-Vamos a ir al lago. ¿Quieres venir?-la invitó.

-Voy a ir con Lily, pero la convenceré de unirnos- prometió, sonriendo al ver cómo le brillaban los ojos ante la mención de la otra bruja.

-¿Vamos?-preguntó Black, apareciendo detrás de ella y apoyando sus manos sobre sus hombros.

James asintió, y se alejó con su grupo.

Black se volteó por un momento.

-¿No vienes?

-Luego.

Aceptando la respuesta, se fue con los otros tres.

Lily y Timothy se acercaron a ella.

-¿Quieres venir al lago, Tim?-preguntó Morgan a Timothy.

El chico se pasó la mano por el rostro. Tenía ojeras, y en ese momento era admirable se mostrara coherente.

-Creo que voy a volver a la torre de Ravenlcaw a dormir una siesta. Diviértanse- les dijo, dándola a Morgan un rápido beso en los labios antes de salir.

La pelirroja le ofreció su brazo a la otra.

-Nosotras contra el mundo- dijo Lily, aceptando el brazo.

Se acercaron al lago en silencio, y una vez en la orilla del lago, dejaron sus bolsos sobre la hierba junto con su calzado antes de acercarse y meter los pies en el agua.

-¿Qué te pareció la pregunta quince?-preguntó Lily, cerrando los ojos e inclinando la cabeza hacia arriba. El sol le golpeó el rostro, y la chica movió los hombros, intentando liberarse de la tensión.

-Lily, por favor no hablemos de esto. No quiero volver a pensar en ese exámen.

-Digo lo mismo.

Las pelirrojas giraron las cabezas a tiempo de ver a Alice MacMillan, Marlene McKinnon y otra chica de Gryffindor de aura serena llamaba Dorcas Meadowes. Dorcas era bonita; alta y de forma atlética, con la piel de un rico tono café y ojos del mismo color. Tenía su lacio cabello negro atado en una cola de caballo, lo que resaltaba sus duras facciones. Sonrió suavemente al acercarse.

-Hola, Alice-sonrió Morgan, casi habiendo olvidado su existencia en los últimos meses.

-¿Podemos unirnos?-preguntó.

Lily y Morgan le dieron un afirmativo amistoso, y las otras chicas dejaron sus pertenencias junto al montón de las primeras dos antes de unirseles.

McKinnon entabló conversación con Lily enseguida, y Dorcas se inclinó para estudiar unas rocas.

-¿Cómo has estado, Morgan?-inquirió Alice-Casi no nos cruzamos, lo que es una lástima. Siempre le digo a Marlene y Dorcas que me pareces muy simpática.

El cabello rubio de Alice brillaba bajo el sol, formando un halo, y mientras hablaba se movía sobre las plantas de sus pies. Parecía honesta, y su energía era contagiosa. Morgan se encontró a sí misma sintiendo ternura por la chica.

-Estaré mejor cuando las clases acaban-dijo, ante lo que Alice soltó una risita y se mostró de acuerdo-¿Qué hay de tí?

-Oh, no ha pasado mucho. Estoy nerviosa; Frank quiere que conozca a su madre este verano. Escuché que tiene un carácter,...fuerte, y de verdad quiero agradarle. He pensado en hacer un encantamiento de crecimiento en mi cabello, tal vez le guste más así. ¿Tu que piensas? ¿Cómo me vería con el cabello por la cintura? A tí te queda muy bien, pero creo que escondería mi rostro; aunque siempre puedo atarlo, pero será horrible con el calor. Tampoco sé si debería llevarle algo. Pensé en hacerle brownies, o en regalarle algo como un florero, o tal vez un marco con una foto de Frank. ¿Qué crees que debería usar? ¿Vestido o jeans? ¿Rosa o…

-Alice- ambas miraron en dirección de McKinnon, quien miraba a la rubia como si sus divagaciones fueran cosa de todos los días-, respira. La estás asustando.

Alice hizo como le decían.

-¿Siempre es así?-preguntó Morgan.

Dorcas se levantó con una roca en mano y continuó su examinación.

-Te acostumbras.

-Lo lamento- se disculpó Alice.

Antes de que Morgan pudiera reconfontarla, vio a Lily salir del lago corriendo. La siguió con la mirada y el corazón le dio un vuelco.

-¡DÉJENLO EN PAZ!

Con un nudo en la garganta, se apresuró detrás de ella.

-¿Qué sucede?-escuchó a Alice preguntar.

-Potter y su pandilla, molestando a Snape-contestó McKinnon.

Escuchó la voz de Dorcas, pero no distinguió las palabras.

Tenía que pararlo.

Eso no estaría sucediendo si hubiera intentado arreglar las cosas entre Snape y Lily. Estaba demasiado ofendida, todavía podía escucharlo, llamándola "Abominación" y todavía podía ver el rostro de Lily cada vez que peleaban. Podía verlo de adulto, abusando de su poder para hacer sufrir a Harry, y podía escucharlo llamándola "Abominación".

Todavía lo resentía, todavía podía escucharlo; pero las consecuencias de ese día dictarían la fé de Snape, una fé que se prometió a si misma, meses atrás, que intentaría evitar.

Alcanzó a Lily, James y Black. James se hacía el que estaba reflexionando.

-Es simplemente que existe, no se si me explico…

-Te crees muy gracioso, pero no eres más que un sinvergüenza y bravucón, Potter. Déjalo en paz.

Detrás de James, Snape se arrastraba hacia su varita.

Morgan se acercó a Black con los ojos desmesuradamente abiertos.

-Detén esto-le imploró.

Black le dio una mirada desinteresada.

-¿Por qué? Es divertido.

Lo miró como si fuera idiota.

-No te ha hecho nada.

Sonrió con maldad.

-Cómo James dijo, simplemente existe.

Morgan inhaló una bocanada de aire, intentando contener las barbaridades que quería gritarle en ese momento.

-Sirius-el uso de su nombre le llamó la atención-,por favor. Solo,...solo déjalo, por favor.

-Has tenido suerte de que Evans estuviera aquí, Quejicus…

-¡No necesito la ayuda de una asquerosa sangre sucia como ella!

El corazón de Morgan se cayó a sus pies, y a su alrededor, casi todo el mundo guardó silencio. Varios intercambiaron miradas inquietantes.

No.

Podría haberlo evitado. Es mi culpa.

Lily se quedó muy quieta, con la expresión en blanco. Parpadeó.

-Bien- dijo con tono helado-, la próxima vez no me meteré donde no me llaman. Y por cierto, yo que tú me lavaría los calzoncillos, Quejicus.

-¡Pídele disculpas a Evans!-gritó James.

-No quiero que lo obligues a pedirme disculpas. Tú eres tan detestable como él.

-¿Qué? ¡Yo jamás te llamaría...eso que tu sabes!

-Siempre estás desordenándote el pelo porque crees que queda bien que parezca que acabas de bajarte de la escoba, vas presumiendo por ahí con esa estúpida snitch te pavoneas y echas maleficios a la gente por cualquier tontería...Me sorprende que tu escoba pueda levantarse del suelo, con lo que debe de pesar tu enorme cabeza. ¡Me das ASCO!

Se dio media vuelta y se marchó.

-¡Evans! ¡Eh Evans! ¿Qué mosca le ha picado?-preguntó James, volviéndose hacia Black y Morgan, fingiendo desinterés.

-Leyendo entre líneas, yo diría que te encuentra un poco creído, amigo mío.

-¡Son unos cara dura!-gritó Morgan, tiesa como una tabla.

Los chicos se volvieron para mirarla con estupefacción.

-¿Nosotros?-preguntó Black, señalándose para hacer énfasis- ¿No escuchaste lo que Snape…

-¡No me importa lo que dijo Snape! ¡No les hizo nada y lo molestaron solo porque no tienen nada mejor que hacer con sus tristes existencias! ¡¿Se creen mejor solo porque atacan a un estudiante indefenso?! ¡Solo son patéticos!

-¡Escuchaste lo que le dijo a Evans!-gritó Black, tomando un paso amenazador en su dirección. James no dijo nada, solo la miraba como si estuviera hablando en un idioma que no entendía-¡Lo escuchaste! ¡Y lo defiendes! ¡A un mortífago!

-¡YA ESTOY HASTA AQUÍ CONTIGO ACUSANDO A GENTE DE SER MORTÍFAGA! ¡Dijo eso después de que comenzaran a molestarlo!

-¡Pero es un…

-¡No! ¡No es cierto!- estaba tan enojada que veía rojo, y tenía el cabello y los ojos de un inquietante negro-¡Te paseas por el castillo alardeando de lo diferente que eres al resto de tu familia, pero eres igual! ¡Atacas a otros porque te divierte su sufrimiento o porque no piensan como tú! ¡No eres mejor que el resto, Black, pero no te das cuenta porque tienes la cabeza metida en el trasero!

Sin darle oportunidad de continuar con la discusión, fue en busca de Lily.


N/A:...Vaya que lo bueno dura poco.

Van a hacer las paces, eventualmente. Creo que en el fondo Sirius sabe que Morgan tiene razón, pero es muy cabezota.

A James, en cambio, le dio un par de cosas en las que pensar.

Se acerca el verano, y ya tengo algo de acción planeada ( ͡° ͜ʖ ͡°), jeje,...jejejejej

En el siguiente capítulo, Morgan consuela a Lily y comienza el verano.

Para los fans de Timothy, ¿que les parece?

Y para los de Sirius, también ¿que piensan? ¿Alguna predicción?

Por alguna razón, me imagino el "Vals de tía Marge" en el fondo de las últimas dos escenas. No entiendo porque.

Buenas noches! Baiiii!

P.D: Tengo sueño y es más tarde de lo normal, así que solo revisé el capítulo a medias. Me disculpo por cualquier tipo de error que haya, y no teman en decirme :)